Me desperté, sobresaltado. Había tenido un sueño algo raro. En él, me hallaba en una mansión. Había seguido a un anciano hasta la parte de arriba, donde había una puerta entornada. Tras esa puerta se oían voces tramando un plan para matar al Elegido. Por desgracia, lo había visto seguirnos . Me volví para preguntarle qué hacía aquí sabiendo que era peligroso, pero me quedé atontado por su belleza: ojos verdes esmeralda detrás de unas gafas redondas, bajo, delgado y esmirriado y de indomable pelo negro azabache. Nuestras miradas hicieron contacto. Antes de que ninguno pudiera hablar, una inmensa serpiente paso por nuestros pies.
—Nagini me ha dicho que el anciano que cuida la casa está detrás de la puerta. Apártate, Colagusano, para que le demos el recibimiento adecuado. ¡Avada Kedavra! —dijo la voz que, aparentemente, salía del respaldo de una butaca. Estaba vuelto hacia nosotros. El anciano quiso escapar, pero del respaldo de la butaca salió una varita y lo apunto. Un rayo de luz verde salió de ella y el hombre se desplomó, muerto, en el suelo.
Ese había sido mi sueño, porque después Annabeth golpeó la puerta de la cabaña de Poseidón para despertarme. Me informo que Hécate nos estaba esperando en la Casa Grande.
Llevé mi varita, junto a Anaklusmos, Contracorriente, en el bolsillo. Tenía que acostumbrarme a usar el primer objeto, a pesar de que me diese la sensación de que pudiese arder con una simple llama o pudiera romperse con la mínima fuerza aplicada.
Hécate nos Índico que nos cogiéramos del brazo.
De repente, sentí como si me estuvieran haciendo pasar por un tubo muy estrecho. Mis oídos se taponaron. Cuando por fin todo cesó, sentí náuseas. Ante mis ojos se veía una calle transitada en la que las personas caminaban hacia diferentes destinos. Delante había un bar destartalado, oscuro y sombrío. El Caldero Chorreante, se llamaba. Hécate nos hizo entrar, y nos llevó hasta el patio trasero. Allí, golpeó con su varita en un ladrillo, por encima de los cubos de basura. Un agujero empezó a abrirse, hasta ser el paso a una calle adoquinada que serpenteaba hasta más allá de lo que alcanzaba la vista. Había muchas tiendas. la más destacada era un edificio muy grande y alto. Cuando llegamos ahí, pude leer algo como Totgrnigs. Había unas criaturas de dedos y pies largos. Hcate le dijo a una de ellas que quería sacar dinero de su cámara. Se fue hacia ella, acompañada por esa criatura... Un duende, como nos dijo después.
Cuando salimos del banco, nos llevó a comprar libros, y los hechizó para que estuvieran en griego antiguo. Después fuimos a comprar los calderos, y por último compramos las mascotas. A mí no me atrajo ninguna, prefería a Blackjack, pero sabía que, obviamente, no podía llevármelo a Hogwarts.
Sin embargo, aquello cambió al ver a una cría de pegaso no más grande que un gato.
—Tiene varios poderes mágicos. Por ejemplo, crea un poderoso vínculo mental con su dueño. Puede transportar a más de 2 personas cuando recupera su tamaño normal.
—Uau, me lo llevo.
Pagué 7 galleons, metí a la cría en un cesto de mimbre y me reuní con los demás.
Compramos pluma y tinta y nos volvió a coger del brazo para desaparecer y llegar al campamento mestizo. Después, cada uno se fue a su respectiva cabaña. Por mi parte, saque la cría de Pegaso y le dije que por favor recuperar a su tamaño normal. Era cierto, era más grande y robusto que los demás pegasos que había visto. El resto del día lo pase dando grandes paseos con el. Fue un buen día.
