Capitulo I
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Suspiro cansado y a dolorido, el viaje había sido de lo mas agotador y para colmo había llegado a su destino en la madrugada y hacia un frío horrible.
Ya no estaba en casa, si no en una ciudad alejada que estaba a unas 7 horas en auto cerca de Tokio, había decidió allí porque si se mudaba directamente a Tokio sus padres le pondrían seguridad privada así que prefería vivir en una zona más normal.
Había alquilado de antemano un departamento en un viejo edificio con aires de haber tenido grandeza en su época, tenia mas o menos 8 pisos con 6 departamentos cada uno, pero la mayoría estaban rentados como bodegas así que no tenia mas que 6 vecinos, 1 en el piso de planta baja, dos en el primer piso, otro en el tercer piso, uno en el departamento de a su lado en el quinto piso y otro en el 6to.
Los pisos 2, 7 y 8 eran otras bodegas.
Tenia puesta una chamarra súper estorbosa pero hacia un frío de la fregada así que no planeaba quitársela, además de que también abrigaba a otro ser.
Si... El lindo gato que había secuestrado y ahora miraba todo curioso con su cabeza sobresaliendo de entre la tela.
Todavía no podía creer que lo había hecho, había secuestrado a el gato ¡Al gato de Kirishima! Y todo por un simple arranqué.
¿Como chuchas se cuidaba a un gato? No lo sabia ¡Apenas sabía cuidarse a si mismo! Pero ahora tenia que hacerse cargo porque no era lo suficiente valiente como para llamar a Kiri y decirle que había secuestrado al gato.
La pequeña lamida que le dio el gato lo trajo a la realidad, los ojos, gris y azul, le miraban con cariño y aliento.
— Sho-chan , bueno este es un nuevo inició para ambos — Le sonrió, porque si, el gato había recibido el nombre de "Sho-chan" por parte de Kiri que decía el gato le recordaba demasiado a un amigo que tuvo de niño que se llamaba así.
Camino con maleta en mano y el gato bajo su cuello hasta llegar al edificio, después de eso fue un suplicio el tener que subir las benditas escaleras porque el maldito edificio era tan viejo que no contaba con elevador.
Pero llego.
Al apartamento 503 y tras forzar un poco la llave -nota mental recordar mandar a cambiar la cerradura - logro entrar a la "pintoresca habitación"
No era tan malo, solo era una habitación de un solo cuarto, con la cocina integral pegada a la pared, un escritorio viejo en otra, una cama individual con cobijas de la época de su abuelita, el baño era un pequeño cuarto al lado con la regadera justo a lado del lavabo, un departamento que se le caía la pintura blanca a pedazos, el techo parecía caerse y olía a que algo se murió, pero nada mas.
Optimismo Kaminari, optimismo.
Claro que podía pagarse algo mejor, es decir, tenia 24 años y un buen empleo, (Es traductor de libros) que hacia por correo, una familia que le cumpliría cualquier capricho y buenos amigos.
La cosa era que ese bendito apartamento del averno era el único donde nadie lo reconocería ( del trabajo), nadie sabría donde esta (sus amigos nunca encontrarían ese lugar tan extraño), nadie invadiría su privacidad (su familia ni muerta iría a visitarlo allí) y por supuesto.
Podría hacer lo que le gustase sin tener que darle explicaciones a nadie, es decir, no es como que Sho le preguntara que hace.
Así que era hogar dulce hogar.
Sin prisas acomodo sus cosas que consistía en algo de ropa (no es como si supiera bien como combinar mucha) sus supresores de celo, hasta al fondo del viejo armario por supuesto, y muchos diccionarios de diferentes idiomas del trabajo.
Al final colocó a Sho en la cama, mimándolo un poco.
En parte agradecía haberse llevado al gato pues ahora no estaba sólo, tenia un compañero con el cual iniciar esa pequeña aventura.
En otra sentía mucha pena y prometía esforzarse mucho para cuidarlo bien.
En cierto momento entre mimos, sintió como si le aplastaran la garganta...
Era un aroma demasiado fuerte, un aroma dominante, claramente de un Alfa que lo recorría entero y le hizo temblar.
