El clima ese día era nublado, amenazaba con caer una tormenta y hacía viento, el suficiente para que la gente que pasaba por las calles estuviera abrigada, y sin que esta gente se diera cuenta desde la ventana de una casa vieja y que a simple vista parecía abandonada era observada por un hombre.
El hombre tenía sus ojos perdidos en el exterior, pero sus pensamientos estaban muy lejos de ese lugar, pues recordaba batallas lejanas que había vivido hace muchos años, pero todas terminaban con lo mismo: Iron Man atacándolo y al final él dejando su escudo antes de quedar marcado oficialmente como criminal ante la ley.
-Steve- lo sacó de sus pensamientos la voz de una mujer.
-¿Qué pasa Nat?- preguntó.
-Vaya, temía que estuvieras muerto- dijo sonriendo Natasha sentándose en el sillón de al lado de Steve- llevas horas mirando esa ventana sin moverte, el exterior debe ser muy interesante.
Steve sonrió sentándose derecho.
-No más que otros días en realidad, es lo mismo de siempre, personas van y vienen a través de las calles, hablando entre ellas- dijo.
-Menos mal, de esa forma nos es más fácil seguir manteniéndonos aquí sin querer ir afuera- dijo otro hombre entrando en la habitación y sentándose en el sillón al lado del de Natasha, frente a Steve.
-¿Cada vez más difícil mantenerse jugando a las escondidas Sam?- preguntó Steve con una sonrisa triste.
-No, está bien- le respondió Sam sonriendo- me está gustando Rusia, al menos esta casa es grande, sí, vieja, y de vez en cuando salen los ratones, pero al menos no hemos tenido que movernos de inmediato como en Estados Unidos, y es bueno estar con ustedes... aquí el que me preocupa eres tú mi Capitán, últimamente te veo más perdido en tus pensamientos.
-Tal vez tenga que ver la edad, eso es normal en alguien que pasa los noventa- dijo Natasha, los tres rieron un poco, luego ella adquirió un rostro más serio y preocupado- ya en serio Steve, ¿qué te pasa?
-No es nada en especial Natasha- respondió Steve- tal vez sólo que...- se detuvo en hablar, pero Sam y Natasha se hicieron más adelante en sus sillones para demostrarle que escuchaban- cada día es igual al anterior, sólo vamos escondiéndonos de un lugar a otro para evitar ser llevados a prisión por nuestro propio país- terminó.
Los otros dos se quedaron callados, sabiendo lo que quería decir el Capitán América, pues era desesperante voltear a verse como fugitivos y escuchar que en las noticas los llamaban incluso crimínales cuando antes habían sido conocidos como los héroes de la Tierra.
-Si somos llamados delincuentes es porque hicimos lo correcto Steve- dijo Natasha.
-Lo sé- respondió de inmediato Steve- y no me arrepiento de eso, y te aseguro que volvería a hacer lo que hice a pesar de que siempre terminemos en lo mismo, lo que me preocupa es lo que pueda haber allá afuera, el mal nunca termina, y temo pueda pasar algo grave mientras nosotros estamos aquí escondiéndonos, temo que no llegáramos a tiempo para hacer nuestro deber.
-Tranquilo Steve- dijo Natasha- lo primero en salir en las noticias cuando hay un ataque de robots es el ataque, si algo malo pasa lo sabremos.
-Y actuaremos al instante, iremos a pelear por la Tierra- dijo Sam.
Steve asintió.
Luego los tres de quedaron callados, viendo el al rededor de la habitación donde estaban, la cual tenía los tres sillones donde estaban sentados, en la pared sobrante un mueble viejo y vacío y al rededor sólo una lámpara que estaba al lado del sillón donde Steve se sentaba, todo en general se veía viejo, los sillones estaban gastados y el relleno se les estaba saliendo, en lo demás había polvo y no había ni una fotografía o adorno en el mueble o paredes, y la "decoración" no era diferente en el resto de la casa; la cocina que estaba al lado de la sala era pequeña, con una mesa redonda para cuatro personas y a su alrededor dos sillas, tenía una estufa, un pequeño refrigerador, y un fregadero, la habían limpiado lo suficiente para poder comer, y las cuatro habitaciones que estaban arriba constaban de una cama y un tocador vacío cada una.
