CAPITULO 2
No se porque, pero te protegeré…
- Bueno chicos, creo que primero les comentaré como me fue con lo de la mudanza… Esta fue algo pesada puesto que estaré viviendo sólo por un tiempo en lo que mis padres siguen elevando el negocio familiar, así que todavía no he podido terminar de desempacar , debido a qué como saben ayer apenas llegué a esta ciudad… - Antes de que pudiera seguir comentando los nuevos acontecimientos de mi vida a a mis mejores amigos, un mensaje me llegó a mi celular, lo que hizo que despejara mi vista de la pantalla de mi portátil y viera el mensaje, una sonrisa y una felicidad inconsciente brotaron de mí, me dispuse a contestar el mensaje ignorando que estaba hablando en una videollamada con mis amigos.
- ¡Eh, Vegetta aún estamos aquí! – Gritó a través de la webcam Arsilex, él era alguien que solía molestarme su voz de niño pequeño, pero era uno de mis más grandes amigos y por ello le tenia cariño, terminé de enviar el mensaje para dejar el celular sobre el escritorio en un lugar de que estuviera a mi vista por si él volvía a enviarme algún mensaje y alcé la vista viendo como todos me molestaban haciendo las típicas caras de chico tonto que tenían.
- ¿Vegetta, acaso estás enamorado tan rápido? – Rápidamente reí y negué a ello.
- Calla Jesús, que sí dices una tontería como esa los demás tontitos pensaran que es real.
- ¿Acaso no lo es?, ¡Tio no estás viendo la mirada que pusiste cuando viste tu celular! – Comentó Henry el cual enviaba por el chat del grupo una captura de pantalla que había hecho a su computadora y en la que se veía en grande mi cara viendo mi celular, debía admitir que tenían razón, tenia una sonrisa muy boba en esa captura, ahora no sabia como defenderme.
- Bueno… es que no pude seguirles contando, pero en esta nueva escuela ya hice a un amigo…
- ¿¡AMIGO!? – Gritaron todos a la vez, lo que me saco de mis casillas por algún motivo y por reflejo fruncí el ceño y me le quedé viendo a la pantalla enojado.
- ¿Qué tiene de malo que haga un amigo? – pregunté un poco indignado por aquella reacción que tuvieron.
- Bueno Vegetta, no te enojes… es solo que…. ¿Esa sonrisa que tenías era por un mensaje de tú nuevo amigo? – Preguntó ahora Lexosi, ante aquella pregunta asentí, pues sí, claramente había sido un mensaje de Rubén el que me había llegado hace unos momentos, y mientras que ellos reaccionaban ante mi respuesta, la pantalla de mi celular brillo nuevamente, era la respuesta de Rubén que había llegado a mi celular, quería contestarle ya, pero sabia que si lo hacía volverían a molestarme ese par de tontos y sinceramente quería evitarme sus comentarios, así que disimuladamente abrí mi WhatsApp en mi computadora, para así poderle contestar con cautela el mensaje a Rubén.
- Eh! ¡Eh! Vegetta! ¿Qué andas tecleando tanto? – El primero en darse cuenta fue Arsilex, a lo cual envié rápidamente el mensaje y cambié nuevamente la pestaña para verlos a ellos.
- Bueno ya no molesten… estoy platicando con mi amigo, ¿sí? – Pregunté viendo sus reacciones las cuales era como que entendían mi posición y a la vez seguían sin creérselo - ¿Enserio, qué tiene de malo? – Pregunté esta vez más serio.
- Dile tu Jesús… - Hablo Lexosi
- V-Veras Vegetta…. Es solo que… ¿viste la sonrisa que tenías al responder su mensaje?
- Si la vi… ¿y?
- Pues… No habías mostrado tal sonrisa desde que conociste a Akira… - Jesús tenía razón, esa era la misma sonrisa que mostraba cuando estaba al lado de Akira, mi exnovia y actuablemente una muy buena amiga.
- Pero…él es solo un amigo… -Susurre para mí mismo mientras de reojo volvía a captar mi atención la pantalla de mi celular, nuevamente había llegado su mensaje y esta vez solo decía un "Buenas noches Veg 3 ", sonreí suavemente por su mensaje y después me agarré los cabellos con algo de frustración – Chicos no creo que este enamorado de un chico…. No de uno que acabo de conocer… - Comenté serio, y ellos solo soltaron un suspiro en respuesta a mi comentario.
