Kingsley no había dejado pasar el tiempo: una vez que Harry y los demás se hubieron desaparecido, él y el resto de los miembros de la Orden del Fénix y del ED prolongaron un momento la reunión para armar un plan que pudiera ayudarlos a tratar con los posibles espías que Voldemort había puesto en otros países. Littlefeet acordó regresar a Australia y ayudar a infiltrar a algunos de los miembros del ED en los países que estaban aliadas al suyo, y Cho, quien había sido encargada de avisar al akasora sobre los planes a tomar en cuenta a partir de ese momento, prometió traer apoyo de dicha organización en nombre de Sousuke. George y Dean hicieron lo propio con Tlamatini en Nemastiloyan Yolilishtli y el gobierno mágico mexicano
Tras una elocuente discusión entre los dos ministros de magia presentes, colocaron sobre la casa del número 12 de Grimauld Place, todos los hechizos de ocultación y de protección de los que fueron capaces para mantener alejado el ídolo de Viracocha de ojos indiscretos. Después, tras acordar un rol de guardias entre los miembros más allegados de ambas organizaciones, todos los miembros salieron de la base del ED para poder cumplir con sus respectivas funciones como miembros de la comunidad mágica; ya que lo más importante en ese momento era que nadie se enterara de que algo extraño estaba pasando en ese lugar.
El ministro de magia inglés salió de casa de su amigo y se dirigió a su oficina para poder mandar una nota por medio de las chimeneas internacionales, al mayor organismo mágico de la comunidad mágica mundial: La Confederación Internacional de Magos, quien era cede de los únicos magos en el planeta que podían ayudar a parar esa locura de la manera más discreta y eficiente posible. Littlefeet lo acompañó muy a su pesar, pues aun no estaba del todo satisfecho con la respuesta de Potter sobre lo que pasaría con Lizard después de que aquello terminara.
A decir verdad no sería la primera vez que alguno de los dos ministros tendría contacto con aquellos magos eruditos con respecto al caso de Lizard. La primera vez habían recibido una misiva por parte del embajador ingles en funciones con respecto a la entrevista que había tenido con los gobiernos de México y Japón desde sus chimeneas. De más está decir que al ser un organismo creado para proteger a todos los miembros de las comunidades mágicas de todo el mundo, cualquier contacto entre los gobiernos mágicos, que se realizaran fuera de los protocolos comunes, estaban completamente monitoreados por la Confederación internacional de magos, especialmente cuando se trataba de los países mágicos con mayor potencial para realizar una posible guerra.
Además era más que obvio que después de que terminara la guerra contra Voldemort, el actual gobierno británico mágico no fuera del todo reconocido en otras comunidades, especialmente debido al temor que la gente sentía de que alguno de los seguidores del mago tenebroso se encontraran aun entre las sombras del aun inestable nuevo régimen. Kingsley sabía perfectamente que la confederación internacional de magos estaría muy al pendiente de cualquier cosa que hiciera fuera de lo común y su decisión de comunicarse con los gobiernos mágicos de Japón y México habían sido tomadas con ese hecho en mente. De hecho, ese había sido ese el pretexto perfecto para hacerles saber acerca de la situación que había orillado a su actual alianza como prevención de posibles complicaciones.
Todos los detalles acerca de los viajes en el tiempo habían sido ocultos tal y como había resultado necesario, sin embargo, Kingsley había mencionado sin tapujos que Harry había tomado el caso como parte del ED y de la cabina de aurores de Inglaterra y también era del conocimiento de la confederación que Akasora y La cabina de Aurores de México estaban involucrados en el caso.
Aquello había sido un asunto bastante complicado: ya era bastante difícil hacer entender a todos aquellos magos de que se debía mantener en secreto todo lo relacionado con el caso por seguridad de la comunidad mágica misma, sin mencionar que la historia mágica del mundo entero estaba en riesgo; pero lo realmente complicado había sido convencer a todos de que todo aquel embrollo podía y debía ser solucionado por Harry y sus amigos, tomando en cuenta que la mayoría eran jóvenes recién egresados del colegio, algunos incluso con sus estudios truncos debido a la guerra. Aquella vez, el ministro de magia británico había tenido que soportar dos horas al asesor de seguridad de la confederación exponer como los miembros del ED eran demasiado inexpertos, jóvenes e inmaduros como para asumir una responsabilidad de ese calibre y después había gastado otras dos horas exponiendo el mismo el magnífico desenvolvimiento que habían tenido aquellos "inmaduros jóvenes" durante la guerra y en el proceso de restablecimiento de la comunidad mágica.
Tan solo recordar aquella interminable perorata y debate hacían que Kingsley se sintiera con una enorme necesidad de compensación por parte de Harry en cuanto todo eso acabara, sin embargo en ese momento lo más importante era que pudiera impedirse que Lizard hiciera una rebelión junto con todos los cómplices que había conseguido en ese espacio temporal, justo cuando el punto más crucial en la resolución de aquel embrollo se estaba llevando a cabo.
Escribió una rápida misiva al asesor de seguridad de la Confederación internacional de Magos, con toda la información acerca de los encuentros de Sousuke y Malfoy con los cómplices de Lizard y la envió por la chimenea correspondiente directo a la oficina del destinatario. Afortunadamente en esta ocasión el responsable no se hizo esperar, tan pronto como hubo terminado de leer la carta arrojó polvos flu especiales a su chimenea e hizo a parecer su cabeza en la sala de chimeneas del ministerio de magia inglés donde Kingsley y Littlefeet esperaban sentados cómodamente sobre la alfombra.
-Ministro Shaklebolt- saludó de manera educada.- ministro Littlefeet- el aludido hizo una cortes señal con la cabeza.
-Asesor Wallstone- devolvió el saludo con una leve inclinación respetuosa de la cabeza.
Wallstone era un hombre moreno y calvo de unos cincuenta y cinco años con unas enormes ojeras debajo de sus ojos, que eran de un tono café oscuro profundo. Lucía exactamente como alguien que formaba parte de una importante organización internacional, a juzgar por su mirada seria y casi inquisitiva se notaba que estaba atento y dispuesto a escuchar lo que su interlocutor tenía que decir. Y como era de esperarse no se fue por las ramas
-¿Y bien?, ¿lo que cuentan en esa carta es verdad?
-lo es- confirmó el ministro inglés tan directamente como lo requería la situación
-¿Y dónde está Potter?
-Hemos encontrado pistas del posible lugar en el que se puede estar ocultando Lizard en este momento y Harry está en una misión encubierta para encontrar dicha ubicación, sin embargo creo que puede entender el porque de la urgencia de esta reunión, señor: con Ling Tao y Vega podemos contar a tres cómplices de Lizard en lugares que están relacionados con el gobierno mágico y lo que es más: los tres están al tanto de las reliquias sagradas y buscaban hacerse con ellas para beneficio propio y de su líder. Yo ya había tocado este tema con anterioridad ante usted, pero el mundo aun está conmocionado por lo que ocurrió en mi país hace ya casi un año, es de conocimiento de todos que Voldemort afectó no solo Gran Bretaña sino a gran parte de los países que están relacionados con nosotros, Harry fue quien derrotó a Voldemort y yo confío plenamente en él pero creo que estará de acuerdo conmigo en que nosotros debemos hacer algo: La confederación debería involucrarse en este caso en particular, con tantos países involucrados en el caso, no creo que esté en desacuerdo conmigo.
