¡Hola! Les traigo el segundo capítulo. Saludos.
Advertencia: lemon.
LA DAMA DE SANGRE
Capítulo 2
Ulquiorra se aproximó al estrado.
–Su Señoría, estas son las fotos y el video de seguridad que conseguimos del motel la noche del asesinato de Asano Kazekage, el cual, como ya escucharon, le dio la pista al detective Jaggerjaquez para investigar a la acusada. Pido que se acepten como pruebas. El nombre de su informante permanecerá anónimo por razones de confidencialidad.
Grimmjow tragó saliva pesadamente y miró a Nelliel, quien tenía la vista fija en él desde que se sentó. Ninguna expresión se reflejaba en su rostro, pero Grimmjow sabía perfectamente lo que estaba pasando. Ella sabía quién era el informante. Había estado trabajando para él desde muy joven, y ahora la había traicionado. Sí, la mayor parte del tiempo Gin Ichimaru era un zorro astuto, pero era más una víbora venenosa.
–No más preguntas –dijo Ulquiorra. Ichigo se levantó para interrogar a Grimmjow.
–Detective Jaggerjaquez, como mencionó en su historia, su informante creía que la asesina estaba usando una peluca. ¿Es una posibilidad que se trate de un error y que, en efecto, mi clienta esté siendo injustamente culpada?
–Me temo que no, no es posible. Aun si mi informante creía eso al principio, cuando se registró la escena del crimen de Setsuma Hidaya, la segunda víctima, encontramos cabello color turquesa, mismo que analizamos pero que no arrojó resultados, pues no había nadie con ese ADN en la base de datos. Cuando se hizo el arresto, se comparó ese cabello de la escena del crimen con el de la acusada, ya que, dicho sea de paso, coincidía con el largo y color, y se encontró que pertenecía a ella. En otras palabras, no, la asesina no estaba usando una peluca, es su cabello natural.
–De acuerdo. Una pregunta más. ¿Qué fue lo que pasó cuando su informante le consiguió una cita con mi clienta?
Flashback
Grimmjow tenía poco rato esperando a Nelliel afuera del bar Las Noches. No es que ella estuviera retrasada, sino que él había llegado antes según las instrucciones de Ichimaru. Le había dicho que a Nelliel no le gustaba que la hicieran esperar, así que tenía que llegar antes al encuentro para que no hubiera problemas y la joven se mostrara de mejor humor.
Apenas había sacado un cigarro para encenderlo cuando una voz lo interrumpió.
–¿Grimmjow?
Era una voz suave, dulce, con un ligero acento extranjero. Grimmjow se volteó y lo que vio lo dejó boquiabierto. Nelliel Tu Odelschwanck era una mujer hermosa, de aproximadamente 25 o 27 años de edad, piel blanca y tersa como de porcelana, tenía ojos de color entre café y verde oliva y cabello largo y ondulado, de un extraño color turquesa que resaltaba sus finas facciones. Tenía una marca de nacimiento en la nariz que se extendía hacia sus mejillas, como un intenso rubor. Estaba usando muy poco maquillaje, sólo rímel y un poco de brillo en sus gruesos y rosados labios; pura belleza natural. Era bastante alta, más que el promedio de las japonesas, a Grimmjow le llegaba arriba del hombro. Estaba usando un vestido negro como de cuero, muy entallado, tenía una cintura estrecha y grandes pechos que amenazaban con salirse si se agachaba un poco. Sus piernas largas iban cubiertas por unas medias negras de red, los tacones eran de un rojo brillante, como de charol, a juego con el abrigo de piel que Grimmjow había reconocido del video. Llevaba un bolso negro con estoperoles. Grimmjow tardó un momento en encontrar su voz. La mirada de Nelliel era muy intensa, como si pudiera cortarle la respiración a placer.
Más que "la dama de sangre", Grimmjow la habría bautizado como "el ángel de la muerte". No le importaría morir en sus manos si eso implicaba que podía estar con ella.
–S-Sí –respondió con un hilo de voz, y se reprochó mentalmente. ¿Por qué estaba tartamudeando? Tenía que concentrarse, después de todo estaba trabajando.
–Soy Nelliel –se presentó la joven–. ¿Quieres tomar algo primero o tienes prisa?
Grimmjow se lo pensó un momento. ¿Qué tan prudente era tomarse un trago con una sospechosa de asesinato? Y más que "prudente", ¿qué tan "ético" era? Lo que debía haber hecho era arrestarla en ese mismo momento y leerle sus derechos para llevarla directo a la estación, interrogarla y empezar a investigar su relación con los asesinatos. Pero el instinto desplazó a la placa y decidió obrar conforme a su voluntad más primitiva antes que con lógica y razonamiento.
