La puerta se abrió y el jefe salió a contestar.
-Bella, ¿Que necesitas?- Inquirió.
Ella seguía muda y se quedó viendo estupefacta unos minutos. Edward la miro preocupado al igual que el señor Tomasi.
Pudo despabilarse después de unos segundos.
-Eh, si- hablo lento intentando esclarecer sus pensamientos.- Si, yo, emm, lo buscaba para dejarle la lista de esta semana, además que-se aclaró la garganta.
"Note que solo tenía dos libros en espera y seguro debe haber un error porque, son muy pocos, para la traducción-abrió la boca para decir algo pero con gesto raro agrego- No estaba su secretaria así que preferí esperarlo afuera.
Tomasi estaba con una ceja levantada aún preocupado por su empleada.
-Sí, Normita fue por un encargo que deje en la cafetería. Déjame reviso tu área y te digo con exactitud, nunca es bueno dejar un fallo en el sistema. ¿Y a usted?
Dijo señalando con la mirada al joven.
-Yo solo vine porque me dijeron que tenía que recoger la mensajería de todas las áreas.
-Ah ya, eres el nuevo mensajero, si permíteme.
El hombre entro un instante. Bella no sabía si correr o despedirse, ya que de todas formas había hecho me lo ridículo y seguro el chico ni la recordaba.
-Toma- le entrego dos paquetes y un tubo enorme cubierto en papel.- Tienen que estar para antes de las 12.
El chico asintió con un sí.
-Por cierto, ¿quién te está capacitando?
-Una muchacha, creo que se llama, Lauren...
-Bueno, ella te dirá todo lo referente a tus deberes mientras estás en el cargo. Sin embargo, me gustaría que alguien más te lleve por el lugar. ¿Conoces ya las instalaciones?
-No señor- dijo como alumno.
-Bien, ah ya se, Bella porque no me haces el favor de darle el rol de reconocimiento.
Ella lo miró impactada.
-¿Yo?- tartamudeo- E-es que tengo lo de las traducciones y quiero...
-No, no te preocupes-interrumpió- Yo sé que tú eres muy cumplida, además solo será como menos de una hora, mira es que Lauren si me debe pendientes y tú no, así que concédemelo.
Suspiró.
-Si, como usted diga.
-Bueno, se ponen de acuerdo, por ahora pregúntale a Lauren que tienes que mandar, cuando vayas con Julieta pregunta a cada área si necesitan mandar algo, así te encargó que antes de las 4 ya haya quedado hecha la visita, porque salen a las 5. Y bienvenido de nuevo al equipo...
Se quedó un momento en silencio.
-Edward- respondió el joven al ver que había olvidado su nombre.
-Edward, Norma me dio muy buenas referencias y confió en sus preferencias.
Entro a su oficina dando la espalda. Justo en eso llegó su secretaria una señora que ya se veía mayor con una charola. Bella le abrió la puerta para que pasara al verla cargada y la señora murmuró un gracias de respuesta.
Ahora ambos estaban solos y en un silencio incómodo. Ella lo miró después de evitarlo durante toda la conversación anterior y tuvo que levantar la cabeza ya que era muy alto. Ahora se le hacía más guapo de lo que recordaba. Su pelo estaba corto, pero se podía ver que era de textura lacia por cómo se peinaba de lado. Vestía una camisa azul y pantalón oscuro.
-Oye- la despertó de su ensoñación- ¿Estás bien?
Se veía realmente intrigado, puesto que si, se había sentido mal por ver el estado en el que se puso cuando le hablo, y pensó que quizás había sido su culpa.
Soltó el aire que contenía sin darse cuenta.
-Si.-bajo la mirada- suelo comer a las 3...te parece que nos veamos aquí a esa hora para dar el recorrido.
-¿No comerás?
Eso le pareció un gesto lindo, preocuparse por ella sin conocerla, o más bien recordarla.
-Sí, pero puedo comer más temprano o tarde en mi oficina, no hay problema.
Ahora el bajaba la mirada.
-Bueno, acepto.
Hizo un gesto tierno sonriendo de lado que la dejó sin habla.
Asintió con la cabeza. Tenía que ser más cuerda.
-Bien, me tengo que ir, hasta ...el rato.
Salió casi corriendo del lugar.
Cuando llego a su oficina se sentó en su silla y recortó su cabeza sobre sus brazos cruzados sobre la misma mesa.
