"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"
Capítulo 2
"EL PLAN"
(basado en una historia real)
Un par de meses habían pasado desde que Ryoga y Akane llegaron a Jabarovsk. El apartamento donde vivían era pequeño, pero por lo menos tenían un lugar cálido donde pasar la noche. A pesar de ser una ciudad donde abundaban personas de otras nacionalidades, como chinos y coreanos, la segregación por parte de los rusos era muy marcada y los grupos se mantenían siempre dentro de sus mismas etnias. No es que los japoneses siempre hubieran sido muy sociables, pero el ambiente distaba de ser acogedor; por ahora era un lugar tranquilo y con eso bastaba.
Ryoga se preparaba desde muy temprano para ir a trabajar. Conseguían arroz y comida japonesa en una tienda cercana y preparaban comida sencilla, quien se encargaba de eso era Ryoga, puesto que Akane nunca había sido buena para cocinar. Ella se empeñaba en intentarlo, pero su novio le sugería no hacerlo porque no podían darse el lujo de desperdiciar. La comida que hacía Akane terminaba siempre en la basura.
Akane se dedicaba a limpiar el pequeño apartamento de dos habitaciones, un baño completo y cocineta. No tenían muchos muebles, así que terminaba pronto y a diario salía a caminar por las calles cercanas. Con el frío viento que había, no se le antojaba mucho correr, pero creía que el ejercicio era siempre necesario. Al principio se aburría de muerte esperando a que dieran las cinco de la tarde para que llegara Ryoga. El hombre le consiguió un libro para aprender ruso y tuviera más en qué entretenerse, pero era bastante difícil.
Un día, Akane escuchó el llanto de un niño. Se dio cuenta de que sus vecinos habían dejado a su pequeño de seis años solo. Tocó la puerta y el niño apenas abrió sin quitar la cadena. Cuando Akane le preguntó por qué lloraba, le contó que recién habían llegado y sus padres aun no encontraban escuela para él. Akane sintió mucha pena por el pequeño y le ofreció una naranja que tenía en casa para que se distrajera un rato. Estuvo hablando con él, hasta que se dio la hora de la comida, fue entonces cuando la chica calentó su almuerzo y se quedó en el pasillo mientras el pequeño hacía lo mismo. Ambos compartieron "la mesa" hasta que horas más tarde, llegó la madre del pequeño.
—¡Kotaro! ¿estás bien? —la mujer apenas miró a Akane. Se veía preocupada por su hijo.
—¡Sí mamá! Akane san estuvo conmigo casi todo el tiempo. No abrí la puerta, como me dijiste.
—¡Oh! Lamento si mi hijo le causó una molestia —la mujer hizo una reverencia ante la chica.
—No ha sido ninguna. Lo escuché llorar y sentí mucha pena por él. Espero que pronto encuentren una escuela para Kotaro.
—Hemos estado buscando sin éxito, la mayoría tiene un horario distinto al de nuestro trabajo y no siento confianza de enviarlo solo. Aquí es muy diferente a Japón.
—Puedo llevarlo yo, si gusta —propuso Akane—, aún no se abren vacantes y en lo que me llaman, pudiera hacerle ese favor. Buscaría un camino seguro, para que él pueda hacerlo solo en adelante.
—¡¿De verdad haría eso?! Pero no tenemos cómo pagarle —la mujer estaba muy sorprendida. Sería una gran ayuda para ellos.
—No lo haría por dinero, creo que entre nosotros podemos ayudarnos. Si nuestras familias no están cerca, es una forma de solidarizarse. El terremoto nos afectó a todos y por eso estamos aquí; las consecuencias no terminan al día siguiente, por desgracia.
La mujer asintió. Lejos de casa, uno debía ayudar a otro si lo necesitaba —Se lo agradezco mucho, señorita…
—Tendo, Akane —sonrió la chica.
—Mi nombre es Yashida Ino. Hablaré con mi esposo esta noche, tal vez podamos inscribirlo a la escuela que está a unas calles.
