(5 meses antes de la puerta de fuego)

-Hija de puta...

El olor a sangre inundaba sus fosas nasales, acompañado de la mano con el dolor del fracaso más por encima de tales males se alzaba una mirada determinada, inamovible, cuya convicción la impulsaba a seguir adelante ignorando las adversidades.

Reposando sobre una cama cubierta de sangre yacía el cadaver de un hombre cuya muerte simbolizaba más que la pérdida de la vida: Era alguién poderoso, de los empresarios más grandes de la ciudad. La familia Silvcoin, conocidos mayormente por la parte final de su apellido "Coin": Eran miembros de la élite de poderosos en la ciudad. Jefe de una gran empresa de recaudación de deudas, donde las ramas de su dinero se expandían a áreas dónde nunca debieron haber crecido. Su éxito fue repentino, sus ingresos superiores y la historia de cómo se alzó al poder rallaba en lo fantástico.

Era precisamente eso, el motivo por el que ahora se encontraba muerto, su contrato se venció y el demonio fue a recolectar su deuda de la manera más ruin posible. Su paso a mejor vida (o en este caso: a las llamas del infierno) claramente había resultado en una transición sumamente dolorosa y sangrienta, siendo la victimaria una hermosa demonio cuyos tentáculos cargaban consigo puntas de cristal cuyo filo cortaba el alma misma.

Fue así como, Intercambiando golpes: Uno a uno la demonio iba ganando terreno, sin embargo la cazadora se rehusaba a caer. Repitiéndose una y otra vez la misma frase:

"Ok Twily, recuerda. Identifica al demonio, explota sus debilidades. Si es muy fuerte a nivel mágico y físico, gana en el juego mental. Busca una apertura para atacar y si no la encuentras, fuerza una" Se recordaba a sí misma la cazadora las enseñanzas de su maestra, maquinando un plan para poder finalizar este combate de un sólo golpe.

Esquivando los ataques de su adversaria, intencionalmente retrocediendo hacia el balcón de la enorme recámara, esperando crear una apertura para responder con un potente ataque mágico, arrojando a la demonio por el balcón hacia una caída con más de 20 metros de altura. Observando fijamente a su adversaria.

No fue sino hasta que ambas hicieron contacto visual que algo extraño pasó: El monstruo responsable de la muerte del señor Coin cesó sus ataques: Su rostro, antes carente de emociones legibles se contornó en una expresión de duda. Bajando la guardia, como si no estuviera segura de atacar a la cazadora. Dándole la apertura que buscaba. Y así como inició el combate de rápido, este finalizó, con la criatura desvaneciéndose en el aire justo cuando la mujer preparaba para atacar con un poderoso hechizo, resultando en una hechicera confundida.

"¿Qué demonios acaba de hacer esa maldita? Tenía la ventaja ¿Se percató de lo que estaba haciendo y decidió retroceder? No detecto su presencia en las inmediaciones ¿Acaso fue llamada por otro demonio o invocada en algún otro lugar?" Mientras Sparkle analizaba cada una de las razones por las cuales la demonio renunció a su ataque. El sonido de pasos acercarse a la habitación fue una revelación del plan de la criatura "¿Para qué ocuparse ella cuando su misma raza podría hacerse cargo? Es inteligente la maldita..."

Ahí en la habitación donde yacía el cadáver de Coin los oficiales encontraron a una mujer cubierta en sangre, cuchillo en mano y como única sospechosa del lugar. La dama se encontraba en una situación complicada.

(Unos minutos antes)

Toda metrópolis posee un sector "rural". Cuyas hermosas casas erguidas por comunidades privadas podrían jactarse de la exclusividad y lujos que estás proveían a sus refinados y costosos habitantes. Ese era uno de los factores por los cuales la comunidad "Green Day" se consideraba una zona donde sólo aquellos individuos de poderío poseían los recursos económicos para costearse vivir en tales mansiones.

Dicho sector poseía prioridad de acción policial y militar en caso de una emergencia, precisamente debido al estatus económico, social y político de sus residentes. Cuando un reporte se presentó a la comisaría sobre gritos provenientes del hogar de la familia Coin, la respuesta policial fue instantánea, arribando a la ubicación con una velocidad sin precedente alguno. Avistaron al magnate ingresar a su hogar tomando de la mano a una hermosa mujer de curvas voluptuosas, sumamente atrayentes hace aproximadamente unos 20 minutos de acorde a las cámaras de seguridad, un tiempo después otra mujer hizo acto de presencia, el resto de cámaras internas en la mansión se hallaban desactivadas, un fallo crítico desde el instante que la primera mujer puso un pie en la casa.

Al ingresar el equipo de respuesta conformado por varios oficiales disponibles en las cercanías pudo comprender la severidad del asunto, forzándose a estar en alerta máxima a cada paso que daban, no eran capaces de explicarlo, pero algo estaba mal con ese lugar. Una sensación de pesadez en el ambiente. La decisión de separarse en grupos de dos fue tomada con el único objetivo de recorrer mayor terreno, bloqueando cualquier posible vía de escape del sospechoso a la par que barrían el sector.

Entre el grupo de oficiales, un señor con una placa que leía "Robert" iba en conjunto con el oficial a cargo de la operación de respuesta, el capitán de la división de homicidios, siendo su dupla conformada por los dos agentes con más experiencia.

-¿Crees que siga vivo?-Cuestionaba Robert con calma.

-¿Te lo crees?-regresaba la pregunta el capitán.

-No, pero espero que mis instintos estén fallando, nunca lo hacen, desearía que lo hicieran más seguido.

-Bien, dos habitaciones en este pasillo, revisa la más lejana, la entrada en caso de que intente escapar, cualquier cosa grita.

Sin mediar palabra, Robert se dirigió con calma a la habitación principal de la mansión, abriendo la puerta lentamente y confirmando sus sospechas: El cadáver del empresario cuyo deplorable estado inquietaba hasta al más severo y frío de los oficiales, yacía tendido en la cama. Al fondo de la habitación una mujer de cabellos púrpura con arma en mano observaba con sorpresa al oficial. Había señales de forcejeo, en la sala.

