En ese entonces yo tenía unos 12 años. El gélido aire inundó cada centímetro de mi cuerpo, la poca ropa que llevaba era inútil ante la baja temperatura.

Ese lugar era llamado bosque de hielo; pensé que al ser un sitio poco conocido haría más fácil mi huida y... Lo que encontré me dejó maravillado.

La figura humanoide de un [Mobile Weapon] estaba frente a mí. Aún congelado en un gran cristal de hielo y encadenado era una figura imponente y orgullosa, el blanco puro de su armadura era atrayente y brillaba con luz propia. Era la definición misma de belleza.

Caminé hasta poder tocar el cristal de hielo con mi palma, el vaho que salía de mis labios aumentó al ritmo de mis latidos. Cuando lo toqué se agrietó, el cristal se fracturó en múltiples pedazos y cayó, el [Mobile Weapon] blanco se liberó de su prisión helada y empezó a moverse. Sus brazos tomaron las cadenas y las apretó hasta destruirlas, sus ojos amarillo brillando me miraron y luego se arrodilló.

No tenía miedo.

Pensé que era mi destino. Que después de tanto sufrimiento iba a tener un descanso, era gracioso; una computadora me iba a dar ese tan esperado descanso.

Pero ni en mis más locos sueños imaginé este resultado...

La cabina se abrió y sus hermosas alas azules brillaron más fuerte, me estaba llamando. El Emperador Blanco me estaba llamando.

Colocó su mano para ayudarme a subir y pude leer una inscripción en su brazo.

—0101-Supremacy...

Entré a la cabina y me senté en el cómodo asiento, se cerró y las pantallas se activaron, pero solo una logró captar mi atención. Un mensaje en ella.

[Bienvenido de vuelta, Lucifer]

Y hoy, aunque he aprendido mucho del Hakuryuukou sigo sin saber sobre el significado de ese mensaje...

La máquina roja soltó un rugido cual bestia, y unas cadenas salieron desde donde estaba parado, enganchándose en sus piernas. Corrí de vuelta a las escaleras y con mi brazalete mandé una señal al Hakuryuukou. No iba a quedarme a ver cuán resistentes eran aquellas cadenas y un [Ultimate Mobile Weapon] fuera de control y de capacidades desconocidas es en extremo peligroso.

Cuando subí unos cuantos escalones la temperatura empezó a subir, creí que solo era yo pero al momento de ver hacia el Sekiryuutei me fijé en que las cadenas estaban rojas y cambiaban a amarillo, se estaban derritiendo. El Rojo era capaz de crear altas temperaturas y soportarlas.

Los pedazos restantes de las cadenas salieron volando y yo aumentaba el paso, desde los miembros del robot se crearon llamaradas que solo hacían preguntarte cómo una máquina soportaba tal temperatura.

Sus ojos verdes volvieron a brillar cuando me vieron, la cámara en ellos me escaneaba y alzó su brazo, puse un mayor esfuerzo en mi carrera y salte al último momento. La mano gigante impactó contra el muro y se llevó parte de las escaleras, había logrado salvarme por los pelos.

Corrí sin mirar atrás en ningún momento y eventualmente llegué a las escaleras por donde había bajado, la luz lunar se filtraba un poco, y lo que que era una fría noche dió un repentino cambio.

Mis pasos se hacían cada vez más lentos y al mirar en el suelo ví que estaba dejando un rastro, la suela de mis botas se estaba derritiendo. Por suerte el traje me mantenía a una temperatura ideal, pero no sería por mucho tiempo. Debía salir sin importar qué.

Volví a llamar al Hakuryuukou, esta vez con mayor urgencia. Caminaba con dificultad, pues las suelas se me pegaban al suelo, pero en un punto se hicieron resbaladizas

Sentía una leve vibración que aumentaba a cada segundo, paneles de vidrio explotaban, por lo que tenía que cubrirme el rostro. Finalmente, en un choque más grande pude sentirme aliviado. La luz lunar fue bloqueada y reemplazada por la gema azul del pecho de Hakuryuukou, ésta brilló y se separó, abriendo la cabina.

Entré lo más rápido que pude y cerré. Di un parpadeo y mi visión cambió a la del Hakuryuukou, con mis manos en los controles levanté el enorme cuerpo blanco, pues al recogerme tuvo que acostarse sobre las escaleras.

Las alas de luz resplandecieron y me elevaron, activé el [Dividing Shield] de los brazos y revisé el área con el radar.

Solo había un punto. Hasta ahora el Sekiryuutei y el Hakuryuukou eran las únicas unidades capaces de soportar el campo de [Ouroboros]. De un momento a otro la tierra a la izquierda del destruido castillo se dividió, un torrente de llamas salió de aquella fisura y una imponente figura se alzó.

Era como ver a un demonio salido del mismo infierno... El Sekiryuutei estaba mirándome. Reconoció a su contrario.

—He esperado este momento por mucho tiempo, desde que supe de tu existencia siempre quise enfrentarte. ¡Ven a mi, Sekiryuutei!

