Al día siguiente, después del entrenamiento, la clase se encontraba al mando de Aizawa que extrañamente estaba en el salón incluso antes de que ellos llegaran.

Y nuevamente no les dio buena espina.

—Como recordaran, ayer eligieron que iban a presentar una obra de teatro —dijo el profesor.

—Pero si usted prácticamente fue quien nos obligó —expresó Kisishima muy ofendido por la osadía del profesor en ponerlos a trabajar en algo que no deseaban.

—¿Dijiste algo? —Los ojos de Aizawa brillaron y sus cabellos y vendas se alzaron.

El pelirrojo tragó grueso y agitó su cabeza y manos al frente.

—¿Yo dije algo? Que va.

Aizawa regresó a la normalidad y agarró un monto de hojas que reposaban en el escritorio.

—En el entrenamiento de ayer estuvieron muy distraídos, así que, para recompensar su puntaje, actuaran en esta obra que escribí en la preparatoria con Present Mic. —Sonrió de una forma extraña al entregárselas a Yaoyorozu—. Cabe mencionar que la maestra nos reprobó.

A Momo no le convenció mucho lo que venía escrito ahí después de hojear el contenido, una sonrisa nerviosa se extendió en su rostro. Estoy segura de que sólo fue Present Mic quién lo escribió, pensó al entregárselo a Iida. La mentalidad de su maestro no fabricaba esa clase de ideas... absurdas.

—¡Sensei! Déjenos elegir tan siquiera la obra —dijo Mineta entrecerrando los ojos—. Teníamos pensado hacer La Caperucita Roja.

—¡Claro que no! Sólo tú votaste por esa opción porque querías ser el lobo —defendió Jirou desde su lugar.

—Y ya sabemos para que —contribuyó Toru—. ¡Quieres comerte a quién sea Caperucita!

—¡Vamos chicas! Sería la obra perfecta.

Misteriosamente otro libro impactó en su cabeza, quedó medio inconsciente sobre su pupitre murmurando que las mujeres eran crueles.

Aizawa retomó el tema tras mirarlos con advertencia a ser interrumpido de nuevo.

—Ustedes deberán hacer de la obra un éxito sin importa qué, a menos que deseen reprobar. —La sonrisa de deleite en Aizawa no fue gratificante para los alumnos—. Así que esfuércense al máximo.

—Ya empezó con la agresividad —susurró Uraraka para sí, aterrorizada.

El maestro podría ser tétrico cuando se lo proponía.

—Yaoyorozu e Iida harán una urna, escojan sus personajes antes de que termine la clase —farfulló entre dientes al meterse en su saco amarillo. Posteriormente se fue a la esquina del salón para dormir.

Pronto los representantes de la clase se encontraban detrás del escritorio con una expresión extraña en sus rostros. Ambos habían leído el principio de la obra, tendrían que ingeniárselas para que todos colaboraran y fuera un éxito.

Momo creó una urna y dejó el trabajo de los papeles a Tenya mientras escribía los personajes en el pizarrón.

—Por filas sacaran un papel de la urna, no lo abran hasta que todos tengamos nuestros papeles —explicó brevemente Iida ajustándose los lentes, después apretó el puño y lo estampó en el escritorio con una mirada determinante—. Chicos, ¡que tengan buenos personajes!

—¡Por fin se hizo justicia! —exclamó Ochako alzando las manos.

Los demás apoyaron su comentario, ¡estaban felices! El pueblo por fin tendría voz y voto.

—La democracia venció —dijo Sero sonriendo de lado.

Y así, por filas fueron sacando sus papeles de la urna, comentando entre sí la clase de personajes que les podrían tocar comparándolo con los que escribió Momo en el pizarrón, dedujeron inmediatamente que interpretarían una... ¿boda? Que diantres.

—Espero que me toque "el que va por la comida" —comentó entusiasmado Denki apretando el papel, a su lado, Kirishima movía su mano dentro de la urna en busca del suyo—. Sería genial comer gratis como si no hubiese un mañana. —Terminó por decir imaginando tal situación.

—Y quedarías gordo como un elefante —expresó burlón el pelirrojo agitando el papel. Esquivó justo a tiempo el puño letal de su amigo, por poco y le da una descarga eléctrica, aunque no tendría que preocuparse por su quirk de endurecimiento.

—Algún día te convertiré en pollo frito —dijo tétricamente Kaminari y la palma de su mano emergieron leves rayos de electricidad.

