—¿Qué hacían en mi armario? ¿Acaso no saben que espiar es de muy mala educación?— cuestionó acercándose a las intrusas. Con un insinuante tono rozando a lo molesto. Más cargaba su deslumbrante y tétrica sonrisa que lo hacía ver más normal o más tenebroso.
Con Alastor, nunca se sabe que esperar de él realmente.
Los ahí presentes a excepción del mismo demonio rojo, tragaron duro. Sudaron incluso bastante nerviosos, más no se les notaba mucho. Después de todo, habían invadido la privacidad del pelirrojo y aparte, escuchado algo íntimo que sólo debía quedar entre Angel y Alastor.
¿Qué clase de castigo o reacción podrían esperar del demonio de la radio?
—Q-Quizás tengan alguna explicación para esto.— trato de defenderlas el albino, a pesar de que igual le carcomia la Curiosidad de saber porque mierda estaban escondidas escuchando todo, verlas en la mirada del poderoso demonio rojo le preocupó más. Casi aturdias y estáticas, sin siquiera defenderse.
Antes de que Alastor dijese algo, girando se sobre sus talones y mirando neutral a Angel y las chicas, una vocecita dulce y chillona los interrumpe. Sin notar la atmósfera que los rodea, tensa y oscura. Rozando a lo peligroso.
—¡Hola chicas y señor Alastor! — saludo Nifty bastante animada, despreocupada y saliendo de una de las cortinas que cuelgan en la ventana. Al parecer había limpiado detrás de ellas, y por alguna razón seguía confundiendo a Angel con una mujer. Una mujer muy sensual con pechonalidad.
Aunque seguía sin comprender como es que habían tantas mujeres el lugar seguía desordenado o sucio, sin ofender.
—¿Nifty t-tambien?— balbuceó Angel, soltando un bufido bajo sin poder creerlo, abriendo más sus ojos sorprendido. ¿Acaso todos los del hotel los habían escuchado?Por lo menos Husk no estaba ahí, aún así no evitaba sentirse avergonzado.
Si, al inicio quería presumir que se había costado más de una ocasión con el poderoso y peligroso demonio de la radio, pero había cambiado de opinión hace tan poco tiempo. Sólo quería alardearlo con personas de confianzas.
—Oh no se preocupen por mi, estaba limpiando en lugares oscuros y muy cerca de aquí mientras oía un poco de que hablaban. — comentó la pequeña cíclope saltando por ahí, para marcharse dejando la habitación en un extraño e incómodo silencio.
—E-Esto es vergonzoso. Me voy de aquí.— dijo cruzándose de brazos para salir a paso apresurado. Quizás si sale por ahí podría despejar su mente. Sin mencionar que se sentía, un poco miedoso.
Alastor decidió seguirlo en pasos terrorificamentes silenciosos. Dándole una última mirada de advertencia a las señoritas en su habitación. Cómo diciéndoles que realmente esperaba, que no volviese a verlas husmear su privacidad. A pesar de que no se quedará seguido ahí, si guardaba ciertas cosas personales.
—¡No, esperen!— intento seguirlos Charlie, siendo detenida por su novia quien la tomó de su muñeca ejerciendo algo de fuerza.
—La cagamos feo. Y no se si preocuparme por Angel o el mismo Alastor. — agregó para convencerla de que es mejor dejarlos solos, totalmente solos.
Haber escuchado que Angel Dust y Alastor habían tenido una relación, y que justo el albino terminó con él les hizo sentir mal y preocupadas. Preguntándose si hubo algo más que sólo sexo. ¿Se querían? ¿Estaban enamorados?¿Sentían alguna mínima de afecto por el otro?
¿Alguno de los dos se habrá encaprichado con el otro? Esas preguntas solo las llenan de más incertidumbre.
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—Angel.— la profunda y grave voz de Alastor lo hizo detenerse, no había llegado muy lejos en realidad. Sólo cruzó una esquina, quedándose en una callejón un poco deshabitado. Con algunas putas baratas por ahí ofreciendo sus servicios. Dust estaba seguro de ganarle a todas esas suripantas, a un elevado y merecido precio.
