-Porque cuando un hombre ama a una mujer
Lo sabe desde el momento en que la ve
Y no importa si algo falla
De la mano de quien vaya
Si se ríe o si se calla
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Casi cinco meses lejos de Candy, aunque le escribía muy de vez en cuando, pudo percibir como poco a poco recuperaba el buen ánimo. Por lo que antes de hacer cualquier cosa tenía que ir a verla. Cuando llegó al piso se sorprendió de no encontrarla, acomodó sus cosas y preparó algo para cenar, de seguro ella estaría trabajando. Cerca de la cinco de la tarde se escucha la llave girar la cerradura y una pareja se sorprende de toparse con el rubio, quien estaba en el sofá viendo televisión.
-¡Oh Albert, qué alegría verte!
Candy se lanza a los brazos de su amigo feliz de verlo después tanto tiempo
-Pequeña ¿Cómo te encuentras?
-¿Por qué no me avisaste que venías hoy? ¿Qué tal tus clases en Valencia?
-Quería darte una sorpresa… pero mira nada más ¡Ya no llevas la muleta! Y te ves muy bien para haber llevado casi dos meses la escayola
-Asssh… Hace cinco meses que no te veo, es normal que ya no ande con esas cosas, no pensaba llevarlo toda la vida
-Hahahaha
Puede apreciar ese brillo en su mirada, la chispa a la hora de hablar, puede que finalmente esté saliendo de su abismo de depresión en el que cayó a causa de Susana y Terry
-Dime Candy ¿Quién es tu amigo?
Le dice señalando al hombre pelirrojo que ha estado observando la escena desde hace ratos pero sin decir nada
-¡Ay! Perdona mi cabecita loca, te presento a Neil Legan, un amigo con el que había quedado para comer, por eso no me encontraste en casa… Neil, él es Albert Grandchester
-Mucho gusto Neil
Le extiende la mano al hombre como saludo, al cual este responde con picardía
-Igualmente
-Gracias por hacerle compañía a Candy
-No tiene por qué hacerlo, ella se lo merece
La forma de expresarse, en como posa su mirada y hasta como se tratan estos dos, le hizo entender al rubio que entre ellos había algo más que amistad. Charlaron un rato hasta que el pelirrojo se marchó. Finalmente a solas ella lo somete a un interrogatorio exhaustivo
-¿Pero dime? No seas así, ¿Cómo te fue en Valencia? ¿Qué tal las clases? ¿Por qué no viniste para Navidad?
-Hahahaha ¿De verdad me extrañabas?
-¡Por supuesto! Han sido unos meses de locos, entre el trabajo, el idioma, costumbres y comida
Albert escucha atentamente todo lo que le comenta sobre sus compañeros de trabajo, sobre la fiesta de San Esteban, más que todo que consiste en comer canelones, que el roscón de reyes le había tocado el haba, ahora ya sabe hacer café, los bocadillos y servir las mesas.
-Pues tendré que ir a verte, para corroborar que tan cierto es
-Hahahaha ¡Ya verás! Te voy a preparar un "Pepito" que está de vicio
-Hahahaha pues no veo la hora de poder probar ese bocadillo
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Cuando se presentó en el "Forn Lujo" conoció a Manel; fumador y fanático del fútbol, por lo visto todos los domingos participa con su equipo en un torneo por el Prat, este está enamorado de Esther, una hermosa mujer gallega de ojos azules y cabellos negro, muy simpática por cierto, pero por lo visto o no le interesa o pasa olímpicamente del pobre Manel; también conoció a su compañera Carmen, tiene los ojos claros como Candy solo que es más rellenita, y Antonio su pareja; Lidia es hermana de Carmen y trabaja en una inmobiliaria; Mónica es otra de las compañeras de trabajo, por lo visto siente algo por Emilio, otro chico del grupo, que tiene una tienda de ropa de fiesta al lado de la panadería. También Candy le presentó a Manolo, el abuelo del grupo, por lo que le explicó en un señor que nunca se casó ni tuvo hijos, tiene una hermana que vive en el pueblo nada más. Es muy querido por el grupo y famoso en el barrio. Los trató a todos y pudo constatar que es una colla muy agradable…
-Candy, dime una cosa…
-¿Qué sucede Albert?
