CAPÍTULO N1: Nuevo [Ángel] (Parte I)
-Japón-Kuoh-Parque de Kuoh-
Es increíble lo recóndito e impredecible que puede llegar a ser la vida a nuestro entorno.
El destino en general, para ser más directos.
Soy Hyodo Issei, mis amigos me llaman Ise, soy un joven castaño de 17 años, a quién se le conoce como "La Bestia Pervertida" o "La reencarnación de la Lujuria".
Pero en fin, este día, estaba estupefacto.
Allí me encontraba, en el puente que conectaba al parque de Kuoh y salvaba una calle que se situaba debajo de dicho puente, mirando sorprendido a una bella chica quién, sonrojada, volvía a repetir sus palabras.
-"¡Me gustas Hyodo Issei! ¡Sal conmigo por favor!"- Me gritaba, aún recuerdo como gritaba sonrojada, inclinándose levemente frente a mi.
Estas palabras me tenían sorprendido. Yo, Hyodo Issei, a quien se le había asegurado que nunca tendría una novia, me encontraba sorprendido ante las declaraciones de la chica.
No dude en responderle que sí, aunque fue de manera muy torpe.
Tendrían que haberme visto, la forma en la que tartamudeaba mis palabras, lo nervioso que estaba.
Se ubiesen echado a reír en mi cara.
-"¿Tienes el día libre el domingo?"- Me preguntaba tímidamente Yuuma. Ella estaba inclinando su cabeza levemente por la vergüenza.
¡Que linda! No podía evitar pensar lo contrario.
¿Una chica como ella me está invitando a salir? Debo ser muy afortunado.
-"¿E-el domingo?... Claro, tengo el día libre- Le respondía.
-"Menos mal..."- Suspiraba Yuuma.
Al parecer, el haberle dicho que estaba libre el domingo le quitó algo de su tanta presión que tenía, la cual yo también compartía.
-"¿Quieres salir el domingo?"- Me preguntaba -"¿Q-quieres?"- Me volvía a preguntar con su notoria timidez y su rostro completamente sonrojado.
¡Que linda!
-"¡P-por supuesto que sí!"- Le respondí al instante.
-"¡Que bien! ¡Nos veremos en el parque en la tarde!"- Me gritaba mientras se marchaba.
-"¡C-claro!"-
Deberían haberme visto cuando Yuuma Amano se marchaba mientras yo pensaba en aquella cita, esperé unos momentos para que ella se alejara, para luego ponerme a gritar como niña ante la emoción.
Dios... Que ridícula situación.
Dios... Como me ubiera gustado no haber aceptado salir en esa cita con ella.
-Japón-Kuoh-Ciudad de Kuoh-
El día había llegado, y Hyodo Issei podía asegurar que había llegado como 3 horas antes de la hora establecida para su cita con Yuuma Amano.
Se había cepillado los dientes por más de 10 veces por primera vez, también había cambiado su atuendo a uno más presentable.
El castaño estaba en aquella calle, esperando a su cita, cuando fue sacado de leve trance por una chica.
-¡Por favor tome uno!- Decía alegremente la chica, quién le entregaba un folleto.
-"¿Cosplay?"- Preguntaba en sus pensamientos, mirando a la chica, quien vestía un extraño atuendo de Halloween, tomando en papel, observándolo.
Tan pronto como lo había tomado, la chica se había marchado sonriendo.
-¿Qué es esto?- Decía extrañado, mirando los múltiples y extraños dibujos que tenía dibujado el papel. Mirándolo más detalladamente, el castaño llegó a leer algo -"Tu sueño será concedido"- Leía en voz alta -¿Con que mis sueño, huh? Bueno, ya tengo lo que quería- Decía, arrugando el papel con ambas manos, lanzandolo al cesto de basura junto a él.
-¡Issei!-
Gritaban su nombre, y ante la reconocida dulce voz de la chica, el castaño se había volteado para ver a la dueña de dicha voz.
Yuuma Amano había llegado, de forma puntual, al punto de reunión que ellos habían establecido.
-Lo siento, ¿esperaste mucho?-
-No te preocupes, acabo de llegar- Respondía -"¡Siempre había querido decir eso!"- Decía emocionado el castaño en sus pensamientos.