-La confederación no puede actuar directamente en los gobiernos mágicos de ningún país, ministro, es un caso que ya vivimos con anterioridad durante los tiempos de Lord Voldemort y Gellert Grindelwald, nosotros somos simplemente un organismo que sirve de apoyo para la correcta cooperación de las comunidades mágicas de todo el mundo. No tenemos el poder para detener una guerra o el ascenso de un mago tenebroso en potencia, es por eso que mi puesto es el de "asesor", no el de "aplicador de justicia".
-lo sé y ese es precisamente el papel que nos atrevemos a pedir que ejerza: "Aliente a la correcta cooperación de las comunidades mágicas del mundo", señor: envíe una alerta acerca del peligro que Lizard representa y de los espías que han infiltrado en los gobiernos mágicos, podremos dar con dichos espías con mayor prontitud. Akasora, La orden del Fenix, el ED y La comunidad de aurores de México y de Australia estaremos dispuestos a infiltrarnos nosotros mismos en cada uno de los lugares que sean necesarios para acabar con la amenaza. Si lo hacemos de esta manera en cuanto Harry capture a Lizard no habrá más peligro y el mundo de las artes tenebrosas habrá aprendido una lección: "Que las fuerzas de todo el mundo mágico también podemos unirnos y que no les tenemos miedo"
Un silencio se formó entre ambos durante casi una eternidad, la resolución del ministro británico era tal que por un segundo el Asesor también estaba convencido de tomar esa medida aun sin saber concretamente porque esas reliquias eran tan peligrosas, pues había sido tal la insistencia en que era importante no divulgar información al respecto que ellos no tenían pistas sobre que era lo que estaban enfrentando en realidad.
-Le recuerdo que fue usted mismo quien me dijo que nadie fuera de la confederación necesitaba saber sobre este asunto en particular.
-no necesitan saberlo- replicó Kingsley con gravedad- mi postura no ha cambiado respecto a ese asunto. Como dije antes la situación es tal que no me es posible siquiera dejar que ustedes sepan con detalle lo que está pasando- El asesor frunció el entrecejo en señal de reprobación:
Solo Kingsley Shacklebolt se atrevía a pedir ayuda de la confederación sin una correcta introducción al problema a tratar, de hecho a no ser por que uno de los principales eruditos en historia de la magia dentro de la organización había insistido en que debían prestar atención a aquello, ni siquiera habrían considerado el escuchar aquel disparate; ¡Vamos!, ¡estaban hablando de artículos que formaban parte de los cuentos de hadas!, aun si Lizard, quien quiera que ese tipo fuera, buscaba hacerse con algo tan irreal, no podía ser considerado una amenaza.
Sin embargo, no cabía duda de que había algo raro en todo aquello, aquella extraña desaparición que había tenido Potter, que había causado tanto revuelo en Gran Bretaña; además del robo de la Gema de Sidney en Australia y las reliquias de la Diosa Amaterasu en Japón… sin duda todo aquello era muy extraño, y después de los recientes sucesos, no podían permitir que un nuevo Voldemort se erigiera tan pronto. O por lo menos no podían permitir que alguien pusiera en pánico a la comunidad mágica mundial con esta clase de enredos.
-¿Entonces como supone usted que haremos que los gobiernos mágicos cooperen con ustedes?
-solo pídanles permiso para que podamos infiltrarnos en sus respectivas sedes: si ustedes nos permiten hacerlo podemos localizar a los espías y atraparlos antes de que se vuelvan un problema- respondió Littlefeet que había permanecido en silencio durante todo ese tiempo- pretendemos jugar a su mismo juego: solo que en nuestro caso sabemos perfectamente que es lo que quieren.
-¡Ministros, comprendan que no es algo sencillo lo que me están pidiendo, si hiciéramos tal petición, seguramente se armará el Armagedón!, ¡sin información al respecto, seguramente los gobiernos mágicos del mundo tomarán su petición como un intento de dominación!
-no si no menciona que la petición viene del ministro británico: solo mencione que es una misión del ED y que dicha organización coopera con ustedes en un asunto de seguridad mundial- insistió el ministro australiano- nosotros estamos dispuestos a hacernos pasar por miembros del ED para hacer salir a los espías.
-Escuche, Shacklebolt, lo que me están pidiendo es una locura: ¡Solo su país y sus aliados saben sobre tal organización, solo son un grupo de jóvenes inexpertos, el nombre "ED" no tiene ningún peso en ningún lugar que no sea Gran Bretaña!, Ministro Litlefeet, si usted no hubiera estado involucrado directamente en todo esto tampoco sabría nada del ED…
-no puedo estar más de acuerdo- replicó el aludido con voz un tanto cansina- y no puedo decir que sea completamente de mi confianza aun, sin embargo hay algo que si le puedo decir señor Wallstone: pedí ayuda de Gran Bretaña por el caso de la gema y Potter y compañía por lo menos han tenido la decencia de seguir con él hasta el punto de arriesgar sus pellejos por la seguridad de mi país: Por lo menos de mi parte creo que les debo seguir confiando en ellos hasta ver un resultado y si no me gusta por supuesto también estoy dispuesto a hacerlos responder por sus faltas… ahora, el hecho de que el ED no sea conocido en todo el mundo también es una ventaja para nosotros…
-así es- interrumpió Kingsley-no necesita tenerlo, tampoco es como si fuera a divulgar el nombre a la prensa, todo lo que tiene que hacer es dejarlo saber a los responsables de la seguridad de cada país que pudiera estar involucrado en este caso, señor.
-¡absurdo!
-si lo hace de esa manera los cómplices de Lizard se dejarán ver por si mismos: para ellos el nombre "ED" si tiene peso y mucho, puesto que Harry lo lidera y Lizard piensa en él como su principal enemigo.
-eso es cierto, se lo puedo asegurar- apoyó Litlefeet
-permítanme dudarlo: ¿Por qué un villano que planea la dominación mundial consideraría a un adolescente como su principal enemigo?, ¡Por Dios ministro, usted sabe mejor que yo que el triunfo de ese muchacho sobre el que no debe ser nombrado fue mera casualidad!- Kingsley le miró enfadado tras ese planteamiento
-¡Señor, con todo respeto: no pienso volver a ponerme a discutir con usted ese asunto!, Yo confío plenamente en Harry y creo que la última vez lo dejé bastante claro: Él es joven pero plenamente capaz de tratar con este asunto. Además en este momento él se encuentra arriesgando su vida por todos nosotros buscando meterse en territorio enemigo sin que usted mueva un solo dedo…
"No es la primera vez que Harry toma ese papel por su propia voluntad, ustedes se jactan de ser icono de la paz en el mundo mágico, sin embargo la historia de la magia les ha demostrado demasiado inútiles para ese papel… tanto es así que un muchacho de dieciocho años derrotó al mago tenebroso más poderoso de la época por ustedes y en este momento ese mismo muchacho decidió que Él debe hacer algo para protegernos aun si su vida vuelve a estar en juego. Me parece que es hora de que ustedes se demuestren útiles: Si realmente la Confederación piensa que ustedes pueden resolverlo mejor que él, demuéstrenlo accediendo a esta egoísta petición:
"Diga que es un seguidor de Voldemort prófugo o un Mago tenebroso que ha ganado poder desde las sombras o lo que sea que usted crea conveniente decir para proteger los verdaderos hechos: solo consiga que el ED y la Orden del Fenix tengan acceso a los diferentes gobiernos mágicos que están involucrados con las reliquias sagradas; y de por seguro que por primera vez en siglos la Confederación se hará respetar entre las comunidades mágicas del mundo. Si no lo hace buscaremos la manera de resolver este asunto por nuestros medios aun si eso significa desafiarlos a ustedes."
-¡Gran Bretaña no está en posición de buscar una guerra contra nosotros, ministro, cuide sus palabras por favor!
