Al día siguiente, la tribu Spix se encontraba de Luto, su líder que había dirigido a la parvada por muchos años, había fallecido.
Todos, se encontraban a las afueras de su territorio, del lado contrario al Scarlet, donde se encontraba un Rio bastante amplio.
Ahí, Blu y Perla decidieron hacerle un funeral vikingo al Guacamayo, colocaron su cuerpo cubierto sobre una corteza de árbol.
Blu, con determinación, decidió dar unas palabras frente a todo el mundo.
-El líder Eduardo fue un buen macho, el guió a todos nosotros a lo mas recóndito de la selva para evitar nuestra extinción, hizo grandes cosas para mantenernos a todos a salvo, y esperemos que este sea su merecido descanso- mantenía una postura firme, dejando brotar unas lágrimas.
Perla dio un paso enfrente. -El... Mi padre, lo perdí una vez, pasando mucho tiempo alejada de su presencia, y ahora, lo perdimos para siempre... Aun así, del otro lado, esperemos consiga el descanso eterno...- ella consigue aguantar las ganas de caer en llanto, solo manteniendo su frente en alto.
El resto de guacamayos estaban conmovidos por lo que la pareja había dicho, sobretodo Mimi, la hermana de Eduardo y Tía de Perla, quien sólo miraba con ojos llorosos el momento.
Después, Con la ayuda de su hijo Tiago, le prendieron fuego al cuerpo con un par de rocas, cuando este entró en combustión, lo empujaron para que navegara hasta que su cuerpo sea calcinado en el Rio.
-¡Nunca olvidaremos esto! Y para vengar su muerte, ¡Haremos que los Scarlet paguen por lo que hicieron!- dijeron Blu y Perla al unisono, los nuevos lideres de la tribu de los Spix.
Todos los guacamayos dieron unos Graznidos al aire, recitando un especie de canto lúgubre, despidiendo a Eduardo a mejor vida.
Pasaron unos minutos y todo el mundo abandono la zona, cada uno regresando a su respectivo nido, unos para llorar la pérdida, y otros para pensar que sera de ellos, al igual que los dos nuevos lideres se dirigían a su nido con sus hijos... Todos tenían la Misma duda... "¿Que haremos ahora?"
El Nuevo Régimen.
Pasaron unos días, la selva se veía tranquila y pacífica, las aves vivían su vida como cualquier otro día. Mientras, en la base central, es decir, el nido del difunto líder Eduardo, se encontraban Blu, Perla, Roberto y Mimi discutiendo que seria de la comunidad y que harán en caso de una posible invasión.
-Bien, estuve toda la noche pensando en otras cosas junto con Perla- decía Blu, caminando un poco en círculos.
-Si, y ambos llegamos a una conclusión- continuó Perla, suspirando.
-Entraremos en Guerra, esos malditos plumirojos solo entraron para asesinar a Ed...- Blu gruñe un poco.
-Si, la única razón que se nos ocurre es que quieran hacer caer la tribu, como el era la cabeza del grupo, sería mas fácil ir por él primero- finalizo Perla, mirando a los demás.
-Este... Y de verdad seria necesario una... Guerra?- preguntó Mimi.
-¿Que otra solución tenemos? No hemos podido acceder a su lado para hablar con Felipe, si ellos quieren guerra, se las daremos- Respondió Blu.
-Mhh pero eso podría ocasionar muchas bajas, ellos son mas que nosotros, definitivamente nos harán añicos- dijo Roberto, un tanto recuperado de los golpes del otro día, aunque adolorido aun.
-Si, eso es verdad... Por eso, Blu planeo unas cosas- Perla le entrega unos papeles a Blu.
-Si... De hecho, con Eduardo, había cosas que no podíamos hacer, pero, ya que nosotros somos los lideres, podremos- abre los papeles, mostrando armas caseras, hechas con cosas que se pueden entrar en la selva: Desde cuerpo a cuerpo hasta lanza proyectiles, además de una versión mejorada de la armadura de Madera, siendo ahora metálica.
-Eduardo estará molesto con estas propuestas- dijo Roberto intrigado de cada cosa.
-lo sabemos, pero, es lo único que podría salvarnos- Perla se muestra sería, decidida a empezar con esto.
-Si, pero, como conseguirán esta cosa brillante... Metal, no?- preguntó Mimi viendo los diseños que habían preparado.
-Fácil, cerca se aquí, encontré unos fragmentos de Avión, quizá se estrelló ahí, podríamos reutilizar todo en el- Respondió Perla.
-Así es, conozco una técnica de fundición que ayudara- continuo Blu.
-Ay dicen cosas muy confusas ambos- Roberto coloca una ala sobre su cabeza.