–Vamos a tomar algo.
Nelliel sonrió y a Grimmjow le dio un vuelco el corazón. Gin Ichimaru tenía razón: Nelliel era indescriptible, no era cualquier chica. No había duda de por qué era tan cotizada. Nelliel entró al bar delante de Grimmjow y éste se sorprendió viéndole descaradamente el trasero. Apartó la vista, incómodo. No, no podía dejarse llevar. Tenía que mantener la compostura, porque si no las cosas se saldrían de control.
Nelliel se sentó en la barra y Grimmjow a su lado. Tragó saliva pesadamente cuando la joven se quitó el abrigo y lo dejó en el respaldo de la silla. Sus brazos delgados parecían de seda, se echó el cabello sobre un hombro y Grimmjow vio que en su espalda, justo en medio, tenía un tatuaje del kanji "justicia". Le pareció bastante irónico.
El barman se acercó y Nelliel pidió un Martini doble. Grimmjow una copa de brandy.
–¿A qué te dedicas, Grimmjow?
Grimmjow no podía decirle que era un detective de homicidios trabajando de encubierto para interrogarla, así que le dijo lo primero que se le vino a la mente.
–A la informática. Tengo, eh, tengo un negocio de…informática.
–¿De venta o reparaciones?
–Ambos, en realidad.
Nelliel asintió, parecía aburrida. Grimmjow carraspeó.
–Pero no hablemos de negocios. Cuéntame de ti. ¿Qué clase de chica eres?
Nelliel sonrió seductoramente y se inclinó en la barra hacia Grimmjow, rozando su brazo con sus grandes pechos.
–¿Qué clase de chica quieres que sea?
Grimmjow contuvo la respiración. El contacto era insoportable, sentía toda la sangre de su cuerpo reuniéndose en su entrepierna. No era ningún adolescente, ¿por qué no podía controlarse? Si Nelliel se daba cuenta se moriría de vergüenza. Se abofeteó mentalmente para tranquilizarse. Si aquella chica peligrosamente ardiente quería jugar ese juego, le enseñaría quién era el rey de la seducción. Le puso la mano alrededor de la cintura y la jaló hacia su cuerpo.
–Quiero que seas una chica obediente.
Nelliel sonrió y se inclinó hacia sus labios.
–¿Y si no lo soy?
–Tendré que…
–Sus bebidas –dijo el barman dejando las copas frente a ellos.
Nelliel se alejó y tomó un sorbo de su Martini. Grimmjow se quedó con la palabra en la boca.
Tendré que castigarte, pensó demasiado tarde.
La tensión sexual se estaba disipando y a Grimmjow eso le frustró, pero le hizo sentirse aliviado al mismo tiempo. Sólo tenía que "fingir" que iba a estar con ella para sacarle información, no había necesidad de pasar de eso. Ni siquiera…
Miró de reojo el escote de Nelliel y sintió un ardor en la mano, ansiaba tocar todo su cuerpo y hacerla suya encima de la maldita barra, arrancarle ese diminuto vestido que no dejaba nada a la imaginación y meter la cara entre sus piernas y hacerla gritar de placer, jalarla del cabello y…
Se tomó el resto del brandy de un solo trago y Nelliel lo miró divertida.
–¿Tenías sed?
–Un poco –dijo Grimmjow. ¿Era él o de pronto estaba haciendo mucho calor?
Nelliel le dio otro sorbo a su Martini y cuando dejó la copa en la barra se relamió los labios lentamente, como saboreando el regusto del alcohol. Grimmjow no lo resistió más y le puso la mano en la mejilla para jalarla hacia sus labios. Nelliel se apartó bruscamente y lo fulminó con la mirada.
–Me agarraste de la cintura y lo dejé pasar, pero si quieres tocarme tendrás que pagar por adelantado –su voz había cambiado, ya no era una dulce melodía, sino una fría demanda.
Grimmjow tensó la mandíbula y se puso de pie. No podía soportarlo ni un minuto más. Pagó por las bebidas y jaló a Nelliel fuera del bar. La joven apenas si alcanzó a coger su abrigo y su bolso que había dejado en la silla. Grimmjow iba caminando muy deprisa y ella daba traspiés por los tacones.
–Grimm…Grimmjow, espera…
Pero Grimmjow la ignoró. Siguió caminando rumbo al primer motel que vio y la llevó dentro. Pidió, o más bien ordenó, que le dieran una habitación y cogió la llave sin siquiera dar las gracias. Dejó los billetes en el mostrador y se llevó a Nelliel al segundo piso, habitación número 13.