Mientras tanto, la última fila se levantó en buscar sus papeles, entre ellos, Midoriya se mostró ansioso. ¿Y si le tocaba un papel que no pudiera desempeñar bien? Esperanzado, levantó la mano para hacerse uno de los dos únicos papeles en la urna.

Sin embargo, el impedimento fue que recibió un manotazo en la palma que le obligó a retirar su extremidad y frotarla.

A su lado, Bakugo lo miraba con una sonrisa extraña.

—Quítate Deku, verás que me tocará un personaje más genial que el tuyo —El rubio metió la mano a la urna sin dejar de mirar a su compañero.

Midoriya tragó grueso, pero no se apartó, espero paciente a que Katsuki sacará su mano y casi se lo restregará en la cara.

—El personaje protagónico será mío—alardeó Bakugo mientras se alejaba sin borrar ninguna de sus expresiones de su rostro.

Resignado, el peliverde sacó el último papel de la urna, sólo esperaba que le tocará ser una especie de árbol o caballo. Pero ahora que veía los personajes en la pizarra, no existía ninguno de esos. Uh... tal vez ser un extra. O también sería divertido si le tocara "el que llega tarde".

Un momento, ¿qué diablos sucedía con los personajes?

Ya con papeles en mano, Iida ordenó que abrieran los papeles para ver que personajes les tocará interpretar.

No pasó ni dos segundos cuando se escuchó un gritó de furia y una silla caer al suelo.

Se trataba de Bakugo, que tenía una expresión colérica mientras miraba su papel, su mano temblaba de coraje y un tic nervioso se formó en su ceja derecha —más de lo que ya estaba—.

—¿Sucede algo, Kacchan? —inquirió preocupado Midoriya desde atrás.

—¡QUE ODIO TODA ESTA MIERDA! —gritó él y de repente se viró al peliverde para agarrarlo de las soplas a sacudirlo con insistencia—. ¿QUÉ MALDITO PERSONAJE TE TOCÓ?

Midoriya desdobló rápidamente el papel y leyó el contenido. Casi le dio un colapso mental por lo que decía el papel. ¡Era uno de los protagonistas!

—¡Habla de una vez Deku!

—¡Me tocó "el novio"! —exclamó cerrando los ojos.

Bakugo abrió la boca ahogando un grito, y soltó de sopetón a Midoriya. Miró el papel de su mano como si fuera la peor abominación del mundo.

—Tranquilos chicos —habló Momo desde el escritorio—. Bakugo-san, ¿qué personaje te tocó?

Este reaccionó ante la pregunta y con una sonrisa siniestra estuvo a punto de quemar el papel con una explosión, pero Kirishima se lo arrebato desde atrás con un "déjame ver" para descubrir qué lo perturbaba.

—Veamos... —murmuró el pelirrojo. Denki, Sero y Mina se asomaron a sus lados, curiosos por el resultado.

Toda la clase se sumergió en un silencio absoluto, nadie se atrevía a preguntar por el personaje escrito en el papel. Fue entonces que los hombros de los cuatro empezaron a tirotear mientras se encogían, después se enderezaron para reír de forma escandalosa.

—¡Empezaré a decirte travesti explosivo! —dijo entre risas Denki apuntando a Bakugo con un dedo, tuvo que agarrarse el estómago con ambas manos tratando de controlarse, por poco y se mea en sus pantalones por tanta risa.

Mina y Sero no podían decir ni media palabra debido a que estaban retorciéndose en la risa desde el suelo, pataleaban y se reían o eso fue a vista del todo el grupo. Kirishima trataba de no expresar su gracia tan evidente, aumentar la furia del Bakugo no era recomendable.

La incógnita surgió en los demás: ¿qué papel le toco interpretar a Bakugo?

—¡Cállense o los mato! —bramó Katsuki quitándole el papel a Kirishima e intento ir tras los otros tres, pero Momo apareció frente a él para ver el papel que traía en la mano. Ante eso no pudo hacer nada más, pues Kirishima lo detuvo por detrás—. ¡SUÉLTAME EXTRA, DESTRUIRÉ ESE ESTÚPIDO PAPEL!

La pelinegra leyó el contenido con el semblante solemne para después poner una mueca de circunstancia, se cubrió su boca y respiro hondo controlando su propia risa.

—¡Ya dinos qué papel le tocó! —pidió a gritos Mineta.

