Capítulo 1 Millones de razones
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El silencio entre nosotros.
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"Entonces..." CNU miró impresionado a su amigo. "Déjame entender esto. ¿Encontraste a tu exnovia durante un corto viaje a nuestro pueblo natal, decidiste que ustedes dos están enamorados de nuevo y quieren casarse tres meses más tarde?"
Estaban en una de las mesas del moderno bar de Baro: 'All Night'. Ese era el lugar donde usualmente se reunían los cinco amigos, quienes procuraban estar allí temprano para relajarse antes de la hora en la que se abría al público.
Baro suspiró. ¿No había escuchado nada de lo que le estaba diciendo? Él llenó su vaso con más whisky. "Seis meses. Han pasado seis meses y no nos casaremos mañana o algo así. Ayer tomamos la decisión. Probablemente ocurra el próximo año, supongo."
"¿Y la vamos a conocer después de eso?" El hombre más alto estaba frunciendo el ceño.
"Déjalo en paz, hyung." Le dijo Sandeul a CNU con una sonrisa en el rostro. "Está enamorado."
"Además..." Jinyoung bebió de su vaso antes de continuar hablando. Él se sentía bien. Acababa de terminar su trabajo para ese nuevo grupo de música pop y ahora podía relajarse. "Nosotros no somos su madre, ¿cierto?"
"No es eso, hyung." Baro reía un poco. "Es solo que... Los últimos meses han sido tan increíbles. He sido tan feliz y el tiempo pasó tan rápido que no nos dimos cuenta de que no nos hemos presentado a nuestras familias y amigos."
"Awwwww. ¡Eso es extrañamente tierno!" Dijo Sandeul mientras apoyaba su mejilla en su mano. Él siempre amaba escuchar los pensamientos de las personas con un entendimiento soñador.
"¿Tu familia tampoco la conoce?" Preguntó CNU otra vez. Incluso si dedicaba su vida a trabajar con libros llenos de historias de amor, él era un hombre práctico.
Solo entonces Gongchan se percató de cuán diferentes eran todos. "Dijiste que tú mamá sí la conoce, ¿no?" Él habló antes de que Baro pudiera responder. "De cuando ustedes dos estuvieron juntos."
Baro asintió. "Nosotros salimos casi... Por dos años. Hasta que ella ingresó a una universidad aquí en Seúl."
"¿Tanto?" Una vez más, el más alto del grupo tenía una rara expresión. "Debería acordarme de ella."
"Es normal que no lo hagas. Nosotros empezamos a tomar seriamente nuestra relación cuando tú ya estabas estudiando en la Universidad. Jinyoung-hyung y tú nunca la conocieron antes."
"Pero nosotros sí." Gongchan tenía la mirada en la mesa. "Y no tengo idea de quién es ella."
"Yo sí." Sandeu confesó. "Ella era linda. Y recuerdo... Tú sabes..." Él se cortó a sí mismo antes de terminar la frase.
"¿Cuando ella me dejó?" Baro sonrió. "Fue difícil. Pero las cosas son muy diferentes ahora. Nosotros no hablamos sobre lo que pasó."
CNU hizo un puchero. A él no le agradaba esto. Tomó un sorbo de su bebida.
El grupo mantuvo el silencio por un momento, hasta que Gongchan vió la pantalla del teléfono de Baro iluminarse.
"Creo que ella ya está aquí." Apuntó el chico alto.
Baro sonrió abiertamente cuando leyó el mensaje. "Sí, acaba de llegar. Y las otras chicas también."
"¡¿Quiénes?!" Jinyoung y CNU preguntaron.
"Sus amigas." Baro volvió a explicar a los mayores como si no lo hubiese estado repitiendo desde hace veinte minutos. "Ella va a conocer a mis padrinos y nosotros vamos a conocer a sus damas de honor."
"¿Estás seguro de que no estás planeando casarte mañana?" Jinyoung preguntó alzando la voz.
Baro rió mientras se levantaba. "Desearía que así fuera." Dijo caminando hacia la entrada.
"Y ahora estamos conociendo a las amigas también..." CNU murmuró.
Gongchan le lanzó una servilleta al escucharlo. "Para con eso, hyung. Estás demasiado preocupado."