La mano le temblaba al meter la llave a la cerradura. Abrió la puerta de golpe y arrojó a Nelliel dentro. Cerró de nuevo la puerta y la acorraló contra la pared que estaba al lado, su respiración agitada, el ceño fruncido, la mirada fija.
–¿Cuánto? –preguntó.
–¿Qué?
–¿Cuánto por pasar la noche contigo?
Nelliel sonrió de lado.
–Creí que no tenías prisa.
Grimmjow le agarró ambos brazos y los sostuvo firmemente encima de su cabeza. Ya no podía más, su entrepierna estaba que ardía y ella, sonriendo, se permitía jugar con él un poco más. Oh, pero la haría pagar. Eso por seguro.
–20,000 yenes.
Grimmjow la soltó para sacar su billetera. Había tenido el cuidado de llevar efectivo. Fue un poco más caro de lo que esperaba, pero estaba dispuesto a pagar lo que fuera con tal de estar con ella. ¿Podría deducir ese gasto "laboral" de sus impuestos? Le entregó el dinero y Nelliel lo guardó en su bolso.
–Ahora sí puedes…
Antes de que terminara la frase Grimmjow ya se había lanzado a besarla. Le agarró el rostro con ambas manos y besó sus labios, los lamió, los mordió con ansias pero sin llegar a hacerle daño. Tuvo que separarse para tomar aire, y aprovechó para acariciar su cuerpo por encima de la ropa, masajeó sus pechos como si se le fuera la vida en ello, nunca antes se había sentido así de desesperado por estar con una mujer. Se preguntó si en parte se debía a la adrenalina de estar con alguien peligroso como ella, a sabiendas de que era una asesina. Todavía no sabía por qué había asesinado a esos tres hombres, y aunque se sintió vulnerable por estar a su merced, no le importó. Estaba a punto de explotar.
Nelliel dejó caer el abrigo y el bolso al piso. Se dio la media vuelta y quedó de cara a la pared. Grimmjow tragó saliva al ver su cuerpo con detenimiento, acarició sus piernas y fue subiendo lentamente hasta su cintura, rodeó sus pechos y los apretó, lo que hizo que Nelliel gimiera. Se acercó a ella y haciendo su largo cabello a un lado le besó la nuca, los omóplatos, el irónico tatuaje. Nelliel cerró los ojos y se dejó besar y acariciar. Entonces sintió algo duro contra su trasero y sonrió. Grimmjow estaba más que listo para la acción, probablemente desde que estaban en el bar, o quizás desde que la vio.
Grimmjow le bajó el cierre del vestido con lentitud, queriendo disfrutar y grabar en su mente cuando se revelara su piel desnuda. Le bajó el vestido hasta los pies y se lo quitó por completo. Nelliel estaba usando ropa interior de encaje, completamente negra, desde el sostén hasta el liguero que se amarraba a las medias de red.
Le dio la media vuelta para verla de frente y sonrió. Nelliel era suya por completo. Cada centímetro de piel, cada pliego, cada rincón era suyo para disfrutar. La levantó de la cintura para que enredara sus piernas alrededor de su torso. La dejó en la cama y se separó para quitarse la ropa. El saco, la fastidiosa corbata, la camisa. Nelliel se enderezó y se encargó de quitarle el cinturón, desabrocharle el botón del pantalón y bajarle el cierre con una calma tortuosa. Grimmjow sentía su erección palpitando, creciendo, esperando el mínimo toque de esas suaves manos para explotar.
Nelliel dejó caer el pantalón hasta sus tobillos y le bajó el bóxer, revelando su erección. La cogió con una mano y empezó a acariciarla arriba y abajo, toda su longitud. Grimmjow cerró los ojos y se concentró en no correrse de inmediato. Lo cual fue difícil porque sin previo aviso Nelliel se lo metió en la boca y le cortó la respiración. Abrió los ojos y lo que vio fue demasiado. Nelliel en cuatro sobre la cama, mirándolo fijamente, sus labios rosados rodeándolo y la lengua saboreando cada centímetro.
