Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

N/A Laura: Lo que están leyendo, es un muy raro Remake de "Rey Fantasma", pero con una magia de hielo. Este Fic será MUY raro (en extremo). Quedan advertidos. Cualquier duda, mándenla por MP (Dudas El Ninja Mágico) e iré contestando.

El Ninja Mágico

02: Mundo Divino.

El Mundo 1, tuvo una variable, que ocurría muy poco en los distintos mundos: La muerte del Niño de la profecía (Namikaze Naruto), esto podría haber significado, el final del Mundo 1, pero existe alguien, que no permitirá que esto acabe así.

Esa persona, es la diosa Shinigami del Mundo 3. Su apariencia, es la de una mujer de unos 25 años, de cabello negro largo, ojos dorados y pupilas verticales como una serpiente, un par de cuernos salen desde sus sienes y apuntan hacia el frente; llevando un vestido blanco, que llega hasta arriba de sus pantorrillas, con guantes también blancos, que cubren sus manos y brazos, hasta el codo.

― ¿Dónde...? ―pronunció una voz infantil y masculina, la diosa se giró, allí, sobre su cama, permanecía un niño de cabellos rubios y grandes ojos azules.

Veo que has despertado, Naruto-Kun ―dijo Shinigami. El niño miró hacía su derecha, encontrándose con la diosa.

― ¿Quién es usted? ―preguntó el niño, la mujer le dedicó una sonrisa, mientras que él miraba de un lado, a otro― ¿Y en dónde estoy?

Mi nombre es Shinigami ―los ojos del niño se abrieron ―Estás, en el limbo.

―Yo... yo... ¡¿ESTOY MUERTO?! ―Gritó horrorizado, causando que Shinigami se tapara los oídos, el niño comenzó a hiperventilar, la dama se acercó a él y lo abrazó, con todas sus fuerzas. ―Yo... yo... no quiero morir, no quiero morir, por favor, por favor... por favor... ―Naruto cayó desmayado, Shinigami solo pudo acariciar su cabello, un sonido de pasos, se escuchó detrás de ella, la mujer se giró, encontrándose con una chica de cabello azul, ojos rojos, llevaba un vestido de una pieza de color blanco, con una larga falda, tendría unos 15 años. Naruto volvió a despertar, y vio a la recién llegada.

Trata de mantener la calma, Naruto-Kun ―dijo Shinigami ―Este bien podría no ser tu final.

― ¿A qué se refiere? ―preguntó Naruto, en un hilo de voz. Aún estaba bastante exaltado.

¿Si pudieras volver a la vida, ¿qué harías con una nueva oportunidad, en el mundo? ―preguntó la recién llegada.

―Yo... Yo... ―Naruto cerró sus ojos un segundo ―Mi sueño, siempre fue convertirme en un Ninja. Deseaba ser fuerte, demostrarles a los habitantes de Konoha, que yo no era un demonio, demostrarles que podía protegerlos.

Shinigami le dedicó una sonrisa. ―Naruto-Kun, te tengo una propuesta ―el niño miró a la diosa de la muerte, fijamente, esperando a escuchar sus palabras― ¿Y si fueras rodeado por personas que lleguen a amarte, incluso si no pertenecen a Konoha, o si no son tu familia de sangre?

―Sí. Eso me gustaría, me gustaría mucho, Shinigami-Sama ―dijo él, enseñándole una sonrisa ―Pero... en Konoha, en la aldea fui atacado, golpeado y asesinado, por ser débil. No deseo volver a ser débil. Desearía enseñarles, cuan fuerte puedo llegar a ser.

Y yo te ayudaré, Naruto-Kun ―aseguró ella ―No tienes idea, de cuán importante eres en verdad, no solo para Konoha por haber sido el Jinchūriki de Kyūbi, sino para muchas personas, incluso muchas a las cuales, aun no conoces. Comencemos, por un entrenamiento de Chakra y luego de Magia.

― ¿Eh? ―Naruto volteó a mirarla tan rápido, que el niño escuchó su propio cuello crujir― ¿Acaso has dicho magia? ―ella asintió.

El Chakra se forma al juntar energía física: la cual se encuentra en cada célula del cuerpo y energía espiritual. La Magia se forma al juntar energía espiritual y la energía ambiental o natural. ―Explicó la diosa ―No voy a mentirte, Naruto-Kun. Los restantes dioses y yo, hemos reiniciado el multiverso cientos de veces, intentando prevenir un desastre enorme, por un enemigo creado al inicio mismo de la Creación, ningún dios, ni ningún demonio, sabe cómo surgió este enemigo. Existe algo llamado Resonancia, esto significa que dos almas tienen un estilo de... ser, la cual los hace compatible, pero en este caso estamos buscando a una persona que sea la luz, que enfrente a la oscuridad de esta criatura.

