Corre, escondete...que nadie nunca te atrape...

—Relájate lo más que puedas y disfruta la función—dijo Shiro al momento que de sus manos comenzó a salir chakra azul que me provocó una punzada en la frente, no duele pero es molesto. Cierro los ojos un segundo y al abrirlos me veo a mi mismo más pequeño, con el ceño fruncido y ojos tristes caminando por el bosque junto a Orochimaru y Kabuto.

Flash back

Verde...verde...café...verde... rojo...rosa...amarillo...rojo... rojo...rojo...amarillo...café

Pájaros, tierra, piedras, rocas, flores...colores, muchos colores, demasiados colores...que molesto...

—¿A donde vamos?—pregunta Sasuke a nadie en especial, ni Orochimaru ni Kabuto le responden. Sasuke frunce el ceño, se esta cansando de esto, Kabuto no a dejado de mirar su espalda, su mirada fija molesta a Sasuke.

—¿Cuándo vas a entrenarme?— pregunta el Uchiha esta vez a Orochimaru.

—¿Quieres entrenar ahora? Ni siquiera puedes mover bien el brazo y quieres entrenar—le responde Kabuto de malos modos.

—A ti no te he preguntado—dice Sasuke cerrando los puños hasta ponerlos blancos y apretando los dientes hasta que le dolió la mandíbula, estaba furiso, el cuatro ojos no había dejado de molestar desde que entraron al bosque.

—Sasuke-kun cuando lleguemos a la guarida entrenaremos—dice Orochimaru.

—¿Y para llegar falta?—pregunta Sasuke sin recibir respuesta. Estos tipos le escondían algo, quizás la serpiente rastrera lo iba a encerrar para siempre. Ahora que se acordaba el cuatro ojos le dijo que Orochimaru era un buen tipo pero cuando lo hacían enojar era un demonio. Dependiendo de lo que hiciste para enojarlo él te mataba en el mejor de los casos o en el peor te encerraba en una jaula para el resto de tus días.

Si bien no sabia aún si era buena idea confiar en Kabuto, ser precavido no estaba de más, así que cuando las palabras del cuatro ojos comenzaron a resonar una y otra vez en la mente de Sasuke éste creyó cada una de ellas, por esto disimuladamente fue disminuyendo el paso hasta lograr quedar resagado.

Cuando Kabuto lo adelanto y vio que ninguno estaba verdaderamente atento a lo que él hacía decidió dar media vuelta y echar a correr por el bosque.

Tengo que volver a Konoha, capaz si regreso ahora no me pase nada, me mantendré alejado de mi equipo y le pediré a alguien fuerte que me entrene- Sasuke al notar el rumbo que tomaban sus pensamientos detuvo abruptamente su loca carrera.

—Pensemos—se dijo y en ese momento su cerebro comenzó a imaginar el futuro- si vuelvo a Konoha, Kakashi me mandara un sermón aburrido, probablemente no me entrene nadie y Kakashi ya no es una opción. Es mejor quedarme aquí. Orochimaru me va a entrenar y si me encierra encontrare como salir, se me ocurrirá algo. En todo caso ya estoy demasiado lejos de la aldea no puedo arrepentirme ahora.

Sasuke comenzó a caminar de regreso a Orochimaru a paso lento pero seguro sin titubeos, se obligó a no mirar atrás.

Paso las rocas que antes vio en un borrón, paso los árboles enormes, las flores pequeñas y llegó hasta el camino que anteriormente estaba recorriendo junto a esos dos. Para su sorpresa Orochimaru y Kabuto estaban allí esperándolo. Él les dio una mirada, frunció el ceño y siguió caminando, oyó una pequeña risa y los pasos de esos dos. Orochimaru pasó a su lado y se puso delante de Sasuke, Kabuto llegó a su lado también pero no le adelanto solo se quedo allí en silencio con una estúpida sonrisa en los labios.

—Si hubieras tardado un segundo más yo habría ido por ti y ahora estarías en una pequeña y sucia jaula—dijo Kabuto en un susurro y luego sofoco una risita. Sasuke lo miro molesto y le iba a decir un montón de insultos cuando la voz de Orochimaru se hizo oír.