Así estuvo por unos minutos. Grimmjow sabía que si seguía la diversión terminaría muy pronto, así que con todo su pesar la apartó y se subió a la cama con ella luego de quitarse los zapatos y el resto de la ropa. Nelliel yacía frente a él, esperándolo. Grimmjow se puso sobre ella y le quitó el sostén, desde que la había visto por primera vez ansiaba con tocar sus pechos y saborearlos. Los acarició y apretó su pezón mientras atendía el otro con la boca. Nelliel gemía y le jalaba el cabello. Grimmjow no se detuvo ahí, sino que fue bajando por su abdomen, dejando un camino de besos hasta su entrepierna. Acarició su centro por encima de la tela y sintió que ya estaba húmeda. Le bajó el calzón y le hizo sexo oral, embriagado por el olor, excitado a más no poder por los gemidos que emitía Nelliel, saboreando cada pliego y deleitándola en círculos con la lengua. Grimmjow estuvo ahí un rato hasta que Nelliel se hubo corrido dos veces. Entonces se separó de ella y buscó un condón en su billetera. Nelliel lo ayudó a ponérselo y entonces la volteó de espaldas y la puso de rodillas, recargada en la cama y con la espalda arqueada. Se posicionó entre sus piernas y entró de golpe en ella. La joven gritó de placer y su cuerpo se estremeció.
Grimmjow se detuvo unos segundos para calmarse, estar dentro de ella era el paraíso, justo como lo había imaginado. Empezó a moverse cada vez más rápido como si tuviera el tiempo encima, a pesar de que tenía toda la noche para disfrutar. Nelliel gemía con cada embestida, se aferraba a las cobijas y al mismo tiempo movía las caderas hacia atrás, deseosa de más y más.
Grimmjow acarició su espalda y su cintura, agarrándola con fuerza para entrar más profundo una, dos, diez veces. Tenía en mente el castigo por haberlo hecho esperar. Nelliel arqueó la espalda, sintiendo que el orgasmo ya llegaba, pero Grimmjow se detuvo y salió de ella. Sin darle tiempo de asimilarlo, volvió a entrar de golpe, Nelliel gritó de placer. La sujetó de los brazos y la hizo enderezarse y recargarse en su pecho sin dejar de embestirla.
–Grimmjow…más…más… –gimió Nelliel. Grimmjow se apoderó de sus labios y ahogó otro grito de ella. Con la mano libre la masturbó para que llegara al orgasmo. Nelliel se arqueó sin poder moverse y un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Grimmjow salió de ella y Nelliel se dejó caer boca abajo en la cama. Había sido increíble.
Pero Grimmjow todavía no terminaba. Volteó a Nelliel y se puso entre sus piernas para entrar en ella. La joven mantuvo los ojos cerrados, ni siquiera podía generar un pensamiento coherente. Sintió a Grimmjow entrando en ella y se aferró a su espalda. Esta vez fue Grimmjow quien gimió de placer. Su cuerpo era casi adictivo y sentía que en cualquier momento se iba a incendiar. Siguió embistiendo a Nelliel y la hizo llegar otra vez. Sintió su miembro siendo deliciosamente presionado, aceleró el ritmo, y finalmente también se corrió.
Los dos cuerpos estaban agotados, jadeantes. Grimmjow salió de ella, se quitó el condón y se acostó a su lado. Tardaron varios minutos en recuperar el aliento.
En cuanto a Grimmjow, había sido el mejor sexo de su vida. No recordaba haber actuado de esa forma con nadie más, como si no pudiera tener suficiente. Nelliel tuvo que admitir que también había sido el mejor hasta el momento. Usualmente los clientes la dejaban tomar el control pero se corrían antes que ella, rara vez lo disfrutaba. Con Grimmjow había sido diferente, era como si el peliazul hubiera puesto primero que nada su placer y después su propia satisfacción. Lo agradecía bastante.
–¿Estás bien? –le preguntó Grimmjow después de unos minutos.
–Excelente. Ha sido increíble.
Grimmjow sonrió complacido. No le preocupaba que una prostituta le mintiera para subirle el ego, su cuerpo había hablado por sí solo. Se giró hacia ella y acarició su brazo suavemente, para luego ir bajando poco a poco hacia su húmeda entrepierna. Él como hombre necesitaba un tiempo para recargar, pero ella todavía podía seguir. La acarició lentamente, esparciendo su humedad, presionando su clítoris, metiéndole un dedo y después otro para embestirla despacio, muy calmado, ya no tenía prisa, era el puro goce, se trataba de hacerla sentir bien.
Nelliel agarró su mano y cerró los ojos mientras Grimmjow la masturbaba, y lo que la tomó por sorpresa fue que volvió a besarla. Sus labios se movían contra los de ella, acariciando su lengua, mordiéndola suavemente, como un lento vals. Nelliel cerró las piernas en automático cuando sintió otro orgasmo y jadeó contra los labios de Grimmjow.
El peliazul sacó los dedos y volvió a recostarse al lado de ella.
–Gracias –Nelliel se sintió tonta al decirlo pero no se le ocurrió otra cosa.
