Capitulo 2

Visita Inesperada

El hombre bostezó sin molestarse en cubrir su boca.

—Jefe, te lo ruego, hay otros tres detectives aquí que pueden hacer este mismo trabajo —la quejosa voz de Harry Goodman cruzó la comisaría hasta los oídos del detective Yoshida, quien suspiró con cansancio y se giró hacia su compañero; Yoshida, como casi todos los demás en la comisaría, tenía ojeras oscuras debajo de sus ojos, la piel pálida, con arrugas que no estaban ahí hace unos días, el agotamiento estaba escrito en su cara, sin embargo, le sonrió a Harry con paciencia y entendimiento.

—Lo sé Harry, creo que luego de hoy las cosas comenzarán a calmarse, todos necesitamos un descanso.

—Si tengo que llenar más papeleo creo que tendré un edema —respondió Harry, lanzando la cabeza hacia atrás; a su lado, Pikachu empujaba un fajo de papeles y carpetas mucho más grande que él con sus pequeñas manos hacia una esquina del escritorio, señalando los reportes que su compañero había finalizado, acabado esto, Pikachu se dejó caer de espaldas con un lastimero "Piiiika".

—Siempre fuiste mejor en el campo—dijo Yoshida caminando hasta el escritorio de Harry, seguido de cerca por Snubbull, que también lucía tan agotado como su compañero, pero se mantenía tercamente cerca de él. Harry suspiró.

—Soy más útil allá afuera —dijo acariciando las peludas orejas de Pikachu; escuchó murmullos y levantó la vista a tiempo para ver a varios detectives junto a sus respectivos pokemons lanzarle miradas para nada discretas, algunos se asomaban desde detrás de sus computadoras para luego volver a fingir que estaban trabajando, Yoshida siguió su mirada al tiempo que Harry resoplaba de mala gana.

—Ya sé que soy el mejor de la comisaría, pero me gustaría que pararan ya, es ridículo— dijo con sarcasmo.

—Creímos que te habíamos perdido Harry —explicó Yoshida con calma—, todos aquí te respetan, te aprecian, y de pronto no solo creíamos que estabas muerto, sino que resultó que estabas vivo y con una historia muy fascinante que contar, debo decir.

Harry hizo una mueca. Por más que lo había intentado, la historia de lo que le había ocurrido se había esparcido como pólvora por toda la comisaría, incluyendo, para su mayor desgracia, la parte que envolvía a Mewtwo.

Durante los primeros días luego de su regreso las preguntas habían caído sobre él sin piedad. Al principio Harry disfrutó de buena gana de la atención extra con su humor usual, pero las cosas cambiaron cuando algunos de sus colegas comenzaron a preguntarle sobre ese pokemon desconocido que Howard Clifford había usado para atacar Ryme City y que se sabía era el responsable de que él terminara en el cuerpo de Pikachu; Harry no sabía bien que responder, no cuando había aprendido la trágica historia del pokemon más poderoso del mundo. Al principio había creído que se trataba de un pokemon más, uno extremadamente raro, pero aun así uno más; como un necio había creído las historias de Howard y la Doctora Laurent acerca de querer estudiar a Mewtwo para "ayudar a los pokemons y a la humanidad", él se los había entregado en bandeja de plata. Luego…luego había descubierto la verdad escondida entre los archivos del laboratorio junto con los de la Doctora Laurent, la verdad no solo acerca de lo que ella junto con su equipo estaba haciendo, sino la verdad sobre la creación de Mewtwo. Había sido un experimento creado únicamente porque otro montón de científicos había querido jugar a ser Dios con cosas que no entendían y condenarlo a vivir como un arma. Harry se había sentido terriblemente culpable, especialmente después de ver la mirada en el pokemon legendario mientras flotaba prisionero en aquel enorme tanque, el día en que él y Pikachu se habían infiltrado en las instalaciones de PCL para liberarlo; el mismo Mewtwo había expresado un claro deseo de que lo dejaran solo antes de desaparecer luego de restaurar a los ciudadanos a sus cuerpos originales.

Y por esa razón, el detective se sentía incómodo con las incesantes preguntas de los demás, no quería revelarles algo que alguien pudiera usar para localizar a Mewtwo, a pesar de que no tenía la menor idea de donde podría estar, y era mucho mejor así; Harry solo podía esperar que el pokemon pudiera encontrar paz en algún sitio lejos de los humanos.

—Ya todos saben lo que pasó, no hacen falta más preguntas, ya he dicho que no recuerdo mucho de cuando estaba atrapado en Pikachu.

—Pika— dijo su compañero, como queriendo confirmar sus palabras.

El teniente Yoshida lo miró por un instante para luego asentir con solemnidad.

—Lo entiendo—dijo en voz baja y Harry tuvo la impresión de que se refería a algo más, pero no tuvo tiempo de responder antes de que Yoshida diera media vuelta hacia su oficina, pero Harry no quería dejarlo ir de esa manera.

—Hey jefe, ¿Quieres tomar una cerveza después de esto? —llamó en voz alta. Yoshida se giró hacia él.

—Podrá ser en otra ocasión Harry, mi esposa me matará si llego muy tarde otra vez, deberías pasar tiempo con Tim, le está yendo bastante bien hasta ahora.

Harry no pudo evitar sonreír y sentir una punzada de orgullo, quizás el teniente tenía razón, apenas tenía tiempo de ver a su hijo estos días, quizás podían ir a ese café que estaba frente al apartamento. Pikachu levantó las orejas, colocándose a cuatro patas sobre el escritorio.

— ¡Pika pika!

Harry soltó una corta risa, acariciando la cabeza del pokemon.

—Lo esperaremos hasta que salga, lo invitaremos a cenar, ¿Te parece?

— Pikachu!


