Disclaimer: Los personajes de "Totally Spies" no me pertenecen, sino a su creador.
.
.
CAMBIOS INESPERADOS
.
.
.
-¡Corre, nos alcanzan! – gritaba un joven de dieciocho años a otro de su misma edad. Los dos huían desesperadamente de un grupo de terroristas que trataban de atraparlos. Se deslizaban entre aquella maleza verduzca de arbustos y árboles que poco a poco los protegían de sus captores.
-¡Tim! – le gritó su compañero agitado, cayendo de rodillas producto de una herida de bala.
-¡Jason! – Scam corrió en su auxilio. Rápida y torpemente le ayudo a levantarse ¡Diablos! Había olvidado que una de las balas se internó en el hombro de su compañero.
-Resiste, amigo. Pronto vendrán por nosotros – ¿Porque Jerry tardaba tanto con la ayuda? La misión había salido mal, jamás se imaginó que aquellos sujetos tuvieran un informante ¡Maldición! ¡Por qué no lo intuyó antes!
-Déjame… huye… – le suplicaba su compañero. Tim se hacía el desentendido ¿Dejarlo? Ni loco.
-No hagas las cosas más difíciles, Tim… Tu vete, yo los detendré. Dile a Jerry lo que descubrimos – Scam sabía que la información que obtuvieron era de vital importancia y odiaba admitirlo, no tenía las fuerzas suficientes para cargar con él. Sin embargo no lo dejaría aquí. No importaba como pero buscaría la manera de escapar.
-¡Vamos Jason! Me conoces, soy Tim Scam. Tú y yo saldremos de esta, eh – Le dijo seguro de sí mismo, avanzando como si nada. Él no era de los que dejaban a sus camaradas atrás, mucho menos a un amigo, su mejor amigo.
Su madre le inculcó desde niño el ayudar a sus semejantes, que más daba si era bueno o malo, siempre y cuando tuviera cuidado y no bajaba la guardia. Eso era algo que constantemente lo tuvo presente pero que con el paso de los años lo fue olvidando.
Hasta ese día en particular en donde aquella valiente mujer arriesgó su vida con tal de no dejarlo morir.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
El constante bip, bip, bip de una maquina lo fue despertando poco a poco de su letargo, trataba forzosamente de abrir los ojos pero le era imposible, ya que esa simple acción le representaba un enorme dolor
¿Qué… que sucedió? Pensaba aterrado. Apenas si lo recordaba.
Con dificultad logró alzar su temblorosa mano guiándola a su boca, tenía una sed tremenda ¿Qué era eso? En lugar de tocar sus labios, un extraño aparato se lo impedía. ¿Dónde rayos se encontraba? ¿Qué le habían hecho? Intentó levantarse y darse vuelta, craso error; al hacerlo, un intenso dolor en su abdomen se hizo presente haciéndolo gritar para de nueva cuenta tumbarse en la camilla. Inhaló y exhaló varias veces, cables y tubos por todo su cuerpo le advertían la delicada situación en la que se hallaba. No podía moverse mucho, lo intuyó al tocar suavemente su costado, lleno de vendas y el lugar donde más le generaba dolor. El suero a su lado, una maquina al otro, el catéter en su mano… Entonces como si de un rayo lo atravesase, lo recordó todo. Su huida de WOOHP, su plan para destruirlo, el ataque, la avalancha, la enorme herida en su abdomen, la explosión, ella…
-Sam… – Si, la recordaba claramente. No quería admitirlo pero esa chica se había calado muy dentro de él. Solo rogaba que ella estuviese bien.
La pelirroja espía se encontraba en su habitación, postrada en el cómodo diván que daba hacia el exterior. Ajena a todo a su alrededor, veía sin ver el enorme jardín de su casa, con la mirada perdida y totalmente sumergida en sus pensamientos.
Tim Scam
Tim Scam
Tim Scam
Era lo único que invadía su mente ¿Dónde estaría? ¿Estaría bien? Lo único que recordaba era a Jerry sosteniéndola mientras le suplicaba que ayudase a Tim, quien se encontraba gravemente herido e inconsciente, luego de eso todo lo tenía en blanco, no recordaba mucho.