En la tarde...
La tarde la habían pasado de lo más genial posible.
Desde las payasadas de Issei, con el fin de no aburrir a la chica y sacarle algunas sonrisas, y sus estúpidos accidentes, como en el momento en el que casi se ahoga con su jugo por ver los pechos Yuuma rebotar ante los movimiento que ella realizaba al comer su Parfait, Issei Hyodo había logrado su cometido.
Habían visitado tiendas de ventas de indumentarias, y fueron a una heladería.
Incluso Issei, tras un gesto que logró sonrojar a la chica, le había comprado una muñequera rosada que estaba a juego con el atuendo que llevaba puesto.
Ella por supuesto se había negado a aceptar el regalo, pero tras la insistencia del castaño, ¿Qué otra opción tenía?
Había cumplido una meta que parecía inalcanzable para él.
Había salido a una cita con una belleza de chica junto a él, y lo habían pasado genial.
Todo esto, bajo un estricto control de su lujuria, aunque era inevitable no pensar en algunas cosas, como lo revelador que era la blusa de Yuuma.
-"¿Quizás ella está preparada para eso?"- Fue el pensamiento de Issei, quien se había sonrojado tan pronto como lo había pensado, y haciendo que una ligera línea de sangre cayera desde su nariz.
En la noche...
La tarde estaba terminando y daba paso a la noche, que cubrían los cielos con un manto negro, y atenuaba los deseos de un joven castaño, quien quería que este día nunca se termine.
Pero de alguna forma, tenía que terminar.
De alguna forma... Tenía que terminar.
Ambos caminaban en el parque bajo el oscuro cielo, tomados de las manos.
-Me divertí el día de hoy- Decía Yuuma.
-Claro, fue divertido-
Al llegar a la fuente del parque, Yuuma había soltado la mano de Issei, y se había puesto frente a él.
Frente a los ojos de Issei, con el toque de la noche y la iluminada fuente de agua, la imagen de Yuuma era lo mejor que había visto en mucho tiempo.
-"¡Es la hora!"- Pensó emocionado, conteniendo su nerviosismo y sus ganas de temblar.
-La pasé muy bien hoy Issei- Hablaba dulcemente la chica -Para celebrar nuestra cita de hoy, ¿podrías hacerme un favorcito?- Preguntaba mientras hacía pequeños pasos hacia Issei.
-C-claro Yuuma, ¿Q-qué necesitas?- Preguntaba nervioso.
-¿Podrías morir por mi?-
Y el silencio sepulcral los había rodeado a ambos.
-¿Eh?- El castaño llevaba un dedo a su oído -Perdón Yuuma, creo que no te oí bien... ¿Qué dijiste?-
-Oh, lo siento, seré más clara- Decía, acercándose a la altura de su oído -¿Podrías morir por mi?- Pregunta nuevamente en un susurro.
-¿Huh?-
Repentinamente, la dulce sonrisa de Yuuma había cambiado a una tenebrosa, e inexplicablemente, su atuendo había sido completamente desgarrado, siendo cambiado por unas muchas más sugerentes.
Si antes demostraba belleza con unos simples atuendos, ahora esa línea había sido superado por grandes números.
Un traje demasiado revelador había aparecido tras el desgarramiento de su ropa, dejando a la vista mucha piel de la mujer.
Y, sorpresiva mente, tanto sus facciones, cuales habían cambiado a una más madura, sus pechos habían crecido exageradamente.
-¿Q-qué?- Exclamaba sorprendido el castaño, cayendo de culo al suelo -"¿Esas son Alas?"- Pensaba sorprendido, sin quitar los ojos de los pechos de la chica.
-Es una pena- Decía la chica, quién ahora parecía una mujer, mirando al castaño, apoyando su mano en sus caderas -Me divertí aunque tuve una cita con un tonto ingenuo como tú. ¡Oh! ¿Y esto?- Mirando la banda rosada que tenía en su muñeca -Esto lo atesoraré eternamente, Así que...- Extendiendo su mano hacia delante, una multiaparición de partículas de luz rodeaban su mano, cual poco a poco se materializaba, haciendo que aquella luz sea más sólida -... Muere por mi-
-"¿¡Eso es una lanza!?"- Exclamaba asustado.