-Oye, ¿qué te pasa? ¿estás bien? Pasaste a mi lado y ni volteaste a verme con expresión pálida.
Bella levantó la cara con gesto angustiada.
-Es el.
Bella no entendió y arrugó el ceño.
-Era ¿el?... ¿de quién hablas?
La castaña levantó la cara de golpe apoyándose en la mesa con las manos.
-El, el- se levantó consternada de su silla y comenzó a caminar sin destino- el...el chico que conocí en esa fiesta cuando tenía 14.
Bella abrió la boca impactada.
-E-el- tartamudeo- el chico de tu historia, ¿dónde te lo encontraste?
-Es el nuevo, el que entro como mensajero.
-No puede ser- dijo lento separando las palabras- El que te conté.
-¡Si!
Rosalie se levantó emocionada y puso sus manos en los hombros de su compañera.
-¿Y qué esperas? ¿Hablaron? ¿Se vieron? ¿Renació el amor?
Bella se puso la mano contra la cara.
-¿Cuál "renació el amor"? Digo nunca estuvimos juntos...y si, si hablamos.
-¿Y qué tal?- pregunto entusiasmada.
-Lo arruine.
-¿Cómo que lo arruinarse?
Rodeo los ojos decepcionada de sí misma.
-Me porte como una auténtica loca, eso pasó.
Tomo aire para empezar su explicación.
-Yo, yo llegue a la oficina de Tomasi y vi que no estaba Norma, entonces me quedé esperando para no interrumpir y en eso escuché que alguien me hablaba y...
Se quedó un segundo rememorando el momento en que había visto su rostro y su corazón dio un palpitar fuerte.
-¿Y?- insistió que prosiguiera.
-Y... No sé- frunció los labios y se mordió uno-Lo vi, estaba tan ...lindo cómo lo conocí.
Sonrió como tonta y prosiguió.
-Sé que es estúpido porque jamás hablamos mucho, pero su sonrisa es tan, tan hermosa, y está tan alto. Su voz tan suave, no sé.
-Wow nunca pensé expresarte así de una persona.
Bella seguía sonriendo al recordar y desear que hubiese durado un poco más todo.
-Pues ya, háblale, conócelo más, digo, te pasaste años describiéndolo.
-Sí, yo sé, pero, ¿pero si no es como imaginé? ¿si solo me hice una falsa expectativa por querer sentir algo mágico e intenso? Además ni siquiera me recuerda.
Miró hacia abajo por un lado mientras apoyaba su cabeza en su mano derecha.
-¿Y tú cómo sabes eso? ¿Acaso tú le dijiste que ya lo conocías?
Miró a su amiga torciendo un pequeño gesto.
-No.
-¡Y lo conoces! Solo que te dio mucha pena, pero tal vez a el también y por eso no dijo nada.
-Yo- se todo las sienes entre sus manos y masajes con sus dedos, mientras fruncía la cara.-No sé, solo sé que hoy tengo que darle un paseo por la empresa porque a nuestro adorado jefe se le ocurrió que yo era una "gran opción.
-Pues ahí lo tienes, es el destino amiga, solo eso.
Rodeo los ojos ante el comentario ya que no creía mucho en eso.
Decidió ponerse a trabajar, pensando que podría sacarse un poco la situación de la cabeza. Le parecía absurdo, una burla todo lo que le estaba pasando. Después de tanto tiempo había deseado a una persona que solo existía en sus fantasías. Cuando comenzó a andar con Lucas le comento alguna vez esa historia, a él no le hizo gracia en absoluto, así que no volvió a pasar. Le daba vergüenza decir que mientras mantenía esa relación cuando le pedían describir a su hombre perfecto, ella describía a aquel tipo que apenas y conocía, su físico y como se imaginaba que era su personalidad: alguien tierno, templado e inteligente. Y ahora podría comprobar lo equivocada que podía llegar a estar. Soñaba con el de vez en cuando, viajando a París, casándose, o llamándose por teléfono. El más recurrente era ese donde bailaban en un puente, como lo había fantaseado el día en que ocurrió. Ambos bailaban acompasados por una melodía tan dulce que los enajenaba.
Fue su inspiración para hacer diversas historias de amor en libretas, que nunca se atrevía a mostrar. De hecho, ella soñaba con escribir libros pero prefería ser más realista. A pesar de estudiar algo referente todo muchas capacitaciones de idiomas y eso la llevo a su trabajo actual, aunque de no haber sido por ese trágico accidente ella seguiría siendo mensajera, tal como el chico de sus sueños.