- ¿Piensas qué esta mal que te llame la atención un chico? – Preguntó seriamente Lexosi, alcé la mirada para verlo fijamente y negué a su pregunta - ¿entonces cuál es el problema? Tú sabes muy bien que cuentas con nosotros para todo Vegetta… eres como casi un padre, eres un buen amigo, así que, ¿Por qué no te abres un poco? – Dijo tranquilamente, uno de los mas callados de grupo.
- No es que piense que esta mal enamorarse de un chico, ustedes saben muy bien que yo apoyo eso, por mí eso es completamente normal… el problema… - Baje la mirada un poco, intentando pensar que habría de malo con que me llamara la atención Rubén y ellos esperaron pacientemente mi respuesta sin decir nada – El problema es que apenas nos acabamos de conocer… - Comenté bajo, esperando la respuesta de ellos.
- ¿Apenas lo conociste ayer, ¿no? – Preguntó Arsilex, a lo cual yo asentí - ¿Y hoy volvieron a hablar? – Volví a asentir - ¿Entonces por qué no empiezas a conocerlo mejor?... Sean amigos y con el tiempo verás si enserio te llama la atención o solo estas confundido por tu nueva vida… - Todos en la videollamada nos quedamos asombrados por las palabras de Arsilex y empezamos a aplaudirle, a lo cual él solo soltó una risa tonta.
- Antes de que sigas ese gran consejo, quiero preguntarte… ¿Qué sientes cuando has estado con él? – Preguntó Henry, a lo cual yo antes de contestar a su pregunta, le envié un rápido mensaje a Rubén en respuesta al suyo y de ahí regresé mi atención a la videollamada, notando que ya era muy tarde, pero este era uno de los pocos horarios en los que podía hablar bien con mis amigos.
- Pues… no se como decirlo – Comenté mientras me estiraba un poco en mi lugar – Es tranquilo estar a su lado… y divertido, puesto que él también conoce sobre videojuegos…. También hoy fue algo tierno, ya que como ayer lo ayude con un tipo, hoy me trajo el almuerzo, diciendo que su mamá lo había hecho para mí… - Comenté un poco feliz, pues hoy había llevado algo de comer de mi casa, pero al ver el pequeño detalle que Rubén había tenido conmigo, lo dejé de lado y preferí comer lo que él llevó para mí.
- ¿Cómo que lo ayudaste con un chico? – Preguntó confundido Jesús.
- Oh si… es que el tiene un tipo que a cada rato lo molesta, y es enserio cuando digo que este tipo se dedica a molestarlo, nadie hace nada para pararlo y le siguen el juego… claro con la excepción mía y de un amigo de Rubén – Comenté enojado, porque Guillermo, o Willy como lo llamaban, me irritaba demasiado, no entendía porque ese tipo molestaba tanto a Rubén solo por ser gordito.
- Así que se llama "Rubén" – Comentaron en un tono juguetón Jesús y Arsilex.
- Sí… - Fue mi única respuesta mientras me levantaba de mi asiento y empezaba a guardar mis útiles en la mochila – Es un chico muy bueno… - Susurre mientras acomodaba mis cosas.
- ¿Pero por qué hay un tipo que lo molesta? - Hablo Henry, a lo cual yo solté un suspiro algo cargado de mi enojo por el solo hecho de tener que pensar en el tonto de Willy, fruncí un poco el ceño y volví a sentarme en mi lugar al acabar de acomodar mi mochila.
- Verán… Rubén es un chico un poco pequeño… comparado con mí estatura y la de ese idiota que lo molesta… además el principal factor por el cual lo molesta… es porque Rubén está un poco gordito… tiene unas cuantas libras de más – Comenté tranquilamente al mencionar lo último, pues que estuviera así me daba ternura ya que tenía unos cachetes muy tiernos, y cuando hacia pucheros se le notaban más.
- Vaya… si que te enoja ese tipo – Comentó Lexosi.
- ¿Entonces Rubén está gordito? - Pregunto Arsilex con claro asombro, a lo cual yo asentí y todos los demás mostraron asombro, yo solo fruncí el ceño y me les quedé viendo como cara de preguntando que tenía de malo eso.
