Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Todos los derechos están reservados por Disney y Lucasfilms.


EL CAMINO DE LA MARIPOSA

Capítulo 2: Mariposa.

El atardecer se ponía a lo lejos en Nueva Alderaan mientras el grupo de amigos, que se había reunido en la explanada del palacio en donde se encontraban aparcadas las naves, se despedía de algunos de sus compañeros de la resistencia que se habían quedado después del homenaje a Leia. La hora en que sus caminos se separarían, había llegado al fin.

— Cuídate mucho Rey —le dijo la teniente Kaydel, abrazándola fuerte. Ambas habían tenido poco contacto, pero Rey sabía de sobra que ella había sido una pieza clave en los locos planes de Poe, Finn y Rose y que había servido fielmente a Leia desde hacía tiempo así que se sentía muy agradecida con ella. Lamentaba un poco no poder estrechar lazos, pero entendía que hasta ahí había llegado su camino por ahora.

— ¿A dónde irás Kaydel? —le preguntó la Jedi, separándose del abrazo.

— A Dulathia, mi planeta natal, a… no sé —se encogió de hombros—, volver a empezar y estar con mi familia. Quizás algún día nos volvamos a ver, me dio gusto conocerte.

— El gusto ha sido mío también —aseguró Rey con una sonrisa. La teniente le devolvió el gesto y antes de girarse hacia su nave, reparó en el dije de mariposa que Rey llevaba en el cuello.

— Una mariposa mensajera —le dijo, tomando el dije entre sus dedos.

— Todos aquí parecen conocerlas, menos yo que he vivido en un hoyo toda mi vida ¿tan famosas son? — Kaydel rió ante la declaración de la Jedi y le soltó el dije acomodándoselo en su esternón.

— Si, un poco, no te sientas mal, son conocidas por su leyenda y la mayoría de nosotros que hemos estado envueltos en la guerra desde chicos, alguna vez oímos hablar de ellas, así que Rey ¡sigue el camino de la mariposa!

— ¿Cómo dices? —preguntó curiosa moviendo su cabeza de lado.

— La leyenda dice que el camino de la mariposa mensajera te llevará a tu destino y como tú la llevas contigo, estoy segura que lo encontrarás… lo que sea que estés buscando.

— Qué lindo… —susurró, tocando el dije y pensando en Ben. La púnica persona en la que había pensado como su destino.

— Si, es muy romántico. Bien, es hora de irme, chicos —anunció ella. Poe, Finn, Rose y Chewbacca también se acercaron y abrazaron a Connix uno por uno. BB-8 dio pitidos de despedida también.

— Oye teniente —la llamó Poe—. Gracias por todo tu apoyo en nuestros temerarios planes —él se acercó y le tendió una mano a Kaydel para que ésta se la tomara y pudiera subir a la nave—. Si necesitas algo… lo que sea, estaré en Yavin IV dentro de un par de días —dijo, guiñándole un ojo. Ella soltó una carcajada.

— Me daré mi vuelta entonces por Yavin IV pronto… General —la rubia le devolvió el guiño y una amplia sonrisa. Se sentó en su pequeña nave y cerró la compuerta transparente. A los pocos segundos el motor rugió y la nave se elevó para comenzar a perderse en el cielo.

— Vaya, vaya… —comentó Rose—. Tú no pierdes el tiempo ¿no, Poe?

— Era obvio —Finn puso los ojos en blanco—. Pero bueno aquí nadie juzga…

— Así es mi estimado amigo —rió Poe, dándole una palmada en la espalda a Finn.

— Oye Poe, ¿Por qué le dijiste a Kaydel que estarías en Yavin en un par de días? Creí que comenzaríamos a despedirnos en este momento —cuestionó la jedi, algo confusa.

— Verás Rey, pensamos en escoltarte hasta Tatooine, en el Halcón. Será nuestra última misión juntos ¿Qué dices? —le preguntó el piloto con una amplia sonrisa que le contagió a Rey.

— ¡¿Van a acompañarme?! —exclamó asombrada.

— Te dejaremos ahí, nos aseguraremos de que estés bien y entonces nos despediremos temporalmente, es un buen plan ¿no? —prosiguió Finn.