Tim caminó hasta el vestíbulo de la academia, que ya se encontraba bastante vació a esas horas, frotándose los oídos, estaba profundamente agotado, los entrenamientos se estaban volviendo cada vez más difíciles; aunque estaba sobresaliendo en el área académica, las lecciones en el campo lo dejaban profundamente cansado, dolorido, solo con ganas de simplemente arrastrarse por la pista para correr, no le iba mucho mejor en el combate cuerpo a cuerpo y su entrenador no estaba para nada complacido con sus resultados. Tim suspiró, iba a tener hematomas por al menos una semana más.

Abrió las puertas para salir hacia el frío de la noche, dentro de poco sería Diciembre, debía comprar un buen abrigo de invierno en cuanto tuviera la oportunidad. El muchacho sacudió las manos, a punto de emprender el camino a casa cuando distinguió una forma amarilla muy familiar a unos metros de él; el Pikachu de su padre le saludaba desde el capó del auto mientras Harry se apoyaba con calma junto a la puerta del copiloto con una mano en el bolsillo, su gorra y su chaqueta negra. Harry le sonrió, levantando una mano en forma de saludo. Aún sorprendido, Tim caminó hacia su padre, una sonrisa asomando a su rostro.

— ¿Papá? ¿Qué haces por aquí?

—Bueno, pensaba que podríamos ir a tomar un café, esta semana ha sido horrible para ambos y nos merecemos un descanso, ¿no crees? —respondió Harry encogiéndose de hombros, aunque Tim podía ver el brillo tímido en sus ojos, como lo veía muchas de las veces que hablaba con su padre, para él la relación seguía sintiéndose muy nueva.

—La verdad es que me vendría muy bien— concordó imitando el gesto de su padre.

Mientras ambos conversaban al tiempo que subían al auto, Pikachu giró la cabeza hacia la línea de árboles que rodeaba la academia de policía, el pequeño pokemon olfateó algo en el aire provocando que sus orejas se levantaran al instante, su rostro adoptando una expresión de sorpresa.

— ¿Pi? ¡Pikachu!—gritó el pokemon al aire.

—Pikachu ya nos vamos, sube—dijo Harry sin notar el comportamiento de su compañero. Pikachu miró al humano, luego hacia los árboles y nuevamente a Harry, al parecer indeciso sobre algo, pero finalmente el pequeño ratón obedeció, subiendo al asiento trasero del vehículo, que se puso en marcha unos segundos después, sin embargo, Pikachu asomó la cabeza por la ventana hacia el mismo punto. Una sombra se movió entre los árboles.

/

Tim y su padre pisaron el apartamento cerca de las dos de la mañana, a ninguno de los dos parecía impórtale que debían levantarse temprano al día siguiente, pero para entonces ya sería viernes, cosa que Tim escogió verla como consuelo. Los tres dieron tumbos por el vestíbulo mientras Tim encendía las luces y se quitaba la chaqueta; Pikachu se subió al escritorio de Harry con un bostezo.

—Creo que tomé suficiente café para una vida —dijo Harry trastabillando hacia la cocina para servirse el vaso de agua más grande que tenía.

—Creo que tendré que llevarte a rehabilitación —respondió Tim recostándose del sofá.

—Disculpa, puedo renunciar en cualquier momento.

—Ajá, ya he escuchado eso antes —dijo el hijo encendiendo el televisor. Sin previo aviso, el aparato se apagó, así como todas las luces del apartamento, dejando como única fuente de iluminación la luz que llegaba de los avisos de neón fuera del lugar, aunque extrañamente, estos también parecían haber perdido su brillo habitual. Tim abandonó el sofá y se puso en pie, mirando alrededor.

— ¿Papá? ¿Se quemó un fusible o algo?

—Ni idea chico, nunca he tenido una falla así, tampoco en el edificio—escuchó decir a su padre, percibiendo como el cansancio había dejado su voz por completo. El detective encendió la linterna de su celular, caminando hacia él cuando un sonido los sobresaltó a ambos: Pikachu se había levantado en dos patas en toda su altura, su pelo completamente erizado, orejas en punta y la mirada en un punto más allá de los dos humanos.

— ¡Pika Pika! —exclamó con fuerza, Tim percibió que no era un sonido de alarma, más bien el pokemon parecía estar hablando con alguien.

— Pikachu, ¿Qué pasa? —preguntó su padre, el tono de voz se había transformado, ahora era un detective investigando un posible peligro, su mandíbula estaba tensa al tiempo que levantaba el teléfono en alto. Antes de que Tim pudiera decir algo, los tres escucharon una voz, una voz grave, fuerte, que emitía un poderoso eco, resonó dentro de sus cabezas con fuerza, apartando cualquier otro pensamiento. Tim tardó solo unos segundos en reconocerla pero cuando lo hizo, se dio la vuelta tan rápido como su cuerpo se lo permitió; a su lado, Harry hizo lo mismo, apuntando el celular hacia el pasillo. Ahí, en la entrada, una figura de dos metros de altura se alzaba ante ellos, la linterna reveló la piel gris, tan pálida que casi parecía traslucida, las gruesas, fuertes piernas, largos brazos con tres dedos en cada mano, la enorme cola púrpura balanceándose lentamente de un lado a otro en el limitado espacio disponible y, por último, los ojos, grandes de color gris, mirándolos fijamente.

—"Harry Goodman, Tim."

— ¡Pi!

Tim abrió la boca, pero fue su padre quien habló primero.

— ¡¿Mewtwo?!

/

Tim estaba de regreso al sofá, su pie derecho no dejaba de moverse; a su lado, el compañero pokemon de su padre se inclinaba hacia adelante con una especie de fascinación escrita en el rostro que quizás no era para sorprenderse, tomando en cuenta el invitado sorpresa que tenían. Harry estaba de pie, se había rehusado a sentarse, ahora mirando al pokemon legendario con una rara mezcla de confusión, alivio y temor.

— ¿Cómo entraste al…? Sabes que, no respondas eso, ¿Qué demonios haces aquí? Fuiste tú el que apagó las luces ¿no?