-Suelta el arma, con las manos en alto y de rodillas-comandó el agente de la ley, la mujer no parecía ser una amenaza, no intentaba huir ni tampoco atacarlo. Sus años de experiencia le han enseñado dos cosas, la primera nunca, bajo ningún pretexto darle el beneficio de la duda a quienes se veían envueltos en un crimen de alto calibre, nunca sabías cuando alguno de los involucrados era cómplice del criminal. Y lo segundo, si podía evitarse un intercambio era mejor hacerlo, alerta y paciente, nunca en pánico o temeroso, con un agarre firme de su arma-Estás bajo arresto como sospechosa del asesinato del señor Coin- Continuó tranquilo, mientras fijaba su mirada en la mujer. Se le notaba nerviosa, más no como alguien que fue atrapado en medio de un acto ruin, sino como quién fue descubierto al fallar en una tarea que se esperaba de sí.

Claramente este caso se había tornado en uno "especial". Maldecía por lo bajo: Burning debería de estar aquí.

La mujer lo ignoró para retroceder levemente hacia el balcón cuchillo aún en mano. El sonido de un disparo la hizo sobresaltarse más ninguna bala pasó cerca de ella: Un tiro de advertencia que a su vez servía de alerta a sus compañeros. Esta alzó las manos.

-Tranquilo. No busco pelea, intenté ayudar a Coin pero llegué tarde, tengo que terminar lo que empecé-Indicaba esta sin soltar el cuchillo rebuscando con velocidad algo oculto dentro de su gabardina, esa cosa le sería útil para salir de esta situación, una simple piedra mágica con la cuál podía absorber los recuerdos del oficial, siempre la cargaba consigo, no podía haberla perdido.

En esta occasion la mujer pudo percibir el cañón del arma en su dirección, a fin de cuentas, estaba buscando algo entre sus prendas, por lo que el oficial sabía podría ser un arma. Debía reconocer la paciencia del sujeto: centrado en su trabajo y algo terco, pero admiraba su capacidad para mantener la calma y no abrir fuego-Lo diré una vez más: estás bajo arresto, suelta el arma, única y última advertencia.

No iba a perder tiempo en explicaciones molestas. Ignorando al oficial y tras unos segundos logró ubicar la piedra, no obstante, antes de poder sacarla de su bolsillo, la puerta de la habitación fue abierta de par en par, permitiendo el ingreso a los demás agentes de la ley, uno de ellos, el más joven, al ver a uno de sus compañeros intentando dialogar con una sospechosa que buscaba algún tipo de arma en sus prendas reaccionó de manera natural, sin esperar a ver el actuar de la sospechosa, anteponiendo la seguridad de sus camaradas y abriendo fuego.

La chica, impactada por tres balas, retrocedió lentamente paso a paso, cayendo por el balcón del tercer piso.

Twilight Sparkle ha tenido mejores días...

(10 minutos antes de la puerta de fuego)

-Bien, salir de ese laberinto de lápidas fue más complicado de lo esperado-Comentaba una Sunset sumamente cansada tras finalmente alcanzar la entrada al enorme mausoleo ubicado en lo más profundo del cementerio, acompañada de Asmodeo quien se encontraba en una condición igual o peor a ella. Un cementerio era una cosa, un cementerio con tantas tumbas gigantes y mausoleos era como una laberinto sacado de película de terror, pero... un laberinto protegido por estatuas mágicas que intentan matarte es algo completamente distinto-¿Dónde está Twilight?

-Vaya, les tomó mucho el llegar ¿Por qué tardaron tanto?

Tanto el ángel como la demonio observaban sorprendidas que la hechicera hubiera logrado alcanzar la tumba antes que ellas, considerando que las dos ingresaron al laberinto mucho antes.

-¿Cómo...?-Cuestionaba Asmodeo aún recuperándose.

-Salte la pared.

Le tomó un par de segundos a las dos el comprender lo que había dicho su compañera, hasta que esta señaló la pared de varios metros de alto que rodeaba el cementerio.

-¿Cómo?-Insiste Sunset-La barrera mágica evita que destruyamos cualquier cosa en el laberinto, también impide el usar magia para ingresar.

-No es a prueba de escaleras. Les dije que iba a buscar algo para ingresar en la ferretería cercana. El sujeto que decidió montar ese local ahí tiene mis respetos, una escalera especial de tal tamaño no se encuentran en tiendas comunes.

-Una escalera…-Dice Asmodeo a Sunset-Me hiciste pasar por todo esto cuando la solución era una puta escalera.

-Les dije, pero ninguna me quiso escuchar-Indicaba Sparkle con calma.

-Pensamos que ibas en busca de alguna estupidez sin importancia, sólo dijiste "Voy por algo" y señalaste con el pulgar el local.

-Asumiste mal, Sunset.

-Si no nos dices nada ¿Cómo podemos saber qué planeas?

-Tranquilas las dos. Lo importante es que llegamos todas sanas y salvas a la tumba, ahora, toca hacer lo que vinimos a hacer.

(5 meses antes de la puerta de fuego)

Twilight Sparkle había tenido mejores días… Este particularmente se había tornado en uno relativamente malo. Cuando cayó desde el balcón de lo que estaba segura era un cuarto piso y no un tercero (Tenía más experiencia cayendo de edificios de la que quería): su plan de acción era siempre el mismo: reducir la caída con magia, más en esta ocasión debía superar el dolor físico de sus heridas, no es que non pudiera hacer esto lastimada, es que nunca había usado su magia con daños de ese calibre, siendo incapaz de frenar la aceleración de la caída, estrellándose con algunas ramas de un árbol cercano, golpeándose con una estatua de piedra cercana a la ventana y finalmente estrellarse en el suelo de roca pulida, manchando de color rojo la nieve debajo de ella, donde pequeños copos de nieve se posaban sobre su malogrado cuerpo.

Hacía frío, mucho frío y conforme los segundos se convertían en minutos, la nevada en una ventisca y el calor de su cuerpo poco a poco se desvanecía, Twilight se sumía lentamente en los brazos de la inconsciencia.