— Iremos todos —dijo Rose—. Poe, Finn, Chewie, C-3PO, BB-8, R2, tú y yo… —Chewie rugió ante la mención de los nombres, en acuerdo.

— Gracias amigos. Es un excelente plan.


El grupo de amigos se había instalado en la cabina del Halcón mientras Poe y Chewie pilotaban y aunque el espacio era algo reducido, ahí se habían quedado todos. Finn acababa de sugerir un juego de preguntas que los haría conocerse un poco más, y les explicaba a todos:

— Bien, estas son las reglas: Pueden preguntar lo que sea y el otro decidirá si contesta o no. Si se quedan callados por más de 3 segundos se entenderá que no quieren responder y podremos hacer otra pregunta a alguien más. Así que Pregunten lo que quieran saber del otro, yo empiezo. ¿Dameron?

— ¿Si? —respondió el piloto sin quitar la vista de enfrente al rumbo.

— ¿Cuántas relaciones serias has tenido en tu vida? —todos quedaron en silencio ante la inesperada pregunta. Finn comenzó a contar los segundos que Poe permaneció callado, estaba casi seguro de que su amigo no quería compartir esa información tan íntima con ellos, sin embargo, sonrió cuando escuchó a Poe hablar:

— Sólo dos. La primera que tuve, cuando era adolescente, fue como a eso de los 18 años, estaba muy enamorado y llegué a pensar en matrimonio, pero éramos muy jóvenes y el encanto natural se acabó después de un año. La segunda, fue con Zorii.

— ¡¿Qué?! —exclamaron al unísono todos.

— Aunque no lo crean, fuimos pareja formal, pero, bueno, nos dimos cuenta que éramos muy diferentes y lo que buscábamos de la vida encajaba mucho. Además de que nunca me perdonó haberme unido a la resistencia y abandonarla a ella y a nuestros amigos contrabandistas.

— Vaya… no me lo hubiera imaginado —contestó Finn.

— Bien, mi turno. Rey —dijo Dameron desviando la atención de su tema— Tengo una inmensa curiosidad, ¿quién te enseñó a pilotar?

Rey no se esperaba esa pregunta y a decir verdad le preocupaba un poco la reacción de todos cuando les dijera cómo había logrado ser una piloto de forma autodidacta.

— Nadie me enseñó —comenzó tímida.

— Pero ¿cómo…? —susurró Rose, pero Rey la interrumpió con su respuesta.

— Aprendí con un simulador que encontré en un caza estelar RZ-1 Ala-A en el desierto. No estaba en tan buenas condiciones, pero lo reparé y, bueno no tenía muchas cosas qué hacer por las tardes después de recoger pedacería de chatarra, así que lo usaba mucho y bueno… creo que funcionó.

— Vaya… —exclamó Poe lanzando un silbido—. Y uno desperdiciando el tiempo en clases… bien Rey, te felicito, tus esfuerzos rindieron fruto, eres un gran piloto.

— Gracias, Poe. Bien, creo que es mi turno —Rey se giró hasta su amiga—. ¿Cómo fue tu vida de niña, Rose? —la chica se sorprendió un poco por la pregunta de Rey, sin embargo, entendió que ella desconocía todo, más que Jakku y tenía curiosidad de escuchar cómo había sido la vida de alguien más o menos de su edad, en distintas condiciones a las de ella.

— Fue muy feliz —dijo ensanchando una sonrisa amplia al recordarse rodeada de sus padres y su hermana—. Vivía con mis padres en nuestra pequeña casita. Mi madre era costurera de las damas de alta sociedad de Hays minor y siempre se la pasaba confeccionando vestidos preciosos. Mi padre en cambio atendía su taller, era mecánico y por eso yo me volví ingeniera. Pae-Pae en cambio resulto ser muy buena para ser piloto. Ambas éramos muy unidas, casi nunca peleábamos y jugábamos mucho. Como ella era la mayor siempre quería darme el buen ejemplo y siempre lo lograba —recordó con añoranza. Las lágrimas aparecieron en sus ojos y Finn y Rey se acercaron a abrazarla.

