POV Levi
Mierda.
Por la santísima mierda.
¿Cómo fue que llegué a esta bochornosa situación?
A ver... Sólo tenía que analizar todo lo acontecido.
Yo conocí a un chico en un pub, parecía tener veinte años por lo menos, era jodidamente alto y demasiado sexy.
Me acosté con él, sí, lo hice.
La mayoría piensa que soy una especie de prostituto, pero no, yo no solía acostarme con cualquiera, ni aunque tuviesen todo el dinero del mundo.
Tenía un juego y estuve perfeccionándolo durante demasiado tiempo.
Yo era prácticamente un imán de hombres, podía volver homosexual a quien quisiera y esa se volvió mi arma más poderosa. Nadie se resistía a mis encantos. Sólo quería divertirme, no había cavidad para el amor, no lo necesitaba. De hecho, mi fama y mi dinero no fueron las recompensas por mi talento en la cama, sino por mi talento manipulando.
No tenía que acostarme con nadie, sólo debía hacerles creer que lo haría si me daban lo que exigía. Un plan perfecto, sobretodo porque siempre elegía a quienes tuvieran un corazón noble, pero roto.
Y Eren me había gustado, esos ojos me habían llamado la atención, el tipo era apuesto y —por muy contradictorio que esto sonara— realmente necesitaba una ronda de sexo casual —su habilidad en las artes sexuales fue un extra que me sorprendió gratamente y agradecí a los dioses de ello— además, Eren tenía todo el perfil de alguien fácil de usar, podía ver claramente su debilidad, tenía miedo de fallar, y bueno, era una presa realmente vulnerable per sé.
O eso creía yo.
¡Mierda!
¿Por qué jamás me di cuenta?
Sólo llevábamos una semana, ¡Una maldita semana juntos! Descubrí que él era realmente distraído y aunque en ese momento no me importaba ahora parecía tener sentido. Siempre estuvo planeando algo.
Mi móvil solía sonar en momentos menos oportunos, eso distraía a Eren constantemente, solía mirar el teléfono y hacer una mueca de molestia.
Oh, por Odín, esa era otra señal de que algo no andaba bien, y yo solo la dejé pasar.
Incluso cuando teníamos sexo, si el móvil sonaba él paraba, se quedaba absorto en sus pensamientos.
Mi primera hipótesis fue que él tenía inquietud acerca de mi doble vida.
¡Aunque claro! No iba a contarle que estaba comprometido con un abogado realmente adinerado y recién divorciado.
Y aunque no estaba con mi prometido por placer ni amor, la verdad era que quería tener una buena vida. En cuanto mi pequeña aventura con Eren terminase me dedicaría a ser un buen amo de casa, mejor dicho, un frígido amo de casa que terminaría dejando a su esposo por cualquier otro hombre con más poder y dinero.
Pero la vida tenía otros planes para mí.
Por eso, en ese momento me había quedado perplejo, mirando a Eren con los ojos como platos.
El muy cabrón sonreía satisfecho, su plan de sabotear mis planes estaba dando frutos.
Mi prometido me había mencionado que tenía un lindo hijo, el cual era su bebé, su adoración más grande.
Cuando lo dijo, en mi mente vi a un niño de menos de diez años. Sentí que sería fácil ganarme al mocoso y después tratarlo cual Cenicienta.
Nunca iba a imaginarme que su hijo, era nada menos que Eren Jaeger, el chico llorón del pub.
¡Joder, es que no se parecían en nada!
Mierda, la verdad no sabía qué hacer.
Grisha abrazaba a su hijo con emoción mientras nos presentaba.
Pobre e inocente prometido, creyendo que era la primera vez que veía a su pequeño querubín, cuando la verdad era otra.
—Espero que puedan llevarse bien —dice tan tranquilo, sin saber la horrible verdad.
Eren sonríe hacia donde su padre.
¿Qué debía hacer?
¿Confesar que me había acostado con Eren?
No, por supuesto que no.
Eren era listo, sabía que no me convenía decir nada, no cuando él era el hijo favorito —y el único— y yo una persona con una pésima reputación.