A escasos momentos de ser envuelta en las sombras de su mente. La mujer pudo divisar en la distancia una figura aproximarse con calma.

-¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Por qué vine a salvarte? Capaz tenía razón, carezco de convicción.

.

.

.

-Tienes la determinación necesaria para hacer lo que desees. Hiciste lo que hiciste porque querías hacerlo. Capaz esta es la verdadera tú, capaz esta es la mejor versión de tí misma.

-Mami...nunca antes había hecho eso. Siempre que pelean me alejo, pero…

-Tuviste el valor de hacer lo correcto mi niña, eso es todo.

-Pero… Papi dice que pelear es malo.

-Y lo es: Tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados ignorando la maldad en el mundo. No es tu deber el ser una heroína pero no deberías ignorar las pequeñas injusticias. De ser así, terminaremos ignoraremos la oscuridad y negar su existencia sólo le da libertad de hacer lo que quieras. Eres valiente mi pequeña, estoy segura que harás grandes cosas, pero pase lo que pase, no tengas miedo sobre hacer lo correcto, tú no te conformas con la desaparición de la luz, tú te molestas por ella y peleas de vuelta.

La cara de confusión de Twilight era obvia.

-Lo que trato de decir es que hiciste bien, nunca dudes a la hora de hacer el bien.

-Gracias mami, significa mucho.

.

.

.
Lo primero que pudo observar, o mejor dicho, sentir, fue un agudo dolor de cabeza, forzándola a volver a recostarse en la cama donde reposaba. Detalló los alrededores, pudiendo discernir que estaba en una especie de dormitorio, más específicamente un cuarto de motel.

Una vez la fuerte jaqueca disminuyó en potencia su primer movimiento fue explorar con la vista cada posible ruta de escape, ubicando varias en el proceso: Ventanas que podía romper, una puerta cuya cerradura podía forzar o destruir. Desconfiada como siempre, Sparkle se proponía el abandonar la cama. Sus planes se vieron interrumpidos por un dolor en su pecho, espalda y brazo izquierdo por mucho superiores a la jaqueca, siendo nuevamente forzada por arco reflejo natural el dejarse caer sobre las sábanas.

-Mierda…

-Efectivamente-Una mujer se hallaba descansando en una mecedora al costado de la cama donde reposaba Sparkle. Su mirada era cautivante, con un brillo similar al diamante a pesar de que sus ojos parecían ser de oro. Sparkle consideró el atacar con magia cosa que la mujer logró notar-No te fuerces, la caída fue peor de lo que crees-Colocando el tomo sobre sus piernas (tratándose de un libro que Twilight reconoció como una novela romántica). preocupada y cautelosa, la criatura surgió de las sombras para comprobar las heridas en el cuerpo de la cazadora, permitiéndole a esta ver el aspecto que portaba, esa figura, ese rostro, su cabello y prendas. El rostro de la mujer se volvió sombrío ante esta.

-¿Por qué tomaste ese aspecto?-Su voz era amenazante, su mirada tétrica y la demonio percibía tal acto como un mecanismo de defensa, algo que utilizaba para disfrazar un sentimiento de dolor, miedo, arrepentimiento; como si de un animal herido y arrinconado se tratase.

Sin perder ni un segundo, la demonio alteró su forma para cambiar a una hermosa mujer de cabellos carmesí con mechones blancos, cayendo delicadamente por un costado de su rostro completamente peinado en dicha dirección. Portaba consigo unos jeans negros combinados con una camisa de vestir arremangada hasta los codos, una funda de pistola en el torso que ocultaba su arma bajo el brazo izquierdo, con un cinturón en su pecho donde cargaba consigo unos viales de sangre enganchados a estos, enumerados con una especie de código alfanumérico.

Como detalle extra:c Llevaba consigo una chaqueta negra de material extraño, recogida un poco por encima de su camisa blanca y con una capucha que reposaba en su espalda, siendo el ornamento final que sellaba su aspecto un reloj de bolsillo en su chaqueta, un reloj analógico en su muñeca derecha y uno digital en la otra.

-¿Mejor?-Cuestionaba la demonio a Sparkle.

-Estaría mejor si pudiera moverme, así podría arrancar tu cabeza y comer cereal de esta.

-Puedes odiarme todo lo que quieras, cariño: pero eso no va a reparar el daño que sufriste. Ahora, cierra la boca y acepta mi generosidad en silencio. Es raro de mí el mostrar interés en los de tu calaña.

-¿Y tú eres capaz de sentir empatía para empezar? No puedes ser generosa sin empatía y la empatía es una emoción humana muy compleja que las basuras como tú no pueden llegar a comprender.

La bofetada fue seca, contundente, de indignación ante sus palabras. El dolor fue agudo, momentáneo, pero muy marcado en su cabeza ya de por sí lastimada. Forzando a la chica a cerrar los ojos en un vano intento por reducir el daño.

-¿Y tú eres capaz de sentir algo además de ira o tristeza?

La mujer se quedó en silencio, recordando su última discusión antes de embarcarse de lleno en la vida de una cazadora.

(Flashback)

-Soy capaz de ser feliz, no te preocupes por ello.

-¿En serio, Twilight, porque como lo veo sigues enfrascada en arreglar algo que no tiene reparo?

-¿Cómo puedes decir eso de nuestra madre, Shining? Ella lo ha dado todo por nosotros ¡Dio su vida para salvarme del incendio, es correcto que intente regresarle el favor.

-Los muertos no quieren nada, Twilight ¿Quieres regresarle el favor a Velvet? Vive tu vida, sé feliz, disfruta de una juventud feliz y una adultes plena, eso es lo que ella hubiera querido. Que fueras feliz, que dejaras de centrarte en algo que no puedes cambiar ni controlar, que dejes el pasado atrás y camines hacia el futuro, buscando una manera de continuar.

-Lo haría si no fuera por el pequeñito, simple e insignificante detalle de que, no sé ¡Alguien causó el incendio! ¡Capaz si no hubieras estado muy ocupado embistiendo a Cadance las cosas hubieran sido diferentes!

