Capítulo 2

Borgin & Burkes

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Abril de 1980

Dormitaba con la cabeza y los brazos apoyados sobre la mesa cuando su antebrazo izquierdo comenzó a calentarse y a escocer. Despertó por el dolor y se levantó la manga para constatar que la marca se movía como una anguila oscura.

Se puso de pie. El reloj empotrado en la pared señalaba las doce y cuarto.

Pasaría una noche más sin dormir. Rara vez se acostaba porque podían llamarle en cualquier momento, tampoco se quitaba la túnica, sino que esperaba hasta el amanecer para cambiarse la ropa.

Dormía a ratos en el laboratorio, se bañaba y comía cuando le era posible. Ahora tenía dos amos en lugar de uno y ambos desconocían de horarios.

Al menos Dumbledore no le castigaría por demorarse, y no se recreaba en atormentar a sus subordinados.

Prince se apareció en el sitio al que su marca lo había conducido. La urgencia del ardor desapareció con lentitud, señal de que había llegado al lugar correcto.

Comenzó a subir las escaleras que encontró al pie del vestíbulo. Se trataba de un edificio lujoso, con una estancia espaciosa y alta. Snape pudo asegurarse de que se encontraba en el callejón Knockturn al mirar a través de la ventana que coronaba el final de la escalera. El callejón parecía vacío, la luna estaba nublada y débil. Severus inhaló sintiéndose temblar levemente, un pensamiento sórdido lo eclipsó por unos segundos.

Miró a su alrededor. Al final del pasillo había una gran puerta de madera maciza y una continuación de la escalera hacia un piso superior. Todo estaba alfombrado, incluso los peldaños. Severus se acercó. Antes de que llegara a tocar la entrada ya se abría para él sin haber una mano que la moviera. El joven atravesó el umbral rígido como un soldado, sus ojos buscaron al Lord entre la penumbra del salón semi vacío. No tardó en encontrar su figura alta y elegante, de pie junto a un gran armario de roble.

Además del Lord se hallaban allí Avery y un hombre al que creyó reconocer como Caractacus Burke, el dueño de la famosa tienda de artes oscuras, Borgin & Burkes. Quizás esa mansión le pertenecía.

—Mi señor, caballeros…

Riddle se dio la vuelta despacio y miró al joven que acababa de entrar. Severus percibió que lo medía, como quien observa un caro instrumento y se pregunta si le será útil.

—Acércate Severus, estábamos esperándote.

Snape avanzó con la cabeza alta y la dignidad marcial aprendida de su padre.

Burkes, un hombre cercano a los sesenta años, estudió a Snape subiendo los ojos desde sus pies hasta su cara, con una mirada aguda. Detrás de los dos magos se encontraba Cepheus Avery, antiguo compañero de Slytherin. Uno de los pocos amigos que Severus había podido contar durante sus años en Hogwarts. Snape había pretendido leer algún indicio en el vistazo que había dado al rostro de Avery. Cepheus estaba tenso, pero el nerviosismo era el estado constante de los seguidores de Riddle.

—Severus Snape…—El Lord pronunció su nombre al tiempo que con la mano señalaba a Burkes —.Tal vez hayas escuchado su nombre.

—Caractus Burke, propietario de Borgin and Burkes.

—Es nuestro anfitrión —completo Riddle, contento de que a Snape no tuviera que explicársele demasiado.

Caractus estudiaba a Snape con un gesto desconfiado. Severus le sostuvo la mirada firmemente. Éste hombre, grande y receloso, le recordaba un poco a su padre. No se decidió entre la aversión o la simpatía.

Burke le tendió su manaza, Prince lo saludó con un apretón fuerte que el hombre devolvió como si deseara romperle los dedos. Riddle sonrió con malicia.

—Veo que seréis buenos colegas.

Los hombres se miraron a los ojos durante unos segundos.

—Escucha Caractus, los he escogido a ellos porque ambos me han servido bien, a su manera. Los dos fueron estudiantes de Hogwarts y tiene sangre noble — sus ojos se desviaron hacia Snape con un deje despreciativo —al menos una poca.

Caractus observó al joven como si hubiera llegado a su nariz un olor ligeramente nauseabundo.

—No importa Caractus, verás, a pesar de todo Severus ha heredado las mejores cualidades de una estirpe de verdaderos magos, me ha proporcionado información valiosa y Avery por su parte… bueno, el apellido le precede, su padre me ha servido desde su adolescencia y Cepheus es tan astuto como él.

Las pupilas de Cepheus se encendieron al escuchar tales halagos del Lord y se volvió para compartir una mirada cómplice con Snape, pero Severus estaba inexpresivo, con la vista fija en el suelo.

Riddle se encaminó hacia el frente del gran ropero, un mueble de dos metros que a juzgar por su estilo y apariencia debía tener cerca de cien años. En la tienda de Borgin & Burkes Snape había visto artilugios viejos y exóticos, pero éste era probablemente el más llamativo de todos.

Estaba tallado en madera oscura y pulida, tenía como perilla la figura dorada de una mano.

Riddle hizo una seña a los jóvenes para que se aproximaran al ropero. Con un pase lánguido de su varita Tom abrió las puertas de madera. Snape y Avery adelantaron las caras para contemplar con más nitidez el interior oscuro del mueble.

Las paredes del armario estaban tapizadas de runas, apenas había espacio entre unas y otras, pintadas en filas que llegaban del techo al fondo del mueble, incluso en las puertas.

—Sabía que Caractus era dueños de varios armarios evanescentes, pero éste es capaz de conducir magia antigua. Una maestra en runas nos prestó su ayuda para modificarlo.

Severus supuso que ésa maestra en runas no había tenido un feliz desenlace con el Lord por el tono que él había utilizado.