― ¿Ese soy yo, Shinigami-Chan? ―preguntó Naruto, haciendo sonreír a la diosa, la cual asintió.

― ¿Te gustaría ser poderoso, ser un héroe Naruto-Kun? ―el rubio asintió y ella, chasqueó sus dedos, enseñándole a Naruto una caja de madera negra, con detalles dorados, la cual abrió, dentro de la caja, había cinco esferas de cristal, dentro de cada una había una esfera más pequeña.

Al ir sacándolas, se mostraban los nombres que había en ellas.

Esfera de Kekkei Genkai: Dōjutsu: Shigan.

Esfera de Kekkei Genkai: Dōjutsu: Iryōgan.

Esfera de Magia.

Y había otras dos esferas, las cuales carecían de nombres o etiquetas.

Adelante, Naruto-Kun, agárralas ―alentó Shinigami, dándole una sonrisa. ―Recuerda: te estoy dando los medios, no te estoy dando el poder en sí. Tendrás que entrenar todo esto, y por supuesto, que yo voy a auxiliarte ―Naruto dejó salir un suspiro de calma. ―El Shigan tiene dos fases: podrás ver el futuro por algunos instantes, sabrás lo que hará el enemigo, será muy útil en combates. La segunda fase te permitirá saber los pecados de otros. Podrás decidir si darles otra oportunidad, o puedes ejecutarlos directamente.

―Shini-Chan, yo no deseo matar a nadie ―dijo él, algo asustado ante la perspectiva de tener que matar. Esto hizo a Shinigami sonreír, no se había equivocado, Naruto seguía teniendo un buen corazón.

En algún momento, tendrás que defender tu hogar, de aquellos que quieran destruirlo. Ya sea que quieras ser un ninja o un mago ―señaló Shinigami, Naruto apretó sus labios y asintió, aun así, seguía sin gustarle. ―No creas que será solo cosa de recibir cada nueva habilidad y luego, ser soltado en el mundo, no, claro que no. Te entrenaremos, para que puedas llegar tanto alto como necesitas llegar, Naruto-Kun.

― ¿Me entrenarán? ―preguntó él, Shinigami asintió.

Un hombre alto, con barba negra entró en el lugar, llevaba una bata médica, guantes y un gorro. Naruto sabía que este, no era un simple humano, se le notaba, no físicamente, sino en su aura. ―Es un placer conocerte, Naruto-Kun. Mi nombre es Binzuru Sonja, soy el dios de la curación y la buena visión. Cuando Shinigami, me comentó, sobre como vivías, ninguno de los dos podía creerlo, desee hacer algo por ti y eso fue, otorgarte un Dōjutsu. Te volverás un gran Iryōnnin, sé que sí.

Naruto le dio una sonrisa― ¿Cómo saben, que deseo ayudar a otros? ―entonces, su propia consciencia contestó por él: "Son Dioses, ¿Cómo no iban a saberlo?", se sonrojó y no se atrevió a mirar a ninguno de los dos. Binzuru creó unas pinzas de la nada, y sacó una esfera, dentro de la cual, se veía el Iryōgan.

El Iryōgan, puede ver la red de Chakra, el Tenketsu y el contenedor mágico de la persona. Podrás ver los órganos, huesos, entre otras cosas. Actuarán como un rayo X, o como un microscopio, serán capaces de detectar cualquier enfermedad o anomalía, el nivel de gravedad y los métodos y Jutsus más eficaces para llegar a una cura.

Naruto agarró las esferas de los Dōjutsus.

El Iryōgan mostraba el iris de color verde esmeralda claro, y la pupila tomaba forma de una cruz blanca.

El Shigan mostraba la esclerótica violeta y el iris color sangre.

Solo con tener contacto con los Dōjutsus estos, se fusionaron con él.

Ambos dioses sonrieron, lo sacaron delicadamente de la habitación, llevándolo hasta un gran comedor, donde se encontraban cientos de personas, a las cuales Naruto reconoció como otros dioses, algunos lo saludaron, principalmente los del Shinto (Mitología Japonesa) y los budistas, otros lo ignoraron, hasta que uno de ellos, el cual tenía el cabello blanco corto y casi rapado por completo, y una barba del mismo color, se puso de pie.

― ¡En este día, damos la bienvenida, a un visitante con el cual conviviremos un tiempo prudencial! ―dijo el dios― ¡Espero, que nadie (y me refiero a mi hijo Ares), llegue a menospreciarlo, solo por ser un humano! Se bienvenido, Naruto Uzumaki, al templo mayor, el único lugar, donde todos los dioses llegamos a convivir, por algunos meses.