¿Cuál era el plan de Eren?
¿Esperaba que la culpa me comiera vivo hasta el punto de huir?
En verdad creía que Eren era demasiado listo como para creer que yo iba a alejarme de su padre solo por haberme acostado con él.
Definitivamente ese mocoso idiota no me conocía.
Pero me dolía la cabeza de sobremanera, no me esperaba para nada algo como eso, me había tomado tan por sorpresa que estaba demasiado inquieto por la frustración, no por miedo.
—Levi, mi vida —dijo Grisha de una manera tan melosa que casi me causa nauseas— Estás un poco pálido ¿Todo bien?
Asentí fingiendo una sonrisa coqueta, mi futuro marido se sonrojó levemente y Eren soltó una risilla incomoda que su padre ignoró.
—Claro, es sólo que estoy un poco mareado, debe ser porque no he comido muy bien últimamente.
Mi futuro marido se escandalizó, de inmediato me tomó en brazos, pude ver como Eren desviaba su mirada de la escena.
—¿Cómo es eso posible? Te he dicho varias veces que no te excedas en el trabajo y comas bien... En unas horas estaremos en el restaurante que he reservado para esta noche especial ¿Crees aguantar una hora más? O si quieres Eren puede prepararte un sándwich. No quiero que te desmayes en una noche tan importante como esta.
Giré los ojos.
Sí, toda la semana había estado jodiendo con esta cena especial, nunca dijo específicamente de qué iba todo esto sólo mencionaba que tenía una noticia realmente importante, además de que al fin me presentaría a su hijo —que ya conocía perfectamente— por lo tanto todo tenía que ser perfecto.
Estúpido Grisha.
Estúpido Eren.
—Estoy bien, sólo necesito darme un baño —mencioné mirando la ropa que tenía puesta, la verdad no me dio tiempo de arreglarme en mi departamento, además de que en la espectacular casa de Grisha había una enorme y preciosa tina, así que tenía que aprovecharme de ello.
Mi prometido hizo una mueca de molestia, yo sabía perfectamente que él deseaba estar conmigo en esa tina, pero él aún tenía papeleo que terminar antes de su cena perfecta.
Sonreí como un niño pequeño al sentirme poderoso de nuevo, yo tenía el control, no debía acobardarme por los fetiches del hijo de mi comprometido.
—Claro, amor, ve a relajarte, yo aun debo terminar algunas cosas —sí, eso lo sabía.
Caminé ignorando el hecho de que Eren seguía parado ahí, estaba sorprendido, quizá porque mi reacción fue diferente a la que él esperaba.
Por supuesto que un imbécil como él jamás podría superarme a mí.
Aunque aquella sensación de frustración me hacía un jodido nudo en la garganta.
El agua caliente era realmente relajante, sentía como cada parte de mi cuerpo descansaba y mis músculos al fin se destensaban, la música sonaba suavemente desde el estéreo que estaba en la parte más alejada de mi tina, el aroma a shampoo y velas aromáticas hacían del ambiente algo casi perfecto.
Y sí, dije "casi" ya que el aborto de Eren estaba de pie frente a mí, mirándome con una sonrisa realmente bobalicona.
Ni siquiera me di cuenta de cuando entró al baño —que tenía seguro, pero claro, él tenía la llave—.
—¿Qué estás planeando —inquirí cuando pasé con lentitud la pequeña barra de jabón por mis brazos
Olía a rosas y miel, era tan delicioso.
—¿Eh? —Eren ignoró mi pregunta y solo se dispuso a cambiar las canciones del pequeño estéreo.
—No te hagas idiota, tienes fetiches muy raros al tener sexo con el mismo hombre que copula con tu padre.
Eren rió fuertemente, su risa era realmente oscura, casi con amargura.
—Créeme que no hubiera llegado tan lejos si fuera verdad que coges con mi padre.
Tragué saliva.
Ese idiota sabía demasiado acerca de la situación y me inquietó que, además, supiese de la nula vida sexual de Grisha conmigo.
—¿Y cómo es que tú sabes?
