Sinopsis: Artemis inventa una máquina en el tiempo en un intento de recrear la magia de los elfos y duendes. Pero ésta pronto lo envía a otro mundo haciéndolo pasar por un cambio de edad y convirtiéndolo en un niño de 13 años... De nuevo.

Disclaimer de derechos: No me pertenece ni Harry Potter ni Artemis Fowl, yo sólo pretendo entretener sin ningun ánimo de lucro. Gracias por su comprensión.

CAPITULO 2

Artemis no quería pasearse por el Callejón Diagon y aparentar estar perdido, ya que lo último que quería era seguir llamando la atención de los presentes. Así que se limitó a estudiar las tiendas y moverse con lentitud, viendo, analizando y procesando. Los interiores de las tiendas también albergaban objetos extraños, y esto sólo alimentó la teoría de Artemis.

En especial al ver cosas como escobas que podían volar, libros de encantamientos, varitas y todas esas clases de cosas... Cosas que aunque Artemis no tenía un gran conocimiento sabía que se trataba de magos, brujas, y magia. Y magia era lo que justamentente necesitaba para volver, ya que si intentaba volver a construir su máquina le tomaría más tiempo, pues los planos y los materiales se habían quedado en su habitación, además, no disponía de tanto tiempo.

Necesitaba a un mago o a una bruja, cualquiera que se dispusiera a ayudarlo y regresarlo. Recordó a Hagrid y se preguntó vagamente si todo ese tiempo tuvo un mago a su lado y no se dio cuenta de ello. Tal vez, todos los que circulaban por esa calle tenían magia corriendo por sus venas. Artemis pensó en la posibilidad, pero entonces otro pensamiento recayó en su cabeza. Si ese se trataba de un mundo alterno era claro que tendrían sus propias reglas de convivencia, y también recordó que Hagrid había mencionado algo como "Hogwarts" y "primer año", relacionó eso con las tiendas llenas de accesorios.

Tal vez una escuela de magia. Eso tenía sentido, una escuela donde instruian a los niños sobre su dominio y forma de complementar su magia, y la canalizaban a través de varitas, y usaban los libros de texto, calderos y todo como una guía. Artemis sonrió satisfecho por haber resuelto esa parte del rompecabezas, ahora sabía que de una manera u otra debía acceder a esa escuela, buscar a un profesor o año superior dispuesto a ayudarlo y volver a casa antes de que alguien se enterara que Artemis Fowl había estado en un universo alterno.

Artemis suspiró, estaba seguro que todos los niños allí serían alumnos participes y seleccionados a la escuela, y todos ellos se encontraban comprando sus materiales. Ahora Artemis debía buscar a algún adulto con el que pudiera hablar del tema y que lo pudiera ayudar. Esa parte consideró que sería más dificil, pues aunque desconocía la edad que aparentaba era claro que de todas formas no lo tomarían en serio. Artemis frunció el ceño y decidió que comenzaría con alguno de los encargados de las tiendas, tal vez ellos podrían informarle de un profesor que de causalidad estuviera en el Callejón diagon. Así que entró a una tienda cuyo interior no era muy visible y que llamó su atención por lo mismo.

—¿Hola? —Artemis ya no parecía tan seguro, la tienda era un poco oscura y no le daba buena espina.

Pero entonces un hombre de mediana edad y de aspecto un poco tetrico se acerco al recibidor, y Artemis se preguntó vagamente si todos los magos en ese mundo tenían alguna característica escalofriante.

—Vienes a comprar una varita, supongo —dijo el hombre con voz pausada—. Aunque no pareces de primer año, ¿quién eres?

Así que esa era la tienda de varitas, pensó Artemis, echando un vistazo a su alrededor de reojo.

—Artemis Fowl el segundo —se presentó con seriedad, se sentía más tranquilo al pensar que nadie lo reconocería en ese mundo, o eso esperaba, realmente no tenía toda la certeza de que no hubiera un él de ese mundo que formara parte de los magos. Pero si el hombre reconoció si nombre no lo dijo y sólo asintió con la cabeza—, no vengo buscando una varita y ciertamente mis asuntos no le incumben, aunque agradecería firmemente si me señalara la localización exacta y cercana de alguno de los profesores que trabajan en Hogwarts.

Artemis esperaba no equivocarse al asumir que Hogwarts se trataba de la escuela de magia. Pero el hombre no lo corrigió y volvió a asentir con la cabeza con cierto deje de sorpresa, tal vez por el vocabulario que Artemis había seleccionado o tal vez porque no lo esperaba recibir en lo más minimo.

—Recomiendo dirigirse al caldero chorriante —respondió el hombre luego se una pausa silenciosa—, generalmente los profesores llevan a los hijos de muggles para las compras y se quedan allí ya sea para tomar algo o sólo esperar.

Artemis le agradeció, y sin desear permanecer allí durante más tiempo salió y comenzó a caminar, sólo luego de varios segundos cayó en la cuenta que no sabía donde se encontraba el caldero chorriante. Y con cierta exasperación miró a la multitud, preguntandose a quien sería buena idea pedir indicaciones. Vió a un niño de pelo azabache y gafas negras caminando sin ninguna compañía al igual que él, así que Artemis sonrió y se acercó.

—¿Podrías indicarme donde se encuentra el caldero chorriante? —preguntó Artemis llamando la atención del niño enseguida

El niño parecía un poco sorprendido de que le preguntara a él, pero una sonrisa se diubjó en sus labios y asintió con la cabeza.