Kingsley respiró profundo tras esas palabras… era verdad, había perdido la paciencia muy pronto y eso podía causar problemas a su ministerio de magia. Sin embargo se preguntó como es que aquellos brujos no entendían la importancia de aquel caso; el simple hecho de que poderosos artículos mágicos de todo el mundo estuvieran amenazados era suficiente para que fuera considerado un incidente de grandes proporciones, aun así el delegado no hacía más que cuestionar sus palabras y los hechos, que ya eran conocidos por la prensa en todo el mundo.
-perdón, me alteré más de lo debido… pero le ruego por favor comprenda la situación: ¿usted cree realmente qué si no fuera un asunto grave, México, Australia y Japón habrían accedido a cooperar con nosotros? Para empezar, ni siquiera son países con los que tengamos tratos comerciales o políticos fuertes… ellos se sintieron amenazados y decidieron cooperar por su voluntad, ese simple hecho debería servirle de prueba de lo que intento advertirle…
Un nuevo silencio se forjó entre los tres, este más largo y más pesado. El asesor ya había considerado aquello también, de hecho esa era una de las razones por las que había accedido a aquella entrevista y fuera como fuese, el riesgo de Shacklebolt en los demás ministerios, dado su expediente, no era tan amenazante como un futuro señor tenebroso… o eso quería creer, pues muchos miembros del consejo habían advertido sobre como el Líder de la Orden del Fenix podía ser de quien no tenían la seguridad de que estuviera buscando por si mismo la dominación mundial.
Además si el ministro insistía en hacer aquello, era mejor que lo hiciera mientras la Confederación podía estar alerta de los movimientos que estaba realizando, no era conveniente dejarlo actuar a sus anchas, sin conocerlo a profundidad: como el solía insistir, la guerra contra Voldemort recién había terminado y todo el mundo sabía que el ministerio de Magia Británico aun tenía bastantes personajes dudosas en su haber, ¿cómo saber que Shacklebolt no era uno de ellos?
Por supuesto él como asesor sabía el historial que el susodicho tenía antes y después de la guerra, siempre había sido un excelente auror y nunca había dado señales de simpatizar con Voldemort, como miembro de la orden del Fenix, bajo las órdenes de Dumbledore, siempre estuvo dispuesto a ayudar a quien lo necesitara… Él, como mago británico quería creer que aquello no era un juego inventado por esos personajes…
-veré que puedo hacer, por favor esté al pendiente de cualquier noticia mía.
-lo estaré: los agentes del ED que planeo infiltrar ya están listos para actuar en cualquier momento, de cualquier manera, ellos solucionarán esto con o sin su apoyo, le ruego que tome eso en consideración.
No hubo respuesta, con un chisporroteo la chimenea se apagó y Kingsley y Littlefeet se dieron a la tarea de esperar la respuesta, pues sabían que cualquiera que fuera no iba a tardar mucho, dadas las circunstancias en las que se encontraban en ese momento y la atrevida amenaza que había hecho con el fin de presionarlos a tomar una decisión.
-en cualquier caso regresaré a Australia en cuanto tengamos la respuesta, también tengo que asegurarme de que ese villano no quiera seguir jugando con nuestro ministerio- apuntó el ministro australiano con mal humor, pues aquello estaba llegando a puntos estratosféricos y temía que algo fuera mal en Australia en su ausencia.
-eso sería lo mejor, ministro- confirmó Kingsley.
La ceremonia de apertura del torneo, para elegir al nuevo rey de Camelot se hizo larga y tediosa. Arturo ocupó lugar en un palco junto a aquellos que estaban siendo representados por los caballeros para ocupar el trono. Fue un poco complicado hacer que lo dejaran sentarse ahí, todos los representados eran gente influyente y rica que tenían a su mando a los mejores caballeros y guerreros que participaban en el torneo; algunos de ellos, como Arturo estaban relacionados con el antiguo rey. Estaba el tío del muchacho quien había sido el hermano menor del monarca, algún primo o dos y algunos de los nobles más importantes de dos de los pueblos vecinos. Sin embargo, decididamente ninguno era un bastardo o lucía ropas remendadas, viejas y grandes como Arturo.
Para su fortuna, en ese momento Merlín quien había esperado a su aprendiz cerca de las instalaciones del torneo, cubriendo su cara con una capucha para que nadie lo reconociera; se quitó la capucha y miró a los empleados que custodiaban el palco con severidad. Hermione había tenido como buen juicio hacerle saber que habían atrapado a Morrington y que Lancelot había decidido participar en la justa en nombre de Arturo y el sabio mago había decidido aprovechar la oportunidad para hacerse cargo del torneo, haciendo uso de su influencia como consejero supremo de la corte de Camelot.
-dejad entrar a su alteza Arturo Pendragón- exigió- ya que él ha sido nominado como futuro rey por mi
-¡señor Merlín!- chilló el hombrecillo enjuto y enclenque que custodiaba el palco- ¡p-pensamos que vos… que vos habíais desaparecido!
-solo estaba de viaje investigando los designios de los dioses que me fueron confiados- explicó- Morrington, mi amigo, a quien dejé a cargo del torneo, ha regresado ya a su casa así que yo personalmente me haré cargo de este asunto, amigo mío. Ahora, por favor dejad que Arturo ocupe su lugar en este palco, después de todo, tiene derecho legítimo a contender por el trono ya que es hijo de sangre del antiguo rey.
-pero, señor, aun si piensa nominar al muchacho como rey… necesita que alguien lo represente en la justa.
-no debéis preocuparos por ello- intervino Lancelot con una inclinación de la cabeza- yo estoy dispuesto a ofrecer mi vida por su alteza en esta justa- el guardia lo miró boquiabierto, reconociendo de inmediato a aquel joven caballero.
-y yo también lo estoy- saltó Sousuke también
El guardia dudo un momento antes de dejar pasar a Arturo con su comitiva conformada por Ron, Hermione y Lovewisdom, haciendo una leve inclinación con la cabeza. Gryffindor y compañía aún seguían dando vueltas por el pueblo, buscando cualquier cosa sospechosa que pudiera significar que Lizard tenía más cómplices dispuestos a completar su complot y Rose y Scorpius habían decidido poner protecciones en las fronteras de Camelot para que ningún invasor pudiera penetrar en caso de un posible atraco. Merlín esperó a que su pupilo hubiera tomado su lugar antes de mirarlo a la cara y decirle.
-a partir de este momento, alteza, no hay vuelta atrás para vos y por supuesto para mí tampoco: debéis meditar profundamente en lo que significará ser rey una vez que el torneo termine.- el chico asintió con la cabeza, demasiado asustado y nervioso para decir palabra alguna.
Merlín se dio por satisfecho con esa simple respuesta, sonrió alborotándole el cabello al muchacho antes de continuar.
- yo estaré a vuestro lado guiándolo en todo momento, pero vos debéis a partir de ahora, asumir responsabilidad por la vida de aquellos que estamos aquí dispuestos a dar nuestra vida por vos. Respetar, admirar y proteger a aquellos que os sostienen es el deber de todo rey. Quizá aún no asume el trono pero a partir de este momento, vos debéis comportaros como un rey por el bien de vuestros aliados, ¡levantad el rostro, observad a vuestros caballeros luchar y apoyadlos con ímpetu!
Arturo levantó la cabeza y miró a Sousuke y Lancelot que se hincaron a su lado en señal de respeto. El chico asintió de nuevo con la cabeza y los miró marchar con la cabeza en alto, haciéndose ver más valiente de lo que realmente se sentía. A su lado Hermione y Ron vigilaban a la concurrencia haciendo uso de unos anticuados binoculares que les había proporcionado Merlín para tal fin: planeaban cortar cualquier posible inconveniente o trampa durante la justa antes de que se llevara a cabo.