—De acuerdo. Esperaré a que ustedes me indiquen los horarios y con todo gusto llevaré a Kotaro.
Ambas se despidieron con una reverencia. Tres días después, Akane se preparó para llevar a su pequeño vecino a la escuela.
Un par de familias que vivían en el mismo complejo, se enteraron de lo que hacía Akane y le preguntaron si también podía llevar a sus hijos. Akane aceptó gustosa y se encargaba de llevar a los cuatro niños a la escuela cuando sus padres ya se habían ido a trabajar. Iba con las mellizas Kiki y Kimi, un chico muy serio llamado Asa y Kotaro. Sus edades variaban por uno o dos años. Akane se divertía en el camino con los pleitos y juegos de los chicos, luego volvía a casa y regresaba por ellos en la salida.
En ocasiones, los padres de los chicos le pedían a Akane que cuidara de ellos durante unas horas los sábados. Fue cuando empezaron a pagarle trescientos rublos por hora. Fue algo muy bueno para Akane, puesto que Ryoga en ocasiones debía trabajar en sábado hasta muy tarde y así, ella ganaba algo de dinero.
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Ryoga se había convertido en un empleado necesario para la empresa. Hacía muy bien su trabajo y en ocasiones le encargaban revisar el trabajo de sus compañeros, situación que no le agradaba a la mayoría, sobre todo a los rusos, que pensaban que venía solo a quitarles su trabajo. No era muy querido. Hablaba más con sus compañeras de otros departamentos y con los del piso de contabilidad, porque siempre les resolvía sus problemas con los computadores. Estaba estipulado que ningún empleado podía recibir un aumento de sueldo hasta después del primer año, pero con Ryoga se hizo una excepción.
No se lo comentó a Akane, para él guardarse el dinero extra. A pesar de que la quería, solía desconfiar de ella con el dinero. Creía que era demasiado abierta y compartía mucho con los demás. Siempre regalaba frutas a los niños o les compraba un caramelo a la salida de la escuela y eso a él no le parecía. Habían tenido varias discusiones con respecto a eso, pero Akane no lo entendía. Ryoga le decía que no estaban para gastar de más ni alimentar niños ajenos, más aún cuando no le pagaban por llevarlos y traerlos a la escuela.
—Solo falta que alimentes a todos los vagabundos que hay por aquí —decía Ryoga.
—¿Cómo comparas a los niños con vagabundos? Son pequeños, se les antoja algo dulce después de un día largo.
—¡Pues que pidan dinero a sus padres! Ni que fueras la dueña de las compañías Klimov. Tuvieras tanto dinero para gastarlo en esos mocosos.
—Si tú das a otro, la vida te lo regresa —espetó Akane.
—Sí, ¡te lo regresa en deudas! Debemos todo esto y además hay que reunir dinero para sobrevivir. Los servicios aquí no son nada baratos.
—Te fijas en pequeñeces…
—¡No son pequeñeces Akane! Las deudas no se pagan con agradecimientos, como los de los vecinos.
—¿Qué tiene que me paguen con comida? A ti no te afecta, también comes.
—Me vendrían mejor los billetes.
—Ryoga, no seas tan insensible. Ellos también trabajan y hacen lo que pueden.
—Te ven la cara de tonta, eres demasiado ingenua —reclamó Ryoga a su novia, quien frunció el ceño, molesta, seguido de un puchero que hizo que sus ojos se cristalizaran.
—¡No me digas que te vas a poner a llorar por eso!
—Yo solo quiero ayudar…—la voz de Akane se quebró y Ryoga se llevó una mano a la frente. No le gustaba verla llorar.
—Mira, dejémoslo así. No es momento para discutir, solo te pido que seas más consciente del dinero. Vamos a cenar, el arroz ya debe estar listo.
Akane asintió, limpiando sus lágrimas. Ryoga a veces no la entendía y ella no lo entendía a él.
