Entre las aficiones de los hombres en una aldea ninja la más común es perseguir mujeres, alguna minoría eran perseguidos. Era una tradición antigua, saber que alguien te está esperando mientras estas en el campo de batalla es un plus, a pesar de que a muchos les bastaba solo con su familia la mayor parte de la población aún tenían ese tipo de costumbres maritales muy arraigadas, más en una aldea como la suya, donde por mucho tiempo solo se vivió día tras día con la esperanza de ver la primavera florecer el año siguiente a la espera constante de un ataque.

Este tipo de cosas no cambiaban desde que Shino tenía memoria no obstante nunca había tenido que pensar seriamente en conseguir una novia sino hasta la época de sus próximos 19 años donde todos y cada uno de sus compañeros, temiendo a no tener la oportunidad en el futuro debido a su oficio y tras todos los temores pasados renovados en la reciente guerra, decidían casarse, entonces ya no era una linda novia a la cual contemplar, todos sus allegados hablaban sobre lo bien que hacía una cálida esposa. no le sorprendió que la primera invitación fuese de Ino y Sai en abril del año siguiente, mucho menos que Kiba, aun siendo el sujeto atractivo que era para la mayoría de la población femenina no consiguiera más que rechazos por solo apuntar a chicas inalcanzables.

"Un reto, un hombre necesita un reto"

había estado balbuceando para intentar auto consolarse.

El caso es que el no necesitaba una esposa, el puesto de mujer de la casa era ocupado eficientemente por Shaiko Aburame y no estaba seguro de querer que eso cambiara por el momento una esposa no, pero una novia, bueno, eso era otra cosa.

Sea como sea, esa facilidad de solo elegirse y coincidir no era el caso de la familia Aburame, omais, citas arregladas entre familias con mujeres de cualquier procedencia dentro y fuera de la aldea con la mínima esperanza de que alguna le diera la oportunidad no sólo a un amoroso esposo si no, también a una técnica familiar basada en insectos. ¡ah! Odiaba esa idea, sabía que era la forma en la cual sus padres se habían conocido, y tenía un gran respeto hacia su relación, simplemente no le agradaba la idea de tener que pasar por eso, forzar las cosas no era su estilo, el simple pensamiento de intentar inagotablemente enamorar a una mujer a la cual le pareces aberrante le parecía del todo desagradable, pero las cosas eran así; Shino Aburame nunca exteriorizaba opiniones innecesarias y mucho menos se quejaba así que para evitar ese fatídico destino tuvo que empezar a pensar seriamente en escoger el mismo una novia.

-ya sabes Shino, anteriormente las mujeres elegían a los hombres por su poder y capacidad a la hora de protegerlas, por eso los Aburame con nuestros cerebros y poder prevalecimos- Torune Aburame estaba en la mesa, acababa de llegar de una misión y con las manos y la cara recién lavadas le daba a entender que lo habían rechazado y por el momento no tenía a nadie con quien hablar de eso.

-pero hoy literalmente le perdonaran todo a cualquiera con un rostro bonito- le susurro dramático como si fuese un gran secreto, todo con su buena pizca de sarcasmo, ambos estaban en la mesa a la espera del balanceado desayuno que la matriarca del clan se encargaba de hacer cada mañana para ellos Torune intentando no dormirse luego de un largo viaje desde la lluvia y el menor listo para partir a una misión dentro de dos horas con dos Medic nin.

Su hermano Torune tenía la mala costumbre de elegir a las mujeres que le "indicaban" sus bichos, aquello era irracional, los bichos solo se fijaban en grandes fuentes de Chakra, de no tener sentido común su hermano estaría intentando cortejar a la Hokage y eso era un paisaje muy triste y doloroso si se lo preguntaban, todo parecía influir en el hecho de que para su hermano sus bichos eran su familia, por lo tanto nunca aceptaría a alguien que no los valorara, eso hacía mucho más difícil su búsqueda.

