BROTE DE CEREZO

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Capítulo 2

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—¡Buenos días, chicos!

—¡Llegas tarde! —un fuerte grito unísono se hizo escuchar en medio del bosque. Tanto Sakura como Naruto estaban realmente enfadados por ver a su "maestro" llegar tan campante al sitio de entrenamiento, luego de poco más de dos horas de retraso. El susodicho simplemente los ignoro y les pidió que los siguiera.

Un reloj se apareció de entre las ropas de Kakashi y él, con mucha tranquilidad, lo posiciono sobre un tronco perfectamente recortado. Los tres alumnos lo miraron en silencio.

—¡Esta bien! ¡Esto acabará a mediodía!

Kakashi no se detuvo a mirar las caras de sus alumnos y levanto las dos campanillas que traía consigo.

—Aquí hay dos campanas. Tienen que quitármelas antes del mediodía. Los que no puedan quitármelas se quedaran sin almuerzo y no solo los ataré a un poste, sino que comeré frente a ustedes.

La mirada culpable de Sakura se hizo a un costado al sentir los estómagos hambrientos de sus compañeros, ella traía un poco de comida en su mochila, pero había olvidado por completo ofrecérselo a los demás. Bajo la mirada con una sonrisa nerviosa, después de todo ella si había desayunado.

—Tienen que tomar solo una —prosiguió Kakashi sereno—, así que seguramente uno de ustedes terminará atado, y… si la persona falla en tomar una campana… terminará volviendo a la academia.

El silencio que hubo después fue bastante incómodo para la peli rosa. Ella ya sabía cómo funcionaba el mecanismo, por ende no tenía nada de qué preocuparse, si bien no tenía ningún plan en la cabeza, todavía, para acabar con Kakashi, aun si fallaban no significaba que habían perdido la batalla.

—Pueden usar kunais, o estrellas, ¡no lograran nada si no intentan siquiera matarme!

—Si eres tan lento que no pudiste esquivar un borrador, ¡terminaríamos matándote! —explicó un risueño Naruto mientras alzaba los brazos tras su nuca, aun recordaba vívidamente la broma hecha el día anterior y aunque ya había pasado un buen rato, seguía causándole un poco de gracia.

—En el mundo real —la frente de Kakashi se ensombreció ligeramente—, los que ladran más son los que tienen menos talento… así que ignoremos al niño que quedo como el peor de su clase, y comencemos…

La mente de Naruto solo pudo repetir "el peor" mientras su ceño se fruncía y su cuerpo inevitablemente se preparaba para la batalla. ¡Él definitivamente tomaría su venganza por esa humillación! Con rapidez, ingresó su mano en la bolsa práctica que empezaría a llevar de ahora en adelante, y retiró un kunai, le dio un giro experto y dispuesto a lanzárselo, tenso sus músculos para ello. Kakashi, sin embargo, previniendo que algo así pasaría, condujo su cuerpo hasta posicionarse detrás del rubio, el muchacho ni siquiera notó a su maestro detrás de él hasta que su propio kunai ya estaba apuntando a su cuello.

—Tranquilo —dijo el peli blanco en total calma, un poco de tierra y polvo se alzaba a su alrededor luego del rápido movimiento que había ejercido—, aún no he dicho que comiencen.

Sakura frunció el ceño al reconocer la velocidad de su maestro. Aunque, siendo sincera, ella lo había visto ir muchísimo más rápido durante la guerra que en ese preciso momento.

Sabe que se enfrenta contra unos principiantes, de ninguna manera mostrará sus verdaderas habilidades —se dijo mientras preparaba su cuerpo para esconderse luego de tener una vaga idea de lo que podría hacer.

—Se ve que están preparados para matarme, entonces, ¿ya se dieron cuenta de mi nivel? —Él se detuvo para observar a los ojos tanto a Sasuke como a Sakura, los dos le devolvieron la mirada con fiereza, Kakashi se limitó a tragarse una sonrisa—Al parecer, me están empezando a caer bien, chicos.

Sakura tenso sus músculos un poco más y se preparó, delante de ella, Sasuke hizo lo mismo, por consiguiente Naruto, en su extraña posición, también se preparó.

—¡Es hora de comenzar! ¿Listos? ¡Empiecen!

