Cat boy Mouse-girl = ayuda con el celo?

Summary: el celo de Marinette llegó y su dueña pensó que Adrien podría ayudar.

Estar en celo, para Marinette, era como un resfriado. No podía dormir, se sentía mal todo el día, y se quejaba todo el tiempo sobre cuán horrible se sentía, a veces incluso inconscientemente. La única diferencia era que, en lugar de tener dolores de cabeza y garganta y la nariz congestionada, Marinette sentía una persistente ola de calor bajo su piel – su corazón latía con vacía anticipación, sintiendo que constantemente tenía que masturbarse o tomar duchas heladas. Y Dios sabía lo mucho que odiaba esos baños fríos.

"Alya..." se quejó suavemente mientras Alya acariciaba su cabello, mirándola con tristeza. De normal no había mucho que Alya pudiera hacer por su celo, pero, sin importar cuántas veces dejaba que Marinette se masturbara – con o sin sus juguetes 'especiales' – nunca era suficiente para que Marinette se sintiera bien de inmediato. "Alya, me duele..."

"Shh, cariño, todo está bien," la mano de Alya se sentía cálida mientras la acariciaba, en lo que debía ser una tranquilizadora forma, pero solo empeoró la necesidad de Marinette. "Ya pasará pronto, sí? Nino y yo tuvimos una idea. Vamos a encargarnos de ti, ok?. Recuerdas como ayudaste a Adrien? Bueno es su turno de devolverte el favor bebé."

Marinette tembló, cerrando los ojos cuando la mano de Alya se movió por su cabello, bajando las orejas en señal de sumisión, Marinette lo recordaba muy muy bien...

El timbre volvió a sonar. Alya dejó el cuerpo de Marinette, cuyo rostro cayó con tristeza contra el brazo del sofá.

"...decidí limpiar. Lamento haber tardado," Marinette pudo escuchar la voz de Nino desde la puerta, y alzó la cabeza ligeramente para mirarlo. Él estaba sobre Alya, como siempre. Con esa ropa graciosa. Como siempre.

Marinette casi se quejó por atención, pero sus ojos viajaron al lado y vio una familiar figura – alto, con orejas negras y ojos verdes brillantes.

Marinette saltó, asustando a todos en la habitación, y se acurrucó siseando. Era en serio lo de Adrien? Por qué Nino llevó a Adrien? Por qué Adrien lucía tan impresionado por algo – con las orejas erguidas y la cola moviéndose con entusiasmo?

Él era la última criatura que Marinette quería ver ahora mismo!

"Mari," Alya fue hacia ella, como si hubiera visto venir su reacción. Marinette la miró enojada, hundiéndose más cuando Alya llevó una mano hacia sus orejas. "Cálmate. Adrien está aquí para ayudar. Él te ayudará a olvidar el dolor."

"No quiero verlo," Marinette dijo con firmeza, aun mirando enojada a su dueña como una niña malcriada.

"Él te ayudará, cariño. Confía en mí, sí?" las palabras no eran muy reconfortantes, pero Marinette no podía evitarlo – cada vez que su dueña le hablaba como bebé, lo cual era raro, ella siempre cedía y se relajaba, aun en contra de su voluntad. "Buena niña. Nino y yo saldremos un momento para buscar medicina. Juega con Adrien un poco y estoy segura que te sentirás mejor. Puedes hacer eso por mí?"

Marinette quería negarse. Quería decirle 'No te vayas', pero ya no era un ratoncito bebé, ahora era una ratoncita grande y tenía su orgullo. A pesar de eso, todavía seguía enojada, por ello sus ojos no miraron a Alya cuando asintió, dejando salir un suave "Ok." Alya sabia lo que Marinette había sufrido al 'ayudarle' a Adrien aquella vez, habiaestado adolorida por 2 dias!! Y no creía aguantar el 'entusiasmo'de ese gato, Marinette suspiro al ver los verdes ojos mirándola y una onrisa de autosuficiencia en el rostro del rubio. Y así, la pobre mouse-girl selló su destino.

Cinco minutos habían pasado desde que Alya y Nino se fueron, con un bolso en cada mano, diciéndoles a sus 'niños' que se portaran bien. Marinette se sentía peor que nunca, sus pechos palpitaban dolorosamente, su sexo estaba anormalmente humedo y su piel estaba llena de sudor, y tuvo que resignarse a recostarse sobre su vientre en el suelo, quejándose suavemente cada 15 segundos. Adrien, tal como Marinette notó en sus periódicas miradas, se había movido poco por la habitación, pero siempre mirando a Marinette con su expresión curiosidad, y no se había acercado a la mouse-girl desde que llegó. Era raro, porque desde que lo 'ayudo' usualmente Adrien olfateaba a Marinette apenas se veían, y a ella le gustaba ser olfateada, pero era tan extraño que terminara sintiéndose aún más incómoda sin que el cat-boy lo hiciera.

"Por qué me miras?" Marinette preguntó, perezosamente rodando sobre su espalda, sin molestarle que Adrien viera sus pezones y su short con la entrepierna, demasiado humeda. Frente a Alya, o Nino, Marinette trataría de cubrirlo, pero ella no respetaba tanto a Adrien como a su dueño. "Me molesta."

