Llegaron a la aldea exhaustos, justo antes de la puesta del sol. Todo se encontraba muy tranquilo. En la entrada los saludaron con reverencias y agradecimientos, los guardias de turno. Y la gente que se iban encontrando en el camino también, pero Hinata se sorprendió al ver que no los siguieron, como solían hacer los admiradores de Naruto. Se sintió aliviada porque el chico rubio se notaba realmente agotado y habían sido unos días pesados no solo físicamente sino, emocional también. La presión de salvar al mundo de los meteoritos, no fue fácil de manejar.

Siempre se sorprendía de la humildad del joven y esa cualidad especial hacían que lo respetara y amara aún más. No dudaba de que sería un grandioso líder de Konoha.

Se dirigieron al despacho del Hokage Kakashi a dar su informe.

-Chicos hicieron un estupendo trabajo. Les estamos muy agradecidos, a ustedes y a Sasuke. – habló el sexto.

-¿Sasuke? – preguntaron al unísono Sakura y Naruto.

-Sí, Sasuke apareció y destrozó una roca gigante que se dirigía hacía nosotros. – Sakura escuchaba expectante. – y Hinata, Sasuke también trajo a tu padre a salvo. Hiashi sama, se encontraba muy debilitado, al parecer tuvo un enfrentamiento con un tal Toneri, el hombre de la luna, causante de este embrollo.

-¿Mi padre se encuentra bien? ¿Dónde está ahora? – preguntó preocupada la chica. Naruto se acercó y la rodeó con un brazo. Gesto que no pasó desapercibido por el hombre de cabello blanco.

-Se encuentra bien, sin heridas. Había perdido bastante chakra y estaba deshidratado. Hiashi sama había escapado de las marionetas de Toneri y debilitado como estaba, fue una suerte que Sasuke lo encontrara en su camino. – Hinata y Hanabi suspiraron aliviadas. – Estaba muy preocupado por ustedes, pero debía recuperarse así que le ordené que esperara noticias en su casa.

-Muchas gracias señor. – dijo Hinata más relajada.

-Disculpe Kakashi sensei…digo Hokage… - empezó Sakura. - ¿Sasuke se encuentra en la aldea?

-Lo siento Sakura, pero Sasuke se volvió a ir. Nos ayudó y dijo que, si Naruto no se encontraba, entonces era su deber proteger la aldea. – Naruto sonrió con nostalgia. Hacía tiempo que no veía a su amigo. En cambio, la expresión de Sakura era de tristeza. Extrañaba al Uchiha.

-No te preocupes Sakura chan. Sasuke regresará pronto. Ya sabes que siempre está pendiente de la aldea. – la animó Naruto.

-Hokage sama, mañana le tendré listo el fastidioso reporte. Pasaron muchas cosas y estamos exhaustos ahora. – anunció Shikamaru. El resto del grupo agradeció la intervención. Sólo deseaban dormir.

-¿Muchas cosas eh? Me imagino. – dijo el Hokage dirigiendo su mirada hacia Naruto y Hinata, que seguían muy juntos. – Bien, descansen, tómense el día mañana también. Y de nuevo, gracias por salvarnos a todos.

-Fue difícil, pero lo logramos juntos. – Naruto miró a Hinata con una gran sonrisa. – Nos vemos Kakashi sensei.

-Por lo menos dime Sexto, Naruto… - pidió el Hokage, pero sabía que el chico no le haría caso, no porque no lo respetara, sino porque esa era su manera de mostrar afecto. Él siempre sería su apreciado Sensei.

Salieron a la noche estrellada. Del agotamiento, Sai se estaba quedando dormido de pie. Shikamaru se ofreció a acompañarlo a su casa y se despidieron de los jóvenes.

-Sakura te acompañamos a tu casa y luego llevaré a Hinata y a Hanabi a la suya. – anunció Naruto. La chica de cabello rosa asintió con una leve sonrisa, pero se la notaba bastante desganada. Se había ilusionado por un momento con que Sasuke estuviese de regreso.

Dejaron a la chica pensativa en su casa y siguieron su camino hasta la hacienda de los Hyuga. Hanabi se adelantó dejando a la reciente pareja solos. Naruto agradeció el gesto. Tomó a Hinata de la mano. Ella sonrió y le dio un pequeño apretón.

-¿En qué piensas? – quiso saber el chico.

-En Sakura. Se la notaba deprimida. Ojalá Sasuke regresara así ella no se preocupa tanto y vuelve a sonreír. – la respuesta tan empática conmovió a Naruto.

-Eres tan buena Hinata. Siempre te preocupas por los demás.

-Creo que tenemos eso en común. Tú también te preocupas siempre por el bienestar de tus amigos.

-Ja. Sí, hago lo que puedo. Pero ahora tú serás mi prioridad. – la chica se sorprendió. No quería llorar, pero estaba a punto de hacerlo.