— Perdóname por preguntarte algo así Rose —se disculpó Rey, dándose cuenta de lo que significaba para su amiga. Había perdido recientemente a su hermana en la guerra—, no quise…

— No, Rey —negó con la cabeza ella mientras se limpiaba las lágrimas con los dedos—. No te preocupes, está bien, estoy mejor… bueno es mi turno. Chewie, ¿cuál es uno de los momentos más felices de tu vida? Uno. Tienes que seleccionar de todos, sólo uno que en verdad atesores—preguntó la Haysiana. Chewbacca se quedó callado por un momento con las garras sujetando el volante del Halcón, deliberando, hasta que después gruñó.

A Rey se le llenaron los ojos de lágrimas al escuchar lo que Chewie dijo: Su recuerdo más feliz fue el día en que Han y Leia se casaron y se fueron a vivir juntos, llevándoselo consigo a él. Esta vez, Finn, Rosa y Rey se acercaron al respaldo del copiloto donde estaba su peludo amigo y le acariciaron la espalda y los hombros. Después él volvió a gruñir, formulando la pregunta que le tocaba:

— ¿Cómo que si nos gusta el pastel? —preguntó Poe desconcertado viéndolo de reojo. Chewie volvió a gruñir.

— ¡¿Es tu cumpleaños?! —gritó Finn emocionado.

— ¡Yo nunca he probado un pastel! —gritó Rey.

— ¿Qué dicen si nos desviamos un poco antes de llegar a Tatooine? Conozco un lugar en donde podemos celebrar con una rebanada de pastel y un buen caf —sugirió el general.

— ¡Si! —gritaron Rose y Rey abrazándose y dando saltitos.


— ¡Dios mío! ¡Esto es lo más delicioso que he probado! —exclamó Rey metiéndose otra cucharada de pastel de chocolate y fresas, a la boca—. ¡No puedo creer que haya vivido sin probar algo como esto!

— Rey, ya llevas tres rebanadas con esta, te va a hacer daño —se carcajeó Rose que disfrutaba ver a Rey fascinada con ese nuevo sabor que acababa de registrar en su sistema. La ingeniera apoyó los codos en la mesa y sujetó su cabeza entre sus manos observando a su amiga con una sonrisa—. Me alegra que estés tan feliz. Hacía tiempo que no te había visto sonreír de esa forma. Las cosas eran pura tensión en la base y entre tú, Finn y Poe —le dijo señalando a los hombres del grupo con la cabeza que yacían frente a ellas a pocos metros. Después de haberle cantado a Chewie por su cumpleaños y comido sus respectivas rebanadas, Poe había sugerido a Finn que le invitaran un trago al festejado en la barra del lugar, dejando a las chicas conversando.

— Estar con ustedes me hace feliz y me hace sentir tranquila —contestó la Jedi, contenta.

— Entonces, ¿por qué no vienes con alguno de nosotros?

— Creo que tengo muchas cosas en qué pensar… —el semblante de Rey se transformó en uno triste, al responder.

— ¿Es por él? —le preguntó ella mirándola con ternura y cierto grado de preocupación. Rey asintió. No quería ocultarle las cosas pues Rose y ella se habían vuelto amigas cercanas durante la rebelión. Rey le había contado un poco de su conexión con Ben, sin embargo, nunca había sido muy concreta en cuanto a sus sentimientos, porque en un principio ni ella los entendía, hasta ese momento.

— Él me salvó, dio su vida por mí —Rose le tomó la mano que aún sujetaba la cuchara con el trozo de pastel, entendiendo que Rey se refería a que aquel chico que había puesto a la rebelión y a su amiga de cabeza, había muerto—. Ahora sólo quiero tiempo para mí, para… dejar descansar a Ben y deshacerme de este dolor, aunque no sé si pueda porque —las lágrimas se le escaparon de los ojos sin querer—, no quiero olvidarlo Rose, no quiero…

— Oh, Rey —le dijo acariciándole la mano y limpiándole las lágrimas con la otra libre—. Estoy segura de que nunca lo olvidarás. El dolor pasará, te lo aseguro, pero dejar eso de lado no significa que tengas que arrancártelo del corazón, aunque estoy segura de que nunca podrías. El que estés aquí con nosotros fue el mayor regalo que pudo haberte hecho y estoy agradecida con él por ello. Había algo muy fuerte entre ustedes ¿verdad?