"Hueles bien," Adrien dijo con simpleza, sus ojos aun brillaban, y mordía su labio inferior. "Puedo acercarme?"

Marinette frunció el ceño. "Nunca me has pedido permiso antes de olfatearme, desde aquella vez."

"Nino me dijo que hoy no debía. No, no. Absolutamente no." Adrien enfatizó con un pequeño movimiento de cabeza. "Dijo que no hiciera nada sin preguntarte antes. Así que estoy preguntándote ahora."

Marinette parpadeó, arqueando una ceja. "Eres obediente?."

"Lo soy... cuando me beneficio" Adrien sonrió, "Soy un buen chico... la mayor parte del tiempo" agregó, guiñándole un ojo.

Marinette estaba perdida.

Nunca había visto a Adrien guiñar el ojo. No pensaba que Adrien tuviera tanto lado humano en él. "Hey, entonces puedo acercarme? Puedo acariciarte? Puedo acariciarte como la última vez? Puedo? Puedo? Sí? Por favor? Puedo?"

El recuerdo llegó a Marinette rápidamente. Ese día, había despertado ante el suave llamado de Alya, solo para encontrarse a sí misma entre los brazos de Adrien, sintiéndose cálida mientras el mayor le sonreía y acariciaba su oreja. La cantidad de autosatisfacción en la sonrisa de Adrien había enfadado tanto a Marinette que había dejado el regazo de Adrien como si estuviera quemándose.

Marinette desde ese dia odiaba a Adrien, de verdad que sí, pero...el cat-boy era tan bueno dando caricias...

Qué predicamento.

Resopló, "Ven y acaríciame," ordenó, muy al tanto que casi era hora para uno de esos baños con agua fría, pero estaba dispuesta a posponerlo por tanto como pudiera.

Adrien camino nada ansioso, acercándose hacia donde Marinette estaba recostada, moviendo la cola vigorosamente otra vez. Marinette cerró los ojos, esperando los dedos que pronto tocarían sus orejas y se enredarían en sus cabellos. Pero no esperó la excesiva rudeza de dicha caricia.

"Ten cuidado," siseó, frunciendo el ceño aun con los ojos cerrados.

"Lo siento," había una extraña emoción en la voz de Adrien, "Quería hacer esto. Tenía muchas ganas. Lo siento."

Marinette dejó salir un suspiro. La ansiedad de Adrien, en un momento como ese, sonaba horrorosamente cerca de ser algo...útil. Era horrible pensar eso, pero Marinette no podía evitarlo – su cuerpo pensaba por sí mismo, evitando que su mente se relajara y disfrutara las caricias de Adrien como aquel día en el departamento. En ese entonces, el roce había sido tan relajante que incluso se durmió; ahora mismo, podría ronronear de placer, pero sentía como si la temperatura de su cuerpo crecía con cada minuto, y cada vez que las uñas de Adrien tocaban su cabeza, pequeños toques eléctricos hacían que los músculos de Marinette temblaran y su pecho se apretara... Asi se había sentido Adrien aquella desastrosa vez?

La mano de Adrien era cálida, y sus roces, no eran los rudos suficientes para lastimar, pero tampoco eran los ligeros suficientes como para hacerle cosquillas.

Lo que molestaba a Marinette – es que era perfecto. Era la intensidad correcta, y el ritmo indicado. Por qué es que un gato era tan bueno dando caricias? Los gatos no deberían! Eso era trabajo de los humanos, porque los humanos tenían la obligación moral de amar a sus mascotas y demostrárselos a través de caricias. El trabajo fundamental de un gato era ser altanero y molesto. No deberían saber dar caricias.

Cielos, se sentía tan bien. Marinette cerró con fuerza los muslos, arqueando su espalda ante la sensación de constricción, y sus uñas se aferraron a la alfombra con desesperación, arrancando algunas hebras. No podía estar pensando en tocarse frente a Adrien, verdad? No tenía problemas en que Adrien supiera que estaba excitada – estaba en celo! Y no era su culpa – pero no le gustaba la idea de mostrar su lado más vulnerable al cat-boy. Aun así, dolía mucho, y las caricias de Adrien se sentían tan bien, y si se revolvía un poco y frotaba sus muslos un poquito...

Un fuerte brinco sacó a Marinette de su trance.

Se sentó de golpe, el calor aminoró momentáneamente mientras sus orejas se movían ante la fuente de sonido. No era nada que sus ojos no podían ver; una de las manos de Adrien estaba congelada en el aire a nada de seguir acariciando a Marinette, y la otra mano estaba sobre su boca, y su rostro estaba completamente rojo. Sus orejas caían contra su cabeza, y sus ojos estaban bien abiertos, llenos de una emoción que Marinette no podía descifrar.

Se miraron prolongadamente. "Qué?!" Marinette preguntó tanto enojada como curiosa.

Adrien bajó aún más las orejas, y pareció hundirse bajo el escrutinio. Sus ojos miraron con ruego. "Lo siento..."

"Qué pasa?" Marinette preguntó, entrecerrando los ojos. Tenía un presentimiento. Ya que Adrien se negó a responder – aparte de soltar un quejido – Marinette colocó las manos sobre las rodillas del chico y separó sus piernas. Hubo menos resistencia de la que esperó – quizá Adrien había estado muy sorprendido como para reaccionar – y logró notar la erección de Adrien que se formaba entre sus piernas.