-¿Por qué ellos te llaman Angese?
Ve como la rubia pestañea un par de veces antes de contestar algo
-Ehh… eto… es que… mmmm verás Albert, cuando te dije que aceptaba en venir contigo a este país quería reinventarme, dejar atrás todo, incluso la Candy que había sido para empezar de cero… y por eso… fue que decidí presentarme como Angese
-Entiendo
Por un momento se sintió fatal por haberle hecho recordar viejas heridas
-No tienes por qué sentirte mal pequeña, estás en todo tu derecho de reiniciar la vida como mejor te parezca
-Lo sé… y lo estoy intentando… te lo prometo por Snoopy que hago mi mejor esfuerzo
-Hehehe, lo sé, puedo verlo… ¿Eso incluye también tu corazón?
Por un momento no dice nada, suspira antes de levantar la vista y confesarse con el rubio
-Eso creo… aunque no es nada serio ni por el estilo… tengo una especie de rollo con Neil – lo siento Albert… sé que tú esperabas en algún momento poder tener algo conmigo… pero, no podría ¡Sería inhumano! Después de haber estado con tu hermano.
-Me lo imaginaba
-¿De verdad?
-Sí… por la forma en como os mirabais, cualquier se habría dado cuenta hahahaha
-¡Oh doooos! No me lo puedo creer
Dice mientras cubre con sus manos su rostro que se ha puesto rojo por el bochorno
-Hahahaha tranquila pequeña, me alegro por ti… espero que sea una buena señal el hecho que quieras intentar algo con otro hombre
Aunque le dijo esas palabras, por dentro se sentía triste, parece que ella es un sueño que cada vez se vuelve más inalcanzable. Un par de días después también visitó a su amiga, estaba agradecido por todo su apoyo desde un principio, por lo que Anny se merece al menos una tarde de visita.
-Me alegra ver que estás bien Albert, por lo visto la vida no te trata tan mal
-Hehehe ¿Tú crees? Pues tampoco te ves tan mal, sin duda este aire ibérico te sienta de maravilla
-¡Qué adulador!
Le hace un guiño y alza su copa de cerveza, siguen hablando entre tapa y tapa, Albert le sugiere que pase más tiempo con su hermana, es una buena oportunidad para estrechar lazos después de tantos años, para Anny era una punzada cada palabra; todavía en su corazón guardaba ilusiones de un viejo amor de adolescencia y enterarse por otra amiga en común que éste se había casado con su media hermana le había destrozado sus sueños.
-Hago lo que puedo cuando puedo Albert… pero a veces mi trabajo es tan agotador
-Simplemente es una sugerencia, hay muchos días en el calendario
-¿Y de qué podemos hablar? Si no tenemos cosas en común con Candy
-¿De verdad? Pensé que como las dos trabajáis en hostelería habría mucho para compartir, experiencias, consejos, travesuras… ¡Yo qué sé!
-Hahahaha si tanto insistes, pondré un poco más de empeño…
-Gracias, verás que no te arrepentirás, ella no es mala chica
-Bueno, ya basta de hablar de ella, háblame de ti ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Se terminaron las clases en Valencia verdad?
-Sí, bueno… estoy pensando en unirme a "Médicos Sin Fronteras" e ir a África con un equipo que parte en menos de una semana
-¿Cómo dices?
Albert le sonríe amablemente y le explica su perspectiva e ilusión en poder ayudar a esas personas de escasos recursos. Tal como se lo había dicho a su amiga, luego procedió a despedirse de la pequeña Angese, quien le agradeció enormemente su compañía estos días.
Cuando desciende del camión que lo ha llevado hasta la clínica en la que estará, al poner los pies en esa tierra rojiza sintió un vapor golpearlo de lleno, hace calor, mucho calor. Se ajusta su bolsa sobre su hombro y entra en el local, cuando pregunta por el encargado a un guardia éste le señala una puerta entreabierta, al asomar su cabeza y llamar su voz quedó a media
-Buen… as; ¡Astrid! ¿Astrid Miller, eres tú?