— Si —asintió ella, ahora sonriendo—. Él era bueno Rose, había demasiada luz en él que toda su vida reprimió, convenciéndose de que pertenecía al lado oscuro, fue manipulado por Snoke, por Palpatine desde que era un pequeño y la oscuridad entró a él porque estaba herido y porque buscaba su lugar…

— Y lo encontró a tu lado. Contigo que estás repleta de luz —Rey sonrió por aquello tan lindo que acababa de decir su amiga—. Te entiendo Rey. A veces uno necesita tiempo y espacio para sanar, aunque para los demás no esté tan claro, tienes todo el derecho del mundo de querer buscar un refugio, sólo no te olvides de nosotros. No olvides que estamos aquí para ti y en el momento en que tu decidas, podemos acompañarte en este proceso. Sabes que cuentas conmigo.

— Muchas gracias Rose, de verdad, me siento tan… cuidada y querida por ustedes, no tengo palabras para agradecerles, a todos.

— Finn y Poe quizás no entiendan muchas cosas, pero para eso me tienes a mí, así que espero que hablemos de vez en cuando ¿De acuerdo?

— Te llamaré, lo prometo —le sonrió Rey, recomponiéndose.

— ¡Oigan, chicas! ¿están listas para irse? —les gritó Poe desde la barra a unos metros de ellas—. ¿O todavía te falta acabar con el pastel, Rey?

— Ummm —exclamó Rey observando el plato de pastel que tenía enfrente. Aún quedaban unas tres porciones—. ¿Y si lo pedimos para llevar? —preguntó la Jedi, esperanzada. Todos soltaron una carcajada.


El Halcón Milenario atravesó el cielo naranja por la puesta de los soles binarios de Tatooine. La mítica nave, aparcó a una considerable distancia de la granja de los Lars.

— ¿Estás segura que quieres ir primero tu sola? —le preguntó Poe a su amiga.

— Si. Regresaré a despedirme de ustedes, sólo denme un momento a mi primero.

— De acuerdo —asintió Finn.

Rey enfiló hacia la compuerta exterior del Halcón misma que fue abierta. Entonces la chica se encontró cara a cara con el árido Tatooine. Rey comenzó a caminar, acercándose a la propiedad. Todo ahí era silencio y arena y en gran medida le recordaba a Jakku, salvo por los soles gemelos. La Jedi llegó la granja de los Lars y el antiguo hogar de su maestro Luke y se adentró en ella. Aquella casa subterránea se encontraba sepultada por la arena. Rey tomó un pedazo de acero de lo que parecía una parte de una nave que estaba cerca de ella, sepultado entre la arena y se permitió usarlo como cuando era niña, para deslizarse por la arena cuesta abajo para llegar al corazón de aquel hogar.

Observó con detenimiento. Le llevaría algo de tiempo hacerla habitable, pero podría. Tenía unas ideas en mente. Con el uso de la fuerza hizo que la arena que sepultaba la vivienda comenzara moverse y esparcirse para liberar la casa y así las entradas a los cuartos y los túneles de la casa quedaron despejados en cuestión de minutos.

Rey quería quedarse ahí, para sanar su corazón y meditar. Necesitaba poner en orden sus ideas, su vida y sus prioridades y luego decidir que quería hacer de su vida de ahora en adelante.

La chica se permitió explorar un poco la casa, intrigada. Le hubiera gustado saber más de sus maestros: Sobre la niñez de ambos y su adolescencia. Se sentía ajena en aquel lugar rodeada de fantasmas de historias que nunca llegarían a sus oídos. Se sentía fuera de lugar, pero tampoco quería ir con Poe o Finn quienes tenían planes más concretos que ella misma. No se sentiría más cómoda, así que de los males ella escogía el menor. Un lugar en donde pudiera ser solo ella por un tiempo, no estaba mal.

Rey terminó de explorar la casa y subió las escaleras que llevaban hacia la superficie de Tatooine. Suspiró. Caminó un poco alejándose de la granja y escogió un punto de ese lugar. Se hincó y de su mochila sacó un pedazo de tela que extendió en el suelo, en donde depositó los sables de Luke y Leia y luego los envolvió. Haciendo uso de la fuerza, hizo ceder la arena para depositarlos en el hoyo que se había formado. No estaba segura de que fuera un buen lugar para dejarlos, pero mientras los tuviera con ella, en esas condiciones en que su alma estaba conflictuada, no sería capaz de seguir con su vida. Se prometió desenterrarlos el día en que ella se hubiera sanado, de todo: De la muerte de Ben, de sus maestros, de su procedencia, de su soledad.