El caso es que intento meterse con una ninja de Suna, Así que ahora recién llegando de una misión, cansado y con un terrible dolor de cabeza se desquitaba verbalmente con su hermano menor expresando lo mucho que odiaba su situación pues la mujer ninja que le llevaba al menos 4 años le había rechazado con buenos argumentos antes de que partiera a su misión, después de todo ya había entrado a la edad de los 25 años y si a él ya lo interceptaba su madre para preguntarle si habían chicas bonitas en sus misiones, por muy incómodo que se volviera el ambiente, no quería imaginar que tan crítica se tornaba la situación para su hermano cuando estaba a solas con Shaiko Aburame, si le daba crédito al menos Torune si parecía valorar la idea de convertirse en cabeza de una familia.

Shino fingía prestar suficiente atención a lo que decía, pero en realidad hacia una lista en su cabeza organizando un elaborado plan que acababa de echar a andar lentamente desde hace meses, no tenía tiempo para los Dramas de Torune, últimamente solo podía pensar en ello cada rato que tenía libre.

Torune lo noto, y frunció su ceño por encima de sus lentes oscuros escaneando a su hermano, los dos eran bastante similares, la viva estampa de Shibi Aburame, a pesar de que Torune no era su hijo de sangre tenía todos sus rasgos, nadie a quien no se le contara podría decir con seguridad que no eran padre e hijo, y de cualquier modo su gabardina lo tapaba todo el tiempo, la única diferencia entre Torune y su familia era su cabello, más oscuro y brillante, Shino por otro lado había heredado los ojos grisáceos de Shaiko, pero como un Aburame siempre ocultaba sus ojos de la luz fuerte ese rasgo era invisible, adicionalmente Torume es más sociable, hablaba más con otras personas y había tenido una que otra chica aunque fuera por corto tiempo entonces si él tenía pocas oportunidades con una mujer Shino tenía lo mismo en números negativos.

-tu tampoco tienes suerte, vas a cumplir los 19 años y ni siquiera has tenido una novia, me reconforta al menos saber que alguien más además de mí en esta casa va sufrir esto-

- Te equivocas- contraataco sin cambiar ni una sola línea de expresión de su arropado rostro, el mayor lo miro mientras sus cejas se elevaban lo suficiente para que fuese un gesto casi exagerado ante la posibilidad de sus siguientes palabras -Tendré una novia.

Declaro Shino como si fuera lo más trivial.

-¡Oh mierda!- entonces el enjambre de Torune se sacudió bajo su ropa, siempre le gustaba ver cuando su hermano hacia eso, la técnica de Torune consistía en hacer una llamarada de bichos para intimidar y succionar chakra, le llamaba niebla oscura y él era bastante conocido por ser el único Aburame en ejecutarla en más de una ocasión en una misma batalla el, Shino quien no se especializaba en asesinatos como Torune solo había tenido la oportunidad de ver su técnica en demostraciones, claro no era su única técnica pero era su sello y aunque parecía algo ordinario era realmente difícil controlar la agresividad de tantos bichos a la vez, siempre se corría el riesgo de no parecer lo suficientemente fuerte y que los bichos te abandonaran al haber drenado suficiente chakra del oponente, por eso el respetaba a su hermano, y también por eso Torune era un temible Ambu hoy por hoy.

Sus bichos eran tan sensibles a sus órdenes que cuando su cuerpo se alteraba intentaban atacar sin su orden, eso nunca pasaba en el trabajo, pero en casa era común ver a Shaiko reñirle cuando lo veía encrespado por cualquier cosa. "¡sin bichos en la casa!" Vociferaba exasperada, no porque los odiara, sino porque Shaiko es una civil, y como civil no entendía lo desnudo y vulnerable que se sentía un ninja sin sus armas.

Relajándose de nuevo y con una expresión aburrida de no poder aun tragarse ese cuento Torune se recostó perezosamente en su silla, de todas formas, el que Shino admitiera que tendría novia solo le confirmaba que estaba interesado en una, ni siquiera eso, solo que planeaba tenerla.