-¡No existe ese monstruo entre las llamas, Twilight!

El grito de su hermano es algo que nunca olvidaría, nunca antes Twilight Sparkle fue tratada de tal forma por su familia, en especial su hermano, quién desde pequeña siempre ha estado ahí, en sus mejores momentos y al luchar contra las adversidades de la vida.

-¡No existe, Twilight, no existe un demonio malvado que salió del infierno para matar a nuestra madre! ¡Fue un producto de la imaginación de una niña pequeña que vivió un momento traumatico a tan temprana edad! Twilight... La vida no es sobre buenos y malos, o de monstruos que pelean contra héroes por dominar el mundo: La vida es sobre perspectivas, puntos de vista, tú ves a un demonio, yo junto a una gran mayoría vemos la imaginación de una niña pequeña impresionable qué vivió algo que nadie a su edad debería de haber experimentado.

-¿Y si resulta ser que es verdad? ¿Y si resulta ser que alguien produjo el incendio? ¿Vamos a darle la espalda a la justicia sin más?

-Lo que tu buscas no es Justicia, Twilight: Tú buscas a un culpable, alguien con quién jugar a juez, jurado y verdugo; porque no eres capaz de aceptar la realidad, de vivir con ella. Tienes que entender que la triste realidad es que la vida es más cruel de lo que es justa, debes aprender a vivir con ello, de lo contrario sólo terminarás destruyendo esta familia aún más.

Un silencio incómodo se formó entre los dos, Twilight sin inmutarse observó cara a cara a su hermano.

-Al menos yo intento hacer algo. Dime ¿Qué has hecho tú además de sentarte de brazos cruzados y dejar que las injusticias pasen desapercibidas?

-He estado lidiando con los problemas de todos menos los míos: Ayudando a padre a criar una niña que perdió a su madre, ayudando a esa niña a tratar de aceptar lo ocurrido. Sacando una carrera y manteniendo una relación al mismo tiempo que trabajo para ayudar a pagar las cuentas del hogar, dime, Twilight ¿Qué has hecho tú para seguir adelante?

Twilight no tenía forma de refutar o responder a eso. Un eco hizo acto de presencia: una voz distante en su cabeza transmitiendo emociones e ideas negativas, percepciones retorcidas y erróneas de la realidad. Era un peso muerto para su familia: si deseaba atrapar al culpable debía primero hacerse cargo de sí misma. Iba a dejar su hogar cuando llegara el momento, ahora: necesitaba un cambio de ambiente, algo silencioso, calmado, donde pudiera buscar algo de paz en la turbulenta vida que poseía: la biblioteca sonaba como una alternativa especialmente atractiva en estos momentos. Poseía toda clase de libros interesantes y más importante aún, registros policiales.

(De vuelta en la habitación)

-Si mi vida fuera realmente "feliz" no sería una buena usuaria oscura ¿Verdad? De la misma forma que tú eres un demonio, tu incapacidad de sentir algo es una herramienta que te resulta favorable, yo saco el mayor provecho a mis emociones negativas, tú lo haces con la carencia de emociones, la única diferencia entre tú y yo es que de los dos monstruos, yo causo menos daño al mundo.

-¿Te consideras un monstruo entonces?-Cuestionaba la demonio atenta a los movimientos de la cazadora que intentaba auxiliar.

-Para poder cazar monstruos hace falta pensar y tener la malicia de uno. Eso no me hace mejor ser que ustedes ¿Verdad?

-Los monstruos también son capaces de sentir emociones.

La carcajada de Sparkle fue clara y elevada, una burla a su declaración-Me es complicado de creer. Ustedes los seres mágicos son criaturas primitivas, guiadas por instinto. No son mejores que los animales salvajes que encuentras en cualquier rincón del mundo.

-De ser cierto lo que enuncias ¿Por qué te salvé la vida? ¿Por qué te estoy cuidando de ti, usando mi magia para reparar tus heridas? ¿Por qué soy capaz de mostrar empatia hacía ti?

-Por que eres inteligente a la par de estúpida: Sabes que te voy a dar cacería sin importar lo que hagas, así que piensas que si me mantenías con vida me iba a sentir en deuda contigo y regresaría el favor dejándote ir ¿O acaso me equivoco? Tú patético y desesperado intento de manipulación no servirá de nada, Asmodeo.

La sorpresa se dibujó en su rostro, con una expresión que denotaba preocupación y miedo. Tomando una postura defensiva con su cuerpo de manera inconsciente, retrocediendo unos pasos con sus tentáculos con púas emergiendo de su espalda

-Sé tu nombre. No fue fácil el descubrirlo, pero ahora que conozco tú verdadero nombre, no hay lugar donde puedas ocultarte, siempre podré invocarte, alcanzarte y cobrar mi venganza con su asquerosa raza, cazándolos uno a uno cuál animales hasta finalmente alcanzar al culpable.

Asmodeo miraba con decepción a la mujer que intentaba auxiliar, arrepintiéndose de su actuar. Aún podía acabar con esto aquí y ahora, siempre había tiempo tiempo todo lo que requería era un corte rápido al cuello. Sparkle por su lado esperaba con ansias el ataque de la demonio, un truco que se inventó en su primer encuentro con la escoria del mundo mágico: Lo más complicado que una cazadora podía enfrentar.

Los demonios eran sin duda alguna una mancha en la creación, un error que debía ser erradicado a toda costa.

(Flashback)

Sparkle había tenido mejores días. Su situación era precaria, deplorable, su estado mental estaba debilitado por un golpe en la cabeza tras atravesar una pared, con madera y trozos de espejo clavados en su cuerpo, le tomaría unos segundos el recomponerse, tiempo que no poseía.

Debió ser algo simple, un exorcismo como cualquier otro. El ritual era sencillo: No debía de existir ninguna complicación en el proceso, era algo de rutinario para ella. Sin embargo, cuando tienes información a medias, las cosas nunca suelen salir bien.