No era culpa de sus maestros, a decir verdad, no tenía que ver más que con ella, con lo que sentía al respecto de todos los eventos que habían sucedido alrededor de su vida. Los amaba, y estaba agradecida con ellos, con sus amigos y sobretodo con Ben. Pero ahora solo sería ella, enfrentando su destino, por ella.

Rey tomó entonces aquel sable en el que había estado trabajando ese último año y lo encendió. Su hoja dorada se mostró ante ella. El color que le había sido destinado, le había indicado a Rey que su camino sólo correspondía a ella. Ninguna herencia debería nublar su juicio. Claro que había aprendido muchas cosas que pondría en práctica, pero se prometió que tomaría sus propias decisiones escuchando a su corazón y anteponiéndose primero ella.

El sonido de los pitidos de BB-8 la sacó de sus pensamientos. El droide acababa de ir por ella para que regresaran al Halcón y se despidieran todos. Rey apagó el sable, se lo colgó a su cinturón y caminó con el droide a donde se encontraban sus amigos.


— Los quiero mucho amigos, a todos —les dijo Rey, envuelta en un abrazo con Poe, Finn, Rose y Chewie. BB-8 también se había apretujado entre las piernas de todos—. Gracias por desviarse de sus caminos y venir a dejarme hasta acá.

— Te quiero Rey, cuídate mucho, y hazme una llamada de vez en cuando ¿Si?

— Lo haré Rose —prometió nuevamente la Jedi—. Cuídate mucho y cuida a Chewie —el peludo se acercó a ella, la abrazó levantándola del suelo y le gruñó unas cuantas cosas.

— Si, Chewie, prometo ser responsable conmigo. Cuídate y cuida a Rose y gracias por todo.

— ¿Tienes suficientes créditos? —le preguntó Poe a Rey.

— Si, los gobernantes de todos esos planetas fueron bastante generosos con nosotros. No creo necesitar tanto, prometo administrarlo bien.

— De acuerdo Rey —la abrazó ahora él—. Cómprate un speeder o una nave para ti, la vas a necesitar, y un comunicador, para hablar. Recuerda que quedamos en informarnos acerca de nuestros paraderos.

— No creo irme de aquí pronto, pero lo tengo presente. Me reportaré. Cuídate mucho Poe, no te hagas contrabandista, sé un hombre de bien y consigue un buen amor.

— Anotado, jovencita Jedi —le dijo guiñándole el ojo.

— Rey, cuídate enserio. Si necesitas algo, lo que sea, sólo tienes que pedirlo y vendré, ¿de acuerdo? —Finn la abrazó con fuerza y reprimió el impulso de ponerse a llorar.

— De acuerdo Finn —rompió el abrazo ella—. Cuídate mucho, espero que tengas éxito en tu nueva misión, sé que ayudarás a mucha gente y encontrarás tu procedencia, sólo sé paciente, y recuerda que tu sangre no te define.

— Recuérdalo tú también, Rey, por favor —ella asintió.

— Piensa también en el asunto de la fuerza. Quizás algún día podamos entrenar juntos, quizás puedas llegar a ser un Jedi.

— Lo pensaré, por el momento creo que aún no estoy listo, pero te lo haré saber.

— Oye Finn… ¿Sigues teniendo esos sueños…? Ya sabes, los de la mariposa mensajera…

— Anoche ya no soñé acerca de eso.

— Ahh, ya veo —comentó un poco desilusionada.

— ¿Por qué preguntas?

— Por nada. Simple curiosidad. Te quiero —dijo, abrazándolo—. Salúdame a Jannah y a Lando. Buen viaje a los tres en su aventura.

— Suerte para ti también, Rey.

El último que se le acercó fue BB-8. Rey se agachó y le enderezó su antena y le dio unas palmadas cariñosas en su tronco redondo.