Mewtwo, completamente impávido, asintió en su dirección.

—"No deseo permitir que nadie más me vea o sepa que estoy aquí Harry Goodman, me disculpo por la inconveniencia"—les habló el legendario a través de su telepatía.

—Pensamos que te habías marchado a algún sitio lejos de la ciudad, lejos de los humanos —dijo Tim, apoyando los antebrazos en las rodillas e inclinándose hacia adelante, la presencia de Mewtwo en aquel apartamento resultaba totalmente irreal, casi perturbante, como si ambas cosas no pertenecieran al mismo universo. Mewtwo se giró hacia él y Tim sintió el peso de su mirada.

—"Sí, eso hice, viajé hasta lo profundo de un bosque lejos de Ryme City, tomé refugio en una cueva para recuperar fuerzas, sanar mi mente, logré hacerlo por un tiempo, hasta que me encontraron."

— ¿Te encontraron? ¿Quiénes? —preguntó Harry. Mewtwo elevó una mano hacia ambos, en un segundo imágenes comenzaron a aparecer en la mente de Tim, recuerdos que no eran suyos. Mewtwo les reveló lo que había sucedido a través de sus memorias; su despertar en la cueva, la presencia de los humanos en el bosque, sus claras intenciones de capturarlo, más el escape de Mewtwo luego de haber inmovilizado sus fuerzas y de que le hubieran disparado un fuerte tranquilizante. Tim no pudo evitar sorprenderse con la fuerza del pokemon, con el alcance de su poder psíquico. Cuando este acabó, un silencio se hizo sobre la sala, interrumpido únicamente por los sonidos amortiguados que provenían de la calle. Harry fruncía el ceño con gesto pensativo.

— ¿No sabes quiénes son? Podría tratarse de algunos secuaces de Howard —preguntó Tim. Mewtwo negó con la cabeza.

—"No, no lo son, su equipo era muy diferente al de Howard Clifford, más avanzado, eran mucho más organizados, determinados, pero a pesar de que no pude acceder a sus pensamientos pude sentir sus emociones."

— ¿Y qué es eso de que no pudiste leer sus pensamientos? Eres Mewtwo, ninguna mente está lejos de tu alcance—dijo Harry.

—"Yo también lo creía, pero quizás la tecnología humana haya avanzado mucho más de lo que esperaba, es posible que alguien haya ideado un método para bloquear mis poderes" —explicó Mewtwo, Tim pudo notar que, aunque el tono había sido cuidadosamente neutral, la mirada de la criatura le decía que esa posibilidad le resultaba absolutamente incómoda cuando menos, pero ¿Cómo era posible? Tim expresó la pregunta en voz alta a sus tres acompañantes.

—La verdad es que no es tan imposible Tim —dijo su padre con las manos en la cintura, elevó la mirada hacia Mewtwo—. Pero lo que no entiendo es porque has recorrido todo este camino hasta aquí para mostrarnos esto.

Mewtwo tardó unos momentos en responder, como si dudara.

—"Creo que podrías ayudarme a descubrir quienes son."

— ¿Y eso lo dices por…?

—"Solo pude obtener una breve imagen de la mente de uno de los humanos antes de que me atacaran, no me acercaré a ellos para darles la oportunidad de capturarme, pero antes de marcharme encontré esto" —Mewtwo extendió una de sus manos hacia Harry dejando caer algo en ella, el padre de Tim lo inspeccionó y este se levantó del sofá para verlo mejor: era un pedazo de tela gris rasgada, parecía ser de las que se usaban para confeccionar uniformes. Una letra S estaba bordada en hilo negro y rojo sobre la tela.

— ¿Lo habías visto antes?—preguntó Tim.

—No puedo estar seguro —respondió Harry, quién levantó la vista hacia el pokemon legendario, sosteniéndole la mirada unos instantes.

—Bien, te doy mi palabra de que haré lo posible para ayudar—contestó el detective finalmente, Mewtwo asintió con lentitud, su mirada suavizándose un poco.

—"Te lo agradezco, Harry Goodman."

—Solo Harry está bien, puedo empezar mañana luego del trabajo, no creo serte de mucha ayuda a las dos de la mañana.

Mewtwo asintió nuevamente.

— ¿Te quedarás aquí?—preguntó Tim, causando que tanto Harry como Mewtwo le miraran. Pikachu, hasta ahora silencioso, saltó del sofá hacia el pokemon más alto, apoyando ambas patas delanteras sobre la pierna de Mewtwo con insistencia.

—"No quiero ocasionar más molestias de las necesarias"—explicó Mewtwo respondiendo a los sonidos de Pikachu.

—Ey, no lo haces, puedes quedarte aquí el tiempo que necesites, no puedo ofrecerte mucho espacio pero es un lugar seguro, nadie aquí va a capturarte—dijo Harry, esta ultima oración pareció tener algún efecto en el legendario, quién, después de unos segundos bajó la vista al suelo, dándole las gracias.

La conversación terminó allí, lo siguiente que Tim supo fue que se hallaba en su cama, envuelto en pijama, la oscuridad rodeándole completamente. Harry había revuelto el closet de su habitación para luego emerger de él con algunas sábanas y almohadas para el recién llegado, colocándolas en el sofá e insistiéndole en que podía ponerse cómodo, aunque lo último que Tim vio fue a la criatura de pie frente a la ventana, completamente inmóvil y con la expresión en blanco. Esa imagen acompañó a Tim mientras sus ojos se cerraban con pesadez.


El día amaneció frío y nublado, el sol luchando por salir de detrás de un grueso banco de nubes. La pantalla de su celular se iluminó y el aparato comenzó a vibrar, indicando que eran las cinco de la mañana.