—Pues simplemente porque conozco tus artimañas —dijo poniendo énfasis en "artimañas"—. Cuando los dejas esperando por más es cuando ellos inevitablemente corren como perros en celo hacia ti —esta vez se dedicó a poner un tono de voz agudo, sonaba ridículo—... Y porque leí sus mensajes en tu celular.
Me quedé atónito, aun así traté que eso no se notara, carraspeé y me removí un poco, la espuma resbaló afuera de la tina.
—Jamás dejé mi celular cerca de ti, ¿Cómo conseguiste leer mis mensajes?
—Bueno... El jueves tuviste un orgasmo tan fuerte que te desmayaste durante un buen rato, así que aproveché el momento.
Oh, claro, recordé fugazmente los acontecimientos de aquella vez y mi hipotensión tenía algo que ver en el hecho de que desmayara.
Interesante, ya me tomaba demasiadas confianzas con ese cretino.
"Ah, Levi, no te alteres..." dije dentro de mi cabeza, con la esperanza de que las ganas de patear su lindo rostro cesaran.
—¡¿Qué?! ¡Maldita sea, Eren! ¡Uno ya no puede desvanecerse porque revisan su celular! ¡¿En qué clase de país vivo?!
Pero en esta ocasión necesitaba gritarle aunque fuese.
—Lo dices tú, quién se robó al esposo de una mujer cuya familia ahora se desmorona —dijo con una ácida sátira y después soltó un largo suspiro—. Supe que eras el amante de mi padre cuando encontré una foto tuya en su cartera, desde entonces me he dedicado a observarte.
Y resultó que él era un maldito acosador. ¡Perfecto! Era justo lo que necesitaba, todo eso me caía de puta madre.
Bueno, eso fue sarcasmo ¿Vale? En realidad ni siquiera yo merecía algo así.
—Entonces ¿Por qué te acostaste conmigo?
—Estaba lastimado, mi novia recientemente me había engañado, quise vengarme de mi padre por hacer sufrir a mi madre, pero ahora, después de pensarlo mejor decidí que quiero ver hasta donde puedes llegar con tu estúpida doble vida.
Oh, cierto, su ex era esa chica asiática con corte de honguito, cara de no haber dormido en días —seguro por tanto fornicar— y ese nombre extraño ¿No?
Aún recordaba el rostro de ella al verme salir con Eren, estaba realmente pálida.
Me preguntaba si ella sabía que su ex pareja se acostaba también con hombres.
—Bien por ti, te deseo suerte y espero que no te frustre saber que a mí eso no me importa.
—Haré que te enamores de mí, Levi —soltó con tanta simpleza que quise reír—... Y cuando eso pase, te romperé el corazón y le diré a mi padre que me acosté contigo, será matar dos pájaros de un tiro.
—Y me estás contando tu plan porque eres retrasado ¿No? —escupí con ironía, él ni se inmutó—. Jamás se muestran las cartas antes de hacer la jugada.
Eren se alejó rápidamente del aparato, el cual reprodujo a The Kooks de mi lista de reproducción.
Estaba a punto de gritarle por subnormal, pero él me tapó la boca, casi metiéndome al fondo de la tina. Me quedé mirándolo aturdido y mi respiración repentinamente se agitó.
—Sé que voy a ganarte, Levi —dijo para después lamer la mano que tapaba mi boca—. ¿Quieres saber por qué? —no, en realidad no me importaba, sabía que él sería demasiado débil como para poder hacerme caer—. Porque detrás de esa máscara de rompehogares sin sentimientos hay un delicado hombre, que muy dentro lo único que necesita es ser amado, pero Levi, no puedes escapar de tu pasado y cuando te des cuenta de eso sentirás verdadero dolor.
Rodé los ojos mientras alejaba su mano de mi cara, el tipo hablaba de una manera tan apasionada, que sentía que todo ese rollo lo había sacado de una galleta de la fortuna o una frase de Tumblr. Él era demasiado soñador, definitivamente no podía ganarme.
El juego lo creé yo, lo sabía de memoria, un imbécil como él jamás podría ganarme, ni aunque cambiara las reglas.
—Eres demasiado hermoso, será un placer jugar contigo —susurró y luego entró al agua, aún vestido.
