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LAS RELIQUIAS DE LOS PLANETAS
-Capitàn, hemos llegado al planeta Ozurand-
-¡Perfecto! ¿Què averiguaron respecto de este planeta?-
-Capitàn, Ozurand es un planeta totalmente rocoso, rico en minerales; sus cristales, se dice, son extremadamente codiciados en el universo por su rareza, lo que los hace únicos-
- ¿Dònde están esos cristales?-
-En el "Templo de los guardias antiguos" en el gran país del centro-
-¡Vamos hacia allì!-
La enorme nave que surcaba el universo iba aterrizando lentamente. El planeta en cuestión era literalmente todo hecho a base de rocas. Bajan en las afueras del lugar. Salen dos figuras de la nave. Lucìan armaduras, portaban hachas como armas, eran de piel verde y escamosa, sus colas y cabezas eran de reptiles, y unos ojos amarillos.
Los guerreros reptìlicos se acercan a una enorme edificación, protegida por guardias hechos de granito. Estas criaturas armadas se lanzan hacia ellos, y con dos sendos hachazos, logran despedazar a los guardias. Demasiado fácil para ellos. Ahora, consiguen entrar en el templo. El lugar era un enorme salòn de mármol, con objetos del mismo tipo. A lo lejos, ven unos cristales de unos colores opacos, en lo alto de una tarima; intentan acercarse pero al dar unos pasos, se levantan del suelo unas enormes y anchas paredes que les obsaculizaba su paso.
-Ni hablar, esto està lleno de obstáculos, Mardok- Dijo uno.
-No nos queda otra que sortearlas, o pasarlas por arriba- Dijo el aludido
Y con golpes de puño, fueron destruyendo todas las paredes que se levantaban, demostrando asì su increíble fuerza. A medida que se acercaban a los cristales, los obstáculos se volvían cada vez mas difíciles. Increible que un templo tuviera todas esas cosas, pero era lógico. En el corto camino, destruyeron paredes, sorteaban trampas que salìan del suelo (Similares a las arenas movedizas) y detuvieron unas puas que se acercaban hacia ellos, al caer por una puerta trampa. No les costò salir de ese embrollo, pues la capacidad de salto de esos guerreros anfibios era 5 veces mejor que la de un ser humano, y salieron de inmediato de aquella trampa. Finalmente, logran llegar hacia los cristales, simplemente hermosos al verlos de cerca.
Al salir con esos cristales dentro de un estuche que llevaban, una turba de masas de granito se formaba adelante de ambos anfibios.
-Los golem del planeta Ozurand- Dijo Mardok- Creìa que eran un mito, pero bueno ¿Què opinas, Lewak?
-Que sean mas grandes que nosotros, no significa que sean mas fuertes que nosotros- Dijo su compañero- Sostèn los cristales, yo me encargo.-
Y asì, los golem se lanaron encima, y Lewak empezó a escupir un chorro oscuro y espeso que cayo sobre las masas de granito, que se empezaron a evaporar hasta que se consumieron por completo.
-Claro- Dijo Mardok- Nosotros, la raza de los guerreros reptiloides del planeta Lipter, tenemos el veneno mas corrosivo del universo, un àcido especial. Ningùn material se nos resiste sin ser degradado por dicho àcido. –
A los pocos enemigos que le quedaban, que no fueron alcanzados por su veneno, Lewak les asestò un coletazo a uno, que derribò a los otros, como si fueran pinos de Bowling, y el impacto los hizo trizas. Tal era la fuerza bruta de los reptiloides.
Para cuando acabaron con los golem, los habitantes se enteraron que dos intrusos habían entrado a robar y salieron a confrontarlos. Los reptiloides siguieron repartiendo veneno àcido, y lanzando destellos de energía con sus garras, causando explosiones, trizas y rocas degradadas por todos lados.
Pero la enorme nave en que viajaban aparecía ante ellos, abriendo la escotilla a escasa altura. Los invasores saltan, y se meten en la nave, alejàndose de la ya vacìa y destruida ciudad.
Adentro de la nave, en la enorme sala circular, criaturas similares a los bandidos se enargaban de los controles y las màquinas. En el centro, el mas grotesco de los reptiles, por lo largo, lo ancho y por tamaño, los esperaba en su trono. Estaba claro quien era el líder de esa banda. Este les preguntò con fiereza:
- ¿Y bien?-
- Gran jefe Basil, hemos conseguido el tesoro de Ozurand- Dijo Lewak
- Bien, ya saben que hacer- Ordenò Basil
- Preparando la secuencia de destrucción- Dijo uno, desde las màquinas.
Al cabo de unos segundos, un destello salido de un cañòn que tenía la nave disparò un chorro azulado que acabò por hacer explotar el rocoso planeta.
-Bien- Dijo Basil- Que alguien haga un inventario de lo obtenido hoy-
Un reptil pequeño y rechoncho se fuè hasta el fondo de la nave, y al cabo de unos minutos, volvió:
-Mi señor, hasta el momento, hemos saqueado y obtenido las espadas doradas del planeta Etmon, los libros del planeta Vorak, las joyas del planeta Garlan, el oro del planeta Ergon, y ahora los cristales de Ozurand.
El grotesco Basil sonreía con satisfacción
-¿Cuàl es el próximo planeta?-
-Señor, encontramos un planeta con vida en la galaxia sur-
-O sea…..-
-Segùn nuestros registros, se le conoce como planeta Tierra-
- ¿Què se sabe? -
-Entre las múltiples riquezas del planeta, se encuentran 7 esferas esparcidas…..-
- ¡¿LAS ESFERAS DEL DRAGÒN!?- Gritò grotesco el jefe, con los amarillentos ojos bien abiertos
- ¿Usted conoce…..?
-¿Qué si conozco? ¡Pues claro que conozco! Fuè en mi juventud, yo era un grumete. Recuerdo que el capitán de entonces nos llevò hacia un planeta de bellos àrboles azules. Entre mis primeras misiones, tenía que saquear a los habitantes las esferas de aquel planeta. El capitán me contò todo sobre ellas; al reunir las siete, un enorme dragòn aparece y te cumplirá lo que le pidas, yo como cualquier joven, como muchos de ustedes, estaba embriagado de ambición, sediento de poder. Ahora bien, esos malditos habitantes me interceptaron de a cinco, cuando yo estaba solo y con una pesada esfera en mi poder…..Me dejaron vivo por muy poco. El capitán era débil, muy débil. Tuvimos que desertar, nuestras fuerzas no eran como son ahora. Ese dìa jurè convertirme en el líder de los piratas galácticos y jefe de la raza reptiloide…y vengarme de ese planeta….-
- ¿Y lo logró? ¿Què planeta era?-
-No pude…..No estoy seguro, no recuerdo bien, pero creo que su nombre era "Namekusei". Cuando me convertí en capitán, intentè loalizarlos, hasta pasè por donde recordaba sus coordinadas, pero allì no había nada…Luego investiguè y descubrì que el planeta sufrió una explosión. ¿Què lo causò? Lo ignoro, supuse que el ejército de Freezer antes de que este desapareciera de repente tendría algo que ver, pero què mas da. Al fin tuvieron su merecido esos malditos. En fin, no creì que también existirían en otro planeta…..-
- ¿Entonces?-
-¡Pero què pregunta! ¡Vamos a la tierra! ¡Vamos por esas esferas del dragòn!-
La nave expulsò un chorro de fuego y se dirigieron a velocidad de la luz hacia la Tierra.
