Hola.

Esta historia tendrá tres partes, porque la autora tenia asuntos con resolver con cierta trama…Ya sabrán.

Descargo de responsabilidad: Los personajes ni el mundo me pertenece. No lucro ni planeo hacerlo.


—Que divertido—Garfield sonrió y Raven hizo una mueca.

Los demonios sonrieron al ver que había perdido y los ángeles apartaron la mirada, alejándose del dolor.

—¿Por qué estás conmigo?

La frase salió dura y fría, como si le estuviera preguntando a un criminal porque se decidió por esa vida. Estaba cansada y enojada, harta de pasar en la incertidumbre de que voz tanto la quería y no cumplir con sus expectativas, de estarse preguntando qué sería de Garfield si Terra no hubiera muerto, y deseaba sacarlo de sus venas.

Veía claramente el desinterés, estaba tatuado en su alma y él no se daba cuenta.

Si le daba una razón para quedarse…

Garfield levantó la vista—¿Disculpa?

Es ahora o nunca.

—Tal vez deberías liberarme—Se apoyó en la encimera. Sus manos se clavaron en la suave tela de la ropa, como un ancla; no había esperado que su corazón se estrujará, no dejaba de gritar golpeando las paredes para que se detuviera, pero su mente le recordaba que era la chica que sobrevivió al infierno. Su fuerza—. ¿Por qué estás conmigo? —Repitió.

De pronto está cansada de construir muros alrededor de la relación para verlos caer una y otra vez. Ya no quiere murmurar que están bien a los demás cuando se ignoraban mutuamente, de tener discusiones ruidosas solo para que terminará volviendo, ofreciendo flores y abrazos, como si eso fuera suficiente para convencerla, había desperdiciado noches enteras tratando de encajar sus diferencias, observando al cielo y susurrando a sus dioses para terminar con todo esto.

Le habían enseñado en historias que el amor debía doler, sino no valdría la pena al final. Lo conoces, te enamoras, sufres hasta que obtienes tu final feliz, costo y premio.

A la mierda este amor.

Si está jugando, simplemente que se lo dijera.

Él le envió una mirada dolorosa, dejó su celular a un lado— Rae…

No, no harían esto de nuevo.

Retrocedió.

Garfield se puso de pie alisando su pijama y por primera vez en meses lo vio adoptar una expresión de seriedad. Caminó lentamente, como pisando agujas y extendió sus manos tratando de juntarlas, pero se apartó negando con la cabeza de forma reiterada.

—Te quiero. Rae, por favor—Una de sus manos acarició su mejilla. Le pasó el cabello corto detrás de la oreja—. Te quiero solo a ti. Nadie más.

Retrocedió alejando sus manos, y murmuro: —Sabes que no es cierto.

No se percató de lo mucho que dolía hasta que las palabras salieron de su boca. Se volvieron una maldición, una verdad que volvía polvo los corazones, pero para Raven no es una sensación inusual, más como escuchar las últimas palabras de un condenado.

Ella se cruzó de brazos ignorando su rostro— Los dos sabemos que esto iba a acabar así.

Garfield negó con la cabeza y juntó sus frentes, ya no pudo luchar contra esto. Veía su aura tejiéndose de azul profundo, un tono que no veía a menudo, pero no era igual que cuando cierta persona murió en sus brazos, no es esa tristeza.

No era lo mismo.

Su cabello verde es suave, olía a shampoo elaborado de plantas, como un bosque y su aliento a leche, tal un gato; sus manos ahuecaron sus mejillas siendo tiernas y suaves. Casi se derritió, una parte de ella quería quedarse solo para recibir su atención y cariño, le contaba historias de cómo se podrían reconstruir y evolucionar, comería de las sobras por un tiempo más hasta que se diera cuenta que esta malnutrida y enferma.

Su padre se burló de ella por ser demasiado tonta, se rio de Garfield y la situación.

—Vamos, Raven. Te quiero y quiero estar contigo—dijo. Una de sus manos bajó hasta su mandíbula para recorrer el cuello y asentarse en la nuca, queriendo que se aproximaran todavía más—. No dejes esto. No nos hagas esto.

Cerró los ojos con fuerza.

Sal de esto. Es ahora o nunca.

Se apartó, negando con la voz rota y los ojos empañados en lágrimas. Tal vez esto fue una debilidad, un ciclo vicioso, por mucho tiempo fue su toxina, una droga que la estaba destruyendo cada día, pero seguía tomando aferrada a los efectos placenteros, a la dependencia y el hábito ignoraba los factores adversos.

Algo que te hacía sentir tan bien no podía dañarte, ¿No?

—No volveré a lo mismo. Hemos estado mucho tiempo así, Gar—La miró; sus ojos verdes reflejan dolor y jura que va a extrañar tenerlo tan cerca—. Piensa en el futuro, serías infeliz a mi lado; sé sincero nunca vas a amarme. Seremos miserables juntos.

—¿Por qué haces esto?

¿Por qué actuaba como si fuera su culpa? Sabia de lo que estaba hablando, veía lo que les estaba doliendo. Ella dio el golpe final, pero esa pelea ya inició hace mucho.

La respuesta fue clara— Porque no soy ella.

Él retrocedió, abriendo la boca y cerrándola, incapaz de contestar. Garfield estaba dolido, sus palabras fueron como puñales y se sintió terrible, pero es la verdad; Raven no es Terra y está agotada de fingir que él la ama.

Por ocho meses ella fue un fantasma, un espectro que amenaza en los rincones, Raven sentía su presencia imperceptible en los ojos del chico que juraba que la amaba; él corría detrás de alguien que nunca le pertenecería y convirtió su tormento con ella, llevándola amarrada con cadenas con caricias. Las cadenas no dolerían hasta que lastimaran sus muñecas, sus caricias se convirtieron en alfileres y jamás reconocería que es su culpa.

