Loudun

Capítulo 2. Los primeros años.

Loudun, tiempo después…

La vida en aquel nuevo pueblo por esos años, fue fácil de sobrellevar. El eficiente Marcel Lagarde, consiguió al poco tiempo de establecerse con su amo y su nuevo hijo en el hospedaje más decente posible, comprar e instalarse en breve en una casa de modesto lujo sobre una de las colinas colindantes con el viejo torreón medieval que formaba parte del paisaje loudunés.

El corazón del viejo médico, siguió por muchos años en duelo por la pérdida de su anterior familia, pero a la vez, daba todo a Théophraste, principalmente aquellos gustos que no pudo entregar a quienes eran dueños de sus afectos en su anterior vida.

Lo suscribió en el registro del pueblo como su hijo, nacido camino a Loudun. Había declarado que la madre había muerto en el viaje, tras el cual iban a formalizar la relación en matrimonio. Como los encargados no iban a ir a buscar alguna cruz en el camino, pues fue la mejor versión que se les ocurrió mencionar. De todas formas, Marcel y su puntillosidad por tener todo a mano, recorrió los poblados vecinos, buscando alguna tumba solitaria en cuya lápida, apareciera el nombre de alguna mujer y una edad aproximada a la que el Doctor pudiera indicar como concubina. La halló después de unos meses "Martine Lafôret - 1560 - 1590. La lloran su esposo y su hijo". No sabía él, que llegaría el día en que esta historia se complicaría.

Luego, viajaron por el mundo desde los cinco o seis años del niño, especialmente cuando alguien indagaba sobre el origen o pasado del doctor, o le hablaban de Bouere. Si bien ya estaba muy bien asentada la legalidad de aquella situación civil, que alguien reconociera a su hijo con el gemelo de madame Louise, lo ponía muy nervioso al médico. Fue así como conocieron periodos hermosos en Italia, Holanda, Inglaterra, Hungría. También viajaron a España y de ahí a las Indias. Marcel los acompañaba por unas semanas, y luego volvía a Loudun para atender la casa. Mantenía al Dr. Renaudot al corriente de la situación social, religiosa y política del pueblo y del reino por medio de innumerables cartas. También hubo épocas en que alguna que otra urgencia de, escasos pacientes hacía que el médico se tomara una pausa en sus viajes para volver a atender a los mismos y seguir acumulando su fortuna así como su buena fama como profesional. Pronto se habría de decidir por asentar en dicha ciudad.

Padre e hijo, tenían una excelente relación. El chico aplicaba sin mucha dificultad en los exámenes que los tutores de diferentes disciplinas le imponían, saliendo airoso siempre, con altos elogios en los informes que le leían al doctor. Era pulcro, obediente, muy bien dado a compartir en sociedad con sus refinados modales y sostener con argumentos las ideas que defendía. Se había convertido sin querer en un chico prodigio y un verdadero orgullo para el Dr. Gerard.

Cuando llegó el momento de preguntarle, cuál sería la profesión que le gustaría abrazar, Théophraste anunció sin dudar, que quería seguir la de su padre. Ansiaba ser un galeno para ayudar a los que necesiten atención. Se entristecía mucho saber que familias completas eran diezmadas por detalles sencillos de corregir, como la higiene o el descanso adecuado.

Sin embargo, Gerard sospechaba que el destino de su hijo no acabaría en recetas de medicinas o pacientes aquejados por tifus, sífilis o disentería, pues veía a su muchacho ir y venir todo el día con un diario, donde relataba todo tipo de hechos, lo que le sucedía, lo que pensaba y lo que le desagradaba o entristecía. Una corazonada del buen doctor le decía que Theophraste serviría para algo más en el futuro.

-Si has de seguir el ejemplo de tu padre, debemos ir a conseguir el permiso del rey, - rió de con ganas el médico mientras daba palmadas en la espalda a su hijo - Es hora de hacer una visita a París, ahora que se respira un poco de calma en la Corte, se hace misa y se come pollo todos los domingos. (1)

Saintes, oeste de Francia… misma época.

Madame Louise se encontraba en la cocina ayudando a las criadas en la comida. Después de todo, los hombres de la casa seguro que vendrían con buenas nuevas. El viaje del año anterior, tuvo sus razones, así como las Avemarías que le dedicó a la Virgen durante los últimos días sin descanso.