Las cuatro figuras se difuminaron en el aire luego del gran salto que dieron, sin embargo para Sakura, que no era la primera vez que viviría esta situación, sabía perfectamente lo que pasaría, consciente de esto, decidió jugarse su primera carta ganadora. Intentaría jugar la partida en solitario antes de tomar la corona del rey al jugar en equipo. Ella escondió su presencia hasta lo imperceptible en lo más frondoso de un árbol. Sin embargo, este no era un árbol cualquiera, era un árbol donde anteriormente Kakashi le había tendido una trampa a Naruto dejando caer un cascabel. Su primera carta seria esa, esperar. Con una sonrisa de suficiencia, ingresó su mano a su bolsa práctica y extrajo una bola de arroz, ya estaba a empezar a tener un poco de hambre.

No pasó mucho tiempo hasta que la batalla entre Naruto y Kakashi finalizará con un montón de clones del rubio siendo golpeados entre sí. Sin molestarse a descubrir cómo, de pronto un cascabel reposaba tranquilamente a las raíces del árbol donde Sakura estaba escondida. Ella sonrió, estaba pronta a tener su entrada triunfal.

—Debió habérselo caído cuando escapó —ella escuchó el susurro de Naruto—, ahora ya tengo la campana, je, je.

Tal cual sucedieron las cosas, Naruto se acercó corriendo hacia el cascabel y estiró la mano, tan pronto como hizo dicho movimiento, la trampa se activó y elevó el cuerpo del rubio hacia la rama más alta de dicho árbol. La peli rosa esperó hasta que su maestro se presentará, en menos de un minuto, Kakashi se apareció para regañar al rubio.

—Piensa antes de usar una técnica o podría ser usada en tu contra —le dijo el peli blanco mientras se agachaba para recoger el cascabel. Sakura rápidamente tomó la soga de su costado y jaló. Kakashi era una persona previsora y estratégica, él mismo había colocado dos trampas en ese árbol desde antes de presentarse esa mañana con sus alumnos. Sin embargo, no había estado preparado para Sakura, quien sabia de todos esos acontecimientos porque venia del futuro.

Recuerdo que luego de terminar la prueba y liberar a Naruto del tronco, él nos contó que cayó en la trampa de la soga de Kakashi-sensei dos veces, y el maestro nos explicó, entre risas, que la había puesto para Naruto específicamente dos veces. Sin embargo, lo lamento Kakashi-sensei, pero ¡tendrás que caer… en tu propia trampa!

Con una fuerte sensación de que estaba en peligro, Kakashi saltó fuera de la trampa que acababa de activarse, dentro de su mente, empezó a preguntarse en qué momento él había pisado la cuerda que la activaría, había tenido muchísimo cuidado al acercarse. Naruto, ignorante de lo que sucedía, solo pudo abrir los ojos en gran tamaño al notar la figura rosada de Sakura bajar del árbol en dirección al cascabel.

Ante la mirada atónita de Kakashi, que estaba ligeramente lejos por escapar de la trampa, Naruto y de Sasuke, quien seguía escondido, la única mujer del grupo siete alzo triunfante el cascabel dentro de su puño.

—¡Funcionó! ¡No lo puedo creer! ¡Realmente funcionó! —celebró alegre la pequeña peli rosa con la mano derecha en dirección al cielo y mostrando, con jolgorio, su victoria. Todavía tenía otra carta de triunfo para vencer a Kakashi, de la cual necesitaría la ayuda de sus compañeros, pero su propio orgullo la incito a intentarlo ella sola. De alguna manera se sentía realmente genial ser la única que hubiera pasado la prueba, aunque ciertamente la práctica no estuviera compuesta para que lo hiciera sola, se sentía realmente bien haberlo logrado.

Su celebración no duro demasiado, debido a que Kakashi fue atacado intempestivamente por los shuriken de Sasuke, ella solo sonrió, ¡la prueba todavía no acababa para Sasuke y Naruto!

—¡Eso fue increíble, Sakura-chan! ¡Fuiste muy rápida!

—¡Gracias, ahora te toca a ti ir por esa campana! —le respondió ella con una sonrisa, mientras retiraba un kunai de su bolsa y lo lanzaba hacia su compañero, librándolo de la trampa que lo tenía inmovilizado.

Naruto dio una voltereta y cayó al suelo de pie—¡Definitivamente lo haré!

—¿Quieres que te cuente una manera de tomar la campana? —le dijo ella risueña mientras rodaba la campana entre sus dedos, el rubio la miro embelesado, como si ella contará con todas las respuestas para alcanzar la iluminación.

—¡Por favor, Sakura-chan! —le rogó mientras unía sus manos y agachaba la cabeza sumiso.

—Mh… está bien, te lo diré. Resulta que Kakashi-sensei tiene una debilidad, y esa debilidad es su libro.