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Ranma salía del edificio por la puerta principal. En ocasiones prefería moverse entre las oficinas para ver el ambiente que se generaba en ciertos días. Cuando se quedaba trabajando hasta tarde, salía por el ascensor particular al cual solo él tenía acceso y se dirigía al estacionamiento para manejar su auto, la mayor parte de las veces, seguido por un guardaespaldas.
Siempre causaba tensión el verlo caminar por el corporativo. Alto, moreno, con el cabello negro, atado en una trenza. Sus intensos ojos azules eran objeto de cuchicheos entre las empleadas y su semblante serio imponía respeto. Muy pocos se atrevían a dirigirle la palabra.
Ese día, pidió que le llevaran el auto a la calle. Shinnosuke estaba en la ciudad y habían quedado de comer en un restaurante exclusivo. En cuanto cruzó la puerta del corporativo, Ranma fue saludado por el portero, un anciano japonés de más de ochenta años: —Que tenga buena tarde, señor Saotome —dijo, haciendo apenas una reverencia con la cabeza.
—Gracias, señor Matsumoto. Le deseo lo mismo —respondió Ranma en perfecto japonés. Su madre lo había obligado a aprenderlo desde que era un niño; las conversaciones con ella siempre habían sido en ese idioma, en honor a su padre. Solo hablaba ruso con sus colegas de negocios y cuando su abuelo estaba vivo, su madre lo forzaba a responder a éste siempre en japonés, puesto que él también lo había aprendido cuando conoció a su abuela. Para Nodoka era imperativo recordarle al viejo Klimov el origen de su nieto, a quien no le quedaba más remedio que aceptarlo y escuchar las respuestas de Ranma en ese idioma.
—Ya mismo viene el chofer. Hoy hará un día soleado —dijo el portero. Ranma solo asintió y se alejó lo suficiente para mirar su móvil. Era un hombre muy ocupado.
Ryoga Hibiki salió en ese momento. El señor Matsumoto lo saludó, era su costumbre con cada empleado —Buena tarde, Hibiki.
—Buena tarde, Matsumoto. Voy a comer aquí cerca.
—Bien.
—¡Ryoga! —se escuchó una voz a lo lejos. Era Akane; venía corriendo con un bento en las manos. Estaba tan concentrada en llegar hasta Ryoga, que pasó rozando la espalda de Ranma, quien se giró un poco al sentir el leve movimiento. La vio de espaldas, de abajo hacia arriba. Una chica menuda, con piernas delgadas y bien torneadas, menos mal que empezaba el verano, la falda corta le lucía muy bien; sus redondas caderas enmarcaban su cintura diminuta, siguiendo su espalda y hombros angostos. De ahí, su cuello parecía alargarse gracias a su melena corta de intenso color negro. Su piel era tan blanca que parecía de porcelana; parecía una gacela moviéndose con gracia. Viéndola bien, no poseía grandes atributos, era una mujer muy simple. Ranma había salido con supermodelos que distaban mucho de la chica que miraba en ese momento; grandes pechos, cuerpos llenos de curvas esculpidos por expertos cirujanos. La diferencia era tal que no podían compararse.
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La chica llegó casi sin aire hasta su prometido —En la mañana vi que no llevabas tu almuerzo. Como no había nada, te preparé unos onigiris.
Ryoga fingió sorpresa —Eh…sí, es que salí muy temprano. No te hubieras molestado en hacerlo.
—Pero ibas a quedarte muchas horas sin comer y no pagan hasta la próxima semana, además que…
Ryoga la interrumpió —Akane, te lo agradezco, pero…sabes lo que pienso de que vengas por aquí.
—Sí, ya sé que no debo molestarte en el trabajo a menos que sea una emergencia, pero esta era una —dijo la chica sonriendo.
Mientras tanto, Ranma observaba de reojo la escena. Aunque no lo pareciera, le gustaba estar informado de la vida de sus empleados cercanos.
Ryoga enarcó una ceja, parecía molesto —Te he dicho que no salgas de casa sola, hay muchos rusos en esta zona y pueden decirte algo.
