¡Hola, hola a todos! ¡Felices fiestas atrasadas y Día de San Valentine!

Disculpen la demora. La verdad es que tenía el capítulo desde hace tiempo pero por cuestiones varias no había podido subirlo.

Es corto. Presentando más personajes, pero igual de importantes todos.

Sin más, les dejo en paz, ¡y nos vemos al final!


Las 6 de la tarde en punto y su timbre ya estaba sonando. No tenía mucho que había salido de la bañera. Con su pijama puesta y secando su cabello con una toalla, fue hacía la puerta para abrirle a sus amigas. Ino y Hinata entraron, la rubia traía tres bolsas en ganchos, Sakura aseguraba que eran los vestidos. Hinata cargaba con dos estucheras, sería el maquillaje de Ino. La pelirrosa no entendía cómo su amiga podía gastar tanto en maquillaje, y más importante, no entendía cómo lograba combinar tantos colores y verse más hermosa de lo que es. Era un talento.

− Ino, sólo es un club, ¿de verdad necesitamos tantas cosas? –Sakura no lo preguntó de mala manera, pero dudaba que les alcanzara el tiempo para llegar, quedaron con los chichos a las 9 pm.

− Claro que sí, es una noche especial, quizá alguna consiga novio…

Bueno, Sakura sabía que eso no iba para ella. No era una mujer malhumorada con los hombres, sólo que no veía importante tener una relación en esos momentos. Tenía encuentros fugaces con uno que otro chico, pero tampoco era muy usual. Su negación a no tener una relación venía del pensamiento de que eso podría distraerla de su carrera…y también venía de su exnovio. Ella sabía muy bien que una relación a distancia era un martirio si alguna de las dos personas no está comprometida. Pero ese tema no era importante en esos momentos. La noche es joven, y ellas igual, y la pasarían más que bien.

Empezaron a sacar tacones y los vestidos. Se maquillaron, perfumaron y eran las 8:30 cuando terminaron de alistarse.

Sakura llevaba un vestido ajustado de lentejuelas color rojo de finos tirantes, los cuales se cruzaban en su espalda, dejando la mayoría de esta expuesta. El vestido le llegaba a la mitad de los muslos. Maquillada con naturales tonos rosas y el cabello un poco ondulado, completaba su vestimenta con unas arracadas plateadas y unos tacones blancos.

Ino por su parte, tenía un vestido de tirantes morado que mostraba un patrón hológrafico cada que se movía, era más ajustado que el de Sakura pero también le llegaba a la mitad de los muslos. Ino optó por un maquillaje más atrevido, poniendo brillo dorado en sus párpados, y llevaba unos aretes de cortina plateados, al igual que sus tacones de aguja. Su cabello, amarillo como el sol, estaba recogido en una coleta alta.

Hinata, siendo más recatada, aunque no menos sexy, llevaba un vestido blanco de tirantes con hombres descubiertos y ribete con fleco, su maquillaje era muy natural, como si no usara y tenía unos pendientes rojos al igual que sus tacones. Prefirió dejar su cabello lacio y suelto.

Así, las tres, lucían despampanantes.

La pelinegra usó su teléfono para pedir un Uber que las llevara al club, mientras Ino le avisaba a Sai que se dirigían para allá. Mientras tanto, Sakura pensaba en el chico con el que se topó tantas veces en la facultad. Hinata les avisó que el Uber había llegado y las tres bajaron al estacionamiento. Cuando llegaron al club, Ino les dijo que los chicos estaban en la planta alta, donde había sillones con mesitas y se tenía plena vista de la pista de baile.

Las féminas subieron e Ino se dirigió al único sector ocupado por tres chicos, Sakura y Hinata la siguieron. Llegando, Sakura observó a los tres chicos. Dos pelinegros y un rubio. El rubio era alto, con ojos azules, con una sonrisa fantástica de oreja a oreja. Uno de los pelinegros era más bajo, pero no menos guapo, tenía el cabello corto y la tez más pálida que Sakura hubiera visto, quizá tenía anemia. Le sonreía a Ino de manera extraña, seguramente es Sai. El otro pelinegro tenía el cabello más largo y desordenado, era igual de alto que el rubio y muy atractivo, algo en sus profundos ojos negros distraía a Sakura. No fue hasta que Ino habló que la pelirrosa se concentró en el momento.