Está bien, la aceptaría.

No nombró directamente a Terra, pero no es un tabú en su boca. Después de dos años, el nombre de la ex integrante de los Titanes todavía dolía, era una herida que nunca sanaría para Garfield, quizás viviría para siempre, clavada a sus huesos y corriendo por sus venas.

Ella lo golpeó duro en un lugar vulnerable y se sintió incorrecto, como profanar un templo sagrado, pero no tenía otra manera de mostrarle la verdad. Antes de que fueran novios, eran amigos y Raven lo arruinó todo.

Su amistad, su amor y compañerismo.

Agacha la cabeza.

—Hey, tortolos.

Dick sonríe en la puerta y su novia frunce el ceño, dándose cuenta de que algo está mal, pero para entonces Raven ya se había ido.

Un millón de pensamientos pasan por su mente, como un remolino. Cuando abre la puerta del techo de la torre el cielo es una sopa de grises espesa, no hay rastros de los rayos del sol, sino la promesa de una lluvia.


Siempre volvía a la calle Riva cada vez que un recuerdo la atormenta.

Gotham tiene el encanto de una pintura de Francisco de Goya, algo oscuro y retorcido, posee la Torre Wayne, un estándar del progreso para la ciudad; Raven recuerda su boca abierta tratando de analizar la inmensidad de la fortuna y el poderío de la familia millonaria de la ciudad del murciélago, Metrópolis brillaba como el sol en verano, era hermosa y amplia, custodiada por el héroe más poderoso del mundo, pero no se comparaba con la magnificencia de la Torre Wayne, el Dailey Planet parecía apenas una figura más que se mezclaba con la ciudad, en su tiempo en Azarath estuvo rodeada de una belleza increíble y templos, Jump City era insignificante en comparación con los lugares que vieron sus ojos, era una ciudad con olor a puerto, cuyos habitantes dependían de la costa y el turismo.

Gotham tiene la Torre Wayne, Metrópolis al Dailey Planet y Azarath tenía sus templos, pero ninguno posee la calle Riva.

Cuando Raven se incorporó a los Titanes, era un niña dolida y asustada, que vio muertes, destrucción y habitó en el infierno amando a un ser que era incapaz de sentir, valorar y merecer el amor, pero ella lo había hecho. Ese fue su error.

Se sentía como una extraña, una entidad invisible que vagaba por las calles de una ciudad extranjera; lucía como una niña, pero por dentro se sentía mucho mayor. Starfire le había dado la mano, como si necesitara una dirección, la sostuvo con tanta dulzura que casi lloró porque hace mucho tiempo la habían acariciado con el mismo tipo de amor.

Las emociones vinieron a ella como el viento, era una corriente fuerte que la empujó hacia atrás casi soltando la mano de la princesa alienígena, pero simplemente le susurró que no se asustará. Raven había fruncido el ceño porque es probable que pensará que se espantó por la cantidad de personas que deambulaban por las calles y no puede estar más lejos de la realidad.

Dick sonrió ante la escena. Aun a metros de distancia percibió la calidez, como el corazón del héroe latió con fuerza, como el trote de un caballo y él casi cayó al suelo derretido, creyó que no podría ser más claro, era obvio que deseaba a la recién bautizada líder de los Titanes.

Hizo una mueca, queriendo alejarse de esta situación.

Raven no deseaba esta familiaridad, no se la merecía después de sus elecciones. Tarde o temprano saldría mal, la profecía fue escrita en piedra, era imposible de borrar y fue la primera vez que consideró seriamente perderse en las calles y desaparecer para siempre.

Starfire la llevó de la mano hacia una tienda, deseosa porque se pruebe un atuendo que vio en un maniquí, pero la visión de la niña estuvo enfocada en un callejón, no parecía parte de la ciudad con sus edificios y calles grises. Era un rincón con el piso empedrado, pequeñas casas pintadas en distintos colores, cuadradas como cajas de fósforos con bonitas terrazas adornadas por flores y plantas. Los restaurantes servían pizzas, espaguetis y todo tipo de platillos típicos, las personas se reunían alrededor de mesas conversando con sus familiares y familias.

Observaba a personas leyendo, riendo con sus hijos y parejas dándose la mano.

El aura estaba teñida de rosa, un color que no había visto nunca en una concentración así parecía el cielo en un atardecer.

—Si quieres podemos ir—Dick intervino.

Ella asintió, sin mostrar emoción.

Años después seguía pasando por la calle Riva, ese callejón oculto que no correspondía con la ciudad, justo como ella. La calle Riva era suya, con su atmosfera relajada, pequeños restaurantes familiares, heladerías y librerías, era su secreto, nadie sabía lo mucho que le gustaba.

Raven había empezado y terminado libros en este lugar. Creo memorias, como una capsula enterrada de la que pocos tenían conocimiento.

Era demasiado íntimo.

Sabía que su casa está con sus amigos, las personas que considera como familia, que morirían por ella y los protegería con su vida. No se trata de un lugar, pero sí alguna vez se asentaría sería en esta calle.

Arrendaría un departamento en la calle Riva, tal vez en el segundo piso de esa librería con el nombre impronunciable que se especializa en clásicos y novelas de misterio, tendría un gato o un perro como mascota que caminaría a su lado, leería en las bancas y se sentiría muy bien. Reconstruía su relación consigo misma.

Era un bonito sueño.

Se sentó en una silla esperando su café.

Extrajo el libro del bolso. La primera edición de El Cuervo brillaba con su portada gastada, se había convertido en un símbolo, una señal de que sus sentimientos tienen que ser desechados en la basura, el momento en que se dio cuenta y pasó una mano sobre el objeto, acariciando la imagen del ave.

Frunció el ceño.

Su corazón emitió un latido doloroso, pero no estaba enferma. Había pasado por esta situación antes, conocía está emoción y no iba a permitir que siguiera adelante.