-¡¿Vas a atacar hija de puta?!-Provocó la cazadora, sosteniendo un trozo de espejo en su mano, cubierto con sangre. El primer ataque de la criatura la arrojó contra el tocador del cuarto, partiendo el mismo con su cuerpo. Ahora venía lo que debía ser su último ataque-¡No esperaba que alguien de tú especie fuera una mi...!-Antes de terminar su frase, el demonio atacó directamente a la yugular de Sparkle, logrando impactar de lleno con una fuerza y precisión que debía de arrancar la cabeza. No obstante, su ataque no le causó daño alguno.

La confusión del demonio fue evidente, sin embargo, las aclaratorias llegaron al instante que empezó a toser sangre para a los segundos la cabeza de la criatura caer al suelo, lo último que pudo ver el monstruo fue el espejo que sostenía la cazadora sonriente en su mano.

(De regreso)

Asmodeo miraba con decepción a la mujer que intentaba auxiliar, arrepintiéndose de su actuar. Aún podía acabar con esto aquí y ahora, siempre había tiempo tiempo todo lo que requería era un corte rápido al cuello. Sparkle por su lado esperaba con ansias el ataque de la demonio, un truco que se inventó en su primer encuentro con la escoria del mundo mágico: Lo más complicado que una cazadora podía enfrentar.

La demonio acorto la distancia entre las dos a gran velocidad, detallando los ojos de Sparkle. La analizó, comprendió y finalmente, aceptó suspirando pesadamente: creando distancia entre las dos unos breves instantes.

-Lo siento, pero esta es la forma más rápida de ayudarte. Me gustaría hacerlo de otra manera, pero soy el demonio de la Lujuria.

Twilight no se esperó lo que vino a continuación, en ningún momento pudo preveer que la demonio se acercara para besarla apasionadamente. Su truco del espejo sólo servía con daño físico, era inútil al atacar su alma. No obstante, tras unos segundos de tal beso desenfrenado y apasionado (No pudo oponer resistencia alguna, sus heridas no se lo permitían), esta sintió sus energías retornar, las heridas cerrarse, finalmente: la demonio se separó de la chica, recuperando el aliento y notándose algo pálida.

-¿Qué diablos fue eso?-cuestionó Sparkle tosiendo fuertemente y limpiándose la boca en un desesperado e inútil intento por borrar un beso que no iba a desaparecer.

-Curé tus heridas, te dí energía. Eres libre de hacer lo que quieras…

Se notaba el cansancio en la demonio: Una transferencia de energías de ese calibre agotaría a cualquiera. Asmodeo se dejó caer pesadamente en la mecedora donde originalmente vigilaba a Twilight. Cerrando los ojos en un intento por conservar sus energías, quedando inconsciente a los segundos.

-Realmente eres estúpida…

Mientras Sparkle se alzaba de la cama, detalló nuevamente a la demonio, de sus prendas sacó una especie de frasco diminuto virtiendo el líquido sobre la criatura para tomar un encendedor con hermosos detalles plateados y las siglas "S.S" en un costado, creando una llama verde al activar el dispositivo: Dichas llamas consumirían a la demonio, Twilight estaba lista para dar por finalizada su cacería. Tras meses de investigación logró dar con responsable de tal serie sin precedentes de muertes importantes originadas en la raíz de los crímenes pasionales.

Ubicar una Succubus no era tarea fácil, ubicar una que rebotaba de casa en casa manteniendo un perfil bajo hasta atacar era aún más complicado, pero ¿Ubicar al demonio de la Lujuria? Fue un golpe de suerte si era honesta consigo misma.

Sosteniendo el encendedor en la mano, analizando a la criatura: la cazadora se detuvo un segundo para contemplar su siguiente acción.

.

.

.

-Aaafff… ¿Entonces, pueden ayudarme con esto? Quisiera poder saber qué ocurrió para que las personas puedan recorrer las calles de esta ciudad sin temer por sus vidas.

Silencio, esa fue la respuesta que los dos oficiales le dieron al escuchar la historia de la joven. Se miraron entre ellos por unos segundos, se alejaron de la chica, murmurando por lo bajo.

"¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Por qué intento buscar una excusa para defender lo indefendible?"

-Te ayudaremos.

La respuesta casi inmediata destruyó por completo todas las dudas en su mente, no esperaba tal muestra de empatía por parte de quién la intentó arrestar hace un par de horas, mucho menos que creyera su historia.

-Gracias. Sparkle-se introducía la cazadora a ambos oficiales.

-Robert, Burning-Indicaba apuntándose a sí mismo para luego señalar a su compañero.

Twilight no dejaba de cuestionarse los motivos de ambos agentes de la ley tras decisión de apoyarla, prefería no hacerlo más se mantendría alerta en todo momento.

.

.

.

Robert tenía claro que aquí algo fuera de cualquier norma se había llevado a cabo: Las cortadas en la madera y la víctima no concordaban con el arma que portaba la mujer, tampoco había ningún tipo de conexión entre la víctima y la posible victimaria, Twilight Sparkle hasta dónde llegaban los registros no tenía motivo alguno para asesinar al millonario.

Tras la caída de esta por el balcón, Robert abandonó con rapidez la escena, debía asegurarse de que Twilight siguiera viva. A mitad de camino, su compañero silencioso quien finalmente arribó a la escena del crimen se limitó a seguir a su socio. No necesitaba de palabras para entender que algo había pasado, a fin de cuentas, Burning era una persona de pocas palabras.

Nada, al alcanzar la estatua cercana al balcón la única evidencia de su existencia en tal ubicación, era una mancha roja en la blancura de la nieve.

Mientras Burning se dedicaba a analizar la escena, reconstruyendo los acontecimientos en base a las limitadas pistas, Robert se le notaba especialmente nervioso con la situación, sosteniendo con firmeza el arma en sus dos manos. Shining era el hermano mayor de la chica que llevaba ya un par de años desaparecida, se dedicó a ser detective para localizarla, Robert y Burning fueron encargados de entrenarlo, siendo Burning su mentor y Robert el superior. Con una mano empezó a masajear su sien, en busca de aliviar el fuerte dolor de cabeza que tanto lo atormentaba.

