DISCLAIMER: Los personajes aquí desarrollados le pertenecen a HIRO MASHIMA.

La mañana le cayó pesada. De nuevo se había dormido llorando un poco, había pasado tanto tiempo junto a Gray, que su ausencia cada vez se tornaba más espantosa, la depresión de Juvia al principio era graciosa, todos en el gremio se reían con las cosas que decía, y su preciosa cara de llanto. Pero pasado el tiempo, hasta los mismos magos hablaban entre sí. Consideraban que Gray era un idiota por haber dejado a la mujer que siempre le cuidaba la espalda, esa que le daba todo a pesar de no haberle pedido nunca nada a cambio más que un poco de amor y atención. Juvia oyó charlas algunas veces y encima de todo defendía a Gray.

Pero era hora de ir a trabajar, buscaría de nuevo y como siempre alguna misión cercana que le permitiera volver pronto. Le daba pánico el hecho de que él regresara y no estar ahí para extenderle los brazos. Se le había hecho un tanto tarde, pero debía bañarse y lavarse el rostro, de nuevo se le marcaban las ojeras por culpa del llanto. Otra vez rumbo a Fairy Tail, de nuevo con esa aura de soledad que la rodeaba. Llegó y no había ya nadie disponible, todos habían partido, a excepción de unos cuantos que estaban en la sala común.

Solo quedaba una misión, una misión que realmente no era tan lejana, pero pedía como mínimo DOS magos. Juvia no vio a ninguna de las chicas con las que regularmente hacía esas misiones, pero, ahí estaba Ueno, recargado junto al tablón.

— ¿Y entonces, Juvia-chan? ¿Me vas a invitar a hacer esta misión? —

Hasta Mirajane había partido, Juvia dio varios vistazos esperando que alguien más se ofreciera, pero al final tuvo que aceptar. El lugar era Sunflower, un pequeño poblado en las montañas de Fiore, a medio día de camino. Era un día nublado, parecía, según Akihiko, que Juvia atraía el clima a su estado de ánimo, por eso había sido un año con poco sol en Magnolia.

Él no dijo palabra alguna, Juvia tampoco, Akihiko estaba maravillado con ella, podía mantenerse tan fiel y leal al famoso Gray. No había querido preguntar acerca de la relación de ellos, pero no se imaginaba porque Gray la había dejado sola y triste en el gremio, supuso alguna misión importante, sino... ¿Por qué dejaría a su mujer?

Medio día tuvo que pasar para que llegaran, estaba entrando la noche cuando entraron en SunFlower. El pueblo era pequeño, muy pequeño, pero las casas eran bastante grandes y llamativas. Había unas aguas termales que estaban abiertas las 24 horas. El servicio lo solicitó un señor llamado Takahashi. Juvia y Akihiko fueron a presentarse y preguntar más acerca del caso, era un señor muy viejo, pero sus ropas se veían demasiado finas y portaba joyas.

— Jóvenes... La gente como ustedes no sabe acerca de los viejos poderes de la tierra. Magnolia fue bendecida con el agua mágica que manejamos en este lugar. Solo para gente que quiere liberarse de estorbos y mejorar. Convertirse en mejores versiones de sí mismos. — Los magos se quedaron oyéndolo, no entendían la relación de una cosa y de la otra, al notar eso, Takahashi procedió a explicar.

— El agua que hay en el último estanque de nuestras aguas termales, tiene propiedades mágicas excepcionales, le ayuda a las personas a ver su realidad. Pero alguien ha estado tapando la fuente de nuestro estanque, en los últimos días ha habido mucha menos agua que antes. Es como si alguien quisiera robársela. — de verdad no parecía un trabajo para dos magos, pero Akihiko y Juvia no dirían nada, ya habían llegado y era hora de trabajar. Takahashi los llevó hasta el estanque, que parecía estar muy metido entre las colinas, como si se tratase de un secreto.

El lugar estaba iluminado por lámparas, estas lo rodeaban todo. Juvia tenía que sentir el flujo del agua, buscar por donde venía y llegar al punto dónde se había cerrado la magia. Lo hicieron demasiado rápido, no contaban con el hecho que ella era una excelente maga de agua, así que fue tan fácil, que para la noche ya estaban listos para regresar. Aunque Akihiko se negó a viajar de noche, la mujer quiso hacerlo, el señor Takahashi les proporcionó transporte, por lo que llegarían más rápido que a pie, mucho más rápido, además, a cada uno le dio su pago, una propina y una botellita con agua de la realidad.

Ueno guardó la suya, no la necesitaba. Pero durante todo el camino a carreta, Juvia observaba la botella. Era pequeña, pero sentía una potencia mágica muy alta. ¿Esa botella ayudaría en algo alguna vez?

— ¿Por qué siento que quieres beberla, Juvia chan? — Los ojos negros del muchacho se clavaron sobre los ajenos, pero no siendo hosco, lo hacían de una manera suave, como buscando comprenderla.

— Juvia necesita saber cosas... Si Gray-sama volverá, si Gray sama realmente dijo aquello... Sino estaba solo siendo bueno con Juvia por lo de la pelea, la cicatriz... Juvia necesita enfrentar la realidad. — Ahora Akihiko sabía que no eran pareja, y solo sintió desprecio por alguien que no conocía. Una vez en los dormitorios, cada uno fue a su rumbo, Ueno iba pensando en aquel día raro, y Juvia en beber el agua. Era una decisión que debía tomar bajo todos los riesgos. Enfrentarse a la realidad no era su máximo, siempre vivía sumida en su mundo de fantasía, y ese mundo lo sostenía ese amor que tenía por Gray.

Al fin, en su habitación, tomó el contenido de la botellita de cristal para después caer en un profundo sueño que más bien parecían pesadillas. Durante toda la noche lloró mientras dormía, y en su cabeza pasaban todas las veces que estuvo con Gray y la actitud del mago. Una y otra vez, una y otra vez.