Fue una inmensa alegría para ella al saber que Alex y Clover estaban vivas, pero cuando les peguntó por él solo se limitaron a tartamudear diciendo que no sabían nada, incluso el mismo Jerry no le quiso dar información. Suspiró cansada ¿Por qué le ocultaban la verdad? Ella simplemente quería saber cómo se encontraba, nada más. Aunque muy en el fondo intuía que él estaba en buenas manos, Jerry no sería capaz de dejarlo morir ¿o sí?
"Descuida… yo te protegeré"
Rememoraba una y otra vez aquellas palabras cargadas de sinceridad y una fuerza de voluntad que la hizo sentir protegida. Vaya que lo había cumplido. Todavía tenía presente cuando despertó junto a él. Sus brazos rodeaban todo su cuerpo, lo sentía tan frío ¿Scam? ¿Tim? Repitió varias veces su nombre. Nada. La nieve cubría su rostro y parte de su cuerpo. Tenía que hacer algo y rápido, no estaba dispuesta a permitir que muriera. Revisó su pulso, bien, aún respiraba, aunque débilmente. Buscó a tientas su polvera enviando un mensaje rápido a Jerry, ahí se dio cuenta de la torcedura en su brazo derecho ¡Rayos! no importaba, lo sacaría de ahí como sea. Como pudo se puso de pie empezando a arrastrarlo, el frío era insoportable "Jerry por lo que mas quieras apresúrate". Dios, no paraba de darle vueltas en la cabeza lo cerca que estuvo de la muerte. Si no fuera por él, seguramente ya estaría en una caja fría y vacía.
-Sam, cielo – le interrumpió su madre – ¿puedo entrar?
-Pasa.
-¿Cómo te encuentras?
-Mejor, gracias – Gabriella Simpson hizo una mueca, bien sabía que su hija le estaba mintiendo, no quiso contradecirla.
-La enfermera vendrá más tarde a revisarte ¿Seguro estas bien? Te noto muy pensativa.
-No te preocupes, mamá. Solo… aún sigo impactada por el accidente – Gaby se sentó a su lado, tomándole las manos.
-Trata de olvidar lo sucedido, hija. Lo importante es que estás viva – su madre le regaló una sonrisa reconfortante que a duras penas respondió. Si supiera que sus heridas no fueron producto de un accidente en coche, sino de una arriesgada misión tratando de atrapar a un criminal muy peligroso, que para variar le había salvado la vida.
-Por cierto, tienes visitas. Le dije que tal vez no estabas en condiciones para recibirlo pero insistió. Él pobre no ha dejado de llamar. Incluso se le ve muy abatido.
-¿Quién es?
-Es Harvey, querida – La boca de Sam se abrió al escuchar el nombre de su novio.
¡Harvey! Lo había olvidado por completo, por unos segundos deseó estar perdida en aquellas montañas nevadas de Alaska y no verlo, pero tenía que enfrentarlo, le debía una muy grande explicación por dejarlo plantado. Seguramente ya estaría enterado del "accidente en auto" que tuvo.
-¿Sam? Quieres que le diga que…
-No, no. Hazlo pasar, por favor, ya bastante ha sufrido por mi culpa – la señora Simpson besó la frente de su hija. Le caía muy bien Harvey, lo mejor sería dejarlo pasar cuanto antes.
Al instante en que su madre cerró la puerta, Sam se dirigió como pudo al tocador empezando a cepillarse suavemente el cabello, no quería que Harvey la viera en esas fachas. Se revisó en el espejo, no se veía tan mal, a excepción de esa horrible férula en su brazo, unos cuantos curitas en su cara y su pie vendado. Su atuendo no era de lo más indicado pero dadas las circunstancias debía estar lo más cómodamente posible. Unos suaves golpes la alertaron que él estaba ahí, detrás de esa puerta.
-Adelante – su voz tenía un ligero toque de nerviosismo y emoción al mismo tiempo.
-Hola – alcanzó a escuchar un pequeño susurro.
-Hola…
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
-¿Cómo está?