¿Cómo es que diferenciaba si le comenzó a gustar o era una confusión tonta en un momento bajo?

No es que tuviera mucha experiencia en torno a las relaciones. Su relación anterior era la prueba viviente, desde entonces había hecho un cálculo, tal vez el desenlace no fue del todo su culpa, pero Raven tendía a aferrarse a personas que nunca sentirían lo mismo por ella, amaba y esperaba que lo hicieran devuelta. Su padre, sus hermanos demoníacos, Garfield...

Damian solo sería un número más en su lista. Él ya estaba pasando un mal momento para que tuviera una confusión, no necesitaba más drama en su vida, ¿Dónde entraba ella? Raven iba a destruir su relación, debía acabar con todo.

No había pasado mucho tiempo desde que terminó con Garfield, no podía pasarle esto ahora. Era solo un gusto pasajero, un aleteo y se iría, como una mariposa.

¿Su corazón se olvidó tan rápido de Chico Bestia? Casi negó con la cabeza, todavía se le atoraba las palabras al verlo y deseaba que le confesará la verdad, dar una explicación mejor de porque lo abandonó, porque lo dejó antes de que él lo hiciera y lo dejó dolido en la acera, pero es diferente, es ese tipo de cariño acompañado de malos recuerdos, ese que pide una disculpa y lo exige.

Con Damian es diferente, fue estúpido por su parte…

No pudo evitar sentirse terrible. Se sentía como una mala persona, desear un amigo era lo peor que podía pasarle, lo había visto por años como su mejor amigo, se ayudaban mutuamente cuando se derrumban por alguna circunstancia y vaya, que tenían, hablan sobre libros y películas, puede sentarse, compartir un té y charlar sobre una época de la historia con Damian y le respondería con el mismo interés.

Azar, ella iba a arruinarlo todo.

No sientas, se dijo. No comiences, sí lo haces querrás más. No eres esa clase de chica.

Él se merecía a una joven hija de una familia adinerada, una princesa de Gotham e incluso una modelo, sí ellas no se fijaban en su mejor amigo por su atractivo, lo harían por lo que representa. Escuchaba que esa clase de prácticas entre familias poderosas era usual (Como una novela), aunque no podía imaginar a Bruce Wayne estar de acuerdo con eso.

Raven no era más que una mestiza, una mitad humana y demonio; alguien que desconocía muchas costumbres terrestres, un nombre anónimo que se forjó desde las profundidades del infierno. Una abominación, una protegida, la destrucción y la chica que se convirtió en un héroe escondida bajo una capucha.

Una sensación extraña invadió su cuerpo, como si alguien o algo la estuviera vigilando. El aire fue una mezcla de rosa y verde, que había visto en pocas personas; no es un secreto que Raven puede ver el aura, normalmente estarían teñidas de rojo, amarillo, azul, violeta hasta dorado, pero el verde resultó difícil de hallar.

Solo había visto este tono de verde en alguien.

—Bendita casualidad.

Levantó la vista reprimiendo un escalofrío. Por pura inercia el libro se deslizó hacia adelante, casi lo arrancó de sus dedos, y un escalofrío recorrió toda su columna, como un fuego fugaz; apareció y se fue al instante.

¿Qué hacía él aquí?

Si no fuera por la voz, no lo reconocería. Damian Wayne estaba parado a su lado con unos lentes oscuros sobre sus ojos, una delgada bufanda blanca con patrones negros y su habitual polera negra doblada a la perfección hasta los codos.

Titus apareció con la lengua afuera, aparentemente cansado y cuando se percató de su presencia, se acercó batiendo la cola. Ella sonrió ante la emoción del perro y lo acarició, esté lamió su mano hasta el brazo.

Él se sentó en una silla en frente. Le sorprendió verlo abandonar la torre, desde el drama en las redes sociales no había querido pronunciarse con respecto a nada con ninguna de sus identidades.

Batman, la Liga de la Justicia y los Titanes le sugirieron soluciones, desde comunicados oficiales hasta videos dando sus razones, pero lo descartó con una mano y se enfocó en el entrenamiento. Él no hizo más, se encerró y mejoró sus técnicas (En su opinión, no lo necesitaba), ahora estaba aquí, frente a ella mostrando la mayor parte de su rostro.

Tal vez Damian se cansó, era una persona activa, estaba bastante segura de que en el tiempo que se conocían no vio un solo día de holgazanería, mantenía sus manos ocupadas; cuando no estaba patrullando, entrenaba, cuando no entrenaba se dedicaba a la investigación, o se encarga de la limpieza de la habitación, afilaba sus armas o se comunicaba con la mansión Wayne pidiendo una actualización sobre los acontecimientos.

"Debes mantener vigilados a tus enemigos como a tus aliados"

"Estamos hablando de tu familia, Damian" le respondió.

"Es igual"

Levantó una ceja—Te preguntaría por la bufanda, pero no quiero insultar tu gusto.

—Esta bufanda está confeccionada para volverme invisible a las cámaras.

Se mordió los labios para no reír. Damian no apreciaría la risa a su costa, pero lo encontró gracioso.

—¿Cómo un superpoder?

Rodó los ojos.

—Fue diseñado por…—Miró hacia la mesa, más concretamente al libro interrumpiendo lo que iba a decir. Sus ojos viajaron del objeto a Raven, como intentando cuadrar dos cosas distintas en una sola escena y quiso nunca sacarlo de su bolso—. Es de una tienda en línea—Se corrigió. Ahora su voz mucho más acomodada, cómoda—. Muchas celebridades la usan para que le sea imposible a los paparazzi tomar fotos.

Pensó en eso.