—Claro, de hecho me dirigo hacia allá, me estoy quedando allí, ¿tú también?

Artemis hizo una nota mental de que el caldero Chorreante se trataba de alguna clase de hotel y con algun bar en la misma construcción.

—Busco a uno de los profesores de Hogwarts —respondió Artemis, comenzando a seguir al niño.

—¿Para qué?

—No puedo mencionarlo

—Oh, está bien —el niño guardó silencio sólo dos segundos más antes de continuar hablando—, ¿eres de primer año? si es así, no lo pareces, pero tampoco te he visto alguna vez en Hogwarts.

Artemis intentó pensar con rapidez, se preguntó si en ese universo alterno existían algo como los intercambios de escuelas, no lo sabía pero tampoco podía simplemente decir que era un primer año si era claro que no lo aparentaba.

—Soy estudiante de intercambio —respondió Artemis, sabiendo que realmente se la estaba jugando con ello al no tener la certeza de que en ese mundo existieran otras escuelas de maga.

Pero el niño no le recriminó nada y lo miró con curiosidad.

—Eso tiene sentido, tu acento es un poco raro.

—Soy Irlandes.

—Vaya, no sabía que en Irlanda habían escuelas de magia —el niño arrugó el entrecejo—, aunque si lo pienso bien tampoco sabía que existieran más escuelas en el mundo, le tengo que preguntar a Hermione sobre eso. Oh, espera, no conozco tu nombre, ¿cuál es tu nombre?

—Artemis Fowl el segundo, ¿el tuyo?

El niño sin aparente motivo sonrió con gran entusiasmo.

—Soy Harry Potter —Harry se detuvo—. Bueno, Artemis, creo que ya hemos llegado.

Artemis alzó la mirada y vió el lugar. No parecía exactamente la clase de lugar donde Artemis eligiría quedarse, pero aun así entró con la esperanza de hallar a un profesor de la dichosa escuela, que él o ella estuviera dispuesto a ayudarlo y que todo saliera bien. Harry se despidió y se fue, tal vez para regresar a su habitación en la que se quedaba. Artemis miró a los presentes, algunos fumando una pipa y muchos otros con sus sombreros puntiagudos, pero todos sin excepción llevaban sus túnicas.

Artemis se dirigió hacia una mujer de semblante severo y que leía un periódico.

—Disculpe —la mujer alzó la mirada—. Buscaba a uno de los profesores de Hogwarts y me preguntaba si usted conoce a alguno.

La mujer enarcó una ceja.

—Estás hablando con una, niño.

Artemis sonrió, esa sonrisa de vampiro que siempre salía a la luz cuando las cosas salían bien.

—Oh, de acuerdo. Si no le molesta me gustaría discutir con usted unos asuntos de suma importancia.

La mujer asintió y se puso de pie.

—Entiendo, ¿sobre qué necesitas hablar?

Artemis miró a su alrededor con rapidez, confirmando que nadie les prestaba atención y que todos estaban ensimismados en sus propios asuntos. Se volvió hacia la mujer y se acercó.

—Mi nombre es Artemis Fowl —informó—. Y no soy parte de este mundo.

La mujer lo miró con sorpresa, ya que era claro que no esperaba recibir esta respuesta.

—¿Estás...bromeando?

Artemis negó con cierta exasperación.

—Como desearía que así fuera. Lastimosamente hubo un fallo en mis cálculos y la máquina cuyo objetivo era enviarme unos años al pasado lo logró... Pero también me envió a un universo paralelo y alterno muy diferente al que yo conozco.

—¿Quieres decirme que inventaste una máquina en el tiempo que te mandó a otro... mundo?

—Estoy seguro que eso fue lo dije —confirmó Artemis—, ahora, ¿podría decirme que edad aparento?

—Hum, unos 12 o 13 años diría yo...

—D'Arvit —maldijo Artemis—.Bien, realmente tengo 18 años, aparentaba 16 y ahora mismo tengo 13 y necesito su ayuda para volver.

—¿Cómo esperas que te ayude? Ni siquiera sé como lograste llegar aquí en primer lugar.

—Sólo le pido una plaza en su escuela, necesito magia y creo que ya sé donde conseguirla —Artemis no fanfarroneaba, tenía la esperanza y la interrogante de si la magia de los duendes y elfos funcionaría allí, si el ritual que Holly realizaba para recargar su magia a él le funcionaría. Eran muchas dudas pero Artemis no tenía tiempo para trazar algo mejor. Y aunque en un principio su plan era conseguir un aliado mago pensó que dejar el peso de todo en alguien no era tan buena idea. A veces era mejor hacer las cosas por uno mismo.

La profesora no parecía entender nada de lo que Artemis decía, pero asintió con la cabeza.

—Le comunicaré a Dumbledore sobre esto... Supongo que usted lo mantendrá en secreto mientras él viene, ¿no es así?

—Por supuesto —respondió Artemis—. Le repito que lo unico que pido de ustedes es un lugar en su escuela, en Hogwarts.

Artemis se alejó de allí antes de que la mujer le dijera algo mas. Pues ahora debía comenzar a trazar ese plan. Obtener magia y trabajar en Hogwarts bajo la fachada de ser un estudiante de intercambio solo era el resumen de lo que esperaba que sucediera. Pero aun debía pensar en todo.

Y en el fondo Artemis se sentía entusiasmado con todo la situación.