-Las balas conectaron, las heridas se acentuaron con la caída-Indicaba señalando algunas ramas rotas en las proximidades de la mancha sangrienta, a una distancia considerable de su origen, algunas incluso se hallaban en la estatua debajo del balcón-Aterrizó aquí antes de hacer Poof.

-¿Hacer "Poof"?-Cuestionó Rober extrañado. A modo de Respuesta el otro oficial de rizos rojizos y contextura delgada: Emuló con sus manos el efecto de desvanecerse, haciendo alusión a que algo se desvanecía del lugar; para dejarlo más en evidencia un poquito de humo se dispersó de las manos de este, para luego despejarse en el aire-Claramente no es un caso normal.

-Entonces, se escapó nuestra principal sospechosa…-Indicaba el capitán presentándose en la escena, escaneando los alrededores en busca de algo que indicara su paradero-Se lastimó la pierna pero aún puede caminar tal parece.

Burning negó con la cabeza.

-Tendremos que acordonar la zona en un perímetro grande para evitar que se aleje mucho-murmuró Robert.

-No podemos dejarla transitar las calles con esas heridas. Robert, tú la detallaste mejor que al resto, sabrás identificarla y Burning-Se dirigía el jefe a este-Espero que tus habilidades de detective sean útiles para dar con su paradero: Tenemos una sospechosa en fuga, armada y herida, una segunda no identificada ni ubicada. El ubicar a la primera debería ser una tarea relativamente sencilla, las heridas son demasiado profundas graves como para llegar lejos. Revisen el jardín de la mansión y mansiones aledañas, esa mujer es nuestra mejor opción para resolver este misterio.

Mientras los oficiales discutían el curso de acción para ubicar a la sospechosa: Una criatura huía de la escena con una chica herida de cabellera morada en sus brazos, oculta en las sombras del mundo donde jamás sería detectada.

.

.

.

-¿Aún no has encontrado nada?-Robert estaba algo acelerado, tenso, lo disimulaba bien más era algo obvio para la cazadora el identificar tales señales de inseguridad. Era su trabajo el ubicar demonios infiltrados, criaturas mágicas peligrosas y demás entes cuya presencia en la sociedad era cada vez más difícil de no ubicar.

-Estoy en ello, sería más rápido si pudiera usar mi magia libremente, pero resulta complicado el hacer ello sin tocar la escena del crimen, no quiero meterlos en más problemas de los que ya están por auxiliarme con esto-Explicaba la chica analizando con cuidado cada rincón de la sala, explorando cada centímetro en busca de una pista, algo que la apunte en la dirección que deseaba, que pruebe lo errada que estaba sobre los demonios.

Nada, no encontró absolutamente nada. No había ningún motivo para cuestionar sus instintos. Asmodeo hizo esto para alimentarse, nada más y nada menos. Una Succubus que prefería recolectar el alma de manera inmediata antes que tomarse varios días en el proceso.

Y pensar que empezaba a creer que realmente no todos los demonios eran así. A fin de cuentas, si algo tan terrible como los demonios resultaban ser más humanos, entonces capaz no todas las criaturas mágicas eran monstruos.

Tras perder todo el día registrando ya no sólo el cuarto, sino la mansión entera, la cazadora se dió por vencida. Asmodeo era un demonio que hacía lo que debía para sobrevivir, así de simple, un animal salvaje que al momento de sentir hambre salía a cazar su siguiente presa. Un animal que le mostró algo de empatía a pesar de que la estaban cazando.

Empatía… Esa palabra ha estado ausente en su vida a lo largo de los 2 años que ha estado salvando personas y cazando "cosas", el negocio "familiar" que tenía Charm y ahora recaía sobre ella. Ese fue el precio a pagar por el aprendizaje de las artes oscuras. Sin embargo, con el paso de los años, de tantas cacerías efectuadas, un encuentro con un demonio particular la hizo tener una perspectiva un tanto extrema sobre esa clase de criaturas mágicas.

(8 meses antes de la puerta de fuego)

Twilight Sparkle tenía una simple misión, deshacerse de un demonio: Había tomado posesión de una niña pequeña de 10 años, Sparkle iba a poner fin a ello.

Fue contactada por los padres, quienes reportaron lo ocurrido y buscaban desesperados ayuda en un iglesia. Debía de ser un procedimiento sencillo, no era su primer exorcismo y el método era el mismo en todos los casos.

-Entonces ¿Cuándo notaron que algo estaba mal con ella?

-Unos meses después de que cumpliera 10 años…

-10 años. . .-Murmuraba Sparkle por lo bajo.

-¿Qué ocurre?

-Nada, no es importante. ¿Algo a lo que su hija sea alérgica?

-Los mariscos.

-¿Quién le da de comer Mariscos a una niña?

-¿Por qué es importante que conozcas ese detalle?-cuestionaba sus preguntas el padre.

-Por nada, simplemente conocer un poco a mis clientes. En fin, hagamos esto, no debería tardar más de unos minutos.

Sparkle ingresó con calma al cuarto de la niña, pudiendo ver a la pequeña sentada en el centro de la sala jugando con sus muñecas, colocando un atlas histórico con una hermosa montaña como el escenario de fondo, al lado del atlas había un cuento para niños abierto en la página del castillo y al frente de este había colocado una pequeña silla hecha de legos como si del trono se tratase.

Twilight no pudo evitar sonreír ante la pequeña.

-Inteligente-comentó llamando la atención de la tímida niña-Utilizar los libros como escenario y crear un trono de legos ¿Es ese el caballero en armadura brillante?-preguntaba con tacto y calidez Twilight.

La niña no replicó, sólo miraba a Twilight tímidamente abrazando una muñeca, una princesa de rizos coloridos y vestido tan puro como la nieve. Sparkle no pudo evitar sonreírle para tomar asiento junto a la niña y jugar con esta.

La cazadora dedicó una buena porción de la noche a jugar y crear una conexión emocional con la niña. Finalmente, tras un par de horas, Sparkle logró convencer a la pequeña de jugar a "atrapa al malo".