—Es un tesoro —murmuró Riddle a sus espaldas— y ustedes tendrán el honor de usarlo.

Los dos jóvenes se giraron hacia el mago, que los contemplaba con un brillo febril en las retinas.

—Este armario funciona como una puerta, las runas le indican dónde debe abrirse. Muéstrales, Caractus.

El hombretón se abrió paso entre los dos mortífagos y con su varita iluminó el interior del mueble para que las marcas pudieran apreciarse con claridad. Severus no sabía demasiado de runas, pero el rostro cada vez más blanco de Cepheus era un mal augurio.

Burke señaló una hilera de runas, al parecer la principal, de la que se ramificaban las otras.

—No sé leer todo lo que dice —aclaró el hombre— pero esta línea señala que el armario debe desembocar hacia el fin de un período importante del mundo mágico, la línea contigua es un escrito de los logros del Lord y la tercera línea marca las únicas fechas en que el armario funcionará. Las dos fechas principales y opuestas en nuestro mundo, el anochecer del día de Walpurgis y del día de los santos. Durante esas fechas la fuerza mágica se incrementa en nosotros y en todos nuestros encantamientos, como ustedes ya saben. El armario podrá funcionar sólo en éstas dos ocasiones y luego quedará inservible.

Severus entornó los ojos para mirar a Avery, éste tenía la piel de la cara cerosa y húmeda.

— ¿Está sugiriendo que éste armario nos llevará a una fecha futura en la noche de Walpurgis? —preguntó Severus.

Caractus asintió con los labios apretados y una tensión renovada en su amplia frente.

—Ordené que el armario se configurara para marcar acontecimientos de mi causa —murmuró Riddle a espaldas de los muchachos —quiero que ustedes entren. Los llevará al año de mi último enfrentamiento con Dumbledore, ustedes estarán allí, lo verán en mi lugar y regresarán el día de los inocentes para decírmelo todo. No jugaremos con el azar, no dejaremos una posibilidad para los que se opongan a nosotros ¿No ven que les estoy otorgando el mayor honor?

Se detuvo un instante para mirar los semblantes de sus mortífagos, Avery estaba transparente y temblaba, Snape por su parte tenía los ojos encendidos y brillantes. Le gustaba el reflejo colérico que dejaba ver en ocasiones, sabía que con la motivación adecuada Severus podía ser un mago muy peligroso para sus enemigos.

—Si ustedes me sirven bien en ésta ocasión, volverán a una circunstancia muy distinta. Avery, tu familia te honrará. Y tú Snape, verás a tus enemigos bajo tus botas. Sus bóvedas estarán repletas y cuando ganemos la guerra ustedes serán parte de la historia que yo escribiré para nuestro mundo.

Cepheus sudaba entre temblores y en ése punto Snape no sabía si era de terror u de euforia.

Antes las palabras del Lord habrían sido el vaticinio más esperado de su vida, pero en ése momento lo único que deseaba era escuchar que no haría nada contra Lily Potter, si sólo pudiera prometerle eso… de otro modo sus palabras eran luces que explotaban en el cielo y caían como ceniza.

Riddle se fijó en el estado de Avery.

— ¿Tiemblas Cepheus?

—Mi amo, he deseado servirle desde niño —se atragantó con las palabras.

Tom sonrió con cierta ironía mientras viraba el rostro hacia Prince.

—Habla Severus ¿opinas igual que Avery?

—Mi señor, no es necesario preguntar, sólo ordéneme.

Durante una fracción de segundo Caractus dedicó una mirada descreída a los fervientes mortífagos. Pero en Voldemort no existía escepticismo cuando se trataba de recibir juramentos de lealtad, usualmente sus peticiones eran tan complicadas y arduas que un siervo negligente no duraría más que un par de semanas y quienes lo seguían estaban al tanto de ello.

—Entonces sólo quedan las instrucciones —murmuró Riddle— Tienen un par de semanas para arreglar sus asuntos. Piensen bien lo que harán con su tiempo a donde vayan, pueden ser dos años adelante o dos décadas. Lamentablemente no tengo forma de saberlo y ése viejo no se dejará vencer con facilidad, sin contar al vástago de la profecía.

La furia con la que se refería al niño que iba a nacer despertaba un palpitar angustioso en Severus. Si realmente era el hijo de ella ¿Qué detendría al Lord de apartarla definitivamente de su camino? ¿Tendría piedad de una sangre sucia?

—Nos veremos antes de la celebración de Walpurgis aquí mismo, alisten lo necesario, yo les llamaré en su momento. En cuanto a galeones… estarán bien provistos.

—Mi amo —susurró Avery— el armario… ¿se ha probado antes? —Riddle sonrió.

— ¿Tienes miedo Cepheus? No hay motivos para preocuparse por ello… mi estimado Severus a diferencia de ti no tiene duda alguna.

—No mi señor, no dudo.

—Por tu bien, es mejor que sea como dices Avery o tus palabras de lealtad te pesarán —el joven negó, bajando la cabeza en señal de arrepentimiento.

Tom estaba en lo cierto, Severus no dudaba. Si realmente ése armario lo llevaba lejos, si le mostraba el futuro, tal vez allá encontraría un modo de hacer algo por Lily, tal vez allá tendría la certeza de que ella estaría a salvo a pesar de todo. A pesar de lo que él había hecho y su consciencia podría descansar.

Hola, subiré de ser posible un capítulo diario, hasta que se acaben los que llevo avanzados. Tal vez modifique algunos en el futuro ya que la historia estaba escrita para publicarse toda de una sola vez, pero esos planes cambiaron.

Espero que lo hayan disfrutado y me hará muy feliz leer sus comentarios, no sean tímidos.

Cuídense mucho, respeten la cuarentena de ser posible. Abrazos.