"Marinette!" el cat-boy jadeó, molesto y avergonzado.

Marinette abrió grandes los ojos.

Wow. "Wow..." susurró. Adrien no solo estaba excitado – lo cual era fácil de notar gracias a su sonrojo y miradas anhelantes hacia ella – sino que se cargaba algo muy impresionante entre las piernas, ella lo sabia, pero no recordaba que estuviera ASI de grande. El centro de sus pantalones estaba ciñéndose con una creciente dureza, y la boca de Marinette se hizo agua, ya que ninguno de sus juguetes era así de grande.

Cielos, de verdad estaba considerando...?

Al carajo, se dijo a sí misma, y apretó el bulto con su mano izquierda, sintiendo la firmeza bajo su palma, haciendo que Adrien jadeara.

"Marinette! Alya dijo-"

"Alya no está aquí." Marinette lo interrumpió, sujetándole el mentón para obligarlo a mirarla.

Los ojos de Adrien la miraban con el mismo brillo de siempre y algo de autosuficiencia y Marinette sintió una rara satisfacción crecer dentro de ella. "Si haces lo que digo, no serás regañado, verdad?"

Respirando entrecortadamente, Adrien asintió; y fue momento en que Marinette admitió que le gustaba verlo así, sonrojado y obediente, lo sentía placentero. Era la primera vez que Marinette tenía a alguien así para jugar durante su celo, alguien ansioso por complacerla y tan cálido y grande.

"Vamos a quitar esto, para que..." Marinette dijo para sí misma, tomando el borde de los pantalones de Adrien.

"Puedo besarte?"

La pregunta llegó tan de súbito que asustó a Marinette. Las manos se detuvieron, las orejas y la cola se alzaron. Marinette lo miró con sospecha. "Besarme?"

"Sí? Puedo?" lució emocionado por la idea, moviendo la cola y flexionando los dedos como si se preparara para sujetarla por los hombros.

Marinette pensó. Besar a un gato sonaba asqueroso, pero besar a Adrien...no sonaba tan mal. Así que se alzó de hombros. Y Adrien le saltó encima.

El beso llegó con tal impacto que Marinette casi no sintió su cabeza golpear el suelo. Adrien la besó con todo su cuerpo – presionando sus caderas, derritiéndose contra ella, colocando las manos a cada lado de su rostro, antes de moverlas. La derecha subió, enredándose en los cabellos de Marinette, quien se quejó en el beso porque se sentía tan injusto que el roce fuera tan bueno. La izquierda descendió, acariciando el cálido cuerpo de la menor, sus pechos, hombros, cuello...

Adrien era increíble, pensó Marinette. Cómo es que nunca lo había notado?

El beso logró distraer a Marinette por un momento; Adrien era tan bueno con su lengua como con sus manos, y era igual de ansioso por hacer que Marinette se sintiera mejor, siguiendo el liderazgo del cat-boy, obedeciendo sus silenciosas órdenes. Eventualmente, Marinette sintió que eso no era suficiente – eso, si acaso, todo ese contacto le hizo sentir más excitada por lo que Adrien tuviera para ofrecerle.

"Llévame a mi habitación," Marinette ordenó, colocando la mano en el rostro de Adrien para que el chico le diera oportunidad de hablar, "Estoy muy cansada para caminar."

Solo estuvo algo sorprendida cuando Adrien obedeció casi de inmediato, cargándola con poco esfuerzo. Adrien se tambaleó hacia adelante y caminó con torpeza, ligeramente distraído por la tentadora tarea de besar a Marinette una y otra vez.

Los besos estaban haciendo sentir ligera a Marinette, sofocada por la ola de afecto y adoración en ellos, así que se quejó y golpeó el hombro de Adrien como una orden para que siguiera. Y así hizo.

Aun cuando Marinette había estado en la habitación hace solo un momento, y había hecho menudo desastre, estaba limpio como si no hubiera sido tocado. Claro; Alya había recogido sus cosas. Fue casi una lástima que los cobertores se arrugaron cuando Adrien bajó a Marinette, torpemente arrodillándose en la superficie mientras succionaba la piel de su cuello, pero honestamente a ella no le importaba. De hecho, quería hacer todo un desastre ahí. Mientras más grandes fueran las marcas, mejor.

"Adrien..." ronroneó cuando el cat-boy sin saberlo mordió un lugar sensible, haciendo que la cabeza de Marinette flotara. "Quítame la ropa."

Adrien se congeló. Marinette podía sentir sus músculos deteniéndose como el freno de un auto, y de súbito volvió a moverse, alzando la mirada hacia ella con ojos bien abiertos. Se miraron por un momento, hasta que Marinette siseó. "Ahora," y Adrien sonrió tan amplio y brillante que Marinette sintió que se sonrojaba. Marinette esperaba que Adrien destrozara sus prendas, como aquella vez, y estaba preparada para decirle que no lo hiciera e incluso ya había preparado sus uñas. Pero, para su shock, todo fue suave, cálido. Las palmas en su torso viajaron por sus pechos y vientre, alzándole la blusa.

Lo hizo lento. Demasiado lento. Cómo podía hacer que Adrien fuera algo más rudo? Cómo podía pedirle un poco más de fuerza sin sonar como si le rogara al cat-boy que tomara control?