—A-Alastor. Perdón por dejarte así, fue incómodo eso. Hum, de verdad no quice que saliéramos expuestos.— dijo con su voz temblorosa, fijándose como la neutralidad en el rostro del mayor es reemplazado por una de sus características sonrisas.
—Eso en verdad no importa mucho, Angel. — su voz estática apareció de nuevo, tan profesional y despreocupada. Pero por lo menos, eso lo tranquilizo más.
Los dos trataban de no llamar mucho la atención, después de todo no olvidemos que hay gente por ahí. Hablando específicamente de esas putas que están a unos metros de ellos.
—Oh si, regresando a lo anterior, ¿Podríamos quedar como amigos? — se rasco su mejilla, deseando que el más alto no le hiciera algún daño o le agarrara alguna clase de rencor. Sabe lo difícil que es olvidar a alguien tan espectacular como él. Su sensual cuerpo y melodiosa voz. Podría entender que le cueste, que le lleve tiempo . . .
—Esta bien.— respondió sin dejar de sonreír, haciendo unos ademanes con sus manos lleno de despreocupación. Jugando un poco con su micrófono.
—¿En serio? ¿Lo aceptas así de fácil?
—¿Huh?— ladeó un poco su cabeza, mostrando menos los dientes esta vez y dando a entender que no comprendía porque parecía decepcionado de su respuesta.
—Pensé que ibas a reaccionar mal o diferente. Exagere las cosas, pero ya no importa. — dijo encogido de hombros. En realidad, si se había sentido especial. Quizás más de lo que creía.
Realmente, no podía mantener una relación en sus circunstancias y conociendo las condiciones que el demonio de la radio le hizo pasar para ser su amante temporalmente.
No le permitía acostarse con alguien más, nadie.
Suspiró, tanto que le había gustado Alastor, pero, mejor así, ¿No?
—Si me disculpas, debo salir. Hasta luego, chico.— comentó el pelirrojo, el contrario asintió sonriendo como usualmente lo hace, despreocupado y divertido.
—Oh, hasta luego. — dijo haciendo un ademán de despedida, para dirigirse al hotel al pequeño bar de Husk para hacer como si el "rompimiento" no le importase. Después de todo, fue él quien lo quiso así. Tan sólo adelanto un echo que iba a suceder tarde o temprano.
Luego iría con su cerdito, acariciarlo hasta quedarse dormir y olvidar todo después de haberse emborrachado. Si, coquetear con Husk le subiría los ánimos, molestarlo y ser provocativo con él sin duda le gusta. Después de Alastor, quería follarse al malhumorado demonio gato.
Perdido entre sus pensamientos, al llegar al hotel del que huyó hace unos pocos minutos donde ciertas chicas comentaron a disculparse con él apenas lo vieron entrar y también rogaban por hablar de lo que sucedió antes.
—Oigan nenas, eso se acabó. No se tienen que preocupar por mí, Alastor y yo ya no tendremos revolcones. Y por lo que note, se lo tomó bastante bien.— comentó de la nada, tan despreocupado y relajado. Mientras le pedía alcohol al Husk que atendía ahí.
—Todavía no puedo creerlo, el hombre realmente parecía no tener interés alguno por absolutamente nadie. — comenzó a decir Vaggie, menos brusca de lo usual pero directa, con una expresión de entre sorpresa y seriedad. Todavía seguía procesando lo que ella y su novia, bueno contando a Nifty también descubrieron. Aunque la pequeña cíclope no parecía tan interesada como ellas. —Con trabajo estrecha a su mano para tratos, no le gusta que lo toquen. Y tú. . . ¿Cómo hiciste para conseguir que se acostase contigo?— frunció su ceño, no en señal de molestia. Sólo de aturdimiento y quizás un poco de angustia.
Tanto ella como la rubia a su lado habían discutido un poco apenas ellos se fueron. Y al bajar y ver cómo Angel regresaba se sintieron más aliviadas de que parecía intacto.