Con ese grito me lancé a él. Con un botón la forma de mi [Mobile Weapon] cambió y jet con forma de dragón blanco se hizo presente. Usando la gran movilidad con la que cuento ahora, comienzo a disparar pequeños misiles y estos impactan, una cortina de humo se levantó y al estar lo suficientemente cerca vuelvo a cambiar a la forma humanoide y activo el [Dividing Shield] como una cortadora.

[¡Blade!]

¡Kuh! Una hoja metálica interfirió con mi [Dividing Shield] ¡Es imposible! Todo lo que toca mi escudo es reducido y destruido.

Con un mandoble nos separó y el poco humo que lo cubría se disipó, elevó su mano libre y en ella llevaba un rifle rojo. Me apuntó al pecho —cabina— y sin perder tiempo puse los brazos del robot en "X" y con el [Dividing Shield] aumentado por dos me defendí, pero en realidad sólo logré aminorar el daño, el brazo derecho del Hakuryuukou se quemó y apenas tenía movilidad.

El Rojo cargó contra mí y una oscilación de su hoja pasó cerca de la cabeza de mi unidad. Compartir la visión con Hakuryuukou lo hizo más aterrador. Lancé una patada alta y logré quitarle el rifle, vi cómo tenía una escritura dorada "Dragon Shooter", creo una esfera usando la energía de mi unidad y la disparo, mi objetivo es la cabeza, a juzgar por sus movimientos la I.A es algo antigua, y sus movimientos son predecibles. Una vez que ya no pueda ver será sencillo capturarlo y tomar el [Ouroboros]

La esfera de energía impactó y el Sekiryuutei cayó, sus alas metálicas dejaron de funcionar y se precipitó al suelo. Fue fácil, solo costó un brazo.

Miré por donde salió el Sekiryuutei, por la fisura era fácil vislumbrar el laboratorio-hangar de donde había salido. Una vía más sencilla de llegar y más segura en caso de que hayan más [Mobile Weapon] a su resguardo.

El [Ouroboros] está tan cerca de mi... No puedo dejar de sentir decepción, ahora ya no habrán quienes puedan igualar se a nosotros, la facción de los Ángeles Caídos. Ni siquiera el Sekiryuutei me pudo dar una pelea... Tch, qué estupidez. Esperar algo de una computadora.

Abrí la puerta a la fuerza, separando ambas placas de metal. Activé la visión nocturna y pude ver frente a mí un montón de cables conectados en un solo punto. Una especie de huevo de color negro que brillaba en morado desprendía una extraña energía, un dibujo de una serpiente mordiendo su propia cola era lo único de que lo adornaba.

*¡Brum!*

Miré detrás de mí y ahí estaba... El Sekiryuutei. Su cabeza estaba casi intacta y con su espada y rifle en mano me enfrentó. Por suerte el hangar donde estaba [Ouroboros] era lo suficientemente grande para nosotros dos. Un corte lateral que esquivé haciéndome a un lado fue el principio. Volví a cargar energía, esta vez más débil por haberla usado antes.

Pero lo que me sorprendió fue que el Sekiryuutei no me prestaba atención. Cortó todos lo cables conectados al [Ouroboros] y lo cogió, su tamaño no era tanto, por lo cual era fácil llevarlo en su mano. Luego con su rifle disparó a la pared y abrió un hoyo. Una enorme cueva que parecía un agujero sin fondo se extendió, no era posible para mí, que contaba con compartir la visión del Hakuryuukou ver sus límites.

Disparé cuando se acercó al agujero, aunque fue un golpe directo a su espalda lo único que hice fue servirle de impulso.

Fracasé... El [Ouroboros] se perdió y yo... Perdí contra una computadora.

A gran velocidad el Sekiryuutei se desplazaba, luz verde y morada era lo único que iluminaba la oscura cueva, la gran espada, [Ascalon] se encontraba en su espalda y sus manos estaban ocupadas por el [Ouroboros] y el [Dragon Shooter].

Los propulsores dentro de sus alas metálicas cada vez perdían más potencia y desestabilizada su vuelo.

A pesar de eso... No despegaba su mirada del [Ouroboros] ¿Era posible que una máquina mostrase una expresión de cariño? El Sekiryuutei miraba con preocupación aquel núcleo, pequeños susurros que no eran posibles entender salían de su altavoz.

Despegó su mirada por un momento y con su rifle disparó al techo rocoso, la luz nocturna se filtró y salió por ahí. El terreno arenoso se extendía y según los registros se encontraban en Norteamérica, precisamente en Canadá, pero ahora todo se había convertido en un infinito desierto.

Año 20xx, 800 años despues de la colonización de Marte. El futuro de la humanidad es esto, una tierra decadente.

Bajó un poco y aterrizó en la arena, sus niveles de energía eran críticos por el sistema de auto-reparación y empezó a caminar sin rumbo aparente...

El guardián del núcleo cumpliría con su rol, proteger [Ouroboros]