− Chicas, él es Sai –dijo señalando al chico pálido− y ellos dos son sus amigos…disculpen, no sé sus nombres.

− Hola, soy Naruto Uzumaki, es un gusto –esta vez fue el rubio quién habló, era muy alegre− y este amigo amargado es Sasuke Uchiha.

Naruto acercó a Sasuke pasando el brazo por sus hombros, el pelinegro gruño por lo bajo, ni siquiera se había molestado en mirarlas, al parecer no quería estar ahí. Sakura rió por la actitud del chico, parecía un niño haciendo un berrinche, casi al instante Sasuke la miró y alzó las cejas sorprendido.

− Rosa.

Fue lo único que dijo antes de ser jalado por Naruto hacía los sillones, donde se sentaron todos. Estaban disfrutando las bebidas y la música, que mientras se adentraba más la noche, más fuerte se volvía. Ino no se despegó de Sai, y Hinata llamó la atención de Naruto, por lo que los únicos que estaban sentados uno al lado del otro, sin hablar, eran Sasuke y Sakura. Ella había pensado en que podría ligarse a alguien esa noche, pero nunca pensó que le tocaría estar con el tipo amargado que sólo bebía y ni una palabra articulaba. Como si leyera sus pensamientos, Sasuke llevó el vaso a sus labios y bebió un poco antes de dirigirse a ella.

− Entonces, Sakura, ¿verdad? ¿Estás estudiando?

− Sí –contestó– medicina en la facultad de Konoha, ¿y tú?

− Derecho, al igual que Naruto.

El calor en el rostro de Sakura estaba subiendo. Ya había bebido mucho, y por lo visto, Sasuke también, ya que tenía un leve sonrojo. Acto seguido, el chicho dejó su vaso en la mesa y se levantó, poniendo una mano frente a la cara de Sakura.

− ¿Bailas?

Sakura buscó con la mirada a sus amigas. Ni ellas ni los otros dos chicos estaban ahí, ¿en qué momento se fueron? Vio hacia la pista de baila y encontró a sus amigas, con su respectivo chico. No hizo esperar a Sasuke y le tomó la mano. Juntos bajaron a la pista y empezaron a moverse al ritmo de la música electrónica que estaba sonando. Sasuke no era tan aburrido como pensaba.

La noche envejecía y el alcohol en sus cuerpos aumentaba, al igual que el calor. Sus anatomías se acercaban con cada canción. Cada una de las tres parejas estaba aumentando de tono. Sakura y Sasuke bailaban a compás de la música, sus cuerpos se complementaban. Había algo en él que atraía a la pelirrosa. El chico llevó su mano a la nuca de Sakura y la besó. Un beso apasionado, con sabor a tequila. Sakura respondió el beso acercando su cuerpo al de él, y enredando sus dedos en las hebras azabaches. Sasuke recorría el cuerpo de la chica con sus manos.

La chica se separó de él un momento y dirigió una mirada al baño y luego volvió a ver a Sasuke. Él entendió lo que quiso decir y los dos se dirigieron rápidamente al cubículo del club. Primero entró Sakura y luego Sasuke, cerrando la puerta y poniendo seguro para que nadie interrumpiera. Luego vio a Sakura de nuevo, la tomó del rostro y volvió a besarla, esta vez fue un beso corto, y volvió a separarse de ella.

− ¿Quién eres, Sakura?

− ¿Realmente importa eso, Sasuke?

La forma en que susurró su nombre calentó al chico más de lo que podía. Él la tomó del trasero y la alzó, sentándola en el lavabo del baño. Volvió a besarla, buscando algo de ella. Ni siquiera sabía qué cosa, sólo la buscaba. Sasuke bajó los finos tirantes de Sakura, dejando a plena vista sus blancos pechos y rosados pezones, ya que no traía un sujetador. Tomó uno de ellos con su boca, y luego, sus dientes, Sakura gimió ante el contacto y se acercó más a él, abriendo las piernas por inercia. El chico metió su cuerpo entre ellas, permitiendo que su dura erección se acercara a la húmeda intimidad de Sakura, separados solamente por la tela de su ropa.

