Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.
Los ojos de Dohko estaban abiertos por completo, estaba seguro que nunca, en sus treinta y seis años de vida esperó encontrarse con eso. Un par de horas antes Shion había llegado a su casa con los libros que le había pedido de la biblioteca, un kilo de manzana y una cara de amor, que Dohko pensó, era para su persona.
Ante su sorpresa el chino no había notado que su amigo llevaba cerca de veinte minutos hablando sobre el por qué no debía de dejar su arroz sobre la estufa. Este se había quemado y justo en ese momento Shion luchaba contra un torrente de humo que salía de la cacerola.
- ¡Dohko!¡Maldita sea!
El grito de su amigo lo saco de su ensoñación. Al bajar la carta que había encontrado dentro de uno de los libros miró todo el humo que había en su cocina y a un Shion insultándolo.
- ¡Maldita sea Dohko! ¡Ayúdame y abre la ventana!
El chino obedeció sin contestar los insultos. Su mente trataba de procesar el que Shion, su mejor amigo, le escribiera una larga y vergonzosa carta de amor.
"¿Desde cuándo?" Se preguntaba el hombre.
Conocía a Shion desde su más tierna infancia, ambos eran muy cercanos y durante todos esos años el chino nunca notó algún comportamiento que pudiera indicarle que Shion gustaba de él.
Era verdad que su amigo era el que más lo apoyaba de todos; era quien siempre estaba ahí cuando más lo necesitaba y en los primeros años de adopción de Shunrei esta pensaba que él era su madre, pero por supuesto esto no significaba nada... ¿o sí?
Ante tantas incógnitas pasando por su mente Dohko miro como Shion tiraba el arroz quemado; en ese momento supo que debía de actuar como el adulto que se suponía era y romper el corazón de su viejo amigo.
- ¿Shion? - dijo aún parado a lado de la ventana.
- ¿Ya terminaste de hacerte el idiota? - le contestó visiblemente molesto.
- Shion, ¿por qué?
Ignorando los insultos de su amigo, Dohko se enfocaba en descubrir como y por qué se había convertido en el interés amoroso de ese hombre.
- ¿De qué hablas? - preguntó el de cabello largo sin voltear a verlo.
- ¿Por qué haces esto? - Dohko le mostró la arrugada hoja de papel.
- Bueno, porque eres un idiota - al no ver de lo que hablaba Dohko, Shion asumió que la charla estaba relacionada con la comida - además de que eres mi amigo, ¿como no te iba a ayudar?
Dohko levantó una ceja, estaba confundido.
- ¿A qué te refieres?
Antes de contestar y sin mirarlo, Shion se rascó la cabeza para después subirse las mangas de su camisa de cuadros, tomar una cuchara y tratar de despegar el arroz que se había pegado a la cacerola.
- Pues sé que tienes a Shunrei y estás solo, con eso las cosas se complican - Shion levantó los hombros - eres mi amigo Dohko, y quiero apoyarte.
El chino se quedó sin palabras ante tal declaración. Según lo que entendía, Shion pretendía ser su enamorado para que ambos pudieran cuidar de Shunrei.
- Entonces... ¿todo es por ella?
- En parte.
- Pero... ¿no te preocupa tu trabajo, la sociedad, todo lo demás?
- ¿Por qué debería de preocuparme? - Shion volteó a ver a Dohko, quien se veía confundido.
Un largo suspiro salió de los labios de Dohko, en su mente se comenzaba a crear todo un meollo. Nunca había visto a Shion de la manera en la que creía que su amigo lo hacía y no había contemplado hacerlo hasta entonces. Por un lado, si se convertía en la pareja de Shion no tendría que preocuparse por llegar bien al fin de mes y Shunrei podría gozar de tener una economía un poco más alta, pero por el otro... eso no era lo que quería.
Dohko miró a Shion serio, tratando de encontrar algo en su amigo que le indicara que de alguna forma se sentía atraído, pero no había nada, excepto la extraña sensación de querer golpearlo y golpearse.
- Pues la sociedad todavía no acepta por completo esta clase de relaciones, y con tu trabajo las personas pensarán que no eres apto y...
- Dohko, ¿de qué estás...?
La pregunta de Shion quedó en el aire ante el sonido del timbre. Shion se separó del lavabo y caminó a la puerta tratando de interpretar lo que había dicho Dohko.
- ¡Tengo algo importante que contarles! - Death Toll entró a la casa seguido por un Shijima que parecía fue atacado por un perro - ¡no van a creer lo que este tarado hizo por conseguir un maldito pincel!
Los dos pelirrojos se detuvieron en la entrada de la cocina, al ver la expresión de Dohko ambos se percataron de que habían llegado en un mal momento.
- ¿Todo está bien? - preguntó Shijima.