Tradujo durante horas sin notarlo, y temió haber traducido algo mal por las fugas de ideas que llegaban a su cabeza, pero podría revisar más meticulosamente en la segunda vuelta.
-Bella- llamo su amiga haciéndola levantar la vista hacia ella- Ya casi son las tres, ¿quieres comer afuera o quieres algo aquí?
-¡Las tres!
Estaba tan inmersa en todo lo ocurrido que no se había dado cuenta que ya había traducido prácticamente un libro entero de 500 páginas.
Y ahora lo estaría más porque había llegado la hora de enfrentar la realidad vs sus expectativas.
-Eh, lo olvidé pero quede de verme con él a las 3 para darle el tour.
Rosalie levantó las cejas.
-¿Ya? Bueno- se acercó a mí ella levantándola de la silla- No tienes tiempo que perder.
Volteo a verla sorprendida por su actitud tan alentadora.
-Y ahora sí háblale como una persona normal.
La saco de la oficina y le cerró la puerta en la cara prácticamente.
Bella aún desorientada camino hacia el lugar acordado. Miró su teléfono y aún faltaban 2 minutos. Eso le daba tiempo para relajarse un poco.
O eso creyó ya que cuando iba llegando lo vio parado ahí.
-Hola- Saludo ella para verse más tranquila.
-Hola- le sonrió de lado.- ¿Ya te sientes mejor?
-Sobre eso...-se tomó su tiempo- Lo siento mucho, seguro debiste pensar que estoy loca.
Rio un poco para aligerar.
-No sé qué me pasó, yo, creo que estaba un poco histérica, pero enserio te pido una disculpa por todo mi alboroto.
Él sonrió tiernamente.
-No tienes porque. La verdad si me alarme, pero si estás mejor ya todo está olvidado. Me agrada volver a verte.
Ella se sintió profundamente aliviada.
-A mí también y que comencemos otra vez. Aunque apenas hace unas horas estaba pasando todo este proceso de verme por primera vez, y así no creo que fuera una buena primera impresión.
-No me refería a esta vez, si no a hace unos cuantos años.
"Se acuerda" pensó con una alegría que la sobrepasaba. Abrió la boca.
"¡Maldición! ¡Contrólate! Volverá a creer que estás loca o que te dará un ataque de epilepsia".
-Ay- exclamo.
Él se acercó a ella para verla y comprobar que estaba bien.
-Tranquilo, estoy bien, ay no puedo dejar de comportarme como una demente, lo lamento, no sé qué me pasa hoy-mintió un poco.
-No ya te dije.
La tomo de la barbilla para verla a los ojos.
-Todo bien.
De pronto una tensión de sintió en el aire. Sintió el calor de su mano contra su rostro.
Él se sintió atraído hacia ella un instante.
-Lo siento- se apartó- Me extralimite.
Ella negó con la cabeza.
-No. Tu solo querías calmarme.
Un silencio se hizo presente de nuevo.
Ella reaccionó.
-Mejor comencemos el recorrido para ahorrar tiempo.
Lo alentó y comenzaron a caminar. Él no estaba muy seguro de acelerar todo, pero se sentía bien a su lado.
La recordaba más delgada, más no le dejaba de parecer bella. Tenía un cuerpo hermoso, unos ojos grandes y expresivos. Le había removido un par de cosas.
Los pasillos le eran ligeramente familiares, aunque no conocía en si todo el lugar ya lo había recorrido rápidamente alguna vez.
Su sueño no era precisamente ser mensajero, se había educado para ser especialista en mercado, sin embargo debía empezar desde abajo. Su tía lo había metido como una especie de "palanca", aunque fuera para ya estar en el sistema y que pudiese empezar a tener antigüedad y estabilidad. Ahora debía demostrar su capacidad para ingenio.
Los pasillos eran coloridos, claro que una editorial debía modernizarse según la demanda, y así dar un look fresco y juvenil.
En su primer día ya había conocido a un par de personas; Lauren le había coqueteado un poco más que descaradamente, lo había ignorado por supuesto, nunca era buena idea relacionarse de esa forma en un lugar de trabajo, Bella era un caso distinto. Quizás por la fugitiva historia que vivieron, aún no estaba seguro.
-Bueno, este es el área de comedor, es pequeño, pero bueno sirve para lo que se hizo.
