Capítulo 2

-El día de hoy podemos hacer una parrillada afuera- decía Sansa- John y Arya vendrán, debemos aprovechar que el clima aún nos lo permite, seguramente pronto comenzarán las nevadas

-Madre, ¿ya podemos salir?- preguntó Robb enérgicamente a la pelirroja

-Pueden- afirmó Sansa, desde que su marido la había abandonado, se había vuelto más consentidora con aquellos niños

-¿Puedo?- preguntó Gal, mirando a su padre, sabía que su madre era más estricta

-Puedes- afirmó- con cuidado

-Disculpa que los interrumpa- se asomó una de las amas de llave a la casa- me informa un joven que ya ha llegado por la familia Lannister, que estará afuera para cuando decidan retirarse

-Gracias- dijo Jaime- en un momento salgo a verlo

Después de hablar con aquella persona que al parecer era un nuevo empleado, Gregor Clegane, un hombre alto, fornido e imponente, acordaron que partirían por la noche, por lo que podía dirigirse a alguna parte del pueblo si así lo deseaba para conocer el lugar.

-Mamá no me quiero ir- dijo Joanna, acercándose a su madre quien los miraba jugar en el jardín

-Lo siento cariño, pero mañana tú y tu hermano tienen escuela- dijo mirándola con una sonrisa

-Pero no quiero ir- refutó la pequeña haciendo un berrinche

-Es la última semana de clases antes de vacaciones de invierno, tienen que ir pequeña- volvió a decir

-No me gusta la escuela- volvió a quejarse. Los gemelos habían comenzado el prescolar en septiembre y a pesar de que siempre iban muy entusiasmados, Joanna solía entercarse con la idea de quedarse jugando en casa o donde sea

-Mamá y papá tienen que volver al trabajo, vendremos después de navidad Joanna- le informo Brienne poniéndose más seria ante el berrinche –Todos tenemos responsabilidades en casa

-¿Despon…responbi…desposibili qué?- preguntó la niña

-Responsabilidades, cosas que hacer y que tenemos que cumplir

-Alena no tiene nada que hacer, nos podemos quedar- dijo señalando a la bebé quien dormía en brazos de su padre

-Cariño, Alena es una bebé, no tiene otras cosas que hacer más que dormir y comer- respondió Brienne con una sonrisa ante el comentario de su hija- ahora anda a jugar y aprovecha el tiempo – Joanna hizo un puchero y se dio la vuelta para incorporarse nuevamente a los juegos de los demás.

Cerca del mediodía cuando esperaban a John y Arya para poder comer, el móvil de Jaime comenzó a sonar, al mirar la pantalla torció el gesto y se levantó para alejarse de la mesa.

-¿Qué sucede?- preguntó

-Te dije que no me dejaras sola- se quejaba la voz del otro lado, se podía escuchar perfectamente que lloraba frenéticamente y se escuchaba desesperada

-Cersei ¿Qué pasa?- preguntó más preocupado por el tono de voz de su hermana

-Jaime, mi bebé- decía desconsoladamente- Mi bebé, Jaime- seguía diciendo entre lágrimas

-Cersei ¿Qué pasó? ¿Qué sucede con los niños?- preguntó ya angustiado

-Mi bebé- volvió a decir- Joffrey, Jaime, mi niño, él murió- terminó de decir para llorar desconsoladamente

-Estoy yendo- fue lo único que atinó a decir, quedo en estado de shock y no supo que más hacer, su hermana lo necesitaba en ese momento. Caminó hacia su mujer bastante perturbado por la noticia, no daba mérito a lo que le acababan de decir.

-Jaime ¿qué sucede?- preguntó asustada Brienne, estaba bastante pálido

-Joffrey murió- dijo en automático delante de todos- necesitamos estar allá- la rubia se sorprendió bastante y se limitó a asentir.

De inmediato se apresuraron a ir por sus cosas, empacar su pequeña maleta y alistar a los niños quienes aún no tenían idea de que pasaba, Jaime le marco al tal Gregor para que los fuera a buscar de inmediato.

-Siento mucho, lo que pasó- decía Sansa – me apena que se tengan que ir sin siquiera comer

-Pierde cuidado, compraremos algo en el camino- contestó la rubia – esto no estaba en los planes de nadie, ahora tenemos que mantener la cordura, no imagino que debe de estar sintiendo esa mujer

Sansa se limitó a asentir, no es que fuera una persona sin sentimientos, pero no le generaba nada el saber que el hijo de Cersei había muerto, aquel niño se había distinguido desde pequeño por ser bastante sádico, prepotente e insolente. Brienne por su parte, estaba bastante serena, lo tenía que estar por Jaime, pero en general así era ella, sin mencionar que aunque fuese su sobrino nunca había sentido afecto por ese niño, sin embargo sentía bastante pena y compasión por Cersei ya que no quería ni imaginarse como se sentía su cuñada.