—Kabuto no molestes a Sasuke-kun ¿crees que no sé que tu le metiste cosas en la cabeza para asustarlo?— Orochimaru da vuelta la cabeza a un lado y mira fijamente a Kabuto—No deberías hacerlo más o sino quien terminará en una jaula serás tú...—

—Sí, Orochimaru-sama—dice Kabuto bajando la cabeza a la par que Sasuke sonríe con suficiencia.

—Sasuke-kun no vuelvas a irte corriendo, porque aunque corras lejos te encontraré igual-—

—Hmp...lo tendré en cuenta— dice el Uchiha comenzando a caminar más aprisa dejando a Kabuto atrás, situándose al lado de Orochimaru— ¿Cuánto falta para llegar?—

—Unas horas a este paso, pero si corremos llegaremos en unos 40 minutos—

Sasuke mira para atrás a Kabuto quien camina mirando el suelo, lleva una gran mochila de viaje que se ve pesada, el cuatro ojos se veía cansado, habían estado caminando todo el día y en unas horas mas oscurecería. Se notaba que no estaba listo para correr, tal vez deberían seguir al paso que iban, incluso mas lento para que Kabuto descansara...pero por otro lado Kabuto le había asustado, na... se lo merecía.

—Corramos, quiero llegar pronto—dijo Sasuke, Orochimaru mira al Uchiha y luego a Kabuto.

—Ja, que malo eres Sasuke-kun—el sannin sonríe y ambos comienzan a correr dejando a Kabuto atrás.

Los árboles eran solo un borrón verde y café, el cielo paso a tener tonalidades naranjas, la silueta de Kabuto hace mucho dejo de verse, el viento comenzó a tornarse frió. Llevaban unos 30 minutos corriendo cuando Sasuke se detiene de golpe, un mareo lo obliga a afirmarse del tronco de un árbol.

—¿Todo bien Sasuke-kun?— pregunta Orochimaru deteniéndose unos metros por delante del Uchiha.

Sasuke toma aire y lo suelta, repite la acción un par de veces hasta que la sensación de mareo se le pasa— Sí. Todo bien, sigamo—

Continúan hasta salir del bosque, pasando por un pequeño prado, llegando a las puertas de una aldea.

—¿Por que vinimos a una aldea?— pregunta Sasuke mirando las puertas y luego a Orochimaru.

—Porque esta es mi guarida, ¡admira la Aldea del Sonido!—ambos comienzan a caminar por la aldea, las calles están llenas de personas que regresan a sus hogares—¿Y que te parece?—

—Es...bastante bulliciosa—dice Sasuke sin mucho interés—¿A donde hay que ir?—

—Primero vamos a buscarte ropa, no creo que quieras estar todo el tiempo en bata—dice Orochimaru tomando a Sasuke del hombro, guiándolo hasta una tienda de ropa. Pero en vez de entrar la rodean yendo a la puerta de atrás, la cual Orochimaru golpea fuertemente—¡Oye vieja, soy yo, abre la muerta!—

Al segundo la puerta se abre de golpe y una mujer de no más de 30 años de tes blanca, ojos color avellana, pelo largo y castaño, vestida muy a la moda aparece por el marco de la puerta— Mira rata rastrera, tú no vienes a aporrear mi puerta sin recibir un merecido puñetazo por el tras...¿quién es este niño?—

La mujer no puede evitar mirar a Sasuke con sorpresa, ya que el Uchiha mostraba un estado deprimente. Tenía toda la cara y la ropa llena de polvo, se veía cansado, con grandes ojeras. Además pudo notar su brazo herido y la bata demasiado ligera para el frió que comenzaba a hacer.

—Él es Sasuke, mi aprendiz— dice presentando al muchacho—Ella es Sarada, la dueña de la tienda de ropa—dice el sannin presentando a la mujer.

—Che...— Sarada frunce el ceño—Entra maldito insecto y tú también niño—

La casa no era nada del otro mundo, tenía una salita pequeña, un comedor junto a una cocina y a un lado una escalera para el segundo piso. Sarada llevó a Sasuke a la cocina y lo sentó a la mesa, luego le puso en frente algo de carne y verduras junto a un vaso de agua.