La casa, según Natasha, llevaba abandonada desde hace años, había sido habitada por una anciana gruñona y al morir nadie se había atrevido a comprarla temiendo que algo raro pasara, cosa que claro no era real, ya que los ruidos raros eran causados por lo antigua que era la casa y que no había tenido mantenimiento en mucho tiempo, lo que les hizo más fácil llegar a vivir ahí, ya que de esa forma no había manera en que alguien se acercara demasiado o, mucho menos que alguien quisiera habitarla y habían podido vivir tranquilamente ahí durante tres semanas sin levantar sospechas o tener que pagar renta.
-¿Quieren comer ya? Los sándwiches están listos, venía a avisarles- dijo entonces Sam.
-Claro Sam- dijo Steve.
Luego los tres se pararon y se dirigieron a la cocina, parándose delante de la mesa cuando estaban ahí.
-Me toca parado- dijo Steve.
-No, yo como así, me cansé de estar sentado y...
-Sam, tú comiste parado la última vez...
-Mejor dejen de discutir y comemos en la sala, ¿les parece caballeros?- los interrumpió Natasha, tomando su plato de la mesa.
Steve y Sam asintieron.
-Mejor- dijeron a la vez y tomaron su plato y al igual que Natasha regresaron a la sala donde se sentaron como estaban antes y comenzaron a comer.
-Lo malo de esta casa es que no tiene luz, ni televisión e internet- dijo Sam.
-No es algo que me preocupe a mí, cuando yo era soldado el internet ni siquiera existía aún- contestó Steve.
-Pero no podrás decirme que no lo extrañas ahora- comentó Sam.
-Creo que extraño más poder salir a correr tranquilamente por las mañanas... y ganarte, claro- dijo Steve sonriendo ante lo último.
-Si podemos volver a salir al exterior antes de que acabe este año, prometo que te ganaré aunque sea lo último que haga- dijo Sam.
-Trato hecho- respondió Steve.
Luego siguieron comiendo tranquilamente, más relajados que hace rato.
-Oigan, cuando terminemos van a ayudarme a limpiar el...- comenzó a decir Natasha, pero no pudo terminar su frase porque de pronto escucharon un fuerte sonido del exterior, un sonido que a esas alturas de su vida era fácil reconocer: una bomba.
-¿Qué fue eso?- preguntó Sam, parándose enseguida del sillón, tambaleándose un poco ante la ligera sacudida que los tres dieron cuando la bomba explotó.
-Juraría que una bomba- respondió Natasha incorporándose también.
-Ya lo sé, ¿pero de dónde?- dijo Sam.
Steve se asomó por la ventana, vio a la gente parada, viendo hacia en frente, donde a la distancia se veía humo salir hacia el cielo.
-No fue muy cerca de aquí- dijo Steve.
-Al menos lo suficiente para no matarnos a nosotros- respondió Natasha asomándose.
-Esto no me gusta nada- dijo Sam viendo por la ventana también.
-A mí tampoco Sam- dijo Steve.
-Mientras no haya más tal vez no sea tan malo- dijo Natasha, luego los tres repararon en sus palabras.
-Rápido, pónganse sus trajes- dijo Steve parándose del sillón.
-¿Piensas ir a dónde está la explosión?- preguntó Natasha.
-Puede que sea algo peligroso.
-Es una bomba Cap, si no fuera peligroso no sé qué sería entonces- le dijo Sam, sacando su celular.
-Quiero decir que tal vez sea sólo el comienzo, tal vez hay un ataque de terroristas o algo así.
-No, al parecer no lo hay- dijo Sam.
Steve iba a preguntar cómo lo sabía pero al instante su amigo se acercó con su celular hacia él y Natasha y vio que la imagen del aparato se veía un poco llena de humo, aunque después de aclararse un poco logró ver escombros y algunas personas tiradas y tosiendo, entonces una voz comenzó a hablar desde el celular, pero en ruso.