"Él dijo que las amigas de su novia estudiaron en el mismo instituto que nosotros." Sandeul dijo. Sus ojos centrados en la pared.
"¡Oh! ¿Entonces las conocemos?" Jinyoung no había escuchado esa parte... O no había prestado atención.
"Creo que yo conozco a una de ellas." El chico más bajo confesó.
Gongchan inclinó su cabeza a un lado. Eso era inesperado.
Una dulce música empezó a sonar.
Seguramente Baro pidió a alguno de sus empleados que encendiera el equipo de sonido. Él realmente quería que sus amigos causaran una buena impresión a su prometida.
Gongchan reconoció esa canción.
Una vieja canción.
Habían pasado años desde la última vez que la escuchó.
Inconscientemente estaba tarareando.
Estaba dándole la espalda a la entrada del lugar, así que tuvo que girarse cuando Baro anunció que las chicas habían llegado.
Ellas eran cinco, pero sus ojos se enfocaron en una en especial.
Sus ojos se encontraron tan naturalmente como siempre lo habían hecho.
La canción más dulce llenaba sus oídos.
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Él amaba esa canción. De verdad la amaba.
Es por eso que él le había pedido a Jinyoung-hyung que la incluyera en su próxima presentación.
Esa canción le hacía pensar en ella.
Cuando llegó a su fin, él hizo lo que siempre hacía, tomó el iPod de su bolsillo y la puso en modo repetir.
Un suave viento corrió a través de la estación vacía donde estaba esperando.
El tren no llegaría en algunos minutos, pero él siempre se aseguraba de llegar mucho antes. Suspiró y cerró sus ojos. En verdad amaba esa canción.
Entonces, la sintió.
Alguien acababa de llegar por las escaleras y se detuvo a algunos metros de él.
Abrió los ojos y lentamente la miró.
Ella estaba sola hoy y su corazón empezó a palpitar con fuerza.
Él no sabía cuál era su nombre.
Estaba casi seguro de que ella era de tercer año de instituto medio de su misma academia.
Estaba sonriendo.
Ella siempre estaba feliz. Él amaba verla feliz. Eso le hacía feliz.
De repente ella volteó y sus bellos ojos oscuros estaban viendo los suyos.
Por unos pocos segundos.
Después de los cuales Gongchan no pudo soportarlo más. Sintió un dolor en el pecho y se forzó a sí mismo a desviar la mirada. A los rieles. Como si él estuviera buscando ver el tren que no llegaría pronto.
La canción comenzó de nuevo y los latidos de su corazón no le dejaban oírla.
Él no sabía cuándo había empezado aquello.
Pero cuando se dio cuenta ya era muy tarde. Se había enamorado de aquella chica graciosa que siempre era el centro del grupo, la que bailaba apasionadamente en el festival escolar, la que siempre era castigada en el jardín por hablar muy alto en clases, la que forzaba a sus amigas a tomar parte de su propia comida y acabar con una dieta sin sentido...
Cuando él se dio cuenta sus ojos ya buscaban entre los grupos de instituto medio... Esperando encontrarla... Pero siendo incapaz de hablarle.
Él lo intentó una vez. En la estación.
Ella estaba buscando desesperadamente en su bolso. Gongchan pensó que quizás había perdido su tarjeta, quería ayudarla. Pero no tuvo oportunidad. Cuando estaba cerca de ella... Sus amigas aparecieron de la nada y la abrazaron, y la tomaron de las manos, y le hablaron como él hubiese querido.
Gongchan se preguntaba si alguna vez sería capaz de decirle algo.
El tren se detuvo y la estación de llenó de viento otra vez.
Él levantó la vista para observarla una vez más antes de entrar. Quedó congelado.
Sus ojos estaban sobre él otra vez.
Ella le sonrió. Y fue como si la Tierra hubiera decidido detenerse. Ni siquiera el molesto viento quería interrumpir.
Ella desvío la mirada y arregló un mechón de su cabello castaño oscuro detrás de su oreja.
El no sabía cuál era su nombre.
Sus ojos se encontraron otra vez. Y en esta ocasión ella le saludo con la mano.
La joven entró en el tren con algo de apuro.
Él reaccionó solo cuando las puertas empezaron a cerrarse.
Gongchan entró en el vagón a tiempo... Pero era el vagón equivocado.
La canción empezó otra vez.