Sakura llevo su boca al cuello de Sasuke, dejando besos, lamidas y pequeñas mordidas en él, con cada una el chico gruñía más. Él llevó una mano a las bragas de Sakura y la metió. Estaba muy húmeda. Con un dedo empezó a dibujar círculos en el clítoris de ella, que estaba jadeando ante esto. Luego, el pelinegro llevo dos dedos a la húmeda entrada y los metió. Estaba follándola con sus dedos. La pelirrosa se movía por impulso, buscando más contacto, si se podía. Luego llevo una de sus pequeñas manos al pantalón del chico, donde estaba su ya muy notable erección, bajó el cierre y el bóxer. Sasuke era muy grande. Mientras él seguía metiendo y sacando sus dedos, Sakura comenzó a masturbarlo, él suspiraba en respuesta, luego sacó los dedos del interior de la pelirrosa y los llevó a su propia boca, saboreando la esencia de la fémina. Eso sorprendió tanto a Sakura, que no pudo evitar besarlo apasionadamente.

Un sonido los interrumpió de eso. Venía del bolso de Sakura. Era Hinata. La pelirrosa contestó.

− Hinata, ¿pasa algo?

Sakura-san, Ino-san está… indispuesta, si sabes a lo que me refiero.

Claro que sabía a lo que se refería. Ino bebió demasiado y ahora es un bulto. Era hora de volver a casa.

− Está bien, Hinata, ya salgo –cortó la llamada y vio a Sasuke, sonriendo a modo de disculpa− ya me tengo que ir. Lo siento, Sasuke, será la próxima vez.

Ante esto, Sasuke se crispó y se quedó muy quieto. A Sakura le extrañó esa reacción, pero era momento de llevar a Ino a casa. Antes de salir del baño, el chico la detuvo.

− Vinieron en Uber, ¿no? Deja que las lleve, es muy tarde para que estén solas.

− Lo agradecería mucho.

Naruto y Sai ayudaron a subir a Ino a los asientos traseros del auto de Sasuke, un Mercedez blanco. Hinata se fue con Ino, cuidándola, y Sakura de copiloto, dirigiendo a Sasuke hacia su departamento. Cuando llegaron, el chico les ayudó a subir a Ino al departamento y ya dentro, Hinata preparó a la rubia para dormir, mientras Sakura se despedía de Sasuke.

− Muchas gracias por traernos, Sasuke, fuiste de mucha ayuda.

− No fue nada la verdad… te dejo mi número por si necesitas algo.

Sakura lo pensó antes de aceptar.

− Claro, toma.

Lle dio su móvil y Sasuke añadió su número y contacto, luego le pasó el móvil a la pelirrosa.

− Fue un gusto, Sakura, ojalá nos veamos pronto –le dio un beso en la mejilla a la chica y se fue hacia el elevador, dejando el piso, y el edificio.

Sakura cerró la puerta. Latidos a mil por hora. No sabía quién era Sasuke, pero esa noche fue más de lo que ella esperó.

A la mañana siguiente, el dolor de cabeza lo despertó, se movió en su cama. Estúpida resaca. Estúpido alcohol. Escuchó un ronquido que provenía del suelo, y vio hebras doradas entre las sábanas del futon. Estúpido Naruto por convencerlo de ir a beber. Aunque en realidad, sí valió la pena haber ido. Pensó en la chica que conoció. Su cabello era muy inusual.

Se levantó de la cama, y se dirigió a la puerta, pasando por encima de Naruto, que ni siquiera se movió. Quizá estaba muerto. Perfecto. Fue hacia la cocina. Eran las 9 de la mañana, sus padres estaban trabajando. Tomó un vaso de agua y se sirvió, estaba a punto de tomarla cuando escuchó unos pasos acercarse.

− Naruto idiota, pensé que estabas muerto.

− No soy Naruto. ¿Te divertiste anoche, hermanito?

