Capitulo 2


El se estaba volviendo loco, podía escuchar la respiración pausada de Sakura a su lado, le era sumamente difícil concentrarse, no podía hacerlo en absolutamente nada, parecía que todos sus sentidos estaban concentrados en las sensaciones de su cuerpo y en el calor que emanaba Sakura.

Sentía como sus nervios estaban colapsando, no entendía exactamente porque, pero una erección entre sus piernas le dejaba claro que necesitaba desahogarse. ¿Hace cuando no estaba así de desesperado? Pero estaba en una pequeña tienda con Sakura, con su alumna, debía controlarse, no había de otra.

Sentía las caricias en toda su piel, ¿Por qué no había hecho eso antes? Sus manos se sentían mejor que una tarde completa en las aguas termales. No podía dejar de gemir, sentía como su ropa interior estaba húmeda, pegajosa, caliente, necesitaba atención en esa área, pero él no parecía querer bajar sus manos hasta ahí.

— Por favor, ya no juegues. Necesito… te necesito ya, ahora mismo.

— Lo que tu pidas Sakura.

Kakashi, esa voz era la de Kakashi sensei. Fue entonces que abrió los ojos, pudo ver la pared de la tienda frente a sus ojos, ella se mantenía de lado aun, se movió un poco para terminar de despertar y sintió como su entrepierna se sentía igual que en su sueño.

No puede ser. Relájate Sakura, relájate y vuelve a dormir.

Kakashi no lo soporto y acaricio lentamente la cadera de ella, esta no se movió. Dejo su mano ahí y al contrario de lo que él pensó, la necesidad de terminar de recorrer su cuerpo solo creció al mismo tiempo que su erección estaba volviéndose incomoda bajo su ropa. Sabía que no podía tocarla así que hizo lo más pervertido que jamás había hecho antes, pero algo dentro de él no lo soportaba, si no podía tocarla, mucho menos tenerla, tenía que aliviarse, aunque fuera el mismo quien lograra la liberación.

Metió su mano bajo sus pantalones y tomo su virilidad y comenzó a mover su mano comenzando con movimientos lentos. Se sentía mal por estar masturbándose con Sakura justo a su lado, pero en su defensa, era ella misma quien lo provoco. Aun no sabía cómo, pero lo que si sabía era que ella lo había causado.

Sentía una suave caricia en mis caderas. ¿Acaso era un sueño? Abrí mis ojos lentamente y pude sentir como a mi espalda Kakashi se removía.

Tal vez me toco por accidente.

Sentí como dejo de removerse, fue entonces que pude percibir un ligero movimiento, no era su cuerpo, era su mano al parecer. No era tonta, sabía lo que estaba pasando, Kakashi estaba masturbándose tras de mí. Lo primero que pensé fue en voltear para golpearlo y gritarle por realizar semejante atrocidad, por ser tan sucio y pervertido, pero paso lo contrario, me excité tan rápidamente que lo único que pude hacer fue apretar las piernas.

Los movimientos tras de mi se volvían más rápidos y si, una parte de mi se Moria por ser yo quien le estuviera ayudando. Mi razón se nublo, tanto que mi inconsciente cobro vida, simulando seguir dormida me removí un poco y él se detuvo en sus movimientos, entonces aproveché para pegar más mi espalda a él, restregando mi trasero en la parte que fuera del cuerpo de Kakashi.

Él se quedó quieto, era obvio que temía que notara lo que había estado haciendo. Seguí removiéndome, restregando mi cuerpo en el hasta que encontré la mejor posición accidental para provocarlo y me quedé muy quieta. Pensé que el saldría corriendo o simplemente dormiría como se supone que deberíamos estar haciendo, pero, al contrario, comenzó a pasar la yema de sus dedos sobre mi cuerpo, un escalofrió me recorrido y deje escapar un gemido.

La humedad en mis piernas era tormentosa, lo único que quería era que el me tomara en ese momento. Cuando el comenzó a tomar más seguridad y ahora era toda su mano la que recorría mi cintura comencé abrir los ojos. Me tome con una mirada bicolor, había activado el sharingan.

Tremendo pervertido.

Ni siquiera lo pensé, me lancé a sus labios besándolo con una desesperación que no sabía que tenía. El me pego más su cuerpo y pude sentir como parte de su miembro salía sobre la parte superior de sus pantalones. Yo solo gemí de placer y comencé a tocarlo desesperadamente.

No tenía idea de lo que estaba ocurriendo, pero se sentía bien. Sus manos recorrían mi cuerpo, al toparse con las cicatrices sentía un cosquilleo que solo aumentaba mi libido.

— Tal vez deberíamos detenernos.

— Cállate Kakashi, o te quebró los brazos y las piernas. Me aprovechare de ti toda la noche.