Marinette gruñó cuando la lengua de Adrien tocó su pezón, lamiendo su sensible piel. Quizá pedírselo con amabilidad sería suficiente? Algo como 'Adrien, te molestaría hacer un bonito desastre conmigo? Asi como aquella vez...Suena bien, no?'

"Estás tardando mucho," Marinette jadeó mientras el cat-boy mordía ligeramente su piel, bajando más y más hacia su entrepierna, pero nunca llegando ahí. "No voy a romperme, sabes?"

Ante eso, Adriem movió la cola, y Marinette frunció confundida. Y solo entendió cuando pilló a Adrien mirándola, con ojos brillando con travesura mientras lenta y suavemente rozaba su canino sobre la sensible piel de Marinette, haciendo temblar su músculo, y que los escalofríos recorrieran su espalda.

Oh, ese bastardo!

"No puedo creerlo," siseó, abriendo grandes los ojos.

"Lo siento," Adrien se quejó, pero Marinette pudo verlo sonreír. "Sabes bien. Eres muy adorable, My Lady..."

"Quítame los shorts y tómame si te gusto tanto." Marinette resopló, cubriendo sus ojos con su brazo. Su piel estaba llena de sudor. "Me veré adorable contigo dentro de mí. Apuesto que sí."

Había dicho las palabras mágicas. Adrien casi le arrancó los shorts en su prisa haciendo reír a Marinette. Sin importar cuánto quisiera jugar, era claro que Marinette aún estaba a cargo.

"Oh?" Marinette sonrió maliciosamente mientras Adrien mordía la suave piel de la cara interna de sus muslos, creando todo un camino a su entrepierna. "Quieres tomarme?"

"Sí." Adrien gruñó, con la voz amortiguada contra la piel de Marinette.

"Lo sabía. Has estado pensando en esto, desde aquella primera vez no?" Marinette sentenció, curvando su cola para crear perezosos patrones sobre el pecho de Adrien. "Te gusto."

"Sí," Adrien repitió cerrando los ojos mientras saboreaba a Marinette poco a poco. "Te quiero."

"Y quieres tomarme..." su respiración se hizo más pesada cuando Adrien se movió para tomarla en la boca. Marinette estuvo al tanto de lo obscena que su voz sonó en ese momento, antes de que un profundo ronroneo recorriera su pecho. "Quieres hacerlo, verdad Chaton? Quieres tomarme y hacerme correr mientras te entierras profundamente dentro de mí?"

"Sí..." Adrien jadeó, desesperado, justo antes de tomar el boton de Marinette en su boca, haciendo que la mouse-girl arqueara su espalda ante la sensación.

"Ungh...buen chico..." Marinette soltó un cumplido, cerrando los ojos cuando la lengua de Adrien rodeó su sexo y jugo con su boton. "Buen chico..."

A pesar de la ola de placer, Marinette notó la cola de Adrien moviéndose, y rió.

Adrien la succionó sin técnica, sin plan, pero con mucho entusiasmo. Tomó todo cuanto podía de Marinette, dejando que la texturizada parte de su lengua golpeara su boton antes de lentamente soltarla, moviendo la lengua como si recolectara todo el sabor de Marinette en su boca. Era enloquecedor, y Marinette se sintió algo frustrada porque sabía que pronto se correría y no era justo porque quería que Adrien la tomara.

Ah, bueno, pensó mientras su cuerpo se volvía laxo bajo los roces de Adrien, sintiendo los labios del cat-boy alrededor de ella. Marinette estaba en celo. Habría muchas oportunidades de que Adrien la tomara.

"Sigue," Marinette ronroneó, su mano recorría el suave cabello de Adrien, acariciando perezosamente las orejas del chico, quien la succionaba, subiendo y bajando sin descanso. Estaba haciéndose más difícil de respirar, el placer se ceñía más, y ella estaba tan, tan cerca...

"Sigue...voy a...ungh..."

Adrien tomó todo en su boca y creó presión en la cima, enviando a Marinette al límite.

La mouse-girl se corrió en la boca de Adrien, aferrando sus dedos a sus cabellos.

Para su sorpresa, Adrien bebió todo. No dejó de succionar hasta que Marinette alejó su rostro de su – sensible y saciada – entrepierna, mirando el hilo de saliva conectando de los labios de Adrien a su sexo.

Los ojos de Adrien estaban oscuros, y su rostro estaba sonrojado por la excitación. Lucía casi – casi, Marinette se recordó, reprimiendo algo grande y cálido formándose en su pecho – adorable.

"Te sientes mejor ahora?" Adrien preguntó, ligeramente sin aliento. Estaba sonriendo, y, cuando Marinette se tomó algo de tiempo para responder, se inclinó para depositar un tierno beso sobre la mejilla de la mouse-girl.

Marinette deseó que no hicieran eso. "Te sientes mejor, verdad? Quieres tomar un baño?"

"No," Marinette dijo con firmeza y jaló a Adrien, usando el cuerpo del cat-boy como cobertor. "Nada de baños," agregó, cerrando los ojos, y olfateando el aire. Era dulce, y parecía venir del cabello de Adrien...? Se acercó un poco más para olfatear tras sus orejas, y Adrien soltó un quejido cuando la rodilla de Marinette rozó contra su dureza. Y algo revoloteó en el interior de ella. "Quizá un baño es una buena idea." Marinette dijo de súbito, alejando a Adrien.

