Estaba exhausto, su cuerpo le dolía y además...
—Sigue bailando para mí, bebé
Se sentía asqueroso, si bien su ropa interior estaba siendo llenado con billetes, estar mostrando su cuerpo y bailando frente a estas chicas que lo veían como depredadores no era una sensación agradable.
Al menos eran los pensamientos de Kiba Yuuto
¿Cómo terminó así?
Finalmente era esa "época especial" en el año académico del castaño, Hyōdō Issei se preparaba para su ¡TERCERA GUERRA DE FACCIONES!
Por supuesto, no era algo como una verdadera guerra, solo eran dos pervertidos luchando para ver qué es mejor; pechos o traseros.
Aunque las primeras dos fueron una victoria aplastante para el castaño, pues casi todas las mujeres iban a la facción de los traseros (increíblemente) pues quién lideraba esta era uno de los bishonen de la academia, Vali.
Sí, habían chicos que se querían unir a la facción de los pechos, pero las féminas (que superaban en número a los varones) dirigían frías miradas a estos, solo por oponerse a Vali... Cruel destino de los feos.
Esta era su batalla final, ¡definitivamente debía ganar! ¡Tenía un plan para lograrlo!
Tomando estandartes rojos y panfletos hablando con dibujos de pechos, sus beneficios y él porqué beber leche es bueno.
Salió de su cuarto a toda velocidad y llegó a la academia, puso toda su publicidad y con un megáfono de dudosa procedencia gritó —¡Qué empiece la guerra!
Presionó un botón, y desde la escuela una canción extraña sonó.
toaru kuni no sumikko ni
oppai daisuki doragon sun de iru
o tenki no hi wa oppai sagashi te o sanpo da
doragon doragon oppai doragon
momimomi chuu chuu pafun pafun
iroiro na oppai aru keredo
yappari okkii no ga ichiban daisuki
oppai doragon kyō mo tobu
toaru machi no sumikko de
oppai daisuki doragon waratte ta
arashi no hi de mo oppai osu to genki ni nareru
doragon doragon oppai doragon
pochi to pochi to zu mu zu mu iya n
takusan oppai mi ta keredo
yappari okki no ga ichiban daisuki
oppai doragon kyō mo osu
El consejo estudiantil no se quedó de brazos cruzados y buscó de dónde venía aquella canción, encontrándose con una pequeña chica de cabello blanco.
—No pasarán de acá —dijo con una expresión estoica para luego ponerse en posición, lista para defender la puerta tras ella
—¿¡Koneko-chan!? —exclamó una chica de cabello azul a su compañera de club— Tú odias a los pervertidos, ¿Por qué lo ayudas?
—... Me dió dulces —se encogió de hombros con simpleza
Mientras tanto en la facción de los traseros...
Un Vali sin camiseta bailaba en un pequeño escenario, restregaba panfletos que hablaban sobre los traseros entre sus abdominales y luego los lanzaba a las chicas, quienes con pura fuerza de voluntad aguantaban las ganas de desmayarse... Otras movían sus piernas causando un extraño roce.
Y, aunque no era necesario, las chicas que dejaban una donación recibían un sello y una nalgada. Aparentemente estaba bien ser pervertido mientras seas guapo, esta verdad era algo que todos los no-bishonen maldecían.
Todo esto era visto por Issei, quién apretaba sus puños con fuerza. Ese bastardo de Vali... ¡Siempre usando el mismo truco!
Pero ahora él poseía un boleto a la victoria.
Lanzó un potente silbido y un joven corpulento llegó cargando un tubo de metal. Este chico se había graduado de la academia, pero había sido llamado por Issei para ayudarle.
Con gran fuerza, Sairaorg clavó el tubo en el suelo, claramente agrietandolo, ¿Tenían permiso para esto? Nadie lo sabe.
Presionando nuevamente el botón la música fue detenido, dándole un posible descanso al consejo estudiantil frente a la paliza que estaban recibiendo.
—Ejem... —aclaró su voz con el megáfono y miradas de desprecio le fueron dirigidas por más chicas. Tenía un discurso motivador preparado, pero lo mejor sería ir al grano— ¡TENEMOS A KIBA EN TANGA!
—¡! —Ganó la atención del público femenino, sabiendo de la presencia de otro de los bishonen, esta vez, en un estado más suculento para ellas
—¿¡Nani!? —alzaron sus voces Vali y la Fukukaichō
—Vamos Kiba, te están esperando —llamó Issei a un rubio que se escondía tras un árbol, sonrojado y semi desnudo
—No creo que pueda salir...
—¡Nada de eso! —exclamó Issei arrastrando al nerviosos Kiba frente a las depredadoras
Casi se podían ver los ゴゴゴゴゴゴ de la tensión (sexual) que había, incluso una llevaba salami de gran tamaño mientras balbuceaba sobre robar la virginidad de uno de los bishonen.
—... Maldito infeliz con suerte. —se quejó Issei ante la suerte de ser guapo. F— Bueno, ve por ellas —señalando al tubo le dió una nalgada al rubio sacándole un ligero gemido— Haré como que no oí eso...
Ahora que había sido arrastrado a este punto, no pudo hacer más que poner sus manos en el tubo y empezar a bailar, había estado practicando gracias a unos vídeos que el castaño le había hecho ver meses antes.
Dando tumbos con su trasero frente a la audiencia tuvo que soportar ser tocado en zonas donde el sol no llegaba y las espadas de madera del club de Kendo... Mejor no describo más.
—Maldita sea, y nos llaman pervertidos a nosotros —exclamó un chico vestido de zorro
—¡Qué cruel es kami-sama! —junto a otro vestido de gato
Un dato curioso es que habían otras dos facciones, ya que de ser solo Issei y Vali sería la guerra de los pechos y los traseros.
La facción de los mechas, dirigida por Seekvaira Agares, belleza fría de la academia y el sueño de cualquier masoquista que se respetase a sí mismo, junto a Himejima Akeno.
Y por último, la facción furry, cuyo líder es Asia Argento... Era increíble que la angelical chica tuviese esos gustos.
Kiba abrió los ojos esperanzado, pues una chica de cabello negro de mirada severa y voluptuosa figura se acercaba, su crush, Shinra Tsubaki llegó ante el escenario, causando el silencio en los presentes.
Pero para sorpresa de todos, la chica se sonrojó y sacó un billete y la metió en la entrepierna del rubio, quién se paralizó por su tacto en tan sensible lugar.
Se acercó a su oído y con su respiración acelerada dijo —No te detengas, sigue bailando— para suspirar y dejar más rojo que un tomate al chico
Mientras tanto, a Issei le llenaban los bolsillos con billetes grandes, en ningún momento él había pedido donaciones, solo su voto para ganar la guerra... A todo esto, no sería mejor si...
Un escalofrío recorrió la espalda de Kiba, su jefe, Hyōdō Issei lo miraba acusadoramente, no estaba dando su 100% debido a estar cansado, pero a él solo le importaba el dinero.
Ya habían pasado seis años desde la última guerra de facciones.
La facción mecha ganó. La facción de los pechos fue irónicamente suspendida por comportamiento indebido y la de Vali perdió todos sus votos, pues todos los chicos odiaban al bishonen. La furry... Dudo que deba decir la razón de su derrota.
El castaño por su parte, viendo que prostituir a su mejor amigo era algo rentable decidió crear su propio prostíbulo, con juegos de azar y mujerzuelas (aunque eran todos hombres)
A su vez, podía disfrutar las delicias de ser millonario, pudiendo salir con cualquier mujer con solo mostrar sus autos y fina ropa.
Sip, se había convertido en un bastardo.
