Los personajes y el mundo de Harry Potter no me pertenecen sino a su creadora J.K Rowling. Yo los uso para mi propia diversión y sin ningún fin de lucro.

Advertencias: La historia contiene Slash, es decir relación Hombrexhombre


Harry y Tom conversando dentro de la mente de Harry


Los golpes en la puerta sobresaltaron a Harry, todavía desorientado por el sueño escucho los chillidos de su tía que le decían que se despertara.

- Buenos días pequeño - el saludo mañanero de Tom lo hizo sonreír - ¿Cómo te sientes?

- Me siento mejor ahora - no podía mover bien la muñeca hinchada y el ojo derecho aún no se abría del todo pero el resto del cuerpo casi no le dolía, la magia había hecho un buen trabajo - Buenos días Tom.

- ¡Qué haces perdiendo el tiempo! Levántate de una vez fenómeno, tienes trabajo que hacer. ! Ahora! – su tía seguía gritando junto a su puerta

- Ya voy tía Petunia - escuchó los pasos que se alejaban de la puerta y respiró agradecido, la voz de su tía era peor para su cabeza que los golpes de su tío.

- La mejor manera muggle de arrancarle la lengua a una persona es con unas pinzas- comentó Tom mientras Harry salía de la alacena- cortarla es más rápido pero con las pinzas duele mucho más.

Se dirigió a la cocina mientras Tom hablaba, era algo normal después de que Harry recibiera una golpiza, Tom liberaba de esa manera toda la rabia acumulada. La verdad es que era muy útil, había perdido la cuenta de la cantidad de formas de tortura mágicas y muggles que había aprendido en los últimos años y esperaba poner en práctica algún día.

- Personalmente no me gusta arrancarles la lengua, sin lengua no hay gritos es como quitarle la mitad de la diversión, aunque con ella podría pensármelo.

Harry sonrió a lo dicho por Tom haciendo que su tía lo mirara con ira.

- ¿De qué te ríes? Muévete los ojos de su tía mostraban desagrado cuando lo recorrieron – apúrate y sal de aquí, verte me enferma.

Por supuesto que la enfermaba, Harry podía imaginar que actualmente no tenía la mejor apariencia, su ojo probablemente estaba negro, la muñeca estaba roja e hinchada, los moretones amarillos y violetas que adornaban sus brazos conformaban un cuadro abstracto imposible de mirar; no quería imaginar que tan mal se veía el resto de su cuerpo. Aunque a estas alturas cualquiera pensaría que su tía estaría acostumbrada.

- ¿Sabes cuál es mi favorito? – la voz de Tom bajó y se volvió peligrosa

- ¿Crucio? – Harry tomó pan, agua y salió de la cocina para desayunar en el patio

- Además del Crucio.- Tom siempre había dicho que el Crucio era su tortura favorita- Desollar, es extremadamente relajante.

- ¿Eso es cuando arrancas la piel del cuerpo de alguien ¿no? – lo había visto en una película

- Correcto y es un arte. Tomemos por ejemplo a tu tía. Primero no puedes empezar por un lugar con piel muy delicada ya que los vasos sanguíneos están muy cerca y se desangraría demasiado rápido… –

Comió su desayuno escuchando a Tom explicándole como desollar a su tía paso por paso. La voz de Tom era suave y oscura mientras contaba cada detalle. Una vez vio en la tele un programa sobre asesinos, personas que torturaban a sus víctimas antes de matarlos y se parecían mucho a Tom. Había aceptado mucho tiempo atrás que Tom no era normal, posiblemente estaba loco o era un psicópata, aunque de lo último no estaba muy seguro pues si algo sabía sobre Tom era que lo quería y en la tele escuchó que los psicópatas no tenían sentimientos. Realmente no entendía que le pasaba a Tom pero sabía que su mente no funcionaba igual que la del resto de las personas. Pero a Harry no le importaba, comprendía que Tom necesitaba desahogarse y era la única manera de hacerlo estando atrapado dentro de su cuerpo. A veces, cuando sus tíos lo maltrataban, casi podía sentir la impotencia de Tom, era una masa negra y roja que llenaba su mente. Tenía miedo de que si Tom no se desahogaba de vez en cuando se volvería loco. También acepto que él tampoco era normal, después de todo escuchar tranquilamente sobre tortura y que tu única reacción sea si encontraras alguien con quien probarlo no se considera normal, Harry lo veía como una deformación de moral surgida por ser criado por el mismo Lord Voldemort; para él estaba bien.