-Nat, ayúdame por favor- pidió Steve.
-Dice que está en la explosión que hay en Varzuga Russia, o sea aquí, que a su alrededor no hay nadie en llamas o explotado en pedazos, únicamente las casas están caídas y algunas personas enterradas... también que esperaba oír los gritos sobre un ataque pero no, simplemente fue la explosión, como se ve en el video no hay enemigos disparando ni... están los Avengers causando desastres- Natasha rodó los ojos en esa parte- y que no saben cómo se creó la explosión, no estaban cerca de una pipa, dinamita o algo parecido, las personas caminaban tranquilamente cuando de repente se escuchó la bomba, pero ni siquiera notó quien la lanzó ni hubo un grito o algo previo, a su alrededor nadie explotó pero no sabe la situación de todo el lugar, el estaba un poco más retirado de donde fue el mayor impacto- terminó de narrar Natasha y Sam guardó el celular.
-¿Crees que sea alguna guerra con otro país?- preguntó Sam.
-No lo creo, no he escuchado que tengamos problemas con nadie en estos días- respondió Steve.
-Sea lo que sea entonces, ¿debemos ir o no?- preguntó Sam.
-Sí- dijo Steve.
-No- respondió Natasha- aún no, hay mucha gente y si nos ven...
-Hay gente perdida- la interrumpió Steve.
-Que será ayudada por policías, bomberos y probablemente el ejército Steve, lo mejor que podemos hacer ahora es esperar hasta que anochezca y entonces si no hay mucha gente ir a investigar- dijo ella.
-Mientras tanto las personas...
-Ya te dije que serán ayudadas.
-¡Pero ese es nuestro trabajo!- dijo Steve más desesperado- ayudar a la gente que nos necesita.
-Pero tal vez este no es el mejor momento- comentó Sam.
-¿Tú también Sam? ¿Qué no dijiste hace un momento que iríamos enseguida a pelear por la Tierra si lo necesitaba?- preguntó Steve.
-Así es, y lo mantengo Cap, pero en este momento no está muy necesitada, no hay balas, peleas ni criminales que estén asesinando a la gente ahí en este momento y ya hay refuerzos para sacar a la gente atorada, por lo que no vale la pena dejarnos ver o algo cuando no es completamente necesario, mejor hagamos lo que dijo Natasha, esperemos un rato haber si las cosas se tranquilizan, luego iremos a investigar adecuadamente- terminó Sam.
Steve iba a hablar pero Natasha no lo dejó.
-Si nos ven ahora, en un lugar lleno de soldados y policías, corremos el riesgo de que nos atrapen o de dar nuestra ubicación, y ninguna de estas dos opciones nos ayuda, no haremos nada en la cárcel y tampoco teniendo que huir rápidamente de esta casa y mucho menos del país, debemos mantenernos aquí hasta que sea necesario y sólo dejarnos ver si no hay otra opción, pero ahora sí la hay.
Steve lo pensó un momento mirando fijamente a Sam y Natasha, luego suspiró y se frotó la cabeza con la mano.
-Está bien- dijo Steve- pero hay que estar preparados y en alerta por si hay otra explosión y debemos movernos o nos atacan esta vez personas armadas.
-Estoy de acuerdo en eso, subiré a cambiarme- dijo Natasha mirando su pantalón de mezclilla y su blusa verde con sus tenis del mismo color.
-Y yo- dijo Sam.
Steve asintió y luego ambos subieron al piso de arriba, dirigiéndose cada quien al cuarto donde dormía para ponerse su traje.
Mientras tanto el Capitán América se quedó parado donde estaba, alcanzando a ver por el ligero rabillo de la cortina de la ventana el humo a distancia de ahí, y más que nunca en los últimos meses se sintió desesperado e inútil al no poder hacer nada junto a Natasha y Sam por ayudar a esa gente agredida por la extraña explosión, sólo por estar viviendo como fugitivos y criminales.