Akane se cohibió un poco —Lo siento. Oye, ¿recuerdas el restaurante que vimos el otro día? Tienen karaoke los jueves por la noche. Podríamos ir a cenar y…
Ryoga entornó los ojos —Cielo, sabes que no podemos hacer eso ahora. A pesar de que me paguen, no tendría suficiente para la renta y el ahorro.
Akane bajó la vista, decepcionada, pero su semblante cambió en cuanto tuvo una idea —Esta noche cuidaré a los hijos de la señora Tanaka, con eso y unos rublos que tengo podemos ir ¿qué te parece?
Ryoga entornó los ojos, no tenía más remedio —De acuerdo, mañana iremos. Ahora vete, que tengo que volver al trabajo.
—¡Sí! Hasta la tarde —besó a su prometido en la mejilla y salió corriendo sonriente, como una chiquilla. A Ranma le pareció un gesto muy gracioso. La miró de frente, sus grandes ojos color café, parecían sonreír chispeantes, su nariz delicada y su boca pequeña, con unos perfectos labios delineados. Era una mujer muy sencilla, bonita, pero nada que llamara tanto la atención, por lo menos no a otros, pero a él le había interesado y mucho.
Lo que le sorprendió, fue lo que hizo Ryoga en cuanto Akane se dio la vuelta. Se acercó a un cesto de basura cercano y tiró el recipiente con la comida.
—¿Por qué haces eso Hibiki? Deberías agradecer que tu novia te trae la comida —dijo Matsumoto.
—Solo cuido de mi integridad, Matsumoto. Akane cocina horrible.
—¿Tanto así?
—Sí, compadezco a los insectos que se acerquen a esto. Seguro morirán.
—Siendo así, deberías solo desechar la comida, no el recipiente.
—Le diré que lo perdí. No le importará.
En eso, Akari, la recepcionista, salía por la puerta —¡Hola Ryoga! ¿vas a comer?
—¡Sí! Si tú también vas, podemos ir juntos, voy aquí cerca. —a Ryoga se le daban muy bien los dotes de conquistador.
—He quedado con unas compañeras del piso de recursos humanos, pero si quieres podemos tomar un café en el receso de la tarde.
—¡Claro! te veo entonces.
—¡Hasta pronto! —se despidió la chica y se fue.
—No deberías coquetear con otras chicas cuando tienes novia —dijo Matsumoto a Ryoga, cuando Akari estuvo suficientemente lejos.
—Bah, no pasa nada. No hago nada malo por tomar café con una compañera de trabajo. Además, hay que aprovechar las oportunidades.
—Tu novia parece ser una buena chica, no deberías hacerle eso.
—Es un ángel. Hace y cree en todo lo que yo le digo, siempre lo ha hecho, así que, si me disculpas Matsumoto, métete en tus asuntos que yo no me meto en los tuyos.
—Espero que un día no te arrepientas, Hibiki.
—Ya eres muy viejo para entender estas cosas; los tiempos han cambiado —dijo Ryoga con sorna —Me voy ahora que tengo hambre.
Mastumoto negó con la cabeza, mientras observaba con desdén alejarse a Ryoga.
—¿Quién es ese tipo, Matsumoto? —preguntó Ranma, acercándose. El portero se estremeció. Había olvidado por completo que seguía ahí.
—E-es un chico del departamento de sistemas, Hibiki Ryoga, llegó hace un par de meses. El muy miserable engaña a su novia. Pobre chica, ella cree en todo lo que él le dice.
Ranma miró hacia donde iba Ryoga, ya se había alejado bastante. Una media sonrisa con aire siniestro surgió de los labios de Ranma. Marcó una tecla de su celular y de inmediato le respondieron —Olga, quiero el expediente de Hibiki Ryoga y abra un archivo para investigación. Gracias.
Al llegar el auto, Ranma subió a éste. Tenía el plan perfecto, y por supuesto iba a funcionar. Se lo contaría a Shinnosuke, que estaría muy emocionado en ayudarle a detallar todo.