-Esta delicado pero estable. Te llamé porque a pesar de los efectos de la anestesia anda un poco inquieto. El tipo es fuerte pero dada su situación no puede moverse ni intentar nada sospechoso, aunque por precaución le pusimos unas esposas, como lo indicaste.
-Gracias Frank.
-De nada Jerry. Con permiso tengo que ver otros pacientes.
Jerry suspiró, por más experiencia que tuviera en tratar con criminales potencialmente peligrosos, con Tim era muy diferente. A él lo había considerado un hijo, inclusive lo quería como tal, ya que fue un gran amigo de sus padres, quienes también habían sido agentes en su momento, así que estaban a al tanto que su hijo trabajaba para la organización. Al morir el padre de Scam, él se hizo cargo para formarlo profesionalmente, prometiéndole tanto a él como a su esposa que lo haría un hombre de bien. Sin embargo el poder y la ambición dominaron al sobresaliente e inteligente muchacho quien tenía mucho potencial para en un futuro ser su reemplazo.
Abrió la puerta lentamente, el olor a desinfectante penetró en sus fosas nasales, todo era total silencio a excepción de la máquina que monitoreaba constantemente los signos vitales de Tim.
-Nunca imaginé que vinieras – el hombre mayor escuchó la débil pero grave voz del criminal.
-Tim…
-Debes estar feliz por verme en este estado. Así será más fácil llevarme de nueva cuenta a prisión ¿no crees? – Jerry ni se inmutó.
-Bien sabes las atrocidades que has cometido, no necesito repetirlas.
-Seguro… y como hombre precavido que eres, me pusieron estas esposas por si las dudas ¿no? Si quisiera huir lo hubiera hecho desde el instante que desperté… No sé a qué le temes, Jerry.
-No te hagas el insolente conmigo. Trataste de matar a tres chicas inocentes que cumplían con su deber, especialmente a Sam… – Tim se tensó al escuchar el nombre de esa chica pelirroja – no sé cómo diablos te las ingeniaste para salir vivo de aquel lugar pero no permitiré que te le acerques… a ninguna de las tres ¿está claro?
¿Qué insinuaba Jerry? Si, lo admitía, su plan era acabar con ellas, acabar con todos… tarde se dio cuenta que aquello no le traería nada bueno ¿Qué acaso no sabía que él la había salvado? ¡NO! Ella lo había salvado, aunque no se lo diría, no quería su lástima, no quería honores ni méritos. Total, Jerry ni reconocería aquella acción. Aceptaría regresar a esa solitaria celda, aceptaría las consecuencias de sus acciones. Con temor se atrevió a preguntar.
-¿Cómo… cómo esta ella? – Jerry no necesitó adivinar a quien se refería.
-Bien, es todo lo que diré. Estarás confinado aquí hasta que el doctor considere necesario darte de alta. Luego regresarás a prisión. Con tu permiso. Me retiro.
Tim Scam no le dio respuesta alguna, se quedó observando el techo que le parecía más interesante es ese momento. Cerró los ojos pensando que tal vez la muerte era más conveniente que regresar a prisión.
Jerry exhaló todo el aire que tenía contenido. Que difícil se le hacía llevar a cabo esta tarea. Cada que Tim huía y volvía, su forma tan arrogante de ser, lo escurridizo que era. De alguna manera sentía que le había fallado al padre de Tim, especialmente a ella, a su madre. La mujer de quien siempre estuvo enamorado. Suspiró. Lo pasado quedó en el pasado. No valía la pena recordar.
Lo que si recordaba era la alegría que tuvo al recibir una débil señal y saber a Sam viva. Cuando fueron a su rescate, lograron divisarla caminando dificultosamente sobre la nieve y arrastrando una especie de bulto. Se sorprendió que aquel bulto era el mismísimo Tim pero lo que le sorprendió aún más fue la desesperación en el rostro de Sam, estaba herida, magullada y aun así le exigía, más bien le imploraba ayuda para él. Luego cayó desmayada en sus brazos e inmediatamente actuó. Afortunadamente llevaba el equipo necesario para auxiliarla, aunque no contaba con que Tim estuviera con ella y en esa deplorable situación, la asistencia médica requería de cirugía, se le notaba grave, así que ni tardo ni perezoso ordenó que se le intubara, solo bastaba esperar a que sobreviviera todo el camino rumbo a urgencias. Todo dependía de él.
