Edward POV

El cambio sería interesante…

Después de haber vivido casi siete años en Londres, tenía que regresar a casa: Seattle. Me había ido con la intención de participar en una de las universidades más prestigiosas de toda Inglaterra, pero el impulso final para dejar toda mi vida y mudarme a otro continente era había sido muy personal…

Su nombre era Victoria. Teníamos 5 años de noviazgo, básicamente todo nuestra preparatoria la habíamos vivido juntos. Ella era divertida, vivaz, rebelde y muy atractiva. Empezamos a salir cuando apenas teníamos 12 años. Éramos dos niños y solo tonteábamos pero a medida que crecíamos también nuestros sentimientos (o por lo menos los míos). Todas nuestras primeras veces fueron juntos: Nuestro primer beso, nuestra primera salida al cine, nuestra primera escapada de clases, nuestro primer tatuaje, la primera vez que hicimos el amor…

Así que nada me preparó para que después de una relación tan larga, donde habíamos vivido tantas cosas juntos, ella decidiera que no me amaba lo suficiente y que la relación se había acabado después de la graduación. Pasé casi 3 semanas encerrado en mi cuarto sin hablar con nadie. Mis padres, Carlisle y Esme, están mortificados y mi hermano Emmet no paraba de buscarme para hablar. Mi mejor amigo Jasper trató de contactarme muchas veces pero le negué la llamada. No quería tener que dar explicaciones.

No les comenté lo sucedido. Ni siquiera les dije que Victoria me había dejado sino que habíamos terminado en buenos términos por el bien de ambos. Me disculpe con todo ellos y les dije que ya estaba bien. No estoy seguro si me creyeron, jamás me importó. Poco tiempo después me llegó la oportunidad de una beca en Londres, la tomé sin siquiera consultarlo con mi familia. Era una oportunidad excelente para convertirme en un neurocirujano, pero sobretodo era la oportunidad perfecta para olvidarme de Victoria..

Por eso dejé de creer en el amor en el momento en el momento que partí de Seattle y ella decidió no seguirme. Llegué a Londres y me juré ser un hombre diferente, uno que no creía en el amor y ciertamente no caía en las trampas amorosas de una chica. Me había concentrado en mi carrera, en divertirme y pasármela bien con mis nuevos amigos. Eso no me impidió disfrutar de todas las chicas que deseaban brindarme su atención, pero una vez que pasaban de la semana, cortaba con ellas por lo sano y continuaba mi vida.

En esos 6 años no había visitado a mi familia en America. Ellos solo vinieron en fechas de festejo a verme y yo trataba de aparentar esa felicidad que nunca alcanzaba a llegar a mi pecho. Mis padres vivían preguntándome si tenía novia o una prometida, pero siempre lograba escaparme diciendo que la universidad y el trabajo me agotaban demasiado.

Ahora sería más difícil porque el hospital me había transferido a Seattle para que realizará unas practicas médicas. El cambio me pareció interesante y me alegraba tener mi familia cerca de nuevo. No sabía a que estaría enfrentandome pero ya quería comenzar esta nueva etapa.

Terminé de hacer mi maleta, la cerré y salí rumbo al aeropueto. Hice todo check in y en la sala de espera solo podía imaginar todo lo que haría al llegar a Seattle. Mis padres fueron los más emocionados cuando les conté la noticia y me hermano Emmet cargó a su novia mientras le contaba. No le conté a Jasper porque esperaba sorprenderlo, si es que mi hermano no abría la boca.

Pensé en como había extrañado a todos pero sobretodo había extrañado a mi hermano Emmet y mi amigo Jasper. Aunque me mantenía en contacto con ellos siempre, no era lo mismo. Sabía que todo sería un poco diferente ya que ambos tenían novias. Dos chicas muy agradables que había tenido la oportunidad de conocer en nuestras video-llamadas.

El vuelo pasó en un cerrar y abrir de ojos. Reaccioné nuevamente estaba a la salida del área de maletas. Con mi equipaje en la mano. A lo lejos vi a mi familia: Mamá lloraba suavemente mientras mi papá la abrazaba por la cintura y sonreía. Atrás de ellos estabán Emmet y Rosalie. Él hacía señas con los brazos como si estuviera intentando llamar la atención de todo un avión. Ella lo mira un poco exasperada.

- ¡Hijo! Que alegría tan grande verte- mamá me abrazó muy muy fuerte (Ya sabía de quién había heredado Emmet los abrazos de oso) - Estás más delgado. Estoy segura que no estás comiendo lo suficiente en Londres.

Me reí un poco entre dientes - Ya estoy aquí, podrás alimentarme y engordarme todo lo que desees - En respuesta a eso me dio un ligero pellizco en la barriga. Luego me abrazó papá.

- Deja de molestar a tu madre y dame un buen abrazo- Me palmeó varias veces las espalda y me soltó. Antes de recuperarme Emmet (Quien era unos centrimetos más alto y más fuerte) agarró y cargó. Detestaba que hiciera eso. Me sentía como una chica.

-Suéltame Emmet, grandisimo patán - Le golpeé la espalda repetidas veces pero la única manera en que me soltó es que Rosalie le diera un lepe en el cuello - Eso te pasa por infantil - le dije.

- Auch Rosie, estoy emocionado de ver a mi tarado hermano menor. - Inmediatamente recibió otro lepe pero esta vez por parte de mi madre.

- Cuida la lengua muchachito - le dijo severamente. Me acerqué a Rose y me abrazó suavemente. La había visto solo una vez en las últimas vacaciones y me había caido fenomenal. Sabía mantener a mi hermano en cintura.

La solté y noté que mi hermano se colocaba estrategiamente detrás de ella, la abrazaba por la cintura posando sus manos en su abdomen. Él jamás era tan protector, pero decidí no decirle nada. Ya me burlaría después de que se estuviera comportando como un mandilón.

Subimos las cosas carro y papá empezó a conducir a la casa. Como aún estaba recien llegado pasaría unos días con ellos. Subí todo a mi habitación, mientras mamá y Rosalie se encargaban de la cena. Me recosté un rato en la que era mi antigua cama. Estaba agotado por el Jet-lag. Me duché, cambié y bajé rápidamente a cenar.

Mientras comíamos salieron diferentes temas de conversación. Ya terminando Emmet pidió que le prestaramos atención y dijo que tenía algo importante que decirnos.

- Como ustedes saben, llevo casí 5 años con Rosalie, nos amamos y queremos pasar nuestra vida juntos. Queríamos esperar un poco más antes de casarnos, pero - se mostró un poco apenado y casi susurró lo último - Rosie está embarazada.

Mamá saltó de su asiento y abrazó a Rosalie que lloraba suavemente. Papá y yo mientras tanto felicitabamos a Emmet y le haciamos bromas sobre esperar a la noche de bodas, cosa que todos estabamos claros ellos no respetaban. Mamá fue por el postre mientras seguíamos hablando de cosas de bebé y bodas.

Cuando todos tuvimos un pedazo de pastel y empezamos a comer, Emmet viéndose acorralado entre tanto tema de matrimonio soltó

- Eddie tienes una cita a ciegas con Bella, nuestra mejor amiga. No la vayas a cagar.