-También lo sabemos...- Blu toma otro papel. -Cambiando de tema, también planeamos aumentar las defensas, como cada tribu esta una a lado de la otra, sera prácticamente imposible obstruir el acceso de ellos, por lo que se me ocurrió una idea- le muestra a ambos un dibujo mal hecho, pero entendible de un manantial, escondido tras una cascada. -El Jardín sera nuestro refugio-
-¿Estas, seguro de eso?- pregunta Mimi. -El Jardín es un lugar amplio, pero no creo que sea un lugar para refugiarse-
-Pues no, no lo es, por eso, tengo planeado hacerlo apto paro ello- respondió Blu.
-Analizamos todo, el espacio que tiene es suficiente para que toda la tribu este ahí, si Conseguimos provisiones y mini nidos suficientes, seguro la hacemos- continuo Perla, haciendo más cálculos de cuanto podría ser, sobretodo por la comida limitada que tienen.
-Vaya que si han pensado en todo- Dijo Roberto cruzado de alas.
-Pues si, ¡No dormimos en toda la noche!- Blu toma de la mesa un par de recipientes con café, para el y para Perla, bebiéndola al instante.
-Bueno, igual tenemos muchas cosas que podrían ayudar... Plantar cosechas y obtener mas alimento, conseguir mas guardias, y si es posible... Procrear- Perla se sonroja un poco al decir eso. -Como les decimos a todos que tendrán que aparearse con sus familiares para salvar la especie?-
-Ellos lo saben, solo que, deciden no hacerlo- respondió Mimi.
-Es que también, no solo es por eso, también hay machos que no buscan aparearse- dijo Roberto, levantando una pluma de su ala.
-Mh entonces ese punto sera mas difícil de lo que pensamos- Blu bosteza un poco, estirando las alas. -¿Algo mas que debamos discutir?-
-Mmh al parecer que no... solo espero todos estos cambios ayuden a todos- Mimi suspira, aunque aun preocupada.
-Muy bien... si es todo, podemos ir a acostarnos un rato. Igual, a las 5 tenemos que, presentar a la tribu lo que haremos- dijo Perla tallando su ojo.
-Bien... Iremos a dormir un rato, nos despiertan mas tarde- dijo Blu bastante cansado.
-Oigan, esperen... Hay algo que no sabemos ¿que pasara con los chicos?... Los polluelos en general- pregunto Roberto, denotando preocupado por el bienestar de los niños.
-Mhh es lo único que no pensamos...- la guacamaya mira a su marido.
-Mhh lo mas sensato seria no involucrarlos mucho, pedirle a todos los padres y madres de familia que mantengan a los mas pequeños a salvo...- respondió este.
-Uff bueno, creo que ya seria todo...- Perla da un suspiro, mirando una vez mas a su tía y a Roberto, así que, antes de retirarse, fue a abrazar a ambos. -Los quiero...-
-y nosotros también- respondió la guacamaya mayor, dándole palmadas a su sobrina en la espalda.
Cuando ella se separo, se limpio la lágrima que escurría por su mejilla, luego fue con Blu para descansar un rato a su nido, mientras Mimi y Roberto se quedaron ahí.
Mas tarde, a las 5 en punto, la. tribu se encontraba reunida en los árboles, murmurando entre ellos, hasta que Blu y Perla se hicieron presentes.
-Bien, Chicos y chicas, seguro están ansiosos por saber que es lo que les espera el nuevo régimen- dijo Blu tranquilamente. -Entraremos en Guerra contra los Scarlet, por lo que tenemos unas cuantas cositas que seguro podrían interesar a mas de uno-
-Así es, primero, empezaremos con las nuevas normas- Perla saca una hoja de papel. -Se van a asignar nuevos trabajos a diferentes miembros de la comunidad, entre ellos son: agricultor, recolector, guardia y fabricante, cada uno de estos trabajos deberán realizarse con las instrucciones que mi esposo Blu les dara- término ella y le entrego el papel a Blu.
-Así es, yo podre educar a todos en cada cosa, no se preocupen... También, pasando a otros temas... Queda prohibido que hembras y polluelos se encuentren fuera de sus nidos a partir de las 7 PM, es decir, justo al atardecer, sólo podrán salir si es necesario... Los machos por su parte, deberán cumplir con sus labores asignadas, sino, serán penalizados con 3 Días sin alimento, tanto para el, como para su familia...-
Al decir eso ultimo, todos comenzaron a abuchear a ambos, lanzando todo lo que tenían a la ala.
-¡Orden todos!- Grito Perla para calmarlos. -Dijimos que iban a haber unos cambios, son para el bien de la comunidad, ¡así que se nos calman ya!- todos se detuvieron y guardaron silencio.
-Gracias querida- Agradeció Blu. -Bien, pasando a una noticia un poco mas, acalorada, es recomendable aumentar la reproducción entre nosotros, no se si se hayan enterado pero estamos en peligro de extinción, así que si las hembras están de acuerdo, pueden ayudarnos a procrear mas crías, esto no es obligatorio, pero si es necesario-
Mas de uno en el lugar arqueo la ceja intrigado por eso ultimo, pero unas hembras sólo sonreían con una ala en el pico.