Lo cierto es que Shino no tenía que preocuparse por preguntar por aquí o por halla a alguna chica si quería salir con él, en ningún momento de su vida se vio en tal necesidad. a Shino sólo le bastó con entregarle sus sentimientos a la mujer indicada en el momento indicado y cada día se sentía como un sujeto muy inteligente por hacerlo antes de cualquier otro, estaba orgulloso. Claro que la mitad de esos sentimientos y un poco más estaban apaciguados por la incertidumbre, la ansiedad y una terrible inseguridad que no había experimentado en sus 18 años de vida, tal vez él era como Kiba y había apuntado a algo fuera de su alcance, pero mermaba esos pensamientos convenciéndose a si mismo de que su plan daría buenos resultados a la larga.

"No necesito que me des una respuesta ahora, solo por favor piensa en mí"

Si ella no lo rechazaba, aunque fuera por cordialidad o misericordia ya él se encargaría de ganar su corazón luego, era finalmente el reto de haber nacido Aburame, conseguir a una mujer lo suficientemente cercana para que no le molestaran sus bichos y que a la vez no le molestará a él. La respuesta fue obvia luego de pensarlo con calma.

Finalmente ¿no era el trabajo de un Aburame mantener felices a las criaturas cercanas a ellos? y para Shino desde hace un tiempo Hinata Hyuga se había convertido en la criatura más hermosa que pululaba tímidamente a su alrededor.

Fue tan difícil esperar el momento preciso, después de que se declarara a Naruto tras los sucesos con Pain, cualquiera diría que era una deducción poco convincente pero su cerebro le indicaba que era la mejor jugada, él no era tan listo como un Nara, no obstante, el poder de la observación y el análisis era nato en su familia, si quería enfrentarse a ello era ahora o nunca.

Hinata después de haber reprimido el sentimiento por años lo había dejado salir, ciertamente sus sentimientos por Naruto no desaparecerían, pero al menos se libraría de la presión que le impedía pensar en otra cosa al estar guardando para ella misma esos sentimientos por todos esos años, lo noto cuando la vio en el hospital, aun sin haber recibido una sola palabra de Naruto luego de aquello estaba más tranquila y vivaz sin importar lo que la luz Naranja de Konoha estuviera pensando ese idiota se tardaría lo suficiente para que entrará alguien más y le brindará sentimientos puros, algo que él estaba dispuesto a entregar sin reservas, o por lo menos, sembrar la duda en el inocente corazón de la morena. Había enumerado los escenarios, tanteado el terreno, incluso tenia cubierto la parte del clan Hyuga y tardo mucho en aceptar que no existía tal escenario donde estarían felices sin pasar por encima de Hiashi Hyuga, incluso su padre se vería envuelto en ello, no había parado de pensarlo.

Pero valía la pena, una mujer como Hinata Hyuga valía cualquier prueba, sus sentimientos, aunque no eran acordes a los razonamientos que normalmente formulaba lo impulsaban a tomar las decisiones en pro a lo que le haría feliz, y eso sería hacer sonreír a Hinata algo en lo que había estado trabajando desde que se dio cuenta de que su inspiración estaba en todo lo que ella hacía.

Sonrió con suficiencia entre los botones sueltos de su gabardina de cuero y ante la mirada incrédula de Torune, Shino quien muy pocas veces expresaba algo, celebraba su triunfo ante la mirada ya asustada de su hermano.

- ¿¡tú!?- Torune se lo tomo como una afrenta, no obstante, su madre hizo su entrada con los platos y los cubiertos en una bandeja, mientras servía la sopa aprovecho para poner más guarniciones en la mesa ante la inminente entrada de su padre

- ¿y ustedes dos lo sabían? - reclamo de nuevo Torune para finalmente ante la mirada estoica de su padre suspirar completamente derrotado y volver a su asiento con el rostro levemente sonrosado, los Aburame eran terriblemente pálidos. Shibi Aburame beso a su esposa y se sentó a la mesa. Con el rostro y las manos recién lavados en cambio saludó en silencio a Shino y Shoru.

A diferencia de su madre ellos dos debían ganarse cualquier tipo de trato especial con su padre, cosa que su Shaiko le reprochaba profundamente, pero había terminado por aceptar, así eran todos ellos siempre repitiendo la historia exacta de sus crianzas.

- ¿y piensas traerla a casa? O permanecerá en el anonimato para los hombres aquí presentes- interrumpió esta vez Shiako retomando el tema del cual estaba bien informada, sentándose entonces a la mesa.