—Un libro… ¿te refieres a ese libro naranja que leía mientras combatía conmigo?

—Así es —confirmó la peli rosa mientras posaba su mano en su pequeña cintura—, si tomas su libro, puedes amenazarlo con romperlo o contarle el final, para que te de la campana.

—¡Eso es genial! ¡Lo haré, Sakura-chan! —mencionó el rubio mientras se le iluminaba la mirada y con una nueva determinación, corrió en dirección al bosque para encontrarse con su maestro. Ella lo observó unos instantes antes de gritarle.

—¡Suerte, Naruto!

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Un sonido de hambre general empezó a sonar al estar reunidos los tres frente a Kakashi, el reloj a su lado marcaba el mediodía exacto. El peli blanco se limitó a mirarlos, imperturbable.

—Oh… se ven realmente hambrientos. Por cierto, sobre el entrenamiento —se detuvo un momento para ver la situación en la que estaban sus alumnos, Sakura tenía una posición sobre el suelo, muy elegante, sobre su regazo estaba acomodado un bonito cascabel. A su izquierda, a dos posiciones, Naruto reposaba con las piernas cruzadas sobre el suelo, jugaba entre sus manos con el cascabel que a base de chantajes había obtenido de él. Finalmente, Uchiha Sasuke, con una cara de querer matar a todo el mundo, estaba amarrado al tronco —, tanto Sakura como Naruto han pasado la prueba. Por el contrario, Sasuke, dado tu incapacidad para obtener un mísero cascabel, tendrás que regresar a la academia.

Sakura intentó levantar la mano para decir algo pero su maestro no le dio oportunidad.

—Necesito hacer algo en estos momentos, Naruto y Sakura pueden comer sus almuerzos, sin embargo, dado el castigo de Sasuke, no le pueden dar de comer nada en lo absoluto. Si alguien le da algo de comer, fallará inmediatamente. Yo pongo las reglas aquí, ¿entendido?

Sasuke chasqueo la lengua y cerrando los ojos, trato de relajar su cuerpo entre las incomodas cuerdas que lo tenían prisionero. Kakashi, por otra parte, volvió a darles una última mirada sombría antes de desaparecer de su vista con un jutsu.

La última vez, Sasuke-kun fue quien le ofreció comida a Naruto. La relación entre ambos no era para nada buena, sin embargo a partir de ese suceso y otras situaciones, fue para mejor. Al menos era tolerable. No voy ofrecerle comida por ahora a Sasuke-kun, quiero ver si Naruto es capaz de hacer algo por este equipo así como Sasuke-kun lo hizo en su momento.

Poco a poco el tiempo empezó a avanzar, el silencio se hizo pesado y denso. Sakura esperó un poco más pero Naruto seguía comiendo su almuerzo, sin mirar a nadie de su alrededor. Ella empezó a sudar.

Esto no está bien para nada. Si Naruto no lo hace, tendré que hacerlo yo, no es que me moleste pero, preferiría que lo haga él para que puedan reforzar sus lazos como antaño.

Pasaron unos cuantos minutos más en silencio. La peli rosa ya no podría soportarlo mucho más. No sabía en qué momento aparecería Kakashi, y si no hacía nada por Sasuke, este los expulsaría definitivamente. Volvió a darle una mirada a Naruto, este se encontraba masticando un poco de arroz con la mirada escondida en su flequillo. Ella frunció los labios, tenía que llamarlo.

—Narut-

—¡Ya terminé! —dijo el rubio con una larga sonrisa, para seguidamente pararse de su lugar con la caja en la mano, ella lo miro insólita y confundida—Ya no tengo más hambre, ¡he comido más que suficiente!

Sakura se puso extremadamente pálida y se intentó levantar rápidamente, ¡tenía que darle de comer a Sasuke, pero ya!

—Todavía me queda un poco de comida aunque ya estoy lleno, ¿quieres, Sasuke?

Sakura se detuvo antes de terminar de levantarse y alzo la mirada, incrédula. Frente a ella, Naruto estiraba su bento con una enorme sonrisa como solamente él sabía hacer; en la caja de almuerzo, había la mitad de arroz y otras frituras que había guardado para su compañero. Ella recuperó el color de a pocos y se dejó caer, aliviada, al reconocer en la sonrisa del rubio, al Naruto que ella siempre había admirado. Con una mirada tranquila, aceptó que Naruto siempre seria Naruto, en cualquier época o circunstancia.