— Cuídate BB, sigue siendo el buen droide que eres y cuida mucho a tu amo —el astromecánico dio pitidos felices. Le agradeció a Rey por ser tan amable con él y vivir muchas aventuras juntos—. Cuídense chicos.

Rey puso un pie afuera de la compuerta del Halcón mientras sus amigos regresaban al interior de la nave. Minutos después el motor del Halcón ronrroneó y la nave comenzó a elevarse. En la compuerta aparecieron todos, despidiéndose de ella con la mano y sonrisas impregnadas de nostalgia.

Rey les devolvió el gesto, sin poder evitar que las lágrimas se le escaparan, sin embargo, agradecía que sus amigos ya se encontraran a una distancia considerable como para no poder distinguir su semblante.

Cuando el Halcón Milenario se perdió en el cielo de Tatooine, Rey dio rienda suelta a su llanto: Tenía tanto que sacar que se quedó ahí, frente a la granja de los Lars, con un futuro incierto mientras las lágrimas que había estado reprimiendo durante tanto tiempo salieron sin control.


Finn conducía a toda velocidad su U-Wing azul sobre el desierto de Tatooine. Estaba nervioso y muy preocupado. Un pitido lo hizo reaccionar y contestó enseguida la llamada:

— ¿Cómo vas, Finn? —dijo Poe sin más. También sonaba preocupado.

— Estoy divisando la granja. Aterrizaré y en cuanto sepa lo que pasó te contacto.

— De acuerdo.

Finn aparcó afuera de la propiedad en donde Rey se había confinado hacía un año. Bajó lo más rápido que pudo y entró sin más a aquella casa.

— ¡Rey! ¡Rey! —gritó en medio de aquel solar, sin obtener respuesta. Se alarmó enseguida. Recorrió la casa buscando la que sería la habitación de su amiga, la cual encontró después de ir a la cocina y al baño.

Cuando entró ahí, vio que la cama estaba hecha. Había regadas piezas eléctricas y mecánicas en el suelo y el intento de closet de la chica estaba vacío.

El chico se agarró la cabeza, frustrado y asustado. Hacía días que Rey no contestaba las llamadas que él y Poe le hacían. En primera había pensado que ella quería espacio o que su transmisor se había dañado, pero después había recordado que, en su última conversación, Finn le había comentado a Rey que el sueño de la mariposa, después de un año había vuelto a aparecer. ¿Acaso significaba algo para ella…? El ex stormtrooper decidió comenzar a buscar pistas sobre el paradero de su amiga. Revolvió los cajones de la cómoda de Rey y el buró al lado de la cama, pero no encontró nada. De pronto divisó un escritorio que estaba dispuesto en el fondo del cuarto y fue hasta ahí. Se encontró con el collar de mariposa azul de Rey y una nota con su torcida caligrafía, que decía:

— "Seguiré el camino de la mariposa" —y eso era todo. Finn frunció el ceño. Estaba harto de ese bendito sueño y de esa mariposa azul, porque no entendía nada. Se apresuró hacia afuera, a su nave y llamó a Poe para ponerlo al tanto y descargar toda su frustración.

— ¿Y bien? ¿Se le averió el transmisor o que…?

— Rey no está —lo interrumpió—. Dejó una nota y su collar de la mariposa mensajera. Dice que seguirá el camino de la mariposa. Hace unos días le conté que mi sueño había regresado y eso fue lo último que le dije. Estoy harto de todo esto Poe. ¡No entiendo ni un carajo! ¡Estoy preocupado! ¡Ella debía decir a donde iba a ir! ¡Era nuestro acuerdo! ¡Demonios!

— Finn, no has pensado en que ¿ese sueño tiene que ver con ella y no contigo? —lo interrumpió su mejor amigo.

— Sí, claro que lo he pensado, pero… ¿Cómo…? —Finn se quedó callado mientras el peso de las cosas caía encima de él, iluminándolo. Poe pareció notarlo del otro lado del comunicador, porque no dijo nada y esperó a que su amigo fuera el que lo dijera en voz alta.