Su madre a pesar de no saber que hacían la mayoría del tiempo en las misiones o siquiera que tipo de cosas mortíferas podían hacer con sus insectos era la persona más perspicaz e inteligente de la casa a la hora de buscar información o darse cuenta de lo que pasaba en torno a cómo se sentían "una madre sabe" era su frase luego de que cualquiera de los dos intentara sacársela de encima, en este caso bastó con un rose de las manos de Hinata mientras venía a entregar unos pergaminos para que inmediatamente Shaiko Aburame decretara sin equivocarse en el proceso que esa era la chica de su hijo.

Y no podía culparla se había delatado a si mismo, aunque no esperaba que ella notará que no sintió la necesidad de ponerse sus guantes para recibirla.

Un Aburame ocultaba cualquier indicio de indecisión eso involucraba sus ojos los cuales de por si eran frágiles ante las luces fuertes, cuidaban de su cuerpo como un templo y no mostraban ninguna apertura, necesitaban estar cubiertos por completo para mantener a los insectos siempre en un ambiente que les conviniese mientras no estuvieran trabajando. Hasta que finalmente se acostumbraba tanto que era una práctica extraña quitarse sus guantes incluso a la hora de saludar. Pero a él le encantaba tocar la piel suave de Hinata y lamentablemente debía buscar excusas para ello, como por ejemplo estar ocupado y no tener tiempo de ir por los guantes de cuero antes de abrir la puerta.

- Si padre está de acuerdo yo quisiera presentarla, ella les gustara. - agregó. A Shaiko le pareció adorable.

- no es que podamos ser exigentes- escupió Torune, Shaiko no dijo nada ante ello, estaba dolido sin duda, Shibi por su parte asintió en silencio, esa mañana había demasiado ruido y eso no le gustaba así que hizo un balance de la situación para sentirse más orientado y empezó a desayunar en silencio.

Shibi Aburame había decidido sucumbir ante la elección de su hijo mayor, por supuesto que sintió vergüenza cuando su propio hijo mayor se arrodilló y le informó de su deseo de no ser el próximo líder del clan. Cuando eso sucedió Shino sólo tenía cuatro años y había tenido que mentalizarse el hecho de que Shino también sufriría su entrenamiento en las técnicas secretas, a pesar del deseo tan ferviente de su esposa de que su segundo hijo, su hijo biológico, viviera de forma normal al inicio fue recio con la idea, pero Torune tenía el talento suficiente para suplirlo así que a la larga aceptó, sin embargo debido al atraso del entrenamiento de Shino, sufrió mucho tiempo sin salir de casa mientras empezaba a educar su cuerpo puesto que en vez de los tres años empezó a condicionarlo a los cuatro y medio, Shino tomó el hábito de memorizar y aprender de forma rápida desde muy joven y Torune ganó una cicatriz que le recordaría lo que pasa cuando tomas decisiones sin pensar en los demás, Torune quien soñaba con sólo jugar con su hermanito se dio cuenta que su hermanito nunca podría jugar con él y él mismo lo había provocado.

Shaiko por su parte es una civil y lo fue toda su vida, ignorante del mundo Shinobi sólo había tenido que vivir para ver la cantidad de destrucción y muerte que dejaba a su paso y aunque era impensable siquiera que el hijo de un líder no fuera Shinobi Shibi se lo prometió a ella que alguno de sus hijos no sería un ninja.

Allí estaban ahora, su hijo mayor un Ambu excelente en su trabajo frío y tenaz el cual se hacía el idiota la mayoría del tiempo para hacer feliz a su madre y fingir que en todos los aspectos había tenido una infancia normal, lo hacía por ella, para ella, porque no soportaría su cara si se llegara a enterar que era un activo en el escuadrón de asesinatos, un hombre que nunca reflejaba lo que sentía, incluso ante el patriarca mismo Torune Aburame era osado a la hora de ocultar sus verdaderos pensamientos.