OoOoOoOoOoOooOoOoO
Una semana y media había pasado desde que Tim despertó, al ser un hombre fuerte y saludable su recuperación fue rápida. Nada comparado con el Tim moribundo, deshecho y frágil que ingresó al hospital, se requirieron tres bolsas de transfusión de sangre y uno de los mejores cirujanos del país. Esta demás decir que fue una cirugía demasiado complicada que requirió de horas, esfuerzo y equipo técnico para salvarlo. Todo eso Sam lo ignoraba, sin embargo tenía muchas ganas de verlo. Ahora que sabía dónde hallarlo (gracias a sus dotes de inteligencia) no dudaría en visitarlo y agradecerle todo lo que hizo por ella.
-¿Diga? – contestó inmediatamente al escuchar el timbre de su celular.
-Hola, amor.
-Oh, hola Harvey.
-Se te nota contenta ¿Qué te apetece hacer hoy?
-¿Te parece si salimos mañana? Tengo que hacer unas diligencias.
-Me parece bien, solo llamaba para saber cómo te encuentras.
-¡Perfectamente! Mi pie ya no cojea y al fin me han quitado esa horrible férula.
-¡Genial! Oye y ¿se puede saber qué harás?
-Iré a visitar a alguien al hospital, resulta que tuvo una intervención quirúrgica y necesito saber cómo esta.
-¿Algún familiar?
-Digamos que es un conocido.
-Está bien, no te quito tu tiempo. Nos vemos mañana entonces. Te amo.
-Y yo a ti – no se dio cuenta que eso lo dijo automáticamente.
Se montó en su auto y se dirigió a su destino. Aquel hospital era uno de los mejores de Malibu, con una tecnología increíble, excelente personal y buen trato. No por nada pertenecía a la agencia. No sabía porque pero estaba ansiosa por verlo.
-Malditas esposas – farfullaba Scam en la ducha, se le estaba haciendo difícil tallarse el cuerpo. Odiaba sentirse dependiente de alguien pero necesitaba llamar a la enfermera.
-Veamos… al parecer es aquí – murmuró Sam. Y no estaba para nada equivocada, dos agentes se encontraban en la entrada de aquella habitación. Estaba al tanto de la estricta vigilancia que Jerry había dispuesto.
Allá voy.
-Buenas tardes. Soy la agente Simpson. Vengo a ver al detenido Tim Scam, un simple interrogatorio de rutina – Presentó su credencial a los hombres que no dudaron en darle el pase.
No tardó ni un segundo en ingresar, la habitación se encontraba un tanto iluminada y limpia, salvo la camilla, toda revuelta y sin ningún indicio de él. Lo único que se escuchaba era la regadera del baño.
-¿Hola? – preguntó con cautela.
-¡Al fin! Ya era hora, necesito que me ayude a tallar la espalda.
Sam no tardó en ponerse roja de pies a cabeza al observar a Scam salir solamente con una toalla media enrollada en sus caderas, regalándole una generosa vista de su trabajado abdomen. Y qué decir de aquel torso tan bien esculpido, que envidia por esas gotas de agua resbalando por todo su tonificado cuerpo. Instantáneamente su cerebro hizo clic.
-Ahhhhhhhh
-¡Pero qué…!
-¡Tapate! – la pelirroja inmediatamente se volteó cubriéndose los ojos. Qué vergüenza.
Tim atinó a meterse velozmente al baño ¿Quién iba a pensar que precisamente la mujer que ocupaba sus pensamientos entrara como si nada? y encima de todo lo viera en paños menores. Maldita la hora en que se le ocurrió bañarse.
-¿Qué haces aquí? – Le preguntó Tim ya más decente después de que la enfermera fuera en su auxilio ayudándole a ponerse la bata.
