II: La vez que le dijo 'Honey'
Luzu apareció en la puerta de su casa con una botella de vino y una sonrisa radiante, una que solo alguien como él podría poner. Y la única sonrisa que le daba cosquillas en el estómago a Auron, una sensación bastante molesta para él, quien prefiere la soledad de su fortaleza y la compañía de sus mascotas.
—Luzu, como tú tan temprano —le saluda más alegre de lo que se permite.
—Pues, venía a ofrecerte algo —le comenta, señalando alegre la botella de vino, con la etiqueta hecha de manera artesanal que dice "Vinito barato de Luzu" —Lo hice yo mismo.
Luzu hace un ademán con la cabeza para pedir permiso de ingresar, Auron espabila y se aparta dejando el pasillo libre para que ingresara de una vez, no notó en qué momento se perdió en sus pensamientos y mucho menos quiso admitirse a sí mismo que se distrajo con la visita.
Bajan las escaleras de la fortaleza y Luzu se queda sorprendido por el avance que ha logrado Auron en su fortaleza desde la última vez que lo visitó.
Ya contaba con un amplio espacio donde acomodar sus cosas y todo se veía más acogedor que el hoyo en que vivía antes.
Y por alguna razón Auron se sentía muy feliz de recibir los halagos de su vecino. No se lo pensó mucho en ese momento, cuando estaba con Luzu las cosas sólo pasaban.
Sirvieron el vino en dos copas y brindaron por el nuevo pasatiempo de Luzu, Auron fue el primero en probar el líquido espeso quedando encantado con el resultado, cosa que se reflejó en su expresión iluminada con una sonrisa, Luzu sonrió encantado, era precisamente la reacción que quería ver en su vecino.
—Luzu hombre, esto está muy bien —le felicita, terminando todo el contenido de su copa.
—I'm so glad Honey! —le agradece, no se da cuenta de que lo ha dicho en inglés, la cara de confusión de Auron le avisa que lo ha hecho, y agradece que su sub consciente no procese todas sus ideas en español.
Era muy pronto para usar apodos cariñosos con alguien tan arisco como Auron.
—Voy a dejarte unas botellas para que disfrutes ¿Te parece?
—Claro, claro.
Auron ignora los nervios repentinos de Luzu más no el leve sonrojo en sus mejillas, demasiado adorable para venir de un hombre, bastante injusto tomando en cuenta que Luzu no sólo era amable, sino que también bastante atractivo.
"Lo peor es que incluso en su torpeza es lindo el cabrón" deja ese último pensamiento perderse entre la conversación y los granizos de Frederick que ha vuelto a poner huevos en medio de la sala.