~¡SLASH!
Tan pronto como había lanzado aquella lanza, esta había atravesado el abdomen del castaño, creando un gran agujero en su abdomen.
En fracciones de segundos, la lanza había desaparecido, y comenzó el esperado derramamiento de sangre.
El dolor era agudo e insoportable.
Sus oídos hacían el más intolerante pitido, aunque eso no descartó el poder oír los pasos de Yuuma, que poco a poco se alejaban de él.
-Lamento mucho esto. Desde que supimos que serías una amenaza para nosotros, decidimos asesinarte- Decía Yuuma, sentada de piernas cruzadas en la fuente del parque -Si quieres culpar a alguien de todo esto, culpa al [Dios] que puso esa [Secred Gear] dentro de ti-
-Secre... ¿Qué? ¡Buahg!- Sin poder terminar sus palabras, el castaño caía de espaldas al suelo, vomitando una gran cantidad de sangre de su boca.
-Estos recuerdos serán hermosos- Decía sonriendo, levantandose, comenzando a volar con sus alas -Gracias-
Por un momento, Issei no cumplía con su capacidad de pensar debido al tormento por el cual acababa de pasar.
Lo único que recordaba, y dolía más aún, era sobre el bello rostro de Yuuma, quién cambiaba su dulce sonrisa a una cruel.
Vil, y cruel sonrisa de burla.
Su pecho había comenzado a adormecerse.
-"¿Así... Voy a morir?"- Pensaba, levantando levemente su mano a la altura de su rostro, observándolo -"Sangre... ¿Así se siente morir?"- Pensaba, dejando caer su mano, quedando completamente tendido en el suelo.
Sus músculos se habían adormecido.
Y su vista perdía toda noción.
Simplemente... Había quedado tendido en el suelo.
Su sistema respiratorio fallaba. Intentaba recuperar el aire por la boca, pero no lo lograba. En cambio, solo vomitaba más y más sangre.
-"Si es así... Si es así cómo voy a morir..."- Issei dejaba caer su mano a un lado de su cuerpo, el cual estaba rodeado de un gran charco de sangre -"... Lo siento mucho. Si... Si alguien está escuchandome... Lo siento mucho. He arruinado mi vida... La he desperdiciado... No deseo otra oportunidad... Solo sé que lo siento... Jamás agradecí todo lo que tuve... Solo me importaba... Los pechos de una mujer..."-
Cuando sus pensamientos dejaron fluir tal disparate, la visión de Issei comenzaba a fallar.
A cada fracción de segundo que pasaba, su visión fallaba, tornándose negra.
Él no quería morir.
No deseaba morir.
Pero la fuerza de voluntad es nula cuando tu vida está sobre las velas de la muerte, el cual te condena a la inevitable sangre.
La inevitable muerte.
Sus ojos se cerraban.
Su respiración se detenía.
Y en el momento de que todo se había convertido en completa oscuridad, una luz lo había alumbrado por completo.
De aquella luz salía una figura femenina.
Gabriel.
Una [Serafín] del [Cielo].
Ante su visión, pudo saber el paradero de quién la había llamado.
Un adolescente, quién había logrado una tartamudeante y vacilante oración, la había llamado.
Un [Serafín] no se haría cargo de una oración, pues sus [Ángeles] sirven para aquello, pero esta vez fue diferente.
Esta oración pedía por ella, la llamaba. Y por más que quisiese ignorarla, la oración era más fuerte que cualquiera de las miles y miles que oía.
La [Serafín] Gabriel, la mujer más bella del [Cielo, no era alguien ajena al derramamiento de sangre. En lo contrario, su corazón había sido inundado por completa empatía por el castaño tendido en el suelo frente a ella.
Un adolescente, que estaba destrozado.
La mujer, a paso lento, caminaba hacia él, notando la enorme herida de su abdomen, y de apoco almacenaba la información en su cabeza.