Aún no caía en la realidad de que Naruto le decía esas palabras románticas a ella. Que por fin había conquistado al chico de sus sueños, aún con su timidez y su falta de fluidez al hablar. Es cierto que había mejorado bastante y que cada vez se sentía más confiada con él pero seguía sintiéndose insegura, no quería decepcionar a Naruto y que luego pensara que ella era aburrida. Lo mejor que podía hacer era dejarse llevar, pensó.

-N-Naruto kun… Tú también eres mi prioridad. Quiero seguir observándote y caminar a tu lado. – aventuró la joven con sus mejillas teñidas de rubor.

-Hinata…gracias. – Naruto la rodeó con sus brazos y le susurró cerca del oído. – Es la primera vez que tengo estos sentimientos, me siento tan feliz y deseo seguir descubriendo todo sobre el amor contigo. – el rubio río y se apartó lentamente. Ya estaban casi llegando a la casa de la chica.

Siguieron caminando de la mano y en sus rostros las sonrisas eran imborrables.

-Hermana no te tardes que padre debe estar ansioso. Nos vemos Naruto. – se despidió Hanabi entrando a la hacienda.

-Nos toca despedirnos. – dijo Naruto sin soltarle la mano a su novia.

-Si, fue un largo día. Debes estar cansado.

-Lo estoy, pero no quisiera separarme de ti. Siento que te voy a extrañar. – Hinata se ruborizó, pero sintió como sus dudas se despejaban. Y se sintió valiente.

-Yo también te extrañaré. – tomó el rostro de Naruto en sus manos y lo besó. El chico se sorprendió brevemente ante el acto impulsivo de Hinata y la sujetó por los hombros alargando ese momento. Fue solo un roce de labios porque ambos tenían en cuenta que estaban en la puerta de la casa de ella, pero esa unión leve de sus bocas, les erizó la piel. ¿Besar a la persona que amas es siempre así? Se preguntaban ambos desconcertados ante la reacción de sus cuerpos.

-¿M-mañana quisieras tener una cita? En la tarde, después de descansar un poco. – preguntó Naruto aún mareado por ese beso, pero sabiendo que no quería estar tantas horas separado de ella.

-Claro. Me encantaría. – el chico le dedicó una gran sonrisa mientras se rascaba la nuca con nerviosismo.

-Te pasaré a buscar y antes de salir, hablaré con tu padre. Tengo que tener su permiso primero. – Hinata asintió pensativa. No se podía imaginar lo que diría su padre.

-Esta bien. Iré a ver cómo se encuentra ahora. Gracias por acompañarnos hasta casa.

-Que descanses. Nos vemos mañana.

-Tú también descansa Naruto.

Ambos se quedaron mirando sin saber qué más decir, pero sin querer separarse aún. Rieron y la chica se dio la vuelta y entró a su casa.

Naruto no podía conciliar el sueño a pesar del cansancio físico. Pensaba en Hinata y sonreía como tonto. Esos besos. Amaba besarla. Besarla se agregaba a su corta lista de cosas favoritas, incluso le ganaba al ramen de Ichiraku. ¿Qué más se hace a parte de besar a la persona que se ama? De pronto su cuerpo empezó a levantar temperatura. Ese pensamiento inocente había derivado a una respuesta incómoda y desconocida para él. Sacudió esa idea de su cabeza, era muy pronto para pensar en eso.

No tenía idea de qué hacer con una novia. No sabía a quién preguntarle tampoco. Todos sus amigos estaban solteros. De pronto un golpe en su ventana lo hizo ponerse de pie. No había nadie. Quizás había sido el viento. Se dirigió a su cama nuevamente pero el golpeteo persistía. Abrió la ventana y para su sorpresa, fuera se encontraba el pequeño perro de Kakashi sensei.

-Pakkun, ¿qué haces aquí a esta hora?

-Hola Naruto. Tanto tiempo. – contestó el perro. – Kakashi me pidió que te trajera este paquete. - el chico lo tomó extrañado. – Ahora me voy porque, bueno, los perros ninja también dormimos. Nos vemos niño.

-Gracias Pakkun. Adiós.

Preguntándose qué había en el paquete, encendió la luz y desgarró el envoltorio con rapidez. El contenido lo sorprendió. Había una nota corta escrita por puño y letra.

Naruto:

Creo que necesitarás leer esto ahora que estás saliendo o por salir con Hinata. Estoy seguro de que te ayudarán.

(Nadie me dijo nada, lo deduje yo mismo por cómo la mirabas a la chica. Me alegro por ustedes.)

Firma: Sexto Hokage en papel de Kakashi Sensei

Naruto empezó a reír a carcajadas. Las guias de vida de Kakashi. Le había enviado todos los libros de Ero Sennin. Haciéndolo en el Paraíso, Tácticas de Seducción, etc.

No podía dormir y justo se había estado preguntando cómo se debía tratar a una novia. Quizás leer esos libros, le ayudaría.

-Ero Sennin, por fin leeré tus novelas pervertidas. – dijo con un suspiro mirando hacia arriba