-Brienne- habló Sansa- si quieren los niños pueden quedarse – les informó a ambos que agarraban sus maletas- John está por llegar y tanto el cómo Arya se quedarán hasta mañana, tendré ayuda con ellos, mañana acompañaré a mis hermanos a Seattle a la compañía y ahí podría llevarles a los niños

-No sé- habló Jaime, no estaba seguro de querer dejar a sus hijos en esa casa donde según el pasaban muchas tragedias. Volteó a ver a Brienne que meditaba la oferta. Miro a sus hijos quienes seguían corriendo en el jardín con los pequeños Stark

-La prensa estará sobre la familia, ustedes ayudarán a Cersei a ver la organización de todo, no es buen ambiente para los niños, lo digo por experiencia- dijo recordando cuando murió su madre y todo lo que vivieron- los tendrán que dejar encargados y pasar mucho tiempo fuera, déjenlos aquí, estarán bien

-Estarán bien Jaime- habló Brienne aceptando la oferta- será mejor para ellos, llevémonos a Alena, y dejemos a los gemelos

-Hmm- asintió Jaime, sabía que las mujeres tenían razón.

Tomaron sus cosas y al salir al jardín llamaron a los niños para informarle que se quedarían a dormir con los Stark

-Pero mamá dijo que mañana hay escuela- dijo Joanna sin entender el cambio de decisión

-Lo sabemos, pero nos han pedido que se queden y aceptamos- dijo Jaime para no darle más vueltas al asunto e irse de una vez

-Pórtense bien y obedezcan, sean niños buenos- Brienne deposito un beso en la cabellera de cada uno de ellos- diviértanse

-¡Lo haremos!- exclamó Galladon emocionado

Jaime los abrazó y beso, la pareja se despidió de Sansa y subieron al auto.

-¿El señor también irá?- pregunto Gregor desde adelante observando como ambos ya estaban dentro

-Por supuesto, es una emergencia esto, así que date prisa- le dijo Jaime, tomando su móvil que nuevamente sonaba- ¡Tyrion!- exclamó

-¡Hermano! – dijo del otro lado –Supongo ya te has enterado

-Cersei me lo dijo, vamos camino para allá- informó Jaime- ¿Cómo está todo?

-Terrible- confirmó- la prensa está por todas partes, Cersei está histérica, el cuerpo llego hace veinte minutos, Myrcella está devastada y Tommen asustado, ahora estamos en el hospital esperando el cuerpo-dijo- Todo es un caos

-Pero ¿qué sucedió?- preguntó Jaime

-Myrcella lo vio todo- informó- Joffrey se suicidó, Cersei no lo cree- Jaime al escuchar suspiró y paso su mano por su cabello

-En cuanto estemos llegando a Seattle te marco, para saber dónde están y a donde dirigirnos- decía

-¿Traes a los niños?- preguntó Tyrion- porque no creo conveniente, digo hay mucha gente y la prensa, nos están atosigando

-Sólo Alena, los gemelos que quedaron con los Stark

-Bien- dijo – nos vemos en cuanto llegues.

Llevaban cerca de 40 minutos en el camino, al parecer cada minuto que pasaba Jaime se desquiciaba más y Brienne estaba cerca de perder la paciencia con toda clase de sonidos que hacía Jaime causados por la ansiedad de llegar, la silla de Alena se encontraba justo al lado derecho de Jaime, la bebé parecía bastante intranquila al igual que su padre.

-¡Jaime basta!- exclamó Brienne, tras poner la mano sobre la pierna de Jaime que no había dejado de moverse durante unos 10 minutos- Me pones de nervios – le dijo molesta – Y usted por favor, baje la velocidad, estamos en zona de curvas- dijo aún más molesta al chofer que pareció no haber escuchado a la rubia. Jaime sacó de la silla a la niña, quien de inmediato al estar en brazos de su padre se tranquilizó y eso lo ayudó a él a recobrar un poco la cordura en esos momentos.

-No deberías sacarla de su silla- refutó Brienne, al observar como Jaime la tenía en brazos- No es seguro- continuó- Disculpe, le pedí que bajara la velocidad- le dijo nuevamente al chofer

Jaime hizo caso omiso y siguió con la niña en brazos, sin embargo también se percató que la velocidad era elevadísima y que ya no era seguro el viaje.

-Deténgase por favor- dijo Jaime, aquel hombre parecía haber dejado de escuchar- ¿No escucha?, ¡he dicho que se detenga!- casi gritó al hombre. La velocidad era por arriba de 110 km, las curvas por aquella parte eran constantes y la altura del sitio también era visible a los ojos del matrimonio, quienes a ese punto ya estaban bastante preocupados- ¡Baje la velocidad o deténgase a hora!- gritó Jaime, pero fue en vano, ya que fue lo último que pudo decir.