-Yo… yo… – No tenía idea que decir. Su sola presencia le ocasionaba un sinfín de sensaciones en su cuerpo. Además, no podía sacarse de la cabeza aquel cuerpo tan masculino y bien formado (algo delgado debido a la cirugía e inmovilidad) y mucho menos la sonrisa pícara de aquella enfermera de cincuenta años ¿Pues qué pensaba? ¿Qué eran novios o algo así?
Scam al verla tan apenada y distraída no desaprovechó la oportunidad de molestarla.
-¡Ah! Ya veo, nunca has visto un hombre semi desnudo ¿verdad, preciosa?
-¡Ja! Ya quisieras ¿qué mujer querría verte en esas condiciones? ¡Ni aunque fueras el último hombre sobre la tierra!
Tim enseguida se puso serio
-Ya en serio ¿a qué viniste? ¿Acaso Jerry te mandó a vigilarme?
-¿Qué? No, no. Yo…
-Si sigues tartamudeando pensaré entonces que estas enamorada de mí.
-¡Esta loco! Por si no lo sabías tengo novio y mucho más guapo que tú.
-¿No te cortó entonces por dejarlo plantado?
-Por supuesto que no. Él es muy considerado, amable, educado, bien parecido y lo más importante no es un criminal. Pronto nos casaremos.
-Así que ya te propuso matrimonio – esto último lo dijo en un tono bastante apagado.
-¿Eh? – Sam reaccionó ¿en qué rayos estaba pensando? Hablando como si nada con un criminal sobre su vida amorosa, como si fueran los grandes amigos del mundo – Eso no te incumbe – Indignada ladeó su cabeza cruzándose de brazos.
Tim la observó de pies a cabeza, no negaba que aquella mujercita era muy bonita, traía su brillante y rojo cabello suelto, el ligero maquillaje que llevaba acentuaba su lindo rostro y bueno, su atuendo era típico de una chica de su edad; una blusa verde holgada descubierta de los hombros y unos jeans que cubrían sus delgadas y curvilíneas piernas. De repente se sonrojó mirando hacia otro lado, un extraño hormigueo lo sacudió en todo su cuerpo.
-Vine a agradecerte por haberme salvado aquella ocasión, sino fuera por ti, yo… – Tim enseguida se dio cuenta de las lágrimas que amenazaban por salir de sus hermosos ojos.
-No tienes que agradecerme – le cortó agachando la cabeza – ni siquiera sé porque lo hice. Se supone que somos enemigos.
-No importa, te debo la vida – Tim volteó a verla, su rostro le sonría y le transmitía una paz que ni él mismo lograba entender ¿Sería esa paz que tanto necesitaba en su vida?
-No crees que debería ser al revés – le respondió dirigiéndose lentamente a la ventana, quizá se estaba volviendo loco, pero con tan solo verla le daban unas ganas tremendas de besarla. Sam no entendía a qué se refería – Soy yo el que debería agradecerte, fuiste tú la que te arriesgaste con tal de no dejarme morir. Yo… te debo la vida.
La pelirroja observó la presión que ejercía su mano en la cortina. Posiblemente le costaba trabajo decir aquellas palabras. Sonrió. Tim Scam no era tan malo como pensaba. Lo único que necesitaba era un amigo que lo guiara al buen camino ¿En qué momento su vida había tomado un rumbo diferente? Según el archivo confidencial de Tim, fue un excelente agente, un hombre muy inteligente en su campo, un ávido lector y protector de los derechos humanos y animales. A los veinticinco años se le acusó y fue arrestado por utilizar la tecnología de WOOHP ilegalmente, algo debió haber pasado en ese punto de su vida para formar parte del bando criminal. De eso ya habían pasado diez años.
-No me debes nada. Solo hice lo que me correspondía hacer como persona y tú respondiste de la misma manera. Se llama empatía – Sam al verlo tan callado, decidió darle un ultimátum.
-¿Sabes? Que te parece si comienzas desde cero, es más le diré a Jerry…
-¡No te atrevas! – La pelirroja dio un saltito de sorpresa ante el tono elevado de su voz – No te atrevas a decirle nada a Jerry, el me odia y desea verme refundido en prisión. Dudo mucho que tus argumentos lo convenzan.