—Mis atributos y encantos, querida.— respondió con tono sensual y engreído, alzando su pelusa que parecía pecho. Se escuchó un quejido por parte de Husk, quién sólo estaba cerca del chico para seguir escuchando mejor. Luego de haberle servido sus bebidas, no tenía mucho que hacer.— Gracias primor. — le guiñó sin vergüenza, haciendo enfadar un poco al más bajo.
Ahora mismo, los tres estaban sentándose en las sillas cerca de la barra donde Husk escuchaba todo, en silencio les servía las copas a los únicos que parecían querer tomar, Angel y Vaggie. Mientras que Charlie seguía en silencio pensando seriamente sobre el asunto. El demonio gato se cuestionaba si opinar lo que pensaba él del tema, sólo quizás dar un pequeño consejo que puede ser tomado o ignorado.
Él conocía un poco más a Alastor que todos los del Hotel.
—Por lo menos todo se acabó.— comentó Vaggie.
—Si, se acabó. . .— dijo intentando sonar convencido de que fue lo mejor, más su mueca inconforme lo delató. Se tomó de una su trago.
—No me digas que, ¿Enserio Te gustaba?— arqueó la ceja Vaggie, causando sorpresa en Dust. Y no sólo eso, llamando aún más la atención de Husk y de Charlie quien tenía la mirada perdida en un punto fijo de la barra.
—¿Qué? ¡Claro que no!— se defendió, mirándola incrédula. ¿Gustarle Alastor? Lo negaba por completo. Ellos casi no tenían muchos momentos románticos fuera del sexo.—Sólo para tener un rico pene en mi culo, pero fuera de eso, no.— se justificó. Cruzando sus cuatros brazos mirando ofendido a la chica quien sugirió que él puede enamorarse.
El no quiere enamorarse.
—Si eso dices.— comentó por fin la princesa del infierno. — Me alegro que todo haya terminado bien entonces. Si ustedes dos hubiesen seguido siendo amantes, — hizo énfasis en la última palabra, llenando de intriga a los demás por la seriedad y momento de suma reflexión que daba la rubia.— Lo único que deseaba es que no te hiciera algún daño. Con Alastor, hay que tener mucho cuidado. Todavía no conocemos bien de lo que es capaz.
—Con cuerdo contigo, chica.— dijo Husk, recibiendo las miradas ahora. Prosiguió mirando críticamente a Angel. — Realmente no me importa con quién andas y que carajo te metas en tu culo.
—Oh, ya deseas estar entre mis piernas, cariño. Sigo disponible~ — le interrumpió sugerente, causando un escalofrío en el contrario que decidió ignorar. Luego lo mandaría a la mierda.
—Continuó. — carraspeo para volver a hablar.— Conozco a Alastor casi tanto como Nifty, por eso el echo de que hayan tenido una relación aunque sea sólo por sexo, es algo que aún no me puedo creer. Dices que se lo tomó bien, ¿No?
—Bastante. Parecía no tomarle importancia.— respondió Angel seguro de su respuesta.
—¿Cuánto tiempo dices que fueron amantes?
—Aproximadamente dos meses. ¿Por qué?
—No te recomiendo que vuelvas a estar a solas con Alastor. Sólo diré eso.— concluyó para irse a dormir un buen rato, dejando con bastante integra a los presentes.
Especialmente a Angel. No sabía si creer lo que había dicho. O que quiso decir exactamente con eso.
—Necesito un baño de burbujas.— dijo para retirarse de ahí despidiéndose con un beso en la mejilla. Quizás así se sentía menos tenso y podría dormir por un muy largo rato.
Ignoró las notificaciones de su móvil. No quería saber lo molestos que ha de estar Valentino.
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Alastor caminaba por los más oscuros y sucios callejones; tarareando una canción de su época a la vez que movía su bastón que parecía micrófono de un lado a otro. Sin dejar de sonreír, habían pasado tan sólo cinco minutos desde que se alejó del Hazbin Hotel y ya había llegado muy lejos de ahí.
Unas pisadas atrás, y una sujetos inferiores a él lo rodearon.