Aunque al mismo tiempo le dio curiosidad y tan loco como estaba no lo pensó mucho para salir de su habitación y toparse con el Alfa.
Este estaba abriendo con cuidado su habitación, con lo que concluyo era el vecino de a lado, mientras en su rostro se mostraban las ojeras de varios días y con su cabello morado algo desarreglado.
— Ho... Hola — Saludo con nerviosismo ante la poderosa presencia del Alfa, este por fin lo notó y miro con algo de intriga.
— ¿El nuevo vecino? —
— Ah si, Kaminari Denki un gusto — Saludo con su habitual alegría mientras le tendía la mano, el otro bostezo cansado para después aceptar su mano.
— Shinsou Hitoshi, un gusto — Saludo formal.
— Miau — El maullido del gato los sorprendió a ambos y fue entonces que el Omega quito la atención de su vecino y con adoración tomo al gato entre brazos.
— Te deje adentro pequeño Sho — Río encantado mientras recibía los mimos del gato.
Ese gato de verdad era un gran alivio para su triste corazón en esa nueva etapa.
— ¿Es tuyo? — Pregunto ya mas curioso el vecino.
— ah... Si, es Sho-chan ¿Te molesta? La dueña me dijo que no había problema — Mentira pero ya le pagaría si hiciera falta a la señora con tan de conservarlo.
— Para nada, en realidad me fascinan los gatos, yo tengo uno pero ahora mismo esta en la veterinaria — Comento tratando de alargar un poco la conversación, el Omega tenia un aroma extraño, era como un "sol" y sonreía de manera natural.
— Me alegra, bueno cuando lo traigas espero se lleven bien, fue un gusto Shinsou — Sonrió amable para después apretar mas el gato contra suyo y adentrarse en su propio apartamento.
Dentro se dejo caer contra la pared completamente sonrojado ¡Su vecino tenia una presencia de Alfa indescriptible! Era demasiado para su pobre corazón de Omega, además el peli morado no era nada mal parecido y fue muy amable.
¿Todos los Alfas eran así? El solo había convivido con Alfas algo estúpidos e infantiles (he allí la razón de su nula vida sexual)
Su corazón bombeo mas rápido y no lo dejo descansar.
— Ah Sho si esto sigue así tendré que mudar me, él es demasiado perfecto para este mundo —
Vale que apenas si estaba en proceso de superar a Kirishima, pero al ver a su vecino ni se le paso por la cabeza.
Era aterrador.
Muy aterrador el amor a primera vista.
Pero no iba a perder, no señor, no iba a sufrir otro rechazo ni seria un Omega fácil como otros, mirad que el era un hombre joven trabajador que podía cuidarse a si mismo ¿cierto?
Mientras Kaminari tenia una crisis existencial sobre el amor y las categorías afuera de su puerta el Alfa miraba algo distraído la puerta concentrándose en lo que sus fosas nasales captaban.
Un dulce aroma a Vainilla.
Sonrió, desde pequeño había tenido problemas debido a que no podía controlar su aura de Alfa y siempre era muy fuerte y algo hostil a otros Alfas.
Por ello siempre se había metido en peleas con Alfas y los Omegas se le sugerían con solo verle y termino por vivir en ese pésimo edificio donde solo vivían Betas y donde nadie lo molestaba.
Pero a acababa de encontrar un Omega como vecino pero eso no le había llamado la atención si no el como mas que fijarse solamente en su presencia, había dedicado su atención y adoración al gato.
El amaba a los gatos, y sin esperarlo había encontrado a un Omega con un amor sincero a su gato y que no caía ante él.
Estaba curioso y a su vez interesado, hace unos días había tenido una intensa discusión con su madre y su editor sobre que debía contraer matrimonió, lo cual el repelía por lo mismo que era demasiado fácil.
Pero ahora no le parecía tan mala la idea de intentar empezar algo, es decir, siempre era él el que recibía el primer paso, y no iba a estar perdiendo el tiempo esperando ganarse la confianza del Omega, ya tendrían toda una vida para ello, entonces daría el primer paso.
¿Ese Omega optimista estaría interesado en darle una cita?.