Sasuke volteó a ver el dueño de esa voz. Era Itachi, su hermano mayor. Estaba sonriendo de forma burlona. Itachi y Sasuke eran muy parecidos. Mismo cabello y ojos negros. Aunque su hermano tenía cabello más largo y unas pronunciadas ojeras, quizá por estudiar hasta tarde. Itachi estudiaba medicina. Cuando le dijo a sus padres que quería ser médico, ambos se sorprendieron, ya que toda la familia Uchiha ha estudiado Derecho. Pero sabían que sería un médico excelente, y estaban orgullosos de él.

− Fue buena noche –dijo Sasuke sonriendo, recordando a Sakura.

− ¿Alguna chica especial? –le respondió Itachi, abriendo un cajón y sacando una pastilla de ahí, que le dio a Sasuke.

− Algo así –recibió la pastilla y la tomó− ¿ya van a empezar tus prácticas? –Sasuke tenía conocimiento de lo que Itachi realizaba en el laboratorio. "Siempre tan perfecto", pensó el menor.

− Empiezan esta semana, y con el trabajo de quinto año… quizá no pase mucho tiempo en casa, Sasuke.

El menor ocultó su inconformidad. Siempre le ha gustado pasar tiempo con Itachi, aunque mientras más crecían, menos tiempo convivían.

− ¿Ya sabes a qué grupos les darás práctica?

− El horario lo hacen las secretarias, pero yo pedí un grupo en particular –esto último lo dijo con una sonrisa.

Sasuke no preguntó la razón. Itachi era muy extraño casi siempre. Escuchó pasos bajando las escaleras, luego un golpe sordo y un quejido de Naruto. Su mejor amigo no tiene remedio.

Sakura se levantó a las 10 de la mañana. Hinata ya estaba despierta haciendo el desayuno, ella casi no bebió, por lo que la resaca no le era familiar como a Sakura e Ino, quien seguía bulto.

Las dos chicas comenzaron su desayuno entre pláticas de lo que pasó la noche anterior y la atareada semana que tendrán, ya que empiezan sus laboratorios. Casi cuando terminaban su desayuno llegó Ino, con cara de muerta. Hinata le dio unas pastillas para el dolor de cabeza y jugo de naranja.

– Recuérdenme no volver a beber de esa forma –habló la rubia con voz ronca.

– Siempre lo hacemos, Ino, y siempre terminas igual.

La ojiazul miró con ojos entrecerrados a Sakura por ese comentario.

– ¿Sabes qué estoy recordando, frentona? El buen pedazo de carne que estabas comiendo anoche.

No sólo Sakura, también Hinata estaba sonrojada al recordar eso.

– Bueno, pues tú querías que me divirtiera, ¿no? –contestó la pelirrosa– Hinata también pasó tiempo con el rubio –dijo con una sonrisa.

La aludida se sonrojó más e intentó esconderse en el vaso de jugo.

– Él… me dio su número…

Pasaron casi toda la mañana rememorando los sucesos de la noche anterior. Fue una excelente noche.

Para la tarde, las chicas debían volver a casa. Sakura las despidió y preparó sus cosas para el día siguiente. Recordó que esa semana comenzaban sus nuevos laboratorios y bufó fastidiada. Era conocimiento de todos que el Laboratorio de Fisiología Humana era bastante tedioso y agobiante. No hay de otra. Sakura era una excelente alumna, y demostraría eso.


¿Qué tal los nuevos personajes? Obviamente estarían incluidos Naruto y Sai. Pero, ¿están para apoyar o poner tropiezos en la historia?

Itachi y Sasuke interesados en la misma chica sin saberlo... pero el mayor no querrá sólo un pasatiempo, ¿o sí? ¿Es Sasuke el fuckboy?

Lean los próximos capítulos para averiguarlo. Las clases, laboratorios y los chicos son capaces de desestabilizar a cualquier jovencita de 19 años.

¡Dejen sus reviews para saber si les gusta la historia! En sí eso decidirá qué tan rápido actualizo, ya que es el alimento de todo ficker.

¡Lizzy se despide!