El baño era frío y húmedo y Marinette lo odiaba. Particularmente odiaba la sensación de su cola humedeciéndose, y ahora también odiaba cómo Adrien se había ofrecido a lavarle el cabello. Y odiaba más haberlo permitido.

Ahora se arrepentía. Se sentía bien, y su pecho se sentía raro.

"Tu cabello es tan suave! Tu shampoo huele bien!" Adrien comentó de cuando en cuando, haciendo pequeños ronroneos mientras sus dedos masajeaban a Marinette. "Tus orejas son tan adorables!

"El celo de los gatos es igual?" Marinette de súbito preguntó sobre cierto tema, cuando Adrien ya había terminado de lavar su cabello. Ella había estado oliendo las feromonas de Adrien desde hacía rato, y parecía – para ella – que el aroma estaba haciéndose más fuerte, a pesar del baño. Olía...extraño. Dulce. Agradable.

"No." Una pausa. "Es decir, no lo sé, no se que sientes, yo me siento en las nubes, con la calentura a tope, se siente raro pero bien. Cómo te sientes tù? Rara mal o rara bien?"

"Rara, mal" Marinette estuvo de acuerdo, girando para ver a Adrien cuando el teléfono de baño se detuvo. No tenía ninguna razón para querer ver a Adrien; solo lo sentía. Así que se alejó de la bañera, rodeando los hombros de Adrien en busca de apoyo. "Es como fiebre. Me siento mal. No me gusta."

Adrien hizo un puchero. "Ya veo..." sus rostros estaban muy cerca ahora, y los ojos de Adrien fueron directo a los labios de Marinette; la mouse-girl sabía que era cosa de tiempo para que se besaran, así que esperó. "Pero hueles bien..." Adrien de súbito agregó, sonriendo. "Y te sientes mejor ahora, verdad?"

"Mhm," Marinette dijo mirando los labios de Adrien con anticipación. No deberían estar besándose ya? Qué estaba esperando Adrien? "Un poco."

"Eso es bueno!" volvió a mirar los labios de Marinette, pero no se movió. Oh, por todos los cielos. Marinette se quedó sin paciencia, y decidió dar ella el primer paso.

Algunos días atrás, Marinette se habría opuesto con todo su ser a besar a Adrien. Lo había pensado antes, y, en su mente, los besos de Adrien siempre eran torpes, y dolorosos, y asquerosos. Solo imaginar tener la lengua de Adrien tocando la suya de nuevo le había hecho sentir náuseas – tuvo que sisearse para olvidar ello.

Ahora que había probado los labios de Adrien, de cualquier forma, Marinette llegó a la conclusión que le gustaba. Era algo torpe, sí, pero no tan forzado como creyó – en lugar de eso, eran suaves y gentiles, pero con un tinte de entusiasmo – y no eran para nada asquerosos. Dolía admitirlo, pero Marinette puede que ya no odiara al cat-boy como antes. No podía, no cuando Adrien estaba besándola así. Con tal devoción.

Siguieron besándose, alternando entre profundos, perezosos besos y rápidos besos, hasta que Marinette se cansó de estar húmeda y le dijo a Adrien que el baño se había terminado. Gritó cuando Adrien sacudió el agua de su cabello, y le ordenó que la secara apropiadamente con la toalla que Alya había dejado.

Adrien cedió, pero algunas señales de rebeldía empezaban a notarse.

"Qué haces?" Marinette preguntó cuando sintió los labios de Adrien en su nuca, cálidos y suaves.

"Secándote!" Adrien respondió, pero Marinette podía detectar la travesura en su voz. Las orejas de Adrien se movieron bajo su mentón, y su cabello le cosquilleaba. "Hm, tu piel es tan suave. Te quiero."

Marinette había re-re-reformulado su opinión sobre Adrien – definitivamente lo odiaba. Por qué es que de súbito el rostro de Marinette se sentía caliente?

Resopló, y alejó a Adrien de ella.

Adrien la miró entre sorprendido y ansioso, como si se preguntara qué había hecho mal.

Cielos, Marinette solo quería besarlo.

"Estoy seca." No era así. Podía sentir que el final de su cola aún estaba mojada, y le enojaba, pero tenía asuntos urgentes que tratar ahora mismo. "Llévame la habitación."

"Espera! No tienes hambre?" Adrien dejó caer la toalla, estirando la mano para secar la cola de Marinette, quien temió que el cat-boy fuera a salir con algo tonto.

"No," Marinette se quejó, recostándose contra el pecho de Adrien para máximo efecto. "Estoy excitada," dijo con simpleza, mirando profundamente a Adrien a los ojos. Pudo jurar que vio el alma del chico sonrojándose. "Qué, tienes hambre?"

"No!" la respuesta llegó muy rápido. "Claro que no," Adrien agregó con voz más suave, sonriendo. "Acabo de comer algo delicioso."

Marinette lo vio arquear las cejas. Y de la nada, ambos rieron. Se sintió avergonzada por su poco autocontrol y trató de esconder su risa, pero falló.

"Hey!" gritó, tratando de hacer que el sonrojo de su rostro pasara como enojo. "Tonto. Tómame ya. Estoy enojándome contigo."