- … también hay hechizos desolladores que hacen muy buen trabajo, te enseñare algunos después – ahora sonaba mucho más tranquilo y relajado

- Claro

Harry terminó su desayuno y comenzó sus tareas limpiando la alfombra. La mañana pasó de forma rápida trabajando y conversando con Tom. Mientras arreglaba el jardín uno de los kneazle de la señora Figg vino a saludarlo. Todos le habían cogido bastante cariño desde que había quemado los gatos disecados que adornaban la casa de su dueña. Tanto Harry como los kneazle quedaron felices, Harry no tuvo que oír más historias sobre gatos muertos con sus cuerpos presentes, ver fotos era más fácil; y lo de lo kneazel suponía que era algo psicológico, a nadie le gustaría ver su posible futuro las 24h del día.

La pandilla de Dudley vino a media mañana a jugar en la consola. Harry ya no tenía que huir de ellos, el juego: cazando a Harry, se canceló luego de un pequeño problema que tuvo Piers con una serpiente en el zoológico, el veneno de una mamba negra es de temer. Tom se divirtió de lo lindo ese día, según sus palabras lo único malo es que no hubo funeral.

Al terminar las tareas entró a la casa y se encontró a tía Petunia junto a un gran cubo de metal colocado en el fregadero lleno de unos trapos grises y emitía un olor horrible. Cuando su tía le dijo que era su uniforme de secundaria no sabía si reír o desmallarse.

- ¿Va a llegarme una carta de Hogwarts? ¿Verdad? ¿Verdad? – le preguntó casi en pánico a Tom, que solo le respondió echándose a reír – no te rías, no es divertido –llorar, definitivamente iba a llorar

- Si tengo que usar algo así para ir a la escuela me suicidare y te quedaras sin cuerpo que habitar.- Tom seguía desternillándose dentro de su cabeza - ¡Deja de reírte! ¡Tooomm!

- Ya deja de comportarte como un bebé - le respondió Tom después de calmarse- tu carta debería estar aquí pronto. De hecho deberías revisar el correo, se te olvidó recógelo.

- ¡Merlín! Lo olvidé.

Harry salió corriendo de la cocina mientras rezaba porque su tío no se haya dado cuenta de la falta de la correspondencia. En el felpudo descansaban tres cartas, atravesó la sala con cuidado buscando alguna señal de tío Vernon. Cogió las cartas en el suelo y suspiro aliviado.

- ¡Harry! – la voz de Tom lo hizo saltar

- ¡Que pasa! – miró a los lados asustado pensando que su tío había aparecido

- ¡La carta Harry! ¡La carta!

La emoción de Tom lo absorbió por un momento, entonces bajó la mirada a las cartas entre sus manos y la vio. Un sobre grueso y pesado, hecho de pergamino amarillento con la dirección escrita con tinta verde.

Señor H. Potter

Alacena Debajo de la Escalera

Privet Drive, 4

Little Whinging

Surrey

Tom es la carta, llegó Tom, llegó casi podía sentir las lagrimas corriendo por su rostro

- Lo es pequeño, te dije que llegaría – Harry recordó que Tom estaba tan ansioso como él, aunque sabía que era peligroso lo que más quería era abandonar el No.4 de Privet Drive y volver al mundo mágico.

Harry sujetó la carta con fuerza, aun no podía creerlo, sentía que iba a desaparecer en cualquier momento. Las manos le temblaban cuando acercó la mano a sello con un águila, una serpiente, un tejón y un león que rodeaban una gran letra H. El golpe en su rostro lo lanzó con fuerza al suelo haciéndolo soltar el correo.

- Maldito fenómeno, que demonios haces, tuve que salir yo mismo a buscar el periódico – los gritos de su tío se superponían al grito de furia de Tom en su cabeza – te alimento, te mantengo, le di una casa y una educación a un monstruo como tú que debería haber sido dejado a morir devorado por perros y lo único que tienes que hacer no lo haces bien.

Recogió su cuerpo en el suelo para minimizar su tamaño mientras su tío lo pateaba. Pero el problema no eran los golpes de su tío, era Tom. La furia de Tom hacia ondas por su cuerpo, nunca lo había sentido a tan enfurecido. Su cabeza se sentía como si fuere a romperse en pedazos, su magia se alzó fuera de su control yendo más y más alto guiada por la furia del otro. Todos sus músculos se contrajeron cuando su cuerpo fue llevado al límite. Dolía, dolía mucho.

- Tom, para, Tom me estás haciendo daño, para. Duele, duele

Lágrimas cayeron por su rostro mientras sentía como si su cuerpo fuera a romperse, los músculos estirados a su límite, sus huesos aplastados por una fuerza invisible, su cabeza era una masa roja de dolor que en cualquier momento explotaría para liberar la presión. Siguió llamando a Tom, pero este estaba más allá de la razón. Su magia se liberó de su poder y guiada por Tom ataco a su tío lanzándolo a través de la sala.