Verónica y Freebush, estaban en las gradas del público en posición para tomar acción en cualquier momento. Una vez capturado Morrington solo hacía falta hacerse cargo de Ulric Giorgiano, a quien Verónica había tenido por buen juicio el colocar un hechizo rastreador que les permitía saber sus movimientos y con quienes hablaba.
Al viejo brujo, suplantador de Merlín lo habían encerrado en una jaula mágica que Rose y Scorpius adaptaron rápidamente para soportar cualquier tipo de encantamiento, que estuviera relacionado de algún modo con anomalías en el tiempo provocadas por Lizard; "solo es en caso de que el tío Harry y Albus no puedan detenerlo a tiempo", explicó la chica pelirroja con una sonrisa astuta idéntica a la que Hermione ponía al demostrar su gran habilidad mágica; "además es mejor que estos personajes pasen lo más desapercibidos posible ante la historia, lo que deben hacer es lograr que Lancelot gane la justa de una manera aplastante y le de el derecho al trono a Arturo en frente de todos"
-bueno, me voy- anunció el sabio mago- en ausencia de Morrington iniciaré la ceremonia y me haré cargo de dirigir el torneo. Le lanzó una última mirada benevolente a Arturo- Arturo, pasé lo que pase debéis recordar que has decidido ser el rey y lo tienes que cumplir a cómo dé lugar- le advirtió y salió del palco para dirigirse al centro de la arena que estaba frente a ellos.
Cuando el sabio mago bajó a la arena las gradas y los alrededores del campo del torneo estaban completamente llenos de gente, pareciera que no solo Cámelot estaba reunido en ese sitio, sino que dos o tres pueblos enteros se habían congregado ahí para observar aquel evento. Arturo miró a todas las personas que estaban reunidas en el palco con el estómago revuelto: todos lo miraban con desprecio y desaprobación, dando por sentado que no aceptarían que fuera su rey aun si Lancelot o Shinsuke ganaban la justa.
-no os preocupéis por ellos- replicó Ron al notar el nerviosismo del futuro monarca- si sois capaz de sacar la espada de la piedra os aceptarían como soberano: ellos no son quienes para desafiar los designios de los dioses…
-¿Y si no soy capaz de sacar la espada?
-lo seréis- le tranquilizó Hermione con ternura- porque vos sois nuestro rey- concluyó con un tono que no daba lugar a réplicas- solo actuad como vos mismo y todo lo demás dejadlo en nuestras manos. Hazel nos encargó ayudaros y eso es lo que vamos a hacer…
Arturo bajó la mirada: ellos confiaban en Hazel ciegamente… no conocía toda la historia pero escuchar hablar de Hazel, de los labios de aquellas personas lo llenaba de una extraña sensación de confianza.
Cuando Merlín apareció en el centro de la arena, el estadio entero se quedó en completo silencio: era evidente que nadie se esperaba verlo por ahí después de que Morrington dijera que había llegado bajo sus órdenes, sin embargo estaba claro que todos los presentes sentían un tremendo respeto por ese personaje. Los caballeros reunidos en la arena se arrodillaron ante él bajando la cabeza, y la gente reunida en las gradas se quitó los sombreros en señal de respeto.
-¡Buenos días tengan, ciudadanos de Cámelot, mi familia. Es un gusto veros a todos aquí reunidos en este lugar para presenciar la sagrada ceremonia que se llevará en este recinto!- ni una sola palabra o murmullo, Hermione y el resto de la comitiva del futuro se sintieron sobrecogidos al sentir aquel súbito e impenetrable silencio: Nada les hubiera hecho caer en la cuenta de que habían estado viajando con el mago más importante y sabio de todos los tiempos, más que la reacción de toda aquella gente.- ¡Antes de empezar, me gustaría presentaros de nuevo al artefacto enviado por los dioses para erigir el futuro del reino!
Con un movimiento de su varita hizo aparecer en el centro de la arena la pesada roca en la que estaba clavada Excallibur. Todos la observaron con reverencia, la inscripción que decía con claridad que aquel que la sacara de esa piedra sería el rey de Camelot estaba ahí… visible ante los binoculares de Hermione, escrita con una letra limpia y bella, nada parecida a los garabatos que hacían en aquella época. La espada emitía magia de una manera tan fuerte que la chica se quedó idiotizada mirándola por varios segundos preguntándose… "¿qué sería tocarla?"
-como sabéis, aquel que logre retirar esta sagrada espada de esta roca tendrá de inmediato el título de rey de nuestra nación…
"Recientemente realicé un viaje que me permitió conocer más a fondo las razones por las que los dioses decidieron elegir a nuestro monarca por este medio y he quedado maravillado con lo que descubrí… ¡Amigos míos!- exclamó dirigiéndose a los caballeros participantes que seguían sin levantar la cabeza- ¡Vosotros, el orgullo de Cámelot, han sido elegidos para intentar tomar la espada o bien para darle el derecho a vuestros señores de hacerlo!, ¡confío en que vuestros corazones en este momento estarán dirigidos a llevar una contienda justa, libre de ambiciones personales, traición y maldad…"
"¡Si participáis con eso en vuestras mentes dejadme advertiros… la espada no os pertenecerá, ni a ustedes ni a vuestro señor!"- el tono terrible utilizado en esta última frase hizo a todos estremecer de súbito temor. Los chicos del futuro sintieron el tono severo en la voz del anciano mago, que intentaba amedrentar a los impostores antes de empezada la contienda. Verónica observó el rostro de Giorgiano desde su grada: El susodicho estaba haciéndose pasar por un noble de uno de los pueblos vecinos, era un hombre delgado, de tez clara y un rostro lleno de pecas que en ese momento estaba completamente inexpresivo, casi desafiante. En la arena el caballero que representaba al impostor, sin embargo pareció flaquear un poco, pues su lanza, puesta hacia arriba se movió ligeramente al ser apretada con más fuerza de la debida"
"Ahora bien, las justas se realizarán en parejas por eliminación, al final solo aquel valiente caballero que logre derrotar a todos sus contendientes en todos los rubros del torneo que son: Justas, Equitación, duelo de espadas y tiro al blanco; será el que gane el derecho a acercarse a la sagrada reliquia"
Una vez más Merlín alzó la varita y esta vez dibujó con ella un círculo alrededor de Excallibur, al instante todos supieron que había castado una barrera para que nadie pudiera tocar la reliquia sin su consentimiento. Verónica sonrió ante esta simple acción: eso les daría tiempo de vigilar si alguien intentaba escabullirse cerca de la espada antes de que el torneo terminara. Se giró hacia Freebush a su lado y le dijo.
-Acércate a la arena… encárgate de vigilar que nadie se acerque a Excallibur durante la justa, yo vigilaré a Giorgiano y su secuaz- Freebush asintió de inmediato y se desapareció para materializarse a una distancia prudente en la que podía vigilar la espada y protegerla de cualquier intento de sabotaje.
-¡Todos los participantes ya tienen sus instrucciones así que sin más que decir que empiece el torneo!
Un atronador vitoreo se escuchó de todas direcciones, era tal el sonido que Ron estaba seguro de que lo habían escuchado incluso a los límites del pueblo, por no decir en los pueblos vecinos, tal era la cantidad de gente se hallaba reunida en el lugar. De algún sitio dos grandes bocanadas de fuego fueron lanzadas al aire, seguramente obra de alguno de los dragones mascota que habían visto por la zona del mercado al llegar, pareciera que incluso las criaturas mágicas que vivían en ese lugar estuvieran entusiastas con aquel evento.