Sarah apartó las mantas con pereza para salir de la cama, arrastrando los pies hasta el cuarto de baño, encendiendo la luz; parpadeó lentamente mientras se acostumbraba al brillante resplandor, cuando abrió los ojos lo primero que vio fue su reflejo devolviéndole una mirada cansada, su cabello estaba echado hacia atrás, dejando sus hombros al descubierto, la mirada de la chica se posó entonces en su hombro izquierdo, debajo de su clavícula y cerca de su hombro, la extraña marca de nacimiento, de un color mezcla de rosado con marrón claro, llamó su atención con un tenue escozor que pareció aumentar cuando la chica la miró directamente. Sarah frunció el ceño y la rascó con cuidado, apenas rozando su piel; nunca antes la marca le había picado, de hecho la mayoría del tiempo apenas notaba su existencia, excepto las ocasiones en que otras personas la veían para entonces preguntar por su extraña forma, a lo que Sarah nunca podía responder con claridad, pues ella tampoco lo sabía; la marca tenía una forma desigual, parecía dos círculos amorfos, uno más grande que otro, fusionados entre sí, con unas protuberancias que sobresalían tanto arriba como abajo. Muchas veces le había preguntado a su madre si otros miembros de la familia tenían la marca, ella le había contestado que algunos de ellos, aunque, estando fallecidos, Sarah nunca pudo asegurarse. Algo que siempre encontró curioso era que su madre no tenía la marca.

La picazón cesó tan rápido como había iniciado; algo confundida, Sarah simplemente se encogió de hombros, ahora centrándose en lavar su cara y sus dientes. Minutos después salía del cuarto de baño, el rostro húmedo, su cabello recogido en una cola de caballo con mirada alerta. Se cambió rápidamente en ropa deportiva, aplicó una muy generosa capa de protector solar sobre su rostro, piernas, brazos y pecho, aseguró su celular en un brazalete negro atado a su antebrazo, luego, teniendo cuidado de no hacer ruido, salió de su habitación hacia la sala, tomó sus llaves y abandonó el apartamento.

La ciudad ya estaba despertando, autos, personas con sus pokemons en las calles comenzando su día, Sarah prefería salir a correr los fines de semana, cuando la ciudad entera parecía más tranquila y relajada, eso le gustaba, pero había formado el hábito de ejercitarse constantemente hacía muchos años así que no quería abandonarlo; respiró profundo para acelerar el paso, el sol aún no ascendía por completo además de que los grandes rascacielos impedían el paso de la luz, aquello también le gustaba. Siempre tenía que estar escondiéndose de la luz solar, lo que resultaba incómodo la gran mayoría de las veces, especialmente en verano, ug, era la única estación del año por la que sentía autentico disgusto, todo el calor, la humedad, el sol quemándole la piel y provocándole golpes de calor, lo odiaba; por suerte, ya el invierno estaba muy cerca, lo que quería decir días más cortos, menos tiempo lidiando con el astro en el cielo.

Sarah estaba sumida en sus pensamientos mientras cruzaba la entrada de un pequeño parque que era visitado por muchas personas y sus pokemons diariamente; paseaban, se ejercitaban, celebraban cumpleaños o picnics o simplemente se sentaban en los largos bancos que habían repartidos por todo el lugar. Sarah apuró el paso, adelantando a una pareja que caminaba junto a un Aipom y un Butterfree para doblar una esquina, dirigiéndose entonces a la enorme fuente que se encontraba en el centro del parque, que disparaba columnas de agua a casi quince metros de altura en diferentes direcciones, esta se mantenía funcionando todo el año, Sarah dio tres vueltas alrededor de la fuente e iba por una cuarta cuando algo en la periferia de su visión le hizo detenerse tan bruscamente que perdió el equilibrio, por una milésima de segundo estuvo a punto de caer pero logró recuperar el balance a tiempo, automáticamente apoyó ambas manos en las rodillas, cabeza hacia abajo mientras respiraba con dificultad, el sudor bajando por su frente. Sarah levantó el rostro al tiempo de ver una mancha naranja, pequeños pies con pezuñas, una pequeña cola que terminaba en una llama. Su respiración se detuvo, sintió como si alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago, dejándola vacía, hueca.

El pequeño Charmander continuó jugando con su compañero humano a unos metros de ella sin reparar en su presencia, su mano derecha voló hasta su pecho, apretando con fuerza el collar, las puntas afiladas del dije se incrustaron dolorosamente en su piel, pero ella no prestó atención, prefería ese dolor físico al otro que le carcomía el pecho. La chica apartó la mirada con brusquedad, enderezó su posición y caminó hasta la fuente dando profundas bocanadas de aire al mismo tiempo que movía los brazos en patrones al azar en un intento de calmar la ansiedad que lentamente se esparcía por su cuerpo. Hacía ya semanas desde la última vez que se había sentido así, sus ojos regresaron hacia el pequeño pokemon, que ahora saltaba alrededor de su compañero, probablemente queriendo jugar un poco más. Sarah parpadeó varias veces antes de decidir regresar por donde había venido para así tomar otra ruta, sabía que le costaría mucho esfuerzo volver a concentrarse, pero no quería volver a casa aún. Dio media vuelta, echando a correr, bloqueando las risas dulces del niño y de la criatura.


Mewtwo abrió los ojos de golpe, sintiéndose desorientado; miró a su alrededor con un creciente pánico hirviendo en su pecho, no reconociendo el lugar en donde se encontraba. Estaba sentado en el suelo, envuelto en sí mismo, en lo que parecía ser un apartamento humano, recostado contra la pared debajo de una larga ventana. Por unos terribles segundos Mewtwo se sintió atrapado y el pensamiento de un humano emergiendo en cualquier momento con una pokebola en la mano hizo que un escalofrió le recorriera la espalda, sin embargo, al mirar hacia la pared contraria cubierta por completo de diplomas, reconocimientos; un nombre resaltó a sus ojos. Harry Goodman.

El nombre despertó rápidamente la memoria del pokemon y los recuerdos del día anterior volvieron a él. Así es, se encontraba en el hogar del detective, le había pedido ayuda con los desconocidos que lo perseguían, el humano, junto a su hijo, le habían ofrecido quedarse. Mewtwo se colocó lentamente de pie, mirando sus manos.