—¡Oye maldito! Si no quieres morir otra vez, danos todo lo que tienes. — dijo un de ellos, apuntando con un arma al igual que el resto.
¿En serio creen que lograrán matarlo con eso? ¿O tan siquiera provocar una mínima de miedo? Ridículos.
—¿Disculpa? — los miró, sin dejar de sonreír pero está vez haciéndola más alargada, si es que todavía se podía. Realmente no estaba de un buen humor como le hizo creer a Angel que estaba.
—No intentes nada. Son cinco contra uno. Te ves muy elegante y seguro tienes dinero.
—Oigan, no sé porque siento que se me hace familiar su voz.— comentó otro.
—Oh jóvenes, no les recomendaría meterse conmigo. Mucho menos ahora.— agregó, mirando con despreció a los supuestos asaltantes que lo rodeaban.
Cada vez se acercaba, y el odia el contacto y que no respeten su espacio personal. Sólo a un ser se lo tiene permitido.
—¿Ah? ¿Quién te crees que eres para. . .?— el resto de la pregunta quedó en el aire, sólo fue una fracción de segundo en la que sintió como su garganta se desgarraba, escupiendo bastante sangre. ¿Esos eran sus intestinos?
No sólo él, también los otros.
Alastor frunció el ceño. Retorciendo su sonrisa, dando a entender su más próxima muerte. Cargando toda su ira en esos sujetos, y llevándolos a un lugar terrible para ellos, observando como se ahogaban en sus propia sangre y sus órganos salían de su sistema. Sólo acabo con sus míseras existencias
Nadie lo sabría; Alastor estaba molesto, desconcertado por aquella conversación que tuvo con Angel hace minutos. Y cómo no podría desquitarse con él, de alguna otra manera terminó por desahogarse un poco.
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Habían pasado varios días desde la ruptura del chico de cabellos blancos rozando al color rosa con el Demonio de cabellos bicolor. El chico de grandes atributos se encontraba bastante tranquilo, pues no esperaba que el demonio de la radio reaccionara de una manera tan relajada. Tal vez se hizo demasiadas ilusiones por las palabras de su amiga de un solo ojo, de todas maneras, fue solo una relación de las tantas que ha tenido. A pesar de que esta fue la más larga que tuvo, no le sorprendió que terminará, que él mismo acabará con eso.
Angel se encontraba tan metido en sus pensamientos y en la suaves caricias que le proporcionaba a su cerdito que no notó que su celular estaba sonando con insistencia ¿Por cuánto lo había ignorado? No lo sabía, quizás eran más mensajes de sus fans.
Sin detener las caricias hacia su cerdito, estiró uno de sus tantos brazos, consiguiendo alcanzar su móvil, el cual estaba explotando en cientos de mensajes. Revisaba todo de manera rápida, mientras su rostro se mostraba indiferente en todo momento, pero se detuvo al leer un mensaje inusual. Su jefe ya le había mandado cientos de mensajes desde hace semanas, exigiendole que terminara con esas absurdas vacaciones y volviera al estudio para grabar una orgía bastante pedida por sus fans.
El amante del sexo y las drogas, no se lo pensó demasiado, técnicamente no tenía ningún compromiso ahora, además de que extrañaba mucho las orgías que tenía. No pudo evitar formar una enorme sonrisa en sus labios, imaginando lo bien que se sentiría el atender a tantos demonios con penes enormes. De diferentes tamaños, grosor y color, olfateando sus sucios y masculinos olores, golpeando sus labios y queriendo deslizarse por el agujero en su trasero. De tan sólo imaginar sentía un cosquilleo en su vientre. La sola idea de hacer aquello lo hacía estremecerse, casi tanto como su primera ves con Alastor.
Levantó al pequeño cerdito de su pecho y lo dejó acostado sobre el sofá en el que se encontraba sentado, mientras que guardaba su celular y se levantaba. Había pasado un tiempo desde que atendió a tantas personas, iba a ser divertido, desde su punto de vista.
–Quédate aqui, Wiggles. Papi volverá pronto.– Avisó de manera cariñosa, mientras le mandaba un beso volado a su mascota, para finalmente salir de su habitación, dirigiéndose al estudio.