Sus ojos enfocados en la puerta lateral, ella estaba allí.
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Y Gongchan pensó que era preciosa.
A su corazón no le importaba cuánto tiempo había pasado, estaba palpitando como si estuviera en aquella estación otra vez.
Ella estaba hermosa.
Su largo cabello era ondulado ahora, pero eso era todo, estaba preciosa y él la reconocería donde fuese.
Gongchan se sintió estúpido por un momento. Su cuerpo estaba actuando como si él fuera un adolescente.
Debió decir algo cuando Baro dijo el nombre de su novia, pero no pudo. Tenía un nudo en su garganta.
"¿Chanie?" Otra chica lo llamó. Y esa fue la única cosa que lo obligó a apartar la vista de ella. Ahora centrado en una chica de cabello corto que le sonreía.
"¿Eonnie?" Una mujer alta miraba a esa chica con curiosidad.
"¿Keri? ¿No te acuerdas?" Ella lanzó una mirada acusadora a su hermana menor, quien le llevaba una gran ventaja de altura. "Él es Chanshik-ssi. Estuvimos en la misma clase hasta que nos graduamos." Ella regresó su mirada a Gongchan. Sus ojos marrones lucían más pequeños debido a su sonrisa. "¿Me recuerdas?" Preguntó señalándose a sí misma. "Hook Taeni."
Por supuesto que la recordaba. Ellos estuvieron en la misma clase, pero nunca fueron amigos. Él quería ser su amigo porque ella era muy cercana a... Sus ojos volvieron a ella una vez más. Ella no le prestaba atención. Su nariz también era preciosa. Por supuesto, él lo recordaba.
Regresó su mirada a Taeni. Ellos no fueron amigos. Cierto. Ella solo le dirigió la palabra después de que sus hyungs se graduaran, solo para preguntar por... Él miró a CNU. El rostro del hombre alto estaba en calma.
"¡Qué coincidencia!" Dijo Baro felizmente con su mano en la cadera de una chica rubia que definitivamente llamaba la atención.
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AHORA: Somos tan diferentes de nuestros yo pasados.
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CNU no sé sentía bien.
Él no se sentía bien en absoluto.
Eso pensaba observándo a la mujer de cabello castaño oscuro y corto que usaba pantalones negros ajustados y estaba bailando en la pista.
Él la recordaban. En el instituto ella era tímida y calmada, solía sonrojarse por todo. Era tan linda. Pero ahora...
Él necesitó algunos minutos para reconocerla. De hecho, cuando estaban a punto de hacerse las presentaciones él estaba estudiando a la prometida de Baro y la forma dulce en que la rubia miraba a su amigo, cuando escuchó su voz. Él no había prestado atención hasta entonces. Sonaba más entusiasta, pero definitivamente era su voz. Fue entonces cuando cayó en cuenta.
Ella era una hermosa mujer. Y demostraba mucha confianza en sí mismo. Hablaba abiertamente con Gongchan, Jinyoung y con él mismo. Además, estaba tratando de hacerse cercana a Sandeul y Baro demostrando un carisma natural. Ella hablaba mucho.
En cuanto el lugar empezó a llenarse y la música se volvió más movida, fue ella misma, y no su amiga ruidosa, la que dijo 'Amo esa canción', para luego llevarse a las chicas y a Gongchan a donde ellos estaban ahora. Ella no bailaba tan bien como su hermana o la otra chica alta (a la cual su amigo más joven no dejaba de observar cada cierto tiempo), pero ella no era nada tímida.
Él estaba solo.
Sandeul no dejaba de hablar con la mayor de las muchachas. Una mujer bajita que mantenía un ojo sobre las otras como una especie de mamá loba. Y Baro desapareció con su novia.
Jinyoung también lo abandonó. Estaba siendo acosado por un grupo de chicas lindas.
El bebió de su vaso. ¿Por qué se estaba sintiendo triste?
"¿No le gustaría intentar uno de nuestros cocteles? El jefe me enseñó cómo hacerlo." Escuchó a uno de los bartenders ofrecer una bebida a su lado. Incluso la zona VIP estaba llena este día.
"No lo creo." Esa voz contestó el inmediatamente su cuerpo giró para verla apoyada en la barra. "No es bueno mezclar bebidas. Será otro vodka y una Coca-Cola para mi hermana, por favor."