Se arrodillaba frente al moribundo adolescente sin importarle en lo más mínimo manchar su blanca túnica del color rojo sangre prominente del castaño, apoyando su mano sobre la abierta herida, cerrando a los ojos, hablando por lo bajo de forma imposible de ser oída.
La [Serafín] Gabriel sintió que la tristeza la inundaba, tanto por la muerte del adolescente, así como por no poder brindarle alguna ayuda o consuelo a sus últimas palabras.
Ser un [Serafín] no es para nada fácil.
Gabriel conocía muy bien sobre la brutalidad que existía en el mundo como sus hermanos, y pese haberlos superados y aceptados en algunos términos, no podía lograr superar o ignorar el sufrimiento de los más jóvenes, y aún más, hacia los inocentes.
Tras ver el pasado del castaño por su mente y oración, la [Serafín] no podía llegar a ninguna conclusión que sea tal y justificada para que sea ejecutado de esta forma.
La forma de morir de este adolescente no era aceptable.
No tenía por qué morir aún, era demasiado joven.
No merecía un final tan violento. No había hecho nada para merecerlo.
-Descansa en paz- Suavemente, la mujer había hablado, retomando su postura anterior muy lentamente, retirando sus dedos de la enorme herida joven, dando por terminada su oración y bendición.
Tras dar media vuelta y retomar el camino por el cual vino, ella se había detenido tras oír una voz sumamente atronadora cual provenía del moribundo cuerpo del joven.
-[No es que haya sido mi primera elección, ni la última, pero no se puede evitar]-
Aquella voz, aquella que había oído hace siglos logró que ella se detuviera y volteara a ver al adolescente.
-¿[Dragón Emperador Celestial Rojo]?- Preguntaba curiosa.
-[Ah... Gabriel. Había sentido una enorme aura y presentía que podrías haber sido tú]-
-Gusto en hablar nuevamente- Decía suavemente.
-[Me ahorraré las formalidades y presentaciones para otro día. Quiero que mantengas vivo a mi anfitrión en su vida mortal. Sé que tienes el poder para lograrlo]-
-¿Y por qué debería hacerlo, [Dragón Emperador Celestial Rojo]?-
-[Al final que tú, yo también he oído las oraciones de mi anfitrión. Creo en ambos compartimos con la decisión de que merece más que morir en este sitio]-
La mujer suspiraba.
-Debes saber que, al igual que la vida de muchos otros jóvenes, no puedo interferir más allá de sus afiliaciones hacia la Iglesia sin una buena razón-
-Deberías hacerlo... Por favor... ¡Hazlo!-
Un fuerte torbellino de viento vino del cuerpo del joven moribundo.
La brisa había sorprendido a la [Serafín, revolviendole su largo cabello rubio.
-[Bien... ¿Quieres una razón? Te la daré. Si lo revives, si lo salvas, haré todo lo posible para que se convierta en tu aliado. Sea cual sea el método o los medios, lo haré tu aliado. Incluso si eso significa dejar de lado mi odio hacia tu raza]-
-¿Y si no?-
-[Te atarás a las consecuencias. Tendrás como enemigo mortal a un sin fin de portadores [Dragón Emperador Celestial Rojo, y te vendrá en la conciencia, una duda enorme]- El [Dragón] se tomaba un tiempo -[Llegará el momento y te preguntaras; "¿Merezco ser una [Serafín]?" Y recordarás este momento... Donde dejaste morir a un joven adolescente]-
Gabriel suspiraba nuevamente tras recibir tal amenaza del [Dragón, aunque no podía evitar saber que algo así pasaría.
No obstante...
-[No tenemos más de un minuto y mi anfitrión está por pasar al olvido. Dime, ¿lo harás? Aunque no lo veas así, sería beneficioso tener a un [Dragón Celestial] en sus filas como sirviente]-
La mujer [Serafín] había negado las palabras del [Dragón, fingiendo ser reacia para ocultar su intención de salvar al joven frente a sus pies.
-¿Quieres jugar? Bien, juguemos a tu modo, no tengo más remedio que acceder. Sin embargo...-
La mujer [Serafín] se arrodillada junto al castaño una vez más, sacando una pequeña caja de su túnica y tomó el primer objeto que sus dedos tocaron.