La gente se había calmado un poco, básicamente porque Robin desapareció asignando misiones en lugares apartados, lo que más le sorprendió fue que no protestará. Al inicio había creído que la negatividad no lo afectaba, que apagaría todas las opiniones y se enfocaría en sí mismo, pero Damian había actuado como un animal herido, cada vez que una cámara apuntaba hacia su rostro se transformaba en una versión más huraña, mordía con sus palabras cuando se hablaba de su reputación y se fue apartando de los Titanes para ser solo visto en cortos periodos del día.

Hace una semana que no lo ve.

—No sabía que conocías este lugar.

Por mucho tiempo pensó que la calle Riva era suya. No es un lugar concurrido, cuando compites contra tiendas de lujo, festivales y ferias, una calle empedrada sacada de una película antigua no es una gran novedad.

Él levantó una ceja.

—Grayson dijo que no me acosarían aquí.

—¿Dick?

Se encogió de hombros.

Sus hombros se habían ensanchado y los músculos resaltaban debajo de la delgada tela, se sintió celosa de que el material lo abrazará resaltando la perfección de su cuerpo. Su piel tostada se oscureció con los años producto de la exposición de los rayos del sol sin protección, era fuerte y fue adquiriendo nuevas cicatrices.

Miró sus manos, una colección de cicatrices como hilos de color plata recorrían sus dedos, una de ellas atravesaba sus muñecas. Quería saber que había pasado, preguntar por si es que dolía con el frio y sí realmente llevaba hacia el otro lado.

Era como una flor marchita imprimida en su piel. Una cicatriz es un parche de piel que crece sobre una herida, insensibles al tacto, pero ¿Sentiría algo si la tocaba?

No empieces.

—Él nombró esta calle—Damian no parecía muy impresionado, aunque sus expresiones son difíciles de leer. Al inicio encontró esto frustrante, le recordaba al aura de Batman, una nube que no lograba desvanecer para ver el verdadero color, pero su hijo fue de un color verde como sus ojos, pero su exterior había sido esculpido en base de entrenamiento duros, manipulación emocional, control y dolor. Ahora el verde es opaco, como el musgo seco—. Me prometió que nadie me molestaría.

Observó la bufanda.

—Entonces, eso es solo por precaución y…

Fue interrumpida por el mesero cargando con su café, una dona espolvoreada en azúcar y la especialidad de la casa, unas deliciosas focaccias. Sintió el tirón de hambre en el estómago cuando el olor a oliva y especies llegó hasta su olfato.

Damian frunció el ceño.

—¿Qué? — Tomó un sorbo del café, la bebida estaba en su punto perfecto. El restaurante Costa es pequeño, rustico con esa fachada de piedra y las sillas hechas con madera tallada a mano; sintió el impulso de defenderlo—. Si es…

—No he dicho nada—Hizo una mueca. Lo diría—. Solo me preguntaba porque estabas tan callada y seria en la Torre, mientras que aquí le muestras más emoción a esa dona que a los Titanes—dijo.

Dejó el café de lado.

Tenía razón.

—Tú también has estado callado.

Damian se cruzó de brazos apoyando su espalda. Titus jugaba alrededor de una fuente, bebiendo el agua y dejando que unos niños lo acariciaran, desde aquí sentía las risas y nombres cariñosos que le dedicaban y el animal se bañaba con el amor, su dueño casi sonrió. Casi.

En este momento luce como si alistara sus armas para una batalla, su expresión es decidida y salvaje, y tiene que…

—¿Es por Garfield?

Retrocede, y un balde agua fría cae sobre su cuerpo.

—¿Qué?

La incertidumbre pasa por su rostro y lo endurece.

¿Por qué hacía esto? Raven ve un sentimiento, cree que sus poderes lo han tocado y se adentraría, pero lo bloquea al instante por completo, sus emociones y sentimientos están pintadas debajo de un lienzo oscuro. La dejaba ciega, solo creyendo que tenían confianza para revelar una porción de sí mismo.

La sorprende que nombre a su antigua pareja, ya que no manifestó interés hacia su relación. Damian no sentimental, probablemente se burlaría de las explicaciones melosas que su hermano mayor tanto quería que se le metiera a la cabeza, Jason tendría una más sucia, llena de sexo desmedido y le agregaría traiciones, solo por el drama, Tim daría una charla sobre los procesos químicos se detonaban al presentarse alguien nos trajera, pero él no estaba interesado, lo ve como una necesidad, una pequeña distracción en su eterna cruzada.

—Ustedes terminaron.

Como si eso explicará todo, pero ¿Y si lo hacía? Después de la ruptura con Garfield se sumió en la meditación, apagaría la voz de su padre, pero la seguía a todas partes y le repetía lo que es en realidad.

Se convirtió en espinas. Si alguien se acercaba lo suficiente solo se ganaría un pinchazo, no había flores en primera ni hojas en verano, así que se guarda en la soledad y promete que no será tocada.

La cara de Garfield se transformó en un castigo, sí solo no lo hubiera herido. Ya es tarde, él esta alerta cuando está cerca y sabe por qué.

Realmente lo entiende.

Damian la miró a los ojos— Sé que fue una ruptura difícil.

Bajó la mirada.

—Lo fue.

No mintió, no hay necesidad. Su afirmación fue como un consuelo, solo necesitaba dejarlo ir.

—Lo siento.

Levantó la cabeza. Nunca escuchó al hijo de Murciélago de Gotham disculparse con nadie, esas frases no estaban en su boca, su tono fue suave, como la calma después de una tormenta.

Sonrió.

Compartieron una mirada larga. Al principio se veía serio, a pesar de no tener puesta su máscara de Robin se sentía como un antifaz, ocultaba la verdadera emoción reflejada en sus ojos.

Damian sonrió.

Un hoyuelo se marchó en su mejilla, y se formaron arrugas alrededor de sus ojos, haciendo que se vean más pequeñas, dulcificó su expresión, como si nunca hubiera pasado por tormentos. Era diferente a cualquier otra sonrisa que había visto, no es arrogante, ni de victoria o presunción, este no era el asesino entrenado destinado a convertir al mundo en una distopia, no es el niño enojado y vengativo que luchaba por encontrar un lugar al lado de un padre emergiendo como Robin, no es el hijo de un multimillonario famoso, ni el héroe que todos odiaban, sino Damian. Fue suave y bello.

