El sonido de su flauta es maravilloso, por las noches no hay otra cosa que alivie su congelado corazón que esa melodía, esas noches donde se daba cuenta que jamás podría volver a soñar. Wei WuXian solía salir a tocar la flauta cuando sus pensamientos estaban revueltos. Lo cual había aumentado en los últimos días por alguna razón.
Era una canción desconocida para Wen Ning, después de todo, nunca fue un afín al arte de otras sectas debido a que la suya solo se dedicaba a destruir. Pero aquella canción lo hacía sentir extraño, cuando observaba la mirada de Wei Ying perderse entre la luz de la luna, sentía como si aquella canción arrullara a la noche misma.
Era una manera en la que Wen Ning podía volver a sentir el calor que se había ido junto a su primera vida. Una manera en que podía sentirse más cercano a su maestro, y a la vez como si estuviera a kilómetros de distancia
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La señorita Jiang YanLi era una mujer dulce de ojos brillantes, le recordaba un poco la amabilidad del mismo Wei WuXian, si no fuera porque sabía la historia, en verdad pensaría que eran hermanos de sangre. La sopa de raíz de loto preparada por su hermana, era la comida favorita de Wei WuXian, se veía apetitoso y dulce, si Wen Ning pudiera sentir su sabor, estaba seguro de que sería similar a la esencia del joven amo Wei. Por ello, no desperdiciaría ni una sola gota.
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No podía sentir, pero el golpe que le dio Wei WuXian era capaz de desgarrar sus entrañas y romper su inútil corazón aún si no hubiera usado nada de fuerza. Si estuviera vivo, sus ojos no podían aguantar y sus cuerdas vocales se tensarían, la mano de su hermana le daría valor, y la mirada de su salvador se sentiría aún más cruel y pérdida que ahora.
—¡¿Sabes a quien mataste?!
Lo sabía, pero no era capaz de responder. Había arruinado la vida de quién le dio una oportunidad de vivir la suya, mordió la mano que le dio de comer, no solo le había hecho perder cara, le había hecho perder todo. Ingenuamente pensó que podría ser su escudo, y resultó ser una daga de doble filo.
Era una sensación desagradable, un corazón roto aún después de haberle remendado, seguía estando roto. Un muerto no era capaz de proteger a quienes ama.
Si podía hacer algo por él, si podía de alguna manera devolverle todo lo que había hecho, sería suficiente. Todos en algún momento en sus vidas deben saber decir "Gracias" y "lo siento", pero hay más palabras que se quedaron atrapadas en su pecho, y jamás lograron salir. Cuando tuvo que decir adiós, estaba dispuesto a llevarse todo con él.
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Pasaron los años, el patriarca de Yiling había muerto, todos eran felices, vivían en paz. El general fantasma solo recuerda una larga oscuridad sin fin. En sus breves momentos de lucidez, sólo sabe que ha fracasado en sostener la vela que iluminaba el camino de su maestro, había tropezado entre sus manos y había quemado todo.
La última vez que se replanteó la palabra "amor" fue cuando observó como Lan WangJi miraba a su joven maestro. Y también como Wei WuXian sonreía al estar a su lado. Sabe que una de las cosas que más anhelaba Wei Ying era tener un aliado para que fueran dos contra el mundo, sabe también que ese aliado nunca podría ser él. La gratitud que le tenía a su maestro jamás fue aceptada por completo por él, cada vez que agachaba la cabeza, Wei WuXian decía rápidamente que no era necesario. Wen Ning sabe que él también se siente culpable de su situación actual. Tal vez Wei WuXian nunca sabría la verdadera razón de su fidelidad hacia él, todos se burlaban diciendo que es un perro fiel, pero para Wen Ning se trataba mucho más que simple agradecimiento, aunque el mismo Wei WuXian no lo supiera.
Wen Ning sabe que al menos en esa vida, sus sentimientos jamás serían correspondidos, era imposible, absurdo. Porque las cosas se habían dado de esa forma, lo único que le quedaba era buscar la felicidad de su maestro como le fuera posible, y él no era necesario en ese lugar. Si Wei WuXian era feliz, Wen Ning también. Una vez que estuviera seguro de que Wei WuXian estaba a salvo, él tendría que buscar su propio propósito. Esa era la única manera de sentir que podía hacer las cosas bien. La única manera de hacerle saber que todo lo que pasaron no fue en vano.
...
Muchos podrían decir que los cielos no eran justos con el alma de Wen Ning, un alma pura que había sido corrompida por el mundo, que no merecía tanto dolor. Pero Wen Ning sabía que los cielos habían sido incluso compasivos con él. Ahora tenía a su lado de nuevo a A-Yuan, le habían dado la oportunidad de volverse su amigo, de salir a cacerías nocturnas con los discípulos de la secta Lan, sentirse libre por fin. Y sobre todo, ver a la persona que ama siendo plenamente feliz también, con alguien a su lado que le protegería sin importar qué. Podía ver su sonrisa tantas veces como quisiera.
Si eso no era suficiente, no sabía qué lo era.