Una carta.
A ojos mortales, una simple carta de un juego simple y poco práctico.
Para ella, es una de sus mejores herramientas.
-... Yo también jugaré a mi modo, [Ddraig]-
El reciente mencionado, [Ddraig, el [Dragón Emperador Celestial Rojo] no había dicho ninguna palabra mientras que la [Serafín] Gabriel apoyaba su carta en el pecho del adolescente, justo en su herida.
Exhalando suavemente, la mujer observaba cómo la carta se fundía en la carne del joven.
La sangre y la carne habían vuelto a su estado natural como debería estar, aunque la sangre de la túnica de Gabriel no había desaparecido.
El primer [Sistema] del [Cielo] había funcionado.
Cuando la herida se había sellado por completo, la [Serafín] había levantado con sus brazos a su nuevo [Saint] sin ningún problema con el peso corporal de castaño.
Caminando levemente, su cuerpo, junto al del castaño, liberaran pequeña partículas de luz.
Una enorme cruz dorada los habían cubierto a ambos, y una vez más, el parque había quedado completamente vacío.
-[Cielo]-[First Heaven]-Edificio de los [Heart's]-
En el [Cielo, donde los establecimientos son representados por un enorme cielo artificial con un sol, igual de artificial, y donde los edificios y casas están situadas en grandes nubes con las suaves y puras blancas baldosas como detalle, la [Serafín] había llegado a su destino.
Edificio de los [Heart's, una estructura especial para los [Saint's] de Gabriel, que en cuyo caso, son 2.
3 con Hyodo Issei.
Tras ingresar por la enorme puerta de roble de su edificio, la [Serafín] se había encontrado con una de sus 3 [Saints].
La [Queen of the Heart's, Griselda Quarta.
La nombrada se encontraba leyendo un periódico y tomando té en el vestíbulo del edificio en suma paz.
Tan pronto como había escuchado cuando se abrió la puerta, dirigió su mirada hacia aquel lugar. Tras divisar a los individuos, la [Queen of the Heart's] había dejado lo que estaba haciendo y se había reverenciado formalmente frente a la mujer que se acercaba a ella.
-Saludos, Lady Gabriel- Saludaba Griselda.
-Levántate, mi querida [Queen]- Decía Gabriel.
Tras levantarse, la mujer observaba al joven castaño que dormía sobre los brazos de su [King].
Y la pregunta era obvia.
-¿Quién es él?- Preguntaba, señalando al joven.
-El es mi nuevo [Saint]. El [Jack of the Heart's]- Explicó la [Serafín].
-¿Por qué está manchada de sangre?- Preguntaba señalando la túnica de la mujer.
-Es de él- Decía, entregando al joven en los brazos de la otra mujer que, al igual que ella, no se inmutaba ante el peso corporal del castaño -Luego habrán respuestas. ¿Lo llevas a una de las habitaciones desocupadas y me avisas si se despierta en cualquier momento?-
La mujer asintió.
-Por supuesto, Lady Gabriel-
-[First Heaven]-Edificio de los [Heart's]-Pasillos de Habitaciones-
En el proceso que le llevaba enviar al castaño en sus brazos a una habitación desocupada, la [Queen of the Heart's, quien caminaba por los pasillos que daba con las habitaciones, observaba detenidamente el rostro del adolescente en sus brazos, recordando en cada [Exorcist] que se le viniera en la cabeza.
Sin embargo, por más que haga memoria, Griselda no podía recordar a nadie con el rostro actual del castaño que ella conociese.
-"Debe ser de otra parte del mundo"- Pensaba la mujer, ignorando sus pensamientos.
Tras elegir arbitrariamente una de las 10 habitaciones del edificio, ingresó en una de estas, dirigiéndose a la cama, dejando al joven sobre la cama.
Una vez que lo dejó allí extendido completamente, ella pudo notar un agujero en su camisa, exponiendo una piel desnuda.
-"Que extraño… acaso Él…"- Pensaba inquieta, frunciendo el ceño.
Sacudiendo la cabeza lentamente, la [Queen of the Heart's, con los ojos cerrados, se había alejado de la cama donde estaba recostado el joven, acercándose a una estantería llena de libros, tomando un volumen en particular el cual era una de ficción, sentándose en una de las sillas de la habitación que se situaba cerca de la cama.