—Come niño—

—No me llamo niño me llamo Sasuke— dice el Uchiha molesto, sin tocar la comida.

—Mmm...que lindo carácter jeje— la mujer se acerca a las escaleras y grita para arriba— ¡Kuki, baja!—

—Sasuke come, mi hija te hará compañía, yo voy a buscar ropa para ti—dice acercándose a la puerta— Y tú maldito te vienes conmigo—dice Sarada tomando al sannin de las ropas saliendo ambos de la casa. Pero a los segundos ella asoma la cabeza.

—¡Kukiko baja ahora mocosa!— grita Sarada y cierra la puerta de un portazo.

Sasuke sorprendido se queda mirando la puerta un rato, la tipa esta loca. Vuelve la cabeza y mira los plato que están en frente de él. Toma los palillos y comienza a comer, come a grandes bocados, tiene mucha hambre después del largo viaje. Termina la comida y esyta tomándose los últimos sorbos de agua cuando Kuki hace su aparición. Ambos se miran y fruncen el ceño, Sasuke deja el vaso con un sonoro golpe en la mesa y Kukiko camina a grandes zancadas. En simples palabras... fue odio a primera vista.

—¡¿Y tú mocoso quien eres?! ¡¿Qué haces en mi casa?!—pregunta a gritos

—Otra tipa loca—piensa Sasuke sin decir nada, solo la mira de forma retadora recibiendo una mirada idéntica de parte de Kuki.

—Responde niño, di algo—

—Yo no hablo con idiotas— dice Sasuke dando vuelta la cara.

Kukiko saliendo de la sorpresa que la respuesta de Sasuke le dio, roja de furia golpea la mesa— ¡Mira mocoso tu no me vienes a hablar de ese modo a mi casa!—

Sasuke cruza los brazos y la mira—Yo hablo como me entre en gana...—

—Esta en mi casa, si quiero puedo echarte—

—A si, pues inténtalo—la reta Sasuke.

5 minutos después

—Maldita niña- dice Sasuke malhumorado sentándose en el suelo fuera de la casa de Sarada.

—¿Sasuke? ¿qué haces aquí afuera?—le pregunta Sarada acompañada de Orochimaru, el cual tiene en los brazos mudas de ropa—Ella te echó verdad...—

—Hmp...—Sasuke no le responde, cruza los brazos y echa la cabeza a un lado evitando mirarla. Orochimaru se ríe a carcajadas mientras Sarada enojada abre la puerta.

—Entra Sasuke— el Uchiha increíblemente le obedece y todos entran a la casa. Allí ven a Kukiko, que es la copia de su madre, sentada en el sofá de la sala con los brazos cruzados y una pierna encima de la otra.

—Niño ve arriba, báñate y cámbiate de ropa mientras yo hablo con mi hija— Orochimaru le pasa una de las mudas de ropa a Sasuke, éste sin alegar por haberlo llamado niño se acerca a las escaleras sintiendo el ambiente tenso por las miraditas retadoras que se mandan madre e hija.

—Saben yo voy a salir a esperar a Kabuto— Orochimaru abre la puerta—Te espero afuera Sasuke—dice antes de salir.

El Uchiha comienza a subir las escaleras cuando a mitad de ellas queda congelado por las amenazas que escucha.

—Mocosa sindestina...te voy a dar unos cachuchazos...—Sasuke corre por las escaleras hasta llegar al baño, cierra la puerta que poco puede hacer para callar los ruidos de cosas que se rompen y los gritos de las mujeres.

Sasuke deja la ropa a un lado, echa a correr el agua caliente y se prepara para bañarse.

Cuando Sasuke sale del baño ya vestido con una sudadera roja sobre una polera sin mangas negras, con shorts cafes y descalzo no oye ningun ruido en la planta baja. El Uchiha baja las escaleras lentamente, nunca había presenciado una pelea entre madre e hija, era inquietante el silencio. Cuando llega al último escalón las ve a ambas una frente a la otra rodeadas de cosas rotas, Sarada alza la mano y le da una bofetada a Kukiko, Sasuke impactado activa el sharingan inconscientemente. Con el ve perfectamente bien las lágrimas de Kukiko y la cara de arrepentimiento de Sarada. La chica sale dando un azote a la puerta Sasuke se queda allí junto a Sarada todo chupado.