- Es que Vegetta…tú eres un dios de la salud y del fisicoculturismo – Habló Jesús – y pues… siempre te ha llamado la atención las chicas que cuidan de su salud y así…. Y que ahora te esté interesando alguien gordito… es nuevo para nosotros… -Lo que decía Jesús tenía razón, siempre me habían llamado la atención las chicas que aparte de hermosas, tenían una salud increíble y eran muy buenas para el deporte, pero Rubén era lo contrario, era un chico muy tierno, pero claramente no tenia muy buena salud.
- Oye Vegetta… ¿y sí ayudas al chico? – Preguntó Henry, a lo cual todos los demás y yo no entendimos, el lo noto y siguió con su propuesta – Si, o sea que lo ayudes a bajar de peso, tú eres muy bueno con eso de las comidas balanceadas, hacer deporte y todo eso… ¿Por qué no ayudar a tu crush? Saldrías ganando tu de todas maneras, pasarías tiempo con él al volverte su entrenador, el chico bajaría de peso y sería más a tu tipo, y el tiempo que pasen juntos podrías ver si enserio te gusta o no, ¿no crees? - Todos menos yo volvieron a aplaudir ante esa gran idea, y yo simplemente baje la vista pensándolo un poco.
- Lo pensare bien… no quiero verme como el típico chico tonto que rechaza a una persona por su físico, ¿lo entienden? – Comenté, mientras ellos entendían a lo que me refería, volví a ver el reloj, ya era muy tarde, así que me empecé a despedirme de los chicos para terminar la videollamada e ir a la cama.
Apagué mi computadora y estire un poco mis músculos mientras me levantaba de la silla, no estaba tan acostumbrado a dormir tarde, pero quería platicar un poco con los muchachos y despejar un poco mi mente. Al acabar mis estiramientos me acosté en mi cama mientras ponía una alarma para levantarme temprano, pues antes de ir a clases quería correr un poco, por el tiempo que aún no tuviera actividades extracurriculares, quería hacer ejercicio, y así con todo listo, me recosté en mi cama quedando profundamente dormido.
Desperté a las 5:20 de la mañana, me costó un poco levantarme puesto que hace un par de horas apenas me había recostado, me levante de la cama y realice mis actividades básicas como usar el baño, lavarme los dientes, darme una ducha rápida, me cambie a una ropa deportiva y prepare un licuado saludable, para ser exactos salí de mi casa a las 5:50. Fui a correr a los alrededores de mi casa ya que no quería perderme, y cuando estaba corriendo para regresar a mi casa, una figura familiar capto mi atención, me acerque corriendo para atraparlo de sorpresa y logré hacerlo, porque el brinco que dio cuando lo abrace por detrás fue prueba de ello.
-Hola osito…- Susurre alegremente, mientras me separaba un poco de él, estaba usando un pants negro que le quedaba un poco grande puesto que estaba flojo de todas partes y también usaba una polera blanca que, igual que el pantalón le quedaba algo grande, sus lacios cabellos castaños estaban hechos un desastre, por lo cual me daba a entender que se acababa de levantar, y la bolsa de tela en sus manos me daba una pista que había ido a comprar algo.
- H-Hola Samuel, ¿vives por aquí? – Preguntó con claro asombro en su voz y mirada, antes de que pudiera comentar algo me preguntó- ¿Estás haciendo ejercicio tan temprano?... sí que tienes energía – y rió bajo, últimamente pensaba que su sonrisa era muy tierna, debo admitir que a veces me resultaba boba, pero la mayor parte del tiempo era tierna.
- Así es, creo que vivo cerca, llevo ya una media hora corriendo y ¿tú por qué despierto tan temprano? Tengo entendido que los osos son unos dormilones – Comenté tranquilamente, con una sonrisa en mi rostro mientras ambos nos mirábamos fijamente.
- Pues se acabó la leche en mi casa, y a mi hermana le encanta tomar un licuado de fresas o plátano en la mañana, así que salí a buscarlo… con respecto a la hora, pues simplemente tuve un sueño raro, el cual no me dejaba dormir… - Bajo la vista avergonzado, no entendía porque, pero simplemente acaricié sus suaves cabellos para animarlo y le sonreí nuevamente.