Sentí que era un desperdicio, la ropa siempre sobra.
Me gustaba verlo tan cerca de mí, podía ver cada rasgo de su rostro, desde ese pequeñísimo lunar cerca de su ojo izquierdo hasta lo tersa que era su piel.
El agua escurría afuera de la tina con cada uno de sus movimientos, sus manos tocaban mi cuerpo de una manera que era muy propia de él.
Intentaba ser rudo conmigo, pero jamás lo lograba del todo.
Esa era la señal más obvia de que él jamás podría vencerme, aunque intentase verse igual de frío que yo había algo que nos diferenciaba.
Y eso era nuestro historial de vida.
Cuando su mano tocó por fin mi polla gemí de puro gusto, siempre era agradable sentir las atenciones de Eren.
Y continuó masturbándome hasta que la canción cambió y How Soon Is Now acompañaba mis jadeos.
O estaba ya estaba demasiado sensible —porque Eren lo único que hacía era interrumpir cada vez que sentía que me venía— o hacerlo con música era demasiado excitante.
El intento de hombre sonrió con malicia.
—No sabía que te gustaba The Smiths, ahora me caes mejor.
—Sí, bueno, disfruto plenamente de la buena música —dije pero en realidad ni siquiera me escuché, estaba demasiado extasiado que apenas podía pensar con claridad.
Apreté fuertemente los puños para evitar rogarle que me la metiera ya, debía contenerme, no iba a ceder tan fácil.
Sus labios estaban tan pegados a los míos, pero aun no me besaba, podía sentir su dulce aliento.
De acuerdo, debía hacer que él perdiera el control.
Me enderecé solo para tocar el bulto en sus pantalones, estaba duro, pero no lo suficiente.
—Hey, Eren, parece que necesitas un poco de ayuda —dije sonando inocente, él resopló.
—¿Vas a chupármela? —necesité toda mi fuerza de voluntad para no matarlo ahí mismo.
—Tengo una mejor idea —él alzó una ceja, no muy convencido, aun así me acerqué a su cuello—. Tu cuello es demasiado sensible, sólo necesito chupar aquí para que se te pare —dije clavando levemente mis dientes en el hueco entre su cabeza y hombro, él jadeó y su cuerpo tembló—. ¿Lo ves? Tu titán está creciendo.
—Ugh ¿Tienes que llamarlo de esa manera? —dijo entre jadeos ansiosos, su mano paró de masturbarme y se aferró a mi cadera, succioné con fuerza intentando a toda costa que no le quedara ninguna marca.
—Mmmh, Eren, tu pene es tan grande —susurré ignorando sus quejas.
—Gracias —estúpido arrogante de mierda.
Jalé levemente de su cabello logrando que éste se tensara, estaba perdiendo el control y yo lo sabía bien.
Pero necesitaba incitarlo aún más.
Me separé de él hasta chocar contra la esquina de la tina, el agua se estaba templando pero apenas y lo sentía.
Me miró con confusión y yo sólo sonreí.
—Que lastima que haya tanta espuma, no podrás disfrutar del espectáculo como se debe —dicho esto comencé a meter mis dedos en mi entrada, el agua se colaba haciendo del momento un poco incómodo, pero ya había hecho eso antes así que simplemente me dejé llevar.
Eren no resistió ni un segundo más, puesto que se lanzó hacia mí cual perro en celo.
Sonreí satisfecho y solamente me dejé llevar
—Romperé tu corazón, bebé —me susurró mientras me penetraba con cuidado y dejaba castos besos sobre mi frente.
Me reí entre jadeos, ya que sus palabras no cuadraban con sus acciones... O eso fue lo que creía en ese momento.
—Te deseo suerte, la necesitarás.
Fin del capítulo.
N/A: Me odio intensamente al no poder escribir más en este capítulo, pero espero que les haya gustado, y sobre todo, lamento la demora, la vida siempre se empeña en dejarme sin tiempo o sin inspiración todo el tiempo :"v
Playlist:
Bad Habit — The Kooks.
How Soon Is Now — The Smiths.
¿Review?