—Em...—

—Oh Sasuke, perdón no tenías por que ver eso— dice tratando de finjir una sonrisa.

—Umm...hmp—pone cara indiferente.

—Bueno pequeño Uchiha acercate, dejame ver tu brazo—

—¿Como sabes que soy un Uchiha?—dice mirandola fijamente.

—Tienes el sharingan activado mocoso... puede que no sea ninja pero no soy una ignorante— Sasuke desactiva el sharingan y ella le revisa el brazo herido. Le echa una pomada, lo venda de nuevo y le dice a Sasuke que se vuelva a poner la sudadera.

—Se dice gracias—lo mira molesta por la falta de educación de Sasuke.

—Hmp...gracias Sarada—esa frase deja boquiabierta a la mujer, nunca un niño le había llamado por su nombre. Molesta toma a Sasuke de la mejilla y se la jala.

—Mira mocoso no me hablas así, ya veo porque Kuki te echó de la casa—

—¡Y yo ya se porque tu hija se fue!— le grita Sasuke muy molesto.

Sarada suelta la mejilla de Sasuke y baja la cabeza avergonzada— Ya sé que soy mala madre, no tienes porque decírmelo tu—

—...No pienso que seas mala madre, un poco explosiva pero no mala—

—Oh que dulce ere..—

—Aunque si te comparara con mi madre si serías mala mamá—

Las palabras de Sasuke hicieron que Sarada se pusiera furiosa otra vez, que un niño le dijera a la cara que era mala madre era horrible. Tal vez se lo perdonara a su hija pero no a un mocoso que ni siquiera sabía dar las gracias.

—¡Tu escuincle!...— levantó el puño para que el muchachito sin respeto aprendiera una buena lección pero las siguientes palabras la dejaron de piedra.

—¿Es bueno que te alteres tanto? Yo pensaba que las embarazadas deberían estar calmadas— dice Sasuke tranquilamente, como si sus palabras fueran la cosa más normal del mundo.

Sarada lo mira de ito en ito, su desmayo fue todo un proceso a los ojos de Sasuke primero se puso pálida, luego comenzó a sudar frío, se puso verde y cuando Sasuke pensaba que iba a vomitarle encima se fue a tierra.

Sasuke calmadamente fue hasta la puerta y la abrió—Orochimaru, tu amiga se desmayó—

El sannin comienza a reír, entra a la casa y se acerca a la mujer que esta tirada en el suelo. Sasuke y Orochimaru se miran y este último se pone a reír aun más fuerte.

—Orochimaru-sama, perdone el retraso yo...—llega Kabuto agotado por la larga caminata quedándose sorprendido por el desastre que vio—¿Pero que a pasado aquí?—

—Jajaja, Kabuto deja las cosas en la esquina de allí—

—Sí Orochimaru-sama—

—Sasuke ¿qué le dijiste para que se desmayara?—

—Solo le dije que las embarazadas no debían alterarse—dice Sasuke cruzando los brazos.

—¡Pero que bestia eres!— le grita Kabuto a Sasuke e irritado observa como este último lo ignora.

—No me ign...—comienza Kabuto pero es cortado por las órdenes de Orochimaru.

—Kabuto, revisa a Sarada—

—Sí Orochimaru-sama—

—Sasuke-kun ve a buscar a Kukiko y distraela un rato—

—¿Qué? ¿Porqué tengo que ir yo por esa detestable niña?—pregunta Sasuke con el ceño fruncido.

—Porque no te quiero dando vueltas por aquí—Orochimaru toma a Sasuke del brazo y prácticamente lo saca a rastras de la casa.

—¡Oye!...¡sueltame! no puedo ir, no tengo mis sandalias— le dice Sasuke ya fuera de la casa.

—No me interesa, ve por Kukiko— Sasuke ve como el sannin cierra la puerta en sus narices por lo cual, enojado, va en busca de la chica.