- Sí - Dohko le sonrío a sus amigos y caminó a la mesa - sólo le agradecía a Shion por traerme los libros... de... Shunrei.
Mientras hablaba el cerebro de Dohko llegó a una conclusión que no le había pasado por la mente antes. Los libros donde venía la carta no eran para él, eran para su joven hija y de hecho él no debió de verlos, pero lo había hecho porque vio que la arrugada carta salía entre las hojas de uno de ellos. Si él no la hubiera sacado Shunrei la habría encontrado.
La carta no era para él, era para ella.
Shion no estaba enamorado de él.
- ¡Eres un desgraciado! - Dohko se aventó sobre Shion, que apenas llegaba, para aplicarle una llave de lucha - ¡Te permití que te acercas a ella pero no para esto! ¡Eres un sucio! ¡¿Cómo te atreves?!
En lo que Dohko y Shion peleaban, Death Toll y Shijima veían la pelea emocionados; las apuestas entre esos dos comenzaron a correr en cuanto vieron como Shion le mordía a Dohko la oreja en un intento desesperado por que el segundo lo soltara.
A Shijima se le ocurrió que la mejor manera de disfrutar de la pelea era comiendo un buen paquete de palomitas, por lo que se apresuró a entrar a la cocina para buscar alguno que tuviera Dohko, pero su misión se vio interrumpida en el momento en el que vio una arrugada hoja de papel tirada en el suelo. El pelirrojo levantó una ceja, por alguna razón esa hoja se le hacía conocida.
- ¡Apúrate Shijima! - le gritó Death Toll emocionado.
Shijima se agachó y tomó la hoja entre sus manos, al ver lo que era sus sospechas se confirmaron, se trataba de la carta que había encontrado en la biblioteca en la mañana. Rápidamente caminó hacia donde estaban sus amigos peleando, con una leve sospecha de lo que sucedía.
- ¡Dohko! - decía Shion con dificultad, ya que el chino le estaba haciendo una llave doble Nelson - ¡no.. sé... de lo que hablas!
- ¡Claro, sigue fingiendo! ¡¿Cómo te atreves a escribirle a mi hija una carta de amor?!
Para ese momento, el único más sorprendido que Shion por la declaración de Dohko era Death Toll, quien comenzaba a pensar en grabar la pelea para mostrársela a los demás después; pero para su mala suerte, Shijima se acercó y jaló a Dohko del cabello para que soltara a su amigo.
- ¡¿Qué rayos te pasa Shijima?!
- Dohko, si te calmas puedo explicarte lo que sucede - dijo un tranquilo Shijima.
- ¡No! Primero le daré una paliza y después hablan - dijo Shion tratando de levantarse.
- Nadie golpeará a nadie - dijo Shijima parándose en medio de los dos - Dohko, ¿esta es la carta de la que hablabas?
Shijima le mostró la carta al chino, quien asintió molesto. Por su parte, Shion estaba sorprendido, no tenía ni la menor idea de lo que hablaban.
- A ver - Death Toll le quitó la carta a Shijima y comenzó a leerla - esto es demasiado cursi, ya entiendo por que Dohko pensó que la había escrito Shion.
- Y yo que pensé que era para mi - dijo Dohko molesto - por un momento pensé en lo bueno que sería casarme contigo.
- Esto debe de ser un chiste - susurró Shijima mirando al chino, después de suspirar alzó la voz - Dohko, esa carta no la escribió Shion.
Ante el comentario de Shijima todos lo miraron expectantes, comenzando a hacerse ideas.
- ¡Tampoco la escribí yo! - gritó Shijima imaginando lo que pensaban sus amigos - La encontré en la biblioteca tirada y al leerla la metí en un libro, pero olvidé en cual. El que Shion tomara ese libro y lo trajera aquí sólo fue una enorme coincidencia.
- Entonces.. ¿Shion no me escribió o a Shunrei una carta de amor?
- Me temo que no Dohko.
- Eso es un poco obvio - Death Toll le regresó la carta a Shijima - la letra de esta cosa parece de un adolescente, no la de Shion.
- Me dejé llevar por lo que decía - dijo Dohko sonrojado.
- Espera un momento - Shion, ya de pie, hizo a un lado a Shijima para encarar a su amigo - ¿dijiste que pensabas en casarte conmigo por la carta?
Un enorme rubor apareció en el rostro de Dohko, y mientras Shion y Death Toll lo interrogaban, Shijima guardaba la carta dentro de uno de los bolsillos de su pantalón, era necesario guardarla, sólo habían pasado menos de dos horas y esa carta ya había hecho dudar a un hombre de su heterosexualidad, al menos en parte, pero era una señal, o al menos eso pensó el pelirrojo al unirse a las burlas, de que esa carta había nacido para confundir a los hombres y causar daños en las amistades.
