¿Se fue a entrenarte?
Ese fue mi primer pensamiento aquella mañana cuando Yakov nos dio la noticia.
Por culpa de ese vídeo.
Te miraste increíble, me sorprendiste y por ello, no pude odiarte. De hecho, trate de disfrazar mi emoción de verte bailar aquella hermosa pieza, con un insulto. Me disculpo por ello.
También, tuve deseos de ir a tu lado. Más que nada por culpa de Víctor.
Él no pensó demasiado el hecho de dejarlo todo por ir atrás de ti y yo supe el porque, se sentía atraído hacia ti, pero no sabia en que medida. Después de como te vio en el GPF, era de esperarse, Yuuri, tu eres inolvidable.
Volviendo al tema, Víctor es un idiota, creo que eso lo comprobarías tu mismo un tiempo después. Los ídolos no son como nos los muestran, tu no eras como te imaginaba y por eso, fue que te admire aun mas.
Se marcho sin decir a donde y con su partida, mi oportunidad de una coreografía suya.
Sabia que era tu culpa pero no estaba molesto por eso. Sabía que tú no habías buscado eso, sólo habías hecho lo que más amabas, bailar.
Víctor era el símbolo de mi malestar, por muchas y diferentes razones.
Imaginarlo contigo me hacia rabiar, ¿a que se debía? Me lo preguntaba muy seguido, mucho más de lo necesario.
Después de un tiempo dándole vueltas al asunto y viendo como todo el mundo se ponía de cabeza por descubrir en donde estaba ese tonto, descubrí su paradero por un pequeño desliz suyo.
Hasetsu, Prefectura de Saga, Kyushu, Japón.
No lo medite tanto, no le dije a Yakov ni a nadie y simplemente me marche.
Poco me importo el hecho de que no tenía ni idea por donde empezar a buscar.
Para cuando llegue a Hasetsu tenia un plan muy bien trazado: alejarlo de ti y llevarlo de regreso a Rusia.
Y entiendo que era egoísta, pero por aquel entonces no pensaba así.
Recuerdo que pensé, tengo que ser muy cuidadoso con mis movimientos si no quiero que el amargado de mi entrenador descubra donde estoy y en un principio respete mi idea principal.
Pero lo olvide rápidamente por error, ustedes tenían ropas muy llamativas.
Inmediatamente fui regaño y se me obligaba a volver, pero ¿sabes qué? No lo hice.
No me importo y seguí firme en mi decisión.
Al final, me dijeron en donde estaban y al llegar, pude verte. La emoción creció de nuevo en mi interior pero rápidamente fue transformada en frustración.
Víctor esto, Víctor aquello.
Una vez más, no supe expresarme y terminé por golpearte. Perdóname por eso.
Al verte, no supe como actuar y puede de que dijera cosas innecesarias, otra vez, ¿pasara por la edad?. Cuando me sonreíste, supe que te había hecho enojar, siento que mi viejo yo te hiciera enojar tanto por aquel entonces.
Me llevaste con Víctor y al verlo, note que había cambiado mucho desde que lo había visto por última vez.
De alguna manera se miraba más feliz y relajado, lo envidie por ello.
Yo no tendría jamás la oportunidad de flojear como él lo hacia, mucho menos de estar a tu lado.
Tu le admirabas y lo tenias en un pedestal y mientras yo, probablemente era un niño inmaduro a tus ojos.
Sabia que la relación entre ustedes podía convertirse rápidamente en algo más y por ello, trate de que Víctor se fuera conmigo de regreso a Rusia.
Pero él no es tan idiota y miro a través de mi. De alguna manera, el interpreto mis sentimiento hacia ti mejor de lo que yo mismo lo hacia en aquel entonces.
Al final, termine aceptando su ridícula propuesta para ver si se iba o se quedaba. Cuando lo pienso hoy, tal vez, solo tal vez, hubiera sido mejor que no aceptara. ¿Me perdonas por pensar eso?
Yo quería a Víctor a mi lado para mi coreografía pero solamente para eso. Contigo era diferente, eras era mi punto de admiración.
Si eras capaz de levantarte de semejante derrota, yo igual podría intentar ganar el Gran Prix Final.
Me dabas motivos para sentir cosas que no me había permitido antes.
Por esa semana que estuve en Hasetsu, me permití ser libre de alguna manera.
Me permití conocerte mejor. A ti y a tu familia, Hasetsu es increíble, tu eres increíble.
Y caí en cuenta de dos cosas en esa semana, la numero uno, amabas más a Víctor de lo que tu mismo sabias y lo segundo, que Víctor no tendría ojos para nadie que no fuera para ti.
¿Así se siente ser dejado de lado? ¿Por las dos personas más importantes en tu vida?
Es tan triste de describir que simplemente te diré que no te lo desearía jamás, ni a nadie en realidad.
Y es por ello que estas cartas llegan a ti.
Por favor, llegado a este punto, no pares y sigue leyendo Yuuri, aún hay muchas cosas que quiero contarte, aún hay mucho más que deseo expresar, sólo sigue leyendo por favor.