—¿Qué estás haciendo, dobe? ¿No escuchaste a Kakashi? ¿Es que quieres regresar a la academia?

—¿Y tú no me escuchaste a mí? ¡He dicho que ya estoy lleno y no tengo hambre! No podría desperdiciar esta comida, prefiero que te la comas tú a tener que botarla.

Ambos se dieron una mirada de muerte.

—Acéptalo, Sasuke-kun —intervino ella con una pequeña sonrisa—. Debes estar hambriento y Naruto ya está lleno. Sería un desperdicio deshacerse de esa comida.

El rubio insistió una última vez—¡Solo acéptalo, Sasuke!

—Está bien —bufo el Uchiha para luego, con una mirada sombría, abrir la boca para recibir el trozo de comida que le ofrecía el rubio. Un pequeño cosquilleo le recorrió el estómago al observar la mirada decidida de Naruto y la sonrisa de su peli rosa compañera. Sasuke no era tan idiota como para tragarse el cuento de que el rubio estaba lleno, y sabía que Sakura tampoco se lo había creído. Sin embargo, ella había apoyado el argumento de Naruto, a sabiendas que era mentira, y el rubio… él estaba arriesgando su futuro ninja por alguien como él.

Mientras masticaba, empezó a notar que el sabor dentro de su boca empezaba a cambiar, el desabrido arroz que había sentido hasta ahora, empezaba a notársele un poco más delicioso…

Una gran explosión detuvo el cómodo momento que se había formado entre los tres. Kakashi hizo acto de presencia entre el polvo y la tierra como un espectro y mostrando su gran altura frente a los mocosos, estiró sus ojos hasta el límite.

—¡Ustedes!

Naruto dio un grito de sorpresa, a la vez que Sasuke abría los ojos conmocionado y Sakura daba un pequeño salto en su lugar.

—¡Han pasado!

—¿Eh? —los tres lo observaron como si acabara de salirle un cuerno en mitad del pecho.

No recordaba para nada que Kakashi-sensei hubiera sido tan sorpresivo.

—¿A qué se refiere con que pasamos? —le replicó Naruto con un ceño fruncido, no estaba entendiendo lo que sucedía. Sasuke, a su lado, y aun atado, asintió fuertemente.

—Ustedes son los primeros —dijo Kakashi con una sonrisa reflejada en su único ojo visible—. Todos los demás hacen lo que yo les digo. Solo son una bola de idiotas. Un ninja tiene que ver más allá de lo que no se puede ver. Esos que rompen las reglas de los ninjas suelen ser llamados basuras, pero esos que no se preocupan por sus compañeros, son peor que basura.

Una pequeña sonrisa de esperanza se formó en los labios de Naruto mientras Sakura se levantaba y asentía con decisión a su maestro. Si bien ella sabía cuál sería la decisión final, no dejaba de alegrarle y emocionarle saber que ahora era una ninja hecha y derecha al igual que Sasuke y Naruto.

—Con eso se termina la práctica —índico Kakashi levantando el pulgar—¡Todos han pasado! ¡Muy bien! A partir de mañana, el séptimo equipo comenzara sus tareas.

Automáticamente Naruto se puso a saltar y vitorear su victoria magistral, a su lado Sasuke sonría de lado con un orgullo que no le cabía en el pecho y Sakura… los miraba a ambos como si fueran lo más maravilloso del universo. Con Naruto había formado un vínculo de mejores amigos a lo largo de los años que le permitía ofrecerle su vida sin dudarlo; con Sasuke tenía una relación amorosa, que si bien era reciente, tenía muchos sentimientos de por medio que la hacían muy feliz y querida.

Ella quería recuperar esos lazos con ellos. Quería tener a su Naruto de vuelta, sonriéndole y apoyándola, recordándole que él tenía unos hombros anchos y fuertes que podían sostenerla si algo llegará a pasar. También quería a su Sasuke, a ese personaje poco hablador y casualmente tranquilo con el que acostumbraba tomarse de las manos y sonreír bajo el ancho campo de estrellas nocturnas. Ambos eran maravillosos y ambos eran su todo y lo serian por siempre.

Con paciencia se acercó al tronco donde se hallaba amarrado Sasuke y lo desato, junto a ellos, Kakashi trataba de calmar a un impaciente Naruto que insistía en compartir su primer ramen como ninja oficial con todos.

—Vamos a tener misiones para mañana, es preferible que todos vayamos a descansar.