-No lo digo porque sea vuestro hijo, madame… Es que ese niño es muy inteligente. - La mujer arreglaba las flores del comedor. -De seguro lo aceptarán.

-A veces me abruma su talento para el diálogo, para los debates, para hacer la contra a todo lo que su tío le pide, y a la vez, en negociar cada uno de sus pedidos. ¡Es todo un pillo y un santo a la hora de salirse con la suya!

-Pero es un primor, señora. Desde que llegamos a la ciudad, he visto cómo lo miran las chicas del mercado… y las niñas de alcurnia, detienen sus carruajes para ver la casa pescando si el joven Urbain asoma la cara desde su ventana.

-¡Ay, Babette! No me digas esas cosas… No creo que mi hijo ande interesándose todavía en faldas… Él no está hecho para este pueblito.

-No sé si a él aún no le interesan las faldas, pero de que a las jovencitas les atrae lo que él lleva en los pantalones, si lo creo.

-Con que no hurguen en sus bolsillos, creo que estará bien y no se llevarán sorpresa alguna- Dijo el Padre Jean Paul Grandier, que ingresaba alegre a la casa, refregándose las manos. -Fue un gran viaje, a decir verdad.

-Jean Paul, ya están aquí. ¿Y dónde está Urbain?

Los hermanos se saludaron con la familiaridad que no era bien vista por la sociedad dado el rango eclesiástico de Jean Paul. Un abrazo y cuatro besos fraternales, como era la costumbre en Bouere. (2)

-Tu hijo se ha quedado a ver al nuevo potrillo de los Bonnet. Se hizo muy amigo del primogénito de esa familia. Seguro que viene en un rato. Te adelanto que el Obispo de Burdeos quedó encantado con el carácter de nuestro querido Urby. Lo ve de buen grado para seguir la carrera eclesiástica.

-Siempre lo supe, hermano. Mi niño es un ángel.

-o-

En el establo de los Bonnet, se llevaba a cabo una animada charla junto a la yegua que se encontraba descansando y amamantando a su potrillo en el pajar limpio y fresco.

-Ya ves, Charles. Otra vez te gané. Ahora es mi turno de yacer con Seraphine.- Urbain tomó la moneda que le entregaba su amigo. - Te dije que sería macho.

-Tú ni siquiera te acuestas a hacer lo que hay que hacer con esa muchacha… Sólo te gusta que te lo frote.

-Pues es mi manera de hacer el amor con ella. Ya ves que me ha dicho que aun es virgen y no quiero forzarla a nada.

-Si se enteran Jean y Adrien, serás la burla del pueblo… - Se ufanó Charles haciendo gestos obscenos - "Es mi manera de hacer el amor" "Es virgen" ¡ja, ja, ja! ¡Patrañas!

-Si se entera mi tío que se lo hiciste a tu prima con la lengua, verás la de azotaina que tendrás… Así que, calladito, te ves más bonito, mon ami.

-No se lo hice, fue ella la que me la feló…- Se levantó del suelo en el que estaba- y no era mi prima. Es la prima de mi prima.

-Si, claro. " A confesión de parte…" - Urbain Grandier puso los ojos en blanco -Asumiré que todo lo que me dices es verdad. Es más, te creo, así como te creí la vez que hiciste que me bajara los pantalones frente a Seraphine cuando me dijiste que me saldrían verrugas porque me la frotaba a menudo yo solo.

-¿Qué culpa tengo yo que siempre peques de inocente, Urby? Además, era el precio que debías pagar por ser el nuevo en el pueblo… Y, por cierto, vete dando cuenta que van varias veces que te hemos avisado que esa chica, no- es- vir-gen. Te está robando tus monedas a cambio de nada.

Urbain Grandier apretó los puños y la mandíbula, tratando de controlarse y no caerle a golpes a su nuevo mejor amigo, que, por más que tuviera casi dos años más que él, no fue tan beneficiado por natura en cuestiones de complexión física, alcanzando con suerte unos centímetros más del promedio de los chicos de dieciséis años. En cambio, el sobrino del sacerdote, sobresalía de entre el resto por llegar al metro setenta y cinco y una figura robusta, como los de dieciocho, siendo aún Urbain, mucho menor.

-Si ella dice que es virgen, es virgen. No te permito que te refieras así de una dama. Calla o te callo - Lo tomó de la solapa, mirándolo fijo.

-Sí, sí… Dejémoslo aquí, porque tu cabeza parece que no entiende lo que se te explica. Ya tu pito sabrá lo que te pasará una vez que se lo metas.