-Bien, ahora, queda completamente prohibido, la discriminación entre nosotros, es decir, machos que gusten de otros, o hembras de hembras, serán tratados con respeto, y el que no cumpla con esto, sera castigado, siendo encerrado en una cueva por una semana- Dijo Blu en voz alta, al escuchar esto, nuevamente empezaron a abuchear los, pero el solo miro a su mujer. -No se que esperaba que dijeran-
-Ay No puede ser... ¡Silencio todos!- Perla alza la vos otra vez. -Que poca vergüenza, Neta, tal vez mi padre no acepto las relaciones con parejas del mismo genero... pero el ya... ya no esta aquí, así que, Blu y yo ordenamos y exigimos que la discriminación hacia esos guacamayos se acabe, y si no les gusta, ¡pues se aguantan! Son las nuevas reglas- dijo firmemente, ahora nadie tenia intención de abrir el pico, aunque la gran mayoría tenia expresión de desacuerdo, unos cuantos tenían una sonrisa, esos eran de los que hablaban.
-Gracias Querida, otra vez- Blu ríe un poco nervioso. -Ya para finalizar... Les pedimos de favor que no vayan a involucrar a los críos en estos, vamos a prepararnos lo mas posible para sobrevivir, así que por seguridad de los mas pequeños, no hay que meterlos mucho en este asunto- Finalizo el guacamayo, enrollando su hoja de papel.
La tribu entera murmuraba entre ella, obviamente muchos estaban en total desacuerdo con este nuevo régimen, no les importaba que Perla fuera hija del difunto líder, les molestaba el cambio drástico en cada cosa.
-Bien, todos los machos y hembras disponibles y aptos para realizar tareas, pasen con mi compañero Roberto, el les asignara sus nuevas labores... las escogimos bien, así que no estén fregando sino les gustan- dijo Perla dándole una palmada a Roberto, poniéndolo frente a la muchedumbre, se veia nervioso pero aun así siguió.
Mientras Blu y Perla se apartaron un poco para descansar, sus hijos aparecieron, al menos Carla y Tiago.
-¿Llegamos tarde para las inscripciones?- preguntó el guacamayo chiquito con emoción.
-¿¿Que nos tocara?? Espero algo de batalla y eso- decía Carla igual de entusiasmada.
Blu y Perla solo se miraron, ya juzgando lo que los niños habían dicho.
-chicos, quizá no les quedo claro, pero no podemos involucrarlos- Dijo Blu tranquilamente.
-Así que por favor, regresen al nido, no quiero que los maten- Perla fue directo al grano.
-Ay pero Mamá, queremos ayudar en algo- Tiago se acerca a ella.
-¡No! Ya les dije que fueran al nido, ¡Ahora!- Perla alza la voz nuevamente, esta vez se veía mas furiosa.
-Solo... retiren se, su madre necesita pensar...- Blu aparto a ambos, acariciando a Perla.
El par de críos se miraron, tristes y molestos por aquella respuesta, por lo que se fueron de regreso al nido, y al llegar, solo se dedicaron a quejarse.
-¡Ay no puedo creer que nos quieran excluir de eso!- decía Carla, irritada por lo que estaba ocurriendo, sacando comida de la mini cocina que tenian para comer.
-Se los dije- dijo Bia, haciendo algo sobre un trozo de papel del otro lado de la habitación. -Ellos lo hacen para protegernos...-
-Pues si pero, El... Era nuestro Abuelo... ¡Nosotros también debemos hacer algo!- Exclamo la guacamaya rechoncha.
-Mmh solo somos unos críos, ¿que podemos hacer?- preguntó Tiago en el suelo, jugando con las plumas de sus alas.
-Pues algo a de haber, no podemos quedarnos de alas cruzadas- Carla se sienta en el suelo, haciendo pucheros.
-Oigan, no se ustedes, pero yo ya tengo algo en mente- dijo Bia quitándose sus gafas. -¿Ya ven que papá y mamá dijeron que habían encontrado los restos de un avión?... Pues parece que no serán los únicos en aprovecharlo- se los muestra.
-Wow, eso se ve genial... ¿Funcionará?- preguntó Tiago, asombrado de lo que su hermana hizo.
-Tiene que- Bia lo deja donde estaba.
-Mhh seguro lo hará, aunque sería difícil que te dejen hacerlo- dijo Carla.
-Tranquilos, tengo el presentimiento de que saldrá bien- Bia sonríe para ambos, su cara demostraba mucha confianza en si misma y lo que conseguiría con este proyecto, decidida a ayudar a sus padre y a la tribu~
Continuará...