La primera vez que observó una sonrisa genuina de Damian Wayne fue en la calle Riva.

Entonces, supo que cometió un error y no volvería a ver la calle Riva de la misma manera. Esta calle había representado intimidad, inicios y finales de novelas, el mejor café que había probado, sabores que no probó antes, reflexiones y la sonrisa dibujada en los labios de alguien. Se había enredado a su alma, los recuerdos perdieron relevancia comparado con este momento y una sensación de miedo a la perdida se instaló en su estómago, como un golpe.

Termina la historia. Ahora.

La sonrisa de Raven desapareció de su rostro.


Raven había subido las escaleras cuando el sol apenas acariciaba las montañas, una manta colgando de su hombro, un té humeando, flotando a sus espaldas y un libro debajo del brazo.

El techo de la Torre de los Titanes daba una vista general de la ciudad. El soplo del viento fue fuerte, cargando desde el norte, el cielo degradado de colores y un puñado de estrellas aún permanecían en el firmamento.

Las gaviotas volaron alrededor de la construcción, graznando como si estuvieran anunciando el inicio del día. El aire estaba congelado, como meter la cabeza dentro de un refrigerador y su nariz fue besada por el frio.

Hace años leía aquí, con la tranquilidad y el asombro por el amanecer. Normalmente, la torre estaba llena de ruido, gritos y desorden, por lo que es imposible leer y luchaba por hallar la soledad alrededor siete adolescentes con peculiaridades, más una princesa alienígena con tendencia a incinerar comida y su novio con un sentido paterno muy activado.

Es una combinación extraña, pero funciona.

Se sentó en el piso envolviendo la manta alrededor de sus hombros reprimiendo un escalofrió, sorbió un trago de té verde y miró el amanecer, asombrada por los colores.

''Humpty Dumpty se sentó en lo alto de un muro

y se cayó con un gran golpe al suelo…

La almohadilla de los dedos acarició la ilustración percibiendo el relieve y la tinta de la ilustración del huevo sentado en un muro con la pequeña Alicia observando.

—¿Crees que desaparezca sí no lo tomas?

Damian se sentó aun con el uniforme de Robin puesto; su rostro muestra cortes y los colores morados comienzan a manifestarse en el punto alto de su mejilla izquierda.

—¿Qué te pasó?

—Patrulla.

Resiste la tentación de rodar los ojos. Siempre tan expresivo.

Lo observó—Luces cansado.

Él resopla, pero no la contradice y eso es una confirmación. Damian había estado detrás de una pandilla de asaltantes, y recientemente fue llamado por Batman estando fuera por dos semanas, fotos salieron a la luz en revistas y las redes sociales sobre el evento de beneficencia que reunía a la familia en honor a Martha Wayne, sin embargo, sí Bruce Wayne lo convocó no sería únicamente para eso, el vigilante estaba teniendo para contener al Joker.

Raven sabe que requirió a toda la familia.

Cuando Damian llegó esta enojado y se pasa todo el tiempo en las patrullas, así que estuvo conviviendo con sus hermanos y necesita quitarse las burlas, discusiones y el fastidio de encima.

Tres días después lo tiene en frente con las piernas temblando y el sudor deslizándose en gotas por la frente.

—Deberías dormir—Le recomienda.

Chasquea la lengua y su pecho sube y baja— Cuando tenía siete años estuve despierto por cuatro días, solo alimentándome de la vegetación del lugar y el agua del río. Esto no es nada para mí.

Se imagina a un niño abandonado en medio del bosque, hambriento y famélico. No le parece que es un logro.

Hace una mueca.

—¿Qué?

Elige no expresarlo. Podría tomarlo como una crítica, o irritarse, Damian no es conocido por su tolerancia a los argumentos de los demás, sobre todo cuando se trata de su pasado, e igualmente ¿Quién es ella para discutir sobre su historia?

—Nada.

Vuelve a leer el libro.

Ni los caballos ni los hombres del rey

pudieron armarlo de nuevo.''

—Es una de mis rimas favoritas—declara, somnoliento.

Raven hace una mueca.

Él la mira, sus ojos luchan por cerrarse y puede ver la lucha por mantenerse sentado…Sí solo no fuera tan orgulloso.

Un impulso se abre paso por su interior y piensa en el adolescente que le regalo un libro, el que apareció en la calle Riva acompañado por su mascota, que hablaba sobre poesías y rimas cuando el cansancio está a punto de derribarlo. Le quita el antifaz, este es suave y casi lo siente como una masa en sus manos, él se protesta, pero son solo balbuceos.

—Voy a golpear a Drake y…—No distingue lo suficiente; su cabeza cae y se endereza frunciendo el ceño varias veces. Raven casi sonríe—. Padre y…Por poco secuestran a Grayson…—Intenta formular una frase completa, pero la voz simplemente lo abandona. Antes de que caiga al suelo, lo agarra del brazo con delicadeza y lo ayuda a recostarse en el suelo e hizo una pelota su manta a modo de almohada—. Me gustan las rimas.

Una carcajada resuena en el tejado.

—¿Siempre estas tan hablador en las mañanas?

Él gruñe.

—Debo tener un poema por aquí—Abre el libro.

''Es justo allí

a mitad de camino entre

el huerto desnudo

y el huerto verde,

cuando las ramas están a punto

de estallar en flor,

en rosa y blanco,

que tememos lo peor.''

Toma aire para leer el próximo párrafo cuando es interrumpida.

—El peligro de la esperanza. Robert Frost.