- Tranquilo, fue solo un sueño ¿sí? – Una hermosa mujer salió de una casa, tenía una cabellera larga, suponía que le quedaba a la cintura, pero no sabía decir exactamente hasta donde debido a que tenía una trenza de costado, sus cabellos castaños casi rubios lacios me recordaban a los de Rubén, y poseía unos hermosos ojos esmeralda, esta mujer se acercó a nosotros y mostro una cálida sonrisa.
- Cariño, ¿es un amigo nuevo? – Le preguntó a Rubius, él cual volteo a verla, pues parecía que no se había percatado de su presencia hasta que ella hablo, él asintió ante su pregunta y ella siguió – Hola soy la madre de Rubén, Elizabeth, mucho gusto – Me tendió su mano, la cual correspondí el saludo e hice una ligera reverencia con la cabeza.
- Mucho gusto, soy Samuel De Luque, soy un compañero nuevo en la escuela de … - No puede seguir hablando pues ella hablo antes.
- Tranquilo cariño, se quién eres… gracias por curarle la herida a mi hijo de cuando se tropezó en las escaleras, ¿quieres pasar a tomar el desayuno o a tomar algo? - Ante aquel agradecimiento, quedé asombrado, ya que no había pasado eso, pero no quise cuestionar nada, sonreí torpemente y acepte su invitación de tomar un poco de agua.
Al entrar a la casa, ella nos dijo que subiéramos a la habitación de Rubén mientras llevaba las bebidas, al principio me negué, pero ante la insistencia de ambos accedí. Subí con Rubén a su cuarto y ahí, los dos sentados en el piso de su habitación, recargados en la orilla de su cama, fue ahí donde corte un poco el rollo que estábamos teniendo sobre hablar de videojuegos y le pregunté - ¿Por qué le mentiste a tu madre? – susurre, debido a que ya me había comentado que en su casa se escuchaba todo.
- N-no sé a qué…
- Sabes muy bien a que me refiero – Le interrumpí antes de que intentará mentirme y solo para aclararle le comenté la verdadera historia – Sabes muy bien que aquel día que te cure, no fue por una caída accidental, fue el día que nos conocimos y Guillermo te tiro al levantarte, que después de que me dieras el recorrido por la escuela, me di cuenta que estabas herido y te lleve cargando hasta la enfermería, donde te cure – Él se avergonzó un poco al recordarle que lo había cargado, pero a mí no me había costado nada cargarlo, si pesaba un poco, pero eso no era un reto para mí.
- Mi madre no sabe que me molestan en la escuela – Susurró con la mirada baja – Ella sabe que soy torpe, así que las heridas que me logra ver siempre le digo que fue porque me caí o algo... creo que ella sospecha que me molestan, pero le he pedido que no haga nada... – Solté un suspiro al igual que él.
- ¿Desde hace cuando te molesta Guillermo? – Pregunté serio, intentando que no se notará que estaba molesto al preguntar por ese tonto.
- Antes en la guardería... éramos amigos, pero a mediados de primaria se alejó de mí, y se juntó con otros chicos y empezó a molestarme... antes solo eran insultos y leves empujones, pero desde que entramos a secundaria empezó a ser más rudo... no sé porque, no sé qué hice mal...- Logré captar como su voz se quebró, no quería verlo llorar, así que simplemente lo rodee con el brazo por el cuello, acercándolo a mí, haciendo que su cara quedará contra mí pecho – ¿Samuel? –Susurró dudoso.
Acaricie con suavidad sus cabellos intentando que se calmara y dije seriamente, aunque claramente en un susurro para que solo él me pudiera escuchar– Te protegeré... No te dejaré como él lo hizo, siempre me tendrás a tu lado Rubén, así que no estés triste... porque desde ahora yo te protegeré, ¿entendiste? – Pude sentir como se aferró a mí chamarra, apego más su cara a mí pecho y simplemente asintió, reí bajito por ello, pues me daba ternura como se veía, ante mi mirada desde arriba, Rubén parecía una bolita de pelos muy tierna, acaricie sus cabellos con suavidad, recargue mi frente en su cabeza y ambos nos mantuvimos ahí, abrazados por un momento, que para los dos fue eterno.