¿Por qué he venido aquí? ¿Por qué he decidido pedir la ayuda de un humano? Soy lo suficientemente poderoso para encargarme de quién sea que me persiga o que pretenda atraparme de nuevo, no necesito la ayuda de nadie para defenderme.

Recordó como había detenido al grupo que había entrado al bosque, arrasándolo todo para encontrarlo y sintió nauseas. La verdad oculta era que no quería acercárseles, el contacto con humanos implicaba dolor, sufrimiento, afiladas agujas incrustándose en su piel…no podía pasar por eso de nuevo, y aún así, en esos momentos se encontraba en la morada de uno de ellos, había pasado la noche a unos metros de otro humano, la realización hizo que le diera vueltas la cabeza.

Harry Goodman nunca me ha hecho daño se recordó Mewtwo, buscando la tranquilidad en ese pensamiento; hacía varios años que había aprendido que no todos los humanos eran malvados y egoístas, lección que había sido reforzada al conocer a Harry y a Tim, Harry le había prometido que allí nadie le haría daño, cosa que Mewtwo se sentía muy tentado a creerle, era una buena persona. El pokemon asintió con renovada confianza en el momento en que una figura caminaba desde el pasillo, las luces de neón de los carteles de afuera iluminaron el rostro del detective cuando entró en la sala, su Pikachu siguiéndolo de cerca, el pequeño pokemon pareció alegrarse nuevamente de ver al legendario, corriendo para aproximarse a él en sus cuatro patas.

— ¡Hey! ¿Dormiste bien? —preguntó Harry estirando un brazo sobre su cabeza a la vez que contenía un bostezo, estaba vestido con un pantalón jean, botas, camisa manga larga, con sus lentes casi colgando de su nariz; los devolvió a su sitio con un movimiento de su mano antes de detenerse a mitad de camino, miró a Mewtwo, luego al sofá en medio de la sala, donde las sabanas permanecían en el mismo sitio en que él las había dejado, volvió la vista hacia el pokemon de nuevo.

— ¿No dormiste nada anoche? —preguntó; Mewtwo siguió su mirada, sintiendo una pizca de vergüenza.

—"Lo hice…pero —Mewtwo pausó un momento, preguntándose si debería continuar, Harry esperó pacientemente hasta que él decidió seguir —, no estoy acostumbrado a estas…comodidades" —terminó posando la vista en el humano.

Harry demoró unos segundos en contestar, tragó saliva visiblemente y asintió con la cabeza. Pikachu tenía una extraña mirada en sus ojos.

—Entiendo, bueno, en ese caso no me queda más remedio que enseñarte, es muy fácil, también verás que es muy cómodo, tengo que comprar sábanas nuevas el fin de semana, harán falta.

—"Harry Goo…Harry, eso no es necesario" —empezó Mewtwo.

— ¿Cómo que no? No puedes usar las mismas sabanas muy seguido, es antihigiénico y no tendré huéspedes antihigiénicos, ya tengo suficiente con Pikachu.

— ¡Pika!—respondió el roedor con tono ofendido.

Huésped… repitió Mewtwo en su mente, ¿Realmente quería Harry que él permaneciera allí por más tiempo?

—"Esta es tu casa Harry, no puedo importunar."

—Tienes razón, es mi casa, por eso puedo decirte que está bien —contestó el humano caminando hasta la cocina, sacando algo de una enorme caja rectangular de color gris que tenía dos puertas que dejaban salir una corriente de aire frío al abrirla y encendiendo otra máquina que empezó a emitir un murmullo, Mewtwo observaba sus movimientos con curiosidad—. Esta casa estará abierta para ti siempre que lo necesites, a menos que quieras lanzar una fiesta, en cuyo caso tenemos que poner ciertas reglas—continuó en un tono bromista, aunque el pokemon pudo sentir la sinceridad de sus palabras, eso fue lo que más le impactó. Permaneció observando a Harry preparar el desayuno sin saber muy bien que decir.

Pikachu subió a una mesa y acercó una pequeña pata a Mewtwo, tomándolo por sorpresa; el pequeño pokemon le ofrecía una sonrisa compasiva, asegurándole que su compañero le era sincero. Tim salió del pasillo en ese momento, mucho más despierto que su padre hace unos instantes; saludó a Mewtwo con un gesto de la mano para seguidamente preguntar a Harry si el desayuno estaba listo, pues se les hacía tarde.

—Te dije que pusieras la alarma—dijo Tim, aunque Mewtwo no percibió ningún tipo de hostilidad o enojo en su voz, eso se confirmó en el gesto relajado de su padre.

—Yoshida puede quedarse sentado esperando, he estado matándome el trasero por semanas, puedo costearme una tardanza—dijo Harry sin el menor signo de arrepentimiento; el hombre juntó las palmas de las manos frente a él, posando la mirada en su invitado —. A ver Mewtwo, ¿Qué te sirvo?

Mewtwo parpadeó, confundido.

— "¿Perdona?"

—Qué prefieres de desayuno, se defenderme en la cocina, mi tostada francesa es la envidia de la comisaria.

—No le creas—rió Tim desde el otro lado de la cocina—, aunque sus panqueques sí que son lo máximo.

— ¿Ves? Aunque tienes que avisarme primero si eres alérgico a algo.

Ambos humanos permanecieron mirando a Mewtwo, en espera de una respuesta. El legendario, por su parte, se encontró de nuevo sin palabras, le estaba sucediendo muy seguido últimamente. Harry frunció el ceño.

—Ustedes los legendarios comen desayuno ¿cierto?

—Claro que si papá, siguen siendo pokemons….creo.

Repentinamente, la comprensión comenzó a aparecer en el rostro del detective, quién bajó las manos al tiempo que se inclinaba hacia adelante, mirándolo atentamente.