Una mujer que estaba recogiendo unas carpetas del escritorio levanta la vista, su mirada es dorada por el resplandor que se cuela por la ventana tras ella, cabellos rubios hasta los hombros. Se lleva un puño a su cadera y sonríe de esa manera especial que le dice que sigue siendo la misma
-¡Mira quién está aquí! Juan Alberto Grandchester Baker
-¡Astrid Miller Treves! Vaya sorpresa encontrarte por aquí
Se abrazan y sonríen de reencontrarse
-¿Pero desde cuándo estás aquí?
-Desde hace seis meses, después que cancelaran la excursión a la montaña que haríamos el año pasado recibí una oferta para trabajar aquí, no me lo pensé mucho y decidí venir
-Me alegro mucho de encontrarte ¿Sabes quién es el encargado?
-Pues lo tienes ante ti, ven acompáñame y te mostraré cómo funciona esto
Vuelve a tomar las carpetas en su brazo y con la otra le indica que lo siga, le muestra las instalaciones, el personal, cada sección, los pacientes etctc. Los días siguientes estaba en su labor de adaptarse al clima, el idioma y las personas; la compañía de Astrid le hace sentir como en casa.
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Días después mientras le ayuda en hacer el inventario en la intimidad del almacén entre risas y bromas sienten que las chispas surgen entre ellos. Sus cuerpos están acorralados entre dos estanterías; Albert puede sentir claramente como sus pechos suben y bajan agitados por las risas, ella disimula un poco rozando con sus nudillos sus pestañas largas
-¿Estás bien?
-Sí… es solo que, creo que me ha entrado una basura en el ojo
-Déjame ver
Con sus dedos la toma del mentón para obligarla a verle directamente, un poco renuente abre poco a poco sus ojos; suavemente le sopla aire sobre este y ella pestañea un par de veces
-¿Mejor?
-Sí, gracias
Aún si soltarla, vuelve a inclinar su rostro pero esta vez para besarla; suave y húmedo, sus lenguas se encuentran, juguetean con sensualidad cuando escuchan que alguien más entra en la habitación, inmediatamente se separan y sienten que el bochorno les cubre las mejillas
-Yo… yo… lo siento… perdona Al
La mujer se pasa una mano por los cabellos y sale a toda pastilla del lugar, él solo sonríe, para su gusto se ve demasiado agradable, sensual, es verdad que en momento había considerado tener nada con ella pero se le había olvidado, por su parte es un hombre libre… pero… ¿Acaso Astrid ha dejado a alguien esperándola en Chicago?
Lo que quedó del día fue difícil conseguir poder hablar con la rubia, pareciera que lo evita; en la noche, bajo el manto nocturno descubre que la doctora está sentada en el porche del edificio, desde la ventana en la segunda planta aprecia claramente que está rayando el suelo con una ramita seca
-Puede que también se esté pensando ¿Qué ha significado ese beso?
Se cerciora que el paciente esté bien tapado y deja el pabellón para acercarse hasta donde está ella
-Hola
-Al… que… ¿Qué haces aquí?
-Te vi sola… me temo que estás preocupada por algo
-No… para nada
-¿Crees que ha sido un error el beso que compartimos anteriormente?
Por unos segundos se sorprendió de su pregunta tan a quema ropa, como si él también le hubiese estado dando vueltas al asunto
-¿Tú te arrepientes?
-¿Yo? Más bien pensaba que a lo mejor tengas un sentido de culpabilidad por el novio que has dejado en américa
-¿Un novio? Hehehe que va, no existe un novio, ni prometido ni nada por el estilo
-¿Entonces?
-Juummm… Albert, en este momento no me he planteado tener una relación por estar enfocada en mi trabajo, temo que si… llegase a pasar algo entre los dos esto pueda perjudicar gravemente mi desempeño
-La verdad es que yo tampoco me he planteado algo por el estilo… uufff… para qué te voy a mentir… hace mucho estuve interesado en una persona, pero resulta que es algo imposible… te conozco desde hace varios años, y el encontrarte aquí ha sido una hermosa casualidad… llevamos varios meses trabajando codo con codo y eso no ha entorpecido tu trabajo
-Lo sé… eso es lo que más me confunde
-Somos lo suficientemente grandes como para aceptar nuestra situación, si no funciona la cosa entre ambos a nivel sentimental, siempre nos quedará el trabajo, somos adultos, creo que hablando se solucionan los problemas.
-¿Me estás diciendo señor Grandchester que quiere tener algo conmigo?