Ya ha oscurecido, por las calles casi no hay nadie todos están en sus casas descansando, refugiandose del frío y los que no, están comenzando la fiesta. Sasuke había caminado todo el tiempo en línea recta preguntando ocasionalmente por Kukiko pero nadie la había visto.

Sasuke no sabía que caminar en línea recta te lleva a lugares interesantes así que quedó sorprendido al llegar a una calle llena de gente y de luces, de tiendas y de hostales, llena de hombres ebrios y mujeres con poca ropa.

—¿¡Oye niño no crees que estas un poco chico para el barrio rojo!?—Sasuke al escuchar la voz de Kukiko la busca mirando a izquierda y derecha— ¡Aquí arriba idiota!—

Kukiko estaba sentada comiendo una brocheta de carne en el techo de un departamento pequeño ubicado unos metros antes de entrar al barrio rojo.

Sasuke saltando llega al lado de Kuki— Jo...con que eres un ninja. Sientate niño ¿quieres carne?—

Sasuke se sinta al lado de la chica y toma un pedazo de carne de la brocheta.

—Mmm...¿Qué haces aquí?—pregunta la chica comiendo carne.

—Me obligaron a venir por ti, tu madre se desmayó— Kukiko al escuchar eso se atraganta con el pedazo de carne.

—¡Dios mío hay que ir a casa!—dice poniéndose de pie— ¿Porqué no me dijiste antes?—

—Porque me dijeron que te entretuviera un rato, no tenemos que ir todavía— Kukiko vuelve a sentarse junto a Sasuke.

—Ah...oye perdón por echarte de la casa—

—Hmp...—

—No hablas mucho al parecer...—ambos se quedan en silencio un rato hasta que Kukiko lo rompe.

—Me llamo Kukiko por cierto. Kukiko Haroku ¿cómo te llamas tú?—

—Sasuke...—

—¿No tienes apellido?—pregunta curiosa ofreciéndole a Sasuke otro pedazo de carne.

—Con mi nombre te debería bastar...— acepta el pedazo de carne y se lo come. Kukiko no le pregunta más y se acaba la brocheta.

—Oye aun no quiero volver a casa y se que eres nuevo aquí ¿quieres que te muestre la aldea?—

—Hmp...no— Kukiko enojada lo jala del brazo hasta que lo pone de pie.

—Pues tienes que venir no má—sin soltar su brazo lo hace bajar por las escaleras de emergencia y lo arrastra a la primera tienda que ve.

—Bueno ésta es la tienda de carne, de aquí vino la brocheta que probaste—era una tienda pequeña, cerca del barrio rojo, un señor gordito la atendía— Él es el señor Onorichi el dueño de la tienda—

Y así empezaron, Kukiko lo arrastraba de aquí para allá mostrándole cada tienda estubiera cerrada o no. Le mostró el supermercado, la tienda de fruta, la biblioteca, la escuela para ninjas, la escuela para civiles a la que ella asistía, la librería, la tienda de armas, la tienda de ramen, la estación de policía, la estación de bomberos, el hospital y un montón de lugares más. Le dijo un sinfín de nombres de personas, de calles y de tiendas. No dejó de hablar hasta que llegaron a casa. Cuando se enfrentaron a la entrada de la vivienda, Kukiko se detuvo y guardo silencio mirando fijamente a su casa. Sasuke que hace rato se había soltado de su agarre la miro atentamente.

—Tu mamá no esta enojada contigo—le suelta Sasuke con las manos en los bolcillos.

—¿Cómo lo sabes?— le pregunta mirándolo con ojos tristes.

—Todos los papás quieren a sus hijos— Sasuke habla muy seguro de sus palabras.

—... Probablemente tienes razón— Kukiko se acerca a la puerta y cuando esta apunto de abrirla le pregunta a Sasuke.

—¿Sabes porque se desmayo?—

—Le dije que las embarazadas no deben alterarse—la cara que puso Kukiko no tenía precio.