Un recuerdo la saluda después de años. Cuando el mundo casi se acaba y su padre había sido introducido en el cristal, sintió su hedor emanando de esa pequeñez, su poder y maldad en la palma, no podía ser descuidada y tonta como la última vez; el mundo no se merecía la destrucción y sus amigos por poco murieron, aceptó quedarse en el infierno para protegerlos, pero él la convenció como pudo, citando poesía de Robert Frost.

—Estás lleno de sorpresas.

Ese permanente ceño fruncido desapareció y enterró su rostro en la manta, cerrando los ojos.

Se sumió en la incertidumbre por unos minutos.

Lo observó dormir murmurando que no es esa chica y no caería tan fácil.

Tomó su té de un solo trago.

Él se despertó una hora después murmurando y tambaleándose hasta su habitación, no salió en todo el día.

Raven se dedicó a meditar, mientras Starfire y Dick entrenaban juntos.

Puede sentir unos ojos desde el otro lado, aun sin abrir los ojos sabe quién es. Desde unos metros identifica esa aura y presencia, los colores de su alma son de un profundo amarillo como la arena.

Garfield la observa con aprensión, como si tuviera conocimiento de un detalle desconocido.

Su interior se retuerce como un gusano, queriendo que le quite los ojos de encima. Solo quiere alejarlo.


A la mañana siguiente Robin aparece en el techo, la siguiente y subsiguiente.

Damian está ahí, tendría un nuevo libro esperando y ella sentiría que se convertía en su nueva religión; eran como niños pequeños que chocaban los hombros y tratan de aprender algo novedoso.

No hablan mucho.

Raven tomaba su té bañada por los rayos nacientes del sol detrás de las montañas, el viento haría que su cabello volara en diferentes direcciones y estaría cubierta por su gruesa manta. Absorbía el silencio cuando lo observaba leer a Walt Whitman, Charles Dickens y Herman Melville después de una patrulla nocturna donde se escondía de los ojos de la gente.

Nadie ha visto a Damian Wayne en un mes.

Robin es un vigilante que se refugia en el humo y en las misiones con los Titanes, participaría y se alejaría.

''¿No te molesta?'' preguntó un día empujada por la valentía. Desde la cancelación fue reservado, huyendo de las grandes masas y comportándose como una entidad invisible.

Él no levantó la vista de su lectura ''¿De qué hablas?''

''El odio de la gente en internet''

Frunce el ceño, procesando sus palabras ''Las opiniones de las ovejas despreciables no merecen la pena'' z

''Deberías imprimirlo en una tarjeta''

Sonrió '''No soy un influencer, ni una celebridad, Raven. Soy un vigilante y no necesitó la validación de terceros…Solo me gustaría tener privacidad''

Raven lo entendía.


Esa mañana se sintió extraña, como cuando tienes un nudo en la garganta que está a punto de ceder.

Damian no había vuelto durante tres días, ya que se encontraba en una misión con sus hermanos, por lo tanto, no hubo conversaciones en el techo, libros y té de hierbas, almuerzos en la calle Riva y se dio cuenta lo mucho que lo extrañó. No pasaban todo el día juntos, no pensaba durante más de una hora en él, pero se instaló en su rutina con esos pequeños y significativos momentos, eran pedazos de sus días que ganaron contra las vacilaciones.

Estaba deseosa por más.

Nadie tenía porque saberlo.

Frente a los Titanes se comportaron tan común como siempre, dos colegas; había un acuerdo tácito de silencio entre ambos. Descubrió que le gustaba así, que quería esa privacidad, él no dijo nada, pero sabía que por la vida pública de Damian es complicada que lo que sea que tenían fuera captado por una cámara y expuesto, apuñalando el secreto. Raven no quería encontrarse con su cara en las revistas de adolescentes, o que especularon en torno a quién es, si valora algo es su identidad civil, le daba una sensación de normalidad.

Raven está aterrada; la voz de su padre la siguió cada mañana cuando preparaba su té en la cocina antes de subir al techo. Traía recuerdos de su relación anterior, unos ojos verdes distantes y tristes, lo que hace sentir tan bien no tendría que destrozarte, con cada pelea tenía una razón para dejar a Garfield y fueron muchas, y no lo quería más.

Ella sabe que nunca haría algo para lastimarla, conocía su corazón y sus intenciones, pero el amor puede hacerte ver rosas en lugar de espinas. Sólo conocía el amor en los poemas, los libros y las representaciones, decían que el amor es una cosa brillante, pero es ardiente. Siempre intentas verte a ti mismo a través de los ojos de otra persona, la hacía sentir menos sucia y que existía ese cuento donde después del sufrimiento hay una persona esperando, con su corazón en una mano y una sonrisa pintada en el rostro, como una pincelada rosa.

Tal vez solo funciona en humanos.

Ahora piensa que el amor es una jaula de oro, que te hace sentir que vives en el lujo y tienes todas las comodidades de mundo, pero no puedes salir sin luchar, sin enfrentar a la persona que te hizo olvidarte de ti mismo.

Su padre ya no recurría a los insultos para desestabilizarla, se volvió más cruel trayendo recuerdos que luchaba por enterrar. La lleva a la frustración, el desamor y el enojo que sintió luego de las discusiones, su mente formulando justificaciones y juicios, y su ruptura.

Parada en la cocina rezando porque salgo bien, no arrepentirse y evitar recordar esto como un gran: ¿Y sí?

Ella sabe que es su padre aprovechando su temor, pero no puede evitar pensar que es mucho mejor mirar a los ojos a la verdad y que una parte sí está contenta de que Damian no esté.

Espera que se tarde lo suficiente para olvidar su sonrisa, quemar su presencia de la calle Riva y subir al techo viendo el atardecer leyendo en silencio, sin sentir que algo falta. Piensa que se estaba metiendo debajo de su piel, entre las cortadas de su pasado con algo que no ha conocido y no sabe como combatirlo; Damian toma lo quiere, sus mecanismos de defensa reaccionan a tiempo.