La liberación de la magia drenó toda la energía de su cuerpo, no podía moverse, sus músculos no respondían y su mente flotaba en una bruma gris. Podía oír a Tom llamándolo, pero su voz sonaba lejana y débil. La bruma se oscureció y perdió el concimiento.

Harry se despertó aturdido, su cuerpo se sentía pesado y le era difícil concentrarse. Miró a su alrededor intentando entender que era lo que veía. La habitación en la que estaba no era su alacena era mucho más amplia y llena, a su alrededor había todo tipo de objetos que parecían estar rotos, juguetes, un televisor, una pila de libros. Cuando vio los libros la reconoció, era a segunda habitación de Dudley, pero ¿Qué hacia él ahí? Intentó pensar en lo que había pasado el día anterior: recordó haber hecho sus tareas por la mañana, entonces había recogido el correo. ¡La carta, la carta de Hogwarts había llegado! Entonces llego su tío y Tom... Por Merlín Tom…

- ¡Tom! ¡Tom! ¡Tom! – Harry lo llamó desesperado, era la primera vez que se despertaba y lo primero que oía no era la voz de Tom – Tom respóndeme por favor

Al no escuchar una respuesta de parte del otro comenzó a desesperarse. El día anterior Tom se había sobrepasado con su poder y si le había pasado algo, si había desaparecido. Harry sintió como el pecho se le rasgaba, los pulmones se negaron a recibir más aire, no podía respirar. Era imposible, Tom no había podido dejarlo, imposible, imposible. Tom le había prometido que siempre estaría con él, le prometió que lo cuidaría. Todavía tenían que ir a Hogwarts, Tom le prometió enseñarle todos sus secretos. Tenía que mostrarle el mundo mágico lo prometió, no podía haberse ido solo así. Siguió llamando con desesperación a Tom durante horas. Su tía le gritó para que se levantara y por primera vez no le hizo caso por más que esta toco y chilló. Su tío lo golpeó y lo sacudió como un muñeco pero aun así no reaccionó. La tarde cayó y el siguió en la cama abrazado a si mismo llamando a Tom una y otra vez. Su voz se había puesto ronca y su mente se sentía como algodón, pero aun así continuó. Nada más importaba, si se quedaba sin Tom que iba a ser de él, no podía vivir si Tom se había ido, no le quedaba nada. Tom no podía existir sin Harry y Harry no podía existir sin Tom.

La noche llego a Privet Drive y encontró a Harry acostado aun en su cama. Se sentía débil, su cuerpo febril y su mente saltaba del delirio a la realidad. Su mente vagó mientras soñaba en recorrer el mundo mágico con Tom, él le mostraría todo, lugares que nadie más conocía, poderes que nadie siquiera imaginaba. En sus sueños Tom tenía un cuerpo propio, lo abrazaba mientras lo llamaba mi niño y revolvía sus cabellos. Él quería quedare ahí entre los brazos de Tom, la única familia real que había tenido. Tom siempre lo protegería, no permitiría que nadie le hiciera daño. En el sueño corrió hacia los brazos de Tom que lo alzó, le sonrió y le dijo:

- Pequeño despierta – Harry escucho una voz débil y se dio cuenta que no era dentro de su sueño

- ¿Tom? – pregunto con miedo

- Soy yo, estoy aquí, no llores- lágrimas de alivio corrieron por su rostro, Tom seguía ahí, todo iba a estar bien

- ¿Estás bien? - la voz de Tom se escuchaba débil y cansada - ¿Por qué no respondías?

- Me sobrepase, no tenía fuerzas suficientes para comunicarme contigo. La próxima vez no te asustes, no voy a ir a ningún lado. No hay manera que algo como eso me mate.

- Lo siento, me comporte como un tonto, no volverá a pasar – Harry se levantó de la cama y secó sus lagrimas

- No te preocupes, no has hecho nada malo, fue un error de mi parte durante tu enseñanza. Además yo fui el que te hice daño a ti, no debí perder la cabeza de esa forma. Yo soy el que te prometo que no volverá a pasar. Ahora sal del cuarto y busca algo de comer. Necesito que te cuides, para poder recuperarme tengo que absorber tu magia así que tiene que comer lo suficiente al menos.

Salió del cuarto y fue a la cocina por algo de comer, luego regreso al cuarto y se acostó a dormir con una sonrisa en la boca mientras Tom le tarareaba una nana.

