Cierto personaje
Un angel no tan santo
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Tras terminar sus clases de la mañana y empezar su hora libre, Alastor siguió de cerca a Lucifer, quien ya se estaba cansando de la mirada pentrante de su amigo. Cuando llegaron a la cafetería, esta estaba medio vacía lo cual les permitió encontrar con relativa facilidad un lugar para almorzar, después de haber hecho fila para conseguir su comida.
Al sentarse, Lucifer se cruzó de brazos y para cuando Alastor le imitó, la sonrisa de este ya le indicaba lo que le pediría.
—No quiero ir —soltó a penas vio a Alastor abrir la boca.
Ante tal avanzada, frunció levemente el ceño.
—¡No seas amargado! —rió al decirlo tomando su manzana para darle una mordida—, bueno, hagamos esto.
—No me harás cambiar de opinion —aclaro comenzando a comer.
Alastor rodó los ojos ante la renuencia de su amigo.
—Si te aburres o simplemente no es lo que espero, podemos irnos, cumplimos con ir y además, si nos gusta, podemos divertirnos un rato —comento muy seguro de sus palabras—, todos ganamos.
Lucifer bufo para seguidamente comenzar a reír. Debía admitir que cuando a Alastor se le metía una idea a la cabeza era muy difícil hacerlo desistir y también era por eso mismo que eran mejores amigos.
Entre ellos se entendían.
—No —volvió a decir, para ver a Alastor poner su mentón sobre su mano izquierda.
—Cobarde —dijo para comenzar con su comida—, se nota que aún sigues siendo un madilon.
Lucifer dejó caer el tenedor sobre su plato, haciendo un mohín.
Eso había sido un golpe bajo.
—Eres tan molesto —gruño mirándolo con enojo—, tu ganas, iré, pero apenas me aburra me largo. Con o sin tu presencia.
Alastor sonrió victorioso para extender la mano sobre la mesa.
—Es un trato.
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Tanto Lucifer como Alastor se sorprendieron que la fiesta fuera en una casa particular y que además, estuviera más atestada de gente de la que habían imaginado. Al ver eso último, Alastor solo pudo pensar en el poco espacio que abría y que inevitablemente lo estarían tocando, viéndose tentado a largarse antes de someterse a esa tortura; sin embargo apenas ver a Lucifer entrar, le hizo desistir de mala gana.
Debía soportarlo. Ya estaban ahí después de todo y él había insistido tanto que de irse, posiblemente sería abucheado por su amigo durante meses.
La música estridente y el olor combinado de varias sustancias en el aire, fue lo primero que les recibió, seguido de varias miradas tanto de mujeres como de hombres.
Tenían que admitir que eran bien parecidos, sin embargo, eso era mucho para ambos.
Alastor rechazó amablemente el avance de varias personas, mientras Lucifer solo paso de largo ignorando a todos.
—No creo que eso se muy amable, amiguito —rió Alastor dándole alcance, Lucifer entonces tomo una cerveza y miró hacia su amigo.
—Escucha, si quisiera sexo o una estupidez así hubiera tomado a la primera tipa que se me cruzó por enfrente, pero no es el caso, así que no jodas —advirtió abriendo el bote y dándole un gran trago.
Listo para pelear con su amigo fue interrumpido por Valentino que se acercaba con dos personas a sus espaldas.
—¡Lo trajiste! —dijo con una gran sonrisa—, estos de aquí son mis mejores amigos, Velvet y Vox —ambos asintieron con la cabeza.
Alastor apenas ver la forma en que Vox le veía, le cayó mal, había algo en el que no le gusto.
—Lo prometido es deuda —comentó con una gran sonrisa.
Velvet dio un paso enfrente, observando de cerca a Alastor que se incomodo un poco ante tal escrutinio.
—Eres guapo, ¿eres gay? —preguntó la chica mirándolo de pies a cabeza.
Lucifer comenzó a toser apenas escuchar esa pregunta.
—No, me temo que no es así —dio tras aclararse la garganta y dar un paso hacia atrás—, adoro la anatomía femenina.
Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de la chica.
—Angel Dust va a reclamarte y esa hetrosexualidad de la que presumes va a acabarse —apuntó divertida antes de darse vuelta e irse, siendo seguida por Vox que le dedicó una última mirada despectiva.
Por lo visto la primera impresión había sido mutua.
—¿La droga dice? —pregunto Lucifer mirando su camisa blanca manchada.
Valentino se cruzó de brazos, ladeando levemente la cabeza.