—Kakashi-sensei tiene razón, Naruto —corroboró la peli rosa acercándose a él con las cuerdas en los brazos, a su lado, Sasuke se rascaba la nuca—. Descansemos bien y comamos ese ramen mañana.

—¡Esta bien, Sakura-chan! ¡Estoy realmente ansioso porque llegue mañana!

Ella correspondió su sentir con una pequeña sonrisa. Ella también esperaría ansiosa por el día de mañana.

Tan pronto los caminos de todos se separaron, Sakura devolvió sus pasos hasta el campo de entrenamiento número siete donde acababan de tener su prueba de supervivencia, el tronco donde había sido amarrado Sasuke seguía inamovible y junto a él, perfectamente acomodadas, estaban las cuerdas que había retirado del cuerpo de su pelinegro compañero.

Sakura posicionó su cuerpo contra el tronco y con un largo suspiro, impuso un puñetazo limpio contra la firme madera. Este se mantuvo quieto. Ella, sin embargo, continúo sus golpes hasta que su frente se empezó a perlar por el sudor.

Tengo buena memoria, así que la teoría me la sé al derecho y al revés, Tsunade-sama me obligó a memorizarla. Antes de infundir chakra en mis puños tengo que reforzarlos, en mi época, Tsunade-sama me obligó a golpear arboles hasta que los nudillos me sangrasen, la piel que se formó después de cicatrizar, era mucho más dura que la anterior. De esta manera, sangre muchas veces y mi piel se regenero muchas veces. Llego un punto donde mis puños dejaron de sentir dolor, y cada vez que golpeaba algo, solo sentía su textura de forma muy superficial.

Después de llegar a ese punto, mi maestra fue capaz de enseñarme como infundir chakra sobre mis puños para hacerlos más fuertes. Dado que mi reserva es pequeña y tengo que ahorrar para el Byakugou, no podré utilizar de manera muy recurrente mis puños con chakra. Es por eso que tengo que reforzar mis manos lo antes posible para ser capaz de pelear sin un limitante.

Se mantuvo golpeando el tronco hasta que los nudillos, efectivamente, le empezaron a sangrar. Su frente sudaba profusamente y las piernas le empezaban a temblar sin control. El dolor estaba calando por sus huesos como un canal eléctrico y aunque ganas no le faltaban para detenerse, sabía que no podía hacerlo hasta cumplir las dos horas a las que solía ser sometida cuando entrenaba con su maestra.

El tiempo avanzo a un paso tan lento que a la peli rosa empezó a costarle muchísimo mantener el ritmo, el tronco frente a ella empezaba a tener magulladuras y junto a su propia sangre seca formaba un espectáculo asqueroso que la ponía nerviosa. Manteniendo sus pensamientos en la más pura concentración, no notó cuando la hora de terminar su entrenamiento llegó.

Con un rostro de absoluto de dolor, observó el desastre en que se habían convertido sus manos.

Esto es completamente asqueroso —pensó al verse—, la sangre esta seca y grumosa, mi piel está destruida y me es imposible estirar los dedos, están completamente acalambrados por mantener una posición constante durante tanto tiempo. No recordaba que había sido tan difícil en un principio, pero necesito hacer esto todos los días si quiero recuperar mi fuerza usual. Llegando a casa, desinfectaré mis heridas, me pondré unas vendas y volveré a entrenar mañana. Debería avisarle a Kakashi-sensei sobre lo que hago para que permita entrenar de esta manera, mientras Sasuke-kun y Naruto hacen lo suyo.

Con ese pensamiento cruzando en su mente, bajo las manos a su costado y sin molestarse en limpiar el tronco, dio media vuelta hacia su hogar.

Dado que ya avise a mi maestro que estoy interesada en la medicina, necesito conseguir algunos pergaminos que hablen sobre el tema, la gran parte de la información la tengo en mi cabeza pero si no tengo nada que respalde mis conocimientos, mi comportamiento solo será sospechoso. También tengo que empezar a practicar mi ninjutsu médico, aunque mi escasez de chakra sea realmente un problema tengo que intentarlo, aunque sea muy probable que al igual que mis puños imbuidos en chakra, no pueda utilizar mis técnicas de curación muy seguido. Tengo que reservar la mayor parte de mi energía para las situaciones de extrema urgencia. Todavía faltan algunas semanas hasta que empiece la misión en el País de las Olas, para entonces tengo que estar lista.