Después de ese momento todo fue gritos, angustia y golpes, el auto perdió el control y descendió frenéticamente cuesta abajo, el auto parecía no detenerse hasta que impacto con dos grandes árboles, después de ese momento todo se volvió negro.

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Tyrion miraba el reloj una y otra vez, solo para confirmar que eran las siete de la noche con cuarenta y cinco minutos, aún no tenía noticias de Jaime, se suponía que a las seis de la tarde debían de estar por Seattle, ya habían pasado casi dos horas desde eso y aun no llegaban, sumándole que por más que intentaba marcar al número de su hermano o cuñada, lo mandaban directamente al buzón de voz.

-Tío, yo no quiero ir- dijo Tommen sacándolo de sus pensamientos. Se estaban preparando para asistir al lugar donde sería el velatorio, ahí estarían toda la noche. El entendía que el pequeño no quisiera ir, no era un lugar donde un niño podría sentirse cómodo y menos cuando se trataba de su hermano, sin embargo, ni Cersei ni él, estaban dispuestos a quitarles las miradas de encima a él y Myrcella

-Lo siento Tommen- le dijo a su sobrino- tenemos que estar ahí como familia, tu madre te necesita- atinó a decirle. Tyrion no tenía una excelente relación con los niños, ya que Cersei lo evitaba casi siempre, sin embargo había logrado ganarse un lugar en el corazón de sus sobrinos. -Ahora vamos a esperar a tu madre y hermana- le dijo mientras lo guiaba a su sala

-¿Dónde está Jaime?- pregunto Cersei bajando las escaleras vestida de negro y con gafas de sol

-Debe estar en camino- informó Tyrion torciendo la boca, algo no cuadraba

-Eso dijiste hace tres horas-Cersei sonaba molesta y al mismo tiempo desesperada- espero pronto llegue, ya no soporto esta situación- dijo quebrándosele la voz

Tyrion asintió, y él también esperaba que pronto llegara, miró a Myrcella que iba detrás de su madre aún hecha un mar de lágrimas, la miró y tomó de la mano, entendía el sufrimiento de su sobrina, ella lo vió todo y sabía de ante mano que más adelante tendría que revivir todos los momentos para declarar. Salieron de la casa y subieron a la camioneta de la familia Baratheon, se dirigirían al lugar de velación. Al salir de la casa era fácil distinguir a la prensa en todas partes, intentaban acercarse a la camioneta, pero la orden era seguir su camino, no dirían nada, no por el momento.

Al llegar al sitio, sumamente lujoso, ya se encontraba mucha gente conocida de la familia en el lugar, talvez por compromiso o simple cortesía pero ahí se encontraban, al bajar Cersei del auto, fue inevitable que la prensa se acercara, tomó de la mano a sus hijos y los evadió olímpicamente, ella sabía hacer muy bien eso, sin embargo la estatura de Tyrion, era el blanco perfecto para dejarlo a merced de los periodistas.

-¿Qué sucedió? ¿Dónde estaban los jóvenes cuando sucedió? ¿Cómo se encuentra Cersei? ¿Qué tiene que decir al respecto?- entre otro sin fin de preguntas le hicieron al más pequeño de los Lannister

-De la manera más educada, les pido por favor, nos dejen enfrentar este duelo sin especulaciones, rumores o chismes, la familia enfrenta momentos sumamente difíciles y por respeto a mi hermana, su familia y memoria de mi sobrino, les suplico no nos hagan preguntas por el momento, cuando estemos listos, hablaremos de la situación, gracias- dijo mientras caminaba para entrar al recinto y así poder librarse de la prensa.

Su móvil no había dejado de sonar en un buen rato, esperaba ver el nombre de su hermano pero aún nada, algunas llamadas simplemente las evitaba, otras las tomaba, sin embargo al comenzar a sonar de nuevo y ver de quien se trataba tomó la llamada de inmediato.

-¿Diga?- contestó amablemente

-Tyrion, hola- contestaron del otro lado- Aún no tengo noticias de Brienne, ¿sabes algo de ellos?

-Lo siento Sansa, no, tenía la esperanza de que aún estuvieran contigo y por eso no habían llegado- dijo- No me he podido comunicar con ninguno

-También yo, me manda a buzón, los niños quieren hablar con ellos, hace ya un buen rato que se fueron- dijo preocupada

-Algo no está bien- se preocupó Tyrion- esperaremos un rato más de no ser así, investigaré que pasa, estamos en contacto

-Claro- contestó Sansa- gracias

Se quedó pensando en la situación, si en máximo dos horas más no llamaban o llegaban, mandaría a alguien a la zona, talvez el auto se averió y necesitan ayuda.

...

Espero haya sido de su agrado!

Gracias por leer