-Me gustaría intentarlo
-¿De verdad?
-¿Es que no me crees? ¿Acaso madame, usted desea recibir flores, chocolates, y cartas de amor? ¿Citas hasta antes de medianoche? ¿Una dama de compañía cada vez que quiera hablar con usted?
-No soy una dama del siglo XV, hehehe pero agradezco tus atenciones, me conformo con que siempre seas honesto, sincero y respetuoso
-Eso siempre mi bella dama
Firma el pacto dando un beso en su mano, gesto que la hizo reír.
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-Porque cuando un hombre ama a una mujer
Es como si le empezara a parecer
Que lleva tiempo dormido
Pensando que estaba Vivo
Yo te prometo contigo
Envejecer
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El tiempo al lado de Astrid se le ha pasado volando; la situación en ese país en muy lamentable, hacen malabares con los recursos que reciben; a Albert se le encoge el corazón cuando ve a esos niños desnutridos, señores sufriendo fiebres y potentes diarreas, cientos de casos de malaria en los pequeños, esto sin contar que también las personas son azotados por neumonías, bronquitis, meningitis y VIH-SIDA.
Ambos médicos intentan trabajar con otras ONG´S para obtener víveres, donaciones para conseguir solidificar el proyecto de agua potable para la comunidad donde están; algo difícil, la verdad sea dicha, pero son persistentes en sus objetivos como en su relación.
Llevan dos años saliendo muy bien complementados y parecen una pareja adorable; un día Anny le envió un mensaje con una foto que Astrid no entendía muy bien qué significaba todo eso
-Albert cariño…
-Dime amor
-Sabes que estoy esperando la llamada del director Edwards Watts
-Sí mamy, ¿No me digas que mi teléfono no tiene señal?
-Claro que tiene señal cariño, lo que pasa es que has recibido un mensaje de una tal Anny…
Albert deja de ojear la revista que tenía en sus manos y la mira fijamente, si su amiga le ha escrito quiere decir que Candy puede tener problemas
-… y dice que "Tu esposa te está engañando con Terry, un compañero"
-¿Dice Terry?
-¿En serio preguntas si es "Terry" y no el hecho que diga que es tu "Esposa"?
-Ven, siéntate conmigo… quiero explicarte algo
Da un par de palmadas al asiento a su lado invitándole a ocuparlo, todo ese tiempo se había olvidado de Chicago, Candy, Terry y sus follones. Astrid estaba intrigada por el hecho que recordaba que la rubia era amiga de su novio, no entendía en qué momento se había pasado de cuñada a esposa, y más aún ¿Por qué no se lo había dicho antes?
Una vez terminó de explicar por completo lo que había pasado ese domingo que no llegaron a salir, estaba completamente alucinando con todo y se compadecía de la pobre Candy.
-¿Por qué no le has dicho a tu amiga que no tienes nada con su hermana?
-No lo sé… no vi la necesidad
-Pues deberías, eso explica la razón por la que cree que Candy te es infiel y esto puede crear más problemas entre ellas
-Tienes razón… estaba tan preocupado porque se llevaran bien y darle espacio para que pudiese tener una relación con Neil; por eso me sorprendí cuando dijiste que está saliendo con un Terry, pero por la foto veo que no es mi hermano… no tengo ni idea de quién es este tipo.
-Bueno… igualmente deberías hablar con Candy
-Lo haré… ahora contesta al jefe, no hagas esperar el señor Watts
La rubia le da un fugaz beso y se levanta mientras desliza el botón verde para contestar; su novio la observa, sabe que está nerviosa… los jefes están pensando si le renuevan o no el contrato, existe la posibilidad que la trasladen a otro país o puede aplicar para trabajar en un hospital con mejores condiciones. Albert la observa mientras conversa con su jefe y su corazón le manda un mensaje…
-Puede que quizás sea hora de ir pensando en formalizar nuestra relación
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Con todo pesar ambos tuvieron que dejar las instalaciones, Astrid aplicó al igual que él para trabajar en "El Hospital Universitario de Heidelberg". Juntos emprenden el viaje y se presentan en la oficina; la verdad que no hay color en comparación a la hora de trabajar en las condiciones precarias en África que unas modernas instalaciones en Alemania. Buscaron un piso donde vivir juntos, como una pareja normal, como esas que salen a cenar y van al cine. Casi siete meses después Albert finalmente se organiza para poder viajar un par de semanas a Barcelona, hace mucho que no ve a Candy y quiérase o no, algo en su pecho le dice que ella lo necesita.