-Entonces, todo lo que debes hacer es quedarte aquí, yo haré aparecer al malo y lo atraparemos juntas ¿Ok?-preguntaba Sparkle sonriente a la niña

-¡Sí!-Indicaba esta alegremente.

-Bien, hagamos esto. . .-Sparkle ha hecho muchos exorcismos previamente, todos seguían la misma fórmula, sin embargo, un exorcismo en sí se da cuando un demonio posee a otra persona contra su voluntad, si se trataba de algo distinto, las cosas podrían salir muy mal.

Sparkle nunca más confiaría en lo que le dicen aquellos que piden sus servicios.

-Bien ¿Cómo te sientes peque...?-Antes de poder finalizar la frase, Twilight fue golpeada con fuerza por la pequeña, atravesando la pared y estrellándose contra el tocador de la habitación aledaña, rompiendo el espejo en varios trozos que cayeron al suelo junto a ella.

En el proceso de estrellarse contra el tocador, la hechicera destruyó con su cuerpo parte del circuito cableado de la casa. Iniciando una reacción en cadena que causó un incendio. A su vez, los padres de la pequeña que escucharon el estruendo en la sala de invitados, intentaron acercarse al cuarto de su hija, sin embargo, las llamas los aprisionaba en el cuarto.

-N-No entiendo… Cof Cof Cof... Debí mandarte al infierno… Cof Cof Cof ¿Qué pasó?-se cuestionaba esta a sí misma en voz alta.

-Tú exorcismo "funcionó", más no como esperabas-Una mirada de terror se dibujó en Twilight. Si su exorcismo resultó efectivo, debió de deshacerse del ente que estaba ocupando un cuerpo que no le pertenecía, ese cuerpo no le pertenecía al demonio, a menos que...

-No puedes exorcizar un cuerpo que me pertenece por contrato.

Fue en ese instante que Twilight logró unir los puntos. Si el demonio poseía el cuerpo de la niña por contrato, significaba que ese cuerpo era suyo, lo que implicaba que su exorcismo fue exitoso, pero en lugar de mandar al demonio al infierno, envió el alma de una niña pequeña de 10 años allá abajo.

Sparkle se sentía enferma, asqueada, mareada. Pero por sobre todas las cosas, la ira era presente en su rostro como una constante en una ecuación que nunca cambia.

-Bastardo ¿Engañar a una niña pequeña para obtener su cuerpo?

-El contrato no fue con ella-Un gesto de su cabeza señalando hacia una foto familiar le dió a Sparkle la información necesaria.

-Hijos de puta…-Murmuró para encarar nuevamente al demonio, el golpe en su cabeza la había aturdido más de lo necesario, no tenía las fuerzas para recomponerse de tal ataque, al menos no las necesarias para sobrevivir o esquivar su siguiente ataque, fue en ese instante que observó los trozos del espejo que la rodeaban. Tomando uno de estos y preparando un hechizo improvisado.

.

.

.

Mientras Sparkle se retiraba caminando con calma, atravesando la puerta de entrada de la casa en llamas, esta se volteó para mirar a los padres de la pequeña atrapados en las llamas, pidiendo su ayuda, que los auxiliara.

Twilight les dió la espalda y los abandonó a su muerte. Si eran capaces de condenar el alma de una pequeña al infierno, era justo que estos ardieran como ella.

(En la escena del crimen)

-Encontré algo-la voz de Burning consiguió expulsar a Twilight de sus pensamientos, llamando su atención de manera inmediata. Cargando consigo un libro de cuentas bancarias.

Sparkle detalló el libro, viendo la página que señalaba el detective, notando un detalle cuando menos peculiar: De la noche a la mañana, los ingresos de la empresa familiar (cuyos ingresos sufrieron un gran golpe) de la noche a la mañana se dispararon por los aires, como si las acciones de la empresa se acomodaron en cuestión de 24 horas.

No sabía mucho de economía, comprendía que las acciones en una empresa eran algo muy delicado y volátil: Un día podías estar en el mercado y al siguiente recogiendo latas en la calle, más que un cambio de tales proporciones se diera, ante una situación de pérdidas surgida de una decisión errónea de expansión del capital, resultaba muy difícil de creer que la empresa se recuperase con tal velocidad.

Analizó con más calma el libro de cuentas, viendo con detalle la información ingresada en este. Las acciones de la empresa se dispararon debido a una serie de préstamo sin intereses donde dicho dinero fue utilizado para recuperar y catapultar la expansión del capital. Acuerdos entre empresas por debajo de la mesa no era nada nuevo, sin embargo la cuenta privada donde se efectuó la transferencia pertenecía a una empresa de empaquetado al sur de Canterlot.

Twilight reconocía este modus operandi. Una empresa aleatoria, que de la nada realizaba una gran transferencia monetaria a una compañía en problemas con posibilidad de quiebra para luego de un par de años el CEO fuera cambiado por la mesa ejecutiva sin previo aviso o muriera de manera inesperada.

-Este sujeto murió como pago a un contrato-Indicaba Sparkle con calma a Robert y Burning, quienes voltearon a ver a la dama.

-¿Un contrato?

-Sí, un acuerdo financiero que llevó a cabo con Mammón, es el pecado capital de la avaricia. El demonio que estaba rastreando, si bien era un demonio de alto rango, solamente fue a recolectar su deuda, el sujeto estaba muerto desde que cerró el trato-Finalizaba Twilight colocando el libro en un costado-Gracias por todo, chicos.

-No hay de qué y... ¿Qué harás ahora?

-Tengo que encargarme del demonio que recolectó el contrato.

-Te podemos ayudar.

-No sé si están capacitados para tal tarea... Que uno de ustedes sepa algo de magia no significa que realmente se especialice en esta área de trabajo. Aunque, si quieren hacer algo por mí, díganle a Shining que estoy bien.

Twilight sabía, Robert y Burning pensaron que no, pero al parecer la mujer estaba al tanto de dónde estaba su hermano y lo que hacía. Shining dedicó toda su carrera profesional con el objetivo de ubicar a su hermana, se convirtió en detective de homicidios tras la desaparición de Sparkle, en un intento por tratar de ubicar a su hermana, a fin de cuentas, para desaparecerse por tanto tiempo sin dejar rastro alguno, necesitaba ser un detective excepcional.