—No precisamente, verán, aquí en el campus, hay un chico al que le llaman, Angel Dust —les dijo acercándose para que pudieran escucharlo sobre la música—, es un dios del sexo y se podría decir que una droga en sí.
—¿Lo dices por experiencia? —inquirio divertido Alastor, ante lo cual Valentino simplemente asintió con la cabeza.
—Es simplemente maravilloso, al menos deben probarlo una vez si son dignos de él.
—Dignos —repitió Lucifer ahora asqueado de la conversación. No se le hacía para nada agradable que hablaran así de una persona, como si solo fuera un objeto para satisfacción sexual y nada más—, ¿a que te refieres exactamente?
—Angel Dust, es muy selectivo con respecto a quien le abre las piernas, no cualquiera puede acceder a él —comentó mirando el escepticismo en ambos—, solo hombres guapos y con poder pueden pasar por su cama. Lo han hecho tanto maestros como alumnos, eso no es mentira. Y creanme, vale totalmente la pena.
Alastor silbo divertido, contrario a Lucifer que tenía una cara de horror.
—Entonces es como un prostituto —soltó sin pensarlo ante la mirada de los otros dos que lo vieron divertido.
—Tu amigo es bastante recto, ¿verdad? —comento con burla Valentino al escuchar las palabras que salieron del más bajo.
—Es un ángel en ciertos aspectos —dijo risueño, recibiendo un golpe en el hombro por parte de su amigo.
Valentino simplemente rió. Le gustaba la dinámica de ese par.
—No me hagan quedar mal chicos, diviertanse un poco y si Angel Dust les aborda, diganle que si, no se arrepentiran —dicho eso, se dio la vuelta dejando a ambos un tanto curiosos y con la misma pregunta en la cabeza.
¿Qué clase de persona eran Angel Dust?
—¿Y bien? —preguntó Alastor después de un momento mirando alrededor entre las luces neón y el tumulto de gente que compartía fluidos y se rozaban con descaro—, ¿nos vamos o que?
Lucifer se terminó su lata y la arrojó a algún lugar desconocido, dibujando una gran sonrisa en su rostro.
—Mierda si, nos vamos.
Alastor rió quedamente para asentir con la cabeza. Realmente había más gente de la que había esperado y no se sentí nada cómodo, ni hablar de su amigo que lo había traído casi a rastras.
Mientras salían del lugar y eran empujados en medio de su huida, recibieron más de un pisotón. Lucifer, al ser un poco más bajo que Alastor se pudo escabullir entre la gente con un poco más de facilidad.
Al estar afuera y descender las escaleras que hace solo veinte minutos habían usado para entrar, el sonido de alguien vomitando atrajo su atención.
Volvió hacia su derecha y miro a un chico de cabello claro inclinado, tratando de sostenerse de un árbol. Al verlo en aquella situación solo pudo pensar en que si no sabía manejar el alcohol, no debía consumirlo; sin embargo, cuando estaba por seguir de largo, noto a dos hombres acercándose a él y eso prendió un foco en él.
Sin saber bien el porqué e ignorando el llamado de su amigo que ya se le había unido, se dirigió hasta los tres hombres, cerciorándose que efectivamente era lo que creía.
—Él no quiere ir con ustedes —dijo sorprendiendo a ambos chicos que saltaron al verse descubiertos en su intento por llevarse a aquel chico intoxicado.
—¿Quién carajos eres? No te metas —soltó uno de ellos molesto, pero Lucifer ni siquiera lo miro.
Su total atención estaba en el chico de ojos heterocromaticos, totalmente embelesado ante aquella enigmática mirada.
—No escuchaste pequeña mierda? Largo —el tipo sujeto por la camiseta a Lucifer, pero apenas hacerlo, éste le dio un fuerte golpe en la mandíbula que lo hizo caer de sentón en el césped.
El otro al ver eso hizo además de acercarse, pero cierta presencia detrás del chico le hizo detenerse, tomó a su amigo y se fueron tan rápido, que inclusive parecía que corrían.
—Puedo cuidarme solo —argumento el chico arrastrando las palabras mirando hacia ambos hombres.
—Se nota —se burló Lucifer ayudándolo a incorporarse, sorprendiendose de que fuera más alto que él.
Alastor al ver quien era dibujó, una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
—Que pequeño es el mundo —comentó ganando la atención del chico, que al reconocerlo, sonrió divertido.
