Pareja:

Kanae x Rengoku

ADVERTENCIA: OCC

Inexpertos y enredados

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—"Eres más radiante que el sol del mediodía" … —Leyó en voz baja, la primera frase que había escrito en el papel.

Antes de arrugarlo y tirarlo lejos, frustrada por no conseguir las palabras adecuadas para expresarse ante el chico que aceleraba su corazón.

Juntó ambas manos en su cabeza y se tumbó ante la pequeña mesa de madera.

¡¿Porqué le era tan difícil expresar sus sentimientos en papel!?

Kanae Kocho, una chica amable, inteligente, bondadosa, muy querida entre sus compañeros a los cuales les tenía mucho respeto y cariño.

Sin embargo

Había una excepción… y esa excepción tenía nombre y apellido.

Rengoku Kyojuro

Recordó aquel día donde agradeció aquella habilidad de poder ocultar sus emociones, de lo contrario, todos se habrían dado cuenta de la impresión que había marcado en ella aquel enérgico rubio.

Al principio creía que era solo eso, impresión. Pero poco a poco se fue trasformando hasta terminar en una sensación casi incontenible y que, peor aun, se había depositado en su pecho. Haciendo que todo lo demás funcionara mal.

Gracias a sus movimientos torpes, y al ser descubierta en varias ocasiones teniendo la mente en las nubes ahora todas sus hermanas sabían que la mayor por fin (Ya que nunca antes había demostrado interés en temas amorosos) había caído flechada y aunque no dudarían en ayudarla...tampoco en molestarla.

—¿Sigues sin obtener nada? —cuestionó Shinobu mientras se apoyaba en el marco de la puerta y veía con deleite una montaña de papeles en una esquina y a su hermana en la otra.

—...Espero que sea algo grave —expresó, manteniendo su cabeza apoyada en la mesa y con sus brazos alrededor. Con la esperanza de que fuera el encargo de una misión para así despejar su mente, o, que la cocina estaba en llamas y era fundamental su presencia.

Cualquier cosa que la distrajera de la horrible exigencia que se había puesto de escribir una carta.

—No te preocupes, todo está en orden.

«Esto no va bien» Se dijo a sí misma la mayor.

—Lo único que está en caos es tu habitación, y tu mente —expresó la de puntas moradas mientras tomaba asiento al lado de su hermana.— Te ayudaré a escribir la carta —Sentenció mientras tomaba algunos papeles.

—¡Pero! —exclamó levantando la mirada hacia la menor, la cual llevó un dedo a sus labios en señal de que hiciera silencio.

—Haz estado toda la mañana en esto y no has logrado nada ¿no? La ayuda de una pequeña mariposa nunca está de más —Colocó un papel en medio de la mesa y tomó el lápiz.

Kanae solo suspiró, agradeciendo aquel gesto y el hecho de tener hermanas como ellas.

Ya que…¿Qué sería de las flores sin las mariposas?

..

"¿Está seguro de esto?"

"¡Por supuesto, este gesto nunca se verá mal ante los ojos de una dama »Le declaró aquel anciano comerciante.

"B-bien, entonces...me llevaré este"

Con cierta fiereza el joven pasaba sus manos por sus cabellos,recordando aquella escena de hace pocas horas y desilusionado consigo mismo por no saber qué escribir en aquel papel.

Nunca le llamó la atención el redactar cartas.

Él era el tipo de persona que no se guardaba nada, siempre expresaba lo que pensaba sin importar lo que lo demás opinaban de él.

Pero por desgracia para aquel joven, siempre hay excepciones.

¿Cómo un principiante se atreve a dedicarle una carta a una mujer?

¡Misión imposible!

Sobre todo porque el destinatario era nada más y nada menos que la pilar Kanae Kocho

Aquella joven de largos cabellos que lo había maravillado con aquel rostro angelical pero que al mismo tiempo poseía la fuerza de un ejército.

"¿Kanae? ¡Ella nunca a estado interesada en nadie! Busca por otro lado..."

Aquellas palabras llegaron a su memoria. Aquella frase que le restaba la labor de confesarse y resignarse con que aquella chica era mucho para él y sólo lo consideraba como cualquier compañero de armas.

« ¡No lo escuches! »

« ¡Confiésate! »

Como si tuviera un pequeño consejero, una voz en su interior siempre salía en defensa de sus sentimientos, aquella voz que logró convencerlo y por el cual ahora estaba perdido en el misterioso mundo de las dedicatorias de amor.