—Mewtwo, ¿Cuándo fue la última vez que te alimentaste?

Tim frunció el ceño, al parecer no entendiendo a lo que su padre se refería antes de devolver la mirada hacia Mewtwo, incluso Pikachu inclinó la cabeza hacia un lado, también observándolo. El pokemon legendario se sintió incómodo bajo el peso de todas esas miradas, no le gustaba que lo miraran fijamente, tenía el presentimiento de que su respuesta no sería satisfactoria, pero aquel pensamiento era absurdo.

—"Unos días antes de encontrar la cueva, necesitaba tiempo y un lugar discreto para sanar."

— ¿Y cuánto tiempo pasaste en la cueva?

—"Una semanas."

Por un momento Mewtwo temió que los ojos de Harry salieran disparados de sus orbitas, Tim también parecía muy sorprendido, a la vez que… ¿Preocupado? Mewtwo no lo entendió.

—"No es algo grave, puedo sobrevivir sin comida por un periodo de tiempo fácilmente"—explicó con la intención de calmar las mentes de los dos humanos, pero Harry agitó una mano en el aire con fuerza, sacudiendo la cabeza.

—Ya está, saca el sartén, la harina, la sal y el azúcar Tim, yo me encargo de la mantequilla la leche y los huevos; a la carga — dijo Harry con determinación, comenzando a moverse por la cocina como un torbellino, al mismo tiempo pidiéndole a su compañero que por favor entretuviera a su invitado ya que aquello podía tardar un poco, la respuesta llegó inmediatamente con un "Pika pika" lleno de entusiasmo. El legendario miró a Pikachu, luego a los dos humanos, sin comprender del todo.

—"Harry…"

—Ni siquiera lo pienses, solo siéntate, ponte cómodo y déjanos trabajar—lo interrumpió Harry ya sin mirarlo. Mewtwo parpadeó ante la brusquedad de sus palabras, han sido muy pocos los que le han hablado así, pero también sintió la determinación del humano…unas ganas sinceras de cuidar de él. Le hizo estremecer.

No todos los humanos son malvados recordó sus propias palabras, no pudiendo evitar una sonrisa. Pikachu se acercó a él e intentó arrastrarlo hacia la sala.

— ¿Dónde pusiste el sartén? ¡Siempre lo andan moviendo de lugar!

—Papá, tu eres el que siempre pone todo en un sitio diferente.

—No es verdad.

— ¿Y cómo es que la semana pasada el exprimidor terminó en el gabinete de los platos?

La sonrisa de Mewtwo se amplió al escuchar el intercambio de padre e hijo mientras se dejaba guiar por Pikachu, aunque las dimensiones del apartamento no requerían que nadie lo guiara para encontrar su objetivo; su mirada se posó en el escritorio de Harry, completamente desbordado de papeles, carpetas, envolturas de plástico, lápices, vasos, el mismo desorden se extendía alrededor del escritorio. Mewtwo se acercó, observando con curiosidad y leyendo algunos de los documentos, la mayoría describían casos en los que Harry había estado trabajando, pero algunos, los que estaban en la superficie de la pila, mostraban fotografías del desastroso desfile que Howard Clifford había organizado, las fotografías incluían tanto a humanos como pokemons corriendo por las calles presas del pánico, muchos tropezando sobre sí mismo y con otros. Mewtwo observó la última fotografía, inclinada cerca de la orilla del escritorio, semi apartada de las demás; la calidad no era muy buena, estaba borrosa junto con un filtro marrón que oscurecía aún más la imagen, sin embargo, el pokemon la reconoció fácilmente, se vio a si mismo volando sobre la ciudad, brazos extendidos a ambos lados mientras el gas R explotaba de los enormes globos que flotaban a su espalda.

Una fuerte ola de nauseas y vértigo se extendió desde su estómago, cruzando todo su cuerpo; sus rodillas temblaron pero permaneció completamente inmóvil, no dejando ver en lo absoluto sus reacciones, pero en su interior, Mewtwo sentía ganas de gritar. Los recuerdos de ese día volvieron a él de golpe, como lo habían hecho en repetidas ocasiones desde que había recuperado el control de su cuerpo, de su mente, estaba aprendiendo a reconocer los temblores, las náuseas además del mareo, pero no importaba, cada vez era igual de horrible que la anterior. La sensación de no pertenecerse a sí mismo, de que una presencia invasiva se expandía, arrastraba lentamente bajo su piel y él no podía hacer nada por evitarlo, la demasiado real sensación de que su cabeza se partía en dos, de que su conciencia desaparecía, de que él desaparecía; solo en la oscuridad, Mewtwo caía, caía y continuaba cayendo sin parar, sin nadie que le importara…

— ¿Pikachu?

La voz lo trajo de vuelta al presente, Mewtwo dio un respingo, aunque estaba tan inmóvil que nadie que no hubiera estado prestando especial atención lo hubiera notado, Pikachu sin embargo, estaba prestando atención, por lo que la preocupación en su rostro no se hizo esperar.

—"Estoy bien"—respondió el legendario a la pregunta silenciosa mientras trataba desesperadamente de controlar su respiración; el sentimiento de aquella cosa invasiva bajo su piel no desaparecía, pero se negaba a poner sus brazos a su alrededor para tratar de eliminar la sensación, no iba a dejar que Pikachu lo viera en ese estado. Le dio la espalda al escritorio, el roedor parecía querer insistir en el tema, pero el otro pokemon lo cortó con otro firme "estoy bien" y Pikachu no volvió a preguntar, aunque Mewtwo podía leer en su mente que no le creía.

Ansioso por pensar en otra cosa, Mewtwo centró su atención en el largo televisor de la sala, que hizo un buen trabajo en distraerlo, permaneció ahí de pie, en la misma posición con el pokemon eléctrico a su espalda hasta que una voz llegó hasta ellos.

— ¡Bien, esto ya está!