Un golpe seco se escuchó luego de que Urby lo suspendiera unos centímetros sobre el suelo, para arrojarlo a un montón de paja, justo donde la yegua había parido y aún corría algo de sangre sobre el mismo.

-Ni se os ocurra a ti y a la chusma del barrio, acercarse a Seraphine durante el tiempo que me ausente. Os voy a hacer pagar con mi tío las de pecados que habéis cometido, incluyendo eso de fumarse tabaco. (3)

-Me aseguraré que use un cinturón de castidad. - Charles se frotaba las nalgas tras la caída. - Te quiero Grandier, pero eres un completo imbécil cuando te propones serlo.

-Y tú, un bribón que se las da de santo con tus padres. Ven - Le ofreció la mano - te invito a comer. Seguro que mi madre y la tía Babette hicieron algo delicioso…

Charles la tomó y se levantó de un salto y se limpió el estiércol ensangrentado que llevaba pegado a sus pantalones.

-¿Qué tía? ¿Acaso tu tío no es cura?

-Claro. Babette es su barragana (4). La mujer que lo cuida como si fuera su esposa.

-¿Y eso?

-Si… Son tonterías que la Iglesia Católica prefiere llamar así en vez de levantar esa estupidez del celibato. Como si fuera que el Papa no fornica con las monjas.

-Ah fijate que yo pensaba que era solo con los monaguillos…

-No, esos son los Cardenales, Charles. Mira, llegamos a casa.

Fin.

Notas:

1. 1605, fue un año tranquilo en el reinado de Enrique IV de Francia y antes de Navarra, quien llegó al poder, después de numerosas disputas y guerras de índole religiosa. Sucedió a Enrique III (católico) quien abdicó a favor de este Rey de Navarra (protestante), antes estuvieron Carlos X, Francisco II y Enrique II (Era la corte de los Valois y la temible Catalina de Medici y ya después que mi querida María Estuardo volvió a Escocia) Volviendo a Enrique IV, fue considerado uno de los mejores reyes (de hecho, el Pont Neuf lo hacen en su honor y su lema fue algo así como "un pollo en la olla de todos los campesinos todos los domingos") Este rey, fue el protestante a quien entre otros, Felipe II de España, le hizo la vida imposible para que sentara sus posaderas en el trono francés… Y cuando lo hizo, bien que dijo "París bien vale una misa"... pasándose por mientras a la fe cristiana sólo para llegar a tener el poder.

2. No sé si sabían pero dependiendo de la región en la France se dan hasta cuatro besos en las mejillas al saludarse. Los parisinos y los del Norte. Hacia el Sur sólo dan 3 y en otras regiones 2. Lo interesante es no confundir cuantos besos vamos a dar debido a que el francés que pilla esa falta de "urbanidad"...hará gala del dichoso gentilicio del beso… Así que a cuidarse en Francia para que ningún franchute les parta la boca a besos.

3. La Inquisición perseguía a los que fumaban tabaco unos años antes de este relato. Es más, eso de que el tabaco mata, se aplicó a uno de los marineros de Colón que trajo a España unas hojas de esa planta, lo colgaron en la horca pues… Porque solo el diablo podía echar humo por sus orificios. (Me siento tan contenta por leer los post en los grupos de Historia)

4. Barragana: Eran las mujeres que servían de compañía a los sacerdotes. Es que, el que no quería pecar de pedofilo en esa época, podía formalizar sus ganas de pecar con una especie de matrimonio llamado "barraganía" Hubo toda una rama del Derecho aplicado a esta institución civil, donde se regulaban las condiciones de esta unión incluyendo los derechos de los hijos producto de ellas…Claro… Había que diferenciarlas de las esposas e hijos de matrimonios que sí se celebraban con todas las solemnidades de la época.

5. El Papa por aquella época, era Paulo V. Realmente, no encontré algo de pederastía sobre él. Pido perdón a su memoria si mi texto puede llegar a ofender a quien le tenga afecto. Lo que sí encontré, es que este Papa fue el que le "avisó" a Galileo que su teoría heliocéntrica debía cambiar y quedarse en geocéntrica nomás… ah… y que fue el que incluyó la "bendición a la cerveza"... pero pederasta, no.

Otros cometarios:

Gracias por el beteo y el animo de siempre de parte de #OnlyD. Es un lujo tenerte para esto en tiempos de crisis.