Quizás y tan solo quizás Kyo debió haber investigado más la ciudad antes de mudarse. A Kyo realmente no le importaba el alto índice de delincuencia, pero lo que sí levantó banderas rojas de preocupación era el desfile de raritos como en un eterno Halloween, al menos debido al rarito principal la ciudad estaba casi libre de metas... Lo que en definitiva no existía en su mundo anterior, estaba bastante segura que recordaría si alguien pudiera controlar plantas o disparar hielo de sus manos, eran el tipo de cosas que no se olvidaban fáciles, lo que sinceramente le hacía preguntarse si las personas de este mundo tenían sus prioridades bien, es decir, tenían a un hombre cocodrilo o reptil y monos super inteligentes pero aún ¿no había una cura para el cáncer? ¿En serio? ¿Que mierda? Bueno, al menos alcanzar sus metas con la tecnología de este mundo sería más fácil.

— Herviboro. — Murmuró evitando rodar los ojos, este villano en especial había probado ser un dolor en el trasero desde que llegó a ciudad Gótica y en cada oportunidad en que se encontraban se debatía si debía dejar de apreciar la vida humana y sólo matarlo.

— ¡Pero sí es el demonio de Gótica! ¡Que suerte la mía! — Celebró el payaso y ella elevó una ceja, ¿porque fingía que fue una sorpresa que se encontrarán? Estaba segura que los villanos y criminales de Gótica se sabían sus rutas y horarios de corazón para evitar recibir la paliza de sus vidas, de nuevo.

— ¿No tienes que jugar con el murciélago? — Pregunto mientras terminaba de hacer sus compras importando le poco los secuaces armados del payaso, hoy era su día de compras y no estaba por dejar que el payaso arruinara su día.

— Oh pero hace tiempo que no jugamos juntos —Se quejo, mientras Fon aparecía con varias cajas de té.

— Kyo-chan ¿deberíamos llevar más camarones? Están de oferta. — Interrogó el mayor notando al villano. —Oh lo siento ¿interrumpo algo?

— No realmente. — Negó la niña pensando sobre los camarones... Mhmm podía hacer paella. — Llevemos más. — Asintió de acuerdo señalando con la cabeza a Tetsuya para que avanzará con el carrito.

— ¿Sabes por qué me agradas? — Llamó la atención el Joker siguiendo a los asiáticos. — Tu y Batsi estan cortados con la misma tijeras, ambos buscando mantener el orden en una ciudad consumida por el caos, intent—un fuerte golpe en el estómago lo mandó volando contra las puertas de cristal rompiendo las en el proceso.

— ¿Debería matarlo? — Se preguntó por un segundo la azabache mirando el cuerpo inconsciente del payaso entre vidrios rotos.

— Demasiados testigos, y no está armado, hace un caso difícil, no imposible pero si complicado. — La intentó persuadir Tetsuya y ella lo consideró un segundo para luego asentir.

— Vamos a buscar más maricos, quiero comer paella. — Contestó dejando al villano en el olvido mientras sus secuases lentamente y con disimulo se retiraban no queriendo desatar la ira del demonio de Gótica.

Al pagar en la caja Fon se aseguró de pagar por las puertas rotas y saludar a la cajera con una sonrisa amable compartiendo alguno que otro comentario sobre Té, a veces la gente de Gótica Dudaba que el demonio y Fon estuvieran realmente emparentados, o al menos lo hacían hasta que en un mal día Fon con las manos desnudas introdujo el miedo de Dios en el alma de Bane y sus matones, los Hibari realmente eran una familia a la cual temer y respetar.

— Ya hemos hablado de esto. — Escucharon una grave voz en cuanto llegaron al auto y sobre ellos la figura del vigilante de Ciudad Gótica se hizo presente. — Pelear con villanos en lugares públicos puede resultar en inocentes lastimad—

— ¿Donde está Robin? — Le interrumpió Kyo no queriendo escuchar el discurso de Batman, de nuevo, Dios, no porque el decidiera mantener su identidad en secreto y espero hasta los treinta y tantos para limpiar las calles, significaba que ella debía Hacer lo mismo, además no era como si pretendiera ser una vigilante, tan solo mordía a los herbívoros que se salían de control cuando estaban cerca pero nunca se salía de su camino o patrullaba la ciudad en busca de problemas.

— Él... Eso no es de tu incumbencia. — Contestó algo incomodo el mayor.

— Oh. — Eso era señal de que Seguían peleados, cosa que se había vuelto constante el último tiempo, no que a ella le importaba pero le agradaba Grayson así que no le gustaba verlo enojado por tontas peleas. — Si lo ves dile que esta invitado para la cena.

— El agente A también, y usted por supuesto está incluido. — añadió Fon una vez terminó de colocar las bolsas en el auto.

— Haremos Paella. — Comentó Kyo abriendo la puerta del auto.

— Yo... Se lo diré. — Murmuró resignado. — Me encargaré del Joker pero por favor si vas a seguir con esto, ten más cuidado en el futuro.