Grimmjow soltó una risita. Nelliel actuaba muy extraño para ser una prostituta. Agradeciéndole y acurrucándose a su lado. La abrazó contra su pecho y poco a poco fue quedándose dormido.
Fin del flashback
Ichigo asintió.
–Entonces, en resumidas cuentas, usted y mi clienta tuvieron relaciones sexuales esa noche.
–Sí –afirmó Grimmjow, y vio cómo Nelliel desviaba la mirada.
–¿Fue consensuado?
–¿A qué se refiere con que fue consensuado? –repitió Grimmjow visiblemente molesto.
–¿No la forzó en ningún momento?
–Por supuesto que no.
–¿Está seguro? Toda historia tiene dos versiones –insistió Ichigo.
–Objeción –exclamó Ulquiorra.
–Ha lugar –concedió Aizen.
–Espero estar equivocado, abogado, porque de otro modo pensaría que está usted acusándome de algo –gruñó Grimmjow.
Ulquiorra le había advertido. Le había dicho que si iban a juicio y lo llamaban a declarar, le preguntarían sobre la noche previa al arresto. Tratarían de tergiversar los hechos y manipular sus palabras para hacerlo quedar mal. ¿Y por qué Nelliel no decía nada? Ella sabía que había sido consensuado, incluso le había confesado que había sido el mejor sexo que había tenido en años, ¡le había dado las gracias, con un carajo!
Ichigo se acercó a su maletín y sacó unas fotos. Fotos de un brazo, el brazo derecho de Grimmjow para ser más precisos, justo antes de que la doctora Rukia Kuchiki le suturara la herida.
–¿Puede decirnos qué es esto? –le preguntó Ichigo a Grimmjow después de haberle pasado una foto a Aizen y otra al jurado.
Grimmjow sintió que le hervía la sangre. Ya entendía por dónde iba aquel numerito.
–Sí, es mi brazo –respondió secamente.
–¿Puede decirnos lo que le pasó?
–Recibí un cuchillazo. Nada grave, sólo me dieron cinco puntos.
–¿Y quién le hizo semejante herida?
–La acusada, Nelliel.
–¿Bajo qué circunstancias?
–Fue antes de que la arrestara. La acusada quiso escapar y me cortó.
–¿Quiso escapar del arresto? ¿Está seguro que no trató de escapar de usted porque quería obligarla a tener relaciones sexuales sin su consentimiento y que le hizo esa herida en defensa propia?
–Objeción –exclamó Ulquiorra.
–Ha lugar –dijo Aizen fulminando a Ichigo con la mirada.
–Lo retiro –dijo Ichigo–. Detective, una pregunta más: ¿por qué, si usted estaba tan seguro de que mi clienta había cometido esos asesinatos, decidió de igual manera tener sexo "consensuado" con ella? ¿No era más fácil arrestarla y llevarla directo a la estación para interrogarla?
–Quite las comillas, abogado, fue sexo consensuado. Si no me cree puede preguntarle directamente a ella.
–Lo haré, detective, a su debido tiempo. Responda la pregunta, por favor.
Grimmjow lo fulminó con la mirada. Miró a Ulquiorra y percibió que éste negaba con la cabeza, tal vez advirtiéndole de que no dijera o hiciera algo estúpido.
–Estaba trabajando de encubierto y necesitaba sacarle información a una prostituta sobre los asesinatos. Lo hice para mantener mi fachada, no sé si sabe, pero cuando uno contrata a una prostituta no se limita a hablar con ella, podría levantar sospechas.
–No más preguntas, su Señoría –exclamó Ichigo.
–El testigo puede retirarse –indicó Aizen.
Ulquiorra se puso de pie.
–La fiscalía llama a la acusada, Nelliel Tu Odelschwanck, a declarar.
Grimmjow bajó del estrado y pasó junto a Nelliel. Sólo se miraron fijamente por un segundo y cada quien siguió su camino. Grimmjow regresó a la banca y Nelliel subió al estrado. Mientras prestaba juramento, Ulquiorra se acercó a Grimmjow y le susurró en el oído:
–Eso estuvo cerca. ¿En qué estabas pensando, Grimmjow?
Grimmjow negó con la cabeza.
–No estaba pensando.
–Por poco te acusan de violación.
–Ese imbécil sólo estaba alardeando, viendo si mordía el anzuelo.
Ulquiorra suspiró y se acercó a interrogar a Nelliel.
–Señorita Nelliel, ¿puede decirnos lo que pasó después de mantener relaciones sexuales con el detective Jaggerjaquez?
Continuará…
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