El torneo comenzó sin mayores complicaciones, empezando con una carrera de caballos alrededor de la arena donde los contendientes tenían que disparar con un arco y flecha a unas dianas que estaban en uno de los extremos del campo. La gente estaba enloquecida al ver la gran habilidad de todos los contendientes, sin embargo el más sorprendido de todos era Arturo: Sousuke y Lancelot estaban haciendo un trabajo formidable.
Sousuke estaba demostrando con creces que había sido criado especialmente para la guerra, ninguno de los acompañantes del futuro había visto jamás realmente la gran habilidad del japonés en artes marciales. El miembro de akasora era tan bueno con el tiro al blanco que dio tres certeros tiros al centro de la diana sin esfuerzo alguno, todos exactamente en el mismo sitio. Ron tenía la boca abierta, no podía creer que Sousuke fuera tan bueno en aquello aun siendo un mago. Pero no era el único que estaba llamando la atención del público, Lancelot, también estaba demostrando porque en el futuro se convertiría en la mano derecha de Arturo, su habilidad con el caballo era soberbia y tampoco falló un solo tiro sobre la Diana.
Verónica sin embargo tenía los ojos puestos sobre el caballero de Giorgiano, quien de una manera fría y calculadora estaba cumpliendo con su papel ignorando al resto de los contendientes: aun no sabían el nombre de aquel hombre, sin embargo, era evidente que no habían elegido a alguien mediocre para cumplir con su ambición.
En la primera prueba, fueron eliminados seis caballeros de los doce que participaban, Sousuke, Lancelot y el impostor fueron los primeros tres en quedar dentro de la segunda prueba que era una justa con lanzas en parejas. Merlín observaba el desempeño de los participantes y hacía a su vez de comentarista para animar a la concurrencia.
Una vez más quedó por sentado la superioridad de Lancelot en aquel torneo, era el contendiente más joven, sin embargo su habilidad sobre el caballo era tal que su oponente, un caballero con una armadura de color plateado brillante y con un estandarte de color violeta con un escudo de armas de una de las familias de los pueblos vecinos no fue capaz de ver cuando lo habían golpeado con la lanza. Cayó del caballo y rodó por el piso tres veces antes de levantarse, presionándose el dolorido costado.
Los representados miraban a Arturo cada vez con más furia, "¡no podían creer que aquel mocoso estuviera ganando la contienda!" El chico sin embargo estaba más ocupado mirando a sus dos excepcionales representantes de modo que habían dejado de importarle las miradas intimidantes que recibía de sus compañeros de palco, además tampoco hacía mucha falta pues Lovewisdom estaba haciendo un excelente trabajo manteniéndolos a raya a base de amenazadoras miradas.
-¡Shinsuke!- chilló Hermione de pronto a la vez que Arturo se levantó de su asiento nervioso acercándose al barandal del palco para observar mejor lo que pasaba.
Sousuke había dado dos golpes con la lanza a su contendiente, el representante de Giorgiano y casi lo había derribado, sin embargo al tercero había sido él mismo quien había caído del caballo: Justo antes de chocar con su oponente había sentido un tremendo dolor punzante en las palmas de la manos lo que lo hizo soltar la lanza antes de chocar. Le costó un poco de trabajo darse cuenta de lo que había pasado, sin embargo no tardó en notar que aquel personaje llevaba una varita oculta en su mano izquierda: Era ambidiestro y además era un mago y había utilizado alguna clase de hechizo para herir las manos del japonés.
El miembro de akasora se miró las manos y las vio completamente en carne viva, cualquiera que fuera el hechizo que le había lanzado le había quemado la piel de ambas manos. El caballero ganador dio vueltas a su alrededor con aire orgulloso y triunfante y cuando estuvo frente a él se levantó la visera para hablar.
-os creéis muy listos por haber capturado a Morrington- replicó con una vos grave y profunda- pero olvidáis que no son vosotros los únicos que pueden hacer magia.
-nunca lo he olvidado- replicó Sousuke levantándose e ignorando el dolor de las manos, algo no muy complicado: él había recibido un entrenamiento diferente al de todos los caballeros que participaban en ese torneo- vosotros sois los que no sabéis quienes somos nosotros, os recomiendo que os echéis atrás ahora… sabéis perfectamente que no tenéis nada que hacer aquí- le advirtió tras echarle una mirada significativa a Merlín que había intentado acercarse.
Aun si sacaban a aquel hombre del torneo por hacer trampa no iban a arreglar las cosas en la historia de la magia, de modo que Sousuke tomó la rienda de su caballo, y salió de la arena pasando cerca de donde se encontraba Lancelot para advertirle. Arturo, al ver que se encontraba bien se relajó un poco, sin embargo miró al caballero que había derrotado a Sousuke con preocupación.
-¡ha hecho trampa el muy sucio!- chilló Ron apretando los dientes- es evidente que Shinsuke es mejor que él.
-¿ha hecho trampa?- inquirió Arturo angustiado…
-es un mago- le dijo Sousuke a Lancelot- tiene la varita oculta en el guantelete de su armadura- Acto seguido tomó una pequeña botella del interior de su túnica y aplicó el contenido en sus manos dando por sentado que aquello era algo a lo que estaba acostumbrado.
-¡bellaco… como osa hacer trampa en un torneo como este!- replicó el caballero apretando la empuñadura de su espada
-no os preocupéis, ya nos imaginábamos que no jugarían limpio, de hecho, usar la magia en el torneo para hacerse con la victoria no es ni la mitad de lo que esperábamos que hicieran. Mis amigos están allá afuera previniendo cualquier tipo de invasión, y también hay gente de nuestro lado vigilando la espada en la piedra: lo que debéis hacer es hacer que levante el brazo izquierdo hacia mi cuando te enfrentes a él: yo me encargaré de hacer desaparecer su varita sin que lo note y os procuraré un juego limpio.
-no- replicó Lancelot- le demostraré que conmigo no funcionan los trucos sucios- resolvió con resolución.
Parecía tremendamente ofendido de descubrir que habían sacado a su compañero haciendo trampa y Sousuke sonrió, aquel espíritu combativo era sin duda digno de un personaje histórico de la clase de Lancelot… llevó su caballo al corral y se unió a Freebush en su silenciosa vigía de la espada en la roca, Haciéndoles saber a sus compañeros de viaje lo que había sucedido durante su duelo.
Hermione se vio un poco preocupada al saber que su enemigo usaba magia: Lancelot era un muggle, uno muy bueno en artes marciales pero muggle al fin… le preocupaba que no pudiera hacerle frente al caballero de Giorgiano si este hacía magia. Verónica pareció pensar lo mismo, porque desde la grada vigiló aun con más ahínco a su enemigo, dispuesta a intervenir si volvía a notar que hacía magia.
- "no intervengamos"- replicó Sousuke cuando la mexicana le sugirió intervenir- "Lancelot quiere hacerse cargo él mismo"
- "¡no seas idiota!"- replicó ella con tozudez- "¡nos estamos jugando la historia de la magia mundial en esto!"
- "¡Precisamente por esa razón!"- insistió Sousuke- "¡No podemos resolver los problemas que ellos enfrentan en su lugar!: ¡Arturo y Lancelot deben por su propia mano hacer lo que necesario para resolver este asunto, nosotros solo nos encargaremos de lo que no está dentro de los planes!"
- "¡el enfrentar a un mago en el torneo no estaba dentro de los planes!"
- "aunque sea un mago no puede seguir utilizando magia de forma indiscriminada"- intervino Hermione –"creo que sabe que el señor Merlín notó que es un mago, tiene que ser cuidadoso si no quiere que lo saquen del torneo"- Verónica ya no puso réplicas ante eso, sin embargo era evidente que no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados si algo pasaba.