Él hombre hizo una mueca. "El jefe nos pidió que les atendamos bien."
"Y lo estás haciendo perfectamente. Otro día volveré por ese cóctel." Dijo sonriendo y se sentó en un banco junto a CNU cuando el bartender finalmente le dió su vaso.
"Tú no bebías antes." CNU dijo mirando su rostro cuando ella levantó su bebida hasta sus labios.
Ella sonrió después de un trago. "Sí. Eso es cierto." Taeni giró un poco para poder verle a la cara. Pasaron algunos segundos antes de que volteara a ver la pista de baile.
Ella sonrió a su hermana levantando la botella de Coca-Cola. La más joven trató de acercarte, pero su otra amiga no se lo permitió.
Ella rió. "En ese entonces tenía diecisiete años. Por supuesto que no bebía." Sus ojos regresaron a él. Y él quería golpearse a sí mismo. ¡Dijo algo realmente estúpido! "Tú tampoco bebías antes." Ella señaló su vaso medio vacío. La bebida alcohólica transparente burbujeaba. "Soy una mujer responsable que no perderá el control y mi hermana es nuestra conductora. No te preocupes, Oppa." Dijo guiñando el ojo.
Él observó su vaso y asintió en silencio.
El líquido oscuro reflejaba sus ojos.
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Acomodó sus grandes anteojos antes de agradecer a la mesera y devolver su atención a su libro.
Acababa de empezar a leerlo y no estaba seguro de que le gustara. Pero, él estaba seguro de que le gustaba leer en esa cafetería. Era agradable y tenía una bonita vista.
Sí. Él amaba esperar en esa cafetería.
De repente el libro fue arrancado de sus manos y el frunció el ceño. Y entonces la vio, estaba de pie junto a él observándo la portada, sus labios formaban un pequeño puchero.
Él la adoraba.
Su expresión seguro se había suavizado.
Cuando ella notó que él no dejaba de mirarla se puso nerviosa. "Lo siento... Yo solo quería..." Sus labios formaron una tensa línea y se sentó frente a él. "Quería estar segura."
"¿Segura de qué?" Preguntó él y no pudo evitar sonreír abiertamente.
"Esto." Ella evitó verle a los ojos y empezó a buscar dentro de su bolso. Al final, sacó un ejemplar nuevo de ese libro 'El futuro es ahora'.
Él vio con sorpresa ambos libros antes de regresar su atención a su rostro sonrojado. Su cabello llegaba a sus hombros y hoy estaba recogido con un cintillo. Ella era linda.
"Lo compraste." Dijo. Oh. A él le hubiese gustado regalarle su propia copia, porque la última vez comentaron lo divertido que sería si pudieran comparar opiniones. "¿Lo empezaste?"
"No todavía." Respondió ella con la vista en la mesa. "Tal vez lo haga hoy."
Él en verdad la adoraba.
Entonces la camarera vino con una taza de café para ella. Él le había pedido que hiciera eso.
"Gracias." Se apuró a decir. "Y... Yo..." Se enredaba con las palabras y él pensó que eso era increíblemente lindo. "Gracias, sunbaenim."
El rió. "¿Cuántas veces debo decírtelo? Está bien si me llamas Oppa." Ella se sonrojó otra vez. "Me gustaría que lo hicieras." Él estaba sonrojado ahora. Sus ojos en la pared de vidrio.
"Lo siento... No es fácil... No estoy... Acostumbrada." Aún así murmuró. "Oppa."
Ella sonrió.
"¿No vas a poner azúcar a tu café?" Preguntó viendo cómo ella levantaba su taza sin prestar atención.
Sus labios formaron una perfecta 'o' mientras alcanzaba la cucharita.
Cinco.
A ella le gustaban las cosas dulces.
"¿No vas hacer que trate de ponerle azúcar como la última vez?"
Sus mejillas se pusieron muy rojas a pesar de que su piel era ligeramente bronceada. "La última vez yo... Yo no sabía que ya le habías puesto azúcar... Fue como si... ¿Tratará de envenenarte?"
El rió nuevamente. Ella también podía ser graciosa. "A Oppa le gustó." Le aseguró. "Y está vez mi café está libre de cosas dulces, así que puedes enseñarme cómo te gusta."