Me detuve, la imagen que sus palabras dibujaron en mi mente fueron el mejor estimulante, aunque un tanto doloroso, yo solo me concentraba en como ella saltaría sobre mi una y otra vez.

Comencé a besarla de nuevo y acariciar sus piernas hasta llegar a su ropa interior y bajarla rápidamente.

— No te puedo permitir hacer eso — dije mientras besaba su cuello y pasaba uno de mis dedos en la entrada de su intimidad —. Me encanta pensar en ti cabalgándome, pero no podría tocarte.

En este punto Sakura no decía nada, solo gemía. Podía sentir el movimiento de su cadera tratando de recibir mas por mi parte. No podía hacerla esperar, como si ella leyera mis pensamientos, elevo sus pies y con ellos bajo mi pantalón incluyendo la ropa interior.

— Demonios Kakashi, cállate de una buena vez y hazlo.

Termine de quitar mi ropa y ella la suya, creo que inconscientemente lo hicimos porque si intentaba quitarle la ropa a ella, terminaría por destrozarla.

Se lanzo sobre mí, lo primero que pude sentir fueron sus pechos sobre el mío, sus pezones estaban duros por la excitación, mis manos pasearon por su espalda y terminé por bajar a su trasero y apretarlo fuertemente a lo que ella respondió con un gemido. Rápidamente me senté y la coloqué sobre mí.

— Cabalga.

— Lo que usted diga, sensei.

Sus palabras solo lograron excitarme más, por lo que la eleve, ubique su entrada y la deje caer sobre mi erección haciéndome soltar un gemido y un grito por su parte.

Sakura me tomo por los hombros y comenzó a saltar sobre mi como si fuera lo mas divertido del mundo, mi boca tenia voluntad propia y comencé a besar su cuello y sus pechos, mordí, succione tantas partes de su piel como me era posible. Era exquisita, su piel, su aroma, el sonido de su voz y que decir de sus gritos y gemidos…

Un grito de su parte me trajo de vuelta de mi propio paraíso, sentí como sus paredes apretaron mi miembro y supe que estaba en medio de un orgasmo, que a juzgar por sus gestos y sonidos había sido grandioso.

Rápidamente la alce por la cintura y la recosté, ella aún no se reponía por lo que estaba a mi merced. Su cuerpo estaba cubierto de sudor, su pecho subía y bajaba rápidamente. Entonces tome sus piernas y coloque cada una en mis hombros, tome mi miembro y comencé a pasarlo por su entrada lentamente, ella reacciono al instante y abrió los ojos mirándome fijamente.

— Así que aun tienes más, ¿eh?

— Oh mi pequeña Sakura, siempre te has quejado de mis libros de Icha Icha, pero hoy veras lo positivo de esas lecturas.

Sin decir nada más me enterré entre sus piernas, embistiéndola fuertemente, mirando como sus pechos se movían al compás de mis movimientos, sus manos se agarraban de lo que fuera y los gemidos se habían convertido en gritos. Mi sharingan paseaba por cada uno de los rincones de su cuerpo, esto era algo que quería en mi memoria eternamente.

No sé cómo habíamos llegado a este punto, como era que había terminado en cuatro, con una de las manos de mi ex sensei enterrada en mi cadera, la otra sujetando de mi cabello y sus caderas chocando con mi trasero fuerte y deliciosamente. Parecía que no era dueña de mi cuerpo, que una sed de lujuria se había apoderado de mí.

Sentí como Kakashi soltó mi cabello y coloco su mano en mi cadera, decía algo que no lograba entender, pero después de estudiar tanto el cuerpo humano sabia lo que ocurría, Kakashi estaba a punto de terminar. Yo había tenido tres fabulosos orgasmos y solo faltaba un poco para el cuarto pero esta vez no quería ser egoísta y darle un pequeño regalo, de un movimiento rápido me solté de su agarre y me di media vuelta, no espere que dijera nada cuando tome su miembro y lo metí a mi boca. Su cara de asombro y placer fue la mejor recompensa, ¿Cuántas personas podían presumir de tener a su merced y provocar lo que yo en Kakashi, el ninja copia? Fije mi miranda en su rostro mientras me movía rápidamente, el bajo su mirada y nos conectamos. Fue tan intenso que tuve un orgasmo en ese instante, gemí con su miembro en la boca, pude ver e incluso sentir como su cuerpo se tenso y un segundo después mi boca se llenaba de su semilla, no supe que hacer y abrí mi boca, tragando una parte y la otra escurriéndose de mi boca y manchando mi pecho.

Kakashi se dejó caer de espaldas colocando una mano en su pecho, fue entonces que lo note, ¡Kakashi no traía puesta su máscara! ¡Claro! ¿Cómo pensaba que me había besado?