—¡Hey sonrisas! —Alastor apenas y entendió lo que dijo, mientras Lucifer los miraba curioso, preguntandose en qué momento se habían conocido—, agradezco a mi pequeño salvador pero como dije, estoy bien —murmuró apretando sutilmente la mejilla derecha de Lucifer.
Este se soltó de su agarre y le miró divertido.
—Bien borracho —le dijo Lucifer a lo que el chico de cabellos claros rió con soltura.
—Oh no, le pusieron algo a mi bebida —dijo como si no fuera nada del otro mundo—, no hay nada raro aquí.
Esa respuesta preocupo a ambos, era obvio que ya le había pasado antes y de ser el caso, ¿habrían abusado de él?
—¿Dónde está tu dormitorio? —pregunto esta vez Alastor al ver como las piernas del chico temblaban, amenazando con dejarlo caer en cualquier momento.
—¿Quien? ¿Yo? —rio señalandose a si mismo, ya sintiendo como la droga que le habían dado le hacía efecto.
Al ver la estupidez del chico, Alastor rió entretenido.
—¿Al menos tu nombre? —insistió Lucifer.
El chico se le quedo viendo pero antes de decir algo, vomito sobre él.
Una estruendosa carcajada fue liberada de Alastor al ver la cara de asco de su amigo tras ser vomitado y encima tener que cargar al chico porque se había desmayado.
—Esto tiene que ser una jodida broma —se quejó sujetando al intoxicado, no dejando que se le fuera al suelo—, ¿te puedes callar?
Alastor se limpió unas cuantas lágrimas que se le habían escapado al escuchar la exasperación de su amigo.
—¡Lo siento pero esto es hilarante! —soltó totalmente divertido por la situación.
—Alastor, no tenemos ni joda idea de donde dejarle y no me salgas con la estupidez de dejarle aquí —le gruño al ver la clara intención de sugerirlo.
—¿Lo llevamos con nosotros entonces? Eso sí que es un buen plan —se burló sin esperar que Lucifer se lo tomara literal.
—Buena idea, ayudame a cargarlo —pidió pasando el brazo izquierdo de aquel desconocido sobre su hombro.
—Nop, estas vomitado y él es una máquina de vómito —dijo dando un paso hacia atrás—, no los voy a tocar.
—No seas ridiculo y ayudame cabrón, que esto es tu culpa.
—¿Mi culpa? ¿Acaso yo te dije metete en donde no te llaman?
—¿Acaso te pedí que me trajeras, gilipollas? —contraataco pasando un brazo por la cintura del chico para tener mejor agarre—, deja de llorar, que a ti no te vomito, carajo.
Una suave risa se le escapó por fin caminando hacia ellos y tomando el brazo restante del chico.
—Bien bien, estás teniendo peor noche que yo.
Entre tropezones y quejas empezaron su camino hacia los dormitorios de la facultad de economía. Apenas entrar a su edificio, se sintieron aliviados pues esos quince minutos que caminata habían resultado eternos.
Alastor soltó por unos instantes al chico inconsciente para poder abrir su cuarto, se dio la vuelta para volver a su lugar pero apenas dar un paso, el chico abrió los ojos confundido.
—¿Donde estoy? —musito esta vez un poco más entendible.
—En nuestro dormitorio, te desmayaste —le contestó Alastor quitándoselo a Lucifer que a paso veloz entró para quitarse la ropa apestosa.
Angel lo vio y le sonrió.
—Nos volvemos a ver sonrisas —acto seguido, le vomito encima también.
Alastor dio un paso atrás dejándolo caer sobre el pequeño charco de vómito, totalmente asqueado por la situación.
—¡Lo dejaste caer! —le riño Lucifer saliendo sin camiseta, ayudando al chico a ponerse de pie, tras escuchar cómo este había azotado contra el suelo.
—Me vomito —mursito a modo de defensa.
—A mi también, que nena —dijo ya un poco molesto por la situación.
Alastor simplemente cerró la puerta una vez habían entrado. Miro su ropa y torció la boca en una mueca de disgusto.
—Bañalo —ordenó desabotonando su camiseta para de una vez limpiarse.
Lucifer al escucharle, le miró absorto.
—¿Disculpa? ¿No me ayudaras? —inquirio molesto.
—Tu idea, tu problema —le dijo riendo.
—¡Bien! Yo lo haré —enfurruñado se dirigió al baño, con el chico a cuestas.
Sin saber que esa simple actividad, le llevaría más tiempo del esperado.