— Carnívoro. — Se despidió la niña subiendo al auto con Fon como conductor viendo a un frustrado Batman saltar a un techo con su arma de gancho.

— Espero que él y Grayson puedan resolver sus problemas. — Mencionó si Tio comenzando a andar por el camino, las calles no eran las más seguras en este barrio, o al menos no lo fueron hasta que Kyo descubrió el supermercado que tenía todas las clases de té que pudieran querer y ahora el lugar era mucho mejor que hace un par de años cuando recién llegaron, lo que no quitaba que aún hubieran un par de delincuentes o dos en las calles ya que después de todo seguía siendo Gótica.

— No está en la naturaleza de Grayson mantener enojado. — Contestó bajandose de hombros mientras miraba por la ventana del auto las calles de la ciudad, esperen ¿Ese era el batimovil? Pestañeo un par de veces para asegurarse de que lo que estaba viendo era correcto. — Fon, para el auto.

— ¿que?

— ¡Pará el auto! — Grito haciendo que su tío presionara los frenos con demasiada fuerza, que Kyo-chan gritara no era algo normal y logró sorprenderlo.

— ¿Están bien? ¿Que pasó? — Cuestionó confundido. — ¿Kyo-chan? — prácticamente grito al ver a la niña bajar del auto maldiciendo para poder estacionarse bien y seguirla.

Jason estaba trabajando en el segundo neumático del auto bastante concentrado en su labor cuando la voz de alguien la hizo saltar de su lugar.

— No puedo decidir si eres valiente o tan solo muy estúpido. — Una suave voz Susurro a su lado haciendo gritar y soltar lo que estaba sosteniendo.

— ¡Mierda! — Grito chocando contra el auto al darse la vuelta para ver a la dueña de la voz.

Largo cabello negro como la noche, piel blanca como la nieve, ojos de un gris metálico y frío, facciones asiáticas, y estatura de al menos un metro veinte, Jason había vivido lo suficiente en estas calles como para no reconocer a la niña que a tan solo dos años de vivir en Gótica y con 12 años se había ganado el apodo del "Demonio de Gótica".

— Oh mierda... Oh mierda. — Esto era mil veces peor que encontrarse con el dueño del auto, al menos con él Jason sabía que esperar y a que lo más lo mandaría a la estación de policía más cercana, con la niña por otro lado... Él vio como quedaban aquellos que rompían las reglas después de un encuentro con ella, y la niña no discriminaba por edad, sexo o filiación, oh no señor, ella le partiría la madre a cualquiera.

— Supongo que puedo decidir en la cena. — Se bajó de hombros tomando la mano del niño que se estremeció como reflejo esperando un golpe pero en su lugar tan solo sintió como era jalado.

—Espera ¿no vas a... — Intento recordar la frase que la niña siempre usaba... ¿Cuál era? ¡Cierto! — morderme hasta la muerte?

— No hay mucho que morder. — Respondió sin dar más detalles hasta que se encontraron con Fon quién tan solo les miró curioso y Jason se encogió un poco en su lugar.

—Kyo-chan ¿quién es tu amigo?

— Quiero saber si es un Herviboro o un carnívoro, cenara con nosotros. — Anunció la niña como si no hubiera lugar a reclamos. Por un segundo el niño se sintió escaneado mientras el asiático lo recorría con la mirada seguramente considerando si era una amenaza y aunque algo asustado se mantuvo con la frente en alto y desafiante.

La sonrisa del mayor Hibari volvió y el menor se permitió volver a respirar un segundo.

— Es un gusto...

— Jason. — Se presento rápidamente no queriendo dar su apellido solo por si acaso.

— Jason, soy Fon y esta es mi sobrina Kyoka, pero prefiere ir por Kyo, y en el auto esta Tetsuya. — Señaló al auto negro donde un chico con un peinado de copete parecía esperar. — Espero que te guste la Paella.

— Jamás la he comido. — Dijo de forma honesta.

— Te gustara. — Afirmó Kyo.

— Y si no, siempre puedo hacer otra cosa. — Añadió con amabilidad el mayor. — Pero antes de irnos... ¿Hay alguien a quien debamos notificar? — Deseo saber y Jason presumió que esa era su forma delicada de preguntarle si tenía padres o algún guardián.

— Nadie. — Contestó como si no fuera la gran cosa.

— Muy bien, por aquí entonces. — Indicó el mayor y los niños le siguieron.

Ahora Jason sabía mejor que subirse al auto de algún extraño, pero también escucho las historias que corrían de los Hibari y ninguna de ellos los mencionaban como algo más que amantes de las reglas y violencia, por lo que asumía que mientras no rompiera ninguna ley estando con ellos todo estaría bien, además había pasado un tiempo desde la última vez que tuvo una cena apropiada así que... ¿Quién era él para negar un plato de comida caliente? Definitivamente no estaba en las condiciones de rechazarlo.

Al final de la noche la Paella se volvió el nuevo plato favorito de Jason.