Entonces, ¿es el joven Naruto aquel que tomará el poder de Adamas? ―preguntó una diosa de cabellos castaños y armadura, mirando a Naruto.

Solo necesita algo de entrenamiento Bellona, pero confío en que el joven Naruto, pueda salvarnos de nuestro error ―dijo Karttikeya, dios hindú de la guerra, con una sonrisa.

― ¿Quién es Adamas? ―preguntó Naruto.

Hera, miró a Naruto, le dio una sonrisa materna. ―Uno de nuestros hermanos, Dimidio en Grecia y Adamas en Roma, nos traicionó a todos, se convirtió en un demonio, usando magia negra, abandonando su dominio de la conquista, y manifestándose como un usuario del hielo.

Serás el Devil Slayer del hielo y la sangre, consumiendo agua, para reponer tu magia. ―Dijo Shinigami.

― ¿Qué debo hacer? ―preguntó Naruto, todos los dioses sonrieron.

Naruto convivió principalmente con los dioses del Shinto, visitando Grecia, Roma, Sumeria y la India, para aprender de diversos dioses: Como generar alimentos de la nada, comandar animales, el dominio del Chakra, tácticas de guerra, manipulación de toda clase de armas, estilos de batalla, dominio de la magia, historia de las naciones elementales, Earth-Land y de otros lugares lejanos.

Así mismo, llegó a aprender varios idiomas, fuera de su nativo japonés, idiomas tales como el inglés, griego, latín, entre otros idiomas.

Llegó a dominar sus Dōjutsu y los elementos del Chakra, aprendió del dominio mágico del hielo desde su base misma, por el poder del gigante Ymir y del propio Adamas, el cual fue obligado a enseñarle.

Marte vio a Naruto como un segundo humano, al cual podía admirar, así como admiró en el pasado a Hércules.

Naruto aprendió con el tiempo, a manejar sus armas, aquellas que Shinigami le había entregado: Un arco cuyas flechas eran de Chakra o magia y la otra era una Katana, pero Shinigami, dijo que la Katana, era aún más especial que el Arco. «Esta es una Katana espiritual. En estos momentos se le denomina como "Asauchi", en su interior vive un espíritu, el cual te auxiliará en el campo de batalla, de formas inesperadas; debes de entrenarte con ella, para imprimirle tu personalidad y una forma definida al espíritu» Sí, esas fueron sus palabras.

Gracias a los dioses, Naruto ganó el poder para defenderse y ayudar a otro.

Los dioses de la guerra: Hachiman, Sejmet y Morrigan, lo entrenaron en una curiosa fusión de estilos cuerpo a cuerpo.

Ares, Nerio y Astarot en estilos de espada.

Artemisa, Camastli y Odín, lo instruyeron en la caza, a interpretar huellas en el lodo, ramas, entre otras cosas, pues contaba con un arco.

Hestia le enseñó a cocinar.

Hestia y Enki le enseñaron a conseguir materiales de construcción, a construir y le dieron los dones de construcción y arquitectura.

El Titán Prometeo y el dios Hefesto, usaron barro y crearon a la humanidad (Hefesto creó a Pandora, por órdenes de Zeus), fue Hefesto quien creó a un compañero de aventuras, y medio de transporte, para Naruto, con cuerpo de serpiente y cabeza de cocodrilo, Prometeo le nombró como un Frame (Armazón), Naruto bautizó a esa criatura como Tan.

Naruto vio algo que él solo pudo llamar "paciencia materna", en los ojos de Atenea, al enseñarle o más bien: al educarlo en toda clase de cosas. Idiomas y materias básicas: matemática, literatura universal, ciencias políticas, sociales, biología, ecología, entre otros cientos de cosas, que debían de verse en una escuela más normal, con más niños, no rodeado de deidades las 24 horas del día.

Chakra, magia, técnica de armas, educación básica, caza, arquitectura, idiomas, cocina, entre otras artes.

Todos creyeron haber provisto a su elegido, con lo necesario para detener a aquel enemigo, al cual ninguno de ellos había podido pararle los pies.

Un error de Anu, el dios principal de Mesopotamia, rey del cielo más elevado. Un error solo comparado con criaturas como Behemot, Leviatán u Oroshi.

Bien esta criatura, podría ser considerada casi una deidad, pero al mismo tiempo, carecía del poder para sobrevivir más allá de un tiempo determinado. Al comienzo, todos creían que, con un nuevo Apocalipsis, Ragnarok, etcétera, podrían destruirlo, pero ese caos, solo lo volvería más poderoso y lo harían resurgir en la próxima gran creación.

Necesitaban de algo más. Necesitaban de un guerrero, lo suficientemente poderoso, como para barrer el piso con él.

Y ese guerrero, sería Naruto.