Y su hijo menor, sin lugar a dudas su viva imagen cuando era un estudiante con más técnicas aprendidas que el mismo a su edad, adicto al estudió. La noticia se su enamoramiento era buena, no perdería tiempo buscando una mujer en vez de entrenar como el idiota de Torune quien cree en cosas tan simples como el amor que surge sin ningún esfuerzo (a él le tomo demasiado hacer que su esposa fuera una buena mujer). Pero le preocupaba no poder controlar a esa supuesta novia y que está empezará a controlar a su muy joven hijo.

Su mujer lo veía, sabía muy bien que ella leía su mente en esas situaciones y probablemente no querría que arruinara la relación de Shino.

Todo continuó en silencio hasta que el hablo.

-Tráela. Yo juzgare si es de mi gusto-

Shibi se levantó, listo para otra larga hornada de trabajo listo para olvidar los dramas de su familia y volverse ese impecable Aburame del que todos temían en una batalla, listo para rastrear a cualquiera que estuviera cerca justo cuando su aldea, clan y familia estaba débil tras una guerra, Shino interrumpió sus pensamientos antes de que terminara de dejar la cuchara en el plato - aunque a usted no le guste padre- lo veía directamente, no con la mirada retadora que el mismo pondría a la hora de amenazar ni el rostro vacío imitando risas vanas de Torune si no una mirada temeraria e indescifrable en su rostro. -seré yo el único con derecho de juzgar si se queda a mi lado como mi mujer- en ese momento Shibi automáticamente quiso reír.

Pero se contuvo para no dar una imagen equivocada a su tonto hijo menor. Si, lo tenían colgando de un dedo. y aquello no era precisamente el fin del mundo, ¿no era el finalmente diariamente controlado por su débil y tonta mujer? Si, y no recordaba su vida sin ella la necesitaba y quería mas que su propio clan por el cual trabajaba a diario.

-Eso creí- fueron sus últimas palabras antes de marcharse definitivamente. Tal vez también estaría listo para pensar en la flamante novia de su hijo durante ese día de trabajo.

Notas

No suelo dejar notas en mis Fánfics porque sé que nadie los lee ;; pero necesitaba hacerlo en este porque nunca me habían comentado tanto en un fanfic y me súper emociono 3 no había abierto la aplicación desde que publique, me puse a leer un día y me di cuenta de los comentarios y ¡oh! Me emocione.

Jajsh enserio gracias por comentar, les traje la segunda parte que ya venía estructurada, pero hasta ahora completo espero también les guste, esperaba que en esta parte me salieran más escenas ShinoHina pero es que escribiendo sobre la familia Aburame se me va la vida ¡ahhhh!

Nota después de la edición final: me quiero arrancar los pelitos porque había bocetado todo el tercer capítulo y hasta estaba quedado tan bonito que me emocione por empezar a editarlo pronto pero el archivo se perdió entre mis cosas no sé si lo termine borrando entre toda la basura que recolecto en tantas carpetas de descargas y archivos random (soy diseñadora gráfica jaska) y solo pude recuperar fragmentos que estaban por mis borradores en Wattpad :c por favor alguien me golpee y me enseñe a ser responsable, realmente no creo poder hacer mejor ahora con este bajón así que me tomare mi tiempo reescribiendo ¡por lo menos este si tiene bastante ShinoHina!

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Ryuuha001: la historia en español esta como compañia de BabyCinema buscala en Google asi al lado fanfiction y seguro la encuentras, hasta cierto punto va más avanzada en inglés, créeme el auto traductor de google no es tan malo cuando uno está desesperado por leer jajsjk. Ojalá disfrutes tu lectura. Ty por comentar.

FlemyMayer: heheh la verdad la parte Shaiko describiendo sus sentimientos fue mi favorita, creo que todas nos sentimos así alguna vez, a veces solo queremos bastar aunque no seamos suficiente o quizás soy yo y mi auto desprecio ;-; enserio gracias por tu comentario me subió el ánimo ¡yo también soy partidaria del Hinaharem!

Gabriela-SK: gracias a ti por leer y comentar, me da animos para continuar escribiendo, y continuar soñando con este shipp.

RuiaNeechan: ¡oh yo lo eh leído varias veces también, es que me parece la cosa más tierna del mundo, gracias por el ánimo lo tomare! Y apenas mencionaste que escribes ShinoHina me fui a estalkearte -3- preciosooooooo