-Quiero que te cuides mucho mi amor y me tienes al tanto de lo que pase
-Claro que si amor, pierde cuidado que te avisaré nada más llegue al aeropuerto
-Te voy a extrañar un montón así que no tardes
-Si eres paciente prometo compensarte con una gran sorpresa
-Ay, pues entonces ya estás tardando en volver hehehe
-Cuídate mucho en mi ausencia, cariño
La rodea con sus brazos y la besa antes de pasar por el control, llevan tanto tiempo juntos que se les hace extraña y dolorosa la despedida inminente. Horas después Astrid estaba revisando los signos de un paciente cuando su novio le manda un mensaje avisando que había llegado bien.
Después que Albert había cuida de Candy por su neumonía y de que está dejara el trabajo, le comenta a su novia un poco de la situación que ha pasado finalmente, Astrid le sugiere que la lleve consigo al congreso en Italia, de seguro eso la motivará en buscar un rumbo para su vida. Cuando le informó que Angese había accedido lo celebró porque eso decía que pronto su hombre regresaría, la verdad sea dicha, no lleva muy bien la ausencia de él.
-Astrid, se te ve muy cansada… deberías tomarlo con calma, si Albert se entera no le va hacer mucha gracia encontrarte enferma
-Hehehe gracias Gretchen, eres una buena compañera pero estás exagerando… solamente creo que es por el cambio de estación… ya sabes que cuando la primavera llega, la sangre altera; el polen flota y la nariz azota.
-Hahahaha sí claro… anda tú y échale la culpa al polen
Rodea con su brazo a su amiga, que ha hecho desde que llegó a trabajar en Alemania. Mientras tanto Albert ha quedado con Anny, pues está un poco confundido por lo que se ha enterado de la relación con su hermana
-¡Pensé que vendrías mucho antes! ¿Por qué tardaste tanto?
-Hola Anny… por lo que veo estás molesta
-Como estás con tu querida Candy ni siquiera te dignas en quedar conmigo… de seguro se ha estado esforzando todo este tiempo para complacerte en la cama y tenerte feliz
La voz con amargura era muy difícil de poder ocultar el resentimiento, él intuye claramente sus directas
-¿Por qué supones que Candy debería de complacerme de alguna manera sexual?
-¿Que, Qué? Hahahaha más que complacerte se diría que cumplir como esposa tuya que es
-Sabes, es la segunda vez que me dices lo mismo en todo este tiempo… pero no entiendo ¿De dónde sacaste la idea de que tu hermana es mi esposa?
Anny casi se ahoga cuando escucha esa pregunta
-Coj, coj, coj, ¿La estás negando?
-Yo no estoy negando ni confirmando nada, pero es que me hace gracia ver tu actitud por algo que crees que hay entre Candy y yo… cuando nunca te he dicho que ella sea mi "Esposa"
-¿Lo es?
Albert la analiza por unos segundos, es evidente que siente cierto interés por él, nunca antes se había cuestionado si ella estuviera enamorada clandestinamente.
-No… Candy no es mi esposa
-¿De verdad?
-¿Por qué te mentiría?
-No lo sé… se me hace tan extraño todo esto
-Hay cosas que no me corresponde decirte, pero lo que sí te puedo asegurar es que somos amigos y como tal le brindé mi ayuda cuando más lo necesitó
Anny reflexiona sobre lo que está diciendo su amigo… en más de una vez él insistía que intentara un acercamiento. Mientras se lo piensa Albert intenta consolidar los proyectos que se habían quedado medio olvidados en África; Astrid por su parte le apremiaba para que volviese a su lado, con la excusa del trabajo.
Cuando en el calendario se había llegado el día en que su novio regresaba recibe un mensaje diciéndole que se retrasaría en viajar por un supuesto percance que había sufrido Candy y que se encontraba en el hospital. La rubia estaba muy molesta, por un segundo pensó que después de tanto tiempo la señorita Brither se haya interesado por Albert… la duda e incertidumbre estaban acabando con sus nervios.