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Después de que les sirvieran un digestivo, Ranma comenzó a contarle a Shinnosuke su plan.
—¡Por fin te decidiste! ¿Quién es la afortunada? —preguntó curioso Shinnosuke
—No la conoces, acabo de verla antes de venir.
—¿Qué? ¿Es una mujer de la calle? Ranma…
—¡No! Sabes que jamás he hecho eso. Es la novia de un empleado.
Shinnosuke sonrió —¡Ah! ¡Los gatos vamos a jugar con los ratones!
—Algo así. Ese tal Hibiki está distraído viendo a otras mujeres. Será fácil quitársela.
—¿Y cómo lo harás?
—Muy fácil. Le ofreceré dinero.
—¡Pero qué manera de hacerlo! ¡Jamás se me habría ocurrido, viniendo de ti! —dijo Shinnosuke con sarcasmo.
—Como si tú nunca lo hubieras hecho. Sabes bien cómo se maneja todo, el dinero mueve al mundo y yo tengo suficiente para darle las vueltas que quiera.
—¿Crees que aceptará? Si es japonés tal vez sea difícil convencerlo, con esos asuntos del honor que les enseñan desde el jardín de niños.
—Tu padre es cien por ciento japonés y mira lo que le ha salido. Fuiste el de la idea de la apuesta.
Shinnosuke rio —Pero soy hijo de una rusa y no estudié en Japón. Algo aprendí de ambas culturas, así como tú.
—Se me olvidaba ese detalle. —Ranma se sirvió un trago de vodka y le ofreció uno a Shinnosuke, quien lo aceptó.
—¿Qué crees que opine la chica? Porque una cosa es lo que quiera el tipo y otra, lo que decida ella. Las mujeres japonesas son complicadas.
—Al parecer, es una mujer manipulable, por eso la elegí. Hará lo que se le ordene hasta cumplir el plazo. Soy un hombre demasiado ocupado para aguantar las exigencias de un matrimonio. Usaré solo lo que me convenga.
Shinnosuke se quedó callado unos cuantos segundos, meditando lo que le decía su amigo — Puede que tengas razón. No te imagino a diario en todos los tabloides del brazo de Shampoo y sus amigos. Exigiéndote sexo diario, vestida de forma atrevida, con esas curvas…
—¿Ya te acostaste con ella? —preguntó Ranma.
—No. Pero eso no quiere decir que no me guste. Tiene lo suyo, pero se ha metido con media Rusia y toda China. Yo paso…y ahora dime, ¿qué tal está esa japonesa?
—La verdad, no la vi tan bien —Ranma fijó su vista en el vaso con vodka.
—¡Mentira! A estas horas de seguro ya tienes una cámara dentro de su apartamento. No te fijas en nadie que no tenga algo que te guste.
—Precisamente por eso, me fijé en esa mujer, o más bien, decidí que sería mi esposa. Es una mujer demasiado…japonesa. Simple para vestir, no es fea, pero tampoco es una belleza, algo plana.
—¿Plana? —Shinnosuke arqueó una ceja. Pensó que su amigo se había vuelto loco.
—Si la comparo con las rusas, pues…
—¡Es que no puedes comparar una rusa con una japonesa! Tienes que hacerlo con una compatriota, por ejemplo ¿recuerdas a Ukyo?
—¿Ukyo?
—¡Ukyo "Pechos" Kuonji! Estuvo con nosotros toda la universidad, saliste con ella un par de veces. Ella es japonesa y tiene unos senos… —Shinnosuke hizo un gesto con sus manos, como si tomara dos grandes objetos redondos en cada una de ellas.
—Eh…tal vez si veo su foto me acuerdo —Ranma se llevó una mano a la barbilla, intentando recordar.
—¡Decía que eras el amor de su vida! Cocinaba muy bien.
—¡Ah, la de los okonomiyakis! Hace años que no como unos. La próxima vez que vaya a Japón vamos a un restaurante de esos; los que hacen aquí no saben igual.
