"Puedes ayudarme?" Marinette le preguntó a Alya cuando se sentó. Acababa de regresar de enviar su proyecto al gerente para que lo aprobara.
"Qué sucede?"
"Sé que tienes grandes conexiones, así que quiero que encuentres a un hombre que esté dispuesto a matar a alguien por mí."
"Estás loca? Estás estresada, Marinette?" Alya tocó la frente de Marinette para saber si tenía fiebre o no.
"Te parece?" Marinette desordenó sus cabellos.
"Ok, cuál es tu problema?"
"Quiero matar a Adrien Agreste." Marinette golpeó la mesa como si la cabeza de Adrien estuviera ahí.
"Por qué?"
"Porque es el peor hombre en este mundo."
"En serio?" Marinette le dio una mirada mortal a Alya. "No lo conozco bien pero después de un mes trabajando para él, lo que he visto es que es un buen gerente. Lo vi hablando con nuestros compañeros. Hubo una vez que lo vi ayudando a Sabrina con su bolso. Sabes que está embarazada, verdad? Así que no entiendo por qué dices eso."
'Estarías de acuerdo conmigo si supieras la verdad.', Marinette dijo silenciosamente.
La verdad era que cada vez que Marinette veía a Adrien; veía la forma en la que se conocieron...cuando estuvieron en la cama.
Marinette presionó sus labios, debatiendo algo internamente. No mucho después de eso, vio que su jefe sonrió aún cuando estaba hablando con la persona que tenía en frente. Esa sonrisa no era para ella, no?
Y justo cuando dejó el archivo, trató de mirar la mesa, la silla, la pared e incluso la computadora pero no a su jefe.
Lo sabía.
No tenía que verlo para saber que su jefe estaba sonriéndole otra vez. No era obvio?
La peor parte era su nombre. Cuando estaban con otros, no había problema. Podía respirar normal. Adrien la llamaba apropiadamente.
El problema empezaba cuando estaban a solas.
"Marinette..."
"Marinette..."
"Marinette..."
Argh...odiaba su propio nombre. 'Lo siento, mamá. No estoy culpándote por ponerme ese nombre.'
'Puedo acusarlo por acoso sexual? Lo creerán?'
'No tengo paz desde esa condenada noche.'
Otro día malo para Marinette.
Ella y Sabrina estaban juntas en un proyecto. Había trabajado por seis meses para completarlo. Mañana necesitarían explicarle a Adrien el progreso. Y hoy, Sabrina le llamó y le pidió disculpas. No podía ir porque necesitaba ir a su revisión médica. A ella no le molestaba. No era un problema para Marinette. La reunión era al día siguiente.
Sí, no era un problema hasta que llegó a la oficina.
No estaba.
El archivo en su computadora no estaba. Simplemente no estaba.
Por qué el virus había decidido llegar durante este momento y no después?
Llamó a Sabrina y se lo dijo. Ella dijo que tenía una copia en su computadora pero...era solo el 70% del original. No sabía por qué las dos habían sido tan descuidadas al solo ponerlo en su computadora y no hacer una copia total. El tiempo en el que pudiera hacerlo otra vez, a solas, era en menos de un día. Qué día perfecto!
"Está bien si voy a casa primero, amiga?" Alya preguntó. Marinette solo asintió. Estaba muy ocupada. Alya necesitaba recordarle a veces que tenía que comer lo que le había comprado. "Te quedarás sola."
"No pasa nada, Alya. Como si nunca antes hubiera trabajado a solas. Puedes ir a casa y dormir." Marinette sonrió y miró a Alya.
"En serio?"
"Alya!"
"Ok. Me iré primero. Nos vemos mañana."
Y entonces, Marinette pudo enfocarse en su trabajo.
Suspiró. Se sentía muy cansada. Eran las 10:30 pm. No había nadie más en la oficina. Estaba en silencio. Necesitaba tanto un café, que tuvo que ir por uno.
Después de esto necesitaba preparar la sala de reuniones. Quería que fuera una presentación perfecta. Llevó los documentos más pesados a la sala, así como también su café.
"Marinette, qué estás haciendo aquí?" alguien dijo, haciendo que mirara hacia la puerta.
Genial...AdrienAgreste.
"Estoy preparando todo para mañana."
"Sí, ya veo pero por qué aún estás aquí? Ya es tarde. Pensé que todos ya se habían ido." Adrien miró el reloj en la pared. Arqueó la ceja, esperando una respuesta. Marinette viró los ojos pero claro, sin que Adrien la viera.