—¡Joder!—Kukiko entra corriendo a la casa y ve a su madre sentada en la silla del comedor— Mamá ¿cómo que voy a tener un hermano?—

—Kuki, ni yo misma lo sé—dice poniéndose las manos en la cabeza— A todo esto ¿cómo lo supiste tu Sasuke?

—Tienes un chakra distinto en ti, lo vi cuando te mire con el sharingan—dice Sasuke como si la pregunta fuera estúpida.

—Je...me has ahorrado una prueba de embarazo— Sarada le sonríe un poco al Uchiha —¿Por qué no lo dejas hoy aquí, Orochimaru? De todas formas con ese brazo no puede hacer mucho—

—Qué milagro...el embarazo te ha echo mas educada—se burla Orochimaru.

—Callate insecto, largo de mi casa. Te devuelvo al mocoso mañana en la tarde junto a las cosas que me pediste—le dice Sarada a punto de echar fuego por la boca.

—Está bien—accede Orochimaru con una sonrisa en la cara.

—¿Por cuando nos quedaremos Orochimaru-sama?—

—En dos dias más nos moveremos como lo hacemos normalmente—

—¿No nos quedaremos aquí?—pregunta Sasuke.

—No, cada semana nos movemos a otra guarida— le dice Orochimaru.

—Ya largo de mi casa—Sarada empuja a Kabuto y Orochiamaru a la salida tirándoles luego el equipaje—Bueno Sasuke duermes en la habitación de Kuki—

—¡Pero es una chica!— le grita molesto.

—¿Ves que me importe?— contesta Sarada— Kuki ve arriba y arregla un futon para Sasuke—

Cuando Kuki y Sasuke están subiendo Sarada detiene a Kuki del brazo— Perdón por el golpe—

—Perdón por lo que te dije—ambas se dan un abrazo. Entre ellas todo estaba arreglado.

En el segundo piso a la derecha estaba el cuarto de Kuki era bastante grande. Tenía una cama de matrimonio, un escritorio, un velador, un armario, una silla, estantes, cojines y una alfombra. La muchacha sacó un futon del armario y lo tendió en el suelo. Ambos se acuestan en sus respectivas camas.

—Oye Sasuke—dice Kukiko luego de un rato—¿De donde eres?—

—...Konoha— le responde de forma monótona.

—¿Cómo terminaste aquí?—

—Decidí seguir a Orochimaru—

—Es por el sello maldito ¿verdad?— dice como afirmación.

—...Sí pero también para que me hiciera fuerte—

—Sé que hay personas más fuertes que Orochimaru ¿de que estas huyendo?— su pregunta no tiene respuesta por parte de Sasuke.

—Sasuke ¿tus padres te dejaron irte?—

—Mis padres están muertos—

—Oh, que mal—le dice Kukiko un poco apenada— ¿Y tus amigos?—

—¿Ellos qué?— le pregunta Sasuke.

—¿Ellos te dejaron irte?—Sasuke no le responde en seguida, la pelea que tuvo con Naruto aun esta fresca en su mente.

—No, no me dejaron irme. Pero tampoco lograron detenerme—

—¿Huiste de tu aldea?— le pregunta Kukiko con un deje de preocupación.

—Supongo...— le dice vagamente.

—¿No puedes volver?—

—No, ¿para qué? Ya estoy muy lejos de casa de todas formas—

—Tus amigos deben estar tristes—le dice ella ya en un susurro apunto de dormise.

—Sí...y yo también— Sasuke cierra los ojos y esta apunto de dormirse cuando vuelve a escuchar a Kuki.

—No estés a triste, mañana te presento a mis amigos—Sasuke abre los ojos con sorpresa, pensó que la última parte no la había escuchado.

—No es necesario—dice Sasuke.

—Na, si lo es—da un bostezo y vuelve a dormir—Mañana te los...presento—

Fin flash back

El jutsu acabó de momento. Shiro esta cansado, respira de forma agitada a mi espalda. Por mi parte la cabeza me da vueltas, veo puros puntitos de colores. Siento que me voy para adelante y cierro los ojos para recibir el impacto pero este nunca llega. Antes de desmayarme siento unos brazos que impiden mi caída... luego todo se me va a negro.