Finn se recargó en su U-Wing y miró hacia el horizonte de Tatooine, mientras las pistas encajaban: El vínculo entre ellos dos se había roto al morir Ben Solo y ella ya no era capaz de sentirlo en la fuerza. Rey debió haberlo buscado en el vínculo incontables veces sin obtener respuesta y al cabo del tiempo ella dejó de querer contactar a Ben porque aquello le causaba dolor y porque era inútil al saberlo muerto. Pero Finn era sensible a la fuerza y era una de las personas más cercanas a Rey… Entonces, él había sido la única opción que Ben Solo había tenido para hacerle saber a Rey que estaba vivo. Y aunque por alguna extraña razón estos habían cesado por un largo año, los sueños eran la clave del lugar en donde se encontraba el joven, esperándola:

— "Que siga el camino de la mariposa…" —recordó aquella voz gruesa que no había estado tan clara y que pensaba no haber conocido, aunque en parte eso era cierto: la voz era la de Ben Solo y él sólo había conocido la de Kylo Ren, y aunque se trataba de la misma persona, sonaban totalmente diferentes. Aquello, había sido la indicación que Ben le había estado dando a Finn para que Rey tuviera una pista y fuera a buscarlo. Luego estaba el collar que habían encontrado en Nueva Alderaan, cosa que había sido una gran coincidencia o quizás alguna treta de la fuerza para terminar de sellar el camino que Rey debía seguir y el cuál debía descubrir con el tiempo. Y ese tiempo ya había llegado. Finn soltó una carcajada audible, que hizo reaccionar a Poe, extrañado.

— ¿Te volviste loco, Finn? Hace un minuto no parabas de maldecir

—Poe ¿de dónde son originarias las mariposas azules? —le preguntó de sopetón, interrumpiéndolo.

— Del planeta Maridun.

— No me vas a creer lo que tengo que contarte ¿tienes tiempo…?

— Todo el tiempo del mundo amigo.


Tarán! Develado el secreto! Bueeeeno no era tan secreto la verdad. Estaba entre que quería decir abiertamente que Ben está vivo como que quería ocultarlo un poco y al final ha salido una mezcla de los dos. Ahora lo que realmente me interesa será el "como", que igual ya lo tengo en mente y creo y más bien quiero que sea muy muuuuy lindo y romántico, así que esperen por ello. Inicialmente esto iba a ser un one shot. Hasta hoy en la mañana iban a ser dos capítulos y bueno, mientras escribía me di cuenta que tenían que ser tres, jajaja.

Y bien, respecto al cap. No soy muy fan del trío en las pelis, porque no siento esa chispa y esa química entre ellos. Es mas bien forzado y si se dan cuenta no intiman mucho en cosas personales. Poe no les quiere contar acerca de su vida. Rey no quiere contarles sobre su vínculo con Ben, Finn se la pasa llamando la atención de Rey y Rose, bueno, ella sufrió grandes recortes en escenas en TROS, así que, en mi historia si tenían que ser amigos. ¿Cómo? hablando. Contándose cosas íntimas y preocupándose genuinamente unos por los otros.

Respecto al dato del simulador en que Rey aprendió a pilotar, es canon. En el libro, el despertar de a fuerza: La historia de Rey (que tengo y que leí), viene eso explicado. Y en cuanto a que ella nunca ha probado un pastel también se menciona eso en la parte que Han le dice a Finn y a Rey que si les trae un pastel porque cuando se reencuentran en la base Starkiller hacen demasiado alboroto porque están felices de verse y quise hacer referencia a eso. Me da gusto que Rey haya podido probarlo y ser feliz.

Respecto a Rey y Rose, siempre he pensado en que ellas se harían muy cercanas y que Rey le contaría muchas cosas a Rose y viceversa y quiero pensar que Rose sería la primera en apoyar a Rey y Ben.

Se me olvidaba. Sobre los sables, bueno era algo que no quise quitar pero quise darle otro enfoque. No quería usar lo del apellido Skywalker así que eso sí no lo metí. Respecto a cómo se siente Rey, ella tiene muuuucho en qué pensar y sanar y quiere estar sola para poner orden. Está triste y tiene que sacarlo, pero poco a poco empieza a entender que tiene que hacer las cosas por ella y no por sus maestros, amigos y ni siquiera por Ben y eso es algo de lo que tocaré en el próximo capítulo.

Y bueno, esto es todo por ahora. Espero publicar pronto el último capítulo, en el cual ya estoy trabajando.

Muchas gracias por leer! Que la fuerza los acompañe!