Se dejó caer de espaldas. Mirando el techo mientras formulaba alguna estrategia o simplemente a esperar hasta fusionarse con el tatami y tener una excusa para nunca salir y no volver a ver a la chica de sus sueños.

—¿Hermanito?

Aquel niño se asomaba a través de la puerta y se preocupó al presenciar lo insólito

Kyojuro estaba...quieto.

Sin moverse durante cinco segundos de su lugar, si uno conviviera lo suficiente con él sabría que aquello era señal que le pasaba algo grave.

Muy grave.

El menor de los Rengoku se acercó y picó a su hermano en la mejilla con el lápiz que había cerca, éste, en respuesta, extendió su mano acariciando su cabeza para tranquilizarlo.

«¿No se supone que sea al revés?» Pensó el espadachín

"El hermano mayor debe ayudar al menor cuando se tratan de temas amorosos"

Eso era lo que había escuchado de los adultos a lo largo de su vida, no obstante, ahí estaban.

El pilar capaz de derrotar a mil demonios en una noche, sin poder conciliar el sueño por una carta que iba dirigida a una chica más hermosa que cualquier estrella.

Y su dulce hermano menor...a su lado, mirándolo expectante para que soltara aquello que lo afligía.

..

—No hagas trampa~ soltó una juguetona Shinobu mientras escribía a unos pasos de lejanía de su hermana mayor.

—¡Quiero saber lo que escribes! —Chilló haciendo un puchero, moviéndose hacia los lados con la esperanza de ver el misterioso mensaje que escribía en el papel

La chica de las mariposas la miró amenazante, pero sin borrar su sonrisa —Si sigues insistiendo quemaré la hoja…

Sin más opción, Kanae se quedó inmóvil, viendo de reojo a su hermana escribir hasta que por fin le extendió el papel, lo tomó... y lo leyó.

Repitió la operación.

Analizó rápidamente cualquier palabra en busca de un posible mensaje oculto que brindara aquella reducida frase.

Nada

"Buenos días Rengoku, lamento molestarte en medio de tanto trabajo, pero tengo que decirte un mensaje importante, por favor, ve al campo de cerezos antes del anochecer, te esperaré bajo el árbol más frondoso"

Atte: Kanae Kocho.

Miró a Shinobu con una gentil sonrisa, pero sus ojos mostraban el más profundo desconcierto.

Era como si se estuviesen burlando de ella.

—Hemos estado todo el día en esto y nada de lo que te propongo ha sido de tu agrado —explicó la menor —,y eso se debe a que esto no es propio de ti escribir lo que sientes, sino decirlo, así que ahí tienes tu carta —Señaló una ventana que se encontraba abierta —¡Envíala y dile lo que sientes en persona!

Kanae sintió que su alma se separó de su cuerpo, su interior se volvió un completo caos de argumentos que iban a favor, otros en contra, de lo que había dicho su hermana.

Shinobu internamente sentía pánico, hace minutos que la mayor había perdido el brillo en sus ojos, sintiendo una pizca de culpabilidad por ser ella la causante de aquello.

Pero al ver que habían recuperado el color, se relajó.

La pilar soltó un suspiro, giró su cuerpo hacia el escritorio donde puso el papel y entrelazó sus manos, duró en esa posición unos segundos hasta volver a hacer contacto visual, y dijo:

—Tienes razón Shinobu, ¡eso haré!

..

—¡Listo! —exclamó con orgullo el menor, colocando el color negro a un lado junto a los demás lápices y le mostró su trabajo al mayor.

Kyojuro lo miró inseguro, aquel dibujo que su hermano había hecho de él no solo estaba deforme y mal coloreado (¡Se había salido de los bordes!) sino que aquello no tenía relación alguna con el objetivo de la carta.

—¿Por qué estoy rodeado de una niebla marrón y verde? —cuestionó alzando una ceja.

—¡Son las plantas y las casas que quedan en la lejanía! —explicó ofendido el artista.

—Aaah...¡Ya comprendí! —afirmó con una sonrisa.

Aquello molestó más al niño.

Luego de una hora, el pequeño se retiraba de la habitación, dejando al pilar inmerso en sus pensamientos mientras observaba aquel dibujo…y buscaba otra hoja.

Más calmado, procedió a escribir aquello que rondaba por su mente desde hace unas horas.

"Buenos días Kanae, espero no interrumpir sus labores pero me es apremiante notificarle de algo personalmente, por favor, venga a las afueras del pueblo antes del anochecer"

Atte: Rengoku Kyojuro

—Así está mejor —expresó con notoria satisfacción mientras se cruzaba de brazos —...creo

PRIMERA PARTE: FIN.