Tras su corrida y fluida lectura, la [Queen] se disponía a pensar sobre el joven que yacía sobre las sábanas de sedas de la cama.
-[Cielo]-[Sixth Heaven]-[Zebel]-
-¿Has tomado un nuevo [Saint]?- Preguntaba su hermano secamente -Debes tener una buena excusa del por qué rompiste las reglas de la reencarnación tan descaradamente-
Gabriel se había presentado frente al actual líder del [Cielo, y a sus hermanos, otros de los 4 Grandes [Serafínes] en [Zebel].
Tan pronto como le había dejado al [Jack] a su [Queen, Gabriel se había marchado a su habitación en el [Cielo, y al igual de pronto que su anterior acción, ella se había dirigido a [Zebel] ante los 4 Grandes [Serafínes] para ponerlos al tanto de la actual situación.
-Así es- Afirmó Gabriel, utilizando su característico tono de voz suave -Ese chico es el actual anfitrión del [Dragón Galés, y por ende, portador de la [Boosted Gear, aunque ignoro si él está al tanto de ello-
-¿Y cómo lo sabes tú?- Preguntaba Uriel, quien poseía una voz tan barítona capaz de hacer ecos en todo [Zebel] -Mencionaste que él no era consciente de ser el actual anfitrión del [Dragón Emperador Celestial Rojo, ¿cómo puedes estar segura tú de que lo es?- Estrechaba sus ojos.
-Muy simple. Tuve contacto con el [Dragón] quien me habló desde el cuerpo del joven- Decía, escogiendose de hombros -Exigió que salvara a su anfitrión, de lo contrario, me ganaría el eterno odio del [Dragón] y de sus futuros portadores-
-Eso sería la mitad de toda una explicación, Gabriel- Negaba Michael -Eso no responde el por qué elegiste usar una de tus cartas en lugar de simplemente traerlo aquí en el [Cielo] y darle tratamiento. De haberlo hecho, cumpliría el mismo efecto de lo que has hecho-
-Puede que tengas razón, pero lo creí mejor de esta manera- Se defendió Gabriel -Después de todo, si el [Dragón Emperador Celestial Rojo] está dispuesto a olvidar su enemistad contra el [Cielo] y contra nosotros para simplemente salvar a su anfitrión, entonces lo aceptaré. Quizás el joven pueda cumplir los requisitos mínimos para asumir la [Santidad]-
-¿Entonces quieres decir que tu justificación completa se basa en una suposición inestable basada en una promesa de una "criatura" que técnicamente no puede hacer nada sin un anfitrión?- Decía Uriel, interrumpiendo -No quiero ser pesimista Gabriel, pero considero que has tomado el curso de acción erróneo-
-¿Debo aclarar también que, quien sea que haya atacado al joven, no es alguien común y corriente?- Decía Gabriel, apretando sus dientes -Si hay alguna forma de explicar su herida, es por que fue hecha a base de magia. Si esa persona lo atacara nuevamente, ¿quién lo defendería?- Exclamaba molesta.
-¿Y si no lo hacen?- Contrapreguntaba Uriel.
-Lo harán, eso es seguro. Él no tiene la capacidad de manifestar la [Boosted Gear] ni mucho menos algún conocimiento de cómo utilizarlo. No es más que un simple ser [Humano]. Quien quiera que lo haya atacado, lo quería muerto. No lo han logrado ahora, ¿que nos asegura que no lo atacarán nuevamente para lograrlo en un futuro?-
Los 4 Grandes [Serafín] no tenían respuestas, y si quisieran pensar y formular una, Gabriel no les había dado tiempo para ello, pues había vuelto a hablar.
-Y para que quede claro: Si, lo reencarné únicamente por el [Dragón] en su interior y dudo mucho que lo hiciera por otro motivo-
-¿No tienes interés en tu nueva carta como un aliado más?- Preguntaba sorprendido Michael.