"Hubo un problema con el documento que se necesitaba para mañana, así que tuve que hacerlo."
"Dónde está Sabrina?"
"Tuvo que ir a su revisión. No hay problema, Señor Agreste. Ya está hecho. Después de esto me iré a casa."
"Entonces ese es el documento para mañana?" Adrien señaló el documento en la mesa.
'Estás ciego? Por supuesto que sí.', Marinette asintió.
Adrien leyó las primeras hojas y Marinette siguió preparando otras cosas. Ambos hacían en silencio sus trabajos.
Pero la verdad era que...Marinette estaba muy nerviosa. 'Por qué necesitamos actuar como si nada hubiera pasado? Estoy harta de poner cara de póker.'
No se había dado cuenta de su café, el cual golpeó y se derramó cuando estaba arreglando los documentos. Parte del contenido cayó sobre su ropa.
"Quema!" dijo cuando sintió que el agua caliente tocó su piel.
"Qué?" Adrien la miró. Notó sus prendas y buscó pañuelos para ayudar a Marinette. "Estás bien? Quieres que te lleve al hospital más cercano?" después de todo, Marinette era su trabajadora. Él era el responsable de cuidarla.
"No pasa nada. No es la gran cosa." Mariette tomó los pañuelos para limpiar el suelo. Adrien solo la miró sin moverse.
"Cuál es tu problema, Señorita Marinette Dupain-Cheng?"
"Huh? A qué se refiere? Solo quiero limpiar el desastre, es eso un problema?"
"No. No hablaba de eso. Hablo de que tu trato conmigo es diferente de cuando estás con los demás."
"Bueno, usted es mi jefe. Obviamente no puedo tratarlo como trato a mis amigos. Usted no es mi amigo."
"Pues yo creo que es por otra cosa...es por aquella noche, Marinette?"
"Nada pasó esa noche y no te atrevas a llamarme por mi nombre de pila. Lo odio." Dijo, dejando el formalismo.
"Entonces si es por esa noche." Y aquí venía, la sonrisa que Marinette más odiaba. "Odias tu nombre o es que odias que yo lo diga?" Adrien dio un paso y Marinette retrocedió otro.
"No te atrevas, Adrien Agreste."
"Bueno, no me gusta que me hables tan formal cuando ya nos conocemos."
"No te conozco y no tengo intenciones de conocerte."
"Entonces dime por qué lo odias? Es porque mi voz es tan sexy que te excita como tú lo hiciste conmigo?"
"Basta, Adrien Agreste. Recuerda dónde estamos. Compórtate."
"Estamos solos. No hay cámaras en esta habitación, nadie puede vernos."
No había escapatoria para Marinette. La mesa de la reunión estaba a su espalda y Adrien la bloqueaba con su cuerpo y manos.
"No recuerdas nada, Marinette?"
"No te conozco."
"Te diré lo que odio. Odio el que no recuerdes cómo te hice gritar de placer. De haber sabido, lo habría filmado y te lo mostraría...te mostraría lo fuerte que te corriste debido a mí. A mí! Fui yo quien te hizo tocar al cielo pero lo has olvidado."
"Mientes."
"OK. Si era una mentira, no me molesta recordártelo."
"A qué te refieres?"
"Fue la primera vez que tocaste el cielo pero puedo hacer que lo hagas otra vez. Aquí. Ahora. Es un pecado tocarlo las veces que quieras, My Lady?"
Adrien se acercó más hasta que Marinette pudo escuchar fuertes sus latidos. Estaba tan cerca que ella no podía evitar sentirse nerviosa.
"Y esta vez, me aseguraré que lo recuerdes para siempre." Dijo antes de reclamar sus labios.
"Basta."
Adrien sujetó sus caderas y la acercó. Marinette podía sentirlo. "Te deseo, ahora mismo, aquí en la mesa." 8 simples palabras de Adrien, hicieron que sus rodillas se sintieran débiles.
"Sabes bien. Deliciosa. Me encanta." Adrien murmuró mientras lamía el cuello de Marinette. "Lo recuerdas ahora?"
La menor negó con la cabeza. No recordaba nada pero por qué su cuerpo lo aceptaba? Trató de pensar la situación. Esto estaba mal.
Su jefe estaba tratando de tomarla en la sala de reuniones. La puerta estaba abierta y cualquiera podría verlos...pero solo estaban los dos...