—Ranma, concéntrate en lo que hablamos, ¡la chica!
—Sí, sí. Bien, cuando ella acepte, le daré ciertos beneficios que se merece por ser la esposa de Ranma Saotome. Se la puede pasar así todo el año, la idea es que no me moleste.
—¿Y si no acepta?
Ranma resopló, dejando salir aquella media sonrisa arrogante que lo caracterizaba —¿Crees que una mujer rechazaría lujos, vestidos de diseñador, cirugías estéticas y toda esa cantidad de cosas que todas mueren por tener?
—Si dices que es tan sencilla… te recuerdo que nunca has salido con una mujer de esa clase.
—Las mujeres son mujeres, solo hay que darles obsequios y ya está —dijo Ranma muy convencido.
Shinnosuke asintió dubitativo, Ranma no era una persona a la que se le pudiera dar la contraria, se ponía fúrico y no tenía ganas de discutir con él. —¿Y cuál es tu plan?
—Ese es precisamente el detalle con el que me tienes que ayudar, a ti que se te da tan bien la comunicación y las relaciones con la gente. Quiero que lances lo de la apuesta como un rumor. Tiene que saberlo todo el mundo, pero antes de que se entere la prensa, debe saberlo Hibiki. Yo me encargaré de él; ya lo estoy investigando. Me ganaré su confianza y cuando sea el momento, le haré mi propuesta. Estará tan comprometido que le será muy difícil negarse, y si lo hace, le ofreceré más dinero. Listo, me quedo con la mujer.
—¿Y qué harás con ella?
—Aún no estoy muy seguro. Después de que firme, veré que tanto me sirve.
—¿Te acostarás con ella?
—¿Por qué para ti todo gira en torno a coger? —Shinnosuke no había cambiado mucho su forma de ser desde que eran adolescentes. Parecía no haber madurado nunca y Ranma se cuestionaba siempre que se comportara como si tuviera dieciséis años.
—Es la sal de la vida. Además, no te hagas el santo, que siempre terminas en lo mismo.
—No. Yo no me acuesto con cualquiera, tú eres el que hace eso.
—Tengo mis motivos, llevo la cuenta.
—¿Para qué?
—Quiero tener algo que contar a mis nietos.
—Algo como que su abuelo formó un gran imperio bancario, viajó por todo el mundo haciendo negocios, era reconocido de manera internacional y se cogió dos mil mujeres en su juventud.
—Ahora que lo dices así, no han sido tantas —dijo Shinnosuke, pensativo.
Ranma exhaló con fastidio mientras se levantaba de la mesa —Shinnosuke, busca hacer algo productivo con tu vida. Haz más dinero, compra un país, haz donaciones y justifica impuestos, no sé.
—Nuestra vida es aburrida, Ranma. Solo trato de divertirme y que tú también lo hagas. Mira hasta donde hemos llegado con esta apuesta; dime si no te estás divirtiendo.
Ranma lo pensó mejor, hacía mucho que su rutina no cambiaba y ahora tenía algo nuevo entre manos que le demostraría a su amigo lo que era ser siempre el vencedor —Tienes razón. Esto aún no empieza y ya estoy pensando en la cara de idiota que pondrá Hibiki cuando le quite a su mujer.
—No sería la primera vez que le quitas una mujer a alguien —dijo Shinnosuke.
—Es cierto, pero esta vez, es diferente. Voy a quitarle la mujer a un hombre, para hacerla mi esposa. Te apuesto a que ni siquiera se lo imagina.
—De acuerdo, entonces, que comience el juego. Voy a llamar a alguien que de seguro se va a interesar en esto.
—¿A quién?
—Déjamelo a mí. —Shinnosuke sonrió a su amigo, mientras se encaminaban a la puerta del exclusivo restaurante —Te ayudo porque eres mi mejor amigo y quiero darte algo de ventaja, pero sé que al final, yo ganaré la apuesta de alguna forma.
—Eso lo veremos —respondió Ranma con una media sonrisa. Nadie vencía a Ranma Saotome.
