Fecha de inicio: 12 de febrero de 2020

Fecha de conclusión: 14 de febrero de 2020


Notas:

Hola a todos, espero que tengan un buen 14 de febrero, ya que algunos lo pasaran con su pareja, otros beberán cloro y por mi parte, tengo una soga y aprendí a hacer nudos, solo me faltaría un lugar alto… XD.


Forma de lectura:

"Hablar"

"(Pensar)"

Pasado

*Onomatopeya*: Palabra que tiene sonidos que se asemejan a lo que significa.

"Palabra clave"

Comilla simple: '…'

- 'Citar'

- 'Referenciar'

- 'Señalar palabras en un sentido diferente a lo normal'


La bestia

Por TomasAlpha98

Episodio 1: Tricolor: Rosa, rosa y más rosa. (Parte 2)

Fui a tomar un baño después de presenciar un acto prohibido de mi hermana Nana. A pesar de que el agua con la que me estaba bañando era tan caliente como de costumbre para mi era como bañarme en el polo norte.

El calor de mi cuerpo era infinitamente mayor y eso se debía a que fui testigo de un acto de amor, pasión y lujuria de las personas que nunca creí que iba a suceder... por el momento.

Supongo que debía dejarlos a solas para acercarme al plan harem. Mañana intentaré hablar con ella.

Fui a mi cuarto una vez terminado el baño. Mientras dormía, no podía evitar soñar con el sexo, los veía una y otra vez e imaginaba que en vez de Nana era yo, siendo tomada por mi amado Rito.

Ya era de mañana y me desperté rápidamente para ir al lugar de los hechos y lo vi a él salir corriendo de su habitación sin nada de ropa.

Era mi oportunidad para hablar con mi hermana sobre aquella noche. Ella me había acusado de ser la responsable, pero siendo franca, nunca tuve nada que ver.

Fui a la habitación de mi hermana mayor para preguntar si sabía algo al respecto sin tener que dar mucha información.

"Hermana, ¿Sabes que le pasa a Rito?". Era mi pregunta y aunque suene muy directa, era lo mejor que podía preguntar. "¿No lo has notado algo extraño?"

"Mmm". Mi hermana pensaba. "No lo sé. En el día yo lo vi como el Rito de siempre. Por cierto, gracias por prestarme el extracto de algunas plantas para mi próximo invento":

Era la respuesta de mi hermana mayor y de pronto se me ocurrió que esto puede ser obra de mi flor Jikido, una planta que cambia la forma de ser de quienes la huelen.

Fui a mi habitad para revisar si todo estaba en orden y el resultado era evidente: Todas mis flores estaban intactas a excepción de las flores que le presté a mi hermana.

"(Si la flor Jikido no alteró a Rito entonces, ¿Qué fue?)". Eran mis pensamientos hasta que volví a formular una interrogante más interesante. "¿Desde cuándo Rito es así?".

Regresé rápidamente a mi habitación para encontrar respuestas ya que era muy tarde, apostaría a que la luna ya sustituyó al sol.

Pero mi sorpresa fue mayor al encontrarme con ese ser de la cual yo estoy enamorada, cubierto de crema y chocolate por todo el cuerpo posado en mi cama.

"Rito… No me imaginaba que tuvieras ese tipo de ideas". Decía mientras me aguantaba las ganas de babear. Verlo ahí de esa manera sensual y levantando su mano para darme una señal de que tenía que acercarme.

"Momo… Si te quedas quieta, el dulce puede desperdiciarse": Dijo mientras yo me quedaba estática, por alguna razón no podía moverme a pesar de que yo soy la que toma la iniciativa con mis juegos.

Pero esta vez era diferente, me estaba acobardando, se estaba repitiendo lo de aquella vez cuando quise tomarlo, pero al final no pude hacerlo y no era una excusa que haya sido interrumpida por Mea.

Sin su intervención el resultado iba a ser igual, siempre tuve esa determinación, pero ahora no la poseía.

"Siempre insistías mucho, pero ahora no. ¿Pasa algo malo?". Me preguntaba a lo cual era lo suficiente para recobrar la compostura.

"¡¿Qué has hecho con el verdadero Rito?!". Mi acusación era algo apresurada, pero era lo único que se me podía ocurrir.

"Si puedes limpiarme todo, entonces, te diré todo lo que quieras saber". Me retó y me acondicionó. No sabía si aceptar o luchar contra él.

No podía arriesgarme a perder mi pureza con un extraño oportunista que decidió adoptar la imagen de mi amado. Un ser despreciable que quiere aprovecharse de todo el esfuerzo y dedicación que mi Rito construyó toda su vida.

"Supongo que debo demostrar mi palabra". Volvió a hablar. "Bueno, recuerdo cuando conocí a Lala, era una persona regida por la moral y tenía una postura monogámica. También recuerdo mis memorias con las demás chicas, siempre traté de no faltarles el respeto, pero ahora solo tengo deseos de tratarlas con respetó y algo más. Es curioso que todavía recuerde cosas más antiguas y no soy capaz de recordar ni de lo que desayune esta mañana":

Las palabras que salieron de su voz me dieron algo mas de confianza, pero no tenía que bajar la guardia por ningún concepto.

"De hecho, recuerdo haber tenido sexo, pero no me acuerdo si era contigo, con Lala o con Nana. No lo recuerdo".

