PERCY WEASLEY
AMBICIÓN
Apreciar a sus hermanos es una tarea ardua, sobre todo cuando le arrastran a situaciones tan embarazosas como aquella. Percy es más como Bill o Ginny. Ellos, los gemelos, son la viva imagen de Charlie, pero Charlie, por fortuna, solo era uno.
—Quiero disculparme formalmente por los problemas que le están causando Fred y George —Percy tiene la espalda muy recta, "como si alguien le hubiera metido una escoba por el culo" diría George, "y después le hubiera entrado cagalera" hubiera añadido George y la nariz apuntando al techo.
»Me he enterado de los hechos pero no sé cómo puedo ayudarles.
—¿Se ha enterado de los hechos? Estaría genial que pudiera relatármelos.
El auror no se fía. Es normal. Percy en su situación tampoco lo hubiera hecho. El proyecto de hombre se traga su ego y esboza la sonrisa más amable que puede imaginar.
—Mis hermanos incendiaron el Callejón Diagón. Los fuegos fatuos se escaparon a su control y se extendieron por el resto de Londres, incluyendo el Londres muggle y, por su culpa, hay cientos de personas desmemorizando a muggles que piensan que ha llegado el Apocalipsis.
—Todavía no —le corrige—. Estamos intentando buscar otra solución.
»Pero, ¿qué me dice de los carteles? ¿Cuál era su ambición?
—¿Los carteles?
—Aprovecharon el caos reinante y empapelaron Gringotts con propaganda de nuestro ministro con el bigote de Hitler.
—Disculpe, ¿Hitler? —Percy arruga la frente
—Un dictador alemán —explica, incómodo—. Menos mal que no mucha gente está familiarizada con la historia muggle.
