Disclaimer applied.
i.
Los edificios se derrumban, ahogando al mundo en truenos y sangre.
Y Kamado Tanjiro brilla más intenso que el sol y...
ii.
La verdad es que:
Hay días en que Tomioka Giyuu se odia así mismo más de lo que odia a los demonios.
Le pesan los huesos, la indecisión y el temor como una gruesa loza en la espalda.
—Nee, Giyuu-chan, ¿sabías que las flores también mueren en primavera? —La voz de su hermana es suave y dulce, Giyuu con diez años cree fervientemente que así suenan los ángeles—. Así que, cuando yo me casé, ¿cuidaras el jardín por mí?
Giyuu asiente, su hermana tararea y solo tal vez su hermana es un ángel encubierto.
Sin embargo, dos días después, la sangre mancha una habitación, los monstruos existen y las flores se marchitan porque Giyuu no ha podido mantenerlas vivas.
iii.
Sus ojos son pesados, el cuerpo le duele y sabe que está perdiendo demasiada sangre.
Finalmente abre los ojos y mira su brazo a unos metros de distancia aún aferrado a su katana.
Una risa amarga se le atora en la garganta, y un montón de lágrimas sin derramar le cristalizan los ojos. Y es que, una vez más, Giyuu ha demostrado su inutilidad...
Sin embargo, Giyuu no se ríe, no llora y no dice absolutamente nada. Pero eso no es extraño porque desde la muerte de sus padres, de su hermana, la expresividad de Giyuu se ha quedado atascada. Simplemente no sabe cómo sacar lo que le carcome el alma, y además, ¿qué derecho tiene a llorar, a gritar, cuando las personas que amó fueron asesinadas sin que él hubiera hecho algo al respecto?
—¡VOY A TERMINAR CONTIGO MUZAN!
La voz de Tanjiro se eleva como un trueno y le recuerda a Giyuu que morir aún no es una opción. Que necesita ponerse de pie y luchar por aquellos que dieron su vida por él, pero aún más importante por aquellos que aún puede proteger.
iv.
Sabito tiene un sonrisa suave que alivia las penas. Y Makomo tiene maneras gentiles que funcionan como pegatina en las esquirlas de su corazón. Y Urokodaki, él es la mano que los guía y alivia los temores.
Giyuu tiene esperanza naciendo en su corazón.
Y tal vez, aún hay flores que pueden ser salvadas.
—«Tienes que comportarte como un hombre y seguir adelante» —dice Sabito, su ceño está fruncido y empuña la katana con una seguridad que da un poco de envidia.
—Un hombre... —Makomo murmura con cierta burla y traspasa la defensa de Sabito, ella es rápida pero carece de fuerza, sin embargo, Giyuu está impresionado.
Las mejillas de Sabito se colorean.
—Ugh... Sabés a lo que me refiero, Makomo-chan —dice, mientras retrocede desviando el ataque con facilidad. De los tres, Sabito es el mejor, pero ni a Giyuu o Makomo les importa porque al final su propósito es el mismo.
Giyuu sonríe cuando Makomo le enseña la lengua, y Sabito enrojece.
Los días son cálidos y la esperanza se eleva y los cubre como una manta y cuando finalmente logran romper la roca de la etapa final de su entrenamiento, Giyuu puede sentir la primavera llegando otra vez.
—¡Seremos los mejores cazadores de demonios. Seremos pilares! —Exclama Sabito y Giyuu le cree.
v.
El invierno es frío y agreste. No hay sorpresa en absoluto.
Pero cuando la primavera llega, para Giyuu no hay diferencia alguna.
La sangre tiñe sus bordes y la esperanza se entierra junto a la mitad de un haori y una máscara.
Las flores siguen muriendo sin variación, no importa cuánto se esfuerce por salvarlas.
Al final, Giyuu no sabe porqué es un pilar.
vi.
Las flores se agitan, su hermana sonríe.
—«...y finalmente lo entendiste».
El viento arrastra mientras Giyuu se pone de pie e intenta hacerse un torniquete, funciona a medias pero es suficiente.
Luego coge su katana.
La boca le sabe a sangre y su visión se oscurece por momentos.
—Una última vez... —susurra.
Una última vez para pelear; una última vez para empuñar su katana; una última vez para creer y una última vez para dejar la esperanza resplandecer.
Giyuu corre a la par que Tanjiro.
Las respiraciones del agua y el fuego se mezclan en una perfecta armonía y...
vii.
Es invierno cuando la primera flor en lo que parecen siglos florece.
Y Tomioka Giyuu conoce a Kamado Tanjiro.
Sus ojos son de un tono singular rojizo y sus mejillas sonrojadas por el frío están cubiertas por lágrimas y aún así... por primera vez en años, la esperanza se eleva y lo envuelve como una manta que tiene miedo de aceptar. Por qué el invierno es frío y agreste, pero por lo menos sabe que esperar.
Sin embargo, Tomioka Giyuu se permite creer cuando ve a los dos hermanos protegerse mutuamente pese a la evidente desgraciada situación.
viii.
—«¿Sabía Giyuu-san, que las flores también mueren en primavera?» —Inquiere Tanjiro mientras arregla el jardín de la finca.
Tomioka Giyuu lo mira, Kamado Tanjiro resplandece como un sol y cuando sonríe los ángeles no tienen comparación.
—Lo escuché una vez —contesta, el viento agita los árboles de cerezo recién florecidos, y el olor de té de gyokuro que Nezuko a llevado para ellos antes de irse a sus clases con las chicas de la finca mariposa, se eleva.
Tanjiro sonríe aún más ampliamente, una sonrisa suave que ilumina su rostro y hace que el pecho de Giyuu se sienta cálido por todas partes.
Tanjiro se aleja de las flores y se sienta a un lado de Giyuu. Recarga su cabeza sobre el hombro de Giyuu y suspira.
—Sin embargo, esta vez no habrá de que preocuparse. Porque con mi cuidado y el suyo, el jardín seguirá floreciendo aún en invierno —le dice, su tono es optimista y cuando se gira a mirarlo, Giyuu no tiene dudas al respecto.
Cuando finalmente se besan, los capullos de las flores se abren y la primavera se expande.
—«Y los has visto hermana, está vez las he cuidado bien».
ix.
Los edificios se derrumban, ahogando al mundo en truenos y sangre.
Y Kamado Tanjiro brilla más intenso que el sol y...
(Las flores renacen, los monstruos mueren y...)
Tomioka Giyuu cae a sus pies y encuentra redención.
(Los ángeles existen)
Fin.
Espero que les gustará y si desean ver en escrito una temática en específico no duden en decirme.