-No te confundas. El hecho de que lo haya resucitado por esa decisión no quiere decir que no lo vaya a amar como a mi [Queen] y [As]- Explicaba Gabriel -Tiene mucho por qué aprender, por lo que se le inculcará las enseñanzas de nuestro [Padre]-
-Ya veremos- Dijo Uriel.
-Si, lo verás- Respondió Gabriel, mirando a su otro hermano -Michael, tengo una petición-
-¿Cuál?-
-Necesito que investigues sobre una [Holy Sword] que pueda empuñar mi nuevo [Saint]-
-¿Alguna en concreto?-
-Supongo que ya sabes cual. Puedo estar segura de que el portador actual estaría dispuesto a ayudarnos. Gran parte del problema lo he solucionado yo, solo restaría contar con su ayuda y su decisión-
-Lo consideraré- Respondió Michael en un suspiro.
Esto no pasó por desapercibido por Gabriel, por lo que frunció el ceño ante la respuesta de su hermano.
-Tengo asuntos que atender en el [First Haven]. Si me disculpan…- Gabriel había dado tres pasos hacia atrás y había desaparecido en una cruz dorada.
Tan pronto como se había marchado, los 2 [Serafínes] había dirigido sus miradas a un cuarto [Seraph].
-Notamos que no has tenido ni oposición como aportación en esta reunión, Raphael- Decía Michael -¿No tienes ninguna queja?-
No había hostilidad en la pregunta, pero tampoco fue una de sumo agrado.
-Si ella cree que fue la mejor opción, yo la apoyaré. Si aceptar a aquel joven como su nuevo [Saint] es contraproducente, entonces, en menor de las medida, es asunto de ella-
Michael y Uriel no habían esperado alguna otra respuesta del [Serafín]. Raphael es el más crítico de las normas que incluyen en el [Sistema] de los [Brave Saint's]. Él fue el único en generar la idea que implica a la reencarnación de un [Saint] en las filas de los [Braves Saint's, quienes serían llamados así únicamente por los [Serafínes].
-Si me disculpan, tengo asuntos que atender en el [Fifth Heaven]- Decía Raphael, levantándose de su asiento, desapareciendo al igual que su hermana en una cruz dorada.
Poco tiempo después, Uriel también se marchó de [Zebel].
Cuando él había quedado únicamente en aquel lugar solo, Michael comenzaba a considerar la propuesta de su hermana sobre si el nuevo [Saint] de su hermana era el [Dragón Emperador Celestial Rojo].
Michael conocía los antecedentes de un [Dragón Emperador, y sobre todo, la rivalidad que hay entre los 2 actuales.
Pudo llegar a sentir un poco de compasión en el nuevo [Saint] de su hermana.
Sabía que el actual portador del [Dragón Emperador Celestial Blanco] estaba vivo y que era consciente de poseer tal poder, pero también sabía que él era un maniático de las peleas.
Y sobre todo, alguien muy poderoso.
El joven [Saint] de su hermana no lo tendría fácil.
La batalla entre ambos individuos sería inevitable, ya que ambos están ligados al destino de los [Dragones] de su interior.
Lograba verlo… la inevitable muerte de las personas que rodeaban al joven.
Un juicio cruel que cuenta con la muerte de inocentes.
El nuevo [Saint] de su hermana necesitaba todos los recursos posibles para poder tener algún tipo de ventaja sobre el [Dragón Emperador Celestial Blanco].
Pero, ¿cómo lo haría?. Desde que se enteró de la existencia de tal personaje con tal poder, comparándolo con el del joven reencarnado, y evaluando el futuro progreso que tendrá que pasar para poder lograr conseguir una cuarta parte del poder del [Dragón Emperador Celestial Blanco, cualquier tipo de recurso sería inútil para él.
Estaba encaminado a un único trayecto.
La muerte.
¿Habrá hecho bien su hermana en resucitar a alguien que, en términos simples, pronto estaría muerto nuevamente?
Sin pensar en cómo actuar, y qué medidas tomar, Michael se levantó de su asiento, y se desvaneció en una dorada cruz.
Fin Capítulo N1: Nuevo [Ángel] (Parte I)
Siguiente Capítulo:
Capítulo N2: Nuevo [Ángel] (Parte II)
A continuación...
