Entrevista de trabajo

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- ¡Ay, hijo, estoy tan emocionada! – y menos mal que Kuchel lo mencionaba, casi no se le notaba con esa sonrisa de oreja a oreja y la mirada iluminada parecía que había sido ella la que recibió la llamada.

Levi, sin embargo, imita el gesto de su madre.

Recibió una llamada por la tarde, era un caluroso viernes cuando decidió bajar a la cocina por una coca cola de lata y de paso llevarse algo para comer, cuando el teléfono de la sala comenzó a sonar con desesperación. Habría pasado del aparato, normalmente eran las ricachonas y chismosas vecinas de su madre quienes osaban molestar a las tres de la tarde. Y con las pocas ganas que tenía Levi de ser descortés, descolgó el teléfono y escuchó, no sin cierto entusiasmo, que estaba siendo considerado para cubrir la vacante como Diseñador Jr. en una importante empresa. Saltó de alegría en la soledad del recibidor y fue a comunicarle a su madre tal noticia.

- Es en la empresa del nieto de Margot – anuncia Kuchel saliendo al jardín junto a Levi. Tomaron la decisión de desayunar al aire libre, con el sol cubriendo el azul de la alberca y dándoles un poco de luz a sus pálidas pieles.

- Sí – fue su lacónica respuesta.

- Ay, hijo, ese hombre es el sueño de cualquier mujer – su madre junta ambas manos y su mirada se torna soñadora. Levi revira los ojos y decide empezar a comer antes de que su madre trate de sacarle conversación y no lo deje degustar su desayuno. – Escuché que la chica que estaba en el puesto que tú vas a ocupar se fue porque se lío con ese muchacho – las mejillas de su madre se enrojecen furiosamente, - imagínate hijo, semejante hombre cortejándote, ¡ay, Dios nos haga el milagro!

- Mamá, no me gustan los hombres rubios.

- Sí, claro – Kuchel enfurruña la nariz como una pequeña – Colt no era precisamente moreno – golpe bajo para el Ackerman. Ya no quería que se lo mencionaran ni en los rezos y venía su santa madre a recordárselo con amargura.

- Era una excepción pero ya cambié mis gustos – alega Levi con el poco orgullo que aún le queda.

- ¿Ah, sí? ¿Y cómo los prefieres ahora? – la sonrisa pícara de su mamá lo deja absorto.

Levi no tenía un tipo de hombre definido. Para él daba igual si era alto, delgado, gordo, moreno o pelirrojo. Lo importante es que ese hombre sea inteligente y lo suficientemente audaz para llevar una conversación, usar los cubiertos adecuadamente y ser pulcro con su persona. Nada más, no era exigente en cuanto a físico se refiere, y no es que tuviera una larga lista de amantes. Los chicos que llegaron a gustarle eran amores platónicos. Lamentablemente Levi no había destacado por su admirable belleza, a pesar de que su madre se lo recordaba cada vez que lo acostaba en la cama, Levi sabía que no le era atractivo a la mayoría de los hombres con los que se rodeaba, y eso se debía enormemente a los problemas de acné que tuvo cuando adolescente, a su sobrepeso a finales de la universidad, a sus brackets en la secundaria y su corta estatura de siempre. Además su forma de vestir y sus enormes lentes de montura negra no ayudaban en nada. Curiosamente, su madre es un mujer sumamente hermosa, fue reina de belleza en su época universitaria, un jeque árabe multimillonario la buscó hasta el cansancio para matrimoniarse con ella, tuvo una larga lista de pretendientes, e incluso ahora que ya estaba en sus cuarentas, Kuchel seguía siendo una belleza para las mujeres de su edad. Aunque ella le decía que su parecido era innegable, Levi no se lo encontraba. A veces se sentía frustrado, el único hombre que había amado lo usó por su apellido y lo botó como se bota la basura. Pero no se iba a rendir y tampoco permitiría que la tristeza lo siguiera consumiendo.

- ¡Qué bueno está esto! – La pelinegra se lleva un enorme bocado. Levi toma un trago de jugo de arándanos y comienza a fantasear sobre su nuevo empleo y las tantas alegrías que le dará.

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2

Estaba sumamente nervioso. Sus manos sudaban copiosamente y tragó saliva cuando escuchó a la recepcionista descolgar el teléfono para atender la llamada.

- Sí, señor Jeager, el señor Ackerman se encuentra en la sala de espera. – No pudo evitar que un fugaz escalofrío lo recorriera. No era un experto en entrevistas, era la segunda vez que pedía empleo y la verdad es que siempre lo aterrorizaba sonar borde o aburrido.