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¡HOLA DE NUEVO! Gracias por leer hasta aquí, espero que les siga interesando la historia.
Aclaro que este capítulo fue revisado y comentado en conjunto con mis beta readers pero NO en correcciones gramaticales y similares, por lo que ofrezco mis disculpas a Sakura Saotome y Sailordancer 7 mis betas maravillosas con cinceles de ángeles del cielo. Ojalá no me saquen las katanas por mis faltas. Estoy tratando de reivindicarme y estudiar como ya me lo ha pedido Sakura para tener menos errores ¡Perdones anticipados mi niña!
Para que se den una idea de lo importante que es la revisión, podemos estar haciendo cambios hasta más de tres veces hasta que la idea queda pulida. Así que todo es gracias a ellas que sin su apoyo sería un caos ¡Las quiero a ambas! Son parte de mi conciencia.
Y bien, tal parece que les gustó el primer capítulo, y espero que los siguientes también. Sé que es corto, pero es la manera de iniciar para que se vayan captando las ideas principales, después la historia se va extendiendo.
Les agradezco los reviews. Ya hay un lector o lectora "Guest" conocedor del idioma ruso (probablemente el follower sea de dicha nacionalidad) que ha comentado sobre los términos rusos y lo que se ha descrito en el fic. Algunas cosas a las que sí atina la historia y otras que obviamente, y a pesar de que hago una investigación previa, no quedan como son en la realidad. Por ejemplo, el asunto del apellido Klimov. Elegí un nombre al azar y resulta que, sí hay una familia de millonarios de otra industria, pero bueno, solo aclarar que no me refiero a ellos. Traté de hacer un match con el adinerado de la historia original y su rubro, pero a fin de cuentas todo es ficción. Y pido también disculpas si algo no cuadra, trato de investigar antes y hacerlo lo mejor posible, me esforzaré más. ¡Muchas gracias por leer!
Andy-Saotome-Tendo, Juany Rdz, Nikita Shinoda, Jhon07, Tear Hidden, A.R. Tendo, azzulaprincess, Bondo Murasaki, Ranma84, Lu chan87, ilusion29, Anahy Ruz, paulayjoaqui, Benani0125, Yeka453, Sakura Saotome, Maryconchita, Bonchi, Guest, nancyricoleon, Cynthiagurud, hinatacris, Gwen Olvera.
Gracias infinitas por leer, les advierto que habrá mucho drama. Como se darán cuenta, Ryoga y Akane están juntos y la historia irá variando. Me da gusto leer a mis lectores de siempre que espero su review con ansias, muchos que me leyeron desde mi primer fic, "El Circo" y que ahora vuelven a hacer presencia, ¡así como los nuevos! Bienvenidos a mi mundo, les advierto que aquí habrá comedia y drama a montones, y les aseguro que les gustará. Les recuerdo a todos que todas mis historias están disponibles en Fanfiction y solo "Vainilla" en Wattpad, por ahora. Esta es mi fic número ocho y eso me gusta porque es mi número favorito.
Mis agradecimientos a mis Locas por el dios griego, siempre al pie del cañón, siempre al pendiente, ¡las adoro! y sin ustedes esto jamás habría salido a la luz. Gracias por estar cada día.
Lean "Poderosa" de mi hija virtual Hana Note y síganla en sus redes, hace unos fanarts preciosos, al igual que Sakura Saotome, una de mis beta reader.
Trato de actualizar en lo posible, pero el trabajo me mantiene muy ocupada. He tratado de organizarme mejor y darme tiempo para escribir. Les aviso que el tercer capítulo no saldrá si no es revisado por mis betas, así que espero no tardar demasiado, para que no se desesperen. Recuerden que siempre termino mis historias, hasta ahora todas están completas a excepción de ésta que sigue en desarrollo ¿ya las leyeron todas? Me lo cuentan en mi Facebook de Susy Chantilly. Compartan y recomienden el fic si les gustó y si no, también.
Los leo muy pronto.
Susy Chantilly.