Astrid se sentía sin fuerzas, esos meses habían sido terribles y su novio brillaba por su ausencia cuando más lo necesitaba. Mientras descansa profundamente un caballero se presenta en su casa, está deseoso de poder estrecharla entre sus brazos, al verla dormir de costado dando la espalda a la entrada de la habitación decide ponerse a su lado y esperar a que se despierte, le encanta verla así tan pacifica mientras duerme.
Inevitablemente su cuerpo lo reconoce, su olfato le dice que él está ahí… se sobresalta y gira su cuerpo para enfrentar a su fantasía, su mente ya le ha jugado más de una vez recreando diferentes escenas donde él regresaba. Al abrir sus ojos se encuentra con su rostro que le sonríe con dulzura, inmediatamente lo abraza y unas lágrimas de felicidad se le escapan.
-Tranquila mi amor… ya estoy aquí
Ella solo solloza y mueve su cabeza negando ¿Será que no se cree que está finalmente con él?
-¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
-Tontoooo… ¿Por qué has tardado tanto?
-Lo siento mi amor… prometo que la próxima vez que me ausente tanto tiempo, tú irás conmigo
La abraza con ternura mientras deposita besos en su cabeza
-Te prometo que siempre estaré a tu lado, hasta que estés muy arrugada y con los cabellos plateados
Al instante ella separa su rostro del pecho de él para verle a los ojos, frunce el ceño un poco confundida por su declaración
-¿Qué quieres decir exactamente?
Por unos segundos retira su mano izquierda del abrazo, como buscando algo entre sus ropas, luego parece trazar una línea desde su brazo hasta su hombro, sube por el cuello hasta llegar a su mentón, ante los ojos dorados muestra un anillo, haciendo que estos se abran en su totalidad por la nueva sorpresa
-¿Quieres casarte conmigo Astrid?
El silencio que siguió a la pregunta alarmó al rubio
-Amooooor… ¿Me has escuchado?
-Pe… pe… ehhg ¿Estoy soñando?
-Hahahaha por supuesto que no, es cierto, muy cierto lo que te estoy preguntando… ¿Serías tan amable de hacerme el hombre más feliz y convertirte en mi esposa?
-S… Sí
Emocionada lo besa y abraza, había extrañado tanto los amaneceres junto a Albert, las conversaciones después del trabajo, los paseos por la naturaleza tomados de la mano; sin duda alguna ¡Está enamorada!
-Yo… yo también tengo un anillo para ti
Se estira un poco para tomar una pequeña cajita que tiene guardada en su mesita de noche, segundos después se la entrega y Albert la abre para ver su contenido… cuando lo saca sus ojos se abren como platos, retira de un solo movimiento las sábanas y lleva su mano al vientre de su mujer, mientras que el chupete se pierde entre las almohadas, una hermosa barriguita de 14 semanas queda al descubierto ante él
-Pe… pero ¿Por qué no lo dijiste antes?
-Porque esta no es una noticia que se dice por teléfono
Le contesta sonriente mientras el rubio le da besos a su bebé; la rubia ronronea por las caricias y las sensaciones, enreda sus dedos en la cabellera de él, quien siente unas enormes ganas de disfrutarla, saborearla, amarla. Ambos se entregan ante las exigencias de sus cuerpos.
-Yo te prometo que Yo
Jamás te haré una Promesa
Que no pretenda Cumplir
Jamás me iré a la Francesa
Yo te Prometo una luna desnuda
Que sea testigo de nuestra locura
Que al final de nuestros días
Nos va a sombrar una sombra
Que no cortare más flores solo por adornar otras
Que confundirás tus manos con las mías
Yo te prometo amor que eres lo más bonito
Que he visto en mi vida
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Meses después, Albert y Astrid están ante el altar, un cura les dedica unas palabras que ignoran por completo, la dicha que los embarga es más fuerte que cualquier discurso típico de un clérigo; se encuentran rodeados de sus amigos más íntimos que se alegran por la pareja… cuando llegó el momento de poner las alianzas y decir los votos, Candy se acerca y se las entrega al novio
-Yo Juan Albert Grandchester Baker, te tomo a ti Astrid Miller Treves como mi legítima esposa, para amarte y cuidarte todos los días de mi vida hasta que la muerte nos separe.