La vicepresidenta dejó sus acciones y caminó a paso digno hasta el escritorio, agarró delicadamente el gis y escribió el nombre de Bakugo en uno de los papeles menos esperados.

—¿¡Qué!? —gritaron la mayoría con los ojos muy abiertos al leer su personaje: "la novia".

Qué vergüenza.

—¡Yo no interpretare ese maldito papel! —rugió inmediatamente el rubio. Intentó callar a todos con una mirada caladora, pero la mayoría reía por debajo.

—Su sueño frustrado salió a la luz —murmuró Kyoya cubriéndose la boca para no reír, Sero y Mineta soltaron otra risotada. Incluso a Todoroki se le escapó una mueca de lado.

—¿Quieren morir jóvenes? —Katsuki se volteó a ellos con una mirada tétrica.

—Mejor que morir virgen —debatió Denki largándose a reír de nueva cuenta.

El salón se convertía en un campo de batalla feroz, lleno de lágrimas —de risa— y amenazas de muerte, pero cuando todo iba a explotar —literalmente—, el profesor Aizawa se encontraba de pie y fuera del saco con los cabellos alzados y los ojos rojos junto a una sonrisa tétrica.

—Silencio. —Antes siquiera que lo dijera, todos habían quedado estáticos con diferentes expresiones en sus rostros, nerviosismo, resignación y... otras emociones—. Bakugo, no importa que papel te haya tocado, y también para los demás. Lo interpretarán si quieren pasar teoría. —La mueca siniestra que mostró en sonrisa le hizo pensar a los alumnos que su maestro era único en el arte de amenazar a la gente, y parecía gozarlo.

Después de la amenaza, el resto de la clase fue de objeciones y lamentaciones debido a que, no sólo a Bakugo le tocó interpretar el papel de una chica, varios jóvenes se unieron al grupo denominado como "los travestis del grupo".

Al final, los papeles quedaron anotados en el pizarrón así:

El padrecito – Iida

El novio – Midoriya

La novia – Bakugo

El padre de la novia – Kirishima

La madre de la novia – Toru

Las madrinas – Sero, Mina y Tsuyu

Los padrinos – Aoyama y Tokoyami

El de los anillos – Denki

El que viene por la comida – Todoroki

El que llega tarde – Uraraka

La pajecita – Mineta

El que toca el piano – Kyoka

Invitados – Ojiro, Koda, Sato y Shoji

Encargada del vestuario – Momo

Aizawa miró la lista del pizarrón enarcando una ceja, seguramente varios estarían inconformes con sus personajes. Pensó en decirle a Present Mic que la obra que él escribió la interpretarían sus alumnos, ya quería ver cómo se las ingeniaban para que fuera un éxito. Sobre todo, por un peculiar inconveniente.

—¿Y el narrador? —preguntó Todoroki al percatarse de que falta ese detalle —demasiado— importante.

—No hay y no habrá —espetó el maestro.

—Pero el narrador es muy importante en una obra de teatro —comentó Tsuyu—. Pero todos ya tenemos nuestros roles.

—¡Yo puedo narrar la obra! —exclamó inmediatamente Mineta. Con la intención oculta de escaparte de "los travestis del grupo".

Se levantó un coro "¡No!" por parte de las chicas, lo que provocó que el enano cubriera su cabeza con las manos presintiendo un golpe con un libro. Esta vez no hubo golpe en la cabeza, pensó que se había librado cuando sintió el impactó del libro a su costado derecho y cayó al suelo gritando que era injusto.

—¡Juró que me vengaré!

—Yo podría ser la narradora —Momo levantó la mano, sus compañeros se viraron a ella, maravillados—. Sólo me encargo del vestuario, así no sería más carga a ustedes. —Sonrió dulcemente.

Es un ángel —pensaron la mayoría maravillados.

—Ya resuelto el problema, les aconsejo que empiecen a ensañar cuanto antes —dijo Aizawa—. Eso es todo. Los veo mañana. —Y así salió del salón.

Tenya se aclaró la garganta desde su lugar.

—Chicos, todos ayudaremos con las escenografías. Así que empecemos mañana después de clases para ensayar —pidió amablemente.

Pero nadie le escuchó, o más bien aquellos que eran chicos denominados "los trasvestis del grupo".

Por los siglos de los siglos, amén.

—¿¡POR QUÉ CARAJOS TENGO QUE INTERPRETAR A LA NOVIA!?