La forma en la que Adrien la miró hizo que Marinette quisiera cubrirse los ojos. O huir. Pero antes de poder hacer algo, el cat-boy la besó en los labios. "Pero te reíste," musitó y Marinette golpeó su hombro, "Miauch!"

"Adrien..." Marinette le advirtió, y fue suficiente. Adrien estuvo de pie, presionando a Marinette contra la pared mientras volvían a besarse, profunda y acaloradamente. Marinette tenía una pierna entre los muslos de Adrien, mientras las manos de Adrien estaban sobre su trasero. Estaban en una buena posición ahora mismo.

En nada, Adrien los sacó, y Marinette apenas tuvo tiempo para tomar los condones antes de ser cargada.

La anticipación palpitaba en ella mientras sentía los dedos de Adrien apretando con deseo sus nalgas; era difícil de explicar por qué, incluso para ella misma (en especial a ella misma), pero ser deseada así de intenso hacía que Marinette se sintiera...emocionada. Querida. Era una horrorosa buena sensación, aun cuando era Adrien quien se lo daba. Y rayos no! No iba a aceptar que sentía algo por este cat-boy.

"Se siente bien?" la profunda voz de Adrien sonó cerca de su oreja mientras su palma estimulaba l interior de Marinette.

"Sí..." ronroneó. "Muy bien," sus orejas estaban presionadas sobre su cabeza, y su cola se movía perezosamente de lado a lado, mostrando una vulnerabilidad que nunca le había mostrado a nadie, pero que Adrien logró arrancarle, de alguna forma.

Estar ahí, en el calor del juego previo, y sintiéndose tan amada, hacía que Marinette quisiera reciprocar dicho amor. Le hacía querer complacer a Adrien.

Era una idea loca, pero tenía poco sentido, considerando todo lo que Adrien estaba haciendo por ella, y cuán bien estaba haciéndolo. Además, Marinette pensó tratando de hacer que esa parte de su cerebro razonara, no era justo que Adrien estuviera haciendo todo el trabajo.

Ok sí, Marinette estaba algo cansada, pero también quería jugar!

Así que esperó a que Adrien bajara su guardia – lo cual no fue difícil, ya que Adrien era complaciente, a pesar de estar agitado – y puso algo de fuerza para alejar a Adrien de ella, colocándolo sobre la cama.

Las extremidades de Adrien cayeron sobre los cobertores, y el sonrojo en sus mejillas incrementó – Marinette lo encontró instintivamente agradable, y subió sobre las caderas de Adrien sonriendo maliciosamente.

"Es mi turno de estar aquí, no?" Marinette bromeó, con voz rasposa, y con las cálidas manos sobre la erección de Adrien. "Me trajiste un juguete grande. Me alegra."

"Quería enseñártelo antes," Adrien dijo con astucia, y ella estuvo escandalizada! "Me alegra que te guste."

Cómo se atrevía!

"Bueno, fuiste paciente. Me gusta eso." Marinette decidió continuar el dirty talk de Adrien, principalmente porque – si tenía que ser sincera – era sexy. "Has hecho esto antes?" Marinette sabia que si, pero era divertido jugar con èl.

Adrien movió la cabeza con vehemencia, y las mariposas revolotearon en el estómago de Marinette. Era tonto, pero...sentía cierta posesión por Adrien, ahora que sabía que Adrien no estaba unido a nadie.

"Yo nunca...es decir, sí, pero..." la respiración de Adrien salió en jadeos mientras Marinette bajaba sus pantalones, "Pero nunca...con nadie...aparte de...ya sabes."

Marinette frunció mientras sus manos iban a tocar directamente la dureza de Adrien, piel con piel. Y entonces, volvió a fruncir el ceño, esta vez mirando la dura extremidad en sus manos porque...rayos, era grande. "No, no lo sé. A qué te refieres?"

"Nunca...nunca sentí esto por alguien," Adrien confesó, y dejó salir un estrangulado grito cuando Marinette puso presión, "Es decir, por nadie más..."

"Solo conmigo." Marinette sentenció, algo entretenida, mientras sus manos – ambas – jugaban con la dureza de Adrien.

"Solo contigo," Adrien asintió, sus ojos aún estaban desenfocados y su respiración era pesada.

Marinette rió en silencio. "Me halagas." Ronroneó con coquetería, lamiendo sus labios mientras movía la mano con vigor. "Tonto," agregó, temiendo que el momento se pusiera más afectuoso. "Eres un idiota."

"Tu idiota," Adrien sonrió débilmente, irguiendo las orejas mientras miraba hacia abajo. Hacia Marinette.

Marinette gruñó.

Sí. Su idiota.

"Mi idiota. Sí," y descendió su boca, tomando lentamente la dureza de Adrien mientras el cat-boy gemía de placer.

Estaba probándose a sí misma. Quería ver cuánto más podría meter en su boca. Y aun cuando era un test, tenía que admitir que se sentía bien. Le excitó un poco más sentir la piel contra su lengua, el pulso vibrando contra sus labios. La cima pasó sin problemas, y cuando cambió el ángulo, se adentró más.

"Marinette, Marinette, Marinette..." Adrien recitaba con voz febril, respirando rápido e irregular.