Mewtwo parpadeó para luego se girarse, Harry aparecía con gesto triunfante en la entrada del pasillo, les indicó con un gesto a ambos para que lo siguieran así que eso hicieron, Pikachu se adelantó para subirse al hombro de su compañero. Fue entonces que el clon cayó en la cuenta de que un delicioso aroma impregnaba el ambiente, uno que no reconocía. El grupo se dirigió al comedor, cerca de la cocina; Mewtwo observó que la mesa estaba cubierta de platos, servilletas, los utensilios que los humanos usaban para ingerir sus alimentos, muchas botellas con etiquetas extrañas como "miel", "sirope de fresa", o "sirope de caramelo", en el centro de la mesa se hallaba un plato con unas cosas redondas, grandes y esponjosas que al parecer eran la fuente del olor. El legendario frunció el ceño.

Harry arrastró una silla de cuero negro desde su habitación e insistió en que Mewtwo se sentara en ella. Una vez que todos estuvieron a la mesa Tim le explicó que aquellas cosas redondas se llamaban "panqueques", que su padre tenía una especie de obsesión con ellos, sabía prepararlos de muchas maneras diferentes, detallando que todas eran deliciosas; esta vez Harry había decidido preparar panqueques de banana con chispas de chocolate. Mewtwo se sintió fascinado por el concepto, nunca le había prestado especial atención a lo que comía, o a lo que comían los humanos, para él era solo un medio de supervivencia, nada más, no tenía idea de qué clase de cosas se podían hacer con distintos ingredientes, los sabores y colores que podían tener; también era la primera vez que se sentaba en una mesa de verdad, rodeado de humanos, en un establecimiento humano, como si fuera uno de ellos. Cuándo había estado bajo el control de Giovanni, siempre estaba confinado a una sala oscura, apartado de los demás, encerrado en aquella estúpida armadura; de vez en cuando algún lacayo del Equipo Rocket entraba dejando una pequeña porción de comida para luego desaparecer por el mismo camino, Mewtwo nunca se molestó en aprender ninguno de sus nombres, no importaban, pero ahora, tantos años después, la situación no podía ser más diferente, se le hacía imposible.

Mewtwo miró a sus tres acompañantes, luego su propio plato, no podía negar que su estómago ahora ansiaba probar esa extraña comida; usó su telequinesis para que el tenedor y el cuchillo se elevaran en el aire para cortar un pedazo, lo que atrajo la atención de Tim, Harry y Pikachu. El tenedor se elevó con el pequeño bocado, Mewtwo lo llevó a sus labios.

El sabor dulce explotó en su paladar, la suavidad junto con la textura esponjosa de los panqueques envió una ola de placer por su boca esparciéndose al resto de su cuerpo, el chocolate derretido empapando su lengua lo hacía mucho mejor; masticó varias veces con lentitud, queriendo saborear hasta la última gota antes de tragar. Se relamió los labios con discreción antes de levantar la vista hacia los demás, Harry claramente estaba esperando una opinión, el pokemon podía sentir su nerviosismo. Mewtwo no pudo evitar sentirse halagado.

—"Está…delicioso."

Harry elevó los brazos al aire en una expresión de victoria exagerada, Tim soltó una ligera risa, mientras Pikachu elevaba las orejas.

—Nunca fallan—dijo Harry.

—Solo te falta mejorar la receta de panqueques salados.

—En esta casa no se comen panqueques salados.

La conversación entre ambos continuó, Mewtwo escuchaba mientras comía, podía sentir el cariño y la confianza entre padre e hijo, un lazo que había sido roto hacía muchos años, pero que ahora era inquebrantable, fluyendo entre ellos como agua de un río, el pokemon también podía percibir el amor absoluto e irrevocable que el detective sentía por su hijo. Una punzada atravesó su pecho, un sentimiento de nostalgia y profundo anhelo. Mewtwo rápidamente los rechazó, enterrándolos en lo profundo de su mente. No tenía sentido desear cosas que jamás tendría.

Repentinamente Tim pareció alarmado, miró su reloj para luego levantarse de un salto; a pesar de que su padre insistía en que se tranquilizara, este no parecía querer escucharlo, murmurando algo sobre de que no podía darse el lujo de faltar.

—Tim no hay manera de que te rechacen, no son idiotas para rechazar al chico que ayudó a salvar la ciudad.

—Dile eso al instructor físico, me odia.

—Él odia a todo el mundo, yo tampoco fui el mejor en los deportes cuando era joven, pero mejorarás con el tiempo.

Tim le lanzó una mirada a su padre y corrió a su habitación, Harry suspiró y comenzó a levantarse, tomando su propio plato, el de Pikachu junto con el de Mewtwo, sorprendiendo a este con el gesto, pero tenía curiosidad por la conversación anterior.

—"¿Tu hijo está pasando por alguna clase de prueba?"

—Así es, quiere convertirse en detective—contestó Harry con una sonrisa complacida.

Mewtwo supuso que tenía sentido que el chico quisiera seguir los pasos de su padre, aunque por otro lado, él no tenía idea de cómo funcionaban esas relaciones.

—Bien Mewtwo, Tim y yo debemos irnos, yo investigaré sobre el símbolo que me diste, también analizaré la tela, puede que su composición nos dé una pista de donde proviene; mientras creo que es mejor que permanezcas dentro del apartamento.

Mewtwo levantó la cabeza con brusquedad, sus ojos grises muy abiertos.

—"¿Qué?" —preguntó con algo más de fuerza de la que pretendía.

—Bueno, por la descripción que nos diste estos tipos van muy enserio, no debemos darles la opción de que te capturen ¿no?, por eso es mejor que permanezcas oculto—en la voz del detective no había reproche ni malicia, solo sincera preocupación; de nuevo Mewtwo se sintió inseguro, nunca antes ningún humano le había mostrado tanta amabilidad, tanta paciencia…excepto quizás uno, pero eso fue hace ya muchos años, le producía pinchazos en el pecho.