-Pero…
-Escucha, voy a pagar todos y cada uno de mis actos. Hice muchas cosas turbias a lo largo de mi vida que tal vez no merezcan perdón. Mi destino es estar de por vida encerrado, lo merezco. Traicioné a WOOHP, a Jerry, a gente que amaba por sobre todas las cosas, incluso me traicioné a mí mismo. Yo era un hombre con ideales fuertes pero me cegué por completo. Por favor deja que asuma las consecuencias de mis malas decisiones.
-Tim… – la joven espía fue acercándose poco a poco hasta tomar suavemente la tosca mano del hombre, quien se sobresaltó ante su tacto – Respeto tu decisión, eso demuestra el maravilloso ser humano que eres. Que importa el pasado, lo importante es que te estás redimiendo. Si estás dispuesto a cambiar no hay nadie que te lo impida… ¿No crees que todos necesitamos una segunda oportunidad?
Scam abrió desmesuradamente los ojos ante sus palabras, no lo juzgaba, al contrario le estaba dando una segunda oportunidad tal y como se lo dijo cuando estaban atrapados bajo la nieve. No cabía duda que Sam era única y empezaba a admirarla profundamente.
-Yo…
-Shhhh no digas nada… Piénsalo ¿quieres? – La intensa mirada de Tim comenzaba a hipnotizarla – Lo mejor será que me vaya. No estaremos mucho en contacto pero cuando necesites de alguien, aquí estaré. No te preocupes por Jerry – le guiñó el ojo dirigiéndose rápidamente a la puerta.
-Espera, Sam.
-Dime.
-Si no es molestia… quisiera… si tú quieres, bueno yo – Sam únicamente se limitó a reír
-Si sigues tartamudeando pensaré entonces que estás enamorado de mi – Scam le devolvió la sonrisa.
-Quisiera que me dieras la oportunidad de ser tu amigo, si tú quieres claro está – Sam por un instante enmudeció pero enseguida recobró el habla.
-Me encantaría… bueno, es hora de irme. Nos vemos – Sam salió volando de la habitación, no quería que Scam oyera el latir de su corazón ni el sonrojo en su rostro.
Tim ni tiempo le dio de decirle adiós, ya habría otra ocasión. Sabía que le esperaban días o tal vez meses o años en prisión pero bien valía cada segundo, cada minuto, cada hora; con tal de poder volver a escuchar su voz o ver su hermoso rostro.
No lo negaba, se estaba enamorando perdidamente de Sam ¿Quién lo diría? ¿Él, enamorado? bien sabía que no tenía oportunidad con una chica como ella pero haría hasta lo imposible por ganar su corazón, aunque ahora ella estuviese con otro. Esta vez haría las cosas bien, se prometió a si mismo cambiar y se lo prometió a ella. No la defraudaría.
Continuará…
Otro capítulo más está concluido, ufff… Sinceramente espero les haya gustado. Vemos que el corazón de Tim empieza a latir con más intensidad cada vez que ve a Sam, sino es que ya late totalmente por ella, es rápido el muchacho xD y que decir de Sam ¿será que ya está empezando a sentir cositas por él, y se esté olvidando de Harvey?
Como se podrán dar cuenta, el fic no constará de mucho capítulos, será corto y según yo, conciso. C:
Según en la wiki fandom de Tim, su edad es de cuarenta cinco años y bueno, en la serie se dice que había trabajado para WOOHP veinte años atrás, cosa que acierta totalmente con su edad pero como esto es FanFiction, yo no quise hacer a Tim tan grande, así que en este fic Tim tiene treinta cinco años, y solo pasaron diez años y no veinte cuando traicionó a WOOHP. Aunque he de admitir que quería respetar la edad jejeje, a veces adoro esas parejas de "cuarenta y veinte" : o
Gracias totales por sus amables comentarios, especialmente a:
Cresenta's Lark
Lydia
plagahood
Musin
maestro jedi
También a los que leen en silencio :) ¡Nos vemos!