Marinette estaba preocupada por el ritmo de las respiraciones de Adrien. Estaba muy preocupada. "Ungh...Mari...voy a-"

Y de inmediato Marinette lo soltó y apretó la base del miembro de Adrien, arrancándole un lastimero gemido.

"No hay trato hasta que me tomes~" Marinette canturreó, sádicamente complacida ante la expresión de Adrien. Su cuerpo brillaba con el sudor, y la punta de su cola temblaba.

Ah, qué bonita vista.

"Sí, sí. Sí, ok," sus ojos se cerraron con fuerza. Una gota de sudor cayó por su frente, y rayos, Marinette sentía que no podía odiar a Adrien ahora mismo. "Esperaré...esperaré..."

Buen chico, Marinette pensó, pero no dijo las palabras, porque había demasiados sentimientos en ellos, y ella no podía dejar que estos salieran así nada más. Aun así, Adrien era un buen chico.

Por ridículo que pareciera, Marinette aún se debatía internamente sobre esto mientras cubría la erección de Adrien con gel, y fue solo cuando Adrien se sentó y la besó en la comisura de sus labios, que ella salió de su trance.

"Déjame ayudarte," Adrien dijo en un murmullo, cubriendo sus propios dedos con el gel y tanteando la entrada de Marinette, quien no le dijo que no necesitaba prepararla ya que estaba lo dilatada suficiente gracias a sus juguetes. Pero los dedos de Adrien eran tan largos que no podía evitar querer sentirlos dentro de ella de nuevo.

Y no la decepcionaron; un quejido salió de ella cuando sintió el largo del dedo medio de Adrien entrar en ella, deslizándose a través de los músculos con facilidad. No pasó mucho antes de que dos dedos más se unieran, y las manos de Marinette ahora estuvieron descansando alrededor de la dureza de Adrien, justo debajo del ligero bulto bajo la base el cual debía ser inicio del nudo. Se sentía tan diferente, tan agradable tener algo real en ella, algo que no fueran sus juguetes, los cuales eran suficientes por un tiempo pero que en sus momentos más críticos no le proveían de satisfacción.

Se sentía tan, tan bien tener a alguien haciendo esto por ella, porque Alya le prestaba una mano a veces, pero nunca así.

Y saber que ahora quien le hacía esto era Adrien...

"Adrien," Marinette jadeó cuando Adrien flexionó los dedos, dándole a Marinette toda una ola de placer. "Ahora. Tu nudo-"

"No lo meteré," Adrien la interrumpió, llenando de ligeros besos su cuello. "De verdad no lo meteré, no te preocupes-"

"Qué?!" Marinette alejó al cat-boy mirándolo con incredulidad y Adrien solo parpadeó confundido. "De ninguna forma!"

"Pero...es grande," Adrien dijo, pero no pudo evitar esconder su sonrojo. "Podrías lastimarte...La ultima vez, estuviste adolorida, mucho tiempo y me odiaste"

Marinette lo empujó violentamente sobre la cama, y Adrien gritó. La mouse-girl ya se había cansado, y rápidamente subió sobre las caderas de Adrien, colocando con firmeza las manos en su pecho.

"Lo quiero," siseó, respirando agitadamente mientras colocaba la dureza de Adrien contra su entrada. "Lo quiero todo..." sentenció y se dejó caer lentamente.

Ambos dejaron de respirar al mismo tiempo.

Adrien no había estado mintiendo; su nudo era grande, y Marinette estuvo más que feliz de obligarlo a entrar, gimiendo lascivamente ante el ardor al sentirse más dilatada. Se sintió condenadamente completa, y sintió que esto era...que esto era lo que quería cada vez que su celo estuviera cerca. Esto era por lo que sudaba y ansiaba cada vez que sus hormonas estaban revueltas.

"Ungh...Adrien...se siente tan bien..." se sentía tan bien que había empezado a balbucear, retirándose tanto como el nudo – ahora incluso más grande – le permitía antes de volver a bajar. "Eres tan grande, ungh..."

Adrien lucía demasiado perdido como para responder, así que tomó una de las manos de Marinette y la llevó a sus labios besando con gentileza los nudillos. "Te quiero." Musitó contra los dedos de Marinette, lamiendo una uña justo cuando la mouse-girl aumentó el ritmo de sus caderas sobre las suyas. Las palabras hicieron que la chica gimiera necesitadamente, golpeando un nervio.

"Dilo otra vez," jadeó, montando a Adrien más y más rápido, alzando la cola, echando hacia atrás las orejas. Podía sentir que estaba cerca, tan cerca de estallar en éxtasis.

"Te quiero. Te quiero. Eres perfecta," Adrien jadeó, abriendo los ojos con esfuerzo debido al increíble placer que estaba sintiendo. "Marinette, voy a...voy a...ungh..."

La respuesta que salió de Marinette fue un placentero gemido cuando se corrió otra vez, anclando las uñas en el pecho de Adrien. En el estallido de su orgasmo, el más intenso que recordaba haber tenido en toda su vida, la mente de Marinette falló en registrar la hilera de sílabas incoherentes que salía de los hinchados labios de Adrien, y la cálida sensación de su semilla cubriendo su interior – una sensación que aumentó su clímax en una forma que no conocía.

Era tan cursi pero...Marinette sentía como si pudiera ver estrellas.