Lo que soltó me dejó sorprendida, ¿Acaso no se acordaba lo de Nana? Si esa noche era inolvidable para cualquier chica, inclusive para la propia Nana.

"Te he dicho todo lo que sabía, lo demás no lo recuerdo". Mencionó para luego levantarse tomar las ropas que estaban escondidas y después irse.

"¿Qué vas a hacer?". Pregunté algo atónita por el comportamiento.

"Te dije todo lo que sabías sin hacer lo que te pedí. Te entiendo si no quieres hacerlo, así que te revele lo poco que comprendía y no te voy a forzar a que hagas algo que no quieras hacer".

A pesar de que su comportamiento y personalidad sean diferentes, aún conserva esa esencia que caracteriza a esa maravillosa persona y que ha a cautivado a muchas mujeres.

"¿Qué haces?". Preguntó a lado mío después de que se diera cuenta de que yo misma lo había tomado de la mano para detenerlo. "No tengas esos sentimientos forzados. No te voy a obligar…".

No lo deje responder por que decidí interrumpirlo con mis labios. Esa muestra de afecto tan común, pero romántica entre seres que quieren demostrar sus sentimientos más profundos.

"Espero que seas así de dulce como aquel beso". Decía mientras saboreaba mis labios con un poco de tacto por parte de mis dedos. Por fin me di cuenta de que es el verdadero Rito, pero todavía desconocía el porqué era así.

Una posible respuesta que tenía era aquella enfermedad que cambiaba la personalidad de los que la padecen, como el caso de mi hermana que había escuchado.

Pero ya no me importaba la causa, solo me importaba lo que iba a ocurrir a continuación. Ya tendría tiempo de buscar respuestas, en estos momentos lo ocupaba la excitación que me impulsaba a seguir.

Lamia la crema que cubría sus pezones y él soltaba una reacción placentera.

"En realidad si eres Rito, Mi Rito sabría cuales son mis gustos y lo que me gustaría hacer". Decía mientras lo miraba a sus ojos. Después miraba todo lo que tenia que limpiar mi lengua hasta llegar al chocolate que estaba en la parte que más me gusta.

"Antes de seguir, primero tienes que quitarte tu ropa. No quiero que te ensucies, así que déjamelo a mí". Dijo mientras alzaba sus brazos para tomar la parte inferior de mis prendas y así despojarlas de mi cuerpo.

El sostén sería retirado con un tirón en un ágil movimiento de manos. De la parte inferior me encargaría yo para quedarme completamente pura ante sus ojos.

Quería disfrutar del postre lo más rápido posible. Conociendo a Mea, estaría muy celosa por esto ya que, estamos haciendo lo que a ella le gustaría hacer: Lo dulce, Ser lamida por Rito y que haremos cosas pervertidas.

No faltaría mucho para que llegase a la parte más baja, donde estaría la parte chocolatosa. Para mi suerte, era como si se tratase de una paleta de chocolate ya que estaba muy dura y así me gustaba chupársela.

Cuando su miembro estaba empapado con mi saliva, froté su pene contra mis pechos ya que quería embarrar la sustancia del cacao y estar impregnada por esos fluidos.

Volvía a succionar su birote para dejarlo todo limpio y lo que recibí a cambio fue chocolate con leche. Todo dentro de mi y lo saboreaba como si de un tentempié se tratase.

Después el me tomó y me tumbo en mi cama para que él me convirtiera en mujer ese día. Fui tan feliz.

La sensación que sentía, el poder que sentía, la excitación me controlaba y solo podía pedir más y más. No quería que acabase, si mi plan se completa entonces, sería capaz de disfrutarlo de vez en cuando.

Rito no solo nos haría feliz a todas, si no que cada vez que lo hiciera con alguna de nosotras él mejoraría en sus habilidades y sería el hombre perfecto. Desarrollaría técnicas sensuales y sexuales que nos volverán locas por él.

Es un futuro que me gustaría vivir y formar parte de una gran familia conformada por Rito. Es algo que deseo tanto como el deseo de que él descargara todo en mí.

Que llenará mi flor con su néctar eso me haría muy feliz, pero a la vez, significaría el fin de nuestro encuentro.

Así que tenía que disfrutarlo lo más que pudiera mientras el perforaba mi ser. En nuestro encuentro, el usó una lata de crema y me cubrió con su contenido.

Dijo que era mi turno de ser el postre y lo acepté. Quiero que él me devoré, que tenga ese apetito y me deje seca, seca como el desierto ya que estoy muy cachonda y no podré pensar en nada más y nada menos que en cumplir los deseos de mi futuro rey.

Como una planta que fue regada, así yo me sentía cuando el disparó todo sobre mi. Era una planta que necesitaba de su líquido, de ser bañada y cubierta por él. Esa noche quedaría grabada por mi memoria, pero lo único malo es que él no se acordará y tenía que buscar una respuesta a ello.

"¡Momo! ¡Que haces!". Era el saludo matutino de mi Rito al despertar. Se nota que su comportamiento regresó a la normalidad. Era hora de seguir investigando. Pero una cosa que me quedo clara.

"(Cuando es de día, él es el Rito de siempre, pero de noche, es un ser con un apetito sexual)". Fue mi conclusión y ahora tengo un punto de partida. Solo me falta poder comprobarlo para seguir con la investigación.

Final del episodio 1: Tricolor: Rosa, rosa y más rosa. (Parte 2)