Como era de esperarse, los finalistas fueron Lancelot y el impostor quienes tenían que enfrentarse a un duelo de espadas como acto final para ganar el torneo. Llegado a este punto la tensión creció enormemente tanto en el palco como en las gradas y en la arena. Lancelot estaba determinado a hacer pagar a aquel hombre el haber usado trampa con Sousuke, Arturo por su parte estaba sumamente preocupado por su caballero.
Hermione se enterneció al ver como el niño se acercaba a la orilla del palco para ver con mejor perspectiva la pelea.
-no os preocupéis, alteza: todo saldrá bien, vos sabéis cuan fuerte es Lancelot- el niño asintió con la cabeza, sin embargo no dijo nada, temblaba ligeramente de ansiedad cuando los dos caballeros regresaron al campo armados únicamente con sus espadas y sus armaduras.
-¡Bueno, es hora de presenciar el final de este sagrado torneo!- anunció Merlín- ¡He aquí a los más valientes y poderosos guerreros el pueblo de Camelot: Lancelot du Lac quien representa a su señor: el príncipe Arturo Pendragón, hijo de Uther Pendragón!
Un atronador aplauso se escuchó por todo el lugar. Al parecer la afición estaba tan llena de adrenalina que no les importaba que Lancelot estuviera en representación del pobre bastardo del antiguo rey… Arturo se preguntó si había alguien escuchado su nombre, pareciera que solo habían escuchado a Merlín mencionar el nombre de Lancelot.
-¡Y el Caballero de Bronce quien representa al señor Ulric Giorgiano, del pueblo de Gothe
Las gradas habían dividido la afición en dos, estaban quienes apoyaban a Lancelot y quienes apoyaban a su rival y lanzaban gritos, silbidos y hacían ruidos con cornetas. Algunos magos presentes habían decidido hacer aquello más interesante y habían empezado a lanzar chispas de colores de sus varitas, los dueños de los dragones hicieron lo propio con las bocanadas de fuego de sus bestias.
-¡Una vez más invito a nuestros contendientes a tener un juego limpio!- continuó el anciano y sabio mago- y ¡Ahora que empiece el duelo!
Lancelot y el Caballero de Bronce esperaron a que Merlin se hubiera apartado de la arena antes de abalanzarse uno contra otro. El caballero de la mesa redonda lanzó su primer certero golpe a la mano izquierda de su oponente haciendo volar en el aire el guantelete en el que guardaba la varita mágica. El caballero profirió un terrible grito de dolor y observó el guantelete tirado a un lado de la arena muy apartado de donde ellos estaban.
-si creéis que teníais ventaja sobre mi por ser un mago dejadme desmentiros: no es la primera vez que me enfrento a alguien que puede usar magia.- advirtió el joven caballero con una expresión de dureza en el rostro que no podía ser vista desde detrás de su visera.
-y vos creéis que tenéis ventaja sobre mi por que estáis siendo ayudado por esos tontos viajeros en el tiempo…
Aquellas palabras tuvieron el efecto deseado: Lancelot no se esperaba que él dijera eso, pues no estaba enterado de la verdadera identidad de sus ayudantes. Un nuevo choque, a su oponente no le importó haber perdido el guantelete, se lazó sobre él haciendo uso de todo el peso de su cuerpo. Los reflejos de Lancelot le ayudaron a contener el golpe, sin embargo recibió un fuerte sablazo en una de las costillas.
Las espadas de aquel torneo estaban diseñadas para hacer daño, pero no para matar, Merlín se había encargado de quitarles el filo y hechizarlas para que no pudieran ser usadas con intenciones asesinas, y eso fue una suerte porque de no haber sido así el muchacho habría sido partido en dos por la mitad.
-¡Oh… disculpa, amiguito, no sabía que vos no conocíais la identidad de esos extraños!- insistió el caballero con un tono de voz socarrón, volviendo a arremeter contra él aprovechándose de que el dolor de la costilla aun no mejoraba.
Lancelot bloqueó de nuevo con agilidad el golpe dirigido nuevamente a sus costillas, pero no tenía la suficiente fuerza para detenerlo completamente, además estaba costándole trabajo entender lo que aquel bellaco estaba diciendo: era cierto que no conocía muy bien a esos brujos que habían dicho viajar con Merlín, pero no entendía eso de "viajeros en el tiempo"
-dejadme poneros al corriente, sir Lancelot- le susurró al oído- ellos son un grupo de "héroes del futuro" y han venido aquí para evitar que su patética historia sea cambiada… su líder, un tal Harry Potter es un imbécil que ha caído en una estúpida trampa impuesta por nuestro líder…
Un nuevo golpe, parecía que aquel hombre estaba dispuesto a aprovecharse de la confusión de su oponente hasta el último momento. Los espectadores vitoreaban con todos sus pulmones pero Arturo tenía el corazón golpeando su joven pecho con una fuerza dolorosa, se aferraba de tal forma al barandal del palco que los nudillos se le estaban poniendo blancos y miraba a Lancelot deseando que aquello se detuviese para que su lacayo no siguiera resultando herido.
Lancelot alcanzó a vislumbrar su pequeña figura desde el rabillo del ojo y su mente se esclareció de pronto: No importaban las circunstancias, ni las razones por las que esas personas no le habían contado toda la verdad… es más ni siquiera sabía si lo que aquel hombre decía era verdad… él había prometido a Arturo que lo haría rey… y eso era algo que ya se había planteado antes de que los extraños llegaran; ellos solo le habían terminado de convencer de que esa era la mejor opción y sabía que el niño tenía tal corazón que no soportaría verlo perder en ese crucial momento.
Se sobrepuso al dolor y haciendo uso de su gran habilidad golpeó en el estómago, con la empuñadura de su espada a su oponente obligándolo a retroceder varios pasos con el aliento cortado. Aquello no pareció sorprender al caballero de cobre quien había sido instruido en todo lo relacionado con el personaje con el que se batía en duelo en ese momento, sabía que era el que tenía la lealtad más férrea y la determinación más dura de todos los caballeros que servían a Arturo.
Se abalanzó una vez más sobre él, pero esta vez Lancelot lo recibió con toda su habilidad, ambas espadas chocaron una contra otra produciendo un fuerte chirrido metálico. La multitud rugió embravecida y Arturo respiró aliviado al ver a su representante en buena forma. Hermione por su parte temblaba de emoción ¡estaba viendo con sus propios ojos a Lancelot pelear… si tan solo pudiera tomar una fotografía para recordarlo en el futuro…
-¿piensas acaso que si ganas este torneo todo se arreglará?, ¡habemos muchos en todas partes!, Lizard ha puesto a sus mejores lacayos en todo el mundo para evitar que ustedes vuelvan a ser los dueños de la historia… no tienen oportunidad contra nosotros!
-no sé de lo que habláis y la verdad no me interesa tampoco- replicó él- ¡mi único propósito es darle la oportunidad a mi rey de tomar la espada!- cortó el caballero por lo sano, dando un certero sablazo en una pierna a su contrincante obligándolo a arrodillarse ante él – Arturo Pendragon puede ser un niño pero tiene el alma de un verdadero rey, uno que se preocupa legítimamente por los suyos… un rey que hará que Cámelot sea grande, fuerte y cada habitante sea plenamente feliz. Si vos decís que en el futuro él es mi rey yo me aseguraré de que eso no cambie.
Le apuntaba a la garganta con la espada, sin embargo no lo remató, el duelo había terminado y era deshonroso para un caballero atacar a su oponente cuando ya estaba fuera de combate, con otro movimiento de su espada le obligó a dejar la suya y la pateó lejos para que no pudiera hacer nada para recuperarla.