Nuevamente, debido a su nueva manía de perderse en su propia mente, no noto cuando ya estaba frente a la puerta de su casa, ingresó en silencio para evitar molestar a sus padres y se sentó en el sofá de la sala. Podía escuchar murmullos proviniendo del segundo piso, seguramente sus padres estaban conversando… decidió no fastidiarlos y con un paso lento, se encamino al baño.

Contaban con un baño en el primer piso y en el segundo, por ende no necesitaba acercarse y alamar a sus padres con las heridas sobre sus manos.

—Alcohol —susurró al encontrar el bote dentro de los primeros auxilios, también habían algunas vendas y gasas de emergencia. Tenía suerte de que sus padres fueran lo suficientemente cuidadosos como para contar con este tipo de suplementos médicos. De alguna manera, estaban ayudando a su hija. Con paciencia, limpió sus heridas y vendo sus manos. Al ver que todo estaba en orden, guardo los utensilios en su sitio y salió del cuarto de baño.

Sus pasos la llevaron hasta la cocina.

Si tuviera que recordar algo de ella, es que cuando niña, era ligeramente caprichosa, no decía que no cuando sus padres le pedían algún favor pero siempre lo hacía de mala gana. Por ende, había muy pocas cosas que Sakura hubiera hecho por su propio pie en esa casa. Podría decirse que ese te que se estaba sirviendo en esos precisos instantes era una de esas pocas cosas que había hecho por si misma a esa edad.

Con algo de culpa, caminó hasta el lavavajilla, habían algunos platos en el lavadero, además de algunos vasos y cubiertos, Sakura decidió entonces ayudar. No tenía nada de malo después de todo, ella puso sus manos bajo el chorro de agua y empezó a lavarlos. Su mente se mantuvo en blanco durante esos minutos, y ella tampoco quiso pensar sobre algo específico.

Terminó de lavar los servicios y su te. Era poco más de las tres de la tarde, por lo que no era tiempo para ir a dormir. Sin embargo, subió a su habitación, los murmullos habían dejado de escucharse. Sakura tomó una posición de relajo sobre su cama, su ventana estaba abierta en bandeja dejando entrar al viento que la sumía en un estado de calma.

Hay muchas cosas que podría hacer —se dijo—, necesito algunos pergaminos que estudiar, nuevas vendas para las heridas que me haré mañana… también requiero ropa nueva y pergaminos explosivos, tengo también muy pocos kunais y estrellas… pero por alguna razón, solamente por hoy no quiero salir de mi habitación.

Con esa idea en su cabeza, se quedó muy quieta mientras observaba sus cortinas rosa pastel ser mecidas por el viento que entraba a su habitación. Su mirada esmeralda de pronto empezaba a perder su brillo usual, y se quedó mirando fijamente a ningún sitio en particular.

Las lágrimas que tanto tiempo había contenido estaban empezando a caer y ella no quería hacer nada por detenerlas. En algún momento empezarían a hacerse notar, y era preferible que lo hicieran ahora, en vez de hacerlo frente a alguien y que se volviera un momento incómodo. La razón de su llanto era perfectamente entendible para ella, estaba sola en ese mundo, con el conocimiento de una vida futura a la que no sabía cómo regresar.

Sin pistas. Sin ayuda. Sin poder. Sin nada.

Solo ella y nadie más.

Según lo que había maquinado el día anterior, pensaba que había sido traída al pasado para salvar a las personas que no pudieron sobrevivir por diferentes circunstancias en su momento, pero solo era algo que creía que debía hacer por el simple hecho de que, su profesión era, efectivamente, salvar personas. Pero en realidad, no tenía la menor idea del porque estaba donde estaba.

No podía decirle a nadie lo que pasaba o la tacharían de loca, o peor, de traidora o espía.

Nuevamente estaba sola. Sin embargo, era capaz de seguir adelante por el recuerdo de Naruto, de Sasuke, de su reciente amistad con Hinata, de Ino, Shikamaru, Chouji, de alguna forma Sai, Kiba, Shino, de su maestro Kakashi, de su maestra Tsunade y de Shizune. Ellos le daban fuerza desde su mente y su corazón. Le susurraban mayores razones para continuar, razones para repetir la historia pero bien.

Y aunque dolía verse sola con cosas que en realidad no debería saber. Ahí estaba y tenía que hacer algo por la gente que quería. Sus tranquilos ojos empezaron a inflamarse al cabo de unos momentos, ahora más que cualquier otro tiempo quería dedicarse ese momento a solas. Para que al día siguiente, pudiera ser capaz de reconocer ese dolor que la impulsaría a seguir caminando.

Sakura lloraría hoy, para empezar a correr mañana.

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Review?