Al otro día por la mañana bajó las escaleras para desayunar y de paso preguntarles a sus tíos donde estaba su carta y porque ahora dormía en el segundo dormitorio de Dudley. Cuando llegó al primer piso se encontró con la impresionante imagen de su tío durmiendo delante de la puerta de la calle, ni siquiera Tom tuvo algo que decir en ese momento. El sonido de sus pisadas levanto al tío Vernon que se despertó y acto seguido comenzó a gritarle. Cuando preguntó por la carta su rostro tomó colores alarmantes. Harry fue salvado por tía Petunia que lo llamó para que preparara el desayuno. Al regresar a la sala se encontró con que había tres cartas escritas en tinta verde en la mano de su tío, pero antes de que pudiera siquiera pedir una fueron destruidas en pedazos.

- ¿Tom?-estaba asombrado y confuso con lo que estaba pasando

- Creo que tus tíos no quieren que vayas a Hogwarts, debí esperarlo de su parte, los muggles son muggles después de todo temen y destruyen todo lo que no entienden.

- ¿Qué va a pasar ahora? – pregunto nervioso

- Seguirán llegando cartas – Harry vio como tío Vernon tapiaba al buzón- y nada de lo que hagan los muggles para impedirlo lo detendrá, va a ser muy divertido veras.

- ¿Y si no leo ninguna?

- No, te preocupes alguien de Hogwarts vendrá a buscarte, de hecho lo normal sería que un profesor entregara la carta personalmente a un niño cuyos tutores son muggles.- Tom sonaba hastiado- Supongo que como tus tíos saben del mundo mágico no lo creyeron necesario.

- Entonces solo debo esperar

- Sí. Además recuerda que eres El-niño-que-vivió, estoy seguro que la vieja cabra, alias: imitación barata de Merlín, alias: Albus-quien necesita tantos nombres-Dumby – Harry tuvo que taparse la boca para no reírse frente a sus tíos enviará alguien en quien confié a buscarte.

- Hay Tom te he dicho que no necesitas tener miedo de decirlo, vamos repite conmigo Dum-ble- dore, tu puedes-Harry se dio a vuelta y salió casi corriendo de la sala cuando Tom comenzó a lanzarle improperios

Se escondió en el patio y comenzó a reír histéricamente. Tom maldecía en cada idioma que conocía. A Harry siempre le dio gracia la forma en que Tom se dirigía a Dumbledore. Principalmente su negativa a decir su nombre. Los apodos que se le ocurrían iban desde la vieja cabra hasta viejo come caramelos, pasando por algunos no tan agradables. Una vez Harry le preguntó si su negativa a decir su nombre no era igual a la del mundo mágico de decir Voldemort. Tom tardó 20 segundos completos en darse cuenta que estaba diciendo que le tenía miedo a Dumbledore y juraba que si Tom hubiera tenido manos lo habría ahorcado, luego Harry se había ganado un sermón de casi una hora de por qué él no tenía miedo a Dumbledore y una semana de ley de hielo. Pero era tan fácil enojar a Tom con eso que Harry seguía utilizándolo.

El tema de Dumbledore era algo espinoso para Tom, lo odiaba de manera casi enfermiza. Con solo oír su nombre comenzaba a ver todo rojo. Harry por su parte no sabía que pensar del director de Hogwarts. Tom afirmaba que era malvado a Harry el hombre no le gustaba por un principio básico, lo había dejado con los Dursley durante 11 años. Pero no lo odiaba, después de todo no sabía las razones para hacerlo, quizás solo lo dejó con su única familia porque es lo que decía la ley, el hecho que no se hubiera preocupado por saber cómo eran los Dursley ni por su bienestar después no lo hacía malvado sino negligente. La verdad era que Tom le hablo tanto de Dumbledore que casi ansiaba conocerlo.

Como previó Tom, las cartas habían seguido llegando y su tío enloqueció lo que fue realmente divertido de ver y por eso hora estaba acostado en el suelo de una destartalada cabaña de madera en el medio del mar escuchando las olas romper contra las rocas. Contaba los minutos para la llegada de su cumpleaños. A pesar del viento, de la tormenta y el hecho de que tenía el estómago casi vacío se encontraba bastante relajado. Tom lo estaba haciendo practicar el control de su magia, usándola para mantenerse caliente con un hechizo básico de calefacción, mientras hacía flotar trozos de madera y piedra. Así que mientras sus parientes estaban congelados y muertos del hambre, él se encontraba calentito y entretenido.

Un golpe en el exterior de la cabaña hizo que dejara caer las piedras. Un segundo golpe levantó a los Dursley. Tom lo mandó a deshacer el hechizo de calefacción. Con un tercer golpe la puerta calló y dejo ver a un hombre enorme al otro lado.

- Estas listo Harry

- Si

- Es hora de que comience el espectáculo


El nombre e este capítulo me dan gracia porque a pesar de que el la trama va alrededor de las lechuzas llevando las cartas, en todo el capítulo no aparece ni una sola lechuza.