Sin embargo, conforme pasaron los minutos, Levi consiguió desesperarse en demasía, su cita para la entrevista ya había pasado, y realmente no se quería enojar, porque algo que detestaba era la impuntualidad. Y este personaje, el tal Jeager estaba colmando su escasa paciencia. Cuando estuvo a punto de levantarse y abandonar la sala de espera, la recepcionista lo interrumpió abruptamente, indicándole que ya podía pasar.

Levi agradeció a todos los dioses que no tuvo que despotricar en contra del hombre al que ni siquiera conocía.

- Buenas tardes – fue lo primero que dijo un sonriente Eren. Levi apenas y pudo sobreponerse a su destellante sonrisa cuando ya le daban un agradable y melodioso saludo.

- Buenas tardes – extiende la mano con educación y Eren, un poco absorto por la presencia del chico, imita el gesto y encierra los dedos en torno a la extremidad pequeña.

Eren no esperaba ver a un chico tan bajito, incluso más que su mejor amigo. Levi vestía pulcramente, portando con orgullo un traje de etiqueta color negro que acentuaba su pálida piel, pero sus lentes y su parquedad al mirarlo lo estremecieron de pies a cabeza. Parecía que el tipo iba a ir a un funeral.

- Toma asiento, por favor – indica Eren con amabilidad. La oficina de Jeager es espaciosa, iluminada, con un escritorio de madera gruesa en el que reposan muchos expedientes, documentos y demás cachivaches; una placa con su nombre hermosamente escrito y una foto de un Eren más joven y una mujer, que Levi supone es la progenitora.

Eren hace a un lado su lap-top, y Levi corre una silla para hacer lo propio, el joven Jeager espera a que su invitado se ponga cómodo para comenzar a entrevistarlo. Eren estaba nervioso, no quería que Ackerman notara su necesidad urgente para llenar el puesto, y Levi ya estaba aclimatándose al entorno.

- Bien, empecemos… - dice Eren, toma el currículo que había estado revisando antes de la llegada de su futuro entrevistado. –

La entrevista comienza con datos generales de Levi, quien responde audazmente y con una voz tranquila, prontamente se enfrascan en una conversación banal sobre los equipos de futbol universitarios. Eren había sido capitán de los Titanes de Sina, y Levi se había encargado de hacerle un reportaje al equipo, pero nunca coincidieron porque en esa temporada Eren sufrió una fuerte contusión en el hombro que casi lo incapacitaba para volver al campo de juego. Pronto, ambos se sintieron con la confianza suficiente para contarse detalles sobre sus prácticas laborales, Eren se maravilló con lo versado que era Levi para el diseño y los tantos proyectos en los que participó. Luego llegó el momento de contarle porque se había ido de la empresa de Kenny.

Obviamente Levi omitió tópicos personales, no era de interés de nadie que se supiera que se acostaba con un hombre que sólo jugó con él.

Eren anotó todo. Sin darse cuenta, la hora había pasado y Eren sintió una terrible pena al tener que despedirse de Levi, porque realmente le cayó bastante bien.

- ¿Y cómo te fue? – pregunta Jean en la hora de la comida – Dicen las chicas que tiene cara de amargado y que es feo.

A Jeager no le agradó que las recepcionistas se expresaran así de Levi. Podía ser todo lo parco y serio que quisieran pero el hombre tenía una vena divertida y era un experto conversador.

- Me voy a quedar con él.

Jean lo mira fijamente, un poco sorprendido del tono de voz de Eren, incluso alza una ceja.

- ¿De verdad?

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3

- ¿Y cómo te fue? – quiso saber Kuchel al recibirlo en casa.

Levi le regala una enorme sonrisa y su madre se emociona tanto que lo empuja a la cocina para que le cuente más.

- Excelente, tal vez me quede – asegura con una voz sedosa, deja su pequeño maletín en la silla alta de la isla donde suelen tomar el desayuno. La mujer de cabellos ébanos le sirve un gran plato de helado con unas cuantas cerezas.

- ¡Ay hijo! Estoy completamente segura que le encantaste a todos – Levi esboza una pequeña sonrisa. No le había encantado a todos, sólo a Eren, quien le cayó muy bien, a pesar de que al principio estuvo nervioso, tenía que reconocer que el chico alto de ojos verdes supo llevar una buena entrevista por competencias.

Mientras comían helado, Eren escribía un correo a Levi notificándole que mañana mismo podía presentarse a firmar contrato.

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