-Yo… Astrid Miller Treves, te tomo a ti, Albert Grandchester como mi legítimo esposo, para amarte y cuidarte en el bien y en el mal, hasta que la muerte nos separe.
-Por el poder que me confiere la iglesia, yo los declaro "Marido y Mujer"… y lo que Dios une, no lo separe el hombre
Los novios, con un beso sellan esa hermosa promesa, mientras los invitados aplauden y se alegran por ellos.
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El amor, puede ser uno de los sentimientos más hermosos que un hombre o una mujer puede experimentar en su propio ser… hay diferentes niveles de amor, algunos les dicen tipos, pero de igual manera todos calan en lo profundo del corazón. En nombre de ese sentimiento muchos han sido capaces de hacer tantas cosas: de callar, de demostrar, de vivir, de sentir. Sea lo que sea, es el amor lo que da fuerzas incluso "Cuando un hombre ama a una mujer"… porque "Cuando se ama, Se ama".
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Los años han pasado y el matrimonio Granchester Miller ha pasado por muchas pruebas, aventuras y desventuras… celos y dudas, pero han sido perseverantes y vencedores. Atrás quedaban los días donde Astrid pudo haber temido que el primer amor de Albert le hubiese impedido ser feliz con un amor real. Él había entendido que no tiene comparación lo que siente por su esposa a la ilusión que sintió por la rubia desde pequeño; lo que siente por Astrid es más intenso y real como nunca lo llegó a sentir por Candy. No se arrepiente de las decisiones que ha hecho en su vida, gracias a eso es padre de Andrew y Gwendolyn.
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Como suele pasar muy pocas veces en el año, se encuentra reunido con sus seres queridos… hay un gran banquete preparado y los invitados se han ido presentando uno tras otro, afuera cae nieve pero sus corazones rebozan de amor y calor humano. Su esposa e hijos están ahí, Anny, Gretchen, David, Charles, Frauke, Hertha, Marisol, Eleanor, Richard… hasta que finalmente aparece Candice con su familia
-Pequeña… pensé que no vendrías
-Hola Albert… perdona la tardanza…
Se excusa la rubia devolviendo el abrazo con que la recibe su viejo amigo
-… es culpa mía, quise hacer una siesta porque me sentía muerta después del viaje y se me pegaron las sábanas
-Hahahaha pero será posible Candy… ¿Todavía se te pegan las sábanas? Y tan vieja que estás
-Hahahaha oyeeee…
Se queja dándole un puñetazo suave en el brazo
-Lo siento, le dije a mi marido que me despertara pero él también es un caso perdido
-Todavía me pregunto ¿Qué haces con ese tonto? ¿Por qué lo aguantas?
-¡Oyeeee! No te metas ¿Vale?… es mi tontito y así lo quiero
-Ay, de verdad… te mereces un monumento Candy
-Hahahaha… como te oiga que te expresas así te la va a liar parda
-Que se atreva, no le tengo miedo… ya te dije yo ¡Es un tonto! Lo es desde que lo conozco, desde que tengo memoria y lo sigue siendo ahora
-Hahahaha ¡Estás fatal!
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La música suena acariciando los sentidos, su corazón se siente rebosante de vida siempre que sostiene entre sus brazos a la mujer de cabellos rubios y mirada dorada; con su diestra toma su mano y le indica que gire sobre sí misma antes de volver a estrecharla con su cuerpo… inclina un poco su cabeza para hundir su nariz en el hueco de su cuello y aspirar su aroma, le encanta. Con voz ronca le susurra en el oído entre beso y verso.
-Porque cuando un hombre ama a una mujer
Es como si le empezara a parecer
Que lleva tiempo dormido
Pensando que estaba Vivo
Yo te prometo contigo
Envejecer
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-.-.- FIN -.-.-
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Los aplausos se dejan oír en toda la estancia, conmovidos por las hermosas declaraciones de amor hechas con esa voz grave y sensual. Albert se pone en pie y hace una reverencia a los presentes
-Gracias… gracias a vosotros… os llevo en el corazón
Lanza un beso al aire antes de bajar del escenario.
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Fic inspirado en la canción de Melendi "La Promesa"
Esta historia es una pre-cuela del fic "Mil Sonrisas"