-Tu hermano te...

-Ah, casi se me olvida: Gracias por cubrirme.

-¿Cubrirte?-Cuestionaba Robert sin comprender a qué se refería.

-Burning, Robert-A eso se refería-¿Qué hacen tocando la escena del crimen? Aún no hemos terminado los del equipo de forenses.

Estos al voltearse notaron la ausencia de la mujer que los acompañó en su momento, iba a ser un día largo, pero al menos algo bueno sacaron de todo esto, podrían decirle a su compañero y aprendiz que su hermana menor seguía con vida, regresarle las esperanzas que había pérdido.

.

.

.

Asmodeo estaba decepcionada, de un humor pobre y se notaba con facilidad. Varios minutos llevaba teniendo un encuentro íntimo con uno de sus contratos. Uno de muchos. Sin embargo, su humor estaba jugando en contra, cosa evidente cuando al ver detrás de ella notó que casi había matado al chico que la tomaba.

-Maldición…-murmuraba por lo bajo para concentrarse de lleno, empujando al pobre tipo sobre su espalda y retomando el acto por unos minutos más para devolverle la gran parte de su alma que casi le arrebató por completo.

Tras una disculpa sincera y una ronda más sin alimentarse como muestra de arrepentimiento. Asmodeo optó por dejar de lado su recolección de almas por el resto del día. No comprendía el motivo tras su empatia hacia esa cazadora. O capaz sí lo hacía, le resultaba más fácil el ignorar el verdadero motivo tras su empatía, tocando con calma un collar con forma de corazón que cargaba alrededor de su cuello, Sparkle no era la única que había pérdido personas en su vida. Fue así, como por primera vez en muchos años de existencia, la demonio se encontraba bebiendo sola, disfrazada, mezclada entre el resto de humanos, llegando incluso a rechazar posibles futuros contratos de cualquier hombre o mujer que se le acercase.

-Para usted-Indicaba el bar tender para entregarle un trago de whisky a la dama.

-¿Quién me lo brinda?-Estaba habituada a ello, y ya era la quinta bebida que le ofrecían, no iba a hablar con él, no le iba a aceptar el trago, estaba cansada de todo esto, sólo rechazaría el trago amablemente antes de abandonar el local.

-La señorita de allá.

Asmodeo giró su cabeza, para contener la respiración por unos segundos. Sentada en una esquina del local, Twilight Sparkle disfrutaba de un botella a medio vaciar de la misma bebida que le ofreció a Asmodeo.

Esta esbozó una delicada sonrisa, para tomar el vaso y acercarse a la cazadora.

-¿Viniste a terminar el trabajo?

-Si quisiera hacerlo, te hubiera matado cuando me regresaste las energías y curaste mis heridas.

-Supongo que tienes...

-¿Por qué?-Interrumpió la cazadora sin más.

-¿Sinceramente? No lo sé-responde lujuria con sinceridad-Cuando estábamos peleando tras haber hecho el favor a Mammón de recolectar el alma de su contrato. Te miré a los ojos.

-Ajá…

-Los ojos son las puertas al alma, o eso dicen, así que indagué sobre tu vida, tu pasado, por todo lo que has pasado. Comprendo el sentimiento de querer buscar justicia, de castigar con el mismo mazo que te aplastan. Y pues… Las Succubus como demonios somos muy emocionales, sentimos mucha empatía por los demás.

-Comprendo-comentaba Twilight con calma para finalizar su trago, mirando a los ojos a Asmodeo-¿Y hay algo que puedas decirme sobre mi pasado que yo no sepa?

-Sí…

-¿Me lo vas a decir?

-Su nombre es Morningstar. Lucifer Morningstar

-Espera… ¿Lucifer Morningstar? ¿Estás hablando de?

-Mi jefe, el demonio, rey del inframundo, satanás, como quieras llamarle. Él podrá darte las respuestas que buscas, mis poderes se limitan a ver lo que viviste a través de tus ojos y como estabas inconsciente durante el incendio, no puedo ayudar mucho más que darte el nombre.

-¿Qué demonios tiene Lucifer que ver conmigo? ¿Por qué le haría a mi madre lo que le hizo?

-No sé.

-No tiene sentido.

-Lo sé.

-Gracias. De verdad-Finalizaba Twilight para levantarse de la mesa y dedicarle una leve mueca que se convirtió en una sonrisa sincera.

-No hay de qué.

Un silencio incómodo se creó por unos segundos, que se convirtieron en más segundos y decidieron ser acompañados por otros segundos antes de que uno de los segundos se acordara que el segundo que faltaba no iba a poder llegar, así que, finalmente, Asmodeo rompió el silencio.

-¿Necesitas ayuda para contactar con Lucifer?

-Por favor…

-Con una condición.

-¿Y cuál sería esa?

-Necesitaré comida para ayudarte en tu viaje, así que...

-Bueno, un placer conocerte, nos vemos.

-¡Espera! ¿De verdad vas a rechazar mi ayuda sólo porque no quieres alimentarme?

-Ni preguntes. No hay forma de que me convenzas de esto.

-Aaafff… Bien, tú ganas: te ayudaré de gratis.

-¿Ayudar, de gratis?-cuestionaba Sparkle arqueando una ceja.

-Osea… es navidad pues, época de dar y no pedir nada a cambio ¿Verdad?

-La navidad fue hace una semana y algo, estamos en Enero…

-¿Quieres mi ayuda sí o no?

-Como desees, Lujuria.

-Es Asmodeo...

-Como sea, me da igual tu nombre.

(9 minutos antes de la puerta de fuego)

-Asmodeo-Indicaba Sparkle con calma a la demonio, dándole una leve sonrisa para abrazarla con fuerza-Gracias, por todo... Si salimos con vida de esta ¿Me puedes hacer un favor?

-Claro ¿De qué se trata?

-Ayúdame a explicarle a mi familia dónde he estado y lo que he hecho.

Asmodeo simplemente le dedica una leve sonrisa.

-Claro, no hay problema alguno