Ella rió. Su perfecta sonrisa no dejó su rostro.
Ella se inclinó sobre la mesa y tomó la cucharilla.
¡Dios! Él la adoraba.
Ella evitó su mirada.
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Pero él quería verlos. Sus ojos marrones y claros eran hermosos.
"¿Te convertiste en escritora? ¿O pintora?" Preguntó él y ella tuvo que girar para verlo otra vez.
"No." Contestó. Una gran sonrisa en su rostro. "No pensé que recordarías algo como eso." Ella dejó su vaso en la barra. "Soy diseñadora de interiores para mi pequeña compañía."
Su sonrisa seguía siendo perfecta.
Pero ella era tan diferente ahora.
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Las palabras que dijimos estaban llenas de sinceridad.
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Sandeul rió con ella. Su largo cabello negro bailaba sobre sus delicados hombros.
Estaban en la misma mesa en la que habían empezado la noche. Cuando Baro entró junto a su prometida, él sabía que ella también vendría con ellos.
Él se sentía tan nervioso.
Cuando él la vio... Ella le pareció tan diferente... Se veía mucho más madura, tenía un maquillaje oscuro y él nunca la había visto así, caminando con tanta confianza y siendo tan atenta con sus amigas. Su cabello era más oscuro ahora y estaba usando pantalones cortos. Sus piernas eran hermosas como él recordaba del tiempo en que ella se graduó del instituto.
Él creyó que sería difícil hablar con ella, pero fue ella misma la que se acercó y tocó su hombro para saludarle; y fue ella quién se sentó junto a él después de haber bailado dos canciones con sus amigas.
Ellos estuvieron tan cerca por el resto de la noche.
Él le sonreía.
"Estás hermosa, Noona." Dijo. Él no evitó sus ojos.
Ella sonrió dulcemente. "Eres tan dulce como siempre, Deullie. Gracias." Él no se perdió que ella lo llamó de esa manera. Ella miró su teléfono y luego volvió la vista. "Tú estás muy guapo también. No te reconocí. Eres muy alto ahora."
Eso lo hizo reír. Él no era alto. Pero era lo suficientemente alto para ella.
De su teléfono empezó a sonar música. Sonaba lindo.
Su rostro se iluminó.
"Voy a contestar esto." Dijo al levantarse y dirigirse al área de oficinas.
Sandeul estaba feliz. Ellos aún eran amigos.
Cuando regresó su sonrisa era aún más brillante
"Tengo que irme." Dijo y tomó su cartera. "Tengo que llevar a Jieun a casa, ¿dónde está ella?"
Sandeul se levantó. "Ella está con Sunwoo en su oficina. Pero yo me puedo asegurar de que él la lleve a casa." Eunjung lo miraba fijamente y él estuvo seguro de que sus ojos eran más hermosos que antes. "¿Puedo llevarte a tu casa?"
"No. Está bien. Yo conduciré." Ella sonrió. "No bebo ahora. No si Mino está en casa."
Su corazón se detuvo con eso.
Ella lo miraba intensamente. "¿Puedo pedirte algo?"
"Lo que sea que necesites, Eunjung-noona." El no podría negarle nada de lo que pidiera.
"Las niñas. ¿Puedes asegurarte de que estarán bien? No quiero interrumpirlas y..."
"Te avisaré cuando se vayan de aquí. Te escribiré cuando estén camino a casa." Él podía hacer eso. Y también quería tener su número de teléfono.
"Muchas gracias." Solo por la expresión de alivio en su rostro valía la pena. "Dios, Junghwanie, estoy muy feliz de haberte visto otra vez. Te ves tan bien."
"Tú también, noona." Dijo él. Pero antes de dejarla ir también preguntó. "¿Noona? ¿Puedo preguntarte algo?"
"Sí. Sí, por supuesto, mi vida." Él podría morir solo por esa forma de llamarle.
"¿Quién es Mino?"
Ella lo vió con una expresión ilegible. "Oh." Ella sonrió y sacó su teléfono. "Horvejkul Mino-yah." Ella le dió el aparato a él. Una foto en la pantalla. "Él es mi hijo."
Un lindo bebé de alrededor de tres o cuatro años le estaba haciendo el más lindo aegyo.
¡Oh! Era tan lindo como ella.