No registró nada aparte de su cansancio por todo un minuto después de correrse.

Cuando sus sentidos regresaron lentamente, uno a uno, registró la mezcla de sudor y sexo en el aire; la elevada temperatura en la habitación, cosa que el aire acondicionado debería solucionar pronto; la calidez de la sudorosa piel de Adrien contra la suya, y la satisfecha sonrisa del cat-boy. El único sonido que escuchaba era de sus respiraciones, las cuales estaban regresando a la normalidad.

Cielos, Marinette estaba tan agotada.

"Te corriste mucho," se quejó aun sintiendo el miembro de Adrien en su interior, dejando salir su semilla en pulsaciones regulares. "Adrien~"

"Lo siento," Adrien se disculpó brevemente, sin nada de remordimiento. Pero a Marinette no le molestó. Ella solo quería dormir, y...y quizá...

"Adrien," llamó. Pero no hubo respuesta. "Adrien!" repitió, más audible, y el rubio dejó salir un casi asustado 'hm?'. "Acaríciame."

Adrien gruñó en señal de queja, cosa que había sido lo más desobediente que se había puesto con ella hasta ahora.

Marinette habló otra vez. "Ya pues~" se quejó, pateando suavemente los tobillos de Adrien. "Acaríciameeeee~"

Una gentil risa y un segundo de espera fue todo lo que tomó. Pronto, la mano de Adrien tocó su cabello – Marinette decidió a medias que desearía que no fuera la mano con lubricante – acariciando exactamente de la forma en la que a ella le gustaba.

El cat-boy ronroneó, relajándose al sentir que las necesidades hormonales de su mouse-girl habían sido saciadas.

Mientras casi dormía, con la mente ligera y desconectada de pensamientos, sintió el miembro del cat-boy dejando su entrada. Eso la despertó un poco, y por fin se dio cuenta que la mano que Adrien tenía en su cabello había dejado de moverse.

"Gatito," Marinette se quejó en voz baja, girando con algo de dificultad – solo para encontrar a Adrien con los ojos cerrados, el rostro pacífico y el pecho subiendo y bajando con calma. Se había dormido. Antes que ella. Y ahora Marinette no tenía quien la acariciara.

"Gato tonto," Marinette dijo con afecto antes de acurrucarse al lado de su tonto compañero felino, y dormirse.

"Hola?"

"Destruiste a mi gato."

Sonrió. "Hey, hola. De hecho, yo debería decirte eso. Mi ratona ha estado cojeando por las actividades de la última semana."

"Mucha información! No quiero hablar de eso." Nino sonaba muy gracioso cuando se ponía nervioso. Alya rió en silencio. "Ha estado leyendo revistas románticas. Y suspira todo el día!"

"Aww, qué adorable. Está enamorada," Alya ladeó la cabeza, asomándose por el pasillo para ver si Marinette estaba cerca. La puerta de su habitación estaba cerrada. Bien. "No deberías traerlo, entonces? Con algunas bonitas flores y algún platillo de queso?"

"No es tan simple. Escucha, te llamo luego. No puedo tolerar verlo así." Alya escuchó la voz de Nino, ahora algo distante, diciéndole a Adrien que no se comiera todas las galletas, 'Te enfermarás, cocinaré algo para ti.' Le dijo aparentemente a Adrien. "Debo irme, Bonita. Te quiero."

"Yo igual." Alya respondió antes de colgar. Estaba de un increíble buen humor.

Era hora de ir hacia su ratoncita.

La puerta no estaba cerrada cuando Alya giró el picaporte; la habitación, de cualquier forma estaba a oscuras. Era algo difícil ubicar a Marinette acurrucada en la cama, abrazando una almohada mirando el techo con tristeza.

"Mari, cariño, no está muy oscuro aquí dentro?" Alya preguntó suavemente en lugar de decir un 'hola'. "No deberías quedarte a oscuras todo el día. El sol te ayudará a crecer!"

Usualmente, Marinette habría gruñido, pero, hoy, estaba inusualmente triste y solo miró a otro lado sin decir nada.

Le había afectado mucho, Alya notó.

Bueno entonces...

"Alégrate un poco. Fui a la pet shop y..." Alya entró a la habitación dejando ver que tenía algo escondido tras su espalda. "Te conseguí un regalo!"

Ante eso, por fin, las orejas y cola de Marinette se movieron con interés. Su cola se movía con gentileza cuando preguntó, "Un regalo?"

"Sí. Un nuevo amigo para ti!" Alya rápidamente reveló lo que había en sus manos. "Ta-da!"

El rostro de se frunció y Alya tuvo que contener la risa. El regalo era un peluche de gatito, luciendo feliz con un pequeño corbatín rojo. Alya sabía que su raton pudo notar de inmediato la similitud con Adrien – en especial las orejas, la col, el cascabel y los ojos verdes felices. Era divertido cómo es que Marinette miraba fijamente el peluche sin mover la mano para tocarlo, mientras Alya lo dejaba frente a ella.

"Odio a los gatos," Marinette dijo poco feliz, por fin tomando el peluche entre sus manos.

"Bueno entonces, quizá este pequeño amigo te ayude a cambiar de parecer," Alya le guiñó un ojo, acariciando los hombros de la mouse-girl antes de irse.

Fin