El pequeño salón tendría apenas unas 4 mesas de madera oscura y una barra de metal, le pareció el lugar donde menos habían cuidado los detalles. Solo el color azul de las paredes y un cuadro de paisaje parecían darle algo de vida. No es que fuera feo, solo algo pequeño.
Comenzó a caminar la chica.
-¿Y la comida?- inquirió Edward.
-Eh, pues, es "buena".
Le hizo una seña con el dedo para que se alejaran un poco del lugar. Ya a una distancia prudente le contesto.
-Realmente sospechamos que todo es congelado, además de que a veces la abren hasta las 12 y bueno, a esa hora ya prácticamente ya desayunamos.
Él se quedó analizando un momento.
-¿Y no se lo han comentado al señor Tomasi? Quiero decir, pierden un "ingreso" al no vender desayunos.
-Sí, de hecho tenemos una máquina de café en mi oficina. Y creo que tienen otra en el área de oficinas más grande, donde se hacen las reuniones con los escritores o agentes. Porque ahí se acumula la mayor cantidad de empleados.
-Además saldría más barato comprar comida fresca en la semana, guardarla en un buen frigorífico y venderla. Porque me supongo que te refieres a comida congelada como pizza y papas.
Ella se sorprendió ligeramente por todo su análisis.
-Si- sonrió nerviosa- de hecho.
"Si es inteligente" pensó.
Continuaron por un par de oficinas más, el lugar a pesar de ser un edificio de 6 pisos, solo ocupaba dos, abajo rentaban locales de ropa y comida.
En el piso de arriba solo estaba el despacho del jefe, el área de traducciones, la cafetería y el área de marketing, donde se analizaba a donde exportar y precios del mercado. En el de en medio había cubículos.
-Vamos abajo- dijo y tomaron el elevador.
Al llegar al primer piso de la empresa vieron la recepción dando vuelta donde había una joven guapa tras un escritorio enorme que saludo a Bella. Dieron un regreso pequeño ahora hacia dentro donde se encontraban otras oficinas.
- En este lugar, como mencione antes vienen los escritores a vender sus libros y también los agentes, o si son internacionales recibimos las notificaciones. Había cuatro oficinas grandes todas cubiertas con ventanas de paneles ya que las paredes eran casi todas vidrio. Las secretarias estaban sentadas fuera de sus respectivos jefes.
-También hay un área para todo lo que es las portadas y la publicidad.
Edward volvió a sentir algo más. Otra de sus pasiones era la fotografía, aunque también se había tomado varios cursos no solía ponerlo en su currículum.
-Y básicamente sería todo-volteo a mirarlo- es un lugar algo pequeño, pero realmente somos muy buenos en lo que hacemos, te lo aseguro.
-Si te creo.
Las personas voltearon a verlo interesadas ya que era un rostro nuevo, intrigadas por su presencia.
Regresaron arriba y caminaron hacia la oficina de ella.
Le mostró el área de marketing, el área de cubículos y su oficina para finalizar. Edward se llevó algunos encargos de paso.
Rosa los vio llegar y río por debajo.
-Bueno, no te pude presentar a todos porque me habría llevado 2 horas, pero ella es Rosa, mi secretaria.
La chica se paró y saludo de mano tratando de ocultar su impresión.
-Que gusto conocerte, ¿Edward verdad?
El chico asintió.
-Bueno, aquí estoy por si necesitas algo, aunque claro a veces estoy ocupada, pero no te preocupes, Bella también te puede orientar.
Bella hizo una expresión de furia y al sentir que Edward volteaba relajo la cara.
-Eh, sí. Claro.
Le sonrió amable.
El solo pudo extrañarse por la situación pero la dejó pasar.
-Muchas gracias por el recorrido, por tu tiempo y ser paciente conmigo.
-No, no hay de que.- contesto inquieta.
-Bueno volveré a mi área. Un gusto y nos vemos muy pronto.
"Ah por cierto, tu oficina está muy bonita, aunque ese sillón desentona un poco".
Ella giro rápidamente a ver su silla negra.
-Si, es que no es mi oficina real.
Él se sorprendió.
-Digo, si, es solo que, es temporal. Emm ¿Qué tal si luego te cuento con más calma?
-Claro- sonrió encantadoramente- mañana te veo a las 3 y vamos a comer juntos, y me cuentas. Nos vemos aquí en tu oficina.
Se fue dejando a Bella con la boca prácticamente abierta.
En cuanto desapareció de escena Rosalie comenzó a reír estruendosamente.
-Amiga- le agarro el hombro- tienes una cita.