En el camino, su cabeza estaba llena de planes sucios y posibilidades infinitas en las que terminaba con fluidos de distintas procedencias por todo su cuerpo. No podía evitar reír ante lo excitante que sería. Hace tanto que no hacía estos trabajos, por un momento había sentido que Alastor era suficiente para él, literlam lo llegó a considerar perfecto para satisfacerlo... Pero eso sería muy egoísta de su parte, todo el mundo quiere un poco de Angel Dust. Sería terrible que el conocido actor porno terminara siendo exclusivamente para un sólo demonio. Además aún tenía un serio y largo contrato con su jefe Valentino.
Finalmente, Dust había llegado al estudio donde iba a tener su tan ansiada orgía. Una vez dentro, su abusivo jefe comenzó a replicarle mil y un cosas sobre lo irresponsable que había sido de su parte el desaparecer por tanto tiempo. Técnicamente, él era la imagen completa de la empresa porno, con el tiempo que llevaba allí, era impresionante que la gente siguiera amándolo a gran escala.
Angel hizo caso omiso a las palabras de su jefe, mientras que entraba a su camerino y cerraba la puerta para dejar de escuchar más regaños de aquel demonio violeta.
Se miró en un espejo de cuerpo completo, mientras que un par de sus manos estaban en sus caderas y las otras arreglaban su rebelde cabello. La sonrisa en su rostro expresaba el enorme entusiasmo que tenía por comenzar. Su cuerpo le llegaba a hormiguear de manera agradable. Debía lubricarse antes que fuese allá, por lo menos un poco.
Mientras tanto, fuera de las puertas de la empresa porno, se encontraba un demonio sonriente, quien caminaba de manera tranquila dentro de aquel edificio, mientras que tarareaba una suave canción. Un simple movimiento de mano fue capaz de hacer a un lado a los guardias de aquel edificio, quienes se encargaban de prohibir el paso al lugar a cualquier desconocido o extraño, o al menos antes de que aquel demonio sonriente los hiciera puré, mierda.
No tiene ni idea de lo que les espera.
Una vez listo; Angel salió de su camerino, trayendo puesto ropa bastante reveladora que hacía destacar sus extrañamente grandes atributos. Su jefe se acercó a él y le entregó unas hojas con enorme enojo. A pesar de ser extremadamente sexy, su actitud era demasiado molesta, según aquel demonio, el cual comenzaba a alejarse del pelirosa.
Una vez que el jefe de gran parte de la compañía porno se había alejado, el pelirosa simplemente se dirigió a la habitación donde harían la escena de la orgía. Leía aquel papel, donde explicaba lo que sucedería, sin mucha importancia. Solo sonreía al ver que habria una gran cantidad de penes en la escena.
Mientras tanto, un demonio de enorme sonrisa se había encontrado con el director de aquel lugar, haciendo que este último se sorprenda enormemente al ver a tal demonio de gran poder en un lugar como ese.
–¿Tú? ¿Qué demonios haces aquí?– Preguntó con una ceja calzada, evidentemente molesto por la presencia de aquel monstruo.
–¿Dónde quedaron mis modales? Alastor, mucho gusto– Se presentó de manera amigable y sonriente, mientras tomaba la mano de aquel demonio, agitandolo de manera algo exagerada –Vengo buscando a cierto chico afeminado que, estoy seguro, acaba de llegar
–¿Eh? ¿Hablas de Angel Dust? Esa perra esta a punto de entrar en escena, así que no te recomiendo irlo a buscar. Odia que interrumpan sus escenas– Respondió de manera simple, mientras miraba unos papeles que tenía a mano, continuando con su caminar –Sobre todo cuando se trata de una orgía.
Aquella última palabra hizo que la sonrisa del demonio de cabello bicolor pasara de ser amigable a una totalmente retorcida e incomoda. Tomó al otro del hombro y lo miró de manera insistente, manteniendo esa perturbadora sonrisa.
–Si fueras tan amable... ¿Podrías decirme donde queda ese lugar?