Espera que se quede lejos días, semanas, meses y hasta años.

Yo soy lo único que tienes, niña ingrata. Soy el único que se queda.

Gruñe y murmura un hechizo rápido, apagando su voz.

Cae en cuenta que no quiere solo tener a su padre como compañía, todavía tiene amigos que le demuestran amor, que no les interesa su vida amorosa solo por su estado. Ese pensamiento le trae paz.

Raven enciende la tetera. Todavía es de noche cuando se arrastra hasta la cocina con su pijama, y la delgada manta alrededor de sus hombros como una capa improvisada; necesita un té para despertar completamente, aún siente el cansancio en el cuerpo y sus ojos se cierran cuando se apoya en la mesa.

Está lista para ver el amanecer sola y considera volver a dormir. Con o sin Damian se le había hecho costumbre, era suya, ¿Qué ganaba apegándose como si fuera una extensión? Está segura de que a Damian no le gustaría que alguien lo consideré de esa forma, además había terminado con ese tema. Estaba mejor sola.

Alguien carraspea.

Siente vacilación y temor. Se da vuelta, observando a Garfield parado en la puerta de la cocina, vacila en su lugar, como peleando para salir corriendo o quedarse.

Un corazón da un golpe.

Es como releer un libro con un final infeliz, ha visto esto un millón de veces. Ella ya se había dado por vencida, pero volvía cada vez que se estaba sanando y sería débil para caer bajo su cariño, como si eso la llenará, aun así, sentía que el punto final ya fue escrito.

Llena su taza de agua caliente— Te dejó el resto del agua, si quieres.

—Raven—Garfield rasca su cabello, inseguro. Baja la cabeza—. ¿Podemos hablar?

Niega con la cabeza.

—Me levanté a las cinco de la mañana con un propósito—Sus ojos están marcados por las ojeras e hinchados por la falta de sueño. Ella cede (Solo un poco) —. Será un momento.

La joven se sienta en la mesa aguantando la respiración. Sus manos viajan a la taza abrazando la calidez, y ruega a todos los dioses y espíritus de Azarath para que no terminar en el mismo lugar que hace un mes.

Aisha, el espíritu hilador del amor y el sufrimiento de Azarath esta riendo de ella. Los monjes la ilustraban como una anciana solitaria que vive en las altas montañas, donde el sol siempre brilla, tirando de los hilos del amor de los mortales e inmortales, es temperamental sí creía que eras bueno, podría enredar tu hilo del amor con otros de forma fácil, sus dedos harían la trenza con detalles, pero sí decidía que no lo merecías, entonces haría un enredo entre el amor y el sufrimiento, condenando a otra persona inocente; sus tutores le tenían miedo, pensaban que tenían que expiar cualquier ofensa contra el espíritu. Piensa que Aisha la odia.

Se queda callada, como inerte.

El silencio es incómodo, guarda y trae conversaciones, recuerdos y secretos.

—Lo siento.

Frunce el ceño.

Raven alza una ceja, aun sorprendida por lo que esta diciendo. En más de una ocasión imaginó que en algún momento se disculparía, pero no esperaba que se le quebrara la voz, sentir el dolor reflejándose en su rostro.

No sabe que decir. Nunca fue buena compartiendo sus sentimientos.

Probablemente ya lo sabe.

—Fui un novio terrible—dice. Es empática así que siente sus emociones en conflicto, pero una de ellas predomina más que las otras: Culpa—. No te lo merecías.

Ella esta por hablar, pero la interrumpe con las manos en alto: — Déjame terminar, por favor—Mantiene la mirada baja. Sus manos juegan con una servilleta, doblando y extendiendo el papel—. Desperdicie lo que teníamos. No pienses que no te quise, de hecho, lo hice. Ojalá hubiera sabido quererte mejor—Se encoge de hombros—. Te lastime.

Hace una mueca.

Chico Bestia frunce los labios— Ahora mantienes la guarda alta cuando estoy a tu alrededor y sé por qué. Lo siento por tantas cosas y entiendo si no quieres tener nada que ver conmigo—Sus manos tiemblan—. Antes de ser novios, fuimos amigos y no pensé en ti. Solo quiero que sepas que vuelvo a esas mañanas todos los días y me siento horrible por como me comporté. No merecías todo lo que te lance cuando lo intentabas, las discusiones, te ignoraba por días para volver a tu puerta pidiendo una oportunidad y me perdonabas. De verdad entiendo sí…

Antes de ser novios, fuimos amigos…

Soy lo único que tienes, niña ingrata.

Le toma la mano, esta vez no hay luces artificiales ni desprecio— Te perdonó.

Raven lo dice de verdad. No quiere vivir solo teniendo a su padre como una constante, sería una triste constante y ahora él está enojado, insultándola y gritando porque es débil, crédula y tonta, sin embargo, sonríe.

Él abre y cierra la boca, sorprendido—¿En serio?

Asiente— No es como si tuviera otra opción, vivimos en el mismo lugar.

Garfield se ríe y exhala una gran bocanada de aire, toca su pecho sintiendo su corazón y resopla— Dios, creí que me ibas a odiar. Tal vez me maldecirías por toda la eternidad.

Rueda los ojos.

—Tal vez lo haga…

—¡Volvemos a ser amigos! —Baila alrededor de la cocina ignorando sus palabras. Vuelve a teñirse de amarrillo y blanco—. Es genial, nena.

Raven se pone de pie, decidiendo que ya es demasiado. Abraza el libro y usa sus poderes para que la taza levita siguiendo sus pasos.

—Eres tan ruidoso.

Esta sonriendo.

Camina hacia la puerta de la cocina para ver el amanecer, pero la llama y se voltea.

—¿Qué pasa?

—Te mereces a una persona que lea Shakespeare o algo así contigo y que bese el suelo por donde pisas—Garfield sonríe—. Puede que seas mitad demonio y tu padre es un monstruo, pero no todo tiene que ser sufrimiento. El amor no es dolor, Rae.