'Debo decir que no, pero por qué mi cuerpo cede?'
"Te deseo, My Lady. Te deseo tanto." Dijo Adrien antes de lamer el lóbulo de la oreja de Marinette. Pudo escuchar el gemido saliendo de los labios de la menor. Sabía que Marinette se debatía entre dos opciones. 'Hacerlo o detenerlo'. Sabía que Marinette dudaba en hacer esto aún cuando quería hacerlo. Pero también sabía que esto no era lo correcto.
"Hnn..." Marinette se sentía caliente. Lo que Adrien estaba haciéndole ahora mismo, no le ayudaba.
Adrien descartó su camisa y luego hizo lo mismo con la de Marinette. Antes de que la menor dijera algo, Adrien volvió a besarla y esta vez, respondió.
Sin romper el ligero beso, Adrien hizo que Marinette se sentara en la mesa. "Adrien..." Marinette sabía que el hombre estaba sonriendo.
Al carajo.
No le importaba lo que hicieran ahora o dónde lo estaban haciendo. Ella solo quería queAdrien la hiciera suya.
Adrien removió sus otras prendas. Marinette podía ver claramente lo cerca que estaban de las ventanas. Envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Adrien.
"Qué es lo que quieres, Princesa?" Adrien preguntó, al mismo tiempo que acurrucaba su nariz en su cuello.
"Hnn..."
"No es una buena respuesta."
"A t...ti..."
"Qué quieres que haga My Lady?" Adrien le devolvió el beso, con más pasión. Adrien deslizó una mano para tocar el sexo de Marinette. Esto solo empeoraba la situación, porque le hizo responder al roce, logrando que sus gemidos se hicieran más audibles y atrevidos. "Dímelo."
Marinette podía ver la sonrisa en el rostro de su jefe. Lo odiaba.
"Quiero.que.me.lo.metas.con.fuerza.ahora."
"Como ordenes. Princesa" Dijo, embistiéndola con fuerza, haciendo que Marinette gruñera adolorida.
"Rayos, eres enorme!" exclamó.
"Y está así por ti. My Lady" Adrien empezó a moverse. Rápido. Profundo. Con fuerza.
Marinette alzó a mirada y vio lo cerca que estaban de la ventana. Si hubiera alguien de pie en el edificio frente a este, los podría ver claramente...pero ese pensamiento ya no la detuvo. Estaba revolviéndose de placer mientras Adrien echaba hacia atrás la cabeza debido al mismo placer.
Adrien la miró y ambos se movieron en sincronía.
"Adrien...ungh...más fuerte...quiero...ungh..." Adrien estaba embistiendo y ella estaba aceptando.
"Quiero que te corras para mí, Marinette." Unas embestidas más y Marinette llegó al clímax entre ellos, gimiendo el nombre de Adrien. Sus estrechas paredes también hicieron que Adrien llegara a su límite. Ambos gimieron el nombre del otro.
Adrien se recostó en ella en busca de soporte.
Sus respiraciones estaban inestables.
Se retiró de Marinette y lamió sus pechos antes de besar sus labios. "Sabes deliciosa~"
Marinette viró los ojos y empujó a Adrien, empezando a buscar su ropa para ponérselas.
Adrien siguió su ejemplo mientras Marinette limpiaba todo sin querer dejar ni una sola señal de lo que hicieron.
"Y ahora qué?" Adrien preguntó, sentado en una de las sillas.
"A qué te refieres? Ya tuviste lo que querías, ahora déjame en paz."
"Huh?" saltó de su sitio. Esto era un shock para él.
"Ya me escuchaste."
"Estás diciendo que no fue nada?"
"Los dos somos adultos, Señor Agreste."
"Ah! Ahora regreso a ser Señor Agreste? Por qué es que no lo escuché así hace unos momentos?"
"Ambos tenemos necesidades. Es solo...diversión. Admito que lo quería pero es todo. Nada más."
"Marinette, será mejor que cuides lo que dices. No trates de armar juegos conmigo. No estoy humor para eso." Adrien señaló a Marinette antes de dejarla a solas.
Marinette respiró profundamente...necesitaba pensar.
Sí, necesitaba pensar. Esto era nuevo para ella.
Miró alrededor y vio el documento. 'Oh, la reunión de mañana.'
Siguió preparando todo para la reunión y antes de irse, se aseguró de apagar las luces.
'Cielos...creo que...el hombre con quien me acosté dos veces... me gusta más de lo que quisiera...'