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Angel ya se encontraba en la habitación donde le tocaba grabar junto a unos 5 demonios de cuerpo bastante formado y musculoso. Aquella vista hizo que el chico afeminado mordiera ligeramente su labio inferior. Cuanto había extrañado su trabajo.
–Comenzamos en 3... 2...
Antes de que el camarógrafo terminara de hacer la cuenta para rodar la escena, el piso de la habitación se abrió, dejando salir unos horribles tentáculos de color negro, los cuales comenzaron a tomar a cada uno de los presentes por la cintura, a excepción del la estrella de la escena, y comenzar a aplastarlos con fuerza, logrando triturar cada uno de sus huesos, hasta el punto de que la sangre de cada uno de los actores decorara la habitación.
El albino por su parte, se quedó viendo aquella escena con la boca abierta, mientras que algo de sangre cayera sobre su cuerpo, haciendo que soltara un grito algo agudo.
–Mi ropa ¡Mierda! ¡Era nueva!– Se quejó con un pequeño puchero formado en los labios. Cruzó sus brazos con indiferencia a la escena. –Genial, me quedé sin orgía.— añadió con lástima.
Llevó su mirada de manera curiosa a una de las esquinas de la habitación, encontrando al causante de todo ese desastre. Soltó un suspiro y caminó de manera lenta hasta finalmente quedar cara a cara con el demonio.
–¿En serio? ¿Dejarme sin trabajo es la mejor manera de vengarte, sonrisitas?– Se quejó el de cabellos rosados, mientras que llevaba una de sus manos a su rostro, mirando el desastre a su al rededor– ¿Sabes lo difícil que es encontrar demonios decentes en este basurero? Es una jodida mierda encontrar a personas con el pene enorme, así que ¡Dejarme sin mi puta orgía no es la mejor ide-!
El demonio sonriente no dejó que el menor terminará de hablar, pues unió su tétrica sonrisa con los labios molestos del albino. Fue un beso bastante corto, pero logró dejar enormemente confundido a Angel.
Lo tomó de la cintura, pero aquel contacto duró poco.
–Me importa una mierda que tengas que decir, pero se acabó– Se limitó a decir con seriedad, para luego ver su ropa llena de sangre, haciendo una mueca de disgusto.– Si quieres volver a tener mis servicios, tendrás que hacer una fila muy larga. – Se limitó a decir mientras sonreía con algo de arrogancia y se daba media vuelta para irse de una buena vez. –No vuelvas a meterte en mi carrera o te mataré. . .No sé como, pero lo haré. — amenazó, mirando con sumo disgusto a Alastor.
Fueron sus últimas palabras, las cuales no tuvieron alguna reacción superficial en el demonio de enorme sonrisa.
Angel no sabía que una vez entró, no había escapatoria. Huir del demonio de la radio, es imposible.
—Oh mi pequeño ángel, esto todavía no termina. — oscureció su mirada, haciendo una mueca en sus labios simulando una sonrisa. Salió del lugar en otra dirección, dejando que su sombra se encargará de vigilar a Angel.— Seguiré en sintonía.
Palabras: 3,682
Fecha de publicación: Domingo 01 diciembre 2019.
Escritores: Arisu-chan198 y JaquiiAleWorld
Fandom: Hazbin Hotel
Nota del escritor:
Las imágenes estarán sujetas a su autor:v creo xd
Bueno, por fin la segunda parte ha sido publicada.
Recuerdo cuando le dije a la otra escritora que escribiera la escena de la orgía, fue tan maravilloso. Sólo le agregué el último diálogo.
En fin, estaba pensando en escribir un omegaverse de esta misma pareja, pero que flojera. Y si lo llegase a publicar sería hasta el otro año.
También he pensando en hacer una historia propia, otra ves.
•Recuerden está historia es Corta. Cuando menos se lo esperen terminará. Ahre
La próxima actualización tardará. Quizás hasta Navidad. (24 o 25) si es antes que bueno, si no los :v
Nos vemos la próxima!
•w• me están persuadiendo respecto al final de está obra. . .