De nuevo no sabe que decir o hacer, así que asiente.

Cuando abandona la cocina se da cuenta que ese nudo en la garganta que estuvo aguantando desde que se levantó, ya no existe. Se siente ligera, como abandonar una carga y todos los golpes, cortes e infecciones estuvieran sanando.

Todavía tiene sus luchas, pero abandonar una hizo que no colapsará. A veces quitarse de encima una hace que el saco no explote.

Necesitaba esa charla.

Necesitaba dejarlo ir del todo.

Mientras sube la escalera hacia el techo siente los rayos del sol ingresando desde la puerta abierta, el viento ligero sobre su rostro y el graznido de las gaviotas, agitadas en el cielo que es una combinación hermosa de rosas, azules y dorados.

Sus pasos son delicados, como la caída de una pluma y piensa en el cuervo como más que un pájaro que predice tragedias, o en sus plumas negras la consecuencia de la ira de un dios.

Cuando abre la puerta contiene la respiración. Sentado en el piso escribiendo en una libreta esta Damian, vestido con su ropa de civil y un moretón encima de la ceja, carga con un café y frunce el ceño cada vez que sorbe la bebida.

Sus manos son rápidas sobre la hoja de papel.

No se supe que tenía que estar aquí, estaría fuera por un par de días más.

—Te tardaste.

No contesta.

—Selina tuvo un hijo.

Levanta las cejas.

—Pensé que tu padre tenía más de una novia—Damian levanta la vista por primera vez. Frunce el ceño—. Ya sabes, Playboy.

Así que no era solo una misión con sus hermanos, la familia del Murciélago se acaba de agrandar. Honestamente, pensó que el mundo no podría soportar a otro Wayne, pero se equivocó.

Él no dice nada.

Raven se sienta en el suelo a su lado, guardando sus distancias.

—¿Cómo estás con la llegada del nuevo integrante?

—Nueva.

Oh.

—Felicidades.

Se quedan en silencio y piensa que es toda la información que va a poder obtener de Damian. Ella abre su libro de poesía justo donde deja el separador, que consiste en una hoja marchita.

—Mi padre es feliz, aunque no lo diga—Continúa escribiendo, solo que esta vez es más lento. La pluma en su mano marcha con suavidad, como reflexionando—. Pensé que Selina seria una meretriz, que le daría alivio carnal y luego se iría, pero mi padre parece…cómodo. Dick dice que lo hace menos intenso.

Dick.

Por Azarath, Dick debe estar rebosante de alegría.

—¿Cómo es la bebe?

Damian hace una mueca.

—Rosada.

Ella se ríe—Sí, supongo que todos los bebes al inicio lo son.

—Helena es pequeña, como realmente pequeña, tanto que mi padre teme que se rompa sí alguno de nosotros la carga. Cuando no está llorando, está durmiendo o comiendo—Hace una pausa—. Selina dice que los primeros meses serán así.

Sonríe.

—¿Qué? —pregunta a la defensiva.

—Te cae bien.

Rueda los ojos.

—Si soy sincero, mis fichas estaban puestas en el fin de su relación, pero se quedó—Se encoge de hombros. Damian hace que luzca como un resultado improbable en una ecuación—. Drake y Grayson ganaron. Supongo, que está bien. No puedo hacer más que soportar.

Raven se ríe.

—No es gracioso— Su tono no es enojado, no gira ese tono rojo de advertencia y sabe que todo esta bien.

Baja la mirada hacia el libro y disfruta de un sorbo de su te.

Miró a Damian, que continúo escribiendo en su libreta; los rayos del sol bañaron su rostro, su piel es de un tono bronceado, y sus ojos verdes deambulan por la libreta, concentrado en lo que sea que quiere plasmar.

Cierra los ojos, y siente el sabor a las hierbas en su boca.

Siente que sus hombros chocan con los suyos, es una presión cálida y peligrosa. Cada una de sus moléculas le pide más, y no debería estar permitiendo esto, pero no se aparta, ni detiene a su corazón en su latido desenfrenado.

Nadie ha sabido de Robin desde hace dos meses y el internet se enfoca en el siguiente drama.

Damian Wayne se deja fotografiar, pero los paparazzi no están interesados en vender a las grandes revistas de chisme fotos de una bufanda, así que desaparecen de a poco.

Raven dejó atrás una relación y vacilante se pregunta: ¿Qué es lo que tiene aquí?

Es en este momento que se da cuenta que, si sangra, sería el ultimo en saberlo.


Espero que les haya gustado.

Subiré la versión en ingles mañana, ya que tiene que pasar por revisiones, porque esta chica no tiene un ingles fluido y me ayuda.

Tengo un punto que tocar: Sobre Garfield y Raven, sentí que no podía avanzar a la siguiente parte sin cerrar el circulo en torno a su ruptura, y sé que no siempre existen las despedidas apropiadas en cuanto a las relaciones, pero sentí necesario que tuvieran esa conversación.

Este es un capítulo más emocional, no esta centrado tanto en el romance. Quería que Raven entrará al siguiente inicio con su capítulo con Garfield ya cerrado.

Quise añadir a Selina y Bruce, y su hija, porque vi cierta imagen de un futuro comic y se me hizo hermoso y precioso.

Por cierto, ¿Quién esta nervioso por la próxima película animada? Me da mucha tristeza que se terminé, sigo estas películas desde hace años, pero entiendo que no todo es para siempre.

Que triste.

Lo que me pone más triste es que probablemente esta sea el único medio que veamos a Raven y Damian Wayne funcionando como pareja.

(Si es que es cannon en la película esta seria la primera vez que Raven se queda con un Robin. Lo que es genial)

En fin, ya me extendí.

Si te gusto deja un comentario y nos vemos en la ultima parte.