Merlín se acercó para anunciar al ganador sin embargo antes de que pudiera reaccionar un estallido sonó en el palco de los candidatos a rey. Todos se giraron de inmediato a ver qué pasaba y Lancelot entró en pánico al ver que Giorgiano había tomado a Arturo, por el cuello y le apuntaba con una varita. Hermione y compañía habían dado aquello por terminado y se habían distraído por un segundo, el estallido lo había provocado un hechizo que intentaba deshacerse de Lovewisdom quien había notado que algo no estaba bien y había intentado recuperar a Arturo.
-¡no os mováis!- chilló el hombre con los dientes apretados- ¿que este mocoso será el nuevo rey de Camelot?, ¡no me hagáis reír!, ¡yo soy el que debe ser rey!
Tras esa simple frase un nuevo estallido se escuchó, esta vez cerca de las gradas: algunos de los asistentes del torneo habían lanzado una señal con sus varitas hacia el cielo y al instante se vieron rodeados por un grupo de extraños encapuchados, todos con varitas que empezaron a atacar a la concurrencia. Los muggles intentaban huir despavoridos. Verónica se puso en guardia y comenzó a proteger a cuanta persona tenía en frente mientras intentaba acercarse al centro del barullo, sin embargo aquello no era más que una distracción. Hermione y compañía perdieron de vista a Giorgiano y a Arturo entre su afán por comprender que era lo que había ocurrido: Los hechizos de protección de Rose y Scorpius no habían funcionado porque los aliados de Lizard ya habían estado dentro de Camelot cuando ellos habían llegado.
El caballero de cobre aprovechó aquella oportunidad para coger su varita y su espada y abalanzarse sobre Lancelot una vez más, sin embargo esta vez Sousuke, que había visto venir aquello le hizo frente en su lugar. Se estaba armando un zafarrancho, los magos que estaban dentro de la concurrencia empezaron a defenderse contra los agresores y los hechizos volaban por todas partes incluso dando a algunos de los aldeanos de forma indiscriminada.
Hermione y Ron, al comprender lo que había pasado persiguieron a Giorgiano haciendo uso de la magia elemental que Hermione había aprendido de Merlín. La castaña se concentró en sentir la energía del joven rey antes de tomar la mano de Ron y aparecerse junto a lo que parecía ser una vieja choza a los límites del bosque en donde ellos habían llegado al hacer uso de los girasiglos. Empezaron a avanzar con cierta prisa hacia ese lugar sin embargo una mano enredada de pronto en su muñeca los hizo detenerse.
Ambos magos se giraron con la varita en ristre dispuestos a atacar, sin embargo se relajaron un poco al ver el rostro de Merlín mirándolos con fijeza y una expresión determinada en el rostro. Al parecer los había seguido hasta ahí, reaccionando ante aquella revuelta de forma tan rápida como nadie más Ninguno de los dos aurores había visto tal expresión en el rostro del anciano y sabio mago: Estaba enfadado, su mirada desprendía poder de tal manera que Hermione se estremeció.
-dejádmelo a mi- advirtió con voz profunda y terrible
Se adelantó hacia la cabaña y los dos magos del futuro lo siguieron con cautela. Era evidente que Giorgiano no esperaba aquello. El mago estaba atando a su presa a una silla cuando los tres héroes irrumpieron en el lugar con las varitas preparadas para el ataque. Arturo parecía asustado y aliviado de verlos llegar tan pronto a su rescate.
-¿cómo me habéis encontrado tan pronto?- chilló el mago oscuro con el sudor resbalando por su rostro, a juzgar por la expresión que tenía, todo aquello había sido una idea de último momento y no estaba resultando como él había esperado.
Merlín no respondió, levantó la varita apuntando a Giorgiano y lo hizo volar por los aires lejos de Arturo con un solo movimiento, el atacado, se estrelló con un golpe seco contra la pared opuesta de la cabaña, con la cabeza rígida hacia atrás como si hubiera sido atraído por un imán. Hermione aprovechó ese momento para dirigirse a Arturo y romper sus ataduras y ayudarle a escapar.
-¡marchaos!- ordenó Merlín sin dar lugar a réplicas- Arturo regresa y toma la espada como vuestra
El chico asintió con la cabeza y se apresuró a reunirse con Hermione y Ron quienes se habían quedado momentáneamente petrificados en su sitio observando a Merlín sin saber como reaccionar. SIABRGO Hermione sebía que lo mejor era que Merlín en persona se hiciera cargo de Giorgiano mientras Arturo se hacía con la espada: Se marcharon.
Giorgiano se echó a reír de manera estridente al ver que su presa se había escapado, Merlín no supo si era de nerviosismo o miedo, pero aquella reacción no lo hizo sentir cómodo.
-¿qué os parece tan gracioso?
-me parece gracioso que el mago más grandioso de nuestro tiempo desee ayudar un pobre mocoso muggle a ser rey en lugar de tomar él mismo el puesto teniendo la oportunidad- repuso en tono burlón- ¡El rey de Cámelot se volverá el más grandioso soberano, aquel que conquiste a los sajones y será el forjador de una nueva nación, tratándose de alguien de vuestra talla creo que las cosas serían mucho mejores a aquel patético futuro al que vosotros aspiráis…! Pensadlo… yo creo que si fuerais vos nuestro nuevo rey yo podría seguiros… apoyaros…- Merlín torció el gesto pues parecía que Giorgiano intentaba distraerlo para salir de aquella comprometedora situación.
-vosotros me causáis lástima- replicó- Se unieron a Lizard para alcanzar un puesto importante en la historia de la magia pero no buscaron figurar en la historia por algún mérito propio, arrebatar la gloria de otros para haceros notar no hace más que demostrar lo mediocres que sois- dijo con una sonrisa en el rostro. Giorgiano borró la sonrisa de su propio rostro al sentirse visiblemente ofendido por las palabras de su oponente quien seguía manteniéndolo firmemente apretado contra la pared con ayuda de su varita.
No era que Giorgiano no intentara defenderse, llevaba un buen rato intentando levantar su mano para poder realizar algún contra encantamiento pero Merlín poseía tal poder que no era capaz de moverse. Realmente hacía honor a su puesto como el más grande mago de todos los tiempos y ese simple pensamiento hizo que el impostor se llenara de pronto de un ciego temor. Sin embargo Merlín no tenía intenciones de dañar de algún modo a alguno de aquellos bellacos… hacerlo no mejoraría nada, lo que debía hacer era regresar con Arturo y ayudarle.
-¿y vos decís que podéis servirme para que yo sea el rey?- continuó mientras le amordazaba y ataba con unas gruesas cuerdas salidas de su varita- amigo mío: Yo no quiero el trono de Camelot, mi sabiduría, mi gran conexión con los seres elementales son solo para un propósito: ayudar a aquellos de gran talento latente a desarrollar sus habilidades, para hacerlos brillar.
"Vuestro amigo Lizard os ha dicho lo que ocurre en el futuro a su conveniencia, sin embargo os puedo asegurar que este país no será lo que debe ser si alguien más que Arturo ocupa el trono y eso es algo en lo que os equivocáis enormemente: "comprended que no es el puesto el que hace al hombre, es el hombre el que hace al puesto" vosotros carecéis de aquellas cualidades que hacen a mi pupilo digno de ser el rey: carecen de valor, de astucia, del don del liderazgo e incluso del carisma que hizo que un caballero de la altura de Lancelot du Lac se decidiera a apoyar el ascenso al trono de Arturo."
"Aun si Lizard fuera capaz de vencer a Sir Harry, algo que dudo mucho puesto que el mencionado tiene habilidades sumamente equilibradas y cualidades extraordinarias que le apoyan; y vosotros fuerais capaces de vencerme a mi algo que evidentemente no podéis hacer. No podrías vencer a los sajones y mucho menos serías forjadores de una nueva nación, me temo que si eso pasara, Camelot estaría destinado a desaparecer. En cuanto a mí, tengo por bien comprender que hay cosas que son más importantes que el poder político y el dinero y, amigo mío, esa es la razón por la que he podido alcanzar el nivel suficiente para poder ser llamado el mejor mago de este tiempo"
"Ahora bien, os llevaré con vuestro amigo Morrington y regresaré a observar el triunfo de mis dos queridos pupilos en esta absurda pelea."- concluyó tomando las cuerdas de Giorgiano y apareciéndose en los calabozos del castillo de Camelot en donde habían encerrado a Morrington.
Una vez completado esa tarea, el anciano y poderoso mago regresó al campo del torneo donde se unió a la batalla que estaba teniendo lugar. Lo cierto es que ya todo estaba apunto de terminar, Verónica estaba haciendo un excelente trabajo repeliendo a todos los que intentaban hacerse con la espada en la piedra con ayuda de su magia de protección y Lancelot y Sousuke en conjunto habían logrado reducir al caballero de cobre.
Hermione había dejado a Arturo con Lovewisdom quien intentaba acercarse a la espada a la vez que combatía con un par de magos encapuchados, como era de esperarse la bruja estaba haciendo un estupendo trabajo contra sus oponentes aun con el pequeño niño a su espalda mirando a todas partes sin saber que hacer. La castaña se había unido a la contienda tras decidir que indudablemente debía hacerse antes que nada era reducir el número de enemigos. Y no era la única muchos de los caballeros que habían perdido en el torneo también se habían unido a la lucha haciendo uso de unas habilidades impresionantes. Arturo miraba hacia todas partes sin saber que hacer, tenía miedo pero había un sentimiento que predominaba en él principalmente: la preocupación por sus amigos y conocidos… casi todos los civiles habían abandonado el lugar ayudados por Lovewisdom y Verónica, sin embargo algunos se habían visto envueltos de forma irremediable en aquella pelea.
El niño se sentía tan abrumado de preocupación que las lágrimas estaban inundando sus jóvenes ojos. Vio a una pequeña niña ser atacada por uno de los encapuchados y no pudo más… ¡no, así no era como se suponía que debía comportarse un rey: escondiéndose detrás de magos para evitar ser herido mientras su pueblo… mientras sus seres queridos eran….! Lanzó un grito furioso que pretendía infundirle más valor del que sentía, dejó la mano de Lovewisdom que lo sostenía con fuerza y corrió hacia la roca que contenía a Excallibur…
Todo se detuvo por una fracción de segundo, los que intentaban acercarse a la roca para extraer la espada miraron como aquel insignificante muchacho se acercaba a la reliquia y sin ningún esfuerzo la sacaba de su prisión. Hubo un extraño destello de luz que envolvió a Arturo haciéndole sentir un reconfortante calor por todo el cuerpo iniciando por el brazo con el que sostenía la espada sagrada… era como si… como si la reliquia se estuviera comunicando con él, como si estuviera contenta de que él pudiera sostenerla en su pequeña y flacucha mano… se sentía seguro, como si de pronto tuviera el poder de detener aquello.
Todos los presentes detuvieron de pronto su lucha… un silencio total algo pesado cayó sobre todos… interrumpido únicamente por los pasos del chico que corría a interponerse entre la pequeña niña y su atacante que también se había quedado estático.
-¡no os atreváis!- chilló el muchacho empuñando la espada que le infundía un valor que él mismo no se había creído capaz de sentir- ¡es esta espada lo que queréis!, ¿no es así?, ¡os la daré si prometéis abandonar Camelot y dejar a esta gente en paz!
-¡alteza!- chilló Lancelot preocupado al verlo ponerse a si mismo en aquel peligro
Pero no había reacción por parte del atacante, estaba idiotizado mirando a excallibur y al muchacho que tenía enfrente con fijeza. Poco a poco caían en la cuenta de lo que había ocurrido y al hacerlo muchos de los enemigos dejaron caer sus varitas y espadas al suelo y se arrodillaron frente a Arturo en una señal de respeto. Los magos del futuro se quedaron estupefactos: habían esperado tener un papel un poco más activo en todo aquello pero al final parecía que su ayuda había sido casi innecesaria.
Los restantes miembros del equipo enemigo empezaron a retroceder y desaparecerse en cuanto comprendieron que sus camaradas habían cambiado su lealtad y estaban próximos a volverse en su contra. Arturo sin embargo era el que estaba más sorprendido de todos: parecía que aun no comprendía lo que ocurría, miró la espada que tenía en sus manos y poco a poco el entendimiento fue llegando a su cerebro "¡había tomado la espada de la piedra… eso quería decir que aquellas personas ahora lo consideraban su…!"
-¡majestad!- exclamó Lancelot apresurándose para llegar a su lado y arrodillándose frente a él
-¡majestad!- le siguieron los demás caballeros del torneo haciendo lo mismo
El chico se había quedado sin aliento, poco a poco todos los presentes se fueron arrodillando frente a él en señal de respeto. Hermione y compañía sintieron los vellos de su cuerpo enchinarse ante aquella escena… Merlín se aproximó ante el joven rey y colocó una mano en su hombro con orgullo paternal.
-majestad- le dijo en un tono claramente satisfecho
-Y…yo…- se apresuró a balbucear él pero no fue capaz de articular algo más, el corazón golpeaba en su pecho con fuerza ¡con todas aquellas emociones creía que tendría pronto un infarto.
-¡LA ESPADA HA SIDO TOMADA!- gritó de pronto alguien con la voz amplificada con magia- ¡TODOS VENID A PRESENTAR VUESTROS RESPETOS ANTE EL NUEVO REY DE CAMELOT!, ¡SU MAJESTAD ARTURO PENDRAGON!
Un grito de euforia azotó el lugar al tiempo que todos los presentes se levantaban alzando sus varitas, espadas y arcos al aire haciendo salir de las primeras una ráfaga interminable de chispas de colores… con todas aquellas varitas pareciera que estaban lanzando fuegos artificiales al cielo. Sousuke sostuvo las cuerdas del caballero de cobre con una mano y se acercó a Merlín para entregárselo.
Merlín se volvió hacia la concurrencia y con un movimiento de su varita y algunas palabras en sakuen impidió que los agresores que aun no habían huido de la escena escaparan. Los caballeros de Arturo comprendieron de inmediato lo que debían hacer, se apresuraron a capturar a los impostores y ponerlos junto el caballero de cobre con aire orgulloso y altivo.
-¡encontrad a aquellos que han escapado!- ordenó Merlín-¡Traedlos ante el nuevo rey!
-¡no!- chilló Arturo de pronto- ¡dejadlos!
-¡pero, Majestad, ellos son vuestros enemigos!- replicó Lancelot
-no quiero… que nadie más salga herido… eso es todo- se excusó el pequeño con timidez- además tenemos a los que iniciaron todo… sin un líder ... no serán una amenaza, ¿o si?
No hubo más preguntas todos hicieron señales de entendimiento Merlín alborotó el cabello de su pupilo con orgullo. Tomaron a los prisioneros que habían capturado y todos los caballeros y magos de Camelot que habían participado en aquella pequeña revuelta hicieron una guardia rodeando al muchacho de forma protectora en su vuelta al palacio de Camelot.