—"Harry, soy perfectamente capaz de cuidarme a mí mismo."

La mirada de Harry se suavizó, este observó a la criatura, como si estuviera analizando algo, el pokemon se sintió desnudo frente a esa mirada. No le gustaba.

—Claro que puedes cuidar de ti mismo, nadie puede negar eso, pero el punto es que no tienes que hacerlo.

—"No necesito ayuda."

—Y aún así llegaste aquí en el medio de la noche pidiendo mi ayuda. Mewtwo, quiero que entiendas que no me importa hacerlo, te ayudaré en lo que sea que necesites y como ye dije antes, mi casa siempre estará abierta para ti, pero también quiero que entiendas que eso no te hace menos poderoso, sigues siendo el pokemon que nos puede patear el trasero a todos —dijo Harry con una sonrisa honesta. Mewtwo permaneció en silencio por un largo rato, las últimas palabras de Harry habían desatado un torrente de recuerdos de una época oscura, dolorosa, un época donde su valor como ser vivo estaba atada únicamente a que tan poderoso podía ser, que tan lejos podía llegar.

—"¿Por qué harías algo así?"—El pokemon no pudo evitar preguntar, su pecho ardía por una respuesta.

—Te has pasado años huyendo de la crueldad, de la avaricia de los humanos, yo ayudé a uno de ellos a ponerte las manos encima luego de que habías conseguido tu libertad, todos los días me siento estúpido por no haber visto más allá de las mentiras de Howard, de sus verdaderas intenciones y ahora aparecen otros que quizás quieran hacer lo mismo…quiero ayudarte a evitarlo, quiero que seas libre, que puedas encontrar la paz, porque en mi opinión la mereces…aunque claro, siempre puedes rehusarte y lo respetaré, no tienes porque aceptar la ayuda de nadie si de verdad no la deseas, pero creo que el hecho de que hayas venido aquí significa que, al menos en cierta medida, deseas algo de esa ayuda.

El silencio cayó entre ambos, Mewtwo clavaba la mirada en Harry con fuerza, una parte de él, esa parte paranoica llena de temor que le decía que nunca confiara en los humanos, le susurraba que no podía creer en sus palabras, pero sus habilidades psíquicas le decían que el humano hablaba la verdad. Pero aquello iba más allá que un simple gesto de bondad.

Pikachu, que hasta ahora había permanecido en absoluto silencio, saltó de su silla para dirigirse hacia su compañero, escalando hasta que llegó hasta su hombro, acomodándose en este.

—Pika pi, pika Pikachu.

"Solo quiere ayudarte, deja que lo haga, por favor, es un buen hombre".

Las suaves palabras del roedor fue lo que hizo falta para calmar a Mewtwo, sabía por experiencia que los Pikachus eran muy buenos juzgando el carácter de los humanos… ¿Debería aceptar la oferta entonces? Ya estaba ahí y a decir verdad el hogar de Harry empezaba a sentirse muy cómodo, Mewtwo no sentía ganas de volar hasta otra cueva oscura en las montañas, al menos no por el momento. Finalmente, le pokemon asintió lentamente con la cabeza.

—"De acuerdo Harry, acepto la oferta, y te lo agradezco."

Harry levantó una mano negando con la cabeza.

—No es un problema para nada.

En ese instante, Tim regresó del pasillo cargando un pesado bolso y dos chaquetas, una que le arrojó a su padre a la cara antes de dirigirse a la puerta del apartamento, al parecer se les había terminado el tiempo de conversar. Harry entonces procedió a explicarle a Mewtwo que había dejado una ración extra de panqueques en la cocina que podía recalentar usando un "microondas", de cómo había jugo y agua en el refrigerador, sin embargo, Harry se detuvo en seco al ver la expresión en la cara de su huésped.

—…No sabes lo que es un microondas ¿verdad?

—"No."

— ¿Y un refrigerador?

—"Nunca he visto uno."

Tim y Harry intercambiaron una mirada.

—Tu enciende el auto, yo le explicó—dijo Tim arrojando unas llaves pequeñas y plateadas hacia Harry, quien las atrapó en el aire antes de abandonar el lugar con un gesto de despedida. Durante los siguientes dos minutos Tim procedió a tratar de explicarle al legendario lo más básico de cómo funcionaba la cocina sin percatarse de que el pokemon ya estaba sacando toda la información que necesitaba de los recuerdos del chico antes de que él también dejara el apartamento. Pikachu, quien se había quedado atrás, miró a Mewtwo por última vez antes de que a puerta se cerrara definitivamente. El silencio se hizo presente repentinamente a su alrededor, Mewtwo tomó aire, dejándolo escapar con lentitud; luego de toda la conversación con Harry y el haber estado rodeado de humanos constantemente por tanto tiempo la soledad fue gratamente bienvenida. El pokemon miró alrededor, sería un día largo, estaba cansado.

TO BE CONTINUED


NOTAS DE LA AUTORA: Ohh caramba, este sí que es largo, no quise que este capítulo se extendiera tanto, de verdad, pero salió así, espero que no les moleste.

Tuvimos bastante de la perspectiva de Mewtwo; es difícil confiar cuando desde tu nacimiento solo has sido usado y traicionado por otros, incluso si sabes que quizás esas personas desean ayudarte no es sencillo dejar atrás tantos años/meses de trauma. Mewtwo necesita un abrazo y mucho cariño y paciencia, ha pasado por mucho.

No esperen que pueda recrear el humor de Ryan Reynolds en esta historia, solo hay un Deadpool en esta vida jejeje.

Los comentarios son realmente apreciados, espero que estén disfrutando de esta historia hasta ahora.

CANCIONES QUE ME INSPIRARON ESTE CAPITULO:

Okasan no omokage — Sakura Card Captor

A long time ago — Digimon Frontier OST

